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Un rockero en la corte de ABBA

19/09/2017

ABBA rocks

Difícil papeleta se le presenta al aficionado a la música de cierta veteranía. Siempre toca debatirse entre dos opciones. La primera, ir siguiendo puntualmente los nuevos lanzamientos de esa ingente cantidad de músicos y grupos favoritos que ha ido acumulando durante años y años. Antes la situación era más fácil: al igual que iban surgiendo nuevas bandas iban muriendo otras y el número de formaciones al que seguir se mantenía más o menos estable. Pero, en la actualidad, la fiebre por la nostalgia -que ha supuesto toda una tabla de salvación para la maltrecha industria discográfica- ha provocado que prácticamente no quede ningún grupo legendario sin su correspondiente reunión y, por tanto, nuevos discos a los que atender. Además, el lanzamiento de reediciones y revisiones varias del legado histórico son cada vez más numerosas y es otra fuente de lanzamientos al que estar atentos. Por otra parte, viene la segunda opción: el ansia de expandir nuestro universo musical nos hace seguir sedientos de descubrir nuevo material en terrenos inéditos hasta ese momento. No sólo se trata de estar atentos a la ya de por sí inabarcable actualidad musical y los nuevos grupos que van surgiendo, sino a ir rellenando huecos que hemos ido dejando en nuestro caminar por la historia de la música.

En esas estaba un servidor, abriéndose paso como podía para poder abarcar los nuevos lanzamientos de mis grupos emblema cuando atisbé en una tienda de discos -sí, aún quedan- un apetitoso cofre que contenía todos los álbumes de estudio oficiales de ABBA. Nunca había tenido mayor contacto con el cuarteto sueco que la inevitable escucha de sus grandes ‘hits’, algunos de ellos a altas horas de la madrugada y en un cuestionable estado. Curioso que es uno, vi inmejorable la oportunidad de adentrarme en un universo adorado por millones de personas en todo el mundo -algunas de ellas de fiable criterio- y por el que siempre había estado tentado. Pensado y hecho, el cofre se fue directo a caja y en apenas unos minutos pasé de ser un absoluto desconocedor de su obra a un ‘orgulloso’ poseedor de su legado completo.

Abba grupo

Lo que viene a continuación, por tanto, no es -como suele ser norma en este blog- un repaso a la carrera de un artista desde el punto de vista de un experto en su música, sino una crónica casi en directo, disco a disco, del descubrimiento por parte de un rockero de una banda que -según dictan unas normas bastante obsoletas ya- debiera estar en sus antípodas. Impresiones  a vuelapluma tras dar tres escuchas, ni una más ni una menos, a cada uno de los álbumes de las superestrellas suecas. El experimento comienza ya.

“RING, RING” (1973)

ABBA_-_Ring_Ring_(Original_Polar_LP)

