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Iggy Pop: 15 mordiscos de la Iguana

11/07/2019

¿Qué ha hecho Iggy Pop para pasar de ser, al poco de comenzar su carrera, un guiñapo social, uno de esos músicos de los que los periódicos tenían redactado ya su obituario ante su masivo consumo de sustancias a ser uno de los grandes personalidades pop de la actualidad, un codiciado hombre anuncio, un icono de la moda y una solicitada presencia en películas de algunos de los cineastas más prestigiosos de nuestro tiempo? Pues muy fácil: sobrevivir. Una trayectoria desigual como pocas, con algunas de las cumbres más altas que jamas haya logrado músico alguno y algunos otros vertiginosos descensos a las simas más profundas, le ha ido deparando un cariño y un prestigio prácticamente indiscutido y poco habitual en estos tiempos de reinados tan fugaces. Padrino del punk, brutal animal de escenario capaz de las locuras más bestias vistas en concierto, protegido y aliado del David Bowie más experimental en su periplo berlinés, fallida estrella new wave, tardío admirador y practicante del hard rock 80’s, renacida leyenda en tiempos del ‘grunge’, insospechado ‘crooner’ amante del jazz y la ‘chanson’ francesa…. enumerar todas las facetas de Iggy sería inacabable. Algunos por ello le compararían con un camaleón…pero todos sabemos que es una iguana.

Al líder de The Stooges solo le hemos dedicado un post, el que analizaba su último disco de estudio, “Post Pop Depression”, por lo que hemos decidido volver a saldar una de nuestras deudas aprovechando su presencia en la temporada de festivales veraniegos española, con fecha especialmente significativa en el Mad Cool madrileño, del que es uno de sus principales alicientes. Lo que sigue no es un recopilatorio de canciones de Mr.Osterberg, seguramente ni siquiera sean estrictamente sus mejores temas, pero sí que es una selección de 15 grandes momentos que pueden servir para resumir una de las carreras más extensas, desconcertantes y también apasionantes de la historia del rock. Disfruta de todo este ‘poder crudo’ que te brindamos y, si te gusta, aumenta considerablemente la ración de Pop (que no pop) en la extensa ‘playlist’ que hemos confeccionado en nuestro perfil de Spotify y que encontrarás al final del post. Search and destroy!

1, “I WANNA BE YOUR DOG” (1969)

Probablemente ni siquiera este post existiría si no fuese por “I Wanna Be Your Dog”, una de esas canciones que marcaron un antes y después en el rock. Era 1969 y el hippismo aún seguía en su apogeo, aunque poco a poco le iban atacando los virus que acabarían definitivamente con él. Uno de estos ‘aguafiestas’ eran unos rudos chicos de Michigan llamados The Stooges, que, junto a paisanos como MC5, dejaron de repartir amor para vomitar odio y visceralidad por los cuatro costados. Así, un tremendo riff áspero y repetitivo destilaba una densidad sónica comparable a corruptores del blues rock como Blue Cheer, extremo que era inmediatamente matizado por la viciosa y heterodoxa voz de Iggy y por un percutor piano aportado por John Cale, que acababan configurando el mantra que alcanza la sexual “I Wanna Be Your Dog”, principal embajadora de ese debut de los Stooges, tan impactante, tan pleno de fuerza y también tan injustamente arrinconado por la brillantez de ese mítico sucesor llamado “Fun House”.

2. “DOWN ON THE STREET” (1970)

“Fun House” fue mucho más que el segundo disco de The Stooges, fue un contundente paso hacia delante de una banda que se mostraba mucho más dúctil y aventurera de lo que nadie podía esperar tras escuchar su debut, sorprendiendo con sus osadas incursiones psicodélicas y jazzisticas. Sin embargo, “Fun House” también sirvió a la banda para consolidar su faceta más rock y depurar aún más su áspero estilo. En este sentido, “Down on the Sreet” es un ejemplo perfecto, con un riif seco y cortante marca de la casa, una tremenda tensión latente en las estrofas con un Iggy más autoritario que nunca al micro y una furia que explota con inusual violencia en su estribillo con esos eternos “come on” como leitmotiv de una canción absolutamente imprescindible.

