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“Superlópez”: del ‘meh’ al ‘ni tan mal’, con cuantiosas risotadas por el camino

29/11/2018

Lo primero, pedir disculpas para la mamarrachada de titular que me ha quedado, un titular que bien puede dar al traste con todo el contenido que venga después, pero es que eso es más o menos lo que sucede con “Superlópez”. Me explico: la adaptación a la gran pantalla del popular cómic de Jan se ha afanado tanto en llegar a tantos públicos, abriendo el abanico casi más allá de lo permitido para abarcar a la mayor audiencia posible, que en ese intento ha acabado teniendo su perdición. Y es que cuando se pretende contentar a pequeños y a adultos, a millennials y a viejóvenes, puede suceder lo que me ha pasado con el titular, que al final no llegues completamente a ninguno de ellos, siendo una pena porque por el camino la película deja un buen puñado de atractivas intenciones y otra buena dosis de importantes carcajadas.

De esta forma, a sabiendas de que se trata de una cinta con la peligrosísima etiqueta de “para toda la familia”, de que podría jugar en la liga de las series de la televisión generalista en abierto, de que el bombardeo de publicidad y promoción quizás llegue a hastiar y hacer aborrecer el título, la sangre no llega al río porque, detrás de todo eso, queda una buena atractiva plasmada además con acierto en algunos momentos, precisamente cuando llega la hora de ponerse el traje (léase con doble intención), pasando de una primera parte bastante flojita a un tramo realmente divertido para bajar de nuevo el nivel ligeramente en el tramo final, pero sin llegar a producirse el despropósito que podía haberse perpetrado.

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Rick Rubin: Un productor y sus obras (maestras)

27/11/2018

Desde que el Cadillac es Cadillac, hemos tratado en nuestro apartado musical casi todos los palos de este mágico arte, desde bandas a solistas, desde vocalistas a guitarristas y teclistas, desde pequeños conciertos a grandes festivales, pero nunca, nunca hemos hablado de unos sujetos tan normalmente olvidados como fundamentales para que gocéis con vuestros discos favoritos en casa: los productores. Cumpliendo una labor alejada de los focos ,son muchas veces más importantes que las grandes estrellas que todos amáis a la hora de dar con el sonido adecuado y la dirección correcta para que esas composiciones que llevan los músicos al estudio salgan de él mostrando su mejor cara. Nos ha costado más de seis años, pero hoy toca hacer acto de contricción y traer a nuestra portada a un representante de tan insigne gremio. Y si teníamos que estrenarnos con un productor, resultó obvio que el elegido sólo podía ser uno: el único e inimitable Rick Rubin.

Puede que haya mejores productores e incluso más exitosos o más innovadores, pero lo que es seguro que no ha habido ninguno más emblemático en los últimos 40 años que nuestro protagonista. Todos los adictos a la música podemos enumerar un gran número de míticos maestros de los mandos, desde los primeros tiempos de la música popular hasta la actualidad, pero la gran mayoría quedan circunscritos a un estilo determinado o, a lo sumo, dos. Lo realmente asombroso de Rubin no es que haya contribuido a un extenso elenco de obras maestras, sino la transversalidad de éstas: nadie, absolutamente nadie, pude presumir de ser un nombre esencial en la historia de estilos tan variados como el hip hop, el country, el rock americano, el rock alternativo, el hard rock, el heavy metal o el thrash, a lo que hay que añadir aportaciones relevantes en otros géneros y su participación en bombazos comerciales como el ’21’ de Adele, los dos ‘Oral Fixation’ de Shakira y o el ‘FutureSex/LoveSounds’ de Justin Timberlake. Leer más…

“La balada de Buster Scruggs”: Netflix nos devuelve a los mejores Coen

22/11/2018

Disfruté con los mejores momentos de la irregular “¡Ave César!”, empaticé con el tristísimo fracaso del cantautor que protagonizaba “A propósito de Llewyn Davis” (aquí analizada en su día), me emocioné con la emotiva incursión en el western en “Valor de Ley“, medité gustosamente con la filosófica “Un tipo serio”, me divertí de lo lindo con la infravalorada “Quemar después de leer”…pero no me impactaba tanto una película de mis queridos hermanos Coen (aquí la prueba de mi fervor) desde la oscarizada y magistral “No es país para viejos”. Este es el calado de “La Balada de Buster Scruggs”, la nueva maravilla con la que los hermanísimos se han estrenado en Netflix.

