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Señor Presidente (Volumen One)

10/11/2012

Por 25 pesetas: Grandes espectáculos planetarios que se celebran cada cuatro años. Un, dos, tres, responda otra vez… ¡Los Juegos Olímpicos! ¡El Mundial de fútbol! ¡La Eurocopa! ¡Las Elecciones en Estados Unidos! Estoooo… ¡las elecciones en España! ¡¡¡¡GÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑ!!!! ¡Habíamos dicho ‘grandes espectáculos planetarios’, no ‘tristes espectáculos que cada vez le importan menos a la gente’! Bueno, roto ya el hielo con este ¿chiste? absurdo y sin gracia, entramos de lleno en un post, que, como sois tremendamente avispados, viene a rebufo de las recientes elecciones norteamericanas. De nuevo, tras otra noche de infarto… ¿Qué? Ya, que en realidad al final no fue para tanto, ¿no? Bueno, pues eso, que como siempre, el decisivo estado de Ohio… ¿Cómo? ¿Que este año ni decisivo ni hostias? Vale, pues… ¡Que ganó otra vez Barack Obama! Y en El Cadillac Negro nos alegramos, porque Obama mola, parece un actor de Holywood, de esos que siempre hacen de héroe, o un ex jugador de la NBA. Y además ya nos hemos acostumbrado a él, que aquí somos muy de acostumbrarnos a las cosas y cogerles cariño. Y tener que pillarle ahora el punto al Romney ese, y ya no digamos habituarnos a él, nos daba como pereza. Que el tipo venía ya con un poco de cara de ‘looser’, así que no nos valía ni como ‘buen villano’. Si acaso el jovenzuelo ese que traía como vicepresidente, ese sí que se gasta pinta de cabrón. Pero no, nos quedamos con Obama. Con el ‘bronceado’ Obama, como dijo en su momento el irrepetible Silvio Berlusconi, otro espécimen que parece salido directamente de una película.

Ahí queríamos llegar. A la delgada línea que separa, muchísimas veces, la realidad de la ficción. Y es que hay pocos personajes reales que produzcan más fascinación y resulten más peliculeros que el Presidente de Estados Unidos, y por supuesto el cine o la televisión no han podido ni han querido ignorar nunca este hecho. Así que, en un alarde de originalidad, porque lo deben haber hecho ya unos quince millones de blogs antes que nosotros, nos ha dado por echarle un vistazo a cómo ha sido reflejada esta figura, tanto en la gran como en la pequeña pantalla, a lo largo de la historia. Presidentes históricos y presidentes ficticios. Grandes celebridades y nombres que apenas nos suenan por estos barrios. Fieles recreaciones y caracterizaciones grotescas. Radiografías profundas y chuscas parodias. Héroes sin mácula y bellacos deleznables. Individuos de carne y hueso y personajes improbables. De todo nos encontramos cuando hacemos un repaso a los mandatarios norteamericanos más notables de la cosa esta de rodar películas y hacer series, pero en este primer volumen hemos decidido centrarnos en… 

 PRESIDENTES (HISTÓRICOS) DE EE.UU. EN CINE Y TELEVISIÓN

¡¡Visitad nuestra curradísima galería, zagales!! 

