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El cine del siglo XXI (VII): “Batman Begins” y “El caballero oscuro”

18/07/2012

Julio de 2012. Si eres un superhéroe y a estas alturas Hollywood no ha llevado tus aventuras a la gran pantalla, ya sea solo o en compañía de otros colegas, ni siquiera te ha reservado una aparición como invitado en el film de algún compañero de profesión… asúmelo, hasta ahora creías que molabas pero en realidad no le interesas a nadie. Y es que basta echar una ojeada a los estrenos de este año, y a los del pasado, y el anterior, para darnos cuenta de que las películas de superhéroes pueden considerarse ya un género propio en toda regla. Pero esto, claro, no siempre ha sido así, y en realidad estaríamos hablando de un género relativamente reciente. De hecho, la primera gran superproducción en este sentido de la historia del cine, y probablemente la base sobre la que se asienta todo, es “Superman” (1978) de Richard Donner. La industria cinematográfica de entonces tampoco funcionaba como la de ahora, que en cuanto ve que algo funciona no duda un solo segundo en imitarlo y explotarlo hasta la saciedad (¿he oído por ahí vampiros?). Por eso, a pesar del éxito rotundo de la adaptación de las aventuras del Hombre de Acero, en los 80 prácticamente hubo que conformarse con sus secuelas, cada vez de menor calidad y peor acogida, y poco más, dejando al margen, por supuesto, unas cuantas atrocidades y subproductos de serie B o serie Z que también se perpetraron en aquellos días.

No fue hasta dos años después de que la pésima “Superman IV: En busca de la paz” (1987) terminase de hundir la franquicia, cuando los mandamases de Hollywood no se decidieron a repetir la jugada, y esta vez le tocó el turno al que probablemente sea el segundo o tercer superhéroe, en pugna con Spiderman, más popular del planeta. “Batman” (1989), dirigida por un joven Tim Burton con sólo dos largometrajes, en aquel entonces, a sus espaldas, fue otro pelotazo incontestable a nivel mundial. Su secuela, “Batman vuelve” (1992), mucho más oscura y retorcida, más ‘burtoniana’, en definitiva, aún tuvo buena acogida aunque desinfló un poco el fenómeno… Pero lo peor estaba por venir. La saga cayó en las manos de Joel Schumacher, que arderá en los infiernos, entre horribles sufrimientos, por “Batman Forever” (1995) y “Batman & Robin” (1997). La nueva década se abrió con nuevas y prometedoras franquicias, como “X-Men”, “Spiderman” y… bueno, ya sabéis el resto. Lo cierto es que ya no había sitio para el Señor de la Noche, que parecía muerto y enterrado. Menos mal que, como diría el bueno de Alfred, “las cosas siempre se ponen peor antes de que mejoren”, y el milagro sucedió y tiene nombre y apellido: Christopher Nolan.

Antes de continuar, quiero dejar claro que Batman es, con diferencia, mi superhéroe favorito, como demuestran mi extensa colección de cómics y mis catorce camisetas (recientemente he tenido una baja, snif). Creado en 1939 por Bob Kane y Bill Finger, aunque el primero casi ha conseguido borrar de la historia al segundo, este enmascarado justiciero, a pesar de sus dramáticos orígenes, tuvo durante décadas un rollo muy infantiloide y bastante “camp”, y esto está perfectamente plasmado en el serial de los años 40 protagonizado por Lewis Wilson y las adaptaciones a la pequeña y gran pantalla de los 60 encabezadas por Adam West (sí, las de los célebres “Pow!”, “Crash!” y “Ouch!”). En la década siguiente, el personaje fue felizmente reorientado y revitalizado, recuperando un tono mucho más oscuro y adulto gracias sobre todo al trabajo de autores como Dennis O’Neil y Neal Adams, hasta llegar a alcanzar cotas de excelencia sin precedentes en los 80 con las historias creadas por Alan Moore y, especialmente, Frank Miller, dos de los mayores genios del cómic moderno. Y es cierto que Burton no tuvo demasiado en cuenta las páginas creadas por éstos para llevar a cabo su adaptación cinematográfica, pero al menos hay que reconocerle que supo llevar al personaje a su terreno, sabiendo además respetar su esencia, y que el estilo del cineasta se adaptó como un guante al del murciélago. Sí resulta a todas luces imperdonable el pecado mortal cometido por el maldito Schumacher y sus compinches, que hicieron retroceder a Batman varias décadas en el tiempo. Parafraseando a mi querida Andrea Fabra (una villana que podría competir en maldad con el mismísimo Joker), “que se jodan”.

