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“Penny Dreadful”: razas de noche

02/07/2014

(ALERTA SPOILER: Si has visto “Penny Dreadful” hasta la emisión de su último capítulo, “Grand Guignol”, puedes leer este post. En caso contrario, prepárate a disfrutar de una de las mejores series del año y, si es posible, acompañado de un refutado exorcista).

Indudablemente, vivimos una época de falta de originalidad en el mundo del espectáculo. Un porcentaje cada vez más alto de las historias que nos cuentan desde la televisión y (sobre todo) el cine, son secuelas, precuelas, remakes, “homenajes” de antiguas películas que, en su día, fueron rodadas con inusitada brillantez y originalidad por aquellos que arriesgaron su dinero y su posición en la industria, para poder contar una historia que merecía ser contada una vez…al menos. En la actualidad, nos encontramos cada poco tiempo con una tercera, cuarta, quinta o incluso sexta y séptima parte de historias que deberían ser increíbles (a tenor de la cantidad de películas que necesitan para ser contadas); pero que no son más que vulgares y sucesivas  explotaciones comerciales de una entrega primigenia que gozó de una buena campaña publicitaria, una acertada fecha de estreno o, simplemente, que estaba por encima de la media. En clara oposición a esta forma (tosca y falta de tacto con el espectador) de afrontar la tarea de tener que volver a relatar unos hechos ya narrados previamente, nos encontramos con casos como el de la brillante “Penny Dreadful”, cuya primera temporada tratamos hoy en El Cadillac Negro.

“Penny Dreadful” es un homenaje, sí…y un remake, también; pero lo que la diferencia de los casos que describo en el anterior párrafo, lo que la sitúa en las antípodas del aburrimiento y de la previsibilidad, es que se ha dotado a los personajes de un dramatismo, una vitalidad y una fuerza, que redimensiona sus historias, respetando sus orígenes; pero otorgándoles un renovado presente y un muy prometedor futuro. Cubriendo con sucesivas capas de calidad (guión, dirección, interpretación…) el hecho de haber nacido como una imitación. Afortunadamente, no es la primera serie que, desde un punto de vista diferente (e inteligente), afronta la historia de personajes que ya protagonizaron anteriores éxitos. Ahí tenemos, “Hannibal“, “Bates Motel” o la más reciente “Fargo“. El principal desafío de “Penny Dreadful” es conseguir la fascinación del espectador, con unos personajes universalmente ya conocidos. Dejemos que el Cadillac nos lleve a los rincones más oscuros de esta serie y descubramos juntos si el terror gótico ha llegado para quedarse entre nosotros.

Es imposible empezar a desglosar cada una de las piezas que nos ofrece esta serie, sin antes conocer sus orígenes y, para eso, debemos trasladarnos momentáneamente a la Inglaterra industrial del siglo XIX, donde las clases bajas ampliaban significativamente su porcentaje de alfabetización y empezaban a contar con cierta economía familiar gracias a la cual podían dedicar, ocasionalmente, pequeñas cantidades a algún medio de entretenimiento que les sirviera para evadirse momentáneamente de la realidad. Uno de ellos eran los ‘Penny dreadful’ (llamados también ‘penny horrible’, ‘penny blood’ o ‘penny awful’).

Estas publicaciones semanales de apenas ocho páginas a cambio de un penique, que tenían como único reclamo historias truculentas, morbosas y violentas (en su mayoría, crímenes) acompañadas de explícitos grabados, tuvieron una demanda apabullante entre la clase trabajadora. Más adelante, con la llegada del color y nuevas técnicas de impresión, el éxito llegaría también entre la burguesía y la aristocracia.

Y así, pasando por los gigantes de la literatura gótica como Mary Shelley, Bram Stoker, Wilde o Poe, llegamos a nuestros tiempos, donde series como “American Horror Story” o “The Walking Dead” son, desde la distancia, exponentes modernos de aquellas publicaciones; continuando, ahora desde la televisión, con la universalización de un género (el terror) entre las masas. Sin embargo, en este panorama faltaba un candidato que rindiera un claro homenaje a esa Inglaterra victoriana oculta en la neblina, a ese Londres de callejones oscuros y farolas distantes, a ese barrio de Whitechapel bañado en sangre de prostitutas…ese hueco en nuestros oscuros corazones viene a llenarlo, con creces, “Penny Dreadful”.

