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“Vengadores: Endgame”: te quiero 3.000

03/05/2019

En el último mes y medio no hemos hablado de otra cosa en el seno de El Cadillac Negro, de puertas para adentro, que no sea Marvel y su universo cinematográfico (MCU). Bueno, exagero. En realidad hemos hablado de unos cuantos y muy variados temas, como suele ser costumbre en nuestro siempre candente grupo de WhatsApp, pero es cierto que el rollo marvelita dominó en los últimos tiempos, cuando no monopolizó, nuestras conversaciones durante muchas, muchísimas horas. Demasiadas, para tormento de algunos. ¿Habría sido así de cualquier forma con el estreno de “Vengadores: Endgame” cada vez más cercano en el horizonte? No lo sé, pero sin duda lo que realmente prendió la mecha, porque nos dejó a todos los demás con el culo torcido, fue la decisión hace unas seis semanas de nuestra compañera Irene de adentrarse en el MCU desde cero, y con la firme intención de tragarse 21 películas de un género hacia el que entonces había mostrado una nada disimulada aversión, con el objetivo de llegar a tiempo al estreno en cines de la cuarta (¿y última?) entrega de la saga “Vengadores”. Muchos dudamos del éxito de tamaña empresa. Yo al menos, lo confieso. Pero Irene fue quemando etapas, sorprendiéndose y sorprendiéndonos a cada nuevo paso que daba y… bueno, ella lo cuenta mejor que nadie en el extraordinario post “Una forastera en las tierras de Marvel”. Su odisea, en todo caso, nos acabó espoleando a los demás a acometer nuestros propios revisionados, nos permitió analizar de nuevo, con la perspectiva del paso del tiempo y el peso de toda la producción posterior, cintas que habíamos visto por primera o única vez diez, siete, cinco años antes, y abrió interesantes y muy enriquecedores debates que fueron alimentando y engordando aún más una pasión que ya venía suficientemente henchida en los últimos tiempos, sobre todo a partir de esa, creíamos, inalcanzable “Vengadores: Infinity War”.

Aprovecho para pedir disculpas ahora a los otros dos integrantes de este blog que, ajenos por completo al MCU por voluntad propia (nosotros les queremos y les respetamos igual ;-), así somos de tolerantes) tuvieron que soportar con mucha paciencia, y a menudo con muy buen humor, semejante avalancha de fervor desmedido. Pocos días antes del estreno de “Endgame”, uno de ellos cuestionó hasta qué punto podíamos analizar las bondades de un film, y evaluar si era mejor o peor como película independiente, cuando para entrar en ella era requisito indispensable que calibrásemos el peso de 21 títulos anteriores, sin los cuáles ésta carecería por completo de entidad propia. Dicho de otro modo, o así lo entendí yo, nuestro compañero se empeñaba en buscar alguna manera de juzgar, de forma justa y ecuánime, cintas tan dispares como “Endgame” y “La pequeña Suiza”, por mencionar otro estreno de ese mismo fin de semana. Mi respuesta, y ahora la tengo aún más clara, es que no, no se puede valorar “Endgame” en  igualdad de condiciones con ninguna otra película que se haya rodado en estos 124 años de historia del cine. Si acaso, con “Infinity War”. Y es cierto, “Endgame” no se sostiene por sí sola sin los 21 films que la han precedido, pero esto, lejos de ser un hándicap o restarle valor, convierte al cénit hasta la fecha del MCU en una obra pionera, rompedora, única en su especie y probablemente, qué demonios, con total certeza irrepetible. Leer más…

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Ghost, los nuevos popes del rock

29/04/2019

Llevamos los rockeros veteranos años y años esperando el advenimiento de una banda nueva que vuelva a reinar en las listas de éxitos, que sea capaz de relevar en la cabecera de los festivales a las veteranas formaciones de siempre, que suponga el regreso de las guitarras a lo más alto del ‘mainstream’, que provoque que una nueva hornada de aficionados se sume a nuestro amado género y que, en definitiva, éste no quede convertido para siempre en un reducto de nostálgicos. Hemos ido depositando nuestras esperanzas en un buen montón de prometedores proyectos y la mayoría han sido enterradas ante prematuros finales de trayectoria o por una paulatina merma de calidad que les hacía imposible equipararse a las leyendas que engrandecieron el rock.