No se puede decir que Abba no tuvieran claro el camino a seguir: su primer single y su primer gran éxito no deja lugar a dudas: “Ring, Ring”, la canción, representa perfectamente el molde del típico ‘hit’ de los suecos: tono alegre, casi eufórico, piano tintineante y un estribillo absolutamente pegadizo, con las preciosas voces femeninas de Agnetha Faltskog y Anni-Frid Lyngstad cantando al alimón. No se puede negar, el tema es irresistible, mucho mejor en su versión inglesa que la cantada en sueco, un idioma que por su idiosincrasia se manifiesta absolutamente perjudicial para la música del cuarteto. La procedencia folkie de sus miembros aún se deja notar claramente en la amable y disfrutable “Another Town, Another Train” -arruinada en parte por unos arreglos bastante horteras- y en la bonita balada “Disillusion”. Buen comienzo de disco, sí señor. No obstante, mis reservas no tardan en ser confirmadas: la cosa empeora con las alegres “People Need Love” -claramente tontorrona pero irresistible- y “Nina, Pretty Ballerina” -resultona, pero de nuevo estropeada por un arreglo de órgano simplemente demencial- y la sosa balada “I Saw it in the Mirror”. Cuando me voy temiendo lo peor, salta la sorpresa: la segunda parte de “Ring, Ring” es absolutamente deliciosa, incluyendo las canciones extras que se añadieron en la reedición de 2001. Muchos prejuicios debe cargar un buen aficionado al pop clásico para no disfrutar con este segmento. Precioso es ese medio tiempo que podrían haber firmado los Bee Gees más desenfadados llamado “He is your Brother”, al igual que lo es una tonada lenta tan clásica como de genuino aire estadounidense como es “I Am Just a Girl”. Inapelable es la muy comercial “Merry-Go-Round”. Pero mi gran foco de interés lo representa un quinteto de canciones que me trae a la mente influencias muy queridas por un servidor: soberbia es “Love isn’t Easy (But it Sure is Hard Enough)”, que suena como si a una de las bandas de la ‘British Invasion’ sesentera se le hubiera sumado una de esas reivindicables heroínas del rock de los 70 como Suzy Quatro o Pat Benatar en una mixtura pop-rock absolutamente irresistible, algo muy parecido a lo que logra “Rock’n’Roll Band”. Unos endebles sonidos de flauta no son capaces de arruinar una “Me and Bobby and Bobby’s Brother” que no hubieran dudado en firmar los mejores Small Faces, en tanto que la bonita “She’s my Kind of Girl” nos retrotrae a los Beatles más primerizos y tiernos y los fans de los Beach Boys pueden respirar tranquilos: su influencia es palpable en otra pequeña joya, “Santa Rosa”. Esta gran recta final no puede hacer olvidar la irregularidad de este debut, pero la cosa ha comenzado muy bien.

“WATERLOO” (1974)

abba-waterloo cover

Cuando nos encontramos ante “Waterloo” (el disco), todo hace elecubrar que el hecho de contener “Waterloo” (la canción), uno de los más grandes himnos de toda la carrera de ABBA y la ganadora de Eurovisión 1974 -seguramente la mejor  canción de toda la historia del certamen- tendrían que hacer de éste su segundo álbum su primer gran obra de referencia. Sin embargo, cuando los escuchamos al completo reparamos en que, pese a que incluye grandes momentos, estamos ante un disco demasiado disperso e irregular, extrañamente más que en su ópera prima. El resplandeciente fulgor del tema “Waterloo”, que podría ser considerada la quintaesencia del sonido ABBA, sólo tiene como continuadores de ese derroche de pop alegre y contagioso  a otro gran clásico, “Honey, Honey” y a la inferior “What About Livingstone”. Los tintes de pop británico hallados en “Ring, Ring” parecen ser desechados -sólo están en la final “Suzy-Hang-Around”– en beneficio de una profusión de baladas y medios tiempos que, con las honrosas excepciones de las muy estimables “Dance (While the Music still Goes on)” y “Gonna Sing you my Love Song”, apenas aportan nada más que excesiva cursilería y bastante poca chicha. La gran sorpresa para el rockero militante será la incipiente influencia del por entonces descollante glam-rock, tanto en su faceta más festiva y humorística -más en plan Slade, vamos- en la juguetona “King Kong Song” como en la más puramente rockera… sí, no os lo vais a creer, pero “Watch Out” si  hubiera tenido las guitarras más en primer plano podría haber estado perfectamente en los discos de la época de titanes como Kiss o Alice Cooper. Ver para creer o, mejor, oir para creer. Buen álbum, pero la reválida tendrá que esperar.