La poderosa plataforma lleva tiempo queriendo tener en el cine una posición preponderante similar a la que ya tiene en las series. Sin embargo, pese a comenzar fuerte con aquella “Beasts of No Nation”, de Cary Fukunaga, la avalancha de estrenos poco estimulantes fue creando el convencimiento colectivo, algo injusto, de que había que huir como de la peste de los proyectos cinematográficos de la gran ‘N’ roja. Ni siquiera el nuevo gran esfuerzo realizado al contar con directores tan bien considerados como Noah Baumbach, David Ayer, Alex Garland o Duncan Jones, consiguió erradicar esa mala fama y dar el espaldarazo definitivo. Sin embargo, “La balada de Buster Scruggs” es el comienzo -precedido de aperitivos tan potentes como los nuevos proyectos de Paul Greengrass, Tamara Jenkins y David MacKenzie y el viejo y ya acabado de Orson Welles- del órdago definitivo que debe a dar por fin a Netflix su ansiada victoria. No es para menos, a los Coen les sucederá la esperadísima “Roma” de Alfonso Cuarón y, para completar un trío de ases invencible, en 2019 llegara el Princesa de Asturias Martin Scorsese con esa “The Irishman” tan y tan prometedora. Leer más…

“Daredevil”: el diablo en el infierno

19/11/2018

En un momento en el que la incertidumbre se cierne sobre el universo televisivo Marvel de Netflix, con las cancelaciones de “Iron Fist” y “Luke Cage” dejando entrever que la audiencia empieza a estar hastiada de tanto supertipo y bajo la amenaza que supone la inminente llegada de Disney al negocio del streaming, “Daredevil” se ha reafirmado en su tercera temporada como la única razón para lamentar de corazón que finalmente todo este tinglado salte por los aires y la popular plataforma cierre el chiringuito. Porque la serie con la que comenzó a construirse este universo paralelo al UCM con superhéroes más ‘realistas’ y callejeros sigue siendo, tres años después de su debut, la mejor construida, la más compleja, la más entretenida y, en definitiva, la mejor a secas del lote superheroico, no solo de Netflix, sino de la televisión en general. “Jessica Jones” anduvo cerca con su primera temporada, pero tras el sopor con el que nos inundó la segunda tanda el hype se nos bajó muchísimo. Y “The Defenders”, sin llegar a ser a mi juicio el desastre que muchos sí vieron, no colmó las expectativas creadas por un crossover que debería haber supuesto para este universo televisivo, salvando las distancias, lo mismo que “Los Vengadores” de Joss Whedon para el UCM. Muy al contrario, desde entonces, cada nueva temporada de cada uno de estos personajes ha generado menos expectación y conversación social que la anterior, hasta el punto de que incluso la tercera season del “cuernecitos”, la joya de la corona, se ha promocionado y visibilizado bastante menos de lo esperado, y sería una lástima que quedara perdida entre el maremágnum de novedades porque “Daredevil” sigue jugando en una liga muy superior a la de sus colegas de plataforma. Si en esas otras series se hubiera invertido el mismo mimo, talento, inventiva y creatividad que aquí, quizás otro gallo le habría cantado a Netflix.

