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Franz Ferdinand vuelven a casa con “Right thoughts, right words, right action”

27/08/2013

Franz_Ferdinand_-_Right_Thoughts_Right_Words_Right_Action-cover

Puede que algunos no lo recuerden, pero hubo un momento en el que Franz Ferdinand fueron la banda más cool del mundo. Tenían las canciones, la actitud, el estilo, la imagen y, sobre todo, tenían un plan: hacer bailar a las chicas. Con guitarras. Ni más ni menos. Puede que “Franz Ferdinand” (2004) y “You could have it so much better” (2005) no inventaran nada nuevo, como tampoco lo habían hecho The Strokes unos años antes, pero llegaron en el momento adecuado para poner de acuerdo a todo  el mundo. La sencillez no estaba reñida con la inteligencia, especialmente si venía servida con altas dosis de frescura, descaro, euforia y energía. Hitazos como la mítica “Take me out”, “Dark of the Matinée”, “Michael” o “Do you want to” demostraban que la combinación de riffs efectivos, estribillos contagiosos y ritmos pegadizos es todo lo que necesita el rock para seguir vivo. Y, sin embargo, todo cambió más o menos desde 2009. La banda de Alex Kapranos, Nick McCarthy, Robert Hardy y Paul Thomson dejó de molarles a los modernos. Los fans del Primavera Sound patalearon sonoramente cuando se anunció su incorporación al cartel de la edición de 2012, cuando solo cinco años atrás habrían dado palmas con las orejas. El NME dejó fuera de su lista de los 100 mejores discos de la pasada década  a “Franz Ferdinand” después de haberlo encumbrado en 2004 como disco del año (para que os fieis de las listas). Y así. ¿Qué había pasado? ¿Realmente era “Tonight: Franz Ferdinand” (2009) tan malo como para hacerles perder todo el prestigio ganado en un abrir y cerrar de ojos? Pues no, en absoluto. Posiblemente “Tonight” no contenía tantos hits por metro cuadrado como sus antecesores ni su misma inspiración, pero aquella aproximación (ligera, en todo caso) a elementos más electrónicos distaba bastante de ser el desastre que muchos quisieron hacernos creer que era. Simplemente, al contrario que el disco de debut, llegó en mal momento. La parroquia indie, tan dispuesta a devorar a sus hijos, como Saturno, cuando éstos crecen demasiado, estaba ya a otras cosas, y no iba a volver a ensalzar a una banda que podían disfrutar los seguidores de Shakira.

Los de Glasgow debieron acusar el golpe, porque al parecer estuvieron al borde de la separación, y se han tirado cuatro añitos pensándose mucho hacia dónde tirar. No tiene que ser fácil encajar que ya no eres la niña bonita de alguien, sobre todo cuando no has hecho nada grave para dejar de serlo, pero el mundo de la música funciona así. Las modas vienen y van. Al menos ellos disfrutan de un cierto status entre el público más mainstream, obviamente no al nivel de Coldplay, The Killers o Muse, pero sí suficiente como para que “Right thoughts, right words, right action”, su flamante nuevo álbum, no pase desapercibido.  ¿Y qué encontramos aquí? Pues el regreso de Franz Ferdinand al calor del hogar, a la fórmula que mejor conocen y de la que en realidad nunca se apartaron, pero tratando de afinar el tiro y de recuperar las sensaciones de sus dos primeros discos.  Esa voluntad queda patente en los  dos temas que se han extraído como singles. “Right action” busca la irresistible pegada de los Ferdinand más característicos, los de “Take me out” y “Do you want to”, una tonada simple, ágil y pegajosa, que se mete en el cerebro para no salir. No alcanza el listón de aquellas, pero tampoco se queda tan lejos. Y “Love illumination” funciona como un remake de “This fire”, con sus enérgicas maneras glam y su estribillo directo y memorable, añadiendo arreglos de viento y una contagiosa melodía de órgano. Es cierto que las dos podrían despacharse con un “más de lo mismo”, pero escuchándolas uno recobra las ganas de salir a la calle a quemar la noche, que es de lo que siempre ha ido esta banda.

La efervescente “Bullet” también está en la onda de los Ferdinand primigenios, inyectada de velocidad  nuevaolera y culminada con otro estribillo para el recuerdo, mientras que “Evil eye” se amarra a su gomosa línea de bajo para incidir en un post-punk deudor de Talking Heads aderezado con unas gotas de los Clash tardíos de “Rock the Casbah”. “Treason! Animals”, en cambio, parece una lectura perezosa de su “Darts of pleasure” salvada por el obsesivo bucle que centrifuga su tramo final. En otros momentos “Right thoughts, right words, right action” se aventura por senderos paralelos menos transitados por la banda escocesa, lo que contribuye a insuflar algo de variedad a un trabajo que, como siempre, tiene en la concisión una de sus mejores virtudes, tan solo 35 minutos. Es el caso de la juguetona  “Stand on the horizon”, una pieza de soft-funk que suena como si Barry White se llevara de juerga a la ELO a una disco de finales de los 70. En “Fresh strawberries” ya desde el título la referencia son The Beatles, y más concretamente el Paul McCartney más escorado hacia el power-pop y su asombrosa habilidad para facturar estribillos expansivos.

En el tramo final del disco Franz Ferdinand aprovechan para dar rienda suelta a su vena más exploradora, aunque dentro de los propios límites que siempre se han autoimpuesto. No son los momentos más vibrantes del álbum, pero dejan puertas abiertas a una evolución futura del sonido de la banda. Así, “The universe expanded” se impregna de una atmósfera oscura, ligeramente siniestra, que quizás promete más de lo que finalmente da. Más acertado se revela el reggae de “Brief encounters” una pieza que podría haber firmado el Damon Albarn de cualquier época. “Goodbye lovers & friends”(¿premonitorio título? esperemos que no) también parece de Albarn, más concretamente de su reivindicable proyecto The Good, the Bad & the Queen, y en ella Kapranos y compañía experimentan un poco con texturas y ritmos esquinados hasta llegar a un estribillo 100% coreable.

Es justo reconocer que “Right thoughts, right words, right action” no alcanza el nivel de los dos primeros discos de la banda. Puede que la nota media sea superior a la de “Tonight”, y subrayo lo de “puede” porque habrá que ver cómo resiste el paso del tiempo esta colección de canciones. Es un álbum instantáneo y disfrutable, sin mayores pretensiones, pero al que quizás le falte algún puñetazo más sobre la mesa en forma de hitazo inapelable y le sobre algo de cálculo. Un poco más de riesgo no le habría venido mal, aunque después de lo mal que se entendió la apuesta que hicieron con el disco anterior es comprensible que hayan querido jugar sobre seguro. En cualquier caso, dudo mucho de que sirva para revitalizarles ante todos los que renegaron de ellos, ni tampoco para ganarse nuevos fans, pero no decepcionará a aquellos que nunca les pidieron ser otra cosa distinta a lo que siempre fueron: una banda para hacer bailar a las chicas. Y con guitarras. Ni más ni menos.

franz-ferdinand

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2 comentarios leave one →
  1. walkirya permalink
    27/08/2013 18:42

    Coincido completamente!! un disco de lo mas disfrutable, quiza no como los primeros 2, pero mucho, mucho mas que el anterior y el plus es la version que contiene el Right Notes, Right Words, Wrong Order, bien vale la pena para aquellos que crecimos con la banda!!

  2. Maneee permalink
    10/02/2016 18:15

    pues muy malo su análisis…yo me hice fan de ellos al escuchar LOVE ILLUMINATION!!!

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