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“Vinyl”: polvo blanco para melómanos

25/04/2016

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(ALERTA SPOILER: ¿Que aún no has visto Vinyl? ¡Corre! ¡Hazte un favor! Piérdete en la mejor banda sonora que nos haya ofrecido nunca una serie de televisión, salta, respira metafóricamente el polvo de los 70 y vuelve a leernos. Si ya has visto el último episodio emitido, “Alibi”, adéntrate en el Cadillac para compartir la experiencia con nosotros.)

Estamos ante el que personalmente considero mejor estreno del año hasta la fecha. Sí, tal vez aún no hayamos llegado a mayo y esta afirmación sea un atrevimiento, pero Vinyl ha dejado el listón altísimo y nunca la televisión se había acercado tanto al espíritu de este blog. Estrenada el 14 de febrero y renovada por una segunda temporada sólo cuatro días después, tras unos ratings de audiencia bien tímidos, esta serie llegó para afirmar que a veces las expectativas pueden no sólo verse cumplidas sino superadas. Es más, también resultó una prueba fehaciente de que HBO sigue apostando por la calidad de sus productos y por tener un currículum (casi) impecable a pesar de que los números no acompañen. Viajeras y viajeros, qué delicia ha supuesto el resultado…

Parece absurdo haber llegado a ponerlo en duda alguna vez, ¿acaso una serie creada por Terence Winter, con la producción de Martin Scorsese en su episodio “Piloto” (del que mi compañero Rodrigo hizo un análisis bestial) y la lengua de Mick Jagger dando lametazos al guión podía salir mal? Bueno, la cuestión es que podía. No sería la primera vez que nos venden nombres y castillos en el aire que luego resultan estar pinchados. De hecho, creo que es para un público muy determinado y tampoco se ha librado de las críticas. ¿Qué nos ofrece, en definitiva, este show? Esta es la historia de Richie Finestra, ejecutivo discográfico de American Century Records que trata de mantener su compañía a flote mientras su vida se convierte, casi por voluntad propia en la mayoría de ocasiones, en un espectáculo de circo. Ah, y sólo un detalle sin importancia: nos vamos al Nueva York de los 70.

Nací en 1986, con lo cual, ninguna década tendrá nunca un espacio en mi alma tan grande como la de los 90. Simplemente, ahí llegó mi revolución hormonal, mis primeros fanatismos adolescentes y mis ganas de gritar que los extraterrestres están ahí fuera. Sin embargo, cualquier amante de la cultura, haya vivido estos años o no, sentirá un anhelo especial imaginando la existencia de la máquina del tiempo para pasar sólo unos días en esos maravillosos 70. Matizando, claro está, queremos los setenta del desenfreno, no los de nuestras propias generaciones pasadas. Queremos los setenta de las plataformas, los pantalones de campana y las lámparas de lava que según la ficción audiovisual eran infalibles como cebo a la hora de echar un polvo. Los 70, auge y continuación del movimiento feminista y la lucha social, el fin de la Guerra de Vietnam, la misión Apollo 13 que casi termina en calamidad, tiempo en que el “Flying Circus” de los Monty Python se emitía por televisión.

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A su vez, grandes filmes de todos los géneros desfilaban en taquilla. “Star Wars” arrancaba en 1977 para llegar a convertirse después en la saga que nos mantendría a todos como niños eternos, la pobre Regan sufría una posesión demoníaca que convertiría a “El exorcista” y su mítica banda sonora en una de las películas de terror más importantes de todos los tiempos, Kubrick llevaría a la gran pantalla la adaptación de “La naranja mecánica” con Alex Delarge y sus drugos y los extraterrestres vendrían a contactar con nosotros, demostrando que la música es un lenguaje universal en “Encuentros en la tercera fase”. Aprenderíamos con “El padrino” que no hay nada más importante que la familia, algo que Finestra comprobará de primera mano; a Robert De Niro se le volaría la cabeza en “Taxi Driver” y “Apocalypse Now” nos dejaría un poquito de olor a napalm por la mañana. Pero si tengo que elegir una película de culto de esa década que saque mi lado más fan a relucir y consiga ponerme de buen humor en los momentos más surrealistas, esa es “The Rocky Horror Picture Show”, con su doble sesión de ciencia ficción, con un Frank Furter que sigue siendo un mito sexual al que le gustaba hacer realidad sus fantasías, nacido en la Transilvania transexual.