Las dos magníficas primeras temporadas adaptaron ejemplarmente la mitología del abogado ciego/justiciero de Hell’s Kitchen, un personaje que parecía arruinado para el medio audiovisual tras el filme de Mark Steven Johnson de 2003 bajo los auspicios de la Fox y que Marvel Studios, una vez recuperado los derechos, nunca barajó para incluir en el UCM. A decir verdad, relegar al Hombre sin Miedo al medio televisivo, pero en una cadena no condicionada por las restricciones morales y las rígidas normas procedimentales de los canales en abierto, se reveló como la mejor decisión para un superhéroe oscuro que siempre funcionó como un outsider, incluso dentro de la propia Marvel, y que por su carácter urbano no necesitaba el presupuesto gigantesco de un blockbuster cinematográfico para ser llevado a la pequeña pantalla de manera convincente. Tomando como inspiración básica “El hombre sin miedo” de Frank Miller y John Romita Jr., la primera temporada de la serie creada por Drew Goddard y Steven S. Deknight se alejaba de la pirotecnia para toda la familia de la Marvel cinematográfica y se proponía como un drama de personajes con conflictos y dudas morales, ambientación propia del género negro, una acción física y cruda plagada de golpes que llegaban a doler, guiños bien calzados a los aficionados a las viñetas y un villano definitivo, Wilson Fisk, que se meaba en la cara de sus contrapartidas de opereta del UCM. En su segundo round, con nuevos showrunners al frente –Douglas Petrie y Marco Ramirez-, llegaron el Punisher, Elektra y La Mano, potenciando el elemento sobrenatural y manteniendo admirablemente el nivel, pese a que ciertos desequilibrios en las tramas le impidieran ser tan redonda como el debut (mi compañero Rodrigo diseccionó esta segunda temporada aquí). Leer más…

Cartas con Andrés Calamaro por, sobre y gracias a “Cargar la suerte”

14/11/2018

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Tengo que comenzar estas líneas reconociendo que desde hace meses tenía cierto respeto a enfrentarme a este artículo. Es más, desde hace unos dos años era una especie de recelo lo que sentía al pensar en el momento en el que Andrés Calamaro sacara un nuevo disco. Esto se debía a dos motivos, que podían ser casi el mismo: su anterior trabajo, “Volumen 11”, supuso un ligero chasco, lo que plasmé en una crítica algo tibia, lo que a su vez me ocasionó (he aquí el quid de la cuestión) un enfrentamiento con el propio Calamaro que derivó en feas palabras y comentarios. Que uno de los ídolos de toda tu vida, un artista al que sigues y admiras desde hace casi 30 años, te ataque personalmente fue, no lo voy a negar, un incómodo momento, si bien nunca conllevó ningún tipo de reniego o arrepentimiento por mi parte. Tras este episodio, sentía que mi respuesta al nuevo álbum podría ser vista como un despecho (en el caso de una reacción negativa) o como una claudicación (en caso de una reacción positiva).

La fase más inmediata a la llegada del disco, viendo que la actitud de Calamaro, al menos en las entrevistas y las redes sociales, distaba una inmensidad de la mostrada dos años atrás, para bien, se me ocurrió asomar la patita y dirigirme a él para intentar un encuentro, una colaboración, un “algo” que hiciera de esta crítica un evento especial. Desde un primer momento su disposición, amabilidad y altruismo fueron dignos de mención, mostrándose presto a cualquier tipo de participación para con este humilde medio. Finalmente decidimos que una especie de intercambio epistolar podría ser interesante, quedando reflejado en él la visión de la obra del propio artista y la del seguidor (para no obviar la crítica que no podía obviar), dejando casi totalmente al margen cualquier asunto que no fuera el disco en cuestión. De esta forma, a continuación os brindamos las cartas que por la publicación de “Cargar la suerte”, sobre la publicación de “Cargar la suerte” y gracias a la publicación de “Cargar la suerte” intercambiamos con Andrés Calamaro. Un lujo, un placer y un regalo. O cómo el artículo más temido se convirtió en el más gratificante. Leer más…

“Bodyguard”: amenaza inminente

09/11/2018

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Los guardaespaldas. Probablemente no sean el gremio más representado en cine y televisión; pero si empezamos a rememorar viejos títulos, nos encontraremos con una buena lista de personajes que estuvieron dispuestos a dar su vida por la persona que contrató sus servicios. Desde el ochentero Charles Bronson de “El guardaespaldas de la primera dama” hasta el crepuscular Clint Eastwood de “En la línea de fuego“; pasando por el expeditivo Denzel Washington de “El fuego de la venganza“, el resignado Nicolas Cage de “Tess y su guardaespaldas“, el estricto Vin Diesel de “Un canguro superduro“, el desternillante Ryan Reynolds de “El otro guardaespaldas“, el efectivo Dennis Quaid de “En el punto de mira“, el desatado Gerard Butler de “Objetivo: la Casa Blanca“, el veterano Michael Douglas de “La sombra de la sospecha“, el reformado Colin Farrell de “London Boulevard“…y así, hasta llegar al inolvidable, exitoso (y edulcorado) Kevin Costner de “El guardaespaldas“.

