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‘To the Wonder’: el amor según Malick

28/05/2013

To The Wonder

Es tremendamente curioso el gélido recibimiento que ha tenido la última película del simpar Terrence Malick. Mientras sus trabajos iban apareciendo con mastodóntica parsimonia (a veces con periodos de más de 20 años de sequía), cada uno de ellos era considerado un acontecimiento cinematográfico histórico, las loas desmesuradas se agolpaban y la expectación era máxima; era como si un extraterrestre llegara cada unos cuantos años para recordarnos que otro cine (estadounidense) era posible. Sin embargo, ahora que Malick se ha enfundado el mono de trabajo y se ha pasado al otro extremo (con cuatro estrenos previstos en no más de dos años), ‘To the wonder’, el primer proyecto de esta serie, ha pasado prácticamente inadvertida por nuestras pantallas.

Y sin embargo, Malick sigue siendo el mismo. Y aún diría más, seguramente es el Malick más accesible que hemos podido ver, por lo que cabe culpar del fracaso crítico y comercial del filme más a ese comportamiento tan humano de idealizar lo inhabitual y desdeñar lo rutinario que al propio equipo artístico. De hecho, el argumento no presenta mayor complicación: un hombre y una mujer se conocen en París, se enamoran, se establecen juntos en EE.UU y el amor comienza a agrietarse poco a poco. Vamos, la vida misma.

To the wonder

El universo de nuestro guadianesco cineasta no se ha movido un ápice en todos estos años: largos planos sin apenas diálogos, música clásica, multitud de campos mecidos por el viento, esa voz en off tan poética y con ínfulas de trascendental… Este conglomerado formal encajaba como un guante a películas de temas tan universales y graves como ‘La delgada línea roja’ (o el hombre expuesto a la tragedia de la guerra) o ‘El árbol de la vida’ (o la descripción de toda una existencia humana). Sin embargo, y aquí esta el gran palo en la rueda del filme, este envoltorio no encaja tan bien con una ‘simple’ historia de amor como es ‘To the wonder’. Esta distensión entre forma y fondo hace que, en ocasiones, lo que en filmes anteriores pareciera sublime ahora parezca ridículamente pretencioso.

Un idealizado comienzo, en el que vemos el inicio del amor entre Neil (Ben Affleck) y Marina (Olga Kurylenko) en la sobreexplotada París no nos engaña. Malick va dejando pistas (esa marea que sube amenazante en la playa) de que esta situación no es más que un espejismo. El traslado de la pareja a EE.UU y el progresivo deterioro de su relación hasta el regreso de Marina a Francia supone una de las cumbres del filme. Malick nos muestra su sutileza dejándonos interpretar a nuestro antojo escenas caseras de la pareja, en principio cotidianas pero, bien pensadas, definitorias de la tensa situación. Sin embargo, la partida de Marina deja huérfano a un filme que se centra en seguir a Neil y no parece dejar de dar vueltas sobre sí mismo, haciendo, esta vez sí, fatuo e inadecuado el místico esteticismo malickiano. Entra en escena el Padre Quintana (un Javier Bardem que sucede como colaborador español del cineasta al mítico director de fotografía Néstor Almendros), un cura en plena crisis de fe,  y el estupor es máximo (míticas son ya las risotadas que provocó durante la proyección en el Festival de Venecia), ante un personaje que parece estar metido con un calzador de los grandes. Pero en el insondable territorio de nuestro enigmático director, las apariencias engañan. Quintana pasará a ser crucial en un tramo final que da sentido a toda la película, gracias al regreso de una Marina que termina dando un rumbo a su vida, apartada de las idas y venidas del amor terrenal y adentrándose en un terreno mucho más espiritual, proporcionándonos Malick una de esas moralejas que tanto le gustan, tan elogiosas hacia un Dios que nos ha plagado de maravillas que no sabemos valorar. Un bello y gran cierre que nos deja un buen sabor de boca, si bien no podemos dejar de recordar que hemos debido esperar demasiado tiempo para llegar hasta él.

To the wonder Javier Bardem

Las actrices -con una gran Kurylenko, mucho más dúctil de lo esperado, y una correcta Rachel McAdams– destacan muy por encima de unos Affleck y Bardem muy encorsetados por lo funcional de sus personajes en una irregular ‘To the wonder’, que queda lejos del virtuosismo y la capacidad analítica de ‘La delgada línea roja’ y de la abrumadora belleza del tronco argumental (muchos más discutibles eran sus pretenciosos insertos y las sonrojantes escenas con Sean Penn) de ‘El árbol de la vida’ pero que sigue proporcionándonos momentos de gran y personalísimo cine. Eso sí, ante su próxima avalancha de estrenos, Malick debería recordar la fina línea que separa el sello autoral del cliché más cargante. En caso contrario, la tibieza con la que se ha recibido a su último filme, podría no ser más que un pequeño anticipo.

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4 comentarios leave one →
  1. 04/06/2013 14:41

    Lo voy a escribir bajo éste tu post más reciente, porque imagino que es más fácil que lo veas que si me lo llevo al post que corresponde, aquel en el que hablaste de Antes de atardecer,
    No sé si has visto el tercer asalto Hawke-Delpy (hubo un pase de prensa en Madrid la semana pasada). Por si no has tenido ocasión y aunque imagino que no la dejarás pasar: No la dejes pasar,

    • Alberto Loriente permalink*
      04/06/2013 16:23

      Hola, Marañón.
      Gracias por el detalle, pero podemos ver los comentarios indistintamente del post en el que se publiquen. No hay problema en ponerlos en uno u en otro.

      En cuanto a ‘Antes de anochecer’ o ‘Before Midnight’, no he podido verla aún (desde aquí hago un llamamiento a los todos los responsables de prensa del país para que nos proporcionen pases), pero ten por seguro que es una de mis prioridades en lo que queda de mes. Descuida, que sea por mi parte o por la de mis compañeros (aquí todos somos fanáticos de la saga y estuvo presente en una de nuestras charlas recientes), habrá un post dedicado a ella. Máxime cuando las críticas están siendo magníficas.

      Un saludo

  2. 04/06/2013 17:28

    Sencillamente bestial

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