Mientras tanto, Hunter S. Thompson escribía sobre un viaje surrealista contribuyendo a la literatura on the road en Miedo y asco en Las Vegas, Thomas Pynchon publicaba su Arcoiris de gravedad y Stephen King trataba de infundir el terror con algunas de sus mejores novelas, como El Resplandor o Carrie. El diario anónimo Go Ask Alice vería la luz en el 71 y décadas después seguiría marcando a adolescentes de todo el mundo. No sé cómo acabó siendo en mis años del pavo un libro de cabecera. Sin olvidarnos de la Guía de un autoestopista galáctico de Douglas Adams.

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De todo el contexto cultural de la década, el que más nos interesa hoy y funciona como motor de Vinyl, el que viene a ser el todo de la serie, es el musical. Un alzamiento del rock y sus subgéneros, del punk, de la música disco que tampoco han dejado pasar de largo en sus entregas. Los años de ABBA, el verdadero estrellato de Donna Summer y la controversia de los Village People. Pero vayámonos a la medicina del rock setentero. A la vasta y prodigiosa producción de David Bowie a lo largo de esos diez años (obligatorio pasar por el doble post que mi compañero Alberto le dedicó) con un “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” perfecto o con un más que representativo “Aladdin Sane”. En el 75, Bruce Springsteen, publicaría “Born to run”, uno de los álbumes más importantes de la historia ;y la etapa más temprana de la década vería el mítico “Morrison Hotel” nacer para presenciar un par de años después la muerte de The Doors. Además, los Sex Pistols nos escupirían su punk con su único y contundente álbum de estudio, “Never Mind the Bollocks”.

Viajando desde Londres hasta Nueva York, Ramones liderarían esta primera ola del punk en territorio norteamericano con su primer y homónimo álbum y la gran Patti Smith se convertiría en el estandarte femenino de este género musical con su descaro, su androginia y sí, con su poesía. Las controversias alrededor de Led Zeppelin dieron su comienzo en los 70. “The Dark Side of the Moon”, “Wish You Were Here”, “The Wall”… los discos más representativos de Pink Floyd están encuadrados en esta década. ¡Por todos los demonios del submundo! The Rolling Stones en todo su auge y esplendor después de haber enseñado al mundo una valiosa lección: “You Can’t Always Get What You Want” , Lou Reed paseando por el lado salvaje y el despliegue de Queen con su incansable rendimiento y un “A Night at The Opera” con efecto catapulta. Lo que no podemos olvidar es lo que se nos quedó en el abismo, que The Cure es una banda icono de los 80, pero su debut, “Three Imaginary Boys”, llegó justo en 1979 como cierre prometedor; que Ian Curtis terminó con su vida como terminó la década, pero Joy Division y su “Love Will Tears Us Apart” permanecerán inalterables.

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Imagino que a estas alturas habéis destrozado unas cuantas habitaciones y golpeado vuestras pantallas, preguntándoos cuándo va a llegar el momento de centrarnos en lo que nos concierne hoy y olvidarnos de tanto contexto, pero el contexto importa cuando se nos va a ofrecer una visión muy bien parcelada de la década centrada exclusivamente en la industria del disco, el talento callejero, el arte y los excesos. Volvamos al 73, volvamos al año concreto en que se desarrolla toda la acción de esta primera temporada de Vinyl y hagámoslo desde el principio, desde ese “Sugar Daddy” con el que nos ha despertado del letargo rutinario en cada entrega, con el que nos ha hecho sacudir la melena durante diez semanas y se ha encargado de ponernos a tono para lo que estaba por venir.

