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“Californication”: infielmente nuestro, Hank Moody

02/07/2014

Californication Season 7 - Hank

(ALERTA SPOILER: Si has visto “Californication” hasta la emisión de su último capítulo, “Grace”, puedes leer este post. Si aún vais algo retrasados, os recomendamos que disfrutéis del viaje y volváis en algún momento. Si ni siquiera habéis empezado… dejad lo que estéis haciendo y ponedle remedio. YA. Motherfuckaaaaaa!)

Ya me ha sucedido dos veces este año que una series finale me chafa un título cojonudo para un post. Hablo de dos series que llevaba años siguiendo, a las cuales me había mantenido fiel durante 208 capítulos, en el caso de la primera, y 84 en la segunda. A falta del último episodio, pues, creía tener las cosas suficientemente claras y sabía ya, más o menos, cómo titular y cómo enfocar sus posts de despedida correspondientes. Pero todo se vino abajo en cuestión de minutos. Hace unos meses, todas las frases bonitas, toda la emotividad y sensiblería que me guardaba para homenajear a una de mis sitcoms favoritas, se fueron a tomar por saco tras un último capítulo que me sentó como una puñalada. Algunos sabréis de qué estoy hablando y recordaréis mi cabreo. Y ahora, cuando me toca escribir sobre “Californication”, me encuentro en la misma situación, aunque completamente distinta. Me explico: desde hace semanas no tenía ninguna duda de que titularía mi entrada “No siempre puedes tener lo que quieres”. Y está mal que yo lo diga, pero era una frase estupenda, y funcionaba a muchos niveles. Primero, porque volvía a mencionar (por enésima vez) una de sus canciones más icónicas, el “You Can’t Always Get What You Want” de los Rolling Stones. Segundo, porque estaba absolutamente convencido de que el héroe, en esta ocasión, no conseguiría a la chica. Y tercero, porque también tenía la certeza de que nada podrían hacer en esa última media hora para impedir que un ‘die-hard’ fan como yo terminase disgustado con el desenlace. Así que aquí estoy, obligado a cambiar de nuevo de planes porque Hank sí ha terminado con Karen (al menos de momento), y porque han vuelto a hacerlo: contra todo pronóstico, me encuentro profundamente conmovido por el cierre de “Californication”, y tan satisfecho que de hecho ahora creo que no podía haber sido de otro modo, estando donde estábamos.

Eso no quita que esta séptima temporada haya sido… dejémoslo en decepcionante. Pero precisamente por eso, que hayan sabido dejarnos si no a todos, sí a unos cuantos, creo, con buen sabor de boca no es poco. Es muchísimo. La decepción era considerable porque la serie, a pesar de algún leve altibajo, nunca nos había fallado a los que la seguíamos fervorosamente desde sus inicios (no hablo de aquellos que, si alguna vez la vieron, lo hicieron con la ceja levantada). Porque veníamos además de una sexta temporada en mi opinión magnífica, notablemente superior a la anterior. Y porque con todo eso, era inconcebible que “Californication” no se retirase a lo grande, ofreciendo lo mejor de sí misma y entregándonos 12 episodios finales antológicos. Lo tenía todo para conseguirlo. Poco importan las cábalas que, inevitablemente, hubiésemos hecho durante todos estos años, y más aún en los últimos meses. Si Hank y Karen volverían a estar juntos o no. Si nuestro ídolo acabaría estirando la pata, como muchos vaticinaban, o se despediría vivito y coleando. Podían suceder muchas cosas. Lo único que, creo, le demandábamos al señor Tom Kapinos era continuidad y coherencia, que no escatimase en guiños a la mitología de la serie (parecía más pertinente que nunca) y que nos volviese a matar a carcajadas… y a hacernos llorar como bebés. En cambio, durante buena parte de la temporada “Californication” no ha sido, o no lo ha parecido, ni continuista ni coherente, no hemos tenido tantos guiños como esperábamos, nos hemos reído menos que nunca y la emoción, salvo en sus últimos estertores, ha brillado por su ausencia. Bravo, en todo caso, por ese volantazo final que acabó enderezando, más o menos, las cosas.

