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“Red State”: Kevin, tenemos un problema…

22/06/2012

Había muchas ganas de hincarle el diente a “Red State”, que por fin llega este fin de semana a los cines españoles. Primero, porque fue la gran triunfadora el pasado otoño, no sin cierta polémica, del Festival de Sitges 2011, con los premios a la mejor película y al mejor actor (Michael Parks). Y segundo, y no menos importante, porque está escrita y dirigida por Kevin Smith, un tipo permanentemente en el centro de la tormenta que ve cómo cada movimiento suyo es mirado con lupa, y más aún cuando éste, su décimo film, supone un claro cambio de registro, pasándose al thriller de terror tras casi dos décadas dedicado en cuerpo y alma a la comedia, con mejor o peor resultado. En este sentido, se nos hace obligado repasar la trayectoria de un cineasta que comenzó con muy buen pie con su alabada ‘trilogía de Nueva Jersey’–“Clerks” (1994), “Mallrats (1996) y “Persiguendo a Amy” (1997) – , que pronto empezó a dar síntomas de agotamiento con “Dogma” (1999) y “Jay y Bob el Silencioso contraatacan” (2001), antes de pegarse un batacazo tremendo con “Una chica de Jersey” (2004), para reconciliarse poco después con sus fans con “Clerks II” (2006) y volver a defraudar con “¿Hacemos una porno?” (2008) y, sobre todo, “Vaya par de polis” (2010), su primer y hasta ahora único film con un guión ajeno, con el que pareció tocar fondo.

Ahora que por fin hemos podido ver “Red State”, afrontamos las dos grandes cuestiones que planteaba al inicio. La primera se responde con más preguntas: ¿Realmente no había nada mejor en el Festival de Sitges que esto? ¿O quizás, buscándole una explicación, la película ganó simplemente por el nombre y la fama de su director? La segunda, y la que más me preocupa, es que nos encontramos indudablemente ante una de las peores cintas de Smith, y no me atrevo a decir que la peor puesto que, precisamente, las dos únicas que no he visto (ni tengo intención de ver) son “Una chica de Jersey” y “Vaya par de polis”, sus films más vilipendiados. No sabemos si el hombre quería relanzar su carrera con esta película, errando completamente el tiro, o simplemente ya todo le da igual y lo único que le preocupa es comprarse camisetas de hockey, ponerse hasta el culo de marihuana y poco más. No es descabellado pensar en esto último, puesto que en los últimos tiempos ha reconocido que fuma porros continuamente y que éstos le están ayudando mucho a la hora de trabajar… Visto lo visto, no podría estar más desencaminado.

El primer gran fallo de “Red State”, y es curioso porque es más habitual que suceda justo lo contrario, es que su metraje es demasiado corto, insuficiente para lo que suponemos que quiere contarnos. 88 minutos, que se quedan en 82 si descontamos los títulos de crédito, hacen que al menos la película se pase volando, pero también que todo dé la sensación de precipitación, brusquedad y falta de sentido. Además, en una decisión muy cuestionable como guionista (y eso que se supone que éste fue siempre su fuerte), Smith mueve el foco de la trama haciendo que el protagonismo total recaiga, primero, en tres adolescentes salidos hasta límites enfermizos, luego en un grupo religioso extremista, con un especial odio hacia los homosexuales, comandado por un líder tan iluminado como peligroso y, por último, en las fuerzas de asalto que se enfrentan a esta oscura secta.

El premiado Michael Parks (el Jean Renault de “Twin Peaks” y el Texas Ranger Earl McGraw de varios films de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez) es lo menos malo de todo el desaguisado, con su inquietante composición del pastor Abin Cooper, el guía espiritual de un grupo en el que también destacan la oscarizada Melissa Leo, su hijo en la vida real James Parks, que parece que siempre va del brazo de su papá allá donde éste vaya, y la joven Kerry Bishé. Michael Angarano, Kyle Gallner y Nicholas Braun se meten en la sufrida piel de los tres adolescentes que tienen la mala suerte (o se lo tienen bien merecido, según cómo se mire) de caer en las garras de esta temible comunidad, mientras que John Goodman (al que al menos nos encanta ver trabajando tanto últimamente) es el agente federal que liderará el comando encargado de asaltar su fortaleza y Stephen Root interpreta al Sheriff local. Como curiosidad, también vemos, de forma más bien anecdótica, a Anna Gunn y Matt L. Jones, conocidos ambos por la genial “Breaking Bad”. Todos estos intérpretes poco o nada pueden hacer, y eso que sobre todo Parks, Goodman y Leo lo intentan, con unos personajes absolutamente planos, apenas sin construir, inmersos además en una trama muy atropellada y endeble. Cuando todos empiecen a caer como moscas nos dará exactamente igual, ya que casi no hemos llegado a conocerlos ni mucho menos a entenderlos. Se me ocurre que, si alguien nos resumiese con cierto criterio una temporada de una serie de varios capítulos en un vídeo de apenas 80 minutos, podríamos llegar a enterarnos más o menos del argumento, pero siempre tendríamos la sensación de que nos hemos perdido mucho, y eso es un poco lo que pasa con “Red State”. Quizás por este motivo su desenlace es igual de torpe y precipitado… No, me temo que simplemente es fallido y absurdo.