 

Si bien con todo ese despliegue musical y esa ambientación tan exquisita la trama parece haber quedado relegada a un segundo plano (no se debe obviar el hecho de que esta no es una serie puramente de personajes, sino un caso en que es todo lo externo lo que le da sentido), el personaje principal, Richie Finestra, ha conseguido adquirir una relevancia fuera de toda duda en el panorama televisivo actual, que sólo el tiempo terminará o no de confirmar. Artífice del desastre y titiritero profesional, Finestra es uno de esos antihéroes a los que en realidad no podemos llegar a odiar. Al menos, no durante todo el tiempo. La interpretación (que para servidora ha sido magnífica) de Bobby Cannavale se ha percibido en algunos sectores como algo desmedida y extrema en exceso. Creo necesario reiterar que hay que tener clara la intención del producto y que esa desmesura del personaje se requiere en lo que se intenta (y cómo se intenta) representar. Recordemos, como ejemplo evidente y salvando una gran distancia, a Hank Moody en Californication. Puede que sus excesos, su compulsión por follar y su eterno desenfreno lo sacaran de todo realismo posible, pero otra opción es inimaginable dentro del universo del programa.

Que todo esto no lleve a equívoco: Finestra es un cabrón redomado que destroza todo a su paso como las estrellas del rock pasadas de rosca a las que intenta exprimir. Tanto su matrimonio como su vida familiar llegan a ser un perfecto desastre. No aparece por casa, pasa los días con el mismo traje en el apartamento de la compañía nadando en alcohol y esnifando coca con menos moderación de la que usamos con el ibuprofeno. El sexo es un fantasma en su relación porque descarga con las féminas de ese universo de desorden en el que vive. “Fucking leche”, que gritaría él mismo tras abrazar a sus hijos encocado hasta las cejas. Violento e impulsivo por el consumo de sustancias, el protagonista de Vinyl llega a hacernos creer que todo esto es una consecuencia de los estupefacientes, pero luego llega ese episodio, el gran episodio que para mí casi es el mejor de la temporada. Hablo de “The King and I”, especialmente trascendental porque ese viaje a Las Vegas acaba por ser una revelación. Todo parece perdido aunque hay cosas a las que no está dispuesto a renunciar, la bancarrota acecha detrás de las cortinas y reunirse y con un Elvis en plena decadencia que ya sólo aspira a grabar álbumes de Navidad lo hace todo más triste, más sórdido. Zac Yankovich (interpretado por Ray Romano) es otra víctima de los tejemanejes de Richie, se ve rebajado a sí mismo a la condición de perdedor absoluto y la aventura de esta séptima entrega viene esencialmente a confirmarnos algo esencial: Richie no es un cabrón por culpa de las drogas. Su cordura y limpieza en esta odisea terminan por definirlo como un auténtico manipulador.

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Esto nos lleva a analizar el papel de la mujer en el producto. Hay en antena series increíblemente sexistas disfrazadas de progresistas y Vinyl no es una de ellas. Creo que hay una diferencia atroz entre ser sexista y retratar el sexismo para condenarlo, para que nos asomemos a una ventana cuatro décadas atrás, para mostrar una realidad que aún se mantiene en muchos ámbitos. Buena prueba de ello fue el revuelo que causó aquel plano del pubis de Devon (Olivia Wilde). Chistes e indignación volando por las redes, comentarios del tipo “no sé por qué os sorprende una mujer de los setenta con matojo”. Un despropósito. Un género tan sexualizado que pierde el derecho a ser real. Estamos en 2016 y el vello púbico sigue existiendo, a no ser que sólo tengamos contacto con referentes femeninos de Youporn.

Devon no es un personaje al que adorar, no está diseñada para ello. Sin embargo, sí podemos desarrollar cierta empatía hacia ella y entender buena parte de sus acciones. Sí que podemos caminar tras sus tacones cuando decide (intentar) dar una lección a su marido después de utilizarla para ganar un cliente y más tarde humillarla con su excitación cuando él mismo viene de revolcarse en su despacho. Si hemos de relacionar esa actitud manipuladora de Finestra con este tema es por ese tipo de acciones. Pocos espectadores dejaron de aplaudir el momento en que sube al coche tras darse cuenta de que si su marido no arregla su mierda, sólo queda un infierno que vivir.

