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“Mad Men”, secretos y mentiras

27/03/2012

(ALERTA SPOILER:  Puede revelar detalles de la trama de la serie, hasta el primer capítulo de la quinta temporada)

Vuelven la clase, el estilo, la elegancia, el glamour, el alcohol, el humo, los secretos y las mentiras. Vuelve “Mad Men” con su quinta temporada después de un largo tira y afloja entre AMC y el creador de la serie, Matthew Weiner, que estuvo cerca de dejar a la televisión huérfana de las historias de los locos de Madison Avenue. Al final se impuso la cordura y la serie más “cool” de todos los tiempos regresa a antena diecisiete meses después de que “Tomorrowland”  se despidiese con Don Draper en los brazos de su secretaria, Megan Calvet, y Sterling Cooper Draper Pryce en una situación comprometida y ante un futuro incierto.

No han cambiado mucho las cosas al inicio de “A Little Kiss”, el impecable episodio doble con el que la serie regresa a lo grande, en esa línea excelsa de la que parece imposible que se pueda desviar. Una fiesta de cumpleaños ideada por Megan para celebrar los 40 años de Don es el leit-motiv de un capítulo coral, dedicado a repartir juego entre los integrantes de la agencia (Betty no ha tenido un solo plano en esta presentación) y a contar esas historias mínimas subterráneas, como si de pequeños cuentos de Raymond Carver se tratara, en las que la finura y la sugerencia se imponen sobre el trazo grueso y la vulgaridad.

Hablar de “Mad men” es hablar de Don Draper.  Ese brillante visionario atractivo y despreciable a partes iguales, todo carisma, porte y ambición. Definitivamente uno de los grandes personajes de la historia de la TV. Draper comenzó la serie como salido de la imaginación de F.Scott Fitzgerald, un enigma magnético y encantador que persigue y alcanza el “sueño americano” mientras esconde varios esqueletos en el armario. La serie ha pivotado siempre en el espacio que queda entre su éxito profesional y su derrumbe personal, llegando en su cuarta temporada a humanizarle casi por completo, desmitificándole y concediéndole en el último momento algo parecido a la felicidad. “A little kiss” ya nos sugiere que el recorrido vital de Don no ha terminado, al mostrar las primeras grietas en su idilio con Megan, la guapa y sexy secretaria a la que escogió en un momento epifánico en detrimento de la quizás más brillante pero menos complaciente doctora Miller.

Por otra parte, Sterling Cooper Draper Pryce sigue siendo el epicentro desde el que “Mad men” contextualiza el cinismo, la hipocresía, la competitividad exacerbada y el machismo consecuencia del emergente capitalismo de los años 60, germen de una sociedad de consumo todavía vigente hoy día. El primer capítulo de la nueva temporada sigue explorando el choque cada vez más abierto entre el arribista Pete Campbell y un Roger Sterling amenazado por la pérdida de peso específico dentro de la agencia; las ambiciones y frustraciones de una Peggy Olson  que siempre ha funcionado como el espejo en el que Don reconoce a una bisoña versión de sí mismo (espectacular aquel episodio, “The suitcase” , en el que ambos descubrían cuánto se parecían) o la ansiedad de una frágil Joan Harris, apartada momentáneamente de la acción debido a su reciente maternidad y temerosa de haber perdido su puesto ante la publicación de un inquietante anuncio en el periódico. Y en los próximos episodios veremos qué ha sido de Betty Draper (ahora Betty Francis), esa Grace Kelly de los suburbios sacada de una película de Douglas Sirk o de la “Vía revolucionaria” de Richard Yates, que, aburrida de su papel de esposa perfecta  y espoleada por las infidelidades de su marido, se lanza en brazos de otro hombre en busca de una felicidad que, adivinamos, nunca terminará de alcanzar.

Por lo demás, “Mad men”  sigue deleitándonos con esa puesta en escena virtuosa, en la que los colores, los peinados, los vestuarios, los escenarios y el jazz funcionan como un reloj suizo, pero que nunca permite que  la brillantez del envoltorio oscurezca las virtudes de sus tramas y sus personajes. Porque la serie de Weiner es de las pocas que después de cuatro temporadas puede decir que no solo ha mantenido toda su integridad y su frescura, sino que ha ido evolucionando y avanzando en la complejidad de sus criaturas, de la misma forma que nunca ha perdido de vista los cambios sociales que se sucedían en aquellos felices años 60 que sirven de marco de la historia y que en esta nueva tanda de capítulos deberá seguir indagando en el auge del pop, el movimiento hippy, el aperturismo sexual o los problemas raciales.

