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“Better Call Saul”, AKA “Gimme Jimmy!”

27/04/2016

Better Call Saul - Gimme Jimmy!

(ALERTA SPOILER: Prohibido leer sin haber visto hasta “Klick”, el décimo y último episodio de la segunda temporada de “Better Call Saul”)

¿Cuándo podemos afirmar que un spin-off, cuestión más complicada aún si lo es de una serie legendaria, ha tenido éxito o ha sido un fracaso sin paliativos? ¿Debemos fijarnos en los números que reflejen los audímetros? ¿Prestamos atención al volumen de descargas que tenga al día siguiente de su emisión en el canal correspondiente? ¿Nos basamos en el ruido que genere, en la presencia que logre alcanzar en los medios, tradicionales y no tan tradicionales? ¿O más bien tomamos como referencia la opinión de la crítica, entendiendo como entendemos hoy en día que ‘crítico’ puede ser aquel que trabaja para un prestigioso periódico pero también el vecino del 5º? Yo sí tengo la impresión, o mejor dicho, la certeza de que “Better Call Saul” ha perdido cierta visibilidad mediática con su segunda temporada, y de que ya no somos tantos los que hablamos de ella, porque tampoco somos demasiados los que la hemos seguido fielmente semana a semana. Y sin embargo, si nos preguntáis, creo que todos os diremos que “Better Call Saul” es un rotundo éxito. Uno de los productos televisivos más potentes de la actualidad. Una serie maravillosa.

Y es que, al menos para un servidor, el éxito de un spin-off depende de muchas cosas pero algo esencial es que debería pasar, mejor pronto que tarde, por saber forjarse su propio estilo y personalidad, descubrir cuáles deben ser sus metas y qué armas emplear para conseguirlas, en otras palabras, encontrar su razón de ser y gozar de autonomía respecto a la fuente original. Todo eso ya se logró, y así lo defendimos por aquí, con su primera temporada, así que en esta segunda se trataba de mantener eso y, a poder ser, seguir labrándose su propio destino. Por supuesto que “Better Call Saul” tiene muchísimos puntos en común con “Breaking Bad”, tanto en lo narrativo como en lo estilístico, y no sólo no trata de evitarlo o disimularlo sino que lo explota. Comparten un universo común, y esto permite a sus dos creadores y máximos responsables, Vince Gilligan y Peter Gould, entrar de lleno en el apasionante y muy agradecido juego de las autorreferencias. También es cierto que nos habría llevado mucho más tiempo saber de la mera existencia de “Better Call Saul” de no haber tenido antes “Breaking Bad”, pero tampoco nos olvidemos de que, por mucho que hayamos puesto a esta última en un altar televisivo, lo suyo no fue precisamente un bombazo, y sí más bien una carrera de fondo. Y a los que creen que tanta deuda y coincidencia con la serie madre invalidaría los argumentos de los que defendemos a su spin-off, precisamente, por su singularidad, sólo me queda decirles que estamos hablando de los mismos autores, y que éstos tienen una voz tan característica y distintiva que seríamos unos necios si pretendiésemos que deben silenciarla o distorsionarla. Desde hace algún tiempo sabemos qué podemos esperar, y eso es lo que buscamos, cuando nos enfrentamos a una nueva obra de Quentin Tarantino, Christopher Nolan o David Simon, y lo mismo empieza a sucedernos ahora con Gilligan. ¿Y sabéis qué? Ojalá sea así por muchos años, y acabemos teniendo no dos, sino tres, ocho, veinte series como “Breaking Bad” y “Better Call Saul”.

Better Call Saul - Season 2 (1)

Si en su primera temporada “Better Call Saul” logró congregar a casi 7 millones de espectadores en su estreno, pero fue perdiendo fuelle hasta cerrar en torno a los 2,5 millones, en esta ocasión hemos partido de esa última cifra para acabar moviéndonos en torno a los 2 millones de televidentes, en algunos capítulos cayendo incluso por debajo. No debe inquietarnos, a pesar de que los números no sean los mejores, el futuro de la ficción, al menos a corto plazo con una tercera temporada confirmada desde hace semanas. Yo apuesto, incluso, por que la AMC apoyará a Gilligan y Gould hasta el final y les dejará hacer con su criatura lo que les venga en gana, y llegar hasta donde quieran. Pensemos que esta segunda temporada estaría ambientada en torno a 2003, por lo que si la acción de “Breaking Bad” arrancó en 2008, aún nos quedaría un largo trecho por recorrer antes de alcanzar el punto en el que conocimos a Saul Goodman. Si es que es ahí adonde quieren llevarnos sus creadores. Cabe la posibilidad de que el final del trayecto llegue incluso antes, o quién sabe, a lo mejor mucho más tarde y acabamos explorando más en profundidad el futuro de Gene, ese triste encargado de un Cinnabon en Omaha. O no, y simplemente eso se quedará en un mero recurso habitual con el que abrir cada temporada y recordarnos que el destino del personaje, sea cual sea el camino, siempre será el de un hombre que lo ha perdido todo, sin posibilidad alguna de recuperarlo.

