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“Luther”: un Sherlock en el lado oscuro

25/07/2013

Luther

Hay papeles capaces de marcar, para siempre e irremediablemente, la carrera de un intérprete. Personajes que encumbran a un actor o una actriz, que les dan fama y gloria, pero de los que luego les resulta muy difícil, por no decir imposible, desembarazarse, para bien o para mal. Y si esto sucede en el ámbito cinematográfico, cuánto más excesivo e inmisericorde es en el televisivo, en donde la convivencia con un rol y, asimismo, la conexión que se alcanza con el espectador, puede prolongarse durante años y años, hasta el punto de que el personaje puede acabar fagocitando al propio artista. A todos se nos ocurrirán numerosos ejemplos, pero creo que no me equivoco si digo que a muchos nos vendrá a la cabeza (sobre todo porque aún tenemos el alma en un puño) el caso de nuestro loado y llorado James Gandolfini. Cierto es que alguno sí ha conseguido superar el reto, pues en realidad nada es imposible. Jamás pensé, tras cinco temporadas de “A dos metros bajo tierra”, que llegaría el día en el que podría mirar a Michael C. Hall sin ver al sensible y atormentado David Fisher, y ahora, a sólo un par de meses del final definitivo de “Dexter”, pienso en cambio que difícilmente logrará liberarse de la sombra del atípico asesino en serie que ha venido interpretando durante los últimos ocho años. Y aunque quizás no pueda compararse ni con Tony Soprano ni con Dexter Morgan, pues no estuvo tantas temporadas en antena ni llegó a presumir de audiencias tan millonarias, nadie puede negarme que uno de los roles más carismáticos de la televisión en lo que llevamos de siglo es el Russell ‘Stringer’ Bell de “The Wire”, al que puso rostro, corpachón, voz y perfecto acento de Baltimore el británico Idris Elba. Y es que si algo le sobra a la obra maestra de la HBO son personajes míticos capaces de estigmatizar la carrera de cualquier actor. Sí, es posible que para muchos Elba sea única y exclusivamente, y hasta el fin de sus días, el elegante y avispado lugarteniente de Avon Barksdale, pero no para aquéllos que hemos visto la descomunal “Luther”, la serie de la BBC que este mes nos ha entregado, y ya era hora, su tercera temporada.

El drama policial creado por Neil Cross ha tardado dos años en regresar con una nueva tanda de cuatro episodios, de hecho, por los problemas de agenda de su gran estrella, que lleva una buena temporada volcado en su carrera en Hollywood (lo mismo ha sucedido con otra de las series emblema de la misma cadena, “Sherlock”). Así, en los últimos tiempos, Elba ha conseguido colarse en algunas producciones de cierta resonancia, aunque no precisamente en roles memorables: “Prometheus”, “Thor” y su próxima secuela, “Ghost Rider: Espíritu de venganza”, “La cosecha”, “La semilla del mal”, “Obsesionada”… y quizás me equivoque, pero “Pacific Rim”, lo nuevo de Guillermo del Toro, podría ir en la misma línea. Quizás el gran golpe en la mesa lo dé por fin con “Mandela: Long Walk To Freedom”, en la que encarnará al legendario líder sudafricano. Al menos, viendo el primer trailer, nadie puede negarle su talento prodigioso con los acentos. Pero, volviendo al tema que nos ocupa, sabíamos que el compromiso de Idris Elba con la serie era firme e inquebrantable, pues no obstante también ejerce de productor, y si hace dos años prometió que volvería a meterse en la piel del detective John Luther, este año por fin volvió para cumplir su palabra. Y no ha decepcionado, lo más mínimo, pero no creemos que sea el momento de examinar y alabar las muchísimas virtudes de su tercera temporada. Como intuimos que sois muchos los que aún no os habéis adentrado en su fascinante y sombrío universo, hemos preferido en cambio escribir esta entrada a modo de semblanza general de la serie, para que os pique la curiosidad y así podáis ponerle remedio. Por supuesto, sin spoilers… o no demasiados.

Luther In The Dark

Mencionábamos antes “Sherlock”, otro suculentísimo bocado de la BBC que sí goza de mayor popularidad en nuestro país, y lo cierto es que no son pocas las semejanzas que podríamos encontrar entre ambas series. De hecho, no sería descabellado definir “Luther” como una versión oscura de “Sherlock”. Y no lo digo sólo, y perdónenme el chiste fácil, porque Benedict Cumberbatch sea más pálido que un fantasma e Idris Elba más negro que el futuro de Mariano Rajoy. Si el inquilino del 221B de Baker Street es un tipo cerebral, frío y casi sin sentimientos, el detective, o mejor dicho, el DCI (pronúnciese ‘disiai’, todo de corrido y muy rápido) John Luther es un ser volcánico, impetuoso y atormentado. Ambos tienen un don casi sobrenatural para resolver crímenes complicadísimos, pero mientras el primero utiliza la observación y la deducción, y en ocasiones se lo toma todo como un juego o como una mera diversión, el segundo se guía más por la intuición y las corazonadas (y David Bowie), y no sólo se toma su trabajo muy en serio, sino que siempre, siempre, parece que le va la vida en ello. Y si el señor Holmes suele mostrar un nulo interés por las relaciones sociales y humanas, el pobre Luther todo termina llevándolo al plano personal. Cada insignificante cosa que acontece en su puñetera y maldita existencia. El gran drama de este gigante con aspecto de matón y fuego en la mirada, capaz de arrasar una habitación en menos de lo que dura un parpadeo, es que es jodidamente bueno en lo que hace pero la mayoría de las veces parece tener al enemigo en casa y, además, cuando regresa por la noche a su destartalado cuchitril, tras haber tenido que lidiar con las mentes más enfermas de la ciudad, en el fondo no es más que un pobre desgraciado que sólo quiere recuperar a su mujer. Las dos series comparten también esos bonitos y sugerentes planos panorámicos de la capital británica, pero en cambio, a la hora de bajar a las calles, el Londres que nos muestra “Luther” es una ciudad decadente, sucia y sórdida, infestada además de inmoralidad, vileza y perversidad. Demasiado incluso para un tipo tan fuerte como John que, por mucho que intente esconderlo, tiene un enorme corazón que no le cabe en su gigantesco pecho.

Luther At Home

Todo lo que necesitamos saber sobre “Luther”, la serie y el personaje, se nos muestra ya en su espléndida secuencia de arranque y en su memorable primer episodio. Ni uno solo de los catorce capítulos que conforman la serie (seis en la primera temporada, cuatro en la segunda y la tercera), y que han sido escritos en solitario por su creador, Neil Cross, desfallece un solo momento, pero es en esa insuperable primera hora inicial en donde se nos presentan de forma modélica las bases sobre las que se sustentará su sólido y potente armazón. Así, pronto conocemos a sus compañeros, amigos y rivales, pero no tardamos en descubrir que esa línea es muy delgada y difusa, y con el tiempo algunos de sus aliados acabarán convirtiéndose en sus peores adversarios… y a la inversa. El propio Luther, de hecho, se comporta, casi siempre, como su peor enemigo. Su subordinado y más fiel escudero (mucho más que su propia versión de Watson), el íntegro y entrañable Justin Ripley (Warren Brown), reconoce que a su jefe le gusta tomar atajos en sus investigaciones… Es una forma suave de decirlo. Luther no es que bordee a veces la ley para lograr sus propósitos, es que se la pasa por la entrepierna las veces que haga falta, y sin miramientos, siempre que le sirva para acabar atrapando a los grandísimos hijos de las mil putas a los que tiene que hacer frente en su día a día. Y la interpretación de Elba, ciertamente, es portentosa. Con libertad por fin para lucirse con su acentazo natal londinense, la fuerza, o vulnerabilidad, según toque, que transmite con su voz, sus silencios, sus miradas, sus movimientos, su inconfundible forma de caminar con las manos permanentemente metidas en los bolsillos, su contención gestual, sus estallidos de furia… nos deja literalmente sin aliento. El actor ha conseguido convertir su personaje en un icono, y muy merecidamente su trabajo se vio recompensado con el Globo de Oro en 2011, en su segunda nominación consecutiva por la serie.

Luther & Justin

Podríais pensar, si habéis leído hasta aquí, y es lógico, que un personaje tan extremo y al límite terminará necesariamente eclipsando todo lo demás, pero si bien es cierto que todo comienza y termina en la silueta del DCI John Luther, Cross ha conseguido levantar a su alrededor un mundo lo suficientemente apasionante y sólido como para que todo cobre sentido y el interés hacia sus aventuras y desventuras no decaiga ni un ápice. Algunos vienen y van, unos están desde el principio y otros llegan más tarde, eso preferimos guardárnoslo para que lo vayáis descubriendo vosotros mismos, pero por la vida de nuestro protagonista pasan, a lo largo de sus tres temporadas, y junto al mencionado Justin, su ex mujer Zoe Luther (Indira Varma), el amante de ésta, Mark North (Paul McGann), sus jefes Rose Teller (Saskia Reeves) y Martin Schenk (Dermot Crowley), su compañero y mejor amigo Ian Reed (Steven Mackintosh), sus ayudantes Benny Silver (Michael Smiley) y Erin Gray (Nikki Amuka-Bird), el detective George Stark (David O’Hara), su protegida Jenny Jones (Aimee-Ffion Edwards), su amiga Mary Day (Sienna Guillory)… Pero, si hay un personaje, además del interpretado por Elba, por el que “Luther” será recordada dentro de muchísimos años, y que hace que incluso suba aún un peldaño más en el Olimpo de las series, ese es sin ninguna duda el de Alice Morgan. Amada y reverenciada por todos los fans. Y no es para menos.

Luther - Kiss Me, Kill Me

Alice, encarnada por una escalofriante Ruth Wilson, es la gran némesis de John Luther. Y no sería justo calificarla como su Moriarty particular. Ella es otra cosa, y por momentos, es mucho más. A la hora de construir una serie, al menos en el género en el que se mueve “Luther”, es un requisito fundamental enfrentar a nuestro héroe a un buen antagonista. Y en este caso, me atrevo a decir que como villana, Alice es insuperable. Otro recurso típico y generalmente infalible es el de la ‘tensión sexual no resuelta’. Lo que es menos habitual es que ambas cosas confluyan. En “Luther” sucede y el resultado es fascinante. Alice puede resultar jodidamente hermosa y seductora, pero su belleza tiene un aire reptiliano que también repele y asusta. Quizás sea su extrema inteligencia, su absoluta falta de escrúpulos o su nula capacidad para la empatía… salvo en el caso de Luther, por el que siente una atracción irracional y enfermiza. Sus duelos dialécticos, desde el primero hasta el último, son oro puro, y cada escena que comparten es poco menos que antológica. Según avance su relación, o como queramos llamarla, la tensión acabará sobrepasando la pantalla y el espectador casi podrá oír el debate interno del detective, que no sabrá muy bien si matarla o follársela. Reconozco que, en su situación, yo tampoco sabría muy bien por cuál de las dos opciones decantarme. O sí, pero me lo callo.

Luther - Alice

Lo cierto es que “Luther” funciona