Qué placer da dejar de hablar de un director nefasto para pasar a hacerlo del que es, probablemente, el mejor cineasta en lo que llevamos de siglo. Christopher Nolan, obviando la casi amateur “Following” (1998), llegó al personaje, como Burton, con sólo dos películas previas en su filmografía: una muy personal y casi perfecta ópera prima, “Memento” (2000), y la muy correcta y turbadora “Insomnio” (2002), que no dejaba de ser un trabajo de encargo. Para el reinicio de la saga con “Batman Begins” (2005), Nolan disfrutó de un generosísimo presupuesto de 150 millones de dólares, escribió el guión a cuatro manos junto a David S. Goyer, abandonó a su compositor habitual, David Julyan, para aliarse nada menos que con Hans Zimmer y James Newton Howard, y se rodeó de un reparto casi insuperable. Uno de los actores más en forma del momento, Christian Bale, aceptó el reto de encarnar a Batman/Bruce Wayne, una apuesta segura como Gary Oldman se encargó de dar vida a Jim Gordon, la chica de la película, Rachel Dawes, fue interpretada por Katie Holmes, y los villanos recayeron en el inquietante Cillian Murphy (Jonathan Crane/El Espantapájaros) y el japonés Ken Watanabe (Ra’s Al Ghul). El director, además, logró hacerse con los servicios de sólidos y reputadísimos veteranos como Michael Caine (Alfred), Morgan Freeman (Lucius Fox), Liam Neeson (Henri Ducard) y Tom Wilkinson (Carmine Falcone), y rescató además del olvido, en el que volvería a caer poco después, a Rutger Hauer (Earle).

Está asumido por todos que si algo distingue al Batman de Nolan es su realismo, y yo añadiría que su humanidad. Se suele destacar como una virtud, aunque conozco gente que precisamente se sintió defraudada porque sigue pensando que un cómic es un cómic, y una adaptación cinematográfica nunca debería querer ser otra cosa. Lo cierto es que, independientemente de que el resultado además fuese buenísimo, el despropósito cometido en los dos anteriores films quizás hiciese necesario que en “Batman Begins” diésemos un giro de 180 grados para encontrarnos con algo radicalmente opuesto. Gotham se despoja de toda su imaginería gótica para convertirse en una urbe ultramoderna y a la vez realista, cuyos rascacielos nos evocan irremediablemente a Nueva York aunque sus bajos fondos, sus callejones y los deprimidos Narrows parecen sacados directamente de “Blade Runner”. El Batmóvil, por su parte, ya no es ese coche de dibujos animados y se convierte en cambio en algo parecido a un tanque, quizás menos molón y definitivamente mucho más efectivo y funcional.

Inspirándose abiertamente en el maravilloso “Batman: Año Uno” de Frank Miller y David Mazzuccheli, y con algunas ideas extraídas también de “El hombre que cae” de Dennis O’Neil y Dick Giordano, llega el momento de narrar otra vez los orígenes y la génesis del héroe y esto se lleva al pie de la letra y hasta las últimas consecuencias. ¿Hace falta que nos cuenten, de nuevo, el asesinato de Thomas y Martha Wayne a manos de un vulgar delincuente en un callejón de la sombría y peligrosa Gotham? Pues no queda más remedio, pero Nolan profundiza además mucho más que sus predecesores en el sufrimiento y la ira de ese huérfano, en sus motivaciones y en el proceso de entrenamiento y aprendizaje que le lleva a convertirse en el vengador enmascarado más eficaz y temible que se recuerda. La primera hora de “Batman Begins” es una perfecta radiografía del dolor y, sobre todo, del miedo, arraigado profundamente desde los días (y noches) de la infancia, y gracias a eso entendemos que ese niño rico acabe convirtiéndose en un prodigio mental y físicamente casi sobrehumano. Bruce Wayne visita el mismísimo infierno para regresar más fuerte, explora y experimenta el mal en su propia carne para ser capaz de combatirlo y logra vencer, o al menos hacer frente, a sus propios miedos y debilidades para usarlos como arma arrojadiza contra sus enemigos. De la mano de Ra’s Al Ghul y su Liga de las Sombras, Wayne recibe el adiestramiento necesario para convertirse en lo que lleva queriendo ser desde el día en el que presenció el asesinato de sus padres, y lo logra siendo capaz de mantener intacta su humanidad y sus principios, y comprendiendo que, aunque la compasión sea una debilidad frente a nuestros malvados adversarios, es la que nos diferencia de ellos. El último paso es encontrar un símbolo primario y aterrador para ser aún más fuerte, casi invencible, frente a aquellos a los que quiere combatir, y lo acaba encontrando escarbando en sus propios temores. Es una película de Batman pero no empezamos a atisbar al superhéroe hasta los 50 minutos de metraje, y no es hasta superada la primera hora cuando le vemos finalmente en acción, un riesgo que Nolan asume y del que sale totalmente airoso.