Con guión de John Logan (“Un domingo cualquiera“, “RKO 281“, “Gladiator“, “El último samurai“, “El aviador“) y producida por Sam Mendes (“American beauty“, “Camino a la perdición“, “Revolutionary road“, “Skyfall“) nos encontramos con ocho episodios que, en principio, iban a ser dirigidos por el propio Mendes; pero el rodaje de la nueva entrega de Bond (que se estrenará en 2015) se lo impedía. Así pues, encargaron los primeros dos episodios a Juan Antonio Bayona (“El orfanato“, “Lo imposible“) y los seis restantes a repartir entre Dearbhla Walsh, Coky Giedroyc y James Hawes.

Ya desde los primeros compases del primer episodio, (“Night work”), comprobamos que historia e interpretaciones primarán sobre efectos y maquillaje (aún siendo estos notables). Tras un comienzo marcado por un impactante asesinato (marca de la casa para los episodios dirigidos por Bayona), conoceremos a Vanessa Ives. Medium, vidente, espiritista son los primeros adjetivos que relacionaremos a su personaje; aunque (como ella misma indica) “ninguno de esos términos es el correcto”.

Se trata de una mujer adelantada a su época, que mira de frente y domina con su carácter y su inteligencia cualquier situación en la que se encuentre, de infancia feliz y acomodada, con fuertes raíces religiosas (en sus primeros planos, la vemos rezando fervorosamente en latín). Podríamos decir que Vanessa Ives comparte los (grandes) ojos de Eva Green, su enigmática sonrisa, su profunda voz, sus calculados gestos…pero no; la transformación es mucho más profunda. La actriz francesa logra apoderarse de su personaje, llevándolo a cotas de sufrimiento, rabia, valor, terror, tristeza, culpa, odio, celos y envidia como pocas veces se han visto en la pequeña pantalla. Consigue dotar a miss Ives de una fuerza y una visceral atracción, que muy raro será el galardón al que ella no opte como gran favorita este año.

A través de la propia Vanessa, conoceremos al segundo personaje de esta serie: Ethan Chandler; interpretado por un recuperado Josh Hartnett (su último trabajo significativo había sido “30 días de oscuridad” en el 2007 y también muy relacionado con el género vampírico). Ethan es un pistolero que se gana la vida en un espectáculo de tiro en el que finge ser un superviviente del 7º de caballería del General Custer. Dada su perícia con las armas, Vanessa pretende contratarlo para el “trabajo nocturno” que da título al primer episodio. Por cierto, esa primera escena juntos me recordó a ésta otra de “Casino Royale”, también con Eva Green.

Ya por la noche, en el lugar en que tendrán que realizar el trabajo (los sótanos de lo que parece un fumadero de opio chino), hace acto de presencia un Timothy Dalton en plena forma, (al que no veía desde aquel despropósito llamado “The Tourist”), interpretando al notable e intrépido explorador llamado Sir Malcolm Murray; un hombre atormentado por la desaparición de su hija Mina y que no dudará ni un instante en hacer todo lo que haga falta (literalmente) por recuperarla. Allí, los tres personajes harán frente a (digamos) “una serie de criaturas” que no dudarán en atacar a cualquier intruso. Para estudiar el origen de estas misteriosas criaturas, trasladan el cadáver de uno de ellos a las instalaciones de un doctorado en anatomía…de nombre, Víctor Frankenstein (interpretado por Harry Treadway).

Hasta aquí, la presentación de los cuatro personajes que formarán los ejes principales de la trama y que llevarán el peso de esta serie. No obstante, lo que a priori parece una alianza de poderosos personajes dotados de inusuales habilidades e intelectos, capaces de hacer frente a toda suerte de terroríficos seres…pronto se vendrá abajo y empezaremos a descubrir que, tras esa capa de perfección, a todos los personajes les une un pasado lleno de culpa, errores y maldiciones que acabaron pagando los seres queridos que les rodeaban.

