Saltar al contenido
Anuncios

“Nuclear”: la hermosa explosión de Leiva

26/03/2019

Lo primero que pensé tras terminar la primera escucha de “Nuclear” fue: “Al fin Leiva lo ha logrado”, y no pude evitar una sensación de satisfacción por varios motivos, algunos meramente musicales y otros no tanto. Empiezo por los personales para entrar luego más detenidamente en los primeros y más importantes. Con su anterior disco, “Monstruos”, escribí unas líneas en las que comentaba que Leiva se había quedado a un pasito de firmar su primer gran disco, ya que aquel tenía algunas enormes canciones pero seguía pecando de algunas cosillas cuestionables y teniendo paisajes demasiado cómodos y predecibles. Comprobar que aquellos elementos de discordia habían conseguido pulirse fue uno de los motivos de regocijo.

Pero lo que mejor me hizo sentir tras esa primera escucha fueron las canciones, algo tan simple y básico como eso, unas canciones terriblemente sinceras y bellas en su desnudez, unas canciones que con otro tratamiento más oscuro y dramático podrían haber dado lugar a otro disco completamente distinto, más pesimista y trágico, pero que en esta ocasión han sido vestidas de una magia que convierte las más tristes letras en paradójicos chutes de energía y positivismo de forma natural.

“Nuclear” es el disco más sincero de Leiva. “Creo que fui demasiado sincero”, dice en la primera estrofa del álbum; pues es solo el comienzo. El estilo literario del madrileño aparece en este, su cuarto disco en solitario, más depurado que nunca. Las letras son directas, casi siempre claras y transparentes, cercanas y cotidianas en muchas ocasiones, pero no por ello están faltas de sutileza y recursos. “Tengo pedazos de un disco ya en la cabeza… hoy te has lanzado hacia abajo, yo estaba en la furgoneta llegando al barrio con Juancho después de días de guerra”, canta en “En el espacio”,  siendo este solo uno de los muchos ejemplos que se pueden encontrar a través de las 12 canciones que componen la colección.

Y para vestir estas canciones Leiva se ha despojado de todos los ropajes superfluos. Tampoco nos engañemos, no es que se trate de un disco austero, desnudo o minimalista, pero sí que es su trabajo con menos profusión de instrumentos y con una producción más delicada y sutil, sin la opulencia que había en muchos de sus temas anteriores. Así, guitarras, bajo y batería son casi siempre los encargados de musicar los nuevos textos, quedando los vientos y los teclados para momentos muy puntuales. No es una reinvención de su estilo, ni mucho menos, su música sigue siendo muy identificable y algunos de sus tics siguen presentes, pero sí se ha pretendido ir al centro de la idea y evitar elementos que pudieran distraer la atención del mensaje. Y el mensaje es ni más ni menos: estos son mis sentimientos. La lucha amor/desamor sigue siendo el eje de las canciones de Leiva, por lo que hay demasiada novedad en la temática, pero sí que ha conseguido un puntito más de hondura, apartando arena para poder ver el fondo del agujero, focalizando en la culpa de uno mismo y en los arañazos que quedan en ambos lados tras la pelea.

Al igual que en el anterior “Monstruos” la canción que me voló la cabeza fue “Electricidad”, esta vez el tema que me ha conquistado desde la primera escucha ha sido “En el espacio”, un espectacular composición de letra preciosa que va del minimalismo de una melodía delicada pero punzante hasta una explosión final tan espectacular como necesaria, una onírica canción con una producción muy detallista. Otra de las destacadas es “A ti te ocurre algo”, un claro ejemplo de tema que podría haber sido un baladón sangriento (“Hacía rato que no armaba este pequeño desastre… Nadie me puede hacer más daño que yo”) pero que resulta un torrente de energía. En “Como si fueras a morir mañana” vuelve a jugar la baza de un estribillo potente al que se encaminan todas las estrofas, ansiosas de llegar a él para reventar. Y por destacar una cuarta canción que complete el póker ganador, “Nuclear” viene a ser una revisión de “Guerra Mundial” desde las entrañas, y las diferencias entre una y otra bien podrían servir para ilustrar el camino entre los dos últimos discos del exPereza. Y cual tahúr nos guardamos en la manga las cartas de la inmediata “Lobos” y de “Godzilla”, con las voces de Ximena Sariñana y Enrique Bunbury realizando un atractivo juego de contrastes.

No creo que vaya a ver mucha gente que se suba al carro de Leiva con este disco ya que realmente no hay mucha diferencia de estilo con sus anteriores trabajos, al igual que seguramente no perderá seguidores porque muchos de los ganchos de antaño siguen estando aún presentes, simplemente creo que Leiva ha firmado su mejor disco y que, después de varios disparos rozando el larguero, al fin Leiva lo ha logrado.

 

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: