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“Una historia de locos”: El arte de matar (y sus consecuencias)

26/03/2017

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El eslogan al que va pegado el cineasta Robert Guédiguian es el de ‘el Ken Loach francés’. Cierto es que todos le identificamos inmediatamente por títulos como “Marius y  Jeannette”, “La ciudad está tranquila”, “Marie-Jo y sus dos amores” o “Mi padre es ingeniero”. Todas ellas formaron entre finales de los 90 y principios del siglo un corpus cinematográfico absolutamente coherente en el que, de la mano de la entrañable dupla protagonista formada por Jean-Pierre Darroussin y Ariane Ascaride, se hacía un incisivo análisis de la situación en ese momento de la lucha de clases y la defensa de los derechos sociales y laborales. ambientado siempre en esa ciudad tan peculiar que es Marsella y, pese a la dureza de los asuntos tratados, añadiendo resquicios de humor para digerir mejor ese menú.

Sin embargo, sería injusto sentenciar que Guédiguian no ha salido de ese su mundo. Títulos como “Presidente Mitterrand” o “El ejército del crimen” ya nos permitieron verle en otras tesituras. Pero es en los últimos años, justo después de que volviera a las mieles del éxito con la deliciosa “Las nieves del Kilimanjaro” -un regreso a su universo más característico- cuando el cineasta parece tener más interés en desligarse de ese particular sambenito. Ya lo hizo en la fallida comedia “El cumpleaños de Ariane” y lo ejemplifica mejor aún en, por ahora, su última película, “Una historia de locos”, un ambicioso drama que se estrena ahora en España con llamativo retraso tras ser presentada en la Seminci…¡de 2015! Leer más…

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“Redención (Southpaw)”: Puños de mantequilla

23/03/2017

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El de boxeador es uno de esos escasísimos papeles que parecen infalibles a la hora de encumbrar a grandes actores de todas las épocas. Sí, Sylvester, ya te vemos asentir jubilosamente. Tampoco contradirían esta afirmación Hillary Swank, Denzel Washington, Mark Whalberg o Russell Crowe, ni grandes mitos como Robert de Niro, Jeff Bridges, Kirk Douglas o Paul Newman. Si tuviéramos que dar continuidad a esta estirpe con alguna de las grandes estrellas actuales, no cabe duda de que Jake Gyllenhaal estaría entre los máximos candidatos para recibir esta bendición.

Algo similar debieron pensar los hermanos Weinstein -infatigables cazadores de Oscar- y la multinacional china Wanda -sí, la del nuevo estadio del Atlético de Madrid- , que apostaron fuente por “Southpaw”, el primer guión para cine de todo un ‘pope’ de la ficción televisiva, Kurt Sutter, creador de ‘hits’ como “The Shield” y “Sons of Anarchy”. Tras ser abortado un primer proyecto pensado para el lucimiento de Eminem, se erigió el ambicioso producto final, con un lujoso reparto compuesto por Gyllenhaal, Rachel McAdams, Forest Whitaker y Naomie Harris, la dirección de Antoine Fuqua y uno de los últimos trabajos del llorado compositor James Horner. Leer más…

“The Crown”: Netflix salve a la Reina

20/03/2017

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(ALERTA SPOILER: El siguiente post comenta algunos detalles relevantes de la primera temporada de “The Crown”. Si no has visto la serie, se aconseja leer sólo si conoces los acontecimientos históricos que narra la serie)

Peter Morgan es un tipo con suerte. No es que no lo mereciera un tipo de su talento -ahí están para probarlo los guiones de películas tan notables como “El último rey de Escocia”, “La sombra del poder”, “Rush” o esa pequeña obra maestra que es “El desafío: Frost contra Nixon”- pero seguro que el bueno de Morgan no podía imaginar ni en sus mejores sueños cuando escribía la también remarcable “The Queen”, el filme que le valió un más que merecido Oscar a Helen Mirren, y la posterior obra de teatro “The Audience” que su manifiesto interés por Isabel II se iba a ver recompensado con la posibilidad de hacer una maratoniana ‘precuela’ de aquel filme de Stephen Frears con todo el lujo a su alcance que permite el mayor presupuesto de la historia de la televisión.

Así llegó “The Crown” a nuestras vidas, con un fastuoso despliegue promocional que dejaba bien claro la intención de Netflix de convertir esta elevadísima inversión no sólo en una de sus grandes ficciones de referencia, sino en todo un acontecimiento social que provoque la mayor adhesión posible a su plataforma. Continuando ese plácido aterrizaje, las primeras críticas fueron casi unánimes a la hora de glosar sus virtudes y, no mucho después, pasó a hacerlo uno de los dos premios más importantes de la televisión, reinando en los Globos de Oro 2017 con sus galardones a mejor serie dramática y a su actriz principal, Claire Foy. Leer más…

Nacho Vegas: de las sustancias a los desahucios (en 12 pasos)

15/03/2017

Hubo un tiempo, tampoco demasiado lejano, en el que Nacho Vegas fue adalid de lo que se espera de un músico underground atormentado. Hoy Nacho Vegas está bastante más cerca de ser un cantautor social como los que en tiempos de la Transición proliferaron por estas tierras. Os propongo recorrer el camino que ha llevado Nacho Vegas en los últimos años, sin juzgar el destino, únicamente describiendo la ruta, y que cada cual decida o guste más de un extremo u otro, ya que ambos son lo suficientemente distantes como para poder comulgar con uno y a la vez detestar al otro. Yo tengo bien claras mis preferencias, pero ya se sabe eso de los gustos y los colores, por lo que voy a intentar mantener la neutralidad en un acto de equilibrista suicida. Dicho esto, introduzco un poco más al artista en cuestión, tampoco demasiado ya que tenemos un buen trecho por delante, y es que en un alarde de ingenio he decidido recordar la carrera de Nacho Vegas a través de 12 canciones, jugando así con los famosos 12 pasos que cierto estudio utiliza para la desintoxicación de ciertas sustancias (ya veis qué rápidamente se saca de paseo la palabra “ingenio”).

Pues eso, párrafo introductorio/resumen de su carrera: Nacho Vegas se hizo con su primer disco en solitario (tras abandonar su anterior banda, Manta Ray), “Actos inexplicables”, con las portadas de las revistas más importantes e independientes de los kioskos, ya sabéis, RockdeLux y similares. Su fama de cantante maldito se acrecentó y consolidó con su segundo LP, “Cajas de música difíciles de parar”, un torrente de oscuridad considerado por muchos como uno de los discos en castellano más importantes de los últimos años. Puntualizando que el asturiano siempre ha gustado de ir rellenando los paréntesis entre sus discos con abundantes EP’s, en cuanto a ‘larga duración’ propiamente dicho su tercer trabajo fue “Desaparezca aquí”, ahondando en la tenebrosidad desde la portada y siendo posiblemente esta su colección de canciones más dramática. Su cima comercial la encontró con su siguiente trabajo, “El manifiesto desastre”, el cual vino precedido de sus colaboraciones con Christina Rosenvinge (“Verano fatal”) y Enrique Bunbury (“El tiempo de las cerezas”), y en él se intuía su primera apertura a base de nuevos matices sonoros, con la ironía abarcando una parte importante de sus letras, sin duda necesaria porque estaba jugando ya demasiado con el exceso y la posibilidad de caricatura se encontraba cada vez más al acecho. El siguiente álbum, “La zona sucia”, continuó trazando la mutación, ahora instrumentalmente, ya que las atmósferas ásperas, minimalistas y sombrías dejaron paso a sonoridades y arreglos más livianos, más apegados al folclore y a la canción tradicional, y sin duda con más luz. Pero el primer y definitivo coqueteo con el nuevo Nacho Vegas llegó con la canción “Cómo hacer crac”, presente en un minielepé de mismo nombre, y con la que el asturiano se acercó a la política más que nunca, enamorado del movimiento 15-M, del que enseguida se convirtió en parte. Y la conversión definitiva llegaría con “Resituación”, donde ya letra y música van de la mano para presentar al nuevo y concienciado Nacho Vegas, pasando de los dramas de los yonquis del amor y de las drogas a las tragedias de las desigualdades sociales. Esto como rápido repaso a su discografía más elemental, profundizando algo más en su mutación en las próximas líneas a través de 12 de sus canciones más representativas.

