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“Hot Cakes”, regreso y redención de The Darkness

27/08/2012

Mi relación con The Darkness es, por decirlo de algún modo, un tanto compleja. Yo fui una de esas millones de personas que cayeron rendidas ante su apabullante primer álbum, “Permission To Land”. Sí, allá por 2003 teníamos muchos motivos para amar al cuarteto británico, todos ellos perfectamente expuestos por mi compañero Alberto en su artículo ¡Alegra esa cara, vuelven The Darkness!”, así que me limitaré a decir que aquel disco, que me atrevo a catalogar como uno de los mejores debuts de la historia del rock, me dejó conmocionado desde su espectacular obertura con las abrasivas guitarras de “Black Shuck”, y que hitazos de la talla de “I Believe In A Thing Called Love”, “Love Is Only A Feeling” y en especial ese memorable himno macarra que es “Get Your Hands Off My Woman” son para mí algunas de las mejores piezas rockeras que se escribieron y se grabaron en la pasada década. Como también rememoraba mi compañero, los tres redactores de este blog acudimos al año siguiente a su concierto en la madrileña sala Aqualung, y de allí salimos, además de con un molesto pitido en los oídos que nos duró más de 24 horas, razonablemente satisfechos y con el anhelo de que, si The Darkness cumplían los pronósticos y reinaban en el mundo del hard rock durante años o décadas venideras, nosotros podríamos presumir de haberles visto en directo en sus inicios.

Por supuesto que esperé con muchísimas ganas la publicación de su segundo álbum, y que mi ansiedad se acrecentó cuando Justin Hawkins aseguró que sería la rehostia, e incluso se refería a él por aquel entonces como el ‘disco de los diez hits’ o ‘de los diez clásicos’ o algo así. Mis expectativas eran altísimas pero “One Way Ticket To Hell… And Back” (2005), que compré el mismo día en que salió a la venta, no me provocó más que un desencanto monumental. En este punto, os revelaré que mis impresiones se acercan más a las de Jorge que a las de Alberto, y que los tres hemos mantenido innumerables debates en torno a esta controvertida obra. Yo siempre idolatraré a Roy Thomas Baker por las cinco absolutas obras maestras que nos legó a los mandos de Queen, pero en mi opinión toda la ferocidad que el desconocido Pedro Ferreira había logrado sacar del grupo en su debut se diluyó por completo con el ilustre productor sentado ante los controles. Entiendo que el bueno de Baker hizo lo que le pidieron, pero aunque el sonido de The Darkness se enriquecía con muchos ingredientes que ya habíamos paladeado antes (y mejor) en la banda de Mercury, May, Taylor y Deacon, se dejaba toneladas de garra por el camino. Y lo que es peor, los temas no estaban a la altura. The Darkness se habían convertido en una pseudo-imitación de Queen con un nuevo puñado de temas en su mayoría mediocres, el fenómeno pareció desinflarse rápidamente y así asistimos en poco tiempo al imparable proceso de autodestrucción del grupo. Justin Hawkins abandonó el barco, o se cayó por la borda, debido a sus alarmantes excesos con el alcohol y la cocaína, así que yo irremediablemente no pude dejar de verle como el culpable de todo, y no tuve ningún interés en seguirle la pista. Sí escuché en cambio el trabajo de los miembros restantes con Stone Gods, y he de decir que “Silver Spoons & Broken Bones” me pareció un buen álbum, aunque claro, ya no era lo mismo. Así que cuando The Darkness anunciaron su regreso hará aproximadamente un año y medio, la noticia me dejó un tanto indiferente, y las sensaciones no mejoraron cuando me encontré hace unos meses con el primer adelanto de lo que sería su nuevo disco, “Nothin’s Gonna Stop Us”, que me pareció un tema flojito, flojito, y venía acompañado además de un videoclip excesivamente bobo. Así, llegamos al día de hoy y toca acercarse de verdad a su tercer álbum, “Hot Cakes”. Yo lo hago sin excesivas esperanzas aunque eso sí, con muchísima curiosidad, y reconozco que en el fondo aún les guardo cierto rencor y estoy casi deseando poder soltarles un buen guantazo. En lugar de eso, el guantazo me lo llevo yo (¡zas, en toda la boca!) porque tengo que reconocer que “Hot Cakes” es un gran disco. ¡Qué demonios, es un discazo!