Californication Season 7 - Julia & Hank

A finales del siglo pasado, un muchacho quedó absolutamente fascinado (por decirlo de forma elegante) con una hermosa joven que se paseaba (y hacía alguna que otra cosa) montada sobre unos patines (se la conocía simplemente como ‘Rollergirl’) en la excepcional “Boogie Nights” del genial Paul Thomas Anderson. Imagínense su alegría cuando, tropecientos años después, se enteró de que Heather Graham encarnaría (y ella encarna mejor que nadie) a un personaje importante en la última temporada de una de sus series favoritas. Las buenas noticias no terminaban ahí, pues también se anunciaba el fichaje de Michael Imperioli, el inolvidable Christopher Moltisanti de “Los Soprano”. La cosa no podía pintar mejor. Ahora que ya podemos hacer balance, es probable que el Rick Rath de Imperioli esté entre lo mejor del año, gracias en buena medida al carisma del actor, aunque no haya llegado a igualar a otros secundarios legendarios como Sue Collini, Atticus Fetch o el inigualable Lew Ashby. En cuanto a la Julia de Graham… No ha sido culpa suya. La actriz luce, a sus 44 años, más bella que nunca, y se ha entregado en cuerpo y alma a un personaje que se suponía que debía ser encantador, y así ha sido… pero su trama nos ha sentado como una patada en las pelotas. Julia y Levon. Levon y Julia. La que han liado.

Californication Season 7 - Levon

El hijo ‘bastardo’ de Hank, interpretado por un Oliver Cooper que a pesar de todo ha sido un buen descubrimiento, irrumpió en la vida del escritor, de la mano de su explosiva madre, en el peor momento posible. Para el señor Moody y para todos nosotros. Cuando Hank abandonó a Atticus (y más importante, a Grace) y regresó a California a lomos de la Harley de Krull en el precioso final de la temporada pasada, decidido a recuperar de una vez por todas a Karen, sabíamos que no lo tendría fácil. Que habría de sortear unos cuantos obstáculos, y que él también se encargaría de torpedearse a sí mismo con alguna de sus habituales cagadas. Pero no esperábamos que Kapinos se desviara tanto y se olvidase, ya desde el principio y de esa manera, de ‘lo importante’. Hasta el punto de casi desvirtuar la finale del año pasado y de, incluso, estar muy cerca de dinamitar toda lo visto hasta el momento. “Californication” siempre han sido Hank y Karen, Karen y Hank, y este año hemos tenido inexplicablemente muy poco de todo eso. Y menos aún de Becca, la tercera pieza esencial de la serie. Sólo se asomó en el penúltimo episodio, “Daughter”, y muy brevemente en la finale, “Grace”, y cuánto se la ha echado en falta. Aunque su aparición haya sido determinante, no esperábamos menos, para encauzar el destino de la pareja. Del mismo modo que hay espectadores que odian a Karen, también los hay (es probable que sean los mismos) que no soportan a la hija de Moody. Yo creo en cambio que es un personaje grandioso, irrepetible. Podría rellenar un post entero rescatando algunas de las inolvidables citas con las que nos ha ido golpeando a lo largo de estos siete años, pero casi por casualidad me he topado con su memorable intervención en el undécimo capítulo de la cuarta temporada, “The Last Supper”, pronunciada por una adolescente dolorosamente adulta. Lo dejo en inglés para que no pierda ni un ápice de magia:

BECCA: It’s nice seeing you guys together like this. Reminds me of a better time.
MARCY: Not better, sweetie. Just different.
BECCA: It was better. I know it was. I was there.
KAREN: It was an illusion, baby. Magic trick.
BECCA: I know you think I’m too young to understand, but I was there. I was watching. I was listening. You guys were all happy and in love and I felt safe. I was looking forward to being a grown-up because it looked like so much fun. And then somewhere it all went wrong. I don’t know if it was California or just you guys, but it all changed one day, almost overnight. Take it from someone who was watching and taking notes. You guys were good together.

