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“El día menos pensado”: pedales, pinganillos y cintas de vídeo

12/04/2020

Confieso que asalté con pocas expectativas “El día menos pensado”, un producto de Telefónica Broadcast Services (TBS) que recoge el funcionamiento interno del equipo ciclista Movistar -el de mayor historia de este deporte- durante la temporada 2019. Estaba demasiado reciente el estreno del documental “40 años: de Reynolds a Movistar” -sobre la larga trayectoria del mismo equipo- y el resultado, siendo muy correcto, adolecía de un carácter funcionarial y frío que desaprovechaba claramente un material de partida tan pródigo en hechos históricos.

Sin embargo, esta nueva producción ‘telefónica’ tiene varios ases guardados en la manga: su presencia en las dos plataformas más multitudinarias que existen en España –Movistar + y Netflix– le proporcionan una visibilidad asegurada, su escasa duración -seis capítulos de unos 25 minutos cada uno- le dan una gran accesibilidad para un espectador casual que pueda probar sin verse condenado a gastar mucho tiempo y, por último pero no menos importante, en estos tiempos de ‘obligado’ consumo compulsivo de televisión casi cualquier producto es susceptible de ser visionado por casi cualquier consumidor.

Por otra parte, “El día menos pensado” ha tenido la fortuna de estar presente en el momento justo y en el lugar adecuado, ya que, posiblemente, la de 2019 fue la temporada más convulsa, aunque también extrañamente exitosa, del veterano equipo. Una montaña rusa constante que pilló incluso desprevenido a alguien experto como el mánager general de la escuadra, Eusebio Unzué.

La ambiciosa confección de la plantilla de la temporada llevó al equipo a contar con hasta tres líderes claros: el eterno Alejandro Valverde, el colombiano Nairo Quintana y el fichaje estrella del año, Mikel Landa;, a los que se unían dos claros aspirantes a dar el salto definitivo al estrellato: el ecuatoriano Richard Carapaz y el español Marc Soler. Incluso la persona menos ducha en ciclismo podía prever tanto el gran potencial deportivo de tamaño elenco como los numerosos problemas que podrían surgir de tan grande colisión de egos. Y aquí está el verdadero banderín de enganche para el no aficionado al ciclismo. Realmente, “El día menos pensado” es más un análisis de convivencia y gestión de grupo que un mero repaso a un acontecimiento deportivo, resultando en una obra tan esencialmente humana como cualquier ficción que os podáis imaginar. Aunque pueda parecer descabellado, afirmar que las conclusiones a las que hace llegar esta serie no andan lejos de las a que uno puede llegar tras ver “El hoyo” o “La casa de papel” no anda lejos de la realidad.

La obra va claramente de menos a más y el arranque no es más que un ligero aperitivo: el sucinto repaso a la mala temporada de grandes clásicas de primavera por parte de Valverde y el supuesto peso que ejerce sobre el murciano el maillot arco iris de campeón del mundo logrado en 2018 -en forma de falta de ambición- son tratados de una manera bastante aséptica, aunque se nos ofrezca la novedosa perspectiva de seguir las carreras desde el coche del director deportivo.

Posteriormente, el Giro de Italia ya ejerce como un entrante de cierta enjundia. Se sigue percibiendo una cierta versión ‘oficialista’ en el tratamiento de la tensión surgida cuando el destinado para liderar al equipo en la clasificación general, Landa, empieza a sufrir reveses en una carrera que, sin embargo, empieza a ser cada vez más propicia para su compañero de equipo Carapaz, en un extraordinario momento de forma. El apasionado y vehemente pero también afable y comprensivo ‘Chente’ García Costa, en su faceta de director de la escuadra en la ronda italiana, se erige en el protagonista inesperado, tanto por sus charlas en la concentración como por sus reacciones en el coche a los vaivenes de la carrera. Se inicia así una tónica que será predominante en “El dia menos pensado”: el gran atractivo pasa a ser, más que las evoluciones de los ciclistas, su dirección técnica a través de los famosos ‘pinganillos’ -esos que, a veces, ‘muy oportunamente’ dejan de escucharse, cambian de canal o se salen de las orejas…-. En este caso, el fin justifica los medios, puesto que Landa cede sin demasiada resistencia el papel hegemónico a un Carapaz que acabará convirtiéndose en Verona en el primer ecuatoriano en adjudicarse una gran vuelta. Queda razonada así la euforia final del joven equipo desplazado a tierras transalpinas, que entierra momentáneamente los momentos tensos vividos.