Sin embargo, aunque la televisión ha tardado bastantes años en conseguir un título de referencia a la hora de plasmar el duro día a día de esta profesión; el 2018 ha conseguido cubrir todas las deudas pendientes con una producción tan ambiciosa y atractiva que ha destrozado todos los récords históricos de la BBC, rivalizando con las siempre inalcanzables audiencias de un mundial de fútbol y teniendo (literalmente) a medio país pendiente de las amenazas que rodean a la Secretaria de Interior (en España, su equivalente sería directamente la Ministra de Interior), cuya seguridad está en manos del agente David Budd…quizás la persona menos adecuada para protegerla. Leer más…

“La maldición de Hill House”: un corredor oscuro hacia el duelo

07/11/2018

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Hay productos que se nos venden como huevos de criatura mitológica envueltos en oro y que se nos quedan en el cascarón. Nadie diría que el gran producto de Netflix de este año no iba a ser “Maniac”, contando con la maravillosa Emma Stone como protagonista y con el despliegue promocional que llegó a tener. No ha sido así, en cambio. Esta miniserie no ha pasado de ser un entretenimiento retrofuturista que se nos queda a medias y que no explota de la manera adecuada todos los elementos que debería explotar. De cara a la fiesta de Halloween, la plataforma nos presenta esencialmente dos series de terror: “Las escalofriantes aventuras de Sabrina”, con un ejercicio de promoción, de nuevo, apabullante, y “La maldición de Hill House”, de manera mucho más tímida y comedida.

La primera está bien, presenta una historia de brujas oscura llena de revoluciones para la juventud y visualmente muy trabajada que viene al pelo en estas fechas. Pero no es la serie del año. La serie del año, o una de las mejores que vamos a tener la oportunidad de ver en este 2018, es precisamente la que menos se ha vendido de manera previa. Tanto es así, que yo esperaba un producto entretenido sobre casas encantadas y poco más, algo con lo que pasar el rato en el mes de octubre. Y qué sorpresa nos hemos llevado, señoras y señores. Qué grata sorpresa nos hemos llevado. Leer más…

Rosalía y “El mal querer”: un quejío por el amor que mata

05/11/2018

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Siento una suerte de temor a sentarme a escribir esta reseña porque es como si sostuviera entre los dedos una responsabilidad extraña y probablemente imaginaria. Lo siento así por dos razones: la primera, porque las expectativas que ha generado este disco alcanzan unas cotas desmesuradas; la segunda, porque la polémica que ha generado este disco alcanza unas cotas desmesuradas. Toda una hipérbole de palmas y voces extrañas. Y reconózcolo, yo misma estaba dispuesta a hablar brevemente del debate generado y contextualizarlo un poco todo, pero me he dado cuenta de que sería abrir un melón que, estoy segura, no me apetecerá comerme. Así que voy a dar por concluso el tema antes de empezarlo diciendo que si algo tenemos que tener claro es que nadie tiene potestad para decidir si alguien puede o no sentirse ofendido por algo, especialmente desde una perspectiva externa. A veces es una cuestión de escuchar.

Dicho esto, y teniendo toda la intención de centrarme en la música, que es algo que nos chifla en el Cadillac, he de reconocer que a mí Rosalía me transmite de una manera que no puedo ignorar. Quizá no sea la suya la revolución de la que todo el mundo habla y a todas luces no es la primera artista en experimentar con el flamenco ni en tratar de llevarlo a las masas. No en vano, nombra a Lole y Manuel como sus máximos referentes, sin mencionar a otros y otras artistas del panorama actual como Soleá Morente, El Niño de Elche o incluso Mala Rodríguez, quedándome muy en la superficie. No obstante, y sea como sea, con revolución o sin ella, lo que hace lo hace muy bien y le está funcionando a las mil maravillas. Y menuda criatura ha surgido de este parto discográfico. Leer más…