La película funciona como un perfecto engranaje, todos los elementos parecen pensados hasta el último detalle y sin embargo está rebosante de alma y emoción. Dejando a un lado la, quizás, mejorable escena del asesinato de los padres de Wayne, las secuencias de lucha y acción están rodadas con maestría, la desasosegante y casi permanentemente presente música de Zimmer y Newton Howard, pese a no contar con ningún tema épico, en plan fanfarria, como en teoría marcan los cánones, se antoja perfecta, y la labor actoral es casi, casi inmejorable. Bale demuestra ser el intérprete ideal para encarnar a las dos caras del héroe, y las alabanzas se quedarían cortas para describir el trabajo de Oldman, Caine, Freeman e incluso Neeson, que ya sabemos que es capaz de lo mejor y de lo peor. El punto más débil, aunque sin llegar ni mucho menos a arruinar la función, es probablemente Katie Holmes, a la que tampoco le favoreció nada que la promoción de la cinta coincidiese con el bombazo mediático que supuso su noviazgo con Tom Cruise, que además pareció perder la cabeza definitivamente en ese momento y protagonizó unas cuantas escenas un tanto bochornosas.

Casi 400 millones de recaudación y críticas muy entusiastas en todo el mundo fueron la justísima recompensa que Nolan recibió por su tercer film, que para mí era, en aquel momento, la mejor película de superhéroes jamás filmada. Mejoraba los 240 millones logrados por “Batman & Robin”, que había venido a costar más o menos lo mismo, por lo que el éxito fue incontestable. Cualquier otro director se hubiese dejado convencer, o se hubiese sentido él mismo tentado, para rodar inmediatamente una secuela (desde el principio se habló de una trilogía con el mismo equipo), pero Nolan quiso tomarse su tiempo para hacer las cosas bien y, entre medias, estrenó “El truco final (El prestigio)” (2006), otra excepcional película que demostraba que lo suyo no había sido casualidad y en la que volvía a contar con Bale y Caine. Pero lo prometido es deuda, y para encarar la esperada continuación de las andanzas de Batman, el cineasta se planteó subir un peldaño y hacer una película más intensa, más ambiciosa, más excelsa, más todo. El Batman iniciático del primer film debía dar paso ahora a uno en absoluta plenitud, y qué mejor que hacerlo enfrentándole a sus dos rivales más populares y carismáticos. En cualquier caso, los cimientos ya estaban plantados y el trabajo encarrilado, y Nolan volvió a colaborar con David S. Goyer aunque esta vez firmó el guión junto a su hermano Jonathan. El equipo en pleno regresó a la faena, así como todo su elenco con la excepción de Holmes, repudiada en favor de Maggie Gyllenhaal, la elegida para sustituirla en la piel de Rachel Dawes. Las novedades fueron Eric Roberts dando vida al mafioso Maroni y Nestor Carbonell al alcalde de Gotham, pero los dos grandes fichajes fueron Aaron Eckhart para interpretar a Harvey Dent/Dos Caras y Heath Ledger al Joker. La elección de este último despertó una gran controversia, indignó a Jack Nicholson y, además, existían dudas sobre cómo encajaría este villano en el universo realista al que Nolan no parecía querer renunciar.

