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“evermore”: Taylor Swift le da una hermana a su mejor álbum

14/12/2020

Dicen las redes, a veces bien utilizadas, que Taylor Swift estaba destinada a salvar 2020. Salvarlo es mucho decir, porque en este año escrito por Stephen King hemos tenido demasiados sucesos de película como para cargarlos todos a una misma espalda, pero, que nos ha dado un poco de luz cálida, no es materia de discusión. Ha vuelto a hacerlo, tan sólo cinco meses después. Sin promos previas y con un escueto mensaje horas antes. La autora de uno de los mejores álbumes del año ha publicado otro a tres semanas de cerrar etapa en el calendario y resulta que también es de lo mejor del año. Sin despeinarse.

La artista nos presenta evermore como una hermana de folklore que simplemente tenía que existir. Una cara B, un deseo de adentrarse más en la profundidades de los bosques que insuflaron aire a su trabajo anterior, un autorregalo de cumpleaños, porque 31 años bien merecen el mismo número de canciones. Y esta nueva y casi recién estrenada admiración que siento (y el público general siente) por Swift se me convierte en fascinación. No hemos valorado lo suficiente su magia blanca, sus canciones para todos los públicos y su sonrisa anti-nihilismo. Las opciones contrarias no eran necesarias para ser excepcional en lo suyo. Vaya si lo es.

Como se ha mencionado, lo curioso de evermore es que tiene toda la intención de ser una cara B de folklore, pero carece de toda pretensión por calcarlo. Como su hermana, tiene una personalidad propia intachable aunque convivan en el mismo universo, porque además ambos álbumes están llenos de referencias cruzadas e historias entrelazadas. Una hoguera nocturna en la que sentarse a narrar vivencias personales, las hojas crujiendo por el peso de las botas, el olor a leña, la tierra húmeda. Es ese mood introspectivo y calentito, confortable, que sólo se encuentra en lo que yo llamo (lo recordaréis) discos de otoño. Y esta vez también ha clavado la estación.

De nuevo vuelve a trabajar con Aaron Dessner a la hora de componer y producir el disco y a ofrecernos grandes colaboraciones, desde la maravillosa “coney island” con The National hasta el adictivo medio tiempo que es “no body, no crime“, en la que se le unen las HAIM. Quizá la inigualable “exile” nos dejó con unas expectativas altísimas (mi compañero Rodrigo y yo coincidimos en que es el mejor tema del año) de lo que podía suponer la unión de la diva pop country y Bon Iver, porque “evermore” se queda un poquito por debajo, sólo un poquito por debajo. Pero ojalá todas las pequeñas decepciones llegaran por exceso de calidad.

Como primer sencillo nos llega “willow”, con la delicadeza acústica que le es tan propia y abriéndonos de par en par las puertas de casa, seguida por una “champagne problems” con ciertas reminiscencias a Lana del Rey, porque Swift ha entrado en las montañas del indie con una seguridad apabullante y rompiéndolo todo a pesar de no querer romper nada. Viaja a su propio pasado en temas como “cowboy like me” y nos lleva a latir al ritmo de la percusión de “long story short“. De nuevo baña su creación en cuerdas tímidas, acordes de piano llenos de melancolía y una voz que arrulla.

Con “gold rush” se acerca a ritmos del pop indie casi atmosféricos y no podemos evitar volver a pensar en las melodías épicas de The National, así como la frescura nostálgica de los teclados de “dorothea” nos devuelve a tiempos de juventud. “‘tis the damn season” es uno de los temas más calentitos e íntimos del disco, “happiness” es casi desnudez y la sencillez de “closure” encaja a las mil maravillas en un escenario donde “ivy” se convierte en un testimonio de desamor en el porche de una casa de campo.

He querido dejar para el final los que son mis dos temas predilectos: “tolerate it” y “marjorie“. El primero es una pieza personal de esas que calan como el frío, con un piano que golpea los rincones internos y al mismo tiempo resulta de una delicadeza sobrecogedora. El segundo es una obra maestra de una intimidad casi atmosférica, una canción sobre la memoria y el legado de aquellos a los que perdemos, dedicada a su abuela, con la que es difícil no conmoverse.

I sit and watch you reading with your head low
I wake and watch you breathing with your eyes closed
I sit and watch you
I notice everything you do or don’t do
You’re so much older and wiser, and I

I wait by the door like I’m just a kid
Use my best colors for your portrait
Lay the table with the fancy shit
And watch you tolerate it
If it’s all in my head tell me now
Tell me I’ve got it wrong somehow
I know my love should be celebrated
But you tolerate it

Que evermore es un disco soberbio no es materia de discusión. Creo que incluso supera a folklore y éste es, también lejos de toda discusión, uno de los mejores álbumes que la industria ha visto este año. La cuestión es que el dilema es innecesario. Ambos coexisten en una tierra preciosa hecha de recuerdos, experiencias, nanas y vida. Y ahora, si me disculpáis, voy a pasear por la senda de sus álbumes anteriores. Tengo la impresión de que me he estado perdiendo grandes cosas.

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