Better Call Saul - Season 2 (2)

No tiene tampoco demasiado sentido hacer ahora tantas cábalas y preocuparnos por lo que habrá de venir cuando lo que tenemos entre manos, aunque en muchos sentidos no fuese lo que esperábamos, es tan jugoso. Muchos apostábamos, tras aquel rotundo «Ya sé lo que me detuvo la otra vez. ¿Y sabes qué? No volverá a detenerme» de la anterior finale, por que los días de Jimmy McGill estaban contados y no tardaríamos ya demasiado en toparnos con Saul Goodman en nombre, cuerpo y alma. Pero estábamos equivocados. Jimmy no acabó rechazando la tentadora oferta del bufete Davis & Main, como sugería el anterior final de temporada, para abrir al día siguiente su propio despacho al servicio de la mitad de los delincuentes de Albuquerque. Bueno, sí rechazó la oferta en un primer momento, ahora que hemos podido rellenar los huecos, pero no tardaría ni un día en aceptarla definitivamente. Así que “Better Call Saul” sigue sin ser la serie de Saul Goodman, y es aún la serie de Jimmy McGill. Lo será aún por algún tiempo, y ésa es la mejor de las noticias. Aunque es cierto que en un revisionado de “Breaking Bad” ya no volveríamos a ver a Saul con los mismos ojos, ahora que ya conocemos tanto sobre su background, no conviene olvidarnos de que la visión que entonces nos ofrecieron de él fue bastante parcial y estuvo siempre condicionada a otros intereses, y nunca fue pertinente indagar demasiado en su persona. Ahora, sin embargo, nos hemos topado con una visión tridimensional, qué digo, multidimensional del abogado. Y, simplificando mucho las cosas, si entonces nos quedamos con la impresión de que estábamos ante un canalla al que, si rascabas lo suficiente, podías intuirle cierto buen fondo, ahora ya sabemos que al menos Jimmy McGill es un buen tipo, qué digo, es un tío de puta madre, con buen corazón y buenas intenciones. Pero, como dice el proverbio, la carretera al infierno está pavimentada precisamente de buenas intenciones, y Jimmy es incapaz de cumplir las normas, no puede resistirse a la tentación de tomar atajos, de ser como él mismo dice ‘colorido’, para conseguir lo que cree que puede ser un buen fin. Incluso cada vez que le vemos ejerciendo de nuevo de Slippin’ Jimmy, nos acaba convenciendo de que su víctima se lo merece. Por eso somos capaces de perdonárselo todo, pero el resto del mundo es probable que no comparta esta misma idea, y eso acabará siendo su perdición.

Better Call Saul - Season 2 (3)

Puedes haber leído hasta aquí habiendo visto sólo la primera temporada y quedarte con la impresión de que no estamos contando algo distinto, o de que poco, o nada, ha cambiado en esta segunda tanda de diez episodios. Tendrías razón y no la tendrías. No hemos avanzado mucho, no, pero hemos excavado una barbaridad. “Better Call Saul”, más que construirse hacia adelante, se construye hacia dentro. Si a “Breaking Bad” los espectadores más impacientes, y a la vez menos exigentes, la acusaron en muchas ocasiones de ser lenta y aburrida, ahora se cumple eso de que si no querías caldo, toma dos tazas. Gilligan y Gould van pintando su cuadro con estudiada parsimonia (que no pereza, sino todo lo contrario) y un cuidado por los detalles que casi roza lo obsesivo, recreándose en largas pinceladas que son de todo menos aleatorias o caprichosas, pues nada es azaroso en “Better Call Saul”. Casi todo lo que vemos en la serie está puesto por algo y para algo, y sus creadores saben exactamente dónde deben lanzar el anzuelo sabiendo que, tarde o temprano, terminaremos zampándonos el cebo. Si volvemos a compararla con la serie madre, nos damos cuenta de que ésta está diseñada con menos ganchos y efectismos, pero una mayor minuciosidad y, por qué no decirlo, cohesión y solidez. Y no tiene por qué ser mejor una cosa que la otra. Este es uno de esos casos, como ya sucedía también en “Breaking Bad”, en los que la forma y el fondo encajan a la perfección.