Se suele decir que “Mad men” es una serie complicada para el espectador medio. Su ritmo pausado, su contención narrativa, su manejo de la elipsis, su manera de contar tanto pareciendo que no pasa nada, la agudeza de sus réplicas, están más cerca del mejor cine clásico de los años 40 y 50 que de la inmediatez y el subrayado en fosforito de la televisión que (con excepciones) engancha a la audiencia. Yo realmente no creo que sea tan difícil entrar en el juego que propone. “Mad men” exige algo de paciencia, que cada uno de sus episodios sea degustado, paladeado y digerido con calma y sin prisa, pero la recompensa merece la pena. Que se lo digan a los 3,5 millones de espectadores –récord de la serie- que se congregaron ante sus televisores en EE.UU en el estreno de esta quinta temporada.

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11 comentarios leave one →
  1. Super yo ! permalink
    28/03/2012 0:19

    Realmente excelso. El primer capítulo de esta quinta temporada sigue la linea de las brillantes cuatro anteriores.

    Excelente blog.

    • Jorge Luis García permalink*
      29/03/2012 15:55

      Muchas gracias por el elogio, Super yo! Seguro que al final de la quinta temporada volveremos a hablar de la excelencia de “Mad men”. Por lo visto en este primer episodio, será difícil que decaiga. Un saludo.

  2. Tamara de Lempicka permalink
    30/03/2012 1:18

    He entrado en tu blog encaminada desde el blog de ‘El Pais’. Muy acertado tu análisis que creo compartimos los que somos adictos a esta excelente serie, o por lo menos yo ;-). Tengo muchos amigos que no han podido hacerse con ella, como tú dices; quizás porque, en mi opinión, hace falta cierto grado de “madurez” cinematográfica, haber visto mucho cine “clásico” para apreciarla. Entre otras muchas piezas ‘delicatessen’, los melodramas de Douglas Sirk por ejemplo, que tú sabiamente nombras. Quizás por eso no sea un producto de masas, lo que es inversamente proporcional a su calidad, ¿pero por qué todo tiene que serlo? Esta es y será una serie de culto. Muchos saludos, Jorge.

    • Jorge Luis García permalink*
      30/03/2012 10:42

      Bienvenida al Cadillac, Tamara de Lempicka. Ahora que nos has encontrado espero que te podamos dar motivos para que nos visites a menudo. Coincido plenamente con lo que dices en tu comentario. Puede sonar mal decirlo, pero series como “Mad men” exigen un paladar educado. No me gusta nada la expresión “no está hecha la miel para la boca del asno”, prefiero, aunque es igual de ofensiva, la frase de David Simon, creador de “The Wire”: “¡Que se joda el espectador medio!” (me la apunto como posible título para cuando hable de esta serie). La verdad es que mucha gente ve series con el único (y loable) propósito de que le entretengan y le mantengan distraído durante 40 minutos. Sin embargo, obras como “Mad men”, “The wire” o “Los Soprano” ofrecen algo (mucho) más que un mero divertimento, pero también exigen al espectador un poco más de su parte, y por ahí muchos no pasan.
      Un saludo.

  3. Silas permalink
    09/04/2012 17:19

    Me ha encantado tu analisis de la serie en general y de la premiere en particular, vengo desde un enlace en todoseries. Espero que se vayan analizando los capitulos sucesivos en este blog al cual vendré gustosamente a comentarlos porque se nota que tienes facilidad de palabra y plasmas lo que muchos pensamos. Saludos

    • Jorge Luis García permalink*
      09/04/2012 19:05

      Bienvenido, Silas. Muchas gracias por comentar y por tus halagos. En principio, como ya ha comentado mi compañero Rodrigo en el post de “Juego de tronos”, no tenemos previsto hacer una review de cada capítulo de las series que vemos (ten en cuenta que también escribimos sobre música y cine, y solo tres tíos no podemos abarcarlo todo). Nuestro método con las series de televisión es hablar de ellas con motivo de la season premiere o de la season finale, o porque nos apetece hacerlo, aunque no esté en ese momento de actualidad. Excepcionalmente, como hicimos en “The walking dead”, podemos hacer balance a mitad de temporada, y no lo descartamos en el caso de “Mad men”. Saludos y esperamos verte por aquí de nuevo dentro de poco!

  4. Ender permalink
    10/04/2012 21:27

    Buen análisis. Pero solo me gustaría acotar que eso de “madurez cinematográfica” (no vapor el autor) es lo más hipster que he leído en mucho tiempo. Mad Men es como el whisky: te gusta o no te gusta.

    Allá quienes no se dejen embriagar por algo tan excelso como esta serie.

    • Tamara de Lempicka permalink
      12/04/2012 20:34

      Ender, si lo de hipster va por mí (o por mi comentario, que viene a ser lo mismo), te equivocas rotundamente. No tengo nada que ver con esa corriente, y si lo que sugieres es que infravaloro o desprecio a los que no la ven, también te equivocas. Mi comentario se basa en mi experiencia y en lo que me rodea. Y no creo que tenga que añadir nada más, porque ni tú me conoces ni yo a ti, asi que ¿para qué juzgar? Sin mal rollo, por supuesto. Saludos!

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