Y en esas estábamos, mientras buscábamos a los próximos Led Zeppelin o Guns’n’Roses, cuando de repente surgió Ghost, un grupo sueco enmascarado en ropajes diabólicos más propios del black metal y manteniendo -hasta hace poco- en el anonimato sus identidades , que fue escalando puestos con una rapidez inusitada con una propuesta nada evidente -que mezcla referencias al proto heavy metal y al hard rock más oscuro y primitivo con toques a la música gótica y un evidente ramalazo pop 80’s- hasta convertirse, disco a disco, en una de las grandes referencias de la música actual, con una legión de seguidores pendientes de cualquier movimiento de su líder Papa Emeritus, ahora Cardinal Copia, y sus Nameless Ghouls. Aprovechando su inminente visita a España como teloneros de superlujo de Metallica en sendas citas imprescindibles en Madrid y Barcelona, nos hemos decidido a repasar la trayectoria cargada de grandes éxitos y mejores canciones de la banda que, por fin, nos ha devuelto la fe en la capacidad de mover masas del rock. Alabados sean.

(POSDATA: Al final del post encontraréis -y también en nuestro perfil de Spotify- las canciones -y su orden- que queremos que toquen Ghost a su paso por España en una explosiva playlist)

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“In the End”: el punto final de The Cranberries

28/04/2019

Hace más de un año, un 11 de enero, publicábamos en el Cadillac un post sobre el recorrido de The Cranberries, una banda sin la cual el panorama musical de los noventa no estaría completo y que nos ha ido dejando, a lo largo de los años, unos cuantos himnos. El destino quiso que, cuatro días después, los medios anunciaran la temprana muerte de Dolores O’Riordan y aquel post quedara como la suerte de despedida que nunca había pretendido ser. Fue una tarde rara. No es necesario reiterar mi relación personal con esta banda porque ya lo hice en aquel momento, pero su llegada a las radios y tiendas de discos marcaron mi vida de una manera especial, entonando su sempiterno “Zombie” desde los ocho añitos. Sí, fue una tarde rara. Y gris. Nunca habría pensado que sería doloroso ver crecer de manera desorbitada las visitas a un escrito propio, pero así de retorcida es a veces la temporalización de las cosas.

En aquel instante pensamos que el cierre de The Cranberries había llegado de manera forzada, sin saber que la discográfica y el resto de miembros de la formación guardaban un epílogo a esta historia. Antes de irse, Dolores había grabado la parte vocal del álbum que acaba de publicarse, que, ahora sí, llega en forma de despedida y como clausura de un relato musical lleno de la magia de los gorgoritos de una líder, letras desesperadas, guitarras y sonido irlandés. “In the End” es fruto de una maqueta avanzada, de tener que reestructurar muchas cosas que ya estaban hechas, de acabar lo inacabado, de querer vender un álbum más y de agitar al viento un pañuelo de seda desde la ventanilla de un tren que arranca. Somos increíblemente conscientes de por qué ha visto la luz, pero muchos de sus seguidores de largo recorrido hemos percibido esto como un regalo, la oportunidad de acariciar por última vez la voz de O’Riordan en temas no escuchados. Y en lo personal, este álbum es todo lo que, dadas las circunstancias, esperaba.

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Ex Hex e “It’s Real”: regreso al mejor rock FMenino

25/04/2019

En El Cadillac Negro nos congratulamos especialmente del cada vez más notable protagonismo de la mujer en la música actual. No está todo conseguido, ni mucho menos, pero es innegable que una gran parte de las figuras que dominan la escena contemporánea son féminas y lo mejor es que esta tendencia es transversal y, en mayor o menor medida, afecta a todos los estilos. Así, el pop y el rock del siglo XXI no se pueden entender sin nombres como las hermanas Beyoncé y Solange Knowles, Lana del Rey, PJ Harvey, Florence Welch, Sharon van Etten, Sleater/Kinney, Janelle Monáe o tantísimas otras, incluyendo una nutrida representación española (Rosalía, Soleá Morente, Silvia Pérez Cruz y un largo etcétera). Sin embargo, este fulgor que estamos viviendo no debiera apartarnos del recuerdo y homenaje hacia aquellas heroínas que abrieron camino en épocas mucho más difíciles para el género femenino y demostraron -en un estilo tan machista como ha venido siendo el rock– que podían ser tan válidas esgrimiendo guitarras como cualquier hombre. Puede parecer una perogrullada, pero esa afirmación era injustamente puesta en duda en décadas como los 60, los 70 o incluso los 80. Hablamos de pioneras tan básicas como Patti Smith, The Runaways, The Go-Go’s, Suzy Quatro, Chrissie Hynde, Pat Benatar, The Bangles y tantas otras.

