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“Las ventajas de ser un marginado”: héroes

08/02/2013

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Pittsburgh, Pennsylvania, Estados Unidos de América. Principios de los años 90. Charlie, un joven de 16 años, se enfrenta a su primer día de clase de preparatoria (‘high school’). Su hermana mayor, Candace, tiene que alternar con los del último año y no puede estar muy pendiente de él. Susan, su amiga de secundaria, ahora de repente le ignora por completo. Brad, que jugó en el equipo de fútbol junto a su hermano mayor, no le devuelve el saludo. A su compañera de pupitre en la clase de literatura, sin ningún motivo aparente, le ha dado por insultarle todo el tiempo. No, definitivamente Charlie no es el chico más popular del instituto. Está muy lejos de serlo. Hasta aquí nada nuevo, ¿verdad? Nada que no nos hayan contado ya decenas de veces en otras tantas películas. Salvo que… bueno, de alguna forma intuimos que Charlie no es un tipo normal y corriente. Escribe cartas dirigidas a un amigo ficticio para desahogarse. Para expulsar sus demonios. Porque algo le ha ocurrido. Algo que le hace ser diferente. Por ese motivo, ni más ni menos, no nos cuesta nada empezar a quererle y a sentirnos identificados con él. Charlie es diferente. Como cada uno de nosotros.

“Las ventajas de ser un marginado” (“The Perks of Being a Wallflower”) es el segundo film como director y guionista de Stephen Chbosky, uno de los creadores de la serie “Jericho”, tras la casi inédita “The Four Corners of Nowhere” (1995). Adapta, asimismo, el libro de mismo título publicado por el propio cineasta en 1999, una novela epistolar de gran éxito en Estados Unidos que aquí, felizmente, ha visto la luz con motivo del estreno de la película. En esta ocasión, sin que sirva de precedente, la traducción del título es más o menos acertada aunque, como sucede con su versión latinoamericana, “Las ventajas de ser invisible”, siempre hay un matiz que se pierde. “Wallflower” vendría a referirse, más concretamente, a “la fea del baile”, o a “esa persona que nadie saca a bailar en las fiestas”. Una metáfora potentísima que explica a la perfección de qué diablos estamos hablando… Sí, efectivamente, de la adolescencia. Esa época tan terrible. Esos años en los que todos, y el que diga lo contrario miente, nos sentimos en una y mil ocasiones como “la fea del baile”. Y la cinta de Chbosky es uno de los retratos más lúcidos, acertados, sinceros y, por lo tanto, emocionantes y dolorosos que se han hecho sobre este tema en muchos, muchísimos años.

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Que nadie se lleve las manos a la cabeza, que ya es hora de que le perdamos el miedo a los mitos, si digo que “Las ventajas de ser un marginado” puede funcionar perfectamente como “El guardián entre el centeno” de nuestra generación. O de nuestros días, para ser más exactos, pues es cierto que la obra de Chbosky puede llegar a rascar (y rasgar) más profundo en el alma de todos los que sufrimos la adolescencia precisamente en los primeros años 90, pero también puede tocar la de aquéllos que la dejaron atrás hace millones de años, o anteayer, o incluso estén ahora mismo padeciéndola. Si la novela de J. D. Salinger seguía durante un par de días las peripecias de Holden Caulfield por la Nueva York de finales de los años 40, en “Las ventajas de ser un marginado” nuestra mirada se centra durante todo un curso en Charlie Kelmeckis y sus vivencias en una ciudad como cualquier otra en el noreste norteamericano, en los años de eclosión del ‘grunge’. Una época en la que, ahora cuesta casi hasta recordarlo, no teníamos Internet, ni móviles, ni Google, Facebook, Twitter o WhatsApp, nos surgían dudas que éramos incapaces de resolver, o que daban para debates que duraban días o semanas, comprábamos revistas, quemábamos nuestros vinilos, cedés o uvehacheeses de tanto reproducirlos, las cosas costaban dinero y la mejor forma que se nos ocurría, a veces la única, de acercarnos a la persona que nos gustaba, de decirle lo que sentíamos por ella, era grabarle una cinta de cassette con nuestras canciones favoritas.