Mundo viejuno

Desde el Padre de la Patria, GEORGE WASHINGTON, hasta el cuadragésimo tercer Presidente de la Nación, aka ‘El Borracho de Texas’, George W. Bush (de nuestro colega ‘El Bronceado’ aún no hemos encontrado una caracterización que merezca la pena destacar aquí), todos han ido desfilando por las pantallas con mayor o menor fortuna. Pero empecemos por el principio, y si bien el primer mandatario del país ha sido interpretado por decenas, cientos de actores desde 1909 (el primero parece que fue un tal Joseph Kilgour), nosotros rescatamos tres recientes, Jeff Daniels en la televisiva “George Washington: La leyenda” (2000), Jon Voight en “An American Carol”, la típica comedieta de David Zucker, de 2008, y David Morse en la celebradísima miniserie de la HBO de ese mismo año, “John Adams”, que en realidad se centra en la figura de, lo habéis adivinado (¡hoy estáis que lo tiráis!), JOHN ADAMS, mano derecha de Washington y, posteriormente, segundo presidente de la Nación, interpretado por el galardonado Paul Giamatti. El hijo de éste, JOHN QUINCY ADAMS, también llegaría a la Casa Blanca años más tarde, y nosotros le veríamos, en su versión ya mayorcita, con el rostro de Anthony Hopkins en “Amistad” (1997). Y siguiendo en clave ‘viejuna’, no podemos obviar las caracterizaciones de Nick Nolte como THOMAS JEFFERSON en “Jefferson en París” (1994) y de Charlton Heston como ANDREW JACKSON en “La dama marcada” (1953).

Pero si hay un personaje capaz de batir todos los récords en cuanto a apariciones en cine y televisión, y lo que nos queda, ese es el amigo ABRAHAM LINCOLN. Joseph Henabery en “El nacimiento de una nación”, la emblemática obra de D.W. Griffith de 1915, Charles Edward Bull en “El caballo de hierro” (1924), Walter Huston en “Abraham Lincoln” (1930), también de Griffith, o Henry Fonda en “El joven Lincoln” (1939) de John Ford, son algunos de los primeros actores que le interpretaron. Raymond Massey hizo doblete con “Lincoln en Illinois” (1940) y, 22 años después, “La conquista del Oeste” (1962), codirigida por un ya veterano Ford. Las series “Azules y grises” (1982) y “Norte y Sur” (1985-1986) nos trajeron sendos Lincolns encarnados por Gregory Peck y Hal Holbrook, y cambiando radicalmente de tercio, este mismo verano a algunos se les desencajó la barbilla, y aún no se han recuperado del todo, con la bizarra “Abraham Lincoln: Cazador de vampiros” protagonizada por el joven Benjamin Walker. A eso lo llamo yo redefinir un mito… Menos mal que para poner las cosas en su sitio, a finales de año (bueno, en España tendremos que esperar hasta enero) llegará el de siempre, el tito Steven Spielberg, con su esperadísima “Lincoln”. Ya hemos visto unas cuantas imágenes de la caracterización de Daniel Day-Lewis, y ojipláticos nos hemos quedado. También hay ganas de ver en este mismo film al gran Jared Harris dando vida a otro presidente, ULYSSES S. GRANT, ciertamente mucho menos popular pero al que ya puso rostro (con una buena capa de maquillaje) Kevin Kline en esa cosa rara llamada “Wild Wild West” (1999).

 De cowboy a cowboy

Entramos ya en el siglo XX y pisamos territorio más conocido. A THEODORE ROOSEVELT, Teddy para los amigos, un republicano recto y viril con alma de ‘cowboy’, muchos le asociarán en cambio con la desatada versión, cortesía de Robin Williams, de “Noche en el Museo” (2006) y su secuela, estrenada tres años más tarde, aunque también le vimos con el careto menos conocido de Ed Metzger en “El curioso caso de Benjamin Button” (2008). En realidad, a todos nos suena mucho más otro Roosevelt (no existía en cambio ninguna relación de parentesco entre ambos), FRANKLIN D. ROOSEVELT, un tío que llegó a ganar cuatro elecciones consecutivas, cuando se podían hacer esas cosas, que estuvo más de doce años en el poder y que se zampó casi toda la Segunda Guerra Mundial para palmar, el pobre, poco después de su tercera reelección y a las puertas del fin del conflicto. Jon Voight nos obsequió con una impagable versión del personaje, que por momentos parece salida de un cómic, en ese desatino titulado “Pearl Harbor” (2001). Un poco más seria parece la visión ofrecida, cómo no, por la HBO en “Warm Springs” (2005), con el rostro de Kenneth Branagh, y esperamos ansiosos el estreno en diciembre de “Hyde Park on Hudson”, ni más ni menos que porque el mandatario estará interpretado por Bill Murray, ese ídolo. El sucesor de Roosevelt en el cargo, HARRY S. TRUMAN, se dejó ver por su parte en la televisiva “Truman” (HBO again) de 1995, protagonizada por Gary Sinise, y en las “Banderas de nuestros padres” (2006) de Clint Eastwood, con el físico de David Patrick Kelly. Mientras, el general DWIGHT D. EISENHOWER también dio el salto a la pequeña pantalla a finales de los 70 en la mini-serie “Ike”, con un Robert Duvall en plena época dorada, y más recientemente en la tv-movie “Ike: Desembarco en Normandía” (2004) con Tom Selleck, aunque ambas se centraron en su etapa como comandante supremo de las tropas de los Aliados en la guerra contra Hitler, unos años antes de acceder a la presidencia.

