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“The X-Files”: 25 años de enigmas

10/09/2018

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Hace sólo un par de pestañeos preparábamos artículos y visionados conjuntos para celebrar que The X-Files soplaba veinte velitas en su condición de serie de culto. Cinco años han volado ante nuestros ojos y mucho se ha movido desde entonces con su resurrección, aunque el resultado no haya sido el esperado. La decepción de lo que trajeron consigo las dos nuevas temporadas rompió el encanto de lo que habría sido celebrar su veinticinco aniversario en el año en que se emitían nuevas entregas. Y esto, sumado a la falta de tiempo que se ha hecho evidente entre los miembros del Cadillac, casi hace que pase por alto una fecha tan señalada. Pero una piensa, se da cuenta de que aunque el revival de Expediente X no se parezca en nada a Expediente X y de que aunque por culpa de unas cuantas meteduras de pata legendarias prefiera obviar como unas cuatro temporaditas, esta serie sigue siendo la serie de su vida desde los once años.

Para no morir de pena en el intento, he decidido que pidamos nuestros deseos de aniversario con una selección de los que, a título personal, son los veinticinco mejores episodios autoconclusivos de la serie, aquellos que son dueños de mi predilección. Aunque antes de entrar en materia, se han de tener en cuenta tres cosas. La primera es que todas las entregas seleccionadas en esta lista son “monster of the week”, episodios independientes que no forman parte del arco mitológico y que se pueden entender, más o menos, sin tanto contexto. Seleccionar mitología resulta un poco peliagudo porque, ni sus capítulos se entienden como una historia que funciona por sí misma, ni, en ocasiones, es posible escoger uno sólo sin arrastrar con él uno o dos más del mismo arco (aunque no estoy en contra de que exijáis la edición mitológica de este post). En segundo lugar, el orden de la lista es lo más aleatorio que os habréis encontrado en la vida, no están ordenados por calidad, autores o preferencia. Están, a secas. Y en tercer lugar, puede que haga trampas.

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“Six Dreams”: la más importante de las cosas menos importantes

06/09/2018

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Vamos a hablar de fútbol…

Y ahora que ya nos hemos quedado solos, o ahora que te hemos dejado ojiplático porque a estos ‘culturetas’ del Cadillac les ha dado por lo de la pelota, o ahora que has afilado los colmillos porque nadie sabe más que tú del deporte rey, estamos listos para adentrarnos en una de las cosas que más pasiones levanta, para bien o para muy mal. También puedes respirar con más o menos alivio ya que tampoco se nos ha ido la cabeza del todo y no vamos a entrar a analizar si es Messi el mejor jugador de la historia (que lo es) o si el Real Madrid es el mayor club del mundo (que también lo es). Así, una vez alistados enemigos por ambos bandos, vamos a recomendaros “Six Dreams”, una serie documental de seis capítulos producida por Amazon y que se encuentra disponible en el cada vez más apañadito catálogo de Amazon Prime Video. Este título relata las peripecias de seis personalidades del fútbol español a lo largo de la temporada 2017-2018, seis personalidades en las que se huye de los grandes nombres que acaparan todos los titulares para adentrarse en aspectos más humildes o desconocidos de este deporte.

Así, la cámara sigue el devenir de tres futbolistas: Saúl Ñíguez, del Atlético de Madrid, el más famoso del elenco, en el momento de su carrera de pasar de promesa a estrella; Iñaki Williams, del Athletic, un joven canterano vasco de color, también en las puertas del éxito; y Andrés Guardado, un veterano jugador mexicano del Real Betis que llega al equipo sevillano con la mirada puesta en el Mundial de Rusia. Pero la parte más novedosa del recorrido se presenta de césped para dentro con: Eduardo Berizzo, entrenador del Sevilla; Quique Cárcel, director deportivo del recién ascendido Girona; y Amaia Gorostiza, presidenta del modesto Eibar. Y serán los equipos más ‘pobres’ los que acaparen los detalles más emotivos y los momentos más disfrutables, en los que aún queda algo de la esencia de este deporte, un deporte que, como dijo Jorge Valdano, para muchos es “la más importante de las cosas menos importantes”. Empezamos el juego en corto:

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Sympathy for Instagram

19/07/2018

Como ya sabe cualquiera que se haya dejado caer por aquí en alguna ocasión, nos gustan las letras, definitivamente somos más de leer que de mirar. En un tiempo en el que lo visual y lo inmediato prima por encima de la reflexión y la explicación, nosotros hemos optado desde siempre por lo segundo, a pesar de ser conscientes de que perdemos ‘punch’ e impacto cuando os ofrecemos extensos (extensísimos según algunos) textos. Sin embargo, desde hace unos meses somos moradores de esa red social tan visual e inmediata que es Instagram, por aquello de ofrecer algo de ‘punch’ e impacto. Desde entonces hemos publicado ya una importante colección de instantáneas alrededor del cine, las series, la música y las letras, tanto de títulos de actualidad como de clásicos de siempre, con espacio por supuesto para la nostalgia, fotos históricas, curiosas, divertidas o simplemente alucinantes, siempre en un clásico y elegante blanco y negro únicamente roto en ocasiones muy puntuales y merecedoras de ello. A modo de degustación, por si has cometido la temeridad de no haber pasado aún por nuestro perfil de Instagram (que es este: https://www.instagram.com/elcadillacnegro/) o simplemente como una mera curiosidad, os ofrecemos las 25 fotografías que más likes (término tan moderno como horrible) han recibido en este tiempo:
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Aún nos quedan Pearl Jam

11/07/2018

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No nos hemos cansado de repetir en este blog lo traumáticas que han sido las más o menos recientes desapariciones de grandes iconos del rock como Lemmy, David Bowie, Prince o Tom Petty. Pero nadie podrá negar que la escena más golpeada por las sucesivas tragedias ha sido la del rock alternativo que tomó al asalto el ‘mainstream’ en aquellos maravillosos inicios de los años 90 que algunos tanto añoramos, especialmente con sus carismáticos cantantes. Ya aquella época tuvo su nutrido cupo de muertes prematuras (Kurt Cobain, Shannon Hoon, Jeff Buckley si ampliamos el espectro y le metemos en este saco). Ya concluida la fiebre alternativa, pero no mucho después, Layne Staley protagonizo otro fallecimiento, no por tristemente esperado menos desconsolador.  Pero la puntilla definitiva la pusieron en los últimos años los óbitos de Scott Weiland y Chris Cornell, dejando sorprendentemente huérfana de ídolos a una generación aún demasiado joven para ello.

Los exiguos alivios quedan reducidos a unos Alice in Chains que han sabido resurgir la tragedia y llegar a rayar en la actualidad no muy lejos de su momento de esplendor, unos reunidos The Smashing Pumpkins sobre los que aún hay dudas razonables y la casi vana esperanza de que algún día Mark Lanegan vuelva a unir fuerzas con sus excompañeros de los nunca suficientemente valorados Screaming Trees, ¿Eso es todo?…NO, gracias a los dioses del rock, aún nos queda la bala más importante en la recámara: la única banda de la época que ha mantenido una carrera estable desde el advenimiento del ‘grunge’; el único grupo de la explosión Seattle que ha logrado configurar una trayectoria larga equiparable a las grandes formaciones clásicas, una de las escasísimas que aún tiene en el micrófono a uno de los grandes estandartes vocales de ese tiempo pretérito -¡larga vida a Eddie Vedder!-, en definitiva, ¡aún nos quedan Pearl Jam! Ante ello hemos decidido dejar fatalismo y nostalgia a un lado y optar por celebrar lo bueno que aún tenemos. Hablar de los autores de “Ten” era una de las deudas pendientes que teníamos con vosotros y creemos que no podemos estar ante un mejor momento para saldarla. Es por fin el turno de recorrer una de las discografías más sólidas y coherentes de los últimos 30 años. A ello vamos:

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Nuestros imprescindibles para el Mad Cool 2018

04/07/2018

Hace sólo dos años el Mad Cool se presentaba como una ilusionante y ambiciosa apuesta por recuperar a la capital para el circuito de festivales veraniego tras muchos años de ostracismo, y en 2018 ya luce como el evento musical más importante de los que se celebran en nuestro país (con permiso, todavía, del Primavera Sound) y gran parte del extranjero, en un explosivo crecimiento a lo ancho y a lo largo que ni los más optimistas podían prever que se produciría en tan corto espacio de tiempo. Nuevo emplazamiento (de la Caja Mágica a Valdebebas, en un recinto con capacidad para 80.000 personas… ¡qué miedito!) y un cartel-apisonadora se mire por donde se mire que deja en paños menores las ofertas de la competencia y que promete emociones fuertes para todo tipo de paladares. La estrategia de ir anunciando desde el pasado mes de noviembre en sucesivas fases u oleadas el plantel de artistas confirmados, en una suerte de gozoso e inacabable “no se vayan todavía, aún hay más”, fue todo un triunfo de marketing que supo vender excelentemente la idea de que esta iba a ser una cita ineludible para cualquier aficionado, con cabezas de cartel potentísimos, clase media de altísimo nivel y eclécticas alternativas por doquier. Y tan apetitoso y desmesurado es el menú propuesto que con la conformación de la parrilla por días y horarios llegó el drama de los ya célebres solapes entre artistas, algunos especialmente sangrantes, y la certeza de que será imposible “estar en misa y repicando”. Urge trazar un plan viable para abarcar el mayor número de bandas, realizar dolorosos sacrificios y decantarse por unas opciones en vez de por otras, y en el Cadillac Negro nos hemos propuesto modestamente aconsejaros en esa delicada empresa.