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Todo eso puede verse en “Las ventajas de ser un marginado”, pero no es lo único ni, a fin de cuentas, lo más importante. Porque siempre habrá un Holden Caulfield, o un Charlie Kelmeckis, o un Comosellame, no importa el momento o el lugar, y lo importante es que haya un Salinger o un Chbosky o un Quiensea que se atreva a contárnoslo. En este sentido, el director, guionista y autor de la novela original se aleja de todo virtuosismo y alarde, pero también artificio, para presentarnos una historia conmovedora y turbadora, simple y retorcida, oscura y brillante, sí, todas estas cosas a la vez. Una historia sellada por muchísimos momentos trascendentes y emocionantes pero, sobre todo, por dos de especial belleza, marcados a su vez por una misma canción y la búsqueda de ésta. Una búsqueda que hoy, en tiempos del Shazam, no habría durado más de unos segundos, aunque también es cierto que cuesta creer que unos personajes con cierto bagaje musical (escuchan a los Smiths, Sonic Youth, Cracker o New Order) no conozcan una de las canciones más populares de uno de los artistas más famosos de la historia… Pero funciona tan bien, y esos dos mágicos instantes son capaces de calarnos tan profundo que, por supuesto, se lo perdonamos.

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Charlie, interpretado por un acertadísimo Logan Lerman, no está solo, por supuesto. En realidad, está bien arropado por su familia, todo lo arropado que uno puede estar a esa edad. Pero es la aparición de dos compañeros de instituto, los hermanastros Patrick (Ezra Miller) y Sam (Emma Watson) la que cambiará su vida. Miller es, incluso por encima de Lerman, el gran descubrimiento de la película, con una interpretación tan tierna como huracanada, de las que dejan huella. Y Watson, el rostro más conocido del cartel gracias a su participación en la saga “Harry Potter”, se despide de Hermione a lo grande, dando vida a un ser adorable, del que es imposible no enamorarse, una chica por momentos casi celestial que, en cambio, también esconde en el armario unos demonios espantosos.

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Es precisamente la entrada de Charlie en la, como la llama Sam, “isla de los juguetes descompuestos” la que lo cambiará todo. Una amistosa comunidad en el que también están Mary Elizabeth (Mae Whitman), una budista punk, Alice (Erin Wilhelmi), una aspirante a cineasta cleptómana de familia rica, y Bob (Adam Hagenbuch), un tipo permanentemente fumado. Charlie encaja a la perfección porque, como le explica Patrick, él “ve cosas, y entiende”. Son los bichos raros de la fiesta, y lo asumen sin vergüenza y con dignidad. No están, además, ni más perdidos, ni más rotos, ni más necesitados que aquéllos que son populares y a los que todos, supuestamente, admiran, aunque éstos últimos en el fondo estén igual de jodidos. La diferencia radica en que ellos se dan cuenta, lo asumen, se apoyan los unos en los otros y se dejan de gilipolleces para, simplemente, vivir. O intentarlo. Y eso, en esa etapa de la vida tan complicada, no deja de ser una heroicidad.

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Asistimos así no tanto al despertar de Charlie, que por desgracia ya es un tipo demasiado despierto cuando arranca la película, sino a su entrada en un momento de su vida que estará lleno de descubrimientos, muchos maravillosos y otros tantos tristemente nefastos. Y nos adentramos, asimismo, y de la mano también de unos cada vez más fascinantes Patrick y Sam, en las mismas raíces de su profundo drama, en el origen de sus miedos y debilidades. Chbosky consigue llevarnos por ese camino con tanto cuidado y tanta sutileza que algunos, los menos despiertos, es posible que incluso no lleguen a percatarse de un evento terrible, con una importancia capital en la historia, o no sean conscientes de la espantosa magnitud del mismo. Mejor eso, en todo caso, al riesgo de haber caído en la sordidez y el morbo. Lo que es innegable es que el cineasta quiere tanto a sus personajes, los respeta y los admira tanto, que consigue contagiarnos. Y cuando llegamos a ese final hermosísimo tenemos un nudo en la garganta y la certeza de que, aunque haya sido sólo durante una hora y tres cuartos, hemos vuelto a sentirnos infinitos. Hemos vuelto a ser héroes.