Vayamos con el plato principal de todo año ciclista: el Tour de Francia. Las tímidas nubes aparecidas en el Giro se convierten aquí en nubarrones negros prestos a descargar la mayor de las tormentas. A la fiesta se unen nuevos protagonistas: mientras que Unzué cobra mayor importancia en el difícil papel de mediador, el apasionado y directo Jose Luis Arrieta y el frío pero despiadado ejecutor de frases lapidarias Pablo Lastras pasan a ocupar el primer plano.

Seguramente, la participación de Movistar en la ronda gala ya venía lastrada de antemano por la presencia de la tricefalia de líderes formada por Landa, Quintana y Valverde. Pero la sucesión de acontecimientos vividos en el equipo durante ese mes de julio bordea el surrealismo más desatado y la serie lo sabe reflejar muy fidedignamente mediante el seguimiento de las carreras, la captación de las vivencias dentro del autobús y los coches del equipo y las declaraciones realizaddas en exclusiva para el documental. Parece casi inevitable que haya habido alguna omisión dictada por el equipo, pero no lo parece para nada. La sucesión de discusiones, críticas veladas y momentos de alta tensión es sorprendente, muy reveladora y altamente estimulante.

Así, van desfilando por nuestra pantalla la caída de Landa que le dejó sin opciones de cara a la victoria final, el descolgamiento de Quintana en el Tourmalet a causa del fuerte ritmo impuesto por…¡sus propios compañeros!, la falta de cooperación en Prat d’Albis, el anuncio de la marcha del colombiano y de Carapaz de cara a 2020, un forzado video de presunto compañerismo que obtuvo el efecto contrario al deseado, la inesperada victoria de Quintana en Valloire, etc. Y, pese a todo, Movistar venció la prestigiosa clasificación por equipos y logró meter a sus tres líderes entre los diez primeros de la general. Un contraste de sensaciones perfectamente plasmado.

Cuando parecía que no se podía ir a peor llegó otro plato bien fuerte: la Vuelta a España. Todo ya empezaba del revés: Carapaz, destinado a liderar al equipo en la ronda española, no tomó la salida al ser apartado del equipo por participar sin autorización en un criterium. Ante ello, Quintana y Valverde volvían a tomar las riendas de la escuadra con un invitado de excepción que hasta ese momento apenas había ejercido de secundario: Marc Soler.

Una vez desatadas ya las hostilidades definitivamente, “El día menos pensado” avanza hacia su esprint final a toda máquina, haciendo casi imposible resistirse a la tentación de maratonear la serie en sus últimos capítulos. Los cuchillos vuelan tanto en declaraciones como en los coches del equipo y la tensión en la convivencia es más que palpable mientras se suceden acontecimientos como la victoria de etapa de Valverde, el ostentoso enfado de Soler al ser parado para ayudar a sus líderes cuando se encaminaba a la victoria en Andorra, la virtuosa maniobra del equipo camino de Guadalajara, la criticadísima intervención de la escuadra en la etapa de Toledo al tirar del pelotón después de que Primoz Roglic y ‘Superman’ López se vieran involucrados en una caída, la reivindicación de Valverde y la debacle de Quintana en Gredos…demasiados ‘highlights’ juntos como para no disfrutar a lo grande.

La cena de despedida de la Vuelta y la temporada en Madrid es bien paradójica. Movistar Team consiguió en la ronda española dos victorias de etapa, el segundo puesto para Valverde, el cuarto para Quintana y completar la ‘machada’ de hacerse con el triunfo por equipos en las tres grandes vueltas. El discurso de despedida del siempre poco comunicativo Quintana es sorprendentemente emotivo… pero el ambiente es más agridulce del que haría prever tal palmarés. El equipo es consciente de terminar un año tremendamente movido y en el que su reputación ha quedado gravemente dañada. De hecho, de los cuatro líderes con los que iniciaba la escuadra navarra la campaña, solo quedará para 2020 Valverde, mientras que Landa, Quintana y Carapaz se marchan en busca de destinos más ‘tranquilos’.

En definitiva, “El día menos pensado” supera holgadamente las expectativas y, sinceramente, no llegamos a recordar una serie documental española de temática deportiva que nos haya hecho disfrutar tanto. Paradójicamente, su principal defecto pasa a ser una de las virtudes que enumerábamos al principio: las escasas tres horas que dura la producción se devoran en un instante y se nos antojan cortas, muy cortas. Ahora que tenemos a todos sus personajes incrustados en nuestros cerebros, se echa en falta una mayor contextualización de estos roles y un tratamiento más extenso de la temporada, incluyendo el trabajo del equipo en otras interesantes pruebas, más allá de las tres grandes vueltas. Sería un tanto mezquino desear a Movistar Team otro año tan movidito como el de 2019 para poder gozar de una futurible segunda temporada tan potente…pero, que queréis que os diga, a veces no es tan malo ser un poco egoísta.

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