Californication Season 7 - Karen & Becca

Con Becca desaparecida del mapa y Karen olvidada por los guionistas y, lo que es peor, por el propio Hank, hemos transitado por capítulos y más capítulos en los que contemplábamos atónitos cómo el escritor se acercaba cada vez más a su nueva ‘familia’, hasta el punto de llegar a jugar a las casitas y a hacernos creer que, al menos por un momento, se planteaba que podría ser feliz ejerciendo de padre ‘full time’ del agotador Levon, y de fiel amante de la adorable Julia. ¿Quién podría reprochárselo? Pues nosotros. Es loable que, tras aceptar el golpe, decidiera no desentenderse de ese nuevo vástago tan necesitado de una figura paterna. Y que haya hecho todo lo posible por ayudarle. Otra cosa es que, como es habitual en él, no fuera capaz de darse cuenta de que eso de pagarle una puta para desvirgarle, provocándole además una adicción alarmante al chaval, quizás no era lo más apropiado. Pero lo ha intentado, a su manera. También es entendible que, siendo un amante impenitente del género femenino, terminara sucumbiendo en los brazos, y entre las piernas, de una de las mujeres más espectaculares que han pasado por la serie. Una que además no le ha planteado apenas problemas (como pareja), ni parecía exigirle demasiado. Por suerte, no fue más que un espejismo. Que duró más de la cuenta, pero una falsa ilusión. Kapinos tuvo que recurrir a un brusco y un tanto sucio golpe de timón, al final del octavo capítulo, “30 Minutes or Less”, para ir corrigiendo poco a poco el rumbo. Para volver a Karen. Esa Karen, esa única mujer, a la que es capaz de escribirle las cartas más desgarradoras del mundo. No lo ha hecho por ninguna otra, con la excepción de su hija, y sabemos que nunca lo hará. Creo que a todos los fans de la serie nos vino a la memoria, viendo la ya para siempre legendaria escena en el avión, esa otra misiva que Hank escribió allá por el décimo episodio de la segunda temporada, el simplemente perfecto “In Utero”:

Dear Karen,

If you’re reading this, it means I actually worked up the courage to mail it. So, good for me. You don’t know me very well but you get me started. I have a tendency to go on and on about how hard the writing is for me. But this… this is the hardest thing I’ve ever had to write. There’s no easy way to say this, so I’ll just say it. I met someone. It was an accident. I wasn’t looking for it. I wasn’t on the make. It was a perfect storm. She said one thing. I said another. Next thing I knew, I wanted to spend the rest of my life in the middle of that conversation. Now there’s this feeling in my gut. She might be the one. She’s completely nuts… in a way that makes me smile. Highly neurotic. A great deal of maintenance required. She is you, Karen. That’s the good news. The bad is that I don’t know how to be with you right now. And it scares the shit out of me. Because if I’m not with you right now, I have this feeling we’ll get lost out there. It’s a big, bad world full of twists and turns, and people have a way of blinking and missing the moment… the moment that could’ve changed everything. I don’t know what’s going on with us, and I can’t tell you why you should waste a leap of faith on the likes of me… But, damn, you smell good. Like home. And you make excellent coffee. That’s got to count for something, right? Call me.

Unfaithfully yours,

Hank Moody

Californication Season 7 - Karen & Hank

Ese ‘infielmente tuyo’ con el que Hank cerraba la carta resuena aún más con fuerza ahora que nos damos cuenta de que, a pesar de su mala cabeza y su desquiciada bragueta, jamás le ha sido infiel a Karen. Ni sentimental ni sexualmente. Hank nunca se ha acostado ni ha deseado a otra mujer cuando ha estado con Karen. La habrá cagado de mil maneras y les habrá fallado a ella y a Becca de otras quince mil, pero ha sido sólo en los momentos en que no ha podido estar junto al amor de su vida cuando se ha perdido en una loca espiral de coños, alcohol y sustancias estupefacientes de todo tipo. Por eso cuesta tanto entender que haya luchado tan poco por ella esta temporada. Y que sólo haya reaccionado cuando, de forma tan violenta y traumática, se dio cuenta de que podía perderla para siempre.