Side B

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19 comentarios leave one →
  1. usaprotectorsolar permalink
    08/02/2013 11:05

    Aunque no lo recuerdo con una total precisión, me parece que a quien escribe cartas Charlie no es a un amigo imaginario, si no a su mejor amigo, el cual desapareció violentamente. Hay una cosa que no trago de la peli: una chica tan espectacular como Sam jamás se podría enamorar de alguien tan pasivo y poca cosa como Charlie. Al menos en la vida real.

    • Rodrigo Martín permalink*
      08/02/2013 16:01

      Hola, usaprotectorsolar, bienvenido. No está claro a quién están dirigidas las cartas, es ciertamente alguien anónimo pero no está claro si existe o no, ni siquiera si llega a enviarlas… Viendo la película yo no tuve la sensación de que fuese su amigo Michael, del que en un momento dado se desvela su terrible destino. Pero en el libro, que acabo de empezar a leerme animado por la película, Charlie le habla abiertamente de su amigo Michael al destinatario de sus cartas, así que ahí, al menos, no son la misma persona. He leído aún muy poco, de todos modos.

      Y en cuanto al enamoramiento… pues yo no puedo estar más en desacuerdo contigo, de buen rollo, porque si algo está claro es que Sam, por muy espectacular que sea, es lo contrario, radicalmente lo opuesto a la típica chica frívola que sólo sueña con salir con el capitán del equipo de fútbol y ser la reina del baile. Además, aunque la mayoría del tiempo lo disimule muy bien, está herida, profundamente herida, y conecta al instante con Charlie (al que yo tampoco veo, ni de lejos, como “pasivo y poca cosa”) porque de algún modo reconoce que ambos han pasado por lo mismo y, aunque externamente sean muy diferentes, en su interior son iguales. Pero bueno, es cuestión de perspectiva, y de las sensaciones que te transmitan los personajes y los actores, para mí el trío protagonista, incluyo a Ezra Miller, está impecable.

      • usaprotectorsolar permalink
        09/02/2013 12:05

        Pues yo pensé que estaba claro que escribía a su amigo Michael, quizá simplemente fue mi percepción, pues me parecía muy lógico su actitud. Con respecto a lo de Sam, una cosa es que “conecte” y otra cosa que le abra su cama y su corazón, sobre todo lo primero. Charlie es un adolescente invisible, un marginado, sin la suficiente personalidad para terminar una relación que nunca ha deseado; sí, lo admito, es un tipo especial pero que aún no acaba de salir de su capullo (de eso va la peli). Y la razón que le impulsa a que se le pase por la cabeza terminar su vida, a mi modo de ver, no está muy logrado. Me parece que hubiera sido mejor, que hubiera tenido más impacto, si la familia le culpa de la muerte de su tía. De todas formas, una buena peli, aunque me la esperaba un poco mejor. Ah, y la actuación del hermanastro muy buena. Tiene un gran futuro. Sabe usar muy bien su lenguaje corporal.

      • Sophia permalink
        30/04/2013 6:10

        En el libro si las manda por que siempre las deja en el correo.
        No es a su amigo, por que en ellas habla de él, pero no menciona a quien las envía, se supone que es a alguien a quien considera buena persona, que ya le habían contado sobre él, y le dice que le envia la carta sin dirección para que no le responda, que se alegra de saber que alguien lo “escucha”.

  2. 08/02/2013 16:55

    Lo de canción desconocida tiene una explicación. En el libro era otra y decidieron cambiarla por esa otra. Cuando los productores de la película oyeren esa propuesta, dijeron que ni de ciña, que como no iban a conocer esa canción. El director les dijo que aunque ahora parezca increíble, a principio de los noventa a ese artista se relacionaba con otro tema suyo (su mayor éxito de ventas). Siempre hablando entre adolescentes, claro.

  3. Wap! permalink
    21/02/2013 22:57

    Contestando al primer comentario, no, nunca se dice en el libro (aunque en la película parece sobreentenderse que escribe a su amigo fallecido) a quién escribe Charlie sus cartas. Tampoco parecía que fuese un amigo imaginario, simplemente alguien que existía en la vida real y con quién él se desahogaba.

    Yo, por mi parte, tengo sentimientos muy contradictorios hacia esta historia, al menos en su versión escrita.