Tomando como base esta vez los cómics “El largo Halloween”, de Jeph Loeb y Tim Sale, “La broma asesina” de Alan Moore y Brian Bolland, y de nuevo elementos de “Año Uno” e incluso de “El regreso del caballero oscuro”, también de Frank Miller, Nolan superó todas las expectativas con “El caballero oscuro” (2008), en la que se permitía hasta sacar el nombre del héroe del título. Su presupuesto fue de 185 millones de dólares y llegó a recaudar más de 1.000 en todo el mundo, la inmensa mayoría en Estados Unidos, y recibió ocho nominaciones a los Oscar ganando finalmente dos (aunque siempre me cagaré en los miembros de la Academia por no haber tenido el valor de nominarla a mejor film, como sin duda se merecía). Sí, el caso es que los números están bien, pero para mí son lo de menos y voy aún más allá afirmando que, para quien escribe, “El caballero oscuro” no es sólo la mejor película de superhéroes de la historia, sino la mejor película de la pasada década. Ahí dejo eso.

La promoción de la cinta fue brutal (pude comprobarlo unos días antes durante un oportuno viaje a Nueva York) y, tristemente, no hay que ignorar la publicidad adicional que le proporcionó la repentina muerte de Heath Ledger unos meses antes de su estreno, cuando además ya se empezaba a rumorear que su encarnación del Joker era memorable. El listón estaba muy alto, pero las excelentes críticas y el entusiasmo de los espectadores provocaron el delirio y su carrera fue imparable. Nolan se salió con la suya y firmó no diré que la película perfecta, pero sí el blockbuster perfecto. Entretenimiento a raudales sin tener que renunciar a la inteligencia, a un guión profundo y sólido como una roca, un juego de prestidigitador como el de su anterior film y como el que veríamos luego en la también enorme “Origen” (2010). Y los rumores sobre Ledger no andaban equivocados. Pese a que es fácil caer en la tentación de juzgarle con mayor benevolencia tras su fallecimiento, su interpretación es asombrosa, y le reportó un merecidísimo, a pesar de que también fue muy oportunista, Oscar póstumo al mejor actor secundario. Su Joker es, y lo sentimos mucho por Nicholson, la encarnación definitiva del mal, un villano insuperable destinado a marcar una época. Ay de aquél que se atreva a retomar el personaje en futuros relanzamientos de la saga, que los habrá.

Los gestos, las miradas, los movimientos, la voz, cuesta creer que el actor que se esconde tras el maquillaje y esas dos siniestras cicatrices que le rasgan el rostro no esté verdaderamente loco. El Joker se convierte en el rival más temible porque no tiene principios, porque desconoce lo que es el miedo y porque sólo está al servicio del caos que, y en eso tiene razón, viene a ser el más justo de los sistemas. Llegado el momento, vuelve a ser Alfred el que nos arroje algo de luz cuando se intentan analizar las motivaciones de este monstruo: “Algunas personas sólo quieren ver el mundo arder”. En cualquier caso, no tardamos en ver al Joker en pantalla, tras la genial secuencia de apertura del film, nos deja helados poco después con su irrupción en esa reunión de mafiosos y cada aparición suya acaba elevando a la película a cotas asombrosas. Tendremos que aguardar, en cambio, casi una hora hasta que se produzca el primer cara a cara con Batman, pero la espera merece la pena y el enfrentamiento nos deparará otros momentos antológicos, como ese violento interrogatorio en el que el villano, pese a recibir más golpes que un saco de boxeo, logra salir victorioso (como curiosidad, ésta fue la primera escena que se rodó, casi nadie sabía muy bien qué podían esperar de Ledger y al parecer les dejó a todos con la boca abierta). El excelso trabajo del malogrado actor podría haber acabado eclipsando todo lo demás, pero por suerte el resto se mantiene firme y el Joker no deja de estar, aún con su brillantez, al servicio de la película y no al revés.