3. “FUN HOUSE” (1970)

“!970” abría la cara B de “Fun House” de forma traicionera. Su explosiva fortaleza rock no hacía prever lo que se nos venía encima en el final del disco. El ‘súmmum’ era esa postrera, narcótica y radical “L.A.Blues”, pero nosotros nos quedamos con ese relativo término medio que supone el tema que da título al disco. Con el saxo de Steve Mackay como absoluto protagonista, el comienzo de la larga canción es funk visto a la manera de Stooges, con su riff sincopado y sensual e Iggy emulando con insospechada prestancia a James Brown. Ya quedándose en esa primera mitad, “Fun House” sería una canción admirable. Pero lo que la hace histórica es ese caos en el que se sumerge pasado su meridiano, con la Iguana desatada ante el influjo de un enloquecido y atonal saxo que bebe de lo mejor del entonces tan en boga ‘free jazz’, en homenaje eterno de locos maravillosos como John Coltrane o Sun Ra. Aquí os dejamos una interpretación de la más reciente encarnación del grupo, con una estampa tradicional en la carrera de Pop: las masas enloquecidas invadiendo el escenario para bailar junto al cantante, previa invitación suya. Genio y figura.

4. “SEARCH AND DESTROY” (1973)

Cuando todo parecía perdido para los Stooges, con Dave Alexander fuera del grupo e Iggy navegando en un azotado mar de drogas, el apoyo de un fan tan célebre como David Bowie y la incorporación de James Williamson a la guitarra, desplazando al bajo a Ron Asheton, fueron decisivos para que la banda, ahora renombrada como Iggy & The Stooges, pusiera al menos un aldabonazo majestuoso a su etapa clásica. “Raw Power” fue el explosivo disco resultante, ahora sí precedente directísimo del punk. Se acabaron los experimentos, aquí solo hay un torpedo sónico tras otro, temas acelerados, poderosísimos y directos a la yugular. Solo las discutidas mezclas de Bowie atenuaron ligeramente el brutal impacto, algo corregido por la fornida remezcla del propio Iggy en 1997. Ejemplo palmario del cariz del álbum es una de sus grandes cimas, esa inicial “Search and Destroy”, pletórico lamento de un incomprendido ante el mundo y base fundacional de muchas, muchas cosas en el rock.

5. “RAW POWER” (1973)

Para continuar hablando de “Raw Power” tendríamos numerosas posibilidades en forma de joyas musicales del calibre de “Gimme Danger”, “Your Pretty Face is Going to Hell” o “Shake Appeal”, pero hemos elegido otra gema indiscutible, el tema que daba título al álbum, por ser la que se ha convertido en el manual de estilo de decenas de bandas de high energy rock’n’roll que han pululado, pululan y pulularán por el mundo a base de guitarrazos, muy especialmente aquella invasión escandinava que asoló nuestros oídos a finales de los 90. El poderoso rock que exhudaba su inmortal riff, tan simple como rotundo y penetrante, se mezclaba en perfecta armonía con el roll que proporcionaba el delicioso deje 50’s presente en el estribillo. Muy grande tiene que ser una canción para que todos unos Guns’n’Roses apenas llegaran a rozar su tremenda magnitud en su correcta versión del “The Spaghetti Incident”, enorme debe ser cuando Turbonegro pergeñaron una obra maestra como “Apocalypse Dudes” prácticamente fusilando este brutal tema en muchas de sus pistas.

6. “CHINA GIRL” (1977)

La caótica vida de Iggy tras el lanzamiento y la gira de “Raw Power”, cuando sólo pergeñó el -muy recomendable- álbum hecho al alimón con Williamson “Kill City”, que se editaría con retraso en ese mismo 1977, propició que Bowie acudiera de nuevo al rescate. Sin embargo, la ayuda del Camaleón a la Iguana (¡largarto, lagarto!) no fue gratuita. El Starman utilizó al dócil Iggy como conejillos de Indias para explorar las nuevas vías que estaba emprendiendo con su álbum “Low” y configurar su vanguardista era berlinesa, componiendo a su colega gran parte de “The Idiot”, el excelente disco con el que arranca una nueva era para la música de los años 70 y que fue un precedente básico del inmediatamente posterior post-punk. Calificado muy acertadamente por sus creadores como un cruce entre el funk de James Brown y la electrónica de Kraftwerk, piezas señeras como “Sister Midnight”, “Nightclubbing” o “Dum Dum Boys” son mucho más representantivas del sonido general de la obra. Sin embargo, nosotros nos quedamos con el respir melódico que supone la preciosa “China Girl”, en la que Iggy demuestra la perfecta adecuación de su grave voz a los medios tiempos y que posteriormente se convertiría en todo un hit 80’s cuando Bowie la recuperara en 1983 para su multiventas “Let’s Dance”.