Desde este blog tampoco hemos permanecido ajenos a los excitantes cantos de sirena del festival y hasta cuatro redactores estaremos dando brincos los días 12, 13 y 14 de julio en el espacio anexo al IFEMA. Y tampoco nosotros nos hemos librado de tener que hacer cábalas y rompernos la cabeza para encontrar la ruta idónea a seguir cada jornada. Así que hemos elaborado un listado con los nombres que más ganas tenemos de ver sobre los 7 escenarios del Mad Cool, los que no nos gustaría perdernos de ninguna de las maneras. En esta lista están los que todos esperáis y aglutinarán a la mayor parte de la audiencia, pero también atractivas propuestas que quizás no hayáis tenido en cuenta y que a buen seguro os sorprenderán gratamente. Y como nos hemos propuesto dejar la lista en sólo 15 referencias, se nos han quedado fuera de la selección final estos artistas que también poseen buenos argumentos para echarles un vistazo: Black Rebel Motorcycle Club, Rival Sons, Gang of Youths, Hurray for the Riff Raff, Fleet Foxes, Future Islands, Massive Attack, Jack Johnson, Portugal, The Man, Niña Coyote Eta Chico Tornado e Iván Ferreiro. Lógicamente, si ya sabéis de qué palo vamos musicalmente hablando, podéis imaginar que priorizamos las guitarras a los DJ’s, así que dadnos la credibilidad que consideréis. Sin más preámbulo, nuestros 15 imprescindibles del Mad Cool:

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“Violética”: y de repente, el maravilloso golpe en la mesa de Nacho Vegas

21/06/2018

Lo admito, yo era uno de esos que pensaban que la carrera musical Nacho Vegas se estaba empezando a echar a perder de forma definitiva. Como ya conté en el repaso a una evolución que intenté trazar a través de 12 de sus canciones, aunque no haya experimentado una transformación radical (y esto es lo que puede despistar), el Nacho Vegas actual poco tiene que ver con el Nacho Vegas de sus inicios, y esto hay que asumirlo para no seguir buscando en sus nuevas canciones los temas, gestos y dramas de sus primeros álbumes. El atormentado cantante underground hace tiempo que ha dejado de mirarse el ombligo y las cicatrices para denunciar las injusticias de su entorno en una suerte de virage de la soga al altavoz. Tampoco tenía aquello que ser una buena o una mala noticia, simplemente nos encontrábamos en un cambio de tercio, y la evolución se acepta, por supuesto, y muchas veces hasta se celebra. Pero personalmente para mí sí significaba una mala deriva, pero ya era una cuestión de gusto personal. Pues bien, el bueno de Nacho Vegas me ha callado la boca y bien callada con su último disco, “Violética”, un álbum en el que, sin inventar nada y sin tampoco retornar a esos discos que uno ya echaba de menos, se vuelve a mostrar inspirado, emotivo y punzante.

Desconozco las motivaciones u objetivos que tenía Nacho Vegas cuando empezó a plantearse y componer este trabajo, si pretendía una línea continuista, un retorno al pasado o lo que fuera, o si, seguramente, ni se planteó tanto y empezó a componer lo que el cuerpo le pedía. El caso es que finalmente “Violética” le ha quedado más o menos un expositor de todas sus facetas, pasadas por el filtro de su momento actual, decididamente más luminoso que su época más atormentada, si bien el cabreo puede que no sea menor. Las letras van desde lo más íntimo, volviendo de nuevo la mirada a sus entrañas, hasta lo más global. Así, sin ningún rubor, la temática del álbum lo mismo afronta poéticas metáforas sobre el alma y las relaciones personales como pone el foco en los CIE’s, la corrupción política y la industria asturiana. Musicalmente el disco también traza un recorrido desde los cortes más desnudos, a los pasajes folk que tan a menudo han salpicado su obra, hasta la canción popular y los sonidos más rockeros, quizás por momentos los más rockeros de toda su carrera. Y lo más formidable es que toda esta amalgama de intenciones no forman un collage artificioso y forzado sino que el disco tiene una entidad propia y los suficientes nexos de unión para que no parezca un conjunto de retales.