Es por ello que hemos recibido con tanta sorpresa y gratitud la aparición en nuestras vidas de un disco como “It’s Real” y de una banda como Ex Hex. Porque es pinchar el álbum y retroceder inmediatamente en el tiempo cual Marty McFly hasta una época maravillosa y tan poco reivindicada hoy en día en la que las guitarras fuertes, los estribillos adictivos y las preciosas voces femeninas se mezclaban en una aleación letal de la que era inevitable quedar prendado y que fue parte esencial durante décadas de eso que se vino a llamar rock FM (mucho antes de que naciera una famosa con idéntico nombre) y que inundaba las radios de todo el planeta de irresistibles melodías, creando por el camino un sinfín de vocaciones rockeras.

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“The Office”: esta serie te la tienes que tragar (eso dijo ella)

24/04/2019

Hace aproximadamente tres años decidimos abrir El Cadillac Negro a firmas invitadas, sin duda una gran iniciativa ya que el blog se ha llenado desde entonces de miradas interesantes y muy diferentes a las de las seis firmas habituales. El encargado de abrir esta serie de colaboraciones fue Miguel Negrillo, que con un recuerdo al cómic “Watchmen” nos puso en la buena senda. Hoy vuelve a situarnos en nuestro sitio con un homenaje a “The Office”, una gran serie que permanece en el (buen) recuerdo de un buen puñado de seriéfilos y que logró erigirse en comedia de culto antes de la invasión de las plataformas de streaming. En las siguientes líneas descubrirás por qué.

 

Al volante: MIGUEL NEGRILLO

“A ti que te gustan las series, tienes que verte…”. La frase. Esa frasecita que le sale a cualquier hijo de vecino cada vez que el recurrente tema de las series sale a colación. La segunda moda de las series ha convertido a todo aquel que tiene unos euros en el bolsillo para suscribirse a cualquier plataforma audiovisual, no ya en expertos en series, sino expertos en sociología, psicología y antropología. “A ti (que te tengo calado) te voy a recomendar una serie (que he empezado a ver en la tableta mientras de reojo sigo los avances de mis hijos por el salón) pero aún no he terminado”.

Quizá la serie de la que habla este artículo haya completado la frasecita del primer párrafo en innumerables ocasiones. Quizá estés harto de oír lo maravillosa que es “The Office”. A menudo, acompañado de la coletilla de “humor inteligente”, ese comodín que justifica que, en muchas ocasiones, la serie te toca otros palos que no son los de la comedia pura. A menudo, también, para alinearse con aquellos que huyen de lo comercial y se refugian en series como “The Office”, que también es comercial, pero no para ellos. Al menos, ellos no lo han decidido así. De la “The Office” que vas a leer aquí es de la versión norteamericana, por cierto, no de la británica. Y sí, al contrario de todo lo que opinan los sobrevaloristas y posturetas que navegan -a la deriva- por Internet, la buena es la de la NBC, no la de la BBC. El humor inglés que se lo queden los británicos para ellos.

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Una forastera en las tierras de Marvel

21/04/2019

Creo que el dato más relevante a la hora de enfrentarme a la redacción del post que estáis a punto de leer es que no he sido asidua al cine de superhéroes durante tres décadas de mi vida. No por prejuicios, ya que siempre he pensado que la historia del séptimo arte se escribe entendiendo a los y las cineastas más personales y al mismo tiempo a los creadores de grandes taquillazos que llenan nuestras salas. ¿Qué sería de dicha historia sin “Star Wars”, sin “Alien”, sin la ciencia ficción bonachona de Spielberg o un sinfín de ejemplos que han marcado el paso del tiempo llegando incluso a convertirse en productos de culto? ¿Qué sería de mis veranos sin poder atragantarme de slashers hechos con cuatro duros? No, no es un prejuicio. Pero hay algo que siempre se ha interpuesto entre los superhéroes (en la pantalla grande, en la televisión y el papel de los cómics) y yo: no sé por qué, pero me aburren. Por alguna razón no me resultan tan estimulantes como a su audiencia frecuente.