Better Call Saul - Season 2 (4)

Porque si hay algo que Gilligan y Gould parecen tener clarísimo, y no piensan renunciar a ello, es el ritmo y el tono que quieren imprimir a su historia, aunque no sea lo que llegamos a vaticinar cuando oímos hablar por primera vez del proyecto. Ya nos dimos cuenta en los compases iniciales de su primera temporada de que, a pesar de que Saul Goodman protagonizara algunos de los momentos más desternillantes de “Breaking Bad” (aunque tampoco sería justo reducirle a un simple alivio cómico), su heredera “Better Call Saul” no era esa comedia que creíamos que nos habían prometido, o que casi todos presuponíamos, sino una cosa muy distinta. Un drama en toda regla, con no pocas secuencias muy divertidas, sí, pero al fin y al cabo un drama. En resumen, esperábamos encontrarnos con Saul y nos topamos con Jimmy. Y ese ritmo y ese tono no sólo se han seguido manteniendo en esta segunda tanda de diez episodios, sino que se ha incidido aún más en ellos. Por supuesto que “Better Call Saul” anda sobradísima de humor, pero hablamos de un humor la mayoría de las veces tan incómodo, tan rebuscado, tan sutil, en definitiva, tan inteligente, que podemos afirmar que, analizada como comedia, estaríamos ante un ejemplar fascinante y único en su especie. Aunque otras veces, su humor es tan rotundo y directo, aunque igualmente particular, que son capaces de regalarnos una de las escenas más geniales y delirantes que probablemente veamos en este 2016. Es más, estamos ante uno de los momentos cumbres de Saul vistos hasta la fecha. Y sí, he dicho Saul, porque en el tercio final del segundo episodio, “Cobbler”, reconocemos al instante el estilo inconfundible del abogado que más tarde se pondría a las órdenes de Walter White, aunque aún se llame Jimmy McGill. Como un favor hacia Mike, en uno de los pocos instantes que ambos han compartido este año, Jimmy recibe el dificilísimo encargo de sacar de un aprieto al Sr. Wormald, ese torpe y patético aprendiz de Heisenberg capaz de prácticamente auto incriminarse con tal de no dejar pasar por alto el robo de su estúpida colección de cromos. Pero aquí aparece Jimmy, da rienda suelta a su Saul interior y hace su magia, sacándose un conejo de la chistera. Bueno, no exactamente un conejo. Y así fue como el episodio del ‘Hoboken Squat Cobbler’, o las ‘Cuclillas Pasteleras de Hoboken’, entró a formar parte del mito del Universo BB/BCS:

JIMMY: Vayamos aquí al meollo del asunto, muchachos. Supongo que sus dos agentes uniformados encontraron el pequeño escondite del Sr. Wormald, y eso es por lo que están tan interesados en ayudar aquí a mi amigo. Lo entiendo. Un lugar oculto en el rodapié… hace que cualquiera sea sospechoso. Pero déjenme asegurarles que aquí no está pasando nada ilegal.

DETECTIVE 1: Entonces, ¿por qué está tan nervioso?

DETECTIVE 2: Porque, debo decir, sudar de nervios es bastante sospechoso.

JIMMY: Todos tenemos nuestros secretos, ¿no? ¿Y quién de nosotros está libre de pecado? Pero esos pecados no son todos de tipo criminal, y tampoco lo son los del Sr. Wormald, ¿vale? Sin embargo son muy privados.

DETECTIVE 2: ¿Privados, como ser un traficante, quizás?

JIMMY: ¡No, no! Ha estado siendo evasivo porque es un tema sensible, muy delicado, y no concerniente al cumplimiento de la ley.

DETECTIVE 1: Bueno, como nos gustaría creerle, necesitaremos un poco más que eso.

JIMMY: De acuerdo, vale, todo esto viene de una disputa personal. Eso es todo. Es entre el Sr. Wormald y su… mecenas.

DETECTIVE 2: ¿Mecenas?

JIMMY: Sí. Mi cliente tiene un acuerdo con un rico caballero a quien el Sr. Wormald proporciona… arte, a cambio de su generoso… llamémoslo mecenazgo.

DETECTIVE 1: ¿Arte? ¿Como… como qué? ¿Cuadros?

JIMMY: Es más como medios digitales.

DETECTIVE 1: ¿Medios digitales?