Poco a poco, en los sucesivos episodios, iremos conociendo el pasado oscuro que todos ellos guardan celosamente. Así, sabremos de los motivos por los que Ethan Chandler no puede volver a su Estados Unidos natal y de cómo su padre organiza una batida con caza-recompensas para que den con el paradero de su hijo y le traigan de vuelta a América a cualquier precio. O de la terrible muerte que tuvo el hijo de Malcolm en el inexplorado Congo Belga, al intentar infructuosamente seguir las exploratorias aventuras de su padre por las colonias y, poder así lograr un pequeño gesto de orgullo y admiración por parte de su progenitor, gesto que persiguió desde su niñez…y que nunca conseguiría hacer realidad. También de la repentina muerte de la madre de Víctor cuando éste era apenas un niño y del trauma que genera desde entonces en él (“no vuelvas a dejar que la vida divida lo que la muerte puede unir”). Y también daremos cuenta de una antigua y profunda amistad adolescente protagonizada por Mina y Vanessa; rota por los celos de una inminente boda.

Sin embargo, estos primeros trazos imperfectos no son más que la punta del iceberg que contemplaremos cómo emerge por completo a lo largo de ocho episodios.

Profundizando en la oscuridad de los personajes, tomaremos conocimiento de cómo Malcolm abandonó a su hijo moribundo para no retrasar la expedición o cómo le puso de nombre Murray a una montaña, no porque fuera el mayor deseo de su hijo; sino por su propio ego. Un hombre que bajo el noble título de Sir esconde a un narcisista, mujeriego y egoísta que intenta rescatar de las garras del mal a su hija Mina; aunque eso suponga entregar la vida de aquellos que la están arriesgando por ayudarle. Es consciente de sus imperdonables pecados y actúa en consecuencia, sin pretender que el rescate de su hija sirva para redimir sus acciones del pasado; como muy bien le responde a Vanessa Ives cuando ésta le recuerda que nadie está libre de culpa: “sí, pero tú no quieres estarlo. Esa es la diferencia entre nosotros”.

Seremos testigos del extremo al que Victor Frankenstein llevará su afán por vencer al dolor, a la vida y a la muerte mediante su (conocida por todos) “creación” y cómo ésta se revelará contra su amo por la condena al ostracismo que le supone su condición de “resucitado”. Ser repudiado y temido por la sociedad, verse negado a disfrutar del calor del amor y de la compañía de un ser querido, le llevará a ocultarse como tramoyista en un teatro mientras llega a la triste conclusión de que prefería ser el cadáver que fue, antes que el hombre que es.

También conoceremos cómo Ethan Chandler, (quizás el personaje que muestra más sentido común, más solidaridad con la situación de sus compañeros, que demuestra que se equivocan a quienes piensan de él que no es más que un dedo en un gatillo, que apuesta todas sus cartas a una relación sentimental abocada al fracaso); tiene un pasado en su América natal plagado de sangre y muerte, al igual que (sospechamos) que su presente y futuro tampoco será muy distinto a tenor de la revelación que lleva a cabo en el último episodio (“Grand guignol”).

Y, por último, Vanessa Ives. Un personaje que pasará de la más bucólica felicidad en la adolescencia, a comenzar (con pequeños actos de maldad) una desafortunada cadena de sucesos que la llevarán a evitar la boda de su mejor amiga, acostándose con el prometido de ésta (“Intenté rezar aquella noche. Dios no me respondió; pero sí lo hizo otro”), a caer en una depresión enfermiza, siendo internada en un psiquiátrico donde las terapias de choque y una lobotomía la dejarán al borde de la muerte, hasta acabar siendo poseída por el mal y provocando la muerte de su propia madre.

Al igual que sucede con “The Walking Dead”, en “Penny Dreadful” tampoco nos queda muy claro qué bando es el peor de todos, pues estamos ante una especie de “humanos monstruosos vs monstruos inhumanos”. No obstante, al final de la temporada, cada personaje habrá encontrado de alguna forma una redención a su pasado: Malcolm, encontrando a una (que no “su”) hija. Víctor, decidido a cambiar la vida de su ‘primogénito’ otorgándole una compañera de ‘similares características’. Vanessa, siendo consciente del don que supone su capacidad extrasensorial, y Ethan en forma de…’liberación’.