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Pero el rol femenino en que más se centra Vinyl es el que juega dentro de esa industria discográfica que sirve de escenario a todo lo que hemos presenciado. Juno Temple da vida a Jamie, que con su fuerza y su rabia consigue dejar de ser la chica que reparte donuts, que demuestra fichando a los Nasty Bits tener más visión comercial que muchos de los que se sientan en la gran y pulida mesa. Esto no la resarce, por supuesto, de desprecios y subestimaciones, como tampoco la resarce de cometer errores. Quizá el clímax de esa falta de experiencia llegue en “Rock n’ Roll Queen”, donde empleo, placer y vida personal se ven tan mezclados que casi acaba por dinamitar su propio trabajo. Sí, los peces gordos con los que comparte espacio laboral también lo hacen, pero contamos con dos varas de medir.

Cece, secretaria en American Century Records y Emily, recepcionista, son ejemplos añadidos de lo que se espera exactamente de las mujeres en la discográfica: presencia impoluta y reclamo. Poca importancia, en cambio, se ha dado al personaje de Andrea (Annie Parisse), muy destacable para mí. Los empleados de la empresa aceptan las humillaciones de Finestra como parte del empleo, pero cuando Andrea Zito toma una decisión adquiere el rango de Mussolini con tetas.

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Vinyl funciona también como un muestrario de las acciones de un tipo de negocio que se nos antoja un animal insaciable. No hay más que ver lo que ACR hace con sus artistas, cómo los moldea, cómo les chupa hasta la última gota de sangre y cómo, a menudo, acaba por destrozarlos. Convierten a Lester (Ato Essandoh) en un juguete roto al que nunca dejaron ser el músico que quería ser, prometiéndole una entrada tan comercial como comedida, para después brillar en todo su esplendor. Pierde la voz y lo pierde todo, consiguiendo esto que sus decisiones posteriores sean de todo menos reprochables. ¿Tenemos un gran nombre que nos va a hacer de oro? Bajémonos los pantalones, gastemos hasta el último centavo en el mejor alcohol y la cocaína más fuerte, vistamos a mi mujer como una modelo de ensueño para la satisfacción de la polla de Hannibal.

Aunque puede que el ejemplo más representativo de este negocio llegue con los Nasty Bits, una banda punk poco pulida y manipulada hasta el final para convertirse exactamente en el producto que se necesita. Liderada por Kip (al que interpreta James Jagger, hijo de Mick, evidentemente), esta banda construye sus raíces en garitos de mala muerte con un sonido que a ratos se antoja desastroso pero con una personalidad brutal. Una vez que Jamie se encapricha de su líder, todo será trabajar, cambiar sonido, plagiar canciones y destruir amistades hasta que la formación es perfecta en su caos. Los Nasty Bits son una banda ficticia y creada para la serie, pero no me extrañaría que terminaran por convertirse en un producto real dada la acogida que han tenido por parte del público con su “Woman Like You”. De nuevo, es bien sabido cómo funciona esto.

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De todo lo que es esta serie (y es muchas cosas), si por algo destaca es por ser una exquisita enciclopedia musical tan satisfactoria que se convierte en un vicio. ¿No es ese el espíritu? Así, episodio a episodio a episodio, se va rindiendo homenaje a grandes figuras del panorama, bien con la interpretación de sus apariciones, bien como soundtrack. En cuanto a estos homenajes más evidentes, estas “apariciones”, empezamos con el glam de New York Dolls y su “Personality Crisis” como apertura en ese “Piloto” que casi es un largometraje. En “Whispered Secrets”, Clark fracasa estrepitosamente tratando de fichar por nada más y nada menos que el gran Alice Cooper y, como hemos mencionado anteriormente, en la séptima entrega tenemos la oportunidad de codearnos con un Elvis Presley en completa decadencia. En medio de esa escapada, del encuentro con su viejo amigo Andy Warhol y de su estancia con Ingrid, Devon tiene la oportunidad de fotografiar, también, a Lennon y Pang jugando al desconocimiento.

Pero de todos los tributos que se han llevado a cabo, el que más se ha colado en el corazón de los espectadores ha sido el rendido a David Bowie. No es sólo la importancia de la figura, ni todas las canciones del hombre de las estrellas que se nos han hecho tan especiales y esenciales a lo largo de los años. Es que además, con su despedida de la Tierra tan reciente, los sentimientos siguen un poquito a flor de piel. Desde esa actuación con Andrea y Zak como espectadores (y todos nosotros), con un “Suffragette City” ante el que nunca dejaremos de sacudirnos, hasta el final del episodio  (“Cyclone”) que tampoco es carne de desprecio. Mientras todo se hace pedazos en la vida de los protagonistas y Finestra besa el suelo más árido por culpa de sus elecciones, un posterior “Xavier” (el niñato del que Yankovich se encaprichará), versiona la maravillosa “Life on Mars” dejándonos con un nudo considerable en la garganta. In loving memory of David Bowie.

