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“Un lugar donde quedarse”… en la parra

11/05/2012

Hace ya unos cuantos meses, muchos nos quedamos estupefactos al enterarnos de que Sean Penn estaba rodando el biopic de… ¡Robert Smith! No podían tener otra explicación posible aquellas imágenes que circulaban por la red y que nos habían dejado casi sin habla. Pero resulta que nos equivocábamos. El actor se encontraba trabajando en realidad en una película a las órdenes del director italiano Paolo Sorrentino (“Las consecuencias del amor”, “Il Divo”) encarnando, sí, a una estrella del rock, pero ésta, aparte de su aspecto físico, no parecía tener la más mínima conexión con el líder de The Cure. Tras su desconcertante paso por el festival de Cannes, la cinta llega por fin a los cines españoles, y pese a no haber leído cosas muy halagüeñas sobre ella… qué diablos, nos morimos de curiosidad por ver en qué narices se ha embarcado esta vez tan prestigioso y respetado intérprete. Y el caso es que Penn, un actor que puede resultar tremendamente camaleónico sin necesidad de recurrir a drásticos cambios o excesos físicos, no sé si me explico, esta vez se ha pasado de frenada. O directamente se le ha ido la olla.

“Un lugar donde quedarse” es la historia de Cheyenne, una decadente ex gloria del pop, cincuentón, que lleva más de dos décadas apartado de la música, viviendo de los ‘royalties’ y de invertir en Bolsa en una mansión en Dublín que comparte con su mujer, una improbable Frances McDormand. El personaje interpretado por Penn, que pronto intuimos que debió quedarse hace tiempo en la parra, probablemente, por el efecto de las drogas, monopoliza el film de principio a fin. Muchos alabarán su trabajo por inercia o porque se supone que es lo que hay que hacer, pero qué queréis que os diga, yo no lo compro, lo siento. Para mí es un borrón, siendo muy benévolos, en su historial. Le encuentro muchísimo más mérito, emoción e intensidad a una de esas interpretaciones contenidas pero volcánicas al mismo tiempo, a las que nos tiene tan acostumbrados, que a una que consiste en lucir como una furcia barata, caminar como un viejo de 90 años, poner cara de ausente, balbucear en un tono lentíííísimo y casi inaudible, reírse como un loco y soplarse el pelo continuamente de forma exasperante. El resultado es tan grotesco que uno acaba con la certeza de que, de haber rechazado Penn el papel, Sorrentino hubiese encontrado un sustituto perfecto en Joaquín Reyes, y el resultado hubiese tenido, segurísimo, mucha más gracia.

Porque la odisea en la que el director y co-guionista embarca a su personaje también es para agarrarse los machos. Sus títulos de crédito, con una horrible tipografía en verde fosforito que recuerda y mucho a la de los especiales de Halloween de “Los Simpson”, de haber estado acompañados por la música de Danny Elfman podrían hacernos creer que estamos ante una nueva película de Tim Burton, una especie de secuela crepuscular de “Eduardo Manostijeras” (no me negaréis que acabo de tener una ideaca). Pero no, la de Burton la echan en la sala de al lado, la que está llena. Durante su primera media hora, Cheyenne se dedica a pasear su depresión por tierras irlandesas, arrastrando siempre sin mucho sentido un carrito de la compra, matando el tiempo con una joven amiga (gótica también, por supuesto), visitando en algunos momentos a la madre de ésta, hundida por la fuga inexplicable de su otro hijo, entablando amistad o algo parecido con un joven un poco panoli, jugando al frontón en una piscina vacía con su esposa, supuestamente una mujer normal, si no fuese porque debemos creernos que trabaja como bombero… Todo roza el esperpento, pero de haber tirado por ahí, la cosa podría haber tenido incluso su punto.

Porque de todo lo que hemos visto hasta ese momento debemos olvidarnos cuando Cheyenne debe regresar a Nueva York ante la muerte de su padre, con el que no se habla y al que no ve desde hace más de 30 años. Allí, de paso, se encuentra con David Byrne. El artista, responsable de la música del film junto a Will Oldham (aka Bonnie ‘Prince’ Billy), se interpreta a sí mismo en una escena que sirve, por un lado, para alabarle de forma descarada y, por otro, para regalarnos al menos el único momento verdaderamente emotivo de la función. Pero antes hemos asistido a un videoclip completo de una actuación en directo de Byrne en la que ha interpretado íntegramente el tema de Talking Heads que presta su título a la cinta, “This must be the place”. Y que corta el ritmo cosa mala, pero lo que un director no haga por sus amigos… El caso es que, centrados de nuevo, el protagonista descubre que su progenitor, antigua víctima de los campos de concentración nazis, dedicó toda su vida a buscar al que fue su principal torturador, que vive supuestamente escondido desde hace décadas en Estados Unidos. Para refrescarnos la memoria, por si lo habíamos olvidado, de lo malísimo que fue eso del Holocausto, Sorrentino nos regala toda una sesión de diapositivas que muestran los horrores de aquel infausto episodio. Gracias, muy didáctico.