También harán acto de presencia un fascinante Dorian Gray (Reeve Carney), principalmente como elemento desestabilizador; Brona Croft (Billie Piper), como desafortunado objeto de deseo de Ethan; Abraham Van Helsing (David Warner), como envejecido mentor de Víctor Frankenstein y primer personaje que introduce en la serie el concepto de “vampiro” (mediante el uso del penny dreadful “Varney el vampiro o el festín de sangre”). Aunque echamos en falta la presencia directa (y no simplemente sugerida) del Conde Drácula; personaje que, al parecer, hará acto de presencia en la segunda temporada, interpretado por un actor de renombre que los productores guardan celosamente.

En cuanto a los episodios que componen esta temporada, destacaría el primero (“Night work”), por ser el que introduce brillantemente a cada personaje, estableciendo el ritmo y estilo que se mantendrá durante el resto de la temporada; el segundo episodio (“Seance”) porque implemente la sesión de espiritismo a cargo de Madame Kali justifica todas las temporadas que pueda haber de esta serie y todos los premios que Eva Green obtenga este año; pero destacaría especialmente el quinto episodio (“Closer than sisters”), por ser una obra maestra de la narrativa. Con la escritura de una carta por parte de Vanessa (ignorando, de momento, su destinatario), comienza un flashback por la juventud de Mina y Vanessa, su intensa amistad, los primeros amores, celos, traiciones, hasta llegar a la definitiva separación, soledad, locura, diversas muertes cercanas y las primeras luces de esperanza que desembocan en el inicio de esta aventura que supone rescatar a Mina. Este episodio es, claramente, un paréntesis en el ecuador de la temporada; pero es un ejercicio soberbio de guión, montaje e interpretación.

En definitiva, nos encontramos ante una ambiciosa producción rebosante de calidad, excelentes interpretes, muy cuidada fotografía, sólido guión,  brillante dirección y una espectacular y valiente Eva Green que se echa todo el peso de esta serie sobre sus hombros y por la que cualquiera desafiaría a vampiros, hombres-lobo y demás seres de ultratumba.

Mientras llega la (ya confirmada) segunda temporada, sólo nos queda esperar, noche tras noche, mientras miramos debajo de la cama y dentro del armario.

Suerte con lo que ahí encontréis…”porque las garras rajarán y los dientes desgarrarán”.

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11 comentarios leave one →
  1. Jorge Luis García permalink*
    03/07/2014 13:08

    Excelente repaso, Jose, a una serie que nos ha dejado algunos de los mejores momentos televisivos de la temporada. Es cierto que la idea de reunir a criaturas canónicas del horror clásico no es ni remotamente novedosa, pero aquí han sabido alejarse de la estupidez infantiloide y espectacularidad hueca de otros “all-stars” cinematográficos más o menos recientes como “Van Helsing” o “La Liga de los Hombres Extraordinarios” apostando, como bien apuntas, por redimensionar sus historias desde una óptica dramática y adulta y arropándolas por unos valores artísticos sobresalientes. Puede que determinados espectadores esperaran más acción o un ritmo más dinámico, pero “Penny Dreadful” ha jugado a ser otra cosa y a Showtime le ha salido bastante bien.
    No soy el único que se enamoró perdidamente de Eva Green cuando apareció en todo su esplendor en “Soñadores” (me consta que en el Cadillac hay otros rendidos admiradores), pero desde entonces nunca volvió a camelarme de aquella manera… hasta ahora, aunque por distintos motivos. Lo que hace en “Penny Dreadful” es un escándalo, especialmente en ese quinto capítulo que comentas, “Closer than sisters”, que es una auténtica maravilla en todos sus aspectos. De hecho, la serie brilla más cuanto más se aleja del hilo principal, la búsqueda de Mina, y más se adentra en las complejidades de sus personajes. El monstruo de Frankenstein de Rory Kinnear, tan trágico y digno de compasión, también me ha ganado con creces.
    En el debe de la serie (por cierto, voy con spoilers) tengo que señalar que las tres grandes escenas de acción vampírica (la del fumadero del opio, la del barco y la del Grand Guinol) sean casi calcadas entre sí y prácticamente repitan la misma puesta en escena y desarrollo (eso por no mencionar la inutilidad de las vampiras, incapaces de dar un mal mordisco pese a su aparente peligrosidad -deberían aprender de Luis Suárez :-)-). La idea de ocultar a Drácula en un segundo plano me parece muy sugerente, y también el hecho de presentarlo -aparentemente- como un monstruo sediento de sangre, más cercano al Nosferatu de Murnau que a los nobles aristocráticos de Lugosi y Lee… aunque, claro, al final esa criatura resulta no ser Drácula. No podía serlo, después de una muerte más bien pobre. Tampoco me ha seducido Dorian Grey, ni por el actor que lo encarna -al que le faltan toneladas de carisma, algo evidente cada vez que se encuentra con Vanessa Ives- ni por cómo lo han encajado en la historia, aunque supongo que en una segunda temporada profundizarán más en él. (Por cierto, “aquella” escena con Ethan Chandler… WTF?)
    Y, por último, también protesto por cómo han desaprovechado al profesor Van Helsing. Si la próxima tanda nos trae al verdadero Drácula, lo justo sería que su auténtica némesis estuviera ahí para hacerle frente, pero ya no podrá ser.
    En definitiva, muy recomendable “Penny Dreadful”, especialmente para los amantes de los horrores góticos y la estética victoriana, recreada con un detalle acojonante (es increíble cómo algunos productos televisivos pueden rivalizar e incluso superar al cine en cuanto a plasmar valores de producción en la pantalla), con una Eva Green en estado de gracia arropada por un (en líneas generales) muy competente elenco de actores, y un notable trabajo de dirección a ocho manos bien conjuntadas.
    Un saludo y seguimos leyéndonos por aquí!