Se hace difícil, eso sí, detenerse en el resto del reparto para alabar su trabajo, cegados por las apariciones del villano, pero lo cierto es que no puede decirse nada malo de ninguno de sus intérpretes; los veteranos vuelven a dar una lección de clase, la Gyllenhaal, pese a ser un tanto feota, resulta mucho más creíble y sólida que su predecesora, y Bale borda a un Wayne/Batman que, como ya dijimos, está en la plenitud de su ‘carrera’, aunque ya empieza a mostrar los primeros signos de agotamiento, más mental que físico. En este sentido es clave el personaje de Harvey Dent, y aunque pocos lo digan, Eckhart también estuvo perfecto en la piel de este fiscal del distrito que se convierte en la última gran ilusión de una ciudad al borde de la anarquía, el Caballero Blanco de Gotham en el que Bruce Wayne deposita toda su fe y su confianza para, sólo así, poder dejar de ser Batman y, ya de paso, recuperar a la chica. Dent es el símbolo de esperanza que él jamás podrá ser, pero pronto se nos revela también que alberga un reverso tenebroso del que el héroe también se percata. Al enmascarado se le acumula el trabajo, y además de tener que lidiar con sus sentimientos hacia la persona que ama desde su más tierna infancia, debe combatir al Joker y a sus indescifrables planes y a la vez tratar de contener las sombras que acechan a su nuevo aliado. El villano y su maquiavélico juego salen no obstante victoriosos, el coste humano para nuestros héroes resulta atroz y Dent termina sucumbiendo y liberando su lado oscuro. Es quizás éste otro de los puntos críticos y más cuestionados del film, y muchos vieron, y puede ser, demasiado precipitada la andadura del villano Dos Caras por la saga.

“Él es el héroe que Gotham se merece, pero no el que necesita ahora mismo. Así que lo perseguiremos porque él puede resistirlo. Porque no es un héroe, es un guardián silencioso. Un protector vigilante. Un caballero oscuro”. Así se cierra una película que tiene mucha más pirotecnia y espectacularidad que la anterior, en la que Nolan y compañía no parecieron querer guardarse nada y que algunos acusaron, aunque no lo comparto, de ser un tanto excesiva y de querer tomarse demasiado en serio. Y por qué no va a poder hacerlo, me pregunto yo, que en realidad la única pega que le encuentro es que deja el listón altísimo, en principio diría que inalcanzable. La duda de si la última entrega de la trilogía sería capaz de mantener un nivel que hiciese justicia a este brillante segundo capítulo nos ha ido acompañando durante cuatro años, pero estamos muy cerca de poder despejarla. El cineasta ha vuelto a hacer las cosas a su modo y repitió la jugada estrenando hace un par de años la brillante y también muy exitosa “Origen”. Precisamente las virtudes de esta cinta, y que echando la vista atrás nos demos cuenta de que Nolan no nos ha entregado una película floja en sus doce años de carrera, ni siquiera que baje del notable alto, nos hace ser optimistas con el que será su séptimo trabajo, “El caballero oscuro: La leyenda renace” (si el título original ya no me convencía demasiado, la traducción es poco menos que deleznable). Decir que estamos ante uno de los estrenos más esperados del año, si no el que más, me parece quedarnos cortos. Para mí es la película más esperada en un lustro. La conclusión de una saga que, si el cierre está a la altura, yo al menos elevaré al nivel de otras míticas trilogías como la “Star Wars” original, “Indiana Jones” (porque al final no se decidieron a estrenar una cuarta entrega, ¿verdad?) o “El Señor de los Anillos”. Ni más ni menos.

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9 comentarios leave one →
  1. Alberto Loriente permalink*
    18/07/2012 13:05

    Poco que decir, Rodrigo, ante tamaña exhibición de análisis sobre estos dos peliculones. Simplemente resumo mi parecer dándote la razón en tu última afirmación: efectivamente, esta saga (a la espera de ver cómo está la tercera) está a la altura de las míticas que citas, incluso por encima de alguna de ellas. He dicho.

  2. 18/07/2012 14:55

    Tengo previsto revisar (ya no sé por cuántas veces) las dos Batman antes de bajar a la ciudad para ver la tercera. El cine de acción siempre ha sido un poco menospreciado por la crítica, más aún si son con personajes con capa. La gran virtud de Nolan es adjudicarle seriedad, en todos los sentidos, a una cinta de superhéroes. Y si, es la trilogía, con mayúsculas del nuevo siglo. Joder, es que uno ve La Amenaza Fantasma y buf…No hay color.