Californication Season 7 - Rath & Hank

Todas las temporadas de “Californication” suelen tener también una unidad temática: la primera sirvió de presentación y abordó su bloqueo creativo, en la segunda nos metimos de la mano del productor Lew Ashby en el mundo del rock n’ roll (que siempre me ha parecido el territorio natural de Hank), en la tercera vimos cómo se desenvolvía en el ámbito académico, en la cuarta tuvo que lidiar con sus líos con la justicia mientras volvía a coquetear con el cine, en la quinta siguió enredado en eso tan molesto de hacer películas y se adentró en la escena del hip-hop con Samurai Apocalypse como maestro de ceremonias (y ni él, ni nosotros, nos sentimos del todo a gusto), y en la sexta regresó por todo lo alto al rock (y a Broadway) gracias a Atticus Fetch. Así que, una vez que éste último cumple su amenaza y le despide sustituyéndolo por Aaron Sorkin, y tras darse cuenta de que se ha cagado en todos los platos que alguna vez le han dado de comer, sólo le queda… intentar cagarse, según sus propias palabras, en la televisión. Otra buenísima idea, a priori, pues suponía algo así como cerrar el círculo, y podría servir para destriparnos el medio, sin piedad ni misericordia, desde dentro. Pero de nuevo me sabe a oportunidad perdida. Es cierto que el personaje de Rath ha sido un hallazgo, y que también nos ha servido de excusa para traernos de nuevo a ese odioso director interpretado por Jon Kasdan (sí, el hijo del gran Lawrence), a Stu Beggs (Stephen Tobolowsky) e incluso al ya imprescindible Eddie Nero (Rob Lowe). Más allá de eso, quitando unas cuantas ocurrencias de algún secundario, las coñas sobre Terry y un par de situaciones disparatadas, consecuencia también de meter a Levon en la pomada, ni nos hemos reído tanto como deberíamos ni creo que hayan profundizado con suficiente agudeza en un mundo que debería haber dado mucho más juego. Cuando “Santa Monica Cop”, esta vez la serie, vuelve a irse al garete, Rath llega a proponerle a Hank que escriba él una inspirada en su propia vida y experiencias. Ahí saltaron algunas alarmas, pues muchos se temieron una ‘serranada’: que al final todo fuese algo así como una ficción, una serie dentro de la propia serie. Menos mal que la sangre no acabó llegando al río.

Californication Season 7 - Charlie & Marcy

Tobolowsky ha seguido teniendo muchísimo protagonismo, convirtiéndose en el sexto intérprete, por detrás de Madeleine Martin, que en más capítulos de la serie ha aparecido. Así, Stu ha vuelto a arrastrar, esta vez casi a monopolizar, la trama principal en la que se han embarcado Charlie y Marcy. Los fieles escuderos de Hank y Karen, los dos entrañables bufones que han cargado siempre con las aventuras más vergonzosas y patéticas de “Californication”, sobre todo el ‘agente pajillero’, esta vez han tenido que lidiar con la más fea. Por no decir que lo que les ha ocurrido ha acabado importándonos un pimiento, pues no tardó en perder muy pronto la gracia. Ha sido como un desdibujado y borroso reflejo de tiempos mejores. En realidad, la sensación es que toda la serie en su conjunto quería pero no podía emular esos momentos en los que más ha llegado a brillar. Otras veces, y eso ha sido mucho más grave, ha parecido que ni siquiera quería. Sí se ha notado cuándo han intentado poner toda la carne en el asador, aunque el bocado no haya sido tan sabroso como de costumbre. Sucedió con “Faith, Hope, Love”, el ya tradicional capítulo de flashbacks de cada temporada que nos ayuda a conocer y comprender mejor la relación entre Hank y Karen previa al arranque de la serie. Aunque supuso una alegría dentro de la tónica general que llevábamos en ese momento, palidece si lo comparamos con “California Son” en la primera temporada, no digamos ya “In Utero” en la segunda, “The Trial” en la cuarta, “Love Song” en la quinta e incluso “The Unforgiven” en la sexta. Y más de lo mismo con el que debía haber sido el capítulo de desparrame absoluto y demencial, que siempre acostumbra a terminar con una nota melancólica, esa inimitable marca de la casa. Eddie Nero no suele perderse esos eventos, así que estaba claro que “Dinner with Friends” iría de ese palo. Y no estando mal del todo, aún se queda por debajo no ya de ese inalcanzable “The Apartment” de la tercera temporada, sino de aquéllos que también nos marcaron en la cuarta (“Monkey Business” y “…And Justice For All”), la quinta (“The Party”) o la sexta (“In The Clouds” y “Mad Dogs And Englishmen”). Lejos de traernos de vuelta las esencias de “Californication”, casi nos han provocado más nostalgia que otra cosa. Por no tener, creo que no hemos tenido, o al menos ahora soy incapaz de recordarlo, ninguno de esos memorables ‘Motherfuckaaaaaa’ de Hank que yo, personalmente, añoraré durante el resto de mi vida:


A estas alturas os estaréis preguntando cómo es posible que haya empezado mostrando mi satisfacción por el desenlace de la serie si no he hecho otra cosa que ponerla a caer de un burro. Lo cierto es que si se la juzga con mayor severidad es precisamente porque la amamos a rabiar, porque tenía la obligación de mantener lo que para nosotros siempre ha sido un nivel altísimo y porque… ¡demonios, ha sido la última temporada! Y del último polvo y el último puñetazo de Hank uno siempre debería haber esperado lo mejor. Aunque no haya sido así, uno siempre acaba encontrando cosillas con las que quedarse, y algunos buenos y agradables momentos. Una “Californication” a medio gas siempre tendrá algo que no tienen el resto de las series, y seguirá siendo, para nosotros, mucho más especial. Seremos aún más conscientes de ello cuando pasen los meses, y los años. Y además, bueno, está esa series finale titulada “Grace”. Ya he dicho que no tenía demasiada fe y que no creía que les fuese a dar tiempo de corregir el tiro y dar de lleno en la diana. Pero creo que lo han conseguido. Al menos yo, cuanto más pasa el tiempo, más cuenta me doy de que me gusta absolutamente todo del capítulo. Quizás sí hubiésemos necesitado algunos minutos más (no sé si un capítulo doble como fue el caso de “Weeds”) para que algunas cosas no parecieran un poco precipitadas o cogidas con alfileres. Hubiese sido un detalle por parte de Showtime, tratándose de una serie a la que deben muchísimo. Pero aun así, esos 29 minutos y medio funcionan, dejan cada cosa donde debe estar y hacen gala, ahora ya sí, de una lógica aplastante. Sé que el propio David Duchovny era partidario de que Hank terminara palmando, pero también ha confesado que para Kapinos eso nunca fue una opción. Yo ahora tampoco le hubiese encontrado sentido. Y viendo la moda imperante en los últimos tiempos, también habría sido tirar por la vía fácil y efectista. Sé que algunos entenderán que Hank y Karen terminan juntos, y hablarán por tanto de un final feliz. Yo creo sin embargo que ni siquiera ha sido un final. Lo dice claramente Hank en esa última carta que ya nos desarma por completo: su historia nunca estará terminada. Les dejamos con las manos entrelazadas, besándose y sonriendo, pero no sabemos qué pasará cuando bajen del avión, o a la mañana siguiente, o cuando regresen a California. Ya hemos perdido la cuenta de las veces que les hemos visto volver en estos siete años, incluso de forma más efusiva que en esta ocasión. Y no existen los finales felices. No hay puesta de sol (aunque ese último plano lo desmienta). Pero ellos siempre estarán juntos, de una manera u otra, y les quedarán aún muchos años que compartir, con sus buenos y sus malos momentos. Ése no es, ni mucho menos, el final. Simplemente es hasta donde nosotros alcanzamos a vislumbrar. Lo que nos han dejado ver. Lo que han querido mostrarnos. La historia de Hank y Karen y Becca comenzó en un punto antes de que les conociéramos, y ahora debe continuar sin nosotros.