“ABBA” (1975)

Abba Abba cover buena

Unos ABBA cada vez más crecidos musicalmente y con la seguridad que otorga el éxito masivo se dedican en su álbum homónimo a tocar todos los palos que pueden, consolidando por un lado su marca de estilo y haciéndola ya absolutamente personal e inconfundible y buceando, por el otro, en los numerosos géneros musicales en principio ajenos a su naturaleza y que estaban en boga a mediados de los 70, algo que provoca una gran diversidad, no sólo musical sino también en términos de calidad. Indiscutiblemente, el ‘megahit’ “Mamma Mia” es el momento estrella, su nuevo “Waterloo”, una explosión pop absolutamente irresistible que daría nombre a uno de los musicales más exitosos de las últimas décadas (actualmente en cartel en Madrid) y a su correspondiente -y no menos exitosa- adaptación cinematográfica. No desmerece a su lado el otro gran éxito del disco, “S.O.S.”, otra canción adictiva al máximo pero algo menos evidente, en la que a un fantástico comienzo lento le sucede una explosión con acústicas sensacional y un estribillo a la altura. Exceptuando la clásica y bonita balada “I’ve Been Waiting for you”, el resto de grandes momentos del álbum están asociados al rock: desde “Hey, Hey Helen”, un rock fuerte y básico que se va dulcificando a medida que entran en acción las partes vocales y el órgano y que puede recordar tanto a Suzy Quatro como a las esenciales Heart, hasta esa oda al glam más desbocado que es la excelente “So Long” pasando por “Rock Me”, menos rockera de lo que hace suponer su título pero plenamente satisfactoria en su faceta de medio tiempo contagioso. El estilo más clásico de ABBA se sigue manifestando con menos brillantez pero suficiente entusiasmo con “Bang-A-Boomerang” y “I do, I do, I do, I do, I do”, pero a la que ABBA se salen un poco de su zona de confort, el bajón se hace demasiado predecible. Ahí están esa cursi balada de aire reggae llamada “Tropical Loveland”, ese demasiado tímido acercamiento a la música negra que es “Man in the Middle” y el pesadote guiño instrumental al estilo progresivo en “Intermezzo No1”. No mejoran la situación las dos ‘bonus tracks’ de genuino carácter americano que fueron añadidas en posteriores reediciones: la blandengue balada “Crazy World” y ese engendro en forma de medley que versiona con muy poca fortuna ‘standards’ como “Pick a Bale of Cotton”, “On Top of Old Smokey” y “Midnight Special” (que herirá con especial saña a los fans de Creedence Clearwater Revival). De nuevo, estamos ante un disco que alcanza cotas muy altas pero que se ve demasiado mermado por unos cuantos puntos negros. Seguimos a la espera de una obra realmente definitiva.

“ARRIVAL” (1976)

Abba Arrival

La definitiva llegada de Abba a las grandes ligas queda perfectamente plasmado por primera vez en “Arrival”, sin duda, su disco más ambicioso en cuanto a producción, algo que se nota ya desde ese arranque tan típico de la banda como “When I Kissed the Teacher”, tema muy correcto que, sin embargo, palidece frente a otros dos ejemplos palmarios de ese sonido tan propio que había logrado el cuarteto, estos son “Dum Dum Diddle” y “Tiger”… imposible no esbozar una sonrisa y mover despreocupadamente los pies cuando suenan en el reproductor. No obstante, si por algo todo el mundo recuerda “Arrival” es por contener no sólo una de las mejores canciones de Abba -¿la mejor?- , sino de una de las mayores muestras de todo un género musical, la disco music. Obviamente hablamos de “Dancing Queen”, una joya de esas que son imposibles de rebatir. Los medios ya disponibles resultan en una producción soberbia, que potencia todos y cada uno de los aspectos de una composición sencillamente imbatible…¡vaya melodía!, ¡qué pedazo de estribillo!, no puede haber arreglos más adecuados. La entrada de los suecos en la discoteca no pudo ser más estruendosa y exitosa, aunque, al contrario de lo que se podría prever, este estilo apenas aparece más en el disco, salvo en la suave y claramente inferior “That’s Me”. A partir de ahí, hay un poco de todo: desde los recuerdos suavizados del rock’n’roll 50’s de “Why did it Have to Be Me?” y su versión alternativa, incluida como ‘bonus track’, “Happy Hawaii”; hasta el exultante cabaret futurista de “Money, Money, Money”, pasando por el perfecto medio tiempo que es “Knowing Me, Knowing You”, la ñoña balada “My Love, My Life” y el prescindible cierre instrumental, con recuerdos a los himnos gaiteros, del tema título, que muestra una vez más el escaso acierto del grupo en este tipo de experimentos. Mención aparte el celebérrimo single “Fernando” que, sin formar parte de “Arrival”, sí que aumentó si cabe más su éxito al salir en esa época y arrollar en listas. Sentimientos mezclados al paladear su bonita introducción, con aires de folk irlandés, antes de llegar a un estribillo tan bonito y entrañable como ciertamente un poco ñoño. Seguramente “Arrival” es lo más cerca que había estado hasta el momento Abba de tener una obra indiscutible en su legado, pero algunos temas le dejan sin poder ostentar ese honor.