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“La comunidad de los corazones rotos” (Asphalte): mientras no pasa nada

13/03/2017

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Un aburrido James Stewart mira por la ventana a través del objetivo de su cámara para buscar fuera todas las emociones que no están teniendo lugar dentro. Mientras tanto, el espectador sabe que el centro de todo es esa sospecha de asesinato que va a mover la película al ritmo del romance que el protagonista mantiene con una bellísima Grace Kelly. No obstante, tampoco escapa al encanto de todo lo que están captando esos ojos curiosos, esa “Ventana indiscreta” a lo que se antojan universos diferentes, esas viviendas que parecen formar parte de una obra de teatro en la que ocurren otras historias paralelas. Y llega a preocuparnos ese caniche que baja en un cubo a hacer sus necesidades, y esa pobre mujer que no encuentra el amor y habla sola, y ese pianista que siempre tiene invitados.

Esos collages tan humanos tienden a convertirse en la metáfora perfecta de la condición de voyeur de todo cinéfilo, que encuentra la catarsis en un amasijo de historias que le son ajenas pero bien podrían ser propias. Si pudiéramos hacer zoom en esas cajitas llenas de vida que Hitchcock utilizó como telón de fondo para uno de sus crímenes, habríamos encontrado algo como lo que hoy nos trae aquí, sólo que casi setenta años más tarde y en un barrio francés de la periferia. Leer más…

“El fundador”: (no tan) happy meal

10/03/2017

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Sabido es que cada uno de los ingredientes de una hamburguesa no estimulan nuestras papilas gustativas más allá del nivel que lo haría cualquier otro alimento que guardemos en nuestro frigorífico; sin embargo, la combinación de la carne, la lechuga, el tomate, la cebolla, el queso, el pepinillo, el ketchup y los panecillos crean una fiesta de sabores en nuestra boca conocida por todos (en mayor o menor medida). Pues un proceso similar ocurre con “El fundador“. Por un lado tenemos a Michael Keaton, Nick Offerman, John Carroll Lynch y Laura Dern que se encargan de poner la carne en el asador (perdón, no he podido evitar el chiste fácil), tenemos a John Lee Hancock como director, a Robert D. Siegel como guionista, a Jeremy Renner como productor y a los todopoderosos hermanos Weinstein como distribuidores. Por separado, ninguno de ellos aportaría suficientes motivos para que la gente acuda en masa a las salas; pero todos juntos, forman un significativo reclamo que puede llevarnos a comprar una entrada de cine.

Al igual que “La red social” nos decía que no puedes tener quinientos millones de amigos sin crearte algunos enemigos, en “El fundador” se transmite un mensaje muy parecido: no pasas de tener una pequeña empresa familiar perdida en el quinto pino, a alimentar cada día al 1% de la población mundial, sin traicionar a unos cuantos. Es innegable que la historia tras la creación de una de las mayores empresas alimentarias del mundo (casi 37.000 restaurantes) tiene su atractivo. Más aún cuando detrás del ‘happy meal’ hay una oscura trama de traiciones orquestada por Ray Kroc, el tipo que hizo por la compañía McDonald´s lo mismo que sus productos estrella hacen por nosotros: aumentar el tamaño.