Desde el punto de vista formal, Smith intenta dotar a la cinta de una estética cruda e hiperrealista, próxima a veces al documental, y no escatima en planos que pretenden ser audaces si no los hubiésemos visto antes, y con mucho más sentido, en productos mucho más sólidos como la citada “Breaking Bad”, sin ir más lejos. También se adivina una crítica directa, sin ningún tipo de sutilezas, al fanatismo religioso, así como a la desproporcionada, abusiva, casi inhumana reacción de las autoridades a la hora de hacer frente a cualquier amenaza, amparándose aún en las traumáticas consecuencias del 11-S. Lástima que todo esto acabe resultando intrascendente, inofensivo e insulso por culpa de un guión que parece escrito con cierta desgana, y lo peor es que da la sensación de que había ingredientes para haber hecho un plato bastante más sabroso. No, lo peor en realidad es que en ningún momento vemos ni rastro del genio del que antaño estaba sobrado el cineasta de Nueva Jersey, ni siquiera durante ese arranque que pretende despistarnos haciéndonos creer que estamos ante una comedia juvenil. Repetir las palabras “follar”, “meter”, “polla” y “coño” 80 veces en los primeros 13 minutos demuestra cualquier cosa menos gracia e ingenio, amigo Kevin.

La película ni siquiera ha llegado a tener una distribución decente en Estados Unidos, e incluso el propio director ha sido el encargado de viajar de ciudad en ciudad con las cintas bajo el brazo para difundir su obra, que en líneas generales ha gustado muy poco. Bueno, a Tarantino parece haberle entusiasmado, pero teniendo en cuenta su férrea amistad con Parks, no hay que tomárselo muy en serio. Smith, además, no ha encajado nada bien las críticas negativas y se ha cogido unos cuantos berrinches, pero tampoco ha demostrado tener un discurso muy coherente, argumentando unos días que “Red State” era su mejor trabajo y otros insinuando que era algo así como una obra menor, un divertimento hecho en unas pocas semanas. Ahora nos viene con que, tras el estreno de su próximo film, “Hit Somebody”, ambientado en el mundo del hockey ( una de sus mayores obsesiones), planea retirarse para siempre del cine. Yo no me tomaría en serio nada de lo que diga, pero lo que está claro, y sus últimas películas hablan por sí mismas, es que parece haber perdido el norte definitivamente. Sea por culpa de la marihuana o porque, sin más, se le ha secado la inspiración, mi impresión es que, si realmente no va a ser capaz de salir de la tumba creativa que él mismo se está cavando, será mejor que se dedique a otras cosas. Y así, si nos lo encontramos algún día tras estrenar otro despropósito, no tengamos que decirle eso de “Kevin, tío, tú antes molabas”.

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4 comentarios leave one →
  1. 23/06/2012 9:32

    Vi Red State hace meses y yo, que había perdido toda esperanza por un cineasta que siempre creía sobrevalorado, me sorprendió gratamente. A pesar de sus defectos y torpezas, veo una cinta como mínimo atrevida con una curiosa mezcla de géneros. Después de semejantes gilipolleces firmadas por Smith peor no se podía estar.

    • Rodrigo Martín permalink*
      25/06/2012 17:38

      Hola, Guillem, gracias por comentar y enhorabuena por tu blog, que tiene una pinta estupenda! La verdad es que no quise leer críticas de la película antes de hacer la mía, y después de publicarla sí he visto que las opiniones están muy polarizadas: hay quien la detesta y escribe cosas muy feas e hirientes sobre ella, y quien piensa que es buenísima y ya da por redimida la carrera del polémico Kevin Smith. Yo creo que había mimbres para haber construido algo mucho más sólido, y me parece que es excesivamente torpe, no sé si es porque no atraviesa un buen momento, en opinión, o porque este cambio de género le ha venido un poco grande y se le ha ido de las manos. Lo mejor de todo es que hay libertad absoluta para disfrutarla o sufrirla, defenderla o vapulearla. Yo seguiré atento a los próximos movimientos de Kevin Smith, se lo debo porque sus primeras películas me han hecho pasar momentos verdaderamente buenos. Un saludo y ya nos seguiremos leyendo!

  2. 23/06/2012 21:11

    Llevo rato de no ver nada de Smith. El año pasado vi casi entera “A Night With Kevin Smith”, pero esa no cuenta. Me has dejado la inquietud de revisitar su obra.

    • Rodrigo Martín permalink*
      25/06/2012 17:49

      Hola, duffboy, gracias por tu aportación y por el interés. Yo sólo puedo decirte que me encantan “Clerks”, una de las mejores óperas primas que recuerdo, “Mallrats”, aunque quizás baje un poco el nivel, pero sigue siendo divertidísima, y “Persiguiendo a Amy”, mucho más madura, profunda y seria que las anteriores, pero igualmente divertida, para mí su obra más redonda. “Dogma” seguía teniendo algo, aunque claramente no estaba a la altura de las anteriores, y “Jay y Bob el Silencioso…” se le terminó yendo de las manos, bajaba aún un peldaño más y ya sólo encontrábamos el genio de Smith a ráfagas. “Clerks 2″ me gustó mucho, no alcanza la frescura y genialidad de la primera pero fue como reencontrarse con unos viejos amigos. “¿Hacemos una porno?” no me pareció tan desastrosa como la pintan por ahí, pero claramente no se sostiene comparada con sus tres primeros films, y “Una chica de Jersey” y “Vaya par de polis” directamente no quise verlas, fiándome de las pésimas críticas. Desconocía la existencia de esa “A Night with Kevin Smith”, supongo que será algún tipo de especial televisivo, no? Ahora que lo pienso, a pocos cineastas he seguido tan de cerca como a este tipo y, como ya le comentaba a Guillem, me temo que seguiré vigilándole de cerca, al menos esa “Hit Somebody” despierta como mínimo mi curiosidad. Un saludo y ya nos contarás tus impresiones tras revisitar la obra de Smith!

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