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‘The Master’: cuestión de fe

11/01/2013

The Master Seymour Hoffmann y Phoenix

Paul Thomas Anderson se ha hecho con una posición envidiable para todo director con ambiciones. Como gran reminiscencia de los directores estrella de los años 70, junto a un superviviente de aquella época como Terrence Malick, desarrolla su carrera a sus anchas, ajeno a las modas y a las coyunturas, desde una atalaya en la que llevar a cabo ambiciosos proyectos dirigidos a un público no menos ávido de grandeza. Ganada esta posición casi desde los comienzos de su trayectoria, tras el fervor crítico que causaron su segunda y tercera películas, la formidable ‘Boogie Nights’ y la descomunal ‘Magnolia’ (uno de las mejores películas de la historia para el que esto firma), Anderson ha depurado aún más su estilo desde entonces y se ha permitido apuestas todavía más arriesgadas. ‘Punch-Drunk Love’ parecía suponer únicamente un relajamiento tras la tremenda intensidad de ‘Magnolia’; únicamente un gustazo para pervertir el género de la comedia romántica bajo un prisma pop y surrealista, pero escondía más claves de las que en su momento parecía contener. Ese alejamiento de la concreción, del guión rematado clavo a clavo, acabaría tiñendo su obra posterior. En ‘Pozos de ambición’, sus megalómanas aspiraciones iban a la par que las de su protagonista, facturando bajo una engañosa apuesta por el clasicismo escenas tan inolvidables y virtuosas como un incontrolable impulso de ir al límite, a jugársela en el alambre, que la hacía caer tras su desbarrado tramo final. Todo ello a la vez que nos colaba una nada complaciente parábola de la América post-invasión de Irak. No menos ambición tiene el nuevo proyecto de Anderson, ‘The Master’, toda una indagación sobre los misterios de la fe, ese elemento tan atávicamente humano.

Poco de eso podemos imaginar cuando comienza la película. En su tramo inicial, ‘The Master’ nos retrotrae a obras tan notables como ‘Los mejores años de nuestra vida’ o ‘Banderas de nuestros padres’ -o incluso al tercio final de ‘El cazador’- , es decir, a las devastadoras consecuencias psicológicas que deja una guerra, en este caso la Segunda Guerra Mundial, en los pobres jóvenes que ven interrumpidas sus vidas para experimentar lo peor del ser humano. Vemos al apuesto Freddie Quell volver al ‘mundo real’ en un constante vagabundeo vital tras acabar la contienda, aferrado únicamente a su obsesión por el sexo y a su dependencia del alcohol -especialmente a los letales brebajes que él mismo se prepara- , desperdiciando cada oportunidad que se le presenta con sus arrebatos de ira, de esa ira que se ha adherido en su interior como una lapa.

the_master phoenix marinero

En uno de sus alcohólicos vagabundeos, Freddie se mete en un animado yate y ahí es cuando su vida -y la película- cambia de rumbo definitivamente. Nuestro desorientado exsoldado es una presa fácil para ser adoptado por una incipiente organización que quiere expandir una nueva rama de pensamiento. Esto es precisamente lo que piensa Lancaster Dodd cuando descubre en el barco a Freddie, por lo que no dudará en intentar adherirle a su causa, a La Causa, el nombre de dicha organización. Aquí comienza el largo proceso durante el que Lancaster ‘apadrina’ a Freddie y le suma a su extensa y aparentemente modélica familia, que trata de expandir su ‘buena nueva’ por el territorio estadounidense en los albores de los años cincuenta. Lancaster, cuya tesis principal consiste en intentar hacer volver a la humanidad a la ‘perfección’ original, toma a Freddie como el posible gran ejemplo de la efectividad de su pensamiento, como la demostración de un hipotético espectacular proceso de redención de un caso perdido.

Lejos de ser una crónica de los primeros tiempos de la Cienciología, como apuntaban los primeros rumores, aunque Anderson ha admitido haberse inspirado en ciertos pasajes vitales de L Ron Hubbard, el cineasta se lanza a una exhaustiva indagación sobre los mecanismos de la fe. El director de ‘Magnolia’ mete al espectador de lleno en una intriga que trata de esclarecer si el incorregible Freddie llega a ser convertido a La Causa por el insistente Lancaster, a la vez que va lanzando sutilmente dudas razonables sobre la honestidad de esa nueva creencia. ¿Está la fe en el alma primaria del ser humano o es más bien un eficaz consolador o una feliz sugestión para lidiar con las dificultades que se nos van presentando? ¿Persiguen sus ‘profetas’ la expansión de unas creencias o el beneficio privado a través de ellas? No esperen encontrar respuestas, Anderson plantea muchas preguntas pero prefiere que sea el espectador el que reflexione sobre ellas, de lo que se deriva una trama muy abierta a diferentes interpretaciones y sin una conclusión clara, si acaso un revelador tramo final, que apunta a la primacía de instintos todavía más primitivos en el ser humano. Pero tampoco lo firmaría ante notario…

the-master Seymour Hoffman

Pese a esta ausencia de andamiaje en el argumento, el espectador tiene mucho otros asideros a los que aferrarse. Aquí se viene a disfrutar del inconmensurable talento como director de Anderson. La planificación de escenas es magistral, siempre la cámara está colocada en el mejor lugar para extraer lo máximo de cada momento, esos planos largos dejan respirar tanto a la escena como a los actores y algunos de ellos pasan de nuevo a la antología del autor (ese revelador plano nocturno del yate, ese ascensor agobiantemente atestado y con esa nada gratuito emplazamiento de los personajes, esas motos corriendo por el desierto). En fin, una gozada seguir comprobando que Anderson sigue en la terna de los elegidos, combinando modernidad con un clasicismo renovado que nos hace recordar a Coppola, a Scorsese, a Welles… En defnitiva, ‘la creme de la creme’. Su ausencia entre las nominaciones a Mejor Director en los Oscar es tan flagrante como la que supondría la de The Beatles en una antología del pop británico de los 60.

the_master_elevator

Pero seguramente lo mejor de ‘The Master’ sea asistir a un duelo interpretativo que pasará a la historia. Dos excepcionales actores con dos estilos tan contrapuestos que se complementan a la perfección. Joaquin Phoenix recoge el testigo del Daniel Day Lewis de ‘Pozos de ambición’ para ofrecernos, en el papel de Freddie, una interpretación tan intensa, tan al límite entre lo colosal y lo ridículo que, sin embargo, acaba cayendo afortunadamente en lo primero gracias a la plausible gradación que va ofreciendo del personaje la historia -algo que no ocurría con el brusco ‘tour de force’ final del Day Lewis del filme de 2007- . A su lado, un contenido Philip Seymour Hoffman, en otro paso más hacia su leyenda, hace maravillas con un Lancaster encantador y carismático casi siempre, iracundo y con zonas oscuras a veces. En este sentido, son fascinantes dos enfrentamientos cara a cara entre ambos personajes, uno en un maravilloso ‘crescendo’ que bien le podría hacer merecer a Phoenix una estatuilla; otra, tremendamente intensa desde el principio, que muestra palmariamente las diferencias entre ambos caracteres. Auténtico caviar, de ese que no hay que dejar pasar, no abunda tanto en nuestras salas de cine. La notable y premiada interpretación de la siempre formidable Amy Adams llega incluso a parecer irrelevante en comparación.

Puede que la nebulosa trama ahuyente a bastantes espectadores (sin ir más lejos, a mis acompañantes de proyección), puede que le falte un ‘punch’ emocional que la alce al altar de las obras maestras, pero ‘The Master’ nos demuestra que somos contemporáneos de un genio del cine y, de paso, se coloca como una apuesta firme para las listas de lo mejor de 2013. Yo creo en ti, Paul Thomas.

paul-thomas-anderson

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16 comentarios leave one →
  1. 11/01/2013 19:20

    Excelente crítica. Una película difícil, apasionante, a veces lejana o tremendamente cercana, delicada, arrítmica, carente de la estructura narrativa tradicional,…Y lo de Phoenix y Seymour Hoffman no es normal: dos interpretaciones apabullantes, que deberían pasar a reconocerse como ejemplo de lo que es ACTUAR con mayúsculas. Pasas la película deseando que llegue la siguiente escena que compartan.

    Lo dicho, enhorabuena por la crítica y por el blog.

    • Alberto Loriente Enlace permanente*
      12/01/2013 17:29

      Muchas gracias por los elogios. Veo que tienes una opinión muy parecida a la mía sobre la película. No puedo estar más de acuerdo con tu segundo párrafo. Yo también esperaba ansiosamente un nuevo enfrentamiento entre esos dos colosos según pasaba la película. No es un filme fácil, pero creo que merece la pena de sobra el esfuerzo.

  2. Sebastian Nuñez Enlace permanente
    11/02/2013 17:39

    Leer tu critica es parecido a ver la pelicula (cosa que hice ayer) no dice nada de nada, las interpretaciones tanto de Phonenix y Seymour Hoffman son espectaculares, fue lo unico que mantuvo en el asiento. Una pelicula no es una serie de buenas escenas es una pieza artistica completa, la pelicula término cuando recién empezaba y me dejo un sabor amargo, no me dijo nada.

    Saludos.

    • Alberto Loriente Enlace permanente*
      12/02/2013 11:18

      Hola, Sebastian. Siento que no te gustara la película y, sobre todo, mi post. Es cierto que no es una película fácil y hay que excavar en ella para obtener todo su jugo. Comprendo tu razonamiento, porque hay mucha gente que me ha dicho algo similar. Sin embargo, ¡qué le voy a hacer!, a mi me gustó mucho, de hecho creo que es la mejor película que he visto por ahora este año. Y sobre mi crítica, siento especialmente que no te diga nada. Recojo el guante e intentaré hacerlo mejor la próxima vez. Muchas gracias por dejar tu opinión.
      Un saludo.

      • Sebastian Nuñez Enlace permanente
        12/02/2013 16:40

        Alberto lamento haber sonado enojado en mi comentario, pasa que la pelicula me dejo muy decepcionado, pense que quizas no la entendi o pase por alto algún detalle. Por tanto busque en la web alguién que me explicará, asi fue como llegue a tu sitio esperanzado en encontrar esa respuesta que mi mente ni mis ojos fuerón capaces de vislumbrar. Hoy releí tu critica, tal vez fui un tanto brusco en mi escritura, pero creo que tu apología al cine arte es un poco excesiva, esperaba algo mas rudo y no una defensa sesgada a las buena imagen que muestra la pelicula, el detalle y la fotografia son de primera clase pero al argumento le falto consistencia, como te puse mas arriba la peli termino cuando recién comenzaba, no hay vuelco, peak nada, nacio muerta.

        Saludos Cordiales.

  3. 14/05/2013 23:46

    VI EL FILM, LA ACTUACION DE PHONENIX Y SEYMOUR HOFFMAN EXCELENTES, PARA MI, TENDRIA QUE HABER SIDO MAS AGIL Y NO TAN EXTENSA.- DE TODOS MODOS ESTA NOTA ME SIRVIO PARA “veeeeeeeeeeeeeer” Y ENTENDER ALGUNOS HILOS QUE SE ME ESCAPARON.- DEBO DECIR QUE LA VI EN TRES ETAPAS Y ESTO NO ES BUENO PARA MERITUAR UN FILM DE ESTA NATURALEZA.-

    • Alberto Loriente Enlace permanente*
      15/05/2013 11:10

      Hola, Alicia. Muchos habéis echado en falta la agilidad que Paul Thomas Anderson sí lucía en filmes como ‘Boogie Nights’ o ‘Magnolia’. Es indiscutible que esta morosidad a veces te puede alejar un tanto de la película, pero también le da un aire muy especial. No es una película fácil, no te apures por no haber “comprendido” todo, a mi seguramente se me escaparon muchas cosas. De todas maneras, si Anderson hubiera querido hacer una película muy ‘comprensible’ lo hubiera hecho, por lo que tenemos que entender que lo que pretende es justamente eso, que reflexionemos sobre lo presenciado y nos hagamos muchas preguntas..seguramente sin una respuesta clara.

      Un saludo

      • 20/05/2013 3:33

        GRACIAS POR CONTESTARME, ES REAL LO QUE DECIS SEGUIS REFLEXIONANDO SOBRE EL TEMA.-SALUDOS

  4. Yury Sanchez Enlace permanente
    25/08/2013 17:49

    Realmente la película me gusto mucho, pues se sale de lo convencional y deja muchas reflexiones. la posibilidad de múltiples interpretaciones la enriquece, sobre la mente humana, me gusta como deja ver el inmenso poder que tiene sobre lo que somos y sobre nuestros comportamientos.

  5. 07/12/2013 22:49

    Pues a mi la película me atrapó desde el principio hasta el final, fue un placer estar siguiendo y sintiendo (gracias a las magníficas actuaciones de todos los actores, en especial los protagonistas) el alma y la mente de los personajes, sus luchas internas, sus sueños, sus negaciones, etc. E inevitablemente terminar reflexionando sobre como funciona nuestra mente, nuestra capacidad de cambiar, las herramientas que hemos creado para lograrlo, la forma en que nos aferramos a nuestras creencias, uff hay tanto. A mi si me gustó pero no sé si la recomendaría porque entiendo que para disfrutarla hay que estar en el estado correcto… o algo así. Bye.

    • Alberto Loriente Enlace permanente*
      08/12/2013 23:52

      Hola, Raúl,

      Supongo que hay que estar receptivo a la propuesta de la película o estar “en el estado correcto”, cierto es que ‘The Master’ no lo pone fácil, pero merece la pena hacerlo cuando te da tanto. Ni que decir tiene que suscribo todo lo que comentas,

      Un saludo y un placer leerte.

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