JIMMY: Hace vídeos para este hombre.

DETECTIVE 2: ¿Qué clase de vídeos?

JIMMY: Vídeos privados de naturaleza artística. Eso es lo que había en el escondite. Para eso es.

DETECTIVE 2: Así que, ¿este mecenas robó los vídeos y los cromos de béisbol?

JIMMY: Bueno, hubo un malentendido. Quiero decir, llámenlo diferencias creativas. Los artistas son criaturas inestables. Muchachos, todo esto es sólo una pelea de amantes, ¿vale? Dos adultos consentidos que tuvieron una riña. Esas cosas pasan. Y el mecenas robó los vídeos. Y los cromos de béisbol, para demostrar algo, supongo. Pero la noticia es que todo está arreglado. Los corazones han sanado, y el Sr. Wormald no presentará cargos.

DETECTIVE 1: ¿Qué había en esos vídeos?

JIMMY: Eran privados.

DETECTIVE 1: Ya dijo eso.

JIMMY: Eran vídeos que intentaban excitar los sentidos.

DETECTIVE 2: Así que porno.

JIMMY: No… no. No es eso. Técnicamente, podrían ser catalogados como vídeos sobre fetiches. Pero nada ilegal. Sólo un hombre… completamente vestido, podría añadir… simplemente él mismo. Sólo… sólo el Sr. Wormald, completamente vestido.

DETECTIVE 2: Así que… de acuerdo. Así que, el Sr. Wormald completamente vestido, ¿haciendo qué?

DETECTIVE 1: Sí, vamos hombre. ¿Qué?

JIMMY: Cuclillas pasteleras.

DETECTIVE 2: ¿Qué son las cuclillas pasteleras?

JIMMY: Cuclillas pasteleras. Ya saben lo que son las cuclillas pasteleras.

DETECTIVE 2: No, no sé… no sé lo que son.

DETECTIVE 1: No, yo tampoco. ¿Qué son?

JIMMY: ¿Qué? ¿Y vosotros dos muchachos sois polis? Las cuclillas pasteleras de Hoboken. La tarta de la luna llena. La crema apachurrada de Boston. ¿En serio? Simon Simple el Hombre Culo. El culo de manzana holandés. Muchachos, ¿no hablo vuestro idioma?

DETECTIVE 2: ¿Qué demonios es una cuclilla pastelera?

JIMMY: ¡Es cuando un hombre se sienta en una tarta! ¡Se sienta sobre una tarta! Y él… se menea a su alrededor. Quizás es como la mayonesa, tiene un nombre distinto al oeste de las Rocosas. No lo sé. Pero, técnicamente, hace cuclillas lloronas, así que hay lágrimas, lo que hace que sea más especializado. No todos los que se sientan en pasteles lloran. Pero les contaré algo. Este muchacho es un Julianne Moore cada vez que empieza a soltar lagrimones.

DETECTIVE 1: ¿Tartas? ¿Qué? ¿Cómo las de manzana?

JIMMY: Muchachos, no soy el que graba los vídeos aquí, ¿vale? Crema de plátano. Melocotón. Y hay… hay un disfraz involucrado.

DETECTIVE 2: Nos debes estar tomando el pelo.

JIMMY: Sí, como que me inventaría algo así. El mundo es muy complejo, amigos míos. Pero créanme, no quieren verlo.

– – – – – – – – – –

– – – – – – – – – –

– – – – – – – – – –

SR. WORMALD: Entonces… todo está bien, ¿verdad?

JIMMY: Sí. Genial. Hay, sin embargo, un pequeño, diminuto hilo colgando.

SR. WORMALD: ¿Cómo, qué? ¿Qué hilo?

JIMMY: Vas a tener que hacer un vídeo.

Better Call Saul - Season 2 (5)