  3. 18/07/2012 21:31

    Muy ambiciosa crítica, Rodrigo…de la que sales bien parado.
    Mi enhorabuena por adelantado.

    Ese inicio relatando el amanecer del género a finales de los 70 cumple perfectamente su cometido (maldita sea, sólo te faltaba una referencia a “El gato que vino del espacio” :-).
    El propio Nolan presentó su proyecto a la Warner teniendo en mente el “Superman” de Donner (coincido en que durante tres décadas ha sido la mejor adaptación de un superhéroe).
    Es muy significativo que Christopher Nolan realmente llevase casi un año trabajando en otro proyecto (la vida de Howard Hughes), proyecto que se congeló cuando Scorsese anunció “El aviador” con DiCaprio.
    Como el propio Nolan dijo, aceptar Batman le permitió aprovechar parte del trabajo realizado en el proyecto de Hughes…al fin y al cabo, “era pasar de un magnate multimillonario a otro”.

    Sin entrar en mucho detalle, (no quiero haceros sufrir con otro de mis ladrillos), aún hoy en día tengo en duda qué entrega de Batman es la mejor: ¿”Batman begins” o “The Dark Knight”?.
    Cuando salí del cine tras ver TDK, sólo dos pensamientos había en mi cabeza.
    El primero era encontrar una película que pudiera mirar de tú a tú al INMENSO cine que acababa de ver. De cualquier director, de cualquier año, de cualquier género…tardé bastante rato en ello, muchas de las candidatas caían de forma fulminante.
    Pero, con la cabeza fría y el paso del tiempo, reconozco que “Batman begins” tiene una primera hora a la que no le sobra ni un solo plano, funciona magistralmente…y lo hace sin Batman, porque no olvidemos que ‘todo esto’ gira alrededor de un niño, huérfano y con profundos traumas infantiles.
    “BB” no cuenta con un villano sublime, antológico…tampoco con un plan maestro con la precisión de un reloj suizo…de hecho, lo tenía bastante crudo. Venía de una de las peores películas de toda la historia (ese anuncio de juguetes llamado “Batman y Robin”). Su principal misión era empezar todo de nuevo y hacer olvidar a la sociedad que esas aberraciones de Schumacher hubiesen existido alguna vez en el universo de Batman.
    Para conseguir eso necesitaba dos cosas: Un reparto cuyos nombres borraran la más mínima duda al posible espectador (Caine, Freeman, Oldman…misión cumplida) y un guión sólido como una roca, adulto, realista (a más no poder) y que se centrase en el “How to”, y no en el “What the fuck” de los FX, en Wayne y no en Batman.
    Como ya digo, la que lo tuvo tremendamente dificil era “BB”, que fue la que asentó las sólidas bases de lo que luego nos vendría.

    Esta opinión mía cambia como el viento…a veces la grande entre las grandes es “BB”, a veces es “TDK”.
    Sin duda alguna, la segunda entrega es EL título que marcará completamente el cine de este siglo…es nuestro Ciudadano Kane, nuestro Michael Corleone. Como mi eterno amigo Jorge Luis me dijo una vez, “TDK” es la muestra definitiva de que, cuando el cine es grande, es jodidamente GRANDE. No es una adaptación…trasciende los géneros, los funde, los regenera, los eleva.
    Ledger, nos regaló una ‘performance’ legendaria, basada en un guión que ya era un diamante en bruto. Tanto, que mi segundo pensamiento al salir del cine fue maldecir una y mil veces su muerte…porque estoy convencido de que su papel habría sido de capital importancia en esta tercera entrega que nos acecha.

    De todos los personajes de la saga, mi favorito continua siendo…Alfred.
    A pesar de la brillante creación del murciélago, de la brillante psique de Wayne, del compañero de batallas que supone Fox, del excelente comisario Gordon…en Alfred veo al espectador de la sala, el más humano, el más reflexivo, el más protector…el único que todavía mira a Wayne y no ve a Batman, ve a un pobre niño atemorizado.

