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Lemmy NO ha muerto

31/12/2015

Lemmy

No. No es cierto. No puede ser. Lemmy no ha muerto. Lemmy no puede morir. Eso es lo primero que pensé. Es una inocentada de mal gusto. En todo caso, puede ser una inocentada del propio Lemmy, que habrá fingido su muerte para retirarse a algún lugar paradisiaco en donde darse a sus placeres hasta el fin de los días. Pero claro, para él el Paraíso estaba en los estudios de grabación, en los escenarios, en su apartamento en L.A. situado a sólo una manzana del Sunset Blvd., a tiro de piedra del Rainbow Bar and Grill, el mítico garito en donde podía pasarse horas y horas jugando a las tragaperras, o alternando con los parroquianos. Y además, ¿acaso hubo un solo placer del que Lemmy se privase en vida, sin mesura ni discreción alguna? Así que sí, es posible que sea verdad. Lemmy nos ha dejado. Y con él, se nos va Motörhead, una de las cosas más fantásticas que le han ocurrido a la historia de la música en los últimos 40 años…

Pero no. Lemmy NO está muerto. Eso es algo que siempre decimos cuando se va un grande de la música, o del cine, o de la literatura… Que siempre nos queda su legado, que su figura y su obra pervivirán por los siglos de los siglos, etc, etc. Pero en este caso, es más cierto que nunca. En pocas ocasiones hablar de “leyenda”, “mito” o “icono” se ajusta tanto a la verdad. Habitualmente es muy difícil discernir cuánto hay de fábula o ficción en algunas de las anécdotas más famosas de la historia del rock, pero me atrevo a decir que cuando hablamos de Lemmy, todas esas barbaridades que dicen que hizo, todas esas frases lapidarias que se le atribuyen, el 98%, tirando por lo bajo, son ciertas. Así que el muy cabrón se salió con la suya. No sólo nos deja una discografía inabarcable y cientos y cientos de recuerdos en forma de conciertos memorables, sino que es, desde ya y para toda la eternidad, un personaje legendario e inmortal, un Robin Hood del rock, borracho, drogata y follador compulsivo. Cuando mencionemos a partir de ahora eso de “sexo, drogas y rock n’ roll”, pensemos que él tuvo más sexo, más drogas y más rock n’ roll que nadie. No somos originales dedicándole este post, ni tampoco vamos a ser originales dedicándole este tipo de post. Tampoco somos los más rápidos. En estos días, todos nos hemos lanzado a recordar algunas de sus sentencias más inolvidables, y a rememorar una y otra vez los momentos más antológicos de su carrera. Pero es que, de la misma forma que sabíamos lo que íbamos a encontrarnos con cada nuevo disco de Motörhead, también sabemos que Lemmy no nos permite homenajearle de otra forma que no sea ésta. El post, de hecho, podría ser eterno, pero nosotros hemos decidido quedarnos con esto. Habría mucho más. Por suerte, tenemos toda la eternidad para seguir escarbando.

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Motörhead Logo«El verano de 1973 fue fantástico. No me acuerdo de nada, pero nunca lo olvidaré».

Mucho antes de ser una estrella del rock, Lemmy ya era una estrella del rock. En este sentido, podríamos decir que se formó en la mejor universidad posible: trabajando durante ocho meses como pipa de Jimi Hendrix a finales de los 60. Pero fue en 1972 cuando consiguió por fin entrar en su primera banda seria: Hawkwind. El grupo nunca se llevó bien, más que nada porque sus miembros consumían drogas distintas y cada uno iba a su bola. En 1975, Lemmy fue detenido por posesión de drogas en la frontera de EE.UU. con Canadá, de camino a un concierto. Sus compañeros no sólo continuaron sin él, sino que acabaron echándole del grupo. Él se vengó volando de vuelta a Inglaterra, robándoles el equipo y follándose a tres de sus novias.

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Motörhead Logo«Somos Motörhead, y tocamos rock and roll»

Con esta frase, Lemmy presentaba a su banda al principio de todos sus conciertos, antes de empezar a aporrear su bajo. Nada de intros efectistas con cintas pregrabadas, nada de telones cayendo en un mar de niebla del que surgirían, cual héroes, los miembros del grupo. Simplemente salían, cogían sus instrumentos, Lemmy gritaba su célebre tarjeta de visita… y comenzaba una hora y media de espídico rock n’ roll. Y es que él siempre rechazó etiquetas como “heavy”, “speed” o “thrash”. «Yo vengo de antes del metal. Yo toco rock n’ roll y creo que el rock n’ roll es sagrado. Para mí lo es. No veo por qué no debe de serlo para los demás». Nunca se apartó de esa senda. Ni un ápice. Motörhead publicó 22 álbumes de estudio, casi una decena de directos e infinitas recopilaciones en sus 40 años de historia. Habrá quien diga que siempre hicieron lo mismo, y que todos sus discos, desde el primero hasta el último, suenan exactamente igual. Y están en lo cierto. Pero Motörhead es uno de esos grupos que uno ama precisamente por eso: porque no queremos que cambien, porque sabemos que jamás se venderán. Eso se lo dejaban a otros.