    En primer lugar vi la película y me encantó. Después leí el libro y no me motivó tanto. No me gustó cómo estaba redactado y en algunos momentos me parecía lectura para “dummies”. No sé si es que la traducción al español le hace un flaco favor, pero es la sensación que tuve durante toda su lectura.

    La película consiguió trasmitirme un aura de nostalgia que el libro no consiguió ni de lejos pese a redactar todo con más detalle. A veces me cuestiono si se debe al hecho de haber visto antes la película que haber leído el libro, pero después se me pasa cuando pienso que es una conclusión bastante estúpida. Quizás tenga que ver con mi gusto personal, porque “El guardián entre el centeno” (ya que haces referencias) tampoco me pareció para tanto.

    • Aida permalink
      15/08/2016 21:14

      Hola, a mí al principio también me pareció eso del libro, que no estaba bien redactado, pero si te fijas, al escribir Charlie las cartas, según va dando clases de escritura se nota como ésta va mejorando. Al principio se me hizo frustrante pero después es algo genial.

  4. Luzdebil permalink
    21/06/2013 20:31

    Yo creo que le escribía a la persona que hirió a su tía.

  5. Anónimo permalink
    06/07/2013 6:00

    luzdebil no entendiste nada!

  6. Stephie permalink
    26/08/2013 3:44

    Pues no puede ser que le escribe a Michael porque el nombra en sus cartas y le cuenta al “amigo” lo que ha sucedido con el. Puede ser que sea un amigo que exista o uno ficticio, la verdad que no lo puedo descifrar.
    Lo que menos me deja de pensar en una solución es que el cuando escribe la primera carta,dijo que le escribía a el por considerarlo buena persona y que nunca se acostó con la persona que quería y el mismo escribió en esa carta que la razón por la cual le escribía era para que el sepa de que no es la única persona que hace ese tipo de cosas. Como si fuera que el le escribe para contarle que a el le paso lo mismo (en el libro cuenta que el tubo la oportunidad de acostarse con Sam pero no pude porque no se sentía bien por los recuerdos que tenia de su niñez) Así que no se es lo que mas desorbitada me deja y hace que todas mis opciones no sean acertadas :/

  7. Anónimo permalink
    31/08/2013 1:21

    Creo que todos estan de acuerdo que no es a su amigo Michael, por lo visto es una persona mayor que Charlie. Lo que creo es que escucho una conversacion de unas chicas del instituto y entonces pensó que era una buena persona por no haberse acostado con una persona incluso cuando lo pudo haber hecho.Lo dice una carta antes del epilogo

  8. albertoypunto permalink
    05/04/2014 12:11

    Sé que llego tarde a esta entrada. Vi hace dos días la película y me ha gustado mucho, muchísimo. Será porque mi adolescencia (que quedó atrás a mitad de la década pasada) fue un poco atípica y me obsesiona un poco como tema…
    La crítica de la película es genial, Rodrigo. “Ventajas de ser un marginado” es bonita y oscura al mismo tiempo. Y la banda sonora… qué decir de ella, dispara las emociones. En cuanto al trío protagonista, están los 3 muy bien, aunque Ezra Miller destaca por encima del resto.
    Y nada, llevo desde el jueves por la noche queriendo soltar todo esto.
    Saludos,

    Alberto

  9. Anónimo permalink
    28/07/2014 5:55

    El libro al igual que la película me gustaron demasiado, al principio pensé que sus cartas iban dirigidas a una persona específica, pero luego me di cuenta de que las cartas eran para mí! O sea las cartas son enviadas al lector

  10. 19/08/2014 15:47

    Yo soy un adolescente y es mi libro y una de mis pelis preferidas. El libro lo leí después de ver la película, y me gustaron igual. Yo creo que le escribe las cartas a un chico que conoció en el hospital, eso dice en el principio del libro, pero el otro no conoce a Charlie. También es un libro muy personal porque parece que se lo escribe al lector.

  11. Anónimo permalink
    04/09/2014 4:00

    Pues sea Quien sea que estan escritas las cartas que alo mejor nunca lo sabermos .Lo mejor de leer el libro es que te hace sentir que esas cartas van escritas acia ti por que en cada una de las cartas dice querido amigo Como si nosotros fueramos ese amigo.

  12. cristian permalink
    29/04/2016 5:08

    Las cartas estaban dirigidas al lector.

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