Pero si ha habido un presidente estadounidense al que la Historia ha acabado elevando a la altura de mito, ese ha sido JOHN F. KENNEDY, aka “El JFK”, por aquello de que le mataron y tal en noviembre de 1963 en Dallas, Texas, sí, pero ya antes había hechos méritos de sobra para alcanzar la categoría de icono. Con un carisma más propio de una estrella del pop o un actor de Hollywood, cuesta creer que apenas llegase a gobernar durante poco más de dos años, ya que al fulano le dio tiempo a lidiar con cuestiones tan peliagudas como la invasión de Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles de Cuba, los primeros coletazos de la Guerra de Vietnam,  la construcción del Muro de Berlín y el inicio de la feroz carrera espacial contra la URSS… y a pasarse por la piedra a Marilyn Monroe, que en realidad no fue más que una de las muchas féminas que desfilaron por su lecho para saciar su, dicen, desmedido apetito sexual. Un ‘puto crack’. No es raro, por lo tanto, que cientos de producciones de todo tipo hayan girado en torno a su vida, su mandato y, sobre todo, su magnicidio, como la célebre “JFK (Caso abierto)” (1991) de Oliver Stone, pero recreaciones memorables como tal no ha tenido muchas, y aquí nos limitaremos a recordar dos recientes a cargo de Bruce Greenwood en “Trece días” (2000) y de Greg Kinnear en la casi clandestina serie de televisión “Los Kennedy” (2011).

En el extremo opuesto a Kennedy encontramos a RICHARD NIXON, el único de los 43 presidentes de Estados Unidos que, hasta la fecha, ha dimitido, por un escándalo de la talla del ‘caso Watergate’. Un villano en toda regla que, en consecuencia, ha tenido encarnaciones inolvidables, como las de Anthony Hopkins en “Nixon” (1995), de nuevo de Oliver Stone, y Frank Langella en “El desafío: Frost contra Nixon” (2008), con ambos intérpretes nominados al Oscar. Especialmente curiosa es la que corrió a cargo de un maquilladísimo Robert Wisden en “Watchmen”, que nos mostraba unos años 80 alternativos en los que el presidente ha conseguido eludir el escándalo y se ha perpetuado en el poder, y nos morimos de ganas por ver el año que viene el resultado de esa “Elvis & Nixon”, que narrará el peculiar encuentro que mantuvieron el mandatario, interpretado por Danny Huston, y el Rey del Rock (Eric Bana) en la Casa Blanca en diciembre de 1970.