 

Esta vez tocaba ser precavido, así que cuando corro a la tienda de discos a comprar el álbum ya le he dado unas cuantas escuchas y no puedo sacarme muchas de sus melodías de la cabeza. “Hot Cakes”, producido por Justin y Dan Hawkins junto a Nick Brine, y mezclado nada menos que por Bob Ezrin, nos devuelve, empezando por su irresistible portada, a los The Darkness de los que nos enamoramos hace ya casi una década. Con el inicial “Every Inch Of You”, elegido además como segundo adelanto del plástico, regresan las buenas guitarras, la insolencia (ese sonoro “suck my cock!!!!!!!!!!”) y los estribillos inmediatos. Puede que no sea el mejor tema del trabajo, pero es toda una declaración de intenciones, un canto de reafirmación y unidad del grupo (“I’m in a band with my brother and my two best mates”) y nos deja además una frase para la posteridad (“I wanted to be a doctor, I wanted to be a vet, until I heard ‘Communication Breakdown’ on a TDK D90 cassette”) con la que millones de fanáticos de la música podemos sentirnos automáticamente identificados. El mismo espíritu domina a “Nothin’s Gonna Stop Us”, aunque sigue sin convencerme y para mí es definitivamente la pieza más endeble de este delicioso puzzle, pero al menos no nos roba más que 2:45 minutos de nuestro tiempo. Por suerte, la cosa retoma pronto nuevos bríos, y de qué manera, con “With A Woman”, dominado por un riff de guitarra en el que los hermanos Hawkins emulan sin complejos a los hermanos Young, una magnífica línea de bajo del felizmente recuperado Frankie Poullain y un genial estribillo marca de la casa.

 

Con “Keep Me Hangin’ On” la banda nos regala una pegadiza pieza de ese ‘glitter rock’ con sabor y olor a los festivos años 70 que The Darkness (casi) siempre bordan, y no hemos tenido tiempo de gritar ‘¡Bien hecho!’ cuando nos topamos con una joya como “Living Each Dead Blind”, un excelso medio tiempo que, en principio, puede parecer un intento un tanto obvio de repetir la jugada de “Love Is Only A Feeling”, pero que al final acaba creciendo y alzándose como un temazo con voz y alma propia. La fiesta continúa con “Everybody Have A Good Time”, el directísimo tercer single del álbum y que bien podría haber sido, en mi opinión, el primero. The Darkness meten en la coctelera a AC/DC, Kiss, T-Rex y Queen, una receta que no por conocida resulta menos efectiva, y el resultado es un desenfadado himno concebido para ser coreado por decenas de miles de personas en un estadio. Que al final acabemos siendo ‘sólo’ miles en una sala de mediano aforo viene a dar más o menos igual. Esta vez sí, rompo una lanza por su videoclip, un absurdo que roza la barrabasada, pero cuán necesario se antoja en nuestros días que aún haya bandas con los huevos y la desvergüenza de reírse de todo y de todos, empezando por ellos mismos.

 

No bajamos para nada el nivel con la gozosa “She Just A Girl, Eddie”, que alude directamente a una ex novia del batería Ed Graham. Un tema en esencia muy pop pero envuelto en unas guitarras muy potentes, lo que evidencia que han aprendido la lección tras la excesivamente pastelosa “Girlfriend” (una sentencia que puede valerme una sonora reprimenda de mi querido Alberto, ya os aviso). La engañosa “Forbidden Love” puede parecer una balada con cierto toque latino en su arranque, pero pronto nos encontramos con otra buena muestra de pop rock guitarrero y, de paso, con la mejor interpretación de Justin Hawkins de todo el álbum. El ahora bigotudo, barbudo e hipertatuado cantante y guitarrista llega a recordarnos por momentos al Freddie Mercury de los primeros 70, y no creo que nadie pueda hacerle mejor cumplido que éste. Justo lo contrario nos encontramos en “Concrete”, otro enérgico tema lastrado un tanto por el omnipresente falsete del vocalista durante los casi cuatro minutos de la canción. Entiendo que Justin Hawkins y, por ende, The Darkness tengan sus detractores, aunque yo, pese a los citados desencuentros, no figure entre ellos. Disfruto de buena gana con sus excesos vocales, pero en este caso creo que hubiese lucido más con algo de esa versatilidad que ya vimos en el corte anterior.

Encaramos ya (o no) la recta final del álbum con otro de sus más suculentos hallazgos, el ‘cover’ del “Street Spirit (Fade Out)” de Radiohead, que por fin se han decidido a grabar tras haberlo interpretado en numerosas ocasiones en directo desde los tiempos de la gira de presentación de “Permission To Land”. No se me ocurre hora mismo una banda más en las antípodas de The Darkness, y el melancólico y oscuro tema original aquí aparece convertido en una endemoniada pieza de heavy metal, con un arranque en la línea de los mismísimos Maiden. Desconozco como lo encajarán los fans de la banda de Yorke y compañía, pero mi humilde veredicto es que, así, sí merece la pena y tiene sentido currarse una versión. Y, como mandan los cánones, el tema encargado de cerrar el trabajo (o no) baja las revoluciones del álbum pero no la intensidad, pues “Love Is Not The Answer” es otro medio tiempo maravilloso, una anti-canción de amor preciosa que confirma que los Hawkins, además de recuperar la inspiración, han alcanzado un interesantísimo grado de madurez. El cierre por todo alto que se merecía un disco como “Hot Cakes”. O no, porque los que se hagan con la versión ‘Deluxe’ se encontrarán con cuatro ‘bonus tracks’ que, además, en este caso no son simple relleno, ni mucho menos. La seductora “I Can’t Believe Is Not Love (Acoustic Demo)” nos muestra hasta ahora una cara un tanto desconocida de The Darkness, mientras que “Love Is Not The Answer (Acoustic Demo)” es igual de efectiva y conserva intacta la magia del corte que hemos podido escuchar unos minutos antes. Conviene precisar que ninguno de los dos temas es en realidad cien por cien acústico y que, a pesar de lo de ‘demo’, están perfectamente trabajadas y producidas, lo mismo que sucede con “Pat Pong Ladies (Demo Mix)”, otra irresistible porción de ‘glam rock’ setentero. Para el final, ahora ya sí, la banda se guarda una ‘delicatessen’,  “Cannonball (Long Version)”, rock and roll de sabor añejo aderezado con un ingrediente inesperado y mágico, la flauta del legendario Ian Anderson. Y es que una gran comilona siempre sienta mejor si la rematamos con un buen postre, y ya puestos un chupito, eso no me lo podéis negar.

Mi actual entusiasmo no me impide ver que “Hot Cakes” no alcanza el nivelazo de “Permission To Land”, y espero equivocarme si digo que me parece imposible que algún día puedan volver a conseguirlo, pero sí demuestra que aún tienen las pelotas necesarias para que volvamos a contar con ellos. Además, de todo se aprende, y todo lo bueno, extraordinario, malo y nefasto que estos cuatro colegas de Lowestoft han vivido en esta última década les ha dado un grado de madurez y equilibrio (sin perder ni un ápice de su jodido sentido del humor, positivismo y valentía) que de momento se refleja en su música y esperemos que pronto se note también en su trabajo diario tanto arriba como abajo del escenario. No sé si algún día recuperarán la vitola de ‘gran esperanza blanca’ del rock (un título que, ahora, creo que les correspondería a mis admiradísimos The Answer), pero lo cierto es que cuando así era se lo terminaron creyendo y no les hizo ningún bien. Algo me dice que en este momento debe preocuparles más bien poco. Lo único cierto es que éste es el camino, y así sí podemos tener The Darkness por muchos y felices años. Yo mientras vuelvo a meter “Hot Cakes” por enésima vez en el reproductor, pulso el play, subo el volumen al máximo y por un momento cierro los ojos y fantaseo con que Poullain nunca dejó la banda y éste fue el segundo disco que en realidad grabaron. En cualquier caso, es el disco que nos merecíamos, y que nos devuelve, como ya dijo anteriormente mi compañero, a la banda que probablemente más necesitemos ahora mismo. Long live The Darkness! Long live Rock ‘n’ Roll!! Motherfuckeeeeeeers!!!

5 comentarios leave one →
  1. Alberto Loriente permalink*
    03/09/2012 0:20

    Bien, a la espera de degustar este “Hot Cakes” que tantas ganas me has dado de escuchar con este post, Rodrigo, prometo batirme en duelo con el próximo que ose calumniar a ese pedazo de canción que es “Girlfriend”. ¡He dicho!

  2. Alberto Loriente permalink*
    16/09/2012 0:49

    Bueno, Rodri, ya he escuchado debidamente ‘Hot Cakes’ y tengo que decir que me parece un disco bastante bueno, un muy correcto regreso, pero, para mi gusto, inferior a sus dos anteriores trabajos. Gran comienzo con ‘Every Inch of you’, ‘Nothing’s Gonna Stop us’ (a mi sí me gusta) y ‘With a Woman’ (¡que gran tema!), pero después veo un buen nivel general pero no brillantez. Y eso era lo que más me gustaba de The Darkness, que tenían algunas canciones de ‘categoría especial’, pero aquí no; todo es de un homogéneo buen nivel pero no hay nada que me destaque demasiado (aunque reconozco que es muy chungo quitarse de la cabeza el ‘She’s Just a Girl’!).

  3. TIZONA permalink
    05/09/2014 18:43

    También lo e escuchado un montón de veces y sinceramente, lo prefiero a su segundo LP, que me parece bueno pero que acaba dejándote un tanto indiferente, en cambio “Hot cakes” me parece muy, muy completo, y acabas teniendo ganas de volverlo a escuchar. También diré que les e visto en Madrid en la RIVIERA y en el SONISPHERE, en su gira de presentación, el de sonisphere, fue un directo mediocre, les faltaba rodaje, conjunción o yo-que-sé, pero no gustaron, en cambio en La Riviera, eso fué…. cojonudo! si me permitiis la expresión, quizá los que les visteis en los inicios pudieseis decir que eran mas salvajes, pero sinceramente,a día de hoy están muy pero que muy bien, os lo aseguro, además de que tras el concierto salieron para hablar, firmar y hacerse fotos con los que allí les estuvimos esperando, muy buena gente sin duda. Quizá ya no vuelvan a conquistar el mundo como en sus inicios (o sí), pero si siguen editando discos de la talla de HOT CAKES, estaos seguros que su nivel y caché no va a hacer otra cosa que aumentar, Aupa DARKNESS!!!!!

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