    No quería dejar pasar el hecho de que las dos entregas se rodaron en Chicago, no en N.Y. (es un comentario que he escuchado bastantes veces). Esta tercera es la única que tiene localizaciones en N.Y.

    Coincido plenamente en tu afirmación de que Nolan es el mejor cineasta surgido en este siglo XXI…y a mucha distancia del segundo.
    Me pregunto qué proyecto podrá dirigir a continuación (olvidando sus labores de productor de “Man of steel”) que pueda expandir aún más sus inquietudes sobre la psique humana.

    Termino este nuevo ladrillo (lo siento), con el título de la crítica que la revista Empire ha hecho sobre TDKR: “Que Dios se apiade del que tenga que hacer un reboot de esto”.

    Un saludo a todos.
    Alfa.

    P.D. Quedan dos días…para ser aún más feliz.

  4. Jorge Luis García permalink*
    18/07/2012 23:48

    Aplausos al amigo Rodrigo por este excelente post que sirve para crearnos aún más ansiedad ante la proximidad del TDKR. Como el autor del post se encuentra en estos momentos ausente agradeceré yo en su nombre vuestros comentarios.
    Ciertamente la importancia de “Batman Begins” en la renovación del murciélago en particular y del cine de superhéroes en general en la primera década del siglo es capital. Nolan superó todas las expectativas con su reinvención del Señor de la Noche, dotándole de profundidad psicológica e hiperrealismo, y otorgándonos una primera hora que es una lección cinematográfica absoluta. Pero cuando parecía que el género había tocado techo con “Begins”, “El caballero oscuro” llegó aún más lejos. Aquí ya no vale hablar de géneros, porque esta película, como bien indica Estación Alfa, los trasciende, los cruza y los retuerce para esculpir la gran obra post 11-S. Como si el nervio narrativo de Scorsese se fundiera con el sentido del espectáculo de James Cameron, como si la elegancia de Michael Mann chocase con la ambición operística de Coppola. Cine a lo grande, una locomotora a todo trapo que, al contrario de tantas y tantas superproducciones hinchadas y atrofiadas, nunca descarrila. El filme funciona a tantos niveles (thriller policiaco, drama de personajes, cinta de acción…), está tan lleno de recovecos, giros, situaciones límite, dilemas morales , que parece mentira que a Nolan no se le vaya nunca la mano. Y, claro, en el corazón de la cinta habita el irresistible Joker de Heath Ledger, un actor que prácticamente desapareció bajo la piel y los huesos del anárquico psicópata hijo de puta que pone en jaque a toda una ciudad.
    Soy consciente de que es muy difícil superar el listón, pero también sé que si alguien puede conseguir igualarlo ese es Nolan. En dos días lo veremos. Un saludo!