El primer rostro con el que los nacidos, como yo, a finales de los años 70 identificamos al presidente de Estados Unidos fue con el de RONALD REAGAN, un tío al que veíamos casi siempre por la tele acompañado de sus colegas Mijaíl Gorbachov, que nos hacía mucha gracia porque le había cagado una paloma en la cabeza, y Margaret Tatcher, que daba un miedo que te cagas. Este actor fracasado, cosa que descubrimos más tarde y que nos hizo mucha gracia, fue llevado a la pantalla, con bastante fidelidad, por James Brolin en la serie “The Reagans” (2003) y por un tipo duro como Fred Ward en la francesa “El caso Farewell” (2009). Dejando de lado la versión no oficial con el rostro de John Travolta, que recordaremos en nuestra segunda entrega, BILL CLINTON lució el rostro de Dennis Quaid en la TV-movie “La relación especial” (2010), que no, no iba sobre las tardes que se gastaba el  golferas del ‘presi’ con la Lewinsky en el Despacho Oval, sino del buen rollo que mantenía con el británico Tony Blair (un Michael Sheen cogiéndole gustillo al papel). Y así llegamos a otro ‘cowboy’, el texano GEORGE W. BUSH, ese que accedió a la Presidencia tras dar un golpe de Estado derrotar en las elecciones de 2001 al también muy cinematográfico Al Gore. Además de las impagables imitaciones televisivas de Will Ferrell, el que fuera mejor amigo de José María Aznar, aka ‘El Ansar’, aka ‘Stamostrabajandoenellou’,  fue interpretado por Josh Brolin (hijo de James) en “W.”, de Oliver Stone One More Time, una cinta que tuvo un paso muy discreto por los cines de Estados Unidos en 2008 y acabó estrenándose en el resto del mundo directamente en televisión. El bueno de James Cromwell interpretó a su padre, GEORGE H. W. BUSH, sucesor de Reagan y antecesor de Clinton en la Casa Blanca.

Por supuesto, el repaso no estaría completo si nos olvidásemos de esas grandes series de animación, con “Los Simpson” y “South Park” a la cabeza, que nunca se han cortado a la hora de abrirle las puertas en algunos capítulos a unos cuantos presidentes o ex presidentes norteamericanos, pero hablando de cabezas, el episodio que se lleva la palma es “All The Presidents’ Heads”, de la sexta temporada de “Futurama”, emitido en 2011, en donde vemos cómo en el Museo de Cabezas se guardan las testas parlantes de todos y cada uno de los mandatarios del país. Pero todo lo que hemos visto hasta la fecha se quedará pequeño con el estreno el año próximo de “The Butler” de Lee Daniels, que narrará la historia de un mayordomo que, durante varias décadas, llegará a estar al servicio de Eisenhower (Robin Williams), Kennedy (James Marden), LYNDON B. JOHNSON (Liev Schreiber), Nixon (John Cusak), Reagan (Alan Rickman)… y sí, por fin BARACK OBAMA, que será interpetado por el desconocido Orlando Eric Street. Toma Dream Team.

Sé que podríais seguir deleitándoos con mi prosa durante horas y horas y que el tema os ha llegado, pero tenemos que dejarlo por el momento, que igual algunos necesitan visitar el cuarto de baño o coger algo de la nevera. Pero no desesperéis, que en breve, regresaremos con nuestro… ¡¡“Señor Presidente (Volumen Two)”!!

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4 comentarios leave one →
  1. Jorge Luis García permalink*
    10/11/2012 19:52

    Plas, plas, plash, Rodrax. Divertidísimo y ameno recorrido por las muchas caras que ha tenido en el cine “el hombre más poderoso del mundo”. Me he descojonado con tu descripción de los ochenteros Reagan, Gorbachov y Thatcher. Mola cuando te dejas llevar por tu lado más chanante en el blog. Me voy a la nevera, pero no tardes en seguir deleitándonos con tu prosa en el “Volumen Two”.

  2. Alberto Loriente permalink*
    12/11/2012 10:04

    Muy bueno a la par que documentado, Rodrax. Mi ‘top 1’ es, a no ser que lo cambie Daniel Day Lewis dentro de poco, el Nixon encarnador increiblemente por Frank Langella. También ardo en deseos de ver ‘Elvis & Nixon’, La de Lee Daniels tiene un argumento prometedor pero no aguanto a ese director, con lo cual mis ansias quedan apaciguadas. Y aguardo expectante la segunda parte, que quiero ver qué opinas de ‘Primary Colours’, una muy buena película frecuentemente infravalorada.

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