Dear Karen,

I’ve been thinking about us, the story of us. How the fuck do I sum it up? Has it been perfect? Hardly. Any story with me at the center of it will never be anything less than a big smiling mess. But here’s what I know for sure: our time in the sun has been a thing of absolute fucking beauty. The nightmares, the hangovers, the fucking and the punching. The gorgeous shimmering insanity of the city of ours, where for years I woke up, fucked up, said I was sorry, passed out and did it all over again. As a writer, I’m a sucker for happy endings. The guy gets the girl, she saves him from himself, fade to fucking black. As a guy who loves a girl, I realize there’s no such thing. There’s no sunset. There’s just now, and there’s just the two of us, which can be scary fucking ugly sometimes. But if you close your eyes and listen for the whisper of your heart, if you simply keep trying and never ever give up, no matter how many times you get it wrong, until the beginning and the end blur into something called until we meet again. And that’s it. I didn’t know how to finish it, because it’s not over. It’ll never be over, as longs as there’s you, and there’s me, and there’s hope, and grace.

Californication Season 7 - Becca, Karen & Hank

Y mientras un avión surca los cielos y un Porsche queda abandonado en medio de una carretera, comienza a sonar una canción (antes lo ha hecho, en otra secuencia vital, la fantástica “These Days” de Foo Fighters). Y no, no es como yo preveía media hora antes “You Can’t Always Get What You Want”. Es otra canción que ya hemos escuchado también en numerosas ocasiones en la serie, “Rocket Man” de Elton John, y creo sinceramente que no podía haber sido otra, porque es sencillamente perfecta. Tan perfecta que casi conmociona. Aún no he podido, tampoco he querido, leer reacciones a la finale, así que no sé si me quedo solo con mi entusiasmo. Sí puedo decir que, sondeando la red en estas últimas semanas, no he encontrado una sola persona que estuviera disfrutando de verdad esta temporada. Mi compañera Irene, que durante los últimos años ha publicado excepcionales reviews semanales de “Californication” en todoseries, ama probablemente a Hank Moody más que nadie. Y sé que este año ha pasado por un verdadero suplicio. Aunque también intuyo que el final, más o menos, lo habrá vivido de forma muy parecida a la mía. Soy consciente de que una serie tan controvertida como ésta, y con una última temporada tan discutible, es fácil que pueda provocar reacciones airadas. Así que cualquier opinión es respetable, y podéis estar poco o nada de acuerdo conmigo. Pero yo he escrito esto desde las tripas, así que con todo el respeto que sabéis que os tengo, sólo puedo deciros que en esta ocasión no podría importarme menos si no comulgáis con mis sentimientos. A mí Hank, con todos sus defectos, me ganó desde el principio y ahora que se ha marchado, le admiro y le quiero más que nunca. Y le echaré muchísimo de menos.

Till the fucking wheels come off, baby.

Californication Season 7 - Sunset

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11 comentarios leave one →
  1. Irene B. Trenas permalink*
    02/07/2014 17:33

    Gracias por esta despedida tan maravillosa de la que ha sido una de las series de nuestra vida, Rodrigo, ahora mismo estoy yo haciendo lo propio también. Por fin. Cuesta decir adiós a unos personajes que han sacado lo mejor y lo peor de nuestras emociones. Eso sí, quiero pensar que esto no acaba aquí, y que aún nos quedan unos cuantos artículos por dedicar a Hank, que además es el culpable de que yo esté en el cadillac ;)

    Muy, muy, muy bien hecho.

  2. 03/07/2014 18:27

    Coincido basicamente en casi todos los puntos que destacas en esta excelente oda a lo que fue la mejor “dramedia” que he visto en mi vida. Y si, esta septima temporada estuvo a un paso de tirar todo por la borda, y dejarnos un mal sabor de boca con Californication, pero gracias a este capitulo final cuando recordemos con el paso del tiempo lo que fue esta serie, cuando la revisitemos a su debido momento, sabremos que tuvo el final que se merecia, y que con sus altibajos nos dio muchas mas alegrias que tristezas, y luego de haber visto tantas series, esas dos cosas alcanzan para que Californication se transforme en una de las series de nuestra vida. Saludos