Mi historia con el género se limitaba, hasta hace unas seis semanas, a una afición por Batman (el de Burton) en mi adolescencia más temprana, a una buena experiencia con la “Wonder Woman” de Patty Jenkins hace un par de años propiciada por razones diversas, a un intento de ver “Jessica Jones” que se agotó a principios de su segunda temporada y a unos cuantos visionados aleatorios que se han ido cruzando en mi camino. ¿El universo cinematográfico de Marvel? Un mastodonte, una franquicia inabarcable que en circunstancias normales me habría llevado al bostezo definitivo. Sin embargo, las ganas lo son todo, el momento en que decidimos adentrarnos en ciertas cosas, también. Y una mente abierta. Qué habría sido de esta experiencia si no hubiera contado con ella… ¿Empezamos por el principio?

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“After Life”: vive y deja morir

10/04/2019

“After Life” podría parecer una comedia ligera, tampoco excesivamente graciosa, con los cada vez más indispensables elementos de melodrama y un buenismo también casi obligado, haciendo alarde de un mensaje positivo sobre la vida y envolviéndose en un formato tan agradable como liviano. Pero si nos sueltan de golpe en ella cual monigote del street view y echamos un vistazo a nuestro alrededor, el mensaje que realmente nos está lanzando “After Life” es terriblemente profundo, dramático y oscuro: no tener motivos para vivir.

Albergada en Netflix, “After Life” es el último proyecto del actor y humorista Ricky Gervais, un tipo con más fama que bagage, y que después de no haber tenido demasiada suerte en el cine parece haber encontrado en la plataforma de streaming un refugio. La serie narra la historia de un hombre que, tras la muerte de su mujer, decide que no quiere vivir y que, mientras encuentra la forma y el valor definitivo para suicidarse, le importa muy poco lo que la vida pueda ofrecerle, pasando por ella con toda la dejadez, cinismo y mala leche de la que pueda hacer alarde, en una especie de “para lo que me queda en el convento…”.

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Billie Eilish: cantando a los monstruos que vienen a cenar

08/04/2019

En un buen número de ocasiones, los fenómenos artísticos se antojan inexplicables a ojos del público aunque exista una explicación, ya sea talento, estrategia de marketing impoluta o la suma de estas a otros factores. Lo que está claro es que es difícil escapar a las fauces de Billie Eilish en estos días. Había leído mucho sobre ella pero hasta hace una semana sólo había escuchado uno de sus temas más populares sin saberlo. “When We All Fall Asleep, Where do We Go?”, su primer álbum de larga duración, sólo llegó a mi reproductor por recomendación de otro de los conductores del Cadillac, y es a partir de ese momento cuando intento dar forma a esta revolución musical que viene de manos muy jóvenes, considerándola más que digna para hacer su aparición en este vehículo nuestro en perpetuo movimiento.

Pero, ¿quién es Billie Eilish? Una compositora y vocalista que apenas cuenta con diecisiete añitos y parece tener todas las papeletas para ser un referente en la afición musical de la generación Z. Su éxito no es nuevo (no inmediatamente nuevo) y se genera unos años atrás con la publicación del sencillo “Ocean Eyes” y su colaboración en la banda sonora de “Por trece razones“, serie que en 2017 se metió en los bolsillos a la audiencia de Netflix. Sólo basta buscar su nombre en Spotify para darse cuenta de que, a su corta edad y previa a la publicación del disco, ya cuenta con un número digno de singles y EPs que han ido forjando las ganas de sus seguidores. Y tiene sentido, que esta chica con su rollo trash, su oscuridad, su melena de colores, su descaro y sus demonios, haya conquistado el panorama musical como otros y otras artistas que en su momento se nos antojaron el colmo de la rebeldía y la disconformidad nos conquistaron a nosotros.

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