Este no es el único instante en el que ese Saul interior comienza poco a poco a aflorar a la superficie, porque aunque más arriba decía que no habíamos avanzado mucho, en realidad no ha sido del todo así. Si algo hemos aprendido en los últimos tiempos viendo a Peter Parker convirtiéndose en Spider-Man, a Bruce Wayne en Batman o a Matt Murdock en Daredevil, es que toda génesis del héroe sigue un patrón que se cumple casi siempre al pie de la letra y de forma escrupulosa. Todos pasan por el proceso de encontrar sus motivaciones, descubrir cuáles son sus talentos y las mejores armas para aplicarlos y finalmente, y esto viene a ser casi lo más importante, diseñar la estética más apropiada para llevar a cabo su tarea, surgiendo a veces la inspiración de la forma más casual e imprevista. Y eso es lo que hemos empezado a atisbar en esta temporada. Todos sabíamos ya cuáles eran las habilidades innatas de Jimmy, en qué era rematadamente bueno y cuáles habrían de ser sus métodos (casi) infalibles, pero nos faltaba por ver de dónde le venía esa chispa para parir ingeniosos y efectivos anuncios rematados con eslóganes pegadizos. Y descubrimos que antes de ese legendario «Better Call Saul!» tuvimos ese no menos eficaz «Gimme Jimmy!», que casi se ajustaría mejor como título de la serie actual, como insinúa el titular de este post. Y también se nos revela cómo y dónde le llega al abogado la iluminación para construirse su propio ‘traje de superhéroe’, esa peculiar forma de vestir que lucirá recurrentemente en “Breaking Bad” y que aquí ya utiliza en el estupendo “Inflatable” como parte de su estrategia para librarse, llevándose eso sí un suculento cheque, de un empleo que le paraliza y asfixia.

·

Tampoco nos olvidemos de que, ya desde los inicios del proyecto, casi podríamos decir que la noticia que más expectación levantó fue que el regreso de Saul Goodman vendría de la mano de uno de los personajes más queridos por los fans, Mike Ehrmantraut. Y felizmente, este año los guionistas han sido mucho más generosos con él en tramas y metraje, hasta el punto de que casi podríamos otorgarle el rango de co-protagonista. Y si cuentas con dos roles tan potentísimos como Jimmy y Mike encabezando tu show, y dos actores inconmensurables como Bob Odenkirk y Jonathan Banks dándoles vida, tu serie tiene que pasar sí o sí a los anales de la televisión, maldita sea. Pero no deja de resultar curioso que ambos apenas hayan interactuado en esta temporada, salvo en un par de secuencias, y hayan ido cada uno por su lado, hasta el punto de que casi podríamos hablar de dos series distintas. Y la de Mike es precisamente la que más nos ha conectado, argumental y visualmente, con la serie madre. Dicho de otro modo, si Jimmy es el protagonista del spin-off, Mike lo es de la precuela de “Breaking Bad”. Gracias a él, o a través de él, hemos reconectado con el temible clan Salamanca y el mundo del narcotráfico, con los vastos desiertos de Nuevo México, con esas infinitas carreteras aplastadas por un aún más infinito y azulísimo cielo… Su trama, que mutó en un western puro y genuino en “Klick”, el último episodio, nos ha dejado cierta sensación de coitus interruptus, pues muchos imaginábamos que sucedería lo que al final no sucedió. Y puede haber quien se sienta decepcionado, pero Gilligan y Gould no se han limitado a dejarnos las cosas abiertas, sino que nos han sugerido por dónde podrían ir los tiros a partir de ahora, y eso es algo que todos queremos ver.

Better Call Saul - Season 2 (6)

Pero no sólo de Jimmy y Mike vive “Better Call Saul”. Mi compañero Jorge ya apuntó con muy buen juicio, en su análisis de la anterior temporada, que una de las tareas pendientes de la serie de cara a su continuación era desarrollar aún más y mejor una galería de secundarios a los que se les intuía un mayor potencial. Dejando a un lado a Chuck McGill (Michael McKean), pues ese sí que se reveló como una figura clave y esencial en 2015 y lo ha seguido siendo en 2016, por lo que nos centraremos en él más adelante, Jorge fijaba su foco especialmente en Kim Wexler (Rhea Seehorn), Howard Hamlin (Patrick Fabian) y Nacho Varga (Michael Mando). Estos dos últimos sí han podido contar con más minutos en pantalla, sobre todo Nacho, pero tampoco es que hayamos rascado demasiado en sus personalidades porque, honestamente, tampoco lo necesitamos. Sirven más, aunque muy bien, como satélites de otros personajes y motores en más de una ocasión de la trama. Una vez que descubrimos, para nuestra sorpresa, que Howard no era el cabronazo que nos habían vendido durante casi toda la temporada pasada, ahora nos han confirmado que efectivamente, es un hombre esencialmente serio, estricto, profesional y ambicioso, pero un tío legal al fin y al cabo. Y a Nacho nos lo han humanizado tanto como se puede llegar a humanizar a un delincuente de la peor estopa, un natural born killer que sin embargo, por contraste, no nos parece tan monstruoso si tenemos en cuenta el mundo en el que se desenvuelve. Pero Kim… oh, Kim, la maravillosa y espléndida Kim. Ella sí que ha sido el más precioso y afortunado hallazgo que nos hemos encontrado en estos diez episodios.