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 Motörhead Logo«Si tu madre tiene unos 60 años y vives en EE.UU., probablemente seas hijo mío».

Sólo hay una cosa que Lemmy amaba más que al rock n’ roll: las mujeres. «Las mujeres son mi vida y la música es mi hobby», llegó a decir. A algunos les costará creer que con ese careto Lemmy tuviese tanto éxito con el sexo opuesto, pero lo cierto es que, aunque en gran parte fuese por su fama, era irresistible para las féminas: «Una revista inglesa dijo que me acosté con dos mil mujeres y no lo hice. Dije mil. Si lo piensas, no es tan delirante». «Nunca me he acostado con una mujer fea, pero sí me he levantado con unas cuantas», es otra de sus frases célebres. Aunque sí es probable que haya decenas de Kilmisters repartidos por el mundo, sin que ellos seguramente lo sepan, él sólo llegó a reconocer a un hijo, Paul Inder, al que conoció cuando el pequeño tenía 5 años… en la casa de un camello, en donde el músico se había presentado para pillar speed. Con el tiempo, padre e hijo acabarían manteniendo una estrecha relación. Con intercambio de novias incluido.

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 Motörhead Logo49% Motherfucker, 51% Son of a Bitch

 Tenemos le inmensísima suerte de que haya a nuestro alcance dos documentos imprescindibles para conocer a Lemmy, la persona y el mito, en profundidad y en toda su extensión: el documental “Lemmy: The Movie”, estrenado en 2010, y “Lemmy: La autobiografía”, un libro original de 2002 pero editado por primera vez en nuestro país en febrero de este mismo año. Aunque no seas fan de Motörhead o incluso no conozcas quién demonios es ese tipo, tanto su visionado como su lectura son muy recomendables. Ni el guionista más osado ni el novelista más sonado podrían haber ideado, jamás, un personaje tan fascinante como Lemmy Kilmister. Recemos para que a Hollywood no se le ocurra jamás producir un biopic al uso, porque sabemos que no conseguirían hacerle justicia.

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Motörhead Logo«He tenido seis novias negras, así que soy el peor nazi del mundo».

Hay un asunto muy feo que persiguió a Lemmy durante toda su vida y que él, al que habitualmente se la pelaba todo, se veía obligado a desmentir una y otra vez: aquéllos que le tildaban de nazi. Y vale, sí, Lemmy se rodeaba de parafernalia nazi e incluso se vestía como un nazi, pero por motivos que la gente no siempre entendió. Además de ser un erudito en las dos Guerras Mundiales (la lectura era otra de sus grandes pasiones), el líder de Motörhead era un coleccionista compulsivo: «Me gustan los trastos. Siempre me han gustado, porque cuentan historias. He visto museos con menos cosas de las que yo tengo». Más concretamente, los artículos militares eran su mayor obsesión. Y claro, qué culpa tenía él, como siempre decía, si «los malos siempre tienen los mejores uniformes».

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 Motörhead Logo«Ha dejado usted de tener sangre humana».

Allá por 1980, Lemmy pensó que hacerse una transfusión completa de sangre, como escuchó que habían hecho otros compañeros de profesión, podría ser una buena idea. Pero, tras realizarse los análisis pertinentes, el médico, horrorizado, se lo prohibió terminantemente: «Una transfusión de sangre pura le mataría. Ha dejado usted de tener sangre humana. Y tampoco puede ser donante. Que ni se le ocurra. Su sangre es tan tóxica que mataría a una persona normal». Así que digamos que, a su lado, Keith Richards no pasaría de ser un cándido boy scout. Aunque no es cierto que Lemmy se metiese absolutamente de todo. Había una droga en concreto por la que tenía una aversión absoluta, como contaba su hijo Paul: «Hijo mío. Prométeme una cosa: cuando te hagas mayor, no tomes cocaína, por favor. Métete speed. Es mucho más sano», le aleccionó de jovencito.

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Motörhead LogoEl alimento de los campeones

Ésta es una de mis anécdotas favoritas. Metallica y Motörhead coincidieron en 2010 en el Rock in Rio de Madrid. Los primeros, obviamente cabezas de cartel, le entregaron a la organización una lista interminable de exigencias, entre ellas, resumiendo muchísimo, bebidas orgánicas energizantes a porrón, leche de soja vitaminada sin azúcar, yogures griegos descremados, pan integral, salchichas de tofu, platos y vasos de cerámica… Las peticiones de Lemmy fueron mucho más escuetas, y seguro que más fáciles de atender: dos cartones de Marlboro, una botella de Jack Daniels y seis Huevos Kinder.