  3. 04/07/2014 21:50

    No suelo leer “comentarios” de series o similares, pero mi decepción con el final de Californication me llevaron a buscar algo para poder entender el por qué! de este final. La única explicación que calma mi ánimo es soñar con que en algún momento habrá una película… no que ponga punto y final necesariamente, sino que nos devuelva algo del “californication” que nos robaron. Amo profundamente a Karen y Hank, se aman hasta la saciedad… y si bien no es necesario matar a Hank (Yo realmente creía que alguna circunstancia de Becca como un embarazo, una agresión, un accidente… una boda! podrían matar a Hank y derivarlo al oscuro mundo que ya visitó pero del que esta vez no podría salir) la vuelta con Karen no debía ser tan fácil!!!. Si con lo llorica que soy (lloré con el final de the office o HIMYM entre otros )
    Me ha encantado leer una crónica tan detallada de Californication y en la mayoría de las cosas opino como tu… pero el final me parece impropio, la temporada totalmente obviable. No habríamos perdido gran cosa si la serie hubiera terminado con Hank llamando a la puerta.

  4. Julián permalink
    06/07/2014 17:28

    Como siempre, una magnífica reseña, aunque yo sí veía ese final desde que mi favorita Grace quedó desbancada después de haber pasado más o menos lo que en la última temporada: mucho acercamiento a otra para acabar con el amor de su vida. Más allá de eso, ha sido una estupenda serie, que ha pecado de excesivamente larga. La sexta también tuvo muchos altibajos, igual que la flojísima quinta. Pero estamos hablando de Hank Moody, joder. Ni punto de comparación a How I met, lo siento mucho.

  5. 07/07/2014 21:31

    Totalmente de acuerdo, en un post anterior sobre Californication ya lo dije: creí ver a Hank muriendo, y añado llenando de lágrimas a quienes antes casi mata de risa. Creo que el error fue irse demasiado en el papel de “nueva familia” de Hank Moody y abandonar otras posibilidades (quizás pudieron darnos más Eddie Nero) y los Runkle con eso de la propuesta indecente se me hizo demasiado previsible.

    Hmm, una pena que haya terminado, desde que comencé a ver Californication, vi más que tetas, culos, drogas y aventuras, vi una serie completa con personajes que sentías como propios y que animaban a comprarse un porsche y rodar con el sol de California tras de ti.

    Vi amor, risas y momentos intensamente tristes, en definitiva creo que vi una de las mejores series de mi corta vida.

    Salu2

  6. Anónimo permalink
    17/09/2014 13:21

    Increible tu analisis. Enhorabuena! Mi series favorita, quiza demasiado, porque incluso esta ultima temporada me ha parecido buenisima.

  7. Ricardo permalink
    01/04/2015 20:51

    He leído de todo pero por suerte para mi encontré este blog.
    Me he reído lo que no está escrito y también en momentos problemáticos me ha ayudado mas que una terapia. Soy un incondicional de Los Soprano, me encantó Six Feet Under, me he partido con las apariciones de Al Green en Ally McBeal, pero Californication es diferente.
    Me encantó toda la serie, alguna temporada mejor que otra pero en general me gustó mucho. Hubiera preferido un último capítulo mas largo pero aún así me pareció muy eficaz.
    (Soy de los que el final de Los Soprano fue el mejor posible).

  8. Planck permalink
    11/05/2016 10:04

    La septima temporada es literalmente una castaña pero ya que nos la venden con Julia y el hijo secreto de Hank el final es totalmente una cagada pues este tendria que haberse quedado con Julia pues esta representa lo nuevo frente a lo viejo,lo desconocido y la posibilidad de enmendar sus errores con una nueva pareja y tener lo que siempre necesito frente a lo conocido y sin posibilidad de cambiar nada pues su relación con Karen siempre seria la misma ya que como pareja estable jamas funcionarian. En fin pudieron darle un final digno pero prefirieron darle uno lamentable para contentar al tipico publico que cree en cuentos de hadas ¡PATETICO!. Por lo demas una gran serie.

  9. Cao Wen Toh permalink
    17/03/2017 14:12

    Californication es la serie, MI SERIE. Pero para mí termina el día en que Becca estrelló al tuerto, más conocido como “negrito”, el verdadero protagonista de la serie.

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