Better Call Saul - Season 2 (7)

Debo reconocer, cuando la vi por primera vez en la premiere de la serie, que con su rostro excesivamente serio y frío, y su voz ligeramente dura y varonil, Kim no me transmitió demasiadas simpatías. Luego vimos que las apariencias engañan, y pronto se nos destapó como una mujer mucho más afable y cercana de lo que cabría imaginar en una primera impresión. Y el crecimiento que ha tenido el personaje este año ha sido asombroso, descomunal. Jorge la definió entonces como «el único apoyo moral sincero de Jimmy». Ahora sabemos que es mucho más. Entendemos que lo suyo es un amor imposible, y no podemos engañarnos pensando que su idilio no está abocado al fracaso, no sólo porque no haya ni rastro de ella en “Breaking Bad” (difícilmente podríamos imaginárnosla esperando a Saul fuera de plano), sino porque la lógica manda… pero qué bonito ha sido verles juntos esta temporada. Incluso cometiendo alguna que otra fechoría. Pero aunque amemos a Kim porque nos ha demostrado que ella es la que mejor conoce a Jimmy, y aun así ha aprendido a quererle y aceptarle como es, admitimos que él terminaría siendo un lastre, cuando no algo peor, en su vida, por lo que lo mejor que puede hacer es librarse de él. Kim es la persona más fuerte, inteligente y admirable, en casi todos los sentidos, que se ha asomado hasta ahora por “Better Call Saul”. Sería algo así como lo completamente opuesto a Skyler White. Si a Gilligan siempre le perseguirá cierta fama de misógino, totalmente infundada e injusta (quien ve la paja en el ojo ajeno…), por sus personajes femeninos en “Breaking Bad”, en esta ocasión hay que decir bien alto que con Kim nos ha legado uno de los mejores roles televisivos, sin necesidad siquiera de fijarnos en su género, de los últimos tiempos. Ella ha sido el alma en muchos momentos de “Better Call Saul”, y suyas han sido, aunque nos adelantemos un poco, las mejores y más certeras palabras pronunciadas esta temporada, soltadas como un puñetazo en plena mandíbula de Chuck:

¡Sé que no es perfecto! Y sé que toma atajos. Pero tú eres quien lo hizo así. Él te idolatra. Te acepta. Cuida de ti. Y todo lo que siempre ha querido es tu amor y tu apoyo, pero todo lo que has hecho es juzgarlo. Nunca has creído en él. Nunca has querido que tenga éxito. ¿Y sabes qué? Siento lástima por él. Y siento lástima por ti.

Amén.

Better Call Saul - Season 2 (8)

Porque en definitiva, el gran conflicto de la temporada, como lo era también de la anterior aunque entonces sólo nos fuese revelado al final, es el desencuentro, cada vez más desagradable, dañino y peligroso para ambos, entre Jimmy y su hermano mayor. Si podíamos pensar que los recelos de Chuck hacia Jimmy se debían únicamente a su falta de confianza en él, o incluso a un exceso de sobreprotección, y que en el fondo el cariño entre ambos era recíproco y sincero, de nuevo no podíamos estar más equivocados. Ahora ya conocemos los verdaderos motivos que se esconden detrás de la profunda inquina personal, porque eso es lo que es, de Chuck hacia su hermano. Chuck siempre fue el hijo perfecto, el que nunca les dio el más mínimo disgusto a sus padres, y sí en cambio muchos motivos para hacerles sentirse orgullosos, convirtiéndose en uno de los abogados más prestigiosos y respetados del país. Jimmy, en cambio, desde niño fue una absoluta calamidad, la vergüenza y deshonra de la familia, la fuente inagotable de problemas. Y sin embargo el pequeño de los McGill fue, es y será alguien capaz de ganarse el afecto y la simpatía de cualquiera allá por donde vaya, empezando por sus propios progenitores, algo que jamás estuvo, está o estará al alcance de Chuck. Un Chuck al que le duele ver cómo Jimmy consigue arrancarle sin aparente esfuerzo una carcajada a su mujer, esa misma mujer a la que seguro que muy pocas veces él supo hacerle sonreír, esa misma mujer que intuimos acabó abandonándole cuando cayó preso de su enfermedad. Un Chuck al que le destroza que su madre moribunda pronuncie, por dos veces, el nombre de Jimmy justo antes de expirar, ese Jimmy de nuevo ausente cuando él ha permanecido junto a su lecho de muerte hasta el final. La envidia, los celos y el orgullo corroen a Chuck, y si algo nos han enseñado es que si se lo propone puede ser el enemigo más temible, más aún cuando el asunto para él ya es casi una cuestión de vida o muerte. En “Klick” probablemente hayamos visto la primera vez que Chuck utiliza las malas artes para conseguir algo, y no deja de tener su gracia que lo que parece ya el principio del fin de Jimmy, lo que nos hace atisbar ahora sí a Saul en el horizonte, vaya a arrancar con una jugada rastrera que parece llevar su sello.