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Motörhead LogoLemmy había empezado a “cuidarse”

Hace sólo un par de años algunos no dábamos crédito cuando leímos un sorprendente titular: ¡Lemmy había empezado a cuidarse! Con 68 castañas recién cumplidas, Lemmy por fin parecía haber hecho caso a los médicos. Luego seguimos leyendo. Diabético y con un desfibrilador instalado en su corazón desde 2000, su manager Todd Singerman confirmó que Lemmy estaba haciendo “grandes” progresos: estaba fumando menos, había cambiado el bourbon por el vino («aunque a veces se bebe dos botellas, y supongo que algún Jack con Cola sí cae aquí o allí») y redujo también su consumo de speed. «Mentiría si dijera que lo ha dejado por completo. Tenemos que pensar que lleva haciendo esto desde los tiempos de Hendrix», reconoció Singerman.

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Motörhead LogoMás viejo que el rock n’ roll

Henry Rollins: «Lemmy me dijo una de las mejores frases que he oído en mi vida: “Me acuerdo de cuando no existía el rock”. Yo le contesté: “¡Eso es muy fuerte! ¿Qué quieres decir?”. “Me acuerdo de cuando sólo existía la discográfica de Rosemary Clooney. Eso era antes del rock n’ roll. Sólo había discos para nuestras madres”. Siguió: “Después escuchamos a Elvis y ya no hubo vuelta atrás”». Lemmy habrá inspirado a cientos, miles de las bandas más duras y cañeras del planeta en los últimos 40 años, pero él tenía muy claras sus influencias. Desde que les vio por primera vez actuando en The Cavern cuando aún no eran famosos, The Beatles se convirtieron en sus ídolos absolutos: «Todo el mundo dice que los Stones son duros y los Beatles unas niñas, pero es al revés. Los Beatles eran de Liverpool y los Stones del Londres más refinado. Los Stones iban a la escuela de arte y todo eso. Pero los Beatles siempre serán la mejor banda del mundo». Su cantante favorito, no obstante, era Little Richard, y también amaba a Buddy Holly, Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Chuck Berry, Eddie Cochran, Johnny Cash… Lemmy acabaría homenajeando a sus héroes, junto a Slim Jim Phantom (The Stray Cats) y Danny B. Harvey (The Rockats), en su banda paralela The Head Cats, con los que grabaría tres álbumes.

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Motörhead Logo«Cuando muera será un buen momento para dejar de tocar».

La frase completa reza: «Cuando muera será un buen momento para dejar de tocar, porque allí es cuando Dios te dice que debes moderarte, cuando mueres». No, aunque Lemmy bromeaba asegurando que pensaba retirarse en 2047, era muy consciente de que el final podía llegarle en cualquier momento. Pero si algo dejó claro es que quería morirse con las botas puestas y, a poder ser, sobre un escenario. Podríamos decir que, de algún modo, así fue. «La muerte es inevitable, ¿no? Te haces más consciente de esto cuando llegas a mi edad. No me preocupa. Estoy listo. Cuando me llegue, quiero irme haciendo lo que mejor sé hacer. Si me muero mañana, no puedo quejarme. Estuvo bien».

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Lemmy in shorts

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5 comentarios leave one →
  1. 01/01/2016 18:36

    Cuantas historias, cuanta vida.
    El rock and roll hecho carne. Nuestros héroes comienzan a despedirse, quisiésemos que fuesen inmortales, como nuestros padres, pero el fin llega inevitablemente y ha llegado para el gran Lemmy.
    Nos ha golpeado duro a muchos, lo vimos este año con serios problemas sobre el escenario (Ayer vi el video de su última actuación en Alemania y que decir, estaba acabadísimo el pobre) pero aún así lo creíamos casi inmortal.
    Un grande, un eterno. Le has hecho un gran homenaje con tu reseña.
    Saludos
    Esteban
    http://politomusica.blogspot.com

  2. Iker permalink
    02/01/2016 20:11

    Este hombre se merece un homenaje similar al de Freddie Mercury en Wembley. Puede que no le importara lo más mínimo, pero siempre será referencia ineludible para miles de grupos. Slayer, Megadeth, Metallica, Exodus…ninguno de ellos existiría sin Motörhead. Menudo legado que nos deja, cientos de temazos. ¡A darle calor a ese “No Sleep ‘til Hammersmith” a tope de volumen!

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