“ABBA: THE ALBUM” (1977)

ABBA_-_The_Album_(Polar)

Es frecuente que cuando un grupo llega de una época exultante de éxito se produzca una cierta relajación y dé a luz una obra inferior a sus predecesores, que acaba siendo considerado en su legado como un disco de transición o, directamente, menor. Sin regatearle sus numerosos méritos, en ese contexto se puede entender “Abba: The Album”, una especie de Frankenstein que entre lo más interesante de su contenido incluye tres canciones del mini musical pergeñado por el cuarteto “The Girl with the Golden Hair”. Caracterizadas por su ampulosa producción, llena de ambiciosas orquestaciones, destacan claramente la muy popular “Thank you for the Music”, un temazo de claro regusto clásico y exuberantes coros que también cuenta con una versión, igualmente buena, mucho más desnuda llamada “Doris Day Version”; y “I’m a Marionette”, canción que desata sin complejos la pasión de los suecos por el musical más exhuberante con pleno acierto. El ‘patito feo’ de este trío es la correcta balada “I Wonder (Departure)”. La gran sorpresa que nos depara el disco es la excelente “Hole in your Soul”, un tema absolutamente desenfadado que, con sus aires de new wave primeriza y su combinación de preciosas voces femeninas y jocosa voz masculina, recuerda nada mas y nada menos que a nuestros queridos The B’52’s. La otra gran estrella de la obra es el ‘jitazo’ “Take a Chance on me”, tonada que combina a los Abba más químicamente puros con unos estupendo sonido funky que le va como anillo al dedo, mucho mejor que en la inicial y ambiciosa, pero mucho menos estimulante, “Eagle”. Casi como reacción a estos movimientos evolutivos, el segmento central retrocede a los inicios folkies del cuarteto y utiliza la guitarra acústica como base en temas apreciables pero sin especial chispa como “The Name of the Game” y “Move on”, mientras que la clásica balada “One Man, One Woman” no ayuda a que “Abba: The Album” no deje de ser una de las obras menos emblemáticas del grupo.

“VOULEZ-VOUS” (1979)

Abba Voulez-Vous

Abba continuaban en 1979 en la cima del pop mundial, pero los primeros elementos de resquebrajamiento de la unidad del cuarteto comenzaron a aparecer y la grabación de “Voulez-Vous” fue un pequeño infierno, con una galopante crisis de inspiración previa. Pero… ¡quién lo diría! “Voulez-Vous” es uno de los grandes competidores de “Arrival” por el cetro de mejor obra de los suecos. Si ya habían hecho notorios intentos previos, “Voulez-Vous” es el disco de la confirmación de la querencia disco de Abba, convirtiéndose en un referente del género, con el mérito de no dedicarse a él por entero. Un single posterior y luego incluido en las sucesivas reediciones de la obra es el culmen de esta vertiente de la banda. Nada más y nada menos que el ‘megahit’“Gimme! Gimme! Gimme! (A Man after Midgnight)”, todo un despliegue de arreglos lujosos infalibles y poseedor de un estribillo atómico, que la hace mirar cara a cara a toda una “Dancing Queen”. La comparación hace inferior al tema título, una “Voulez-Vous” simplemente sensacional, pero que no puede alcanzar tan altas cotas, al igual que acontece con “Summer Night City”, tan ambiciosa como bien lograda, y con la inicial “As Good as New”. La cuota ‘rockera’ del álbum la cubre con suficiencia “Does your Mother Know”, un súper vitaminado ejercicio de influencia glam. Por supuesto, Abba seguía cultivando sobrada eficacia su sonido más definitorio y añadiendo ambiciosos arreglos logra números de pop jovial y pianístico tan contagiosos como la excelente “Kisses of Fire” e “If it wasn’t for the Nights”, mientras que era patente la influencia del musical, recordando a los inmortales himnos de “Grease”, en “Angel Eyes”. Es, como casi siempre, en su faceta más tranquila en la que Abba se muestran más irregulares. Así, mientras que la preciosa “Lovelight” mantiene el alto nivel, el resto lo baja levemente.  Tanto el medio tiempo disco “Lovers (Love a Little Longer)” como la dramática “The King has Lost his Crown”, pasando por el súper éxito “Chiquitita” y la acústica y algo blanducha “I Have a Dream” no terminan de redondear el resultado global de una obra, aún así, estupenda.