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Homenajes aparte, la banda sonora de Vinyl ofrece una selección musical que hará las delicias de cualquier melómano y de cualquier individuo interesado en hacerse con un buen bagaje en la materia. Si quisiera mencionar todas y cada una de las piezas que han aparecido a lo largo de los diez episodios, probablemente este post estaría listo dentro de un mes. No podemos abarcar tantísimo, pero sí que podemos hablar de algunos de los prodigios con los que la serie nos ha deleitado. Desde “I Just Want to Celebrate” de Rare Earth, el “Ring Ring” de ABBA, “Iron Man” de los Black Sabbath o “The Jean Genie” de Bowie hasta “Is It in My Head?” de los Who, “Memory Bank” de Jethro Tull y “Jungle Boogie” de Kool and The Gang, pasando por “Psychedelic Shack” de The Temptations, el “Money” de Pink Floyd o “Cry Baby” de Janis Joplin. Hay para todos. Una variedad abrumadora que contempla multitud de temas míticos: “I Dig Your Mind” de Iggy Pop, el sexy “Pillow Talk” de Sylvia, el magnífico “The Crystal Ship” (The Doors) o “Rave on” de Buddy Holly.

Se nos ofrece en bandeja una fuente inagotable de éxitos, canciones que han pasado a formar parte de la historia: James Brown con su “I Got Ants in My Pants”, “I Saw Her Standing There” (The Beatles), “It Never Rains in Southern California” (Albert Hammond), “It’s Not Unusual” (Tom Jones), “18 Yellow Roses” (Bobby Darin) o “Hocus Pocus” (Focus). “Take Me Home” (John Denver), “Kinky Reggae” (Bob Marley), “Gypsy Queen” (Van Morrison), “Jewel Eyed Judy” (Fleetwood Mac), “Blues Run The Game” (Simon & Garfunkel) o la versión de Elvis Costello de “Point of No Return”. Patti Smith con su “Hey Joe”, “Psychotic Reaction” (Count Five), “Without You” (The Doobie Brothers), “Pitiful” (Aretha Franklin), “Hum Along and Dance” (Jackson Five), “The Night Comes Down” (Queen)… Y hay que detenerse en algún momento en esta carretera de continuo éxtasis o el camino será sin retorno.

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Saltemos ahora brevemente al episodio que da cierre a la temporada, ese “Alibi” que ha creado el descontento de muchos y la reafirmación de unas ganas atroces por quedarse de parte de otros. Con la ley pisándole los talones por el asesinato de Buck Royers, debiéndole una fortuna a Corrado Galasso y un Zak desesperadísimo y cansado dispuesto a venderlo, Richie Finestra se encuentra en un… punto complicado de su existencia. Sin obviar que su mujer sigue sin encontrar razones para volver a un matrimonio desastroso y que el debut de los Nasty Bits pende de un hilo. Pasos de equilibrista que no ha sabido dar. No parece tan complicado, sin embargo, veinticuatro horas después. Una infusión de deux ex machina.

Galasso los deja marchar con la promesa de que comiencen a fabricar dinero y dejen de ser un patio de colegio con drogas, las aguas parecen calmarse alrededor del crimen que perpetuó y los Nasty Bits consiguen romper con todo en la noche de su estreno, con un “cerdos” del gentío como banda sonora, un cuerpo de policía poco a favor de su conducta y traído por el mismo Finestra como estrategia infalible de marketing y una sobredosis de Kip Stevens para abrir boca. Nada sabemos de Devon, de quien parecen haberse olvidado en esta season finale. Sí que cerramos esta etapa con un cambio: con el éxito de su nuevo fichaje punk, American Century Records tiene que pasar por un nuevo bautismo para ser Alibi, que esperamos, al menos, traiga la suerte necesaria para cubrir deudas. Nos marchamos, no sin aplaudir por ese último desmadre, por lo mucho que Vinyl nos ha gustado a pesar de las críticas y con unas ansias colosales ante la espera de la segunda temporada.