  2. 04/07/2014 8:31

    Tiene cosas interesantes, pero también hay aspectos que no me han terminado de convencer. Aquí os dejo mi opinión por si tenéis curiosidad ;)

    http://seriesanatomy.blogspot.com.es/2014/07/la-nueva-familia-monster-de-showtime.html

    Saludos!

  3. 15/07/2014 15:31

    No cabe duda que esta serie es muy buena, a mí el personaje que siempre me ha gustado y que de verdad quisiera ser como ella es Vanessa Ives aunque creo que en ocasiones sí me comporto así de enogmática, ja, en fin, muy buena tu reseña, me gustó, saludos!

  4. Pia Torres permalink
    06/05/2015 23:02

    ¡Buena la primera temporada! Desde su estreno, el resultado no ha podido ser más positivo: la serie ha sido definida como “imprescindible”, “espectacular, impactante y prometedora” y se ha valorado especialmente tanto la escenografía como el trabajo de fotografía que nada tiene que envidiar a una producción cinematográfica. Además el elenco ha sido un plus que se agradece bastante, pero definitivamente Penny Dreadful no tendría sentido sin Eva Green. La Segunda temporada promete mucho y esperemos que lo cumpla.

  5. Alicia Jaramillo permalink
    08/07/2015 19:58

    Los últimos capítulos de Penny Dreadful 2 ya están, la recta final de esta serie está disponible. Me interesa saber que personajes morirán en esta segunda temporada , siempre el final de los personajes es incierto, habrá que estar atentos para conocer que mounstros vivirán para regresar en la tercera temporada , ojalá no tarde tanto tiempo en salir.

  6. 15/07/2015 20:17

    Mención especial merece la gran Eva Green, que se come a todos sus compañeros de reparto prácticamente en cada escena, demostrando que sabe aprovechar un papel bien escrito.Pos si aún no han visto la serie aquí les dejo un link donde pueden encontrarla http://www.hbomax.tv/penny-dreadful-2/ , les aseguro vale la pena.

  7. Javier permalink
    19/05/2017 18:10

    De cuando acá Wilde ha sido un escritor gótico?
    Escuche muchas alabanzas de esta serie y convengo en que tiene algunos diálogos muy buenos, que rayan en la filosofía y el casting es muy bueno. Pero el resultado es disparejo y muchas escenas no convencen y dan risa cuando buscan asustar. En fin, se deja ver y tiene algunos buenos momentos. Habrá que seguir viéndola.

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