Better Call Saul - Season 2 (9)

Va llegando la hora de ir cerrando el chiringuito, pero me resisto a hacerlo sin destacar antes algunos de los más memorables cameos, autohomenajes e easter eggs que la serie nos ha ido dejando a lo largo de estos diez nuevos episodios. Así, como ya mencionábamos, hemos asistido al desembarco del clan Salamanca al completo, pues además de Tuco, que ya tuvo una intervención estelar en la primera temporada, hemos visto a un Héctor, más conocido como Tío, aún en plenas facultades, y a los hermanos Leonel y Marco, más conocidos como Los Primos, derrochando como siempre simpatía y jovialidad. Y a nuestro amigo Domingo Molina, más conocido como Krazy 8, trabajando a las órdenes de Tuco. Además del de Fran, la camarera favorita de Mike, y el del diligente Oficial Saxton, otros rostros conocidos han sido los del traficante de armas Lawson (interpretado por Jim Beaver, ese ÍDOLO), aquí en negocios con Mike como más adelante lo estaría con Walter, y la agente inmobiliaria Stephanie, que además le venderá a Stacey Ehrmantraut la misma casa que veremos cómo aún conservará años más tarde. Pero en este sentido, mi guiño favorito de la temporada ha sido la reaparición de Ken, ese gilipollas colgado de su manos libres al que Walter dio un sonado escarmiento haciendo saltar su coche por los aires en el cuarto episodio de “Breaking Bad”, en la que podría ser la primera vez que el señor White dejó libre a Heisenberg. Aquí vemos cómo, años antes, Jimmy y Kim, o mejor dicho, Viktor y Giselle Saint Claire, ya le dieron también su merecido sacándole un pastizal en tragos de un carísimo tequila. ¿Qué tequila? Pues cuál iba a ser, Zafiro Añejo, el mismo que emplearía Gus para vengarse del cartel de Juárez. Como curiosidad, en el último episodio estaba planeada la aparición de nada más y nada menos que Marie Schrader, en su condición de técnica en radiología, pero finalmente fue descartado porque, acertadamente, Gilligan y Gould pensaron que acabaría distrayendo demasiado a los espectadores en un momento clave de la trama.

Better Call Saul - Season 2 (10)

Pero tenemos otros muchísimos detalles, más o menos evidentes. Lugares comunes, como el Dog House; esos misteriosos graffitis que parecen estar por todos lados; el termo de café con la inscripción ‘World’s 2nd Best Lawyer’; el banco Mesa Verde, que podría tener relación con el Mesa Credit Union que tenía a Walter como cliente; ese cerdito rosa con el que juegan Mike y su nieta, y que años más tarde acabará salvando la vida del ex policía; o el clásico de los años 60 “Ice Station Zebra”, que Jimmy y Kim ven una noche en su sofá y servirá de inspiración para la empresa que Saul usará más adelante para evadir impuestos. Aunque una de las mejores bromas internas es tan sutil que jamás la habría pillado si no me la hubiesen ‘chivado’: ¿recordáis la historia del “Chicago Sunroof” que Jimmy contó al final de la anterior temporada? Básicamente, defecó a través del techo solar del coche de un tipo con el que tenía deudas pendientes… sin darse cuenta de que sus hijos estaban en el interior del vehículo. Pues bien, Jimmy sí parece acordarse de tan infausto suceso en cuanto le entregan su flamante nuevo automóvil. Son esas cositas a veces tan imperceptibles las que, en mi opinión, convierten a “Better Call Saul” en una serie más enorme aún.