Cheyenne, lógico, decide entonces tomar el testigo de su padre y honrarle dando caza él mismo a ese criminal nazi, adentrándonos así en una road-movie por medio Estados Unidos con Penn sustituyendo el carrito de la primera media hora por una pequeña maleta con ruedas. Se supone que debe tener sentido que un tipo que parece incapaz de atarse él mismo los cordones pueda tener éxito, en sólo unos días, en la empresa que su padre no pudo culminar en toda una vida. Su viaje estará salpicado de episodios forzadamente surrealistas (ese gordo disfrazado de Batman, esa oca acosadora en una cocina, ese anciano indio autoestopista) mientras Sorrentino se lo pasa en grande jugando a ser David Lynch, Wim Wenders, Gus Van Sant y Jim Jarmusch. Así, la búsqueda le llevará a detenerse en Michigan, Nuevo México y Utah. Coged un mapa. Casi nada. Al menos a la película hay que reconocerle su excelente fotografía, que aprovecha unos preciosos y muy cinematográficos parajes, con fuertes contrastes, que rápidamente reconocerán y amarán los seguidores de “Breaking Bad” o los que, como yo, hayan tenido la suerte de viajar por estos estados (lo siento, no he podido aguantarme las ganas de presumir un poco…). Todo es, por supuesto, un viaje de exploración, descubrimiento, redención y bla bla bla, y está aderezado, de vez en cuando, con frases pretendidamente profundas y trascendentes que, al ser pronunciadas por un zumbado, no terminan de sonar nada convincentes.

La aventura se resuelve como se resuelve, y como consecuencia de todo ello Sorrentino nos regala un final que también intenta ser potente, o poético, o esperanzador, o cargado de significado, o qué se yo, porque para entonces a mí ya se me escapa todo y estoy empezando a entrar en ‘modo Cheyenne’. Pero resulta que, echando la vista atrás, me doy cuenta de que me he mantenido relativamente enganchado durante toda la película, con esa extraña fascinación que nos provocan a veces las cosas exageradamente chorras y sí, lo diré, bizarras. Aunque me da la impresión de que eso no era lo que pretendía en realidad el cineasta italiano. O sí. O qué se yo. Y tampoco evita que Penn se merezca una buena colleja, para que vuelva a centrarse.

Así que… supongo que… al final…. no la… recomiendo. O sí. O… qué se yo. Vosotros… mismos.

12 comentarios leave one →
  1. Tamara de Lempicka permalink
    12/05/2012 3:44

    Joe Rodrigo, cómo estás últimamente de implacable. Pareces ‘La Mamba Negra’ ;-)

    Hoy no me extiendo mucho, ni siquiera por el gran Sean Penn. Igual está pasando la crisis de la mediana edad, no sé: hace películas mediocres (aunque quedan perdonadas por otras tantas joyas impresionantes que nos ha regalado), se enrolla con la Johansson a la que le saca 25 años, hace migas con Chávez y Castro, etc. Me parto con tus ganas de pegarle una colleja, a lo mejor es lo que necesita, pero éste tiene pinta de devolverlas. ¿Te vamos pillando cita con su agente? :-))

    Saludos… relájese y sonría, Sr Martín.

    PD: Con todos los respetos y sin querer ofender a nadie, no aguanto a Joaquín Reyes. Y qué excelente actriz es Mrs Cohen, también conocida como Frances McDormand. Dos grandes actores (Penn y ella, olvídaros de Reyes) desaprovechados.

    Me voy pensando si la veo…

    • Rodrigo Martín permalink*
      15/05/2012 14:17

      Hola, Tamara, se me traspapeló tu comentario…

      La gran pega que le pongo a la película es el propio Penn. Efectivamente, es casi siempre absurda, y ojalá lo fuese más, porque creo que explotando ese tono de la historia, bien quedándonos en Irlanda o bien mandándole a Estados Unidos, me da lo mismo, hubiésemos tenido claro a qué jugábamos y el resultado final hubiese ganado algunos enteros… pero con otro actor, por favor. Ver a Penn de esta guisa, con una interpretación que muchos valorarán pero que yo, considerándole un enorme intérprete, creo que no le ha supuesto el más mínimo esfuerzo, me da pena. Ya sabes que yo veo mucho más difícil y más meritorio hacer una interpretación realista y creíble que una que consiste en hacer de tarado, y además ayudado por un cambio físico exagerado.