  5. Xavier permalink
    19/07/2012 0:19

    Hola! Soy de Ecuador y acabo de leer tu profundo artículo sobre la saga de Nolan. Antes que nada déjame decirte que me he cagado de risa con eso de “Joel Schumacher, que arderá en los infiernos, entre horribles sufrimientos”, jaja!!!, o “el maldito Schumacher y sus compinches”, jaja :D, bueno, a lo que iba.
    Tremendo análisis el tuyo, que hasta un ignorante en el tema (si es que hay alguno) quedaría interesado y prendado de él. Cada director va dejando su sello en sus obras. Si hablamos de Burton, él tiene un mérito que es el haber iniciado mundialmente y de forma exitosa el universo cinematográfico de Batman. En 1989 “Batman” fue un suceso, un éxito, que continuó tal vez en menor escala con “Batman returns”. Esas dos películas, a mi parecer, marcaron la pauta de la nueva ola de películas de superhéroes, ya que la clásica “Superman” del 78 estaba muy venida a menos debido a sus cada vez más deplorables secuelas. Burton dejó una huella que Shumacher quiso seguir pero en su intento no hizo más que destruir la saga hasta que, como tú muy bien dices, apareció Nolan y la sacó de la basura para hacerla renacer hasta lo más alto. Centrando mi énfasis en Nolan pienso que está entre los 3 mejores directores desde el año 2000 a la actualidad, y evito catalogarlo de mejor director del nuevo siglo porque también tengo otros directores en mi lista de favoritos, pero Nolan sin duda alguna está entre los primeros. Es un auténtico genio, y sólo un genio como él puede tener la suficiente sensibilidad y destreza para rescatar una franquicia muerta y darle la vida que siempre mereció tener, la del éxito. Ha sido un deleite total y una experiencia inolvidablemente satisfactoria ser testigo de la trilogía del caballero oscuro, porque aunque aún no he visto la última entrega sé que me dejará satisfecho y con la inevitable melancolía de saber que ya no habrá más Batman de Nolan. El Joker de Ledger será recordado por muchos, pero muchos años. Me resulta muy interesante y provechoso leer análisis de personas como tú, personas que saben mucho de cómics, porque así aprendo más cosas. Yo también tengo cómics pero no creo tener tantos como tú, jeje. Está claro que el Joker de Ledger está inspirado en “The Killing Joke” y “The Long Halloween”, y he ahí el mérito de director y actor para plasmar en una actuación real al personaje de dicho cómic. Pienso que con su fallecimiento, y precedido de su inmortal interpretación del principal némesis del hombre murciélago, Ledger se convirtió en leyenda. Respecto a esto hay muchas anécdotas, ya que según se ha confirmado, Ledger se compenetró tanto con el personaje, que se encerró en su dormitorio durante una semana y media con decenas de cómics, los cuales leía y releía, todo eso con el fin de lograr una mejor actuación, incluso leyó algunos ensayos y biografías sobre mentes desequilibradas y criminales, para darle a su personaje el mayor realismo posible, el mismo Nolan dijo en una posterior entrevista que llegó un momento de la filmación en que ya casi no le daba mayores indicaciones a Ledger sobre las escenas, a más de darle el guión, dejaba todo en manos del actor. También se dio a conocer que habían ocasiones en que Ledger, aún después de haber terminado la jornada de filmación del día, seguía actuando como su personaje, lo cual causaba hilaridad a algunos y molestia a otros, asimismo se informó que el mismo Christian Bale tuvo algunos roces con Ledger debido a la actuación “fuera de set” de Ledger, y que entre los dos hubo una tensa relación de trabajo debido a las provocaciones que Ledger le hacía a Bale con su personaje.

    “Desde la mitad de la filmación de la película en adelante la mayoría del tiempo Heath Ledger ya no era él, sino el Joker, casi todo el tiempo Heath hablaba y se comportaba como su personaje, hasta para solicitar lo más común como agua para beber, lo hacía como su personaje, le gustaba tomar a la gente por sorpresa y ver sus reacciones, algunos le decían que se había vuelto demente por su personaje, a algunos les causaba risa y a otros no tanto, como a Christian Bale”. Estas declaraciones fueron dadas por un empleado del set de filmación en una entrevista posterior a la muerte del actor. Todo esto contribuye a la leyenda de Ledger/Joker, y me pregunto, qué otro actor tendrá los cojones de querer algún día superar esa actuación???, cualquier actor que se atreva a tamaña hazaña estará desde el principio de sus intenciones bajo la sombra de Ledger. Ahora espero con muchas ansias esta tercera y última parte, donde al parecer Bane será el villano perfecto para la continuidad del caos en Gotham. He visto los tráilers y sólo he podido pensar “qué pena que esta sea la última película del Batman de Nolan!!!”

    Gracias Nolan por habernos dado esta trilogía inmortal de Batman!!!

    Saludos.

    Xavier.

  6. hartmanfiction permalink
    19/07/2012 20:51

    he de reconocer que cuando vi batman begins no me pareció una película muy buena, por supuesto que tenía un buen nivel pero nada comparado con TDK la cual es para mi, como ya has dicho, la mejor película de la pasada década, cuando yo la vi no era un apasionado del cine como ahora, el Joker me dejaba impresionado cada vez que aparecia en pantalla, yo no sabía ni que actor era ni que había muerto y su actuación me pareció lo mejor que habia visto en el cine hasta entonces, asi que no me parece que Heath Ledger haya sido encumbrado por su muerte.
    Yo voy con las expectativas altas, pero tengo claro que no se acercara a TDK, a ver si me sorprende.
    Muy buen artículo, que agradable es leer sobre peliculas como esta.
    Seguid asi.
    Un saludo

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