Better Call Saul - Season 2 (11)

Y partiendo de aquí, aún podemos ir un poquito más allá y adentrarnos en el apasionante mundo de las teorías, algunas francamente descabelladas (o no). En ese divertimento tan gozoso que empieza en cuanto acaba cada nuevo capítulo y suele terminar llenando la red de auténticos desvaríos (o no). En este sentido, las más citadas han sido dos que no sólo parecen estar muy bien fundamentadas, sino que al final han acabado siendo confirmadas (o insinuadas) por los propios creadores de la serie. La primera de ellas, la de Kim y sus supuestas conexiones con Omaha, lo que nos permitiría fantasear, quién sabe, con un hipotético reencuentro en ese futuro en blanco y negro entre Jimmy, perdón, Saul… perdón, Gene, y su amada. Y es que muy pocas cosas son casuales en esta serie. Lo que nos lleva a la segunda gran comedura de tarro de los fans, a lo que nos ha tenido en vilo durante buena parte de la temporada. Porque resulta que por ahí fuera hay tipos tan chiflados que son capaces de fijarse en que, si tomamos la primera inicial de cada capítulo (Switch / Cobbler /Amarillo / Gloves Off / Rebecca / Bali Ha’i / Inflatable / Fifi / Nailed / Klick) nos sale SCAGRBIFNK, que básicamente no tiene el más puto sentido… salvo que de ahí obtendríamos el anagrama FRING’S BACK. Hablamos de Gilligan, un tipo al que le encantan estos juegos y que ya nos salió con una genialidad (“Felina”) en la finale de “Breaking Bad”, así que sí, nuestro añorado Gus ha regresado a “Better Call Saul”… aunque, siguiendo con el juego, de momento nos tengamos que conformar con una escueta nota dejada en un parabrisas en medio del desierto. Aún tendrán que explicarnos muchas cosas, pero tiene todo el sentido del mundo. Al fin y al cabo, siempre vimos a Mike más próximo al señor Fring que a Saul, y cuando el abogado dijo aquello de «conozco a un tipo que conoce a otro tipo…» para arreglar el primer encuentro entre Walter y el dueño de Los Pollos Hermanos, ahora ya podemos deducir que el primer tipo era Mike y el segundo Gus. Otro motivo más para esperar con un monazo del quince la tercera temporada. Si más arriba defendía que una serie con Jimmy y Mike como protagonistas, y con dos actores de la talla de Bob Odenkirk y Jonathan Banks, tenía que pasar a los anales de la televisión, si metemos en el ajo a Gus Fring, y a Giancarlo Esposito, me temo que ni 90 kilos del más puro cristal azul de Heisenberg van a ser capaces de igualarnos el subidón.

Better Call Saul - SG WAS HERE

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5 comentarios leave one →
  1. Anónimo permalink
    03/05/2016 19:22

    Gran reseña.
    Me gustó más esta temporada (8/10) que la anterior (7,5/10). Aún así, encuentro que estos primeros 20 capítulos de BCS no le llegan a los talones a los 20 primeros de BrBa.
    La complejidad de Walter, Jesse y Skyler es mayor a la de Jimmy, Mike, Chuck y Kim; la trama de BrBa es mucho más orgánica, los momentos cómicos de BrBa son más chistosos y los momentos drámaticos más brutales; y BrBa ya nos había entregado episodios perfectos que pasarán a la historia de la TV como …And the Bag’s in the River, 4 Days Out, Phoenix, ABQ, y dejo afuera capítulos como Better Call Saul, Peekaboo, Grilled que también los encuentro superiores a casi cualquiera de los primeros 20 de BCS.
    Lo que sí está claro es que BCS está destinada a seguir creciendo y estar entre las mejores series del último tiempo.

  2. Antiloo permalink
    04/05/2016 15:52

    Brillante como siempre Rodrax!!! A mi me gustan las dos temporadas pero… me temo que las historias de abogados se le pueden hacer pesado a más de uno (rollo hago anuncios con viejecitas)… vamos que no va a ser un fenómeno de masas (y creo que BB lo fue exclusivamente por el boca a boca brutal que consiguió que la gente se tragara las primeras temporadas…). Aisss es que es hablar de algo y ponerse a buscarle defectos alas cosas… espiritu de hater el mio… creo que la trama de Mike es impresionante y tambien, que tiene demasiada poca conexión con el propio Sail… bueno tiempo al tiempo… lo dicho, GRAN ARTÍCULO!!!

  3. Julián permalink
    10/05/2016 17:29

    Bueno, bueno, bueno, qué maravilla, qué grande. Ante todo y sobre todo, ENHORABUENA por la entrada. Creo que es la reseña que más he disfrutado en mucho tiempo, qué profundidad en el análisis. Es de las críticas que hacen que el producto (en este caso visto) tome mayor relevancia, o le dé un plus a lo ya de por sí tan meritorio.
    Muchas gracias por estas palabras (os he leído hace tiempo, pero este comentario se me ha quedado colgando varios días sin yo saberlo…).

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