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La terrorífica (y delirante) coctelera de “American Horror Story”

28/03/2012

Los dos grandes estrenos televisivos en Estados Unidos en el arranque de la temporada 2011/2012 fueron, sin ningún género de dudas, “Homeland” y “American Horror Story”. Ambas, de hecho, lograron meterse en el quinteto finalista para ganar el Globo de Oro a la mejor serie dramática, junto a las también debutantes en 2011 “Juego de tronos” y “Boss”, y la ya consolidada “Boardwalk Empire”. Al final, el gato al agua se lo llevó la serie protagonizada por Claire Danes, para mí con todo merecimiento, pero el último proyecto surgido de la inquietante mente de Ryan Murphy para la cadena FX no se fue de vacío y se llevó,  también de justicia, el premio a la mejor actriz de reparto para una rescatada Jessica Lange. “Homeland”, con su sublime, perfecta primera temporada, desembarcará en España en Fox el próximo 9 de abril, pero “American Horror Story” ya está desde este martes entre nosotros en abierto.

¿Merece la serie de Murphy y su leal compinche Brad Falchuk todo el revuelo y expectación que se ha generado a su alrededor? Pues dejando claro que es, en mi modesta opinión, inmensamente inferior a las excelentes “Homeland”, “Juego de tronos” y “Boardwalk Empire” (lo siento, no he hecho los deberes con “Boss”), sí es un divertimento a tener muy en cuenta. Los perpetradores de “Nip/Tuck” y “Glee” han estado a la altura de su leyenda y se han sacado de la manga un producto formalmente brillante y rompedor (quedan ya para la historia sus enfermizos títulos de crédito, que podéis ver más adelante). Si profundizamos en su contenido, lo que nos encontramos es una mezcolanza de todos los tópicos y recursos mil veces vistos ya en el género del terror… y ese acaba siendo precisamente el gran hallazgo de la serie, que lo revuelve y agita todo, sin ningún tipo de complejo ni vergüenza (a veces parece que incluso ni sentido), y el resultado es algo parecido a una pieza novedosa y original.

A su favor diré también que, sus primeros capítulos, especialmente el piloto, acojonan de verdad. Llamadme nenaza, pero yo tomé la decisión de ir viendo “American Horror Story” a las 4 de la tarde (eso sí, mira, mi estómago es bastante resistente) en lugar de las 12 de la noche. Luego, es cierto, la locura y desparrame argumental, y el altísimo y casi siempre insano voltaje sexual que va acumulando la serie según avanzan sus capítulos es de tal magnitud que ese miedo va desapareciendo, y el acojone va dando paso al descojone. Y no digo esto como algo necesariamente malo, ojo. Una vez (bastante pronto) que uno comprende que no hay que tomársela muy en serio, y sin perder eso nunca de vista, lo que tenemos entre manos es algo sumamente disfrutable.

El punto de partida de la trama, como veréis, tampoco es nada rompedor. La familia Harmon, que atraviesa una considerable crisis, decide mudarse de Boston a Los Angeles para intentar recuperar la felicidad en su hogar. Él, Ben, interpretado por Dylan McDermott (“El abogado”), es un psiquiatra que acaba de tener una aventura con una de sus alumnas. Ella, Vivien, a la que da vida Connie Britton (“Friday Night Lights”) está traumatizada tras haber sufrido recientemente un aborto natural, a lo que se suma el descubrimiento del adulterio de su marido. La joven Taissa Farmiga (hermana de Vera Farmiga) interpreta a la única hija del matrimonio, Violet, que está en plena adolescencia, así que ella también tiene lo suyo. ¿Y cuál es la brillante idea de los Harmon para reconquistar la estabilidad familiar? Pues trasladarse a una mansión conocida como “La Casa del Crimen”, cuyo mayor atractivo, lo habéis adivinado, es la larguísima lista de homicidios y otras desgracias que sus paredes han presenciado desde su construcción en 1922. Pero ellos, claro, no lo saben, aunque también podrían haber indagado un poquito.

En cuanto los Harmon ponen un pie en la casa, comienza el incesante trasiego de personajes por tan prestigiosa finca, empezando por Constance (sí, la Lange, que casi desde el primer minuto se adueña de la función), una fisgona y malhablada vecina; su hija Adelaide (Jamie Brewer), con síndrome de Down y aún más entrometida; la criada Moira, vista por las mujeres como una honorable señora mayor, y tuerta (con el rostro y cuerpo de Frances Conroy, la inolvidable Ruth Fisher de “A dos metros bajo tierra”), mientras que para los hombres se presenta en su versión porno-chacha (con la preciosa cara y el cuerpazo de Alexandra Breckenridge); Tate (Evan Peters), el oscuro e inquietante, y nos quedamos cortos, paciente adolescente del doctor Harmon; Larry (Denis O’Hare), conocido, por razones obvias, como el “Hombre Quemado”… y muchos otros individuos e individuas que merece la pena ir descubriendo segundo avance la trama, y vayamos además deduciendo sus conexiones. La serie, así, se va enriqueciendo con la visita de intérpretes ocasionales como Zachary Quinto (“Héroes”), Mena Suvari (“American Beauty”), Kate Mara (“127 horas”) o Alessandra Torresani (“Caprica”), entre otros.

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“American Horror Story”, con su delirante narrativa y sus recurrentes flash-backs, se inspira de forma abierta en famosos crímenes reales y alguna que otra terrorífica leyenda urbana norteamericana, por lo que presumimos que tiene material para durar años, décadas… La historia de los Harmon, en concreto, se ha ido sosteniendo, aún con algunos visibles signos de agotamiento en su tramo final, quedando claro que daba para lo que daba, pero no debemos tener miedo: sus creadores avisaron desde el principio (así que no estoy spoileando nada) que cada temporada sería autoconclusiva, por lo que la siguiente tanda de 13 capítulos contará con una historia, una localización y un reparto totalmente distintos. Yo a eso sólo le veo ventajas, ya que si a su regreso, en otoño de 2012, nos encontramos con un truñaco de serie, podemos mandarla tranquilamente a tomar por saco… e incluso luego reengancharnos en años venideros, si es que el invento perdura en el tiempo. De momento, Murphy y Falchuk no son tontos y, aunque les asignarán roles diferentes, seguirán contando con intérpretes como Evan Peters y Zachary Quinto (éste con un personaje de mayor importancia)… y con Jessica Lange, que no sólo tendrá un papel distinto tras haberle sacado todo el jugo posible a su Constance, sino que parece que la segunda temporada será construida en torno a su (aún) imponente figura. Y ese ya es un motivo de peso para seguir confiando, de momento, en el futuro de la serie.

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