      Sobre las amistades y amoríos del actor, pues a mí me da bastante lo mismo, sí puede ser indicativo del estado mental o personal en el que se encuentre, y como ha todo el mundo ya sabes que me gusta la carnaza, pero mientras luego haga peliculazas, que las ha hecho y las seguirá haciendo, no me preocupa demasiado. De hecho he visto recientemente el trailer de “Gangster Squad” (http://youtu.be/YGK0ysEPHxI), en la que aparecerá haciendo de villano, y me parece que tiene una pintaza estupenda (y tiene un reparto espectacular), aunque luego muchas veces nos equivocamos… Es desde ya una de mis cintas más esperadas del año, y eso que la lista es tochísima.

      Y Frances McDormand es una actriz inmensa, que engrandece casi todo lo que toca… pero lo siento, no me parece creíble como bombero, lo siento.

      Y a mí Joaquín Reyes (seamos serios, es otro rollo por lo que le pongo en un párrafo aparte de la McDormand) me gusta muchísimo, me divierten una barbaridad sobre todo sus celebrities, pero también entiendo que haya gente que no le soporte.

      Si al final te animas a verla, esperamos con ansias tus impresiones. Un abrazo y ya nos contarás también que te ha parecido esa “Dark Shadows”!

  2. Alexandra permalink
    14/05/2012 21:27

    Sólo puedo decir que es un esperpento muy entretenido..además de los paisajes de alucine. A mi si me gustó ,aunque no fuera una “obra maestra”
    Alexandra

    • Rodrigo Martín permalink*
      15/05/2012 14:24

      Hola, Alexandra, bienvenida al Cadillac! Es cierto que la película puede llegar a fascinar con sus paisajes, a la fotografía del film no puede ponérsele ningún pero. Yo estuve el verano pasado viajando por parte de EE.UU, y recorrí durante unos días Utah y Arizona, pegadísimo a la frontera con Nuevo México, por lo que pude reconocer esos escenarios que tanto me cautivaron. Esos cielos azulísimos e inmensos, esa tierra arcillosa, esas carreteras solitarias y larguísimas… Hasta sus moteles, algunos bastante decentes y otros no tanto, me parece que tienen muchísimo encanto.

      Insisto en que si la película hubiese tirado por su lado aún más esperpéntico a mí me hubiese ganado mucho más. Porque al final ese tono tan bizarro es lo que a mí al menos me mantuvo entretenido en todo momento. Pero en cuanto a Penn, ya le he contestado más arriba a Tamara… espero que quede como una rareza en su carrera y se centre en hacer otras cosas. Un saludo y regresa al Cadillac cuando quieras!

  3. Cristina permalink
    24/05/2012 14:34

    I agree with you…por cierto: Vamos Robert, sal a bailar…..

    • Rodrigo Martín permalink*
      24/05/2012 16:46

      …que tú lo haces fenomenal! :·D Thanks!

  4. Anónimo permalink
    03/06/2012 23:42

    Pues me parece una pelicula sublime. Si queréis me extiendo…

    • Rodrigo Martín permalink*
      07/06/2012 13:46

      Hola, Anónimo. Pues sí, te animanos a que te extiendas lo que quieras, por supuesto, bien dejándonos un link o plasmando aquí mismo tus impresiones sobre la película, que para eso estamos. Un saludo!

  5. Víctor permalink
    10/06/2012 19:19

    Totalmente de acuerdo con tu crítica, y es una lástima, porque “il Divo” y “Las consecuencias del amor” (especialmente esta última) me parecieron geniales. Habrá que esperar al próximo viaje del Sr. Sorrentino… a ver donde nos lleva.

    • Rodrigo Martín permalink*
      19/06/2012 16:15

      Hola, Víctor, gracias por tu comentario. Yo reconozco mi ignorancia con la obra anterior de Sorrentino, y lo malo es que cuando la puerta de entrada a un cineasta es una película como ésta, es difícil que a uno le pique el gusanillo y se lance a ver sus películas anteriores. Pero los dos films que citas parece que sí merecen la pena, por lo que dices y también por la opinión generalizada, así que algún día quizás me decida a verlos. Un saludo y vuelve cuando quieras!

  6. Anónimo permalink
    23/01/2015 3:38

    Con los comentarios que haces demuestras que no has entendido la película, o que no quieres entenderla, o que se yo.

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