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Cine de 2016: diez cintas que se nos quedaron en el tintero

08/03/2017

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No sólo de buenos propósitos se alimenta el cambio de año, también de listas interminables de estrenos jugosísimos que nos morimos por ver. Siempre acaba ocurriendo lo mismo, sin embargo: o no llegamos, o no nos enteramos de la existencia de un filme que lo merece todo pero del que no se ha hablado nada, o llegamos tarde. Queridos lectores, tendríais que presenciar las reuniones virtuales de los miembros del Cadillac estos días, llenas de “ojalá hubiera visto esto antes de diciembre”, “le habría dado mis dieses”, “qué distinto hubiera sido el top” y un largo etcétera. Y eso sólo semanas después, porque somos seres humanos, cambiantes, sedientos de minutos de metraje y de sabiduría infinita.

Pero lo nuestro es un afán de superación de los que emocionan a Spielberg, así que he decidido recopilar y recomendar brevemente diez películas estrenadas en España en 2016 que se nos quedaron en el tintero, bien por estrenarse en los últimos días del año, bien por ver la luz directamente en plataformas de streaming o bien porque aunque quisimos escribir de ellas y nos encantaron no encontramos el momento de hacerlo y las ocasiones como estas llevan fecha de caducidad. En esta recopilación encontraréis nombres que han aparecido de un modo u otro en los premios, algo de cine independiente del que pasa un poco de puntillas por el panorama y que no ha recibido la atención merecida y productos que han provocado opiniones increíblemente dispares y extremas. Distintos géneros, nacionalidades e intenciones. Realidades a través del cine. Leer más…

“Logan”: adamantium puro

06/03/2017

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Diecisiete años después y tras nueve interpretaciones como Lobezno (siete en el caso del Charles Xavier de Patrick Stewart), Hugh Jackman anunciaba que “Logan” sería el último título en el que sacaría las garras del personaje. Un personaje al que Jackman es muy consciente que le debe casi todo lo que es hoy en día como actor, y cuya relación ha paseado con orgullo en cuantas ocasiones se le han presentado (como la gala de los Oscars de hace ocho años que él mismo presentó y cuyo número musical finalizaba con un ‘I am Wolverine!’ a los cuatro vientos). De otra forma, no se entendería que, triunfando como lo ha hecho en otros géneros cinematográficos, siguiera insistiendo en conseguir crear un buen título para su superhéroe; más aún tras los dos sonoros fracasos de crítica y público que tuvieron las dos anteriores entregas de Lobezno (“Orígenes” e “Inmortal“), a los que se suma el lamentable resultado del más reciente título de los X-Men, “Apocalipsis“.

Afortunadamente, “Logan” tiene muy poco que ver con las anteriores entregas de la franquicia de Lobezno. Se aleja voluntariamente de todo lo relacionado con la saga X-Men e incluso de las muestras más actuales del género de superhéroes (con “Los vengadores” a la cabeza). Aquí no hay sitio para mundos post-apocalípticos, estrafalarias demostraciones de superpoderes, ni tan siquiera veremos más mutantes que los indispensables (menos es más) y, en ellos, su faceta humana siempre estará por encima de sus habilidades especiales. Hasta tal punto que difícilmente reconoceremos en ellos a los personajes que una vez conocimos. “Logan” consigue distanciarse de los estándares más recientes del género, acercándose más a títulos como “El caballero oscuro” o “El protegido” en los que, por un lado, se hace difícil considerarla una adaptación de los cómics que los originaron y, por otro, más que una historia de superhéroes, nos encontramos ante un drama con superhéroes. Este foco situado en los personajes y no en sus capacidades, este ritmo que se permite el tiempo necesario para mostrar las diversas emociones de cada uno de ellos, sin cabalgar al galope por la historia para llegar a un desenlace grandilocuente, son los cambios que permiten a “Logan” mostrar (¡por fin!) lo que esperábamos desde hace años del spin-off de este lobo solitario: una brutal y emotiva despedida al mutante más destacado del universo X-Men.

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