 “SUPER TROUPER” (1980)

Abba Super Trouper

Abba se adentraban en los años 80 tan exultantes como siempre a nivel de éxito pero arrastrando el reciente divorcio del matrimonio formado por Bjorn y Agnetta, lo que motivaría el principio del fin. En este contexto, “Super Trouper”, seguramente el disco más desconcertante del cuartero, quiere mojar un poco en todas las salsas. De primeras, este resquebrajamiento de la unidad interior parece teñir de melancolía el típico sonido Abba, dándole unos agradecidos matices adultos, que encajan especialmente bien en el gran éxito del álbum, esa enorme y elegante balada que es “The Winner Takes it All” y algo peor en medios tiempos como el tema título y “Our Last Summer” y en la balada “Andante, Andante”, que funciona mucho mejor cuando comienza absolutamente desnuda que cuando la van vistiendo con excesivos coros. Por otro lado, también es notoria la necesidad de Abba de no quedarse atrás y adentrarse en los novedosos sonidos que traía el recién iniciado decenio. Buenos ejemplos, ya dentro de un aire más festivo, son las excelentes “On and On and On”, que se adentra con acierto en el sonido ‘new wave’ de The B’52’s o The Cars; y “Me and I”, que recuerda a los Bee Gees más ‘tecnológicos’, los de “Spirits Having Flown”. En este sentido, tampoco desentonan la muy disco “Lay all your Love on me” ni la ‘bonus track’ “Elaine”. Habiendo remarcado ya sus cimas, “Super Trouper” puede tener el dudoso honor de ser una de las obras más irregulares de los suecos. Así, entre sus más profundas simas podemos inscribir tanto la empalagosa balada “Happy New Year” como, sobre todo, dos de sus los más grandes tropiezos de su carrera: “The Piper”, o como querer imitar sin ninguna gracia al Mike Oldfield más ‘poppy’ con una extrañada y desafortunada conjunción de gaita y teclados, y “Put on your White Sombrero”, otro ‘bonus track’ que, por esta vez, habría tenido un mejor destino guardando el sueño de los justos y no habiendo salido a la luz, pues esta indescriptible mezcla de corrido mexicano con el teclado prog de Benny Anderson debe ser una de las cosas más horteras que deben haberse grabado nunca. Una pena que el que pudo ser el gran disco de la madurez se quedara tan a medias por estas remoras.

“THE VISITORS” (1981)