Every generation is full of lost, fucked-up kids who need to hear that they’re not alone. They hear it through the records we make. That’s who Alibi is for. Those kids. They need a voice. And Alibi’s it! They’re ready to change the fucking channel!

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FUCK THIS PLACE UP

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7 comentarios leave one →
  1. 25/04/2016 10:59

    Qué pena me da que haya terminado Vinyl. Como bien se dice, un estreno de lo más estimulante. Sin SOA ni Justified me había quedado desorientado, llenando las noches con series que, sí, están bien pero que no llegaban a ser lo que otras habían sido. The Americans, la gran olvidada por el público, me sigue atrapando, eso sí, y mi querida The Good Wife ya tiene los episodios contados. Nada en el horizonte. Hasta Vinyl. Le dejo que haga lo le apetezca. Que se olviden de algunos personajes, que algunas tramas se retomen dos capítulos después. Da igual. si después Lester da una lección magistral a los Nasty Bits con una guitarra y tres acordes, si en la fiesta de “The King and I” saludan a Neil (Young), si la banda sonora es como comer con las manos y Bobby Cannavale, merece todos los premios por su interpretación. It’s only rock and roll but i like it. Qué larga se hará la espera para la segunda temporada.
    Buena reseña, como siempre.
    Saludos!

  2. 25/04/2016 11:25

    Llevaba mucho tiempo hypeando esta serie y ha cumplido. Va a ser una de las series del año y entra en mis favoritas. No es perfecta, me la esperaba más sólida, más seria, más drama. Pero ese toque de desenfado, de humor, es un soplo de aire fresco. Tiene influencias de Entourage y de Mad Men, hacía falta una serie así. El piloto me descolocó y su atmósfera no tiene nada que ver con el resto de capítulos, Cannavale sobreactúa todo el rato…pero luego la serie cogió forma y Cannavale lo borda convirtiendo a Richie Finestra en un personaje icónico de las series, el tiempo lo dirá, merece un Emmy. Al final le he cogido cariño a los personajes, me han conquistado.
    Por otra parte no ha cosechado buenas criticas ni gran audiencia, y entiendo por que. Vinyl es la gran apuesta de HBO, quieren que sea the next big thing, y por eso han quitado a Winter de showrunner, no quieren que sea la nueva Boardwalk Empire ( ojo, a mi me fascinó, pero no llegó a ser ese gran bombazo y terminó prematuramente). Lo que quiero decir es que todo apunta que tendremos Vinyl para rato, HBO quiere que sea su nueva joya de la corona y minimo habrá 4 temporadas. Espero más disco y más Hip Hop, no has mencionado que el legendario Dj Kool Herc aparece un par de veces en la temporada y todo apunta a que Alibi será la pionera en apostar por el rap, espero que lleguen a desarrollar esta historia. Yo soy más de música negra que de rock, pero soy melómano y me flipa ver todos esos cameos. De momento dudo que se convierta en una serie mainstream, sera una Treme o una Boardwalk Empire, una serie de culto que disfrutaremos unos pocos, espero que HBO lo pille y entienda que será dificil tener otra serie gorda cuando acabe Juego de Tronos, veremos hacia donde van las proximas temporadas sin Terrence Winter. A esta temporada 1 le doy un 7/10

    • 25/04/2016 12:01

      Por cierto, como curiosidad y ya que no lo has mencionado, en esta potente escena https://www.youtube.com/watch?v=yPs2ckMST1c suena un grupo ESPAÑOL de los 70, Barrabás. No los conocía y por lo visto tuvieron un gran éxito internacional, fueron nº1 en Canadá y Estados Unidos, ficharon por Atlantic USA…yo estoy enganchado a sus tres albums, ha tenido que venir una serie de USA para descubrirme a un grupazo de funk/rock/disco español, no tenía ni idea de que en España se hizo musicón negroide de este calibre, es curioso como aqui han pasado desapercibidos y marginados.
      Y flipé aún más cuando lei que el fundador y productor del grupo fue el batería de..LOS BRINCOS! jaja increible

      https://es.wikipedia.org/wiki/Barrab%C3%A1s_(banda)

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