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“Killing Eve”: aireando el thriller clásico

13/06/2018

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Aunque pueda esta visión estar manchada de subjetividad, no resulta arriesgado ni atrevido afirmar que el panorama de las series no está brillando de manera excepcional en el presente año, o al menos no con la intensidad en que lo hiciera el pasado. Sin embargo, creo que estaremos de acuerdo en que algunos productos, recibidos con mayor o menor fervor, han conseguido metérsenos en el bolsillo y ganar nuestra aprobación, y “Killing Eve”, sin lugar a dudas, es uno de ellos. Puede que realmente no ofrezca nada nuevo ni venga de la mano de una propuesta revolucionaria, pero el buen hacer del que hace gala en unos cuántos aspectos, las interpretaciones, la química entre las dos actrices principales y los cambios de rol la conviertan en uno de esos casos en los que el “cómo” pesa más que el “porqué”.

Me encanta Phoebe Waller-Bridge cuando habla de tampones súper, dolor ovárico, trapos sucios familiares, sexo poco satisfactorio y señores en traje que creen que las mujeres ascienden follando, pero está claro que “Fleabag” no era el límite y que el talento de la showrunner va más allá de las series de autor. Que el espionaje, los juegos del ratón y el gato, las altas esferas, las obsesiones malsanas y las tramas internacionales no se escapan a su manejo. ¿De qué habla, dicho esto, este éxito televisivo?

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“The Americans”: abajo el telón

11/06/2018

(ALERTA SPOILER: Este artículo hace alusión a detalles importantes de la sexta temporada de “The Americans” y muy especialmente de su final)

Cuántas veces hemos dicho al referirnos a series de largo recorrido que lo importante no es el destino sino disfrutar del viaje, pero qué decisivo es también saber llegar al final, acabar en todo lo alto, marcharse dejando la certeza de que, aunque podía haber varias formas satisfactorias de echar abajo el telón, la despedida elegida dejará un recuerdo imborrable. “The Americans”, el show más infravalorado de los últimos años y uno de los mejores, se nos ha ido como los grandes, sin haberse permitido quemarse tras seis temporadas en antena, manteniéndose absolutamente fiel a su propia identidad y colocando un nudo de emoción genuina en la garganta del espectador. “START” es una conclusión perfectamente redonda para una serie que, más allá de la intriga política y el thriller de espionaje (muy necesarios para construir suspense y tensión), siempre ha sido un drama familiar, una tragedia (americana, rusa, universal) sobre los frágiles vínculos que unen a padres e hijos y a marido y mujer, un estudio sobre el complicado equilibrio entre la lealtad (a la madre patria, a tu pareja, a tu mejor amigo) y la confianza traicionada, sobre las mentiras que nos obligamos a contar a los demás y a nosotros mismos para seguir adelante. Es todo un acierto pleno de coherencia que el desenlace haya girado sobre todo en torno a lo que siempre ha sido el corazón del programa, dejando de lado resoluciones que si bien seguramente no habrían desentonado (un glorioso baño de sangre final, o los Jennings entre barrotes) sí habrían sido más previsibles. En una época en la que la muerte de los personajes cotiza al alza en la ficción televisiva, es de aplaudir que una serie de naturaleza violenta llegue a su clímax final sin lanzar un solo tiro y que pese a ello logre desangrar las entrañas de sus protagonistas y, por ende, las nuestras.

Hace un año admitíamos que la quinta temporada de “The Americans” había sido una inesperada (aunque relativa) decepción porque no quiso o no supo dar el paso adelante que demandaba la progresión que traía y malgastó muchos minutos en subtramas que apuntaban a alguna parte pero que no llegaron a ningún sitio (¿hola, Mischa?). La evolución de Paige fue el plato fuerte de aquella tanda y ahora entendemos por qué. Con todo, nunca perdimos la confianza en que los showrunners Joe Weisberg y Joel Fields sabrían remontar en la sexta temporada, pero ya desde “Dead Hand”, el primer capítulo de la season, parecían advertirnos que esto no iba a ser un vertiginoso sprint lanzado hasta la meta, a la “Breaking Bad”, sino que iban a permanecer leales a su mecánica de cocinar a fuego lento, a desplegar pacientemente sus tramas, a seguir armando con calma el rompecabezas y a mantener el foco siempre en sus personajes y sus dilemas éticos. Si en algún momento de la tanda la serie amenazaba con precipitarse definitivamente, Weisberg y Fields tocaban sutilmente el freno en el momento justo y necesario para no arrojarse al apocalipsis antes de tiempo, conocedores (mucho mejor que los espectadores) de dónde querían y debían llegar. De esta forma, el crescendo narrativo (sobre todo a partir de “The Great Patriotic War”, episodio quinto) ha sido tan sofocante e inexorable como sobrio y elegante. Leer más…