Abba-The Visitors cover

La fiesta se acabó definitivamente. “The Visitors” no acusa sólo el ser el último álbum de Abba, sino también el definitivo fin de las relaciones entre los miembros del grupo, ya sólo unidos por la marca y la música y dispuestos a tomar cada uno su propio camino. Los novatos en el arte de los suecos, mejor que busquen en otro sitio y vuelvan cuando estén preparados, apenas nada hay aquí del sonido característico del cuartero y sus paradigmáticas alegres tonadas. “The Visitors” es mucho más adecuado para esos buscadores de rarezas dentro de las trayectorias de los grupos, de esas atrayentes anomalías en carreras aparentemente homogéneas. No escuchen esto en una pista de baile o en una piscina, no hay nada veraniego en este disco; más bien dediquen una oscura tarde de invierno en el salón de su casa y divaguen por un plástico donde el intimismo y la melancolía reinan. Pese a todo, para nada esta coda final a la discografía es desdeñable, más bien al contrario. “I Let the Music Speak” es la gran joya del disco, una pieza de homenaje al musical más clásico y de virtuosos arreglos que resulta uno de los experimentos más logrados y estimulantes de toda la carrera de la banda. No le va a la zaga el gran éxito del álbum, la deliciosa “One of us”, un medio tiempo de aires reggae que se corona con un estribillo de verdadera enjundia. El resto del ‘track list’ se muestra muy homogéneo tanto en tono como en calidad y, salvo la sosa balada “Soldiers”, el conjunto formado por canciones como el tema título, “When all is Said and Done”, “Slippin’ through my Fingers” o la muy minimalista “Like an Angel Passing through my Room” nos invaden de arreglos sobrios y suntuosos y un aire de nostalgia y final de etapa que realmente emocionan. Refresca un poco la propuesta la original “Two for the Price of One”. que aporta algo de alegría con su fluida combinación de voces masculinas y femeninas. La edición en CD alarga su corta duración con cuatro ‘bonus tracks’, de los que sólo caben rescatar la bonita balada “Cassandra” y “Under Attack”, que regresa al clasicismo y supone la despedida definitiva del ‘típico sonido Abba’.

CONCLUSIONES DEL EXPERIMENTO

Abba recording

Una vez recuperados mis oídos de esta avalancha musical nórdica, un servidor concluye que, seguramente por la ausencia de una verdadera obra maestra incontestable, Abba no pueden competir en el terreno de grandes glorias como Led Zeppelin, The Beatles, The Rolling Stones o The Who, pese a que les igualaron o incluso superaron en cuanto a éxito popular, y puede que tampoco puedan estar en un segundo escalón de grandeza, pero no por ello merecen esa especie de tabú que sigue manteniendo sobre ellos el público más rockero e ‘indie’ y tranquilamente pueden colocarse en un tercer nivel muy respetable con formaciones como Electric Light Orchestra o The Cars, por poner dos ejemplos rápidos. Todos sus discos llegan al menos al notable y son portadores de canciones que, más allá de ser carne de celebraciones nostálgicas y material de musicales, son verdaderas antologías de como debe sonar un gran tema de pop, sabiendo poner al servicio de unas voces femeninas estupendas unas composiciones,a veces sencillas y a veces bastante más complicadas, casi siempre efectivas y emocionantes. Al aficionado del rock más cerril, cabe recordarle que Abba no solamente cultivó el género con bastante éxito en esporádicas ocasiones, sino que sus canciones emblemáticas no sólo funcionan perfectamente por sí mismas sino que suenan fantásticas cuando se le añaden unas buenas quitarras (y sino recuerden al gran Dan Baird y el pedazo de versión de “Dancing Queen” que hizo con sus The Yayhoos). Así que abran las orejas y disfruten de una de las bandas más particulares de la historia de nuestro negocio, que para eso están.

A continuación podéis disfrutar de la perfecta puerta de entrada al universo Abba de la mano de una playlist que repasa el mejor, y más cercano al rock, cancionero de los suecos: “El rock’n’roll según Abba”. Enjoy!

ABBA-Logo.svg

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2 comentarios leave one →
  1. 19/09/2017 12:36

    Muy de acuerdo con la conclusión de este interesante experimento; en el que te adentras en una nueva senda a explorar.

    • Alberto Loriente permalink*
      19/09/2017 13:40

      Muchas gracias!
      No descarto volver a hacer algo parecido cuando se presente la ocasión con algún artista que se dé tanto a ello como ABBA…pero, por ahora, toca desintoxicarme un poco de los suecos, que la exposición ha sido muy alta!

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