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“Tan fuerte, tan cerca”, a vueltas con el 11-S

16/03/2012

Llega por fin a las pantallas  la única de las nominadas a mejor película en la pasada edición de los Oscar que faltaba por estrenarse en nuestro país, “Tan fuerte, tan cerca” (“Extremely loud and incredibly close” en el original), un filme que sorprendió por su inclusión entre las nueve finalistas dado que su recepción crítica y de público en EE.UU estuvo bastante polarizada. Algunos medios, los menos, defendieron la cinta como una brillante inmersión en las consecuencias emocionales del 11-S, mientras que la gran mayoría pataleó ante lo que consideraron un deleznable artefacto sentimentaloide prefabricado con la indisimulable intención de ganar todos los premios de la Academia.

Un servidor admite que llegó a la cinta con todas las ganas de posicionarse a favor de las voces indignadas con la película de Stephen Daldry, pero la realidad es que no es para tanto y no puedo compartir  la excesiva inquina que ha despertado la cinta. Es cierto, “Tan fuerte, tan cerca” busca con intención la lágrima fácil, es manipuladora, poco sutil y a veces torpe, pero también posee momentos de un intenso lirismo y chispazos de emoción verdadera. Es una de esas cintas “bonitas” que buscan descaradamente la conexión con cierto tipo de público (bastante amplio) propenso al llanto, pero eso no la convierte automáticamente en un horror. En cierto sentido, y teniendo en cuenta los gustos de la Academia, su nominación a los Oscar es bastante comprensible, aunque estaba claro que no tenía nada que rascar (es imposible ganar el galardón a mejor película si el director no está nominado). Mi vara de medir  la pornografía emocional  es aquella cosa execrable llamada “Precious”, que sí que ganó varios estatuillas hace un par de años, y, afortunadamente, “Tan fuerte, tan cerca” es otra cosa.

La película, basada en una popular novela de Jonathan Safran Foe que no he leído ni leeré, narra en un leve tono de fábula mágica la aventura que emprende Oskar, un niño hipersensible y superdotado, tras perder a su padre, al que le unía una fuerte relación de complicidad y dependencia, en los atentados de las Torres Gemelas el fatídico 11-S. El hallazgo de una misteriosa llave entre las pertenencias de su padre le anima a salir a las calles de Nueva York para encontrar la cerradura en la que encaja y desvelar el último secreto que su padre había preparado para él. En el camino descubrirá el latido de toda una ciudad de luto y aprenderá a conocerse a sí mismo y a convivir con el dolor.

La clave para que la película funcione o sea detestada está en el personaje del niño, que aparece en todas y cada una de las secuencias. Tiene un problema, y es que pese a que todos entendemos la magnitud de su tragedia, el chico resulta bastante repelente e irritante. Con todo, el actor, Thomas Horn, que, increíblemente nunca antes se había puesto delante de una cámara, hace un trabajo más que digno y transmite con bastante verosimilitud el sentimiento de pérdida y el dolor de alguien que se ha quedado sin su referente vital.

“Tan fuerte, tan cerca” gana muchos enteros cuando entra en escena el misterioso anciano mudo que vive como inquilino en el edificio de enfrente y se une al muchacho en su búsqueda. Max Von Sydow  (nominado al Oscar como actor de reparto) solo necesita su (todavía) imponente presencia, su silente expresividad y el “sí” y el “no” tatuados en sus manazas para llenar la pantalla y aumentar el voltaje emocional del filme en su tramo más honesto y menos tramposo. Su repentina  y mal explicada desaparición supone un duro golpe para la película que acusará hasta el final. Por el contrario, la participación de Tom Hanks es simplemente correcta (y escasa), mientras que Viola Davis lidia con un personaje infumable y Sandra Bullock sí resulta convincente en su papel de sufrida madre, pese al rol decisivo que tiene en el complaciente y (aquí sí estoy de acuerdo con las voces críticas) muy cuestionable tramo final.

Stephen Daldry, director en perpetuo romance con la Academia desde que en 2001 fuese nominado por “Billy Elliot”, rueda con pretensiones y muy autoconsciente de estar realizando la gran película post-11S. No tengo absolutamente nada en contra de este cineasta, del que aprecio especialmente la intensidad brutal que imprimió a “Las horas”. Le considero un muy buen director de actores (y sobre todo de actrices), de los que sabe sacar el máximo partido. Sin embargo, se nota que viene del teatro. Le falta talento visual a raudales. Depende en exceso de lo bueno que sea el guión con el que trabaja. No resta, pero tampoco aporta nada especial al libreto. Curiosamente, es quizás en esta película en la que ha querido desembarazarse un poco más del corsé académico en el que tan cómodo se siente  y los resultados no son halagüeños. En este sentido, las imágenes o flashes pretendidamente poéticos en los que se intuye a Tom Hanks cayendo al vacío son bastante lamentables, estética y moralmente. Si a eso se le suma que el guión del habitualmente fiable  Eric Roth (“Munich”, “El dilema”, “El curioso caso de Benjamin Button”) no está al nivel esperado  el resultado es la película más irregular de su director.

“Tan fuerte, tan cerca”, no es un filme tan inteligente como se cree, pero tampoco es desdeñable. Tiene mimbres para gustar al gran público, pero también muchos de los tics que los críticos aborrecen. Podría ser bastante más de lo que es si no buscara emocionar a toda costa y poseyera una mirada más sutil. Aunque todo depende del punto de vista. Yo la vi con el cuchillo entre los dientes y lo tuve que enfundar porque no encontré motivos de peso para masacrarla, pero  si hubiera llegado a nuestras pantallas con un puñado de Oscars bajo el brazo y el sello de “película del año” me temo que no habría sido tan condescendiente.

3 comentarios leave one →
  1. Vicky permalink
    16/03/2012 12:04

    Totalmente de acuerdo contigo. La película gana muchos enteros con la aparición del abuelo del niño, y la trama se acelera y te engancha hasta su estrepitosa caída final. Pero me ha parecido una buena peli, no veo la necesidad de cebarse con ella. Adelante con vuestra página; para ser una recién llegada a ella, ya me considero fan.

    • Jorge Luis García permalink*
      16/03/2012 14:17

      Bienvenida al Cadillac, Vicky. Esperamos darte motivos para recorrer muchas millas con nosotros. La verdad, me parece muy curiosa esa alineación de todo el mundo contra “Tan fuerte, tan cerca”. Celebro que al menos algunos estemos de acuerdo en que la peli no merece tanta saña.
      Un saludo.

  2. Daniela Campos permalink
    25/10/2013 17:30

    Tan fuerte, tan cerca, es un película interesante para conocer una buena representación de lo que se vivió aquel 11 de septiembre en Nueva York, quedé sorprendida con el trabajo de Stephen Daldry la actuación del pequeño que interpreta a Oskar, porque logra llevarte por esa ola de emociones.

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