7. “LUST FOR LIFE” (1977)

En plena racha creativa, el dúo Iggy-Bowie fue capaz, pocos meses después del lanzamiento de “The Idiot”, de facturar otro excelente álbum como “Lust for Life”. Si en aquel la confección se correspondía mucho más con los gustos del exZiggy Stardust, en éste, menos experimental y mucho más centrado en el rock y en el pop, la marca Iggy era bastante más patente. Esto podría ejemplificarlo perfectamente el archiconocido tema título, una contundente galopada a lomos de una batería avasalladora y un ritmo que fue tomado prestado de la señal de un programa emitido por las fuerzas americanas en Berlín.. La canción ya fue un suceso considerable en 1977, pero lo fue aún mucho más en 1996, cuando fue elegida como single principal de la banda sonora original de una película que marcó a toda una generación: “Trainspotting”. Existe un famoso videoclip realizado en este resurgir noventero del tema, pero hemos preferido mostraros algo mucho más auténtico, una desbarradísima interpretación televisiva en plena promoción del álbum.

8. “THE PASSENGER” (1977)

Si hay una canción representativa de la parte más pop de “Lust for Life”, del disco en sí y de toda la colaboración de Iggy con Bowie es, sin duda, este auténtico himno llamado “The Passenger”. Y su mayor mérito es que maravilla desde una sencillez absoluta. Simplemente resulta de la mezcla entre un repetitivo riff sincopado muy cercano al de “Lust for Life” pero más ralentizado, obra del guitarrista Ricky Gardner, y la soberbia interpretación vocal por parte de Iggy de una evocadora letra sobre la ajetreada vida de un músico en gira. Tal mágica y adictiva composición logra sobresalir entre unas compañeras de disco tan magníficas como “Sixteen”, “Some Weird Sin”, “Tonight” o “Success”. Así lo evidencian las innumerables versiones que se han hecho y su masiva utilización en anuncios publicitarios de todo tipo.

9. “I’M BORED” (1979)

La gran duda que dejaba el gran resurgir de Iggy Pop a mediados de los 70 era si sería capaz de mantener el alto nivel sin la colaboración de Bowie. La primera prueba de fuego en este sentido fue su álbum de 1979 “New Values” y la respuesta…rotundamente SÍ. Iggy tiró de viejos colegas como Williamson a la producción y Scott Thurston a la guitarra y pergeñó un perfecto híbrido entre su faceta más rock y la experimentación a través del pop y la electrónica que había hecho en Berlín con su antiguo compinche al que solo le faltó un reconocimiento más justo por parte de la audiencia. Uno de los grandes momentos del disco es este “I’m Bored”, una perfecta hija de su tiempo new wave y post punk, con notables influencias de Talking Heads.

10. “LOCO MOSQUITO” (1980)

Iggy Pop se introduce con “Soldier”, su disco de 1980, en la etapa más confusa y pobre de su carrera, un intento vano de seguir estando en vanguardia reproduciendo la tendencia de cada momento en discos, siempre con algún que otro notable tema, muy irregulares en general, que se extendería hasta mediados/finales de la década. Concretamente en “Soldier” un factor decisivo del descenso cualitativo pudo ser la ausencia de última hora de Williamson a los mandos, que recayeron en Pat Moran. Aún así, Pop logró cosechar un mediano éxito con su single “Loco Mosquito”, que obtuvo también, quizás por su curioso nombre, una gran resonancia en España. Un alegre tema de aires jamaicanos, con corazón pop y new wave (¡esos coros!) y una actitud contestataria bastante rock. Un batiburrillo muy característico de lo que haría Iggy en esa época y que, sí, acaba enganchando.

11- “REAL WILD CHILD (WILD ONE)” (1986)

Cuando toda la credibilidad de Pop parecía devastada tras discos tan flojos para sus estándares como “Party” y “Zombie Birdhouse”…de nuevo llegó Bowie al rescate de nuestra Iguana. Esta vez sin colaborar en la composición, pero sí ejerciendo de productor. El que también fuera una de las grandes estrellas de los 80 gracias al éxito de “Let’s Dance” proporcionó una muy necesaria dosis de disciplina y sobriedad a la por entonces errática carrera de su amigo. El disco resultante, “Blah-Blah-Blah” (1986), en el que también colaboró el exSex Pistols Steve Jones, no es que sea una maravilla, pero sí una muy decente colección de temas pop plenamente 80’s y que deja alguna que otra pequeña gema para el recuerdo, destacando el reseñable éxito que supuso “Real Wild Child (Wild One)”, una buena revisión del gran clásico fundacional del rock’n’ roll australiano, de Johnny O’Keefe, que mejora aún más respecto a su versión de estudio en esta interpretación en vivo en el Ritz.

12. “CANDY” (1990)

No se puede decir que Iggy no hubiera avisado -su “Instinct” de 1988, en colaboración de nuevo con Steve Jones, era un notable disco de hard rock- pero pocos esperaban en 1990 una resurrección artística del calibre de la que protagonizó Pop con su disco “Brick by Brick”. Es justo apuntar que lo más granado de la industria se alió para devolver al Stooge a lo más alto -con Don Was produciendo y músicos de la entidad de Slash, Duff McKagan, John Hiatt, Waddy Wachtel y Kenny Aronoff tocando- pero lo cierto es que es el brillante material que tenía preparado Mr.Osterberg el gran responsable del éxito. Un excelente y variado conjunto que recoge todos los Iggys posibles, desde el rock más salvaje hasta el pop pluscuamperfecto de la joya que aquí os presentamos: “Candy”, el delicioso dueto con Kate Pierson (The B’52) que apareció a todas horas en la MTV y es el mayor éxito en listas de la carrera de nuestro protagonista,

13. “WILD AMERICA” (1993)

Confirmándose como una de las mejores épocas de toda su trayectoria, Iggy se adentró en los 90 pisando fuerte repitiendo el éxito artístico de “Brick by Brick” -aunque no tanto el comercial- con “American Caesar”, una obra igualmente completa y exuberante en cuanto a variedad y brillantez de las canciones, aunque -en consonancia con el ‘angst’ del ‘grunge’- más sobria y desnuda y menos trufada de invitados. Cuesta elegir entre tanta maravilla junta –“Fuckin’ Alone”, “Beside You”, “Highway Song” o “Sickness” son cojonudas- pero nos hemos decidido por su primer single, esa potente “Wild America” que tan bien situaba a una leyenda de los 60’s/70’s como un artista plenamente vigente en la era de Nirvana y Red Hot Chili Peppers. Ningún álbum posterior del de Michigan ha vuelto a volar tan alto.

14. “BEAT’EM UP” (2001)

La segunda mitad de los años 90 fue para Iggy la época de dos muy buenos discos demasiado ignorados -“Naughty Little Doggie” (1996) y “Avenue B” (1999)- y la tónica continuó en los albores del nuevo siglo cuando se presentó más fiero y rabioso que nunca con su nueva (y gran) banda, The Trolls, y un álbum tan valiente como “Beat’em Up”. Rebosante de agresividad, se paseaba sin clemencia por el fino límite existente entre el punk y el hardcore con alguna leve influencia del hip hop (sin duda aportada por su nuevo guitarrista, prematuramente fallecido, Lloyd ‘Mooseman’ Roberts, exmiembro de los Body Count de Ice T), sin olvidar esos tensos medios tiempos tan característicos de Pop y el vicioso ‘spoken word’ final de “V.I.P.”. Nosotros nos quedamos con el potentísimo tema título, uno de tantos balazos que incluye una obra, sin duda, a recuperar.

15. “GARDENIA” (2016)

Todo hacía creer que nuestro protagonista afrontaba una tranquila jubilación después de recuperar y finiquitar la trayectoria de The Stooges con dos mejorables discos y un sinfín de giras y de que su último álbum meramente rockero era aquel “Skull Ring” (2003), un gran disco aunque algo amorfo al compartir espacio temas con The Trolls, The Stooges y colaboraciones de postín. Los posteriores “Préliminaires” (2009) -de marcado carácter ‘jazzie’- y “Aprês” (2012) -uno de versiones, mayoritariamente de grandes clásicos franceses- apuntaban a una relajación que voló por los aires en 2016 cuando se anunció la sorprendente asociación de Iggy con Josh Homme, el líder de los punteros Queens of the Stone Age; su compañero Dean Fertita y el Arctic Monkeys Matt Helders para facturar “Post Pop Depression”. El rejuvenecedor y exitoso proyecto derivó en una atractiva y equilibrada mezcla entre el sonido de los Queens más relajados y el de la alianza Iggy-Bowie de los 70. No supuso la mejor obra de ninguna de las partes, pero sí dejó para el recuerdo grandes temas como “American Valhalla“, “Sunday” y esta maravilla con la que nos despedimos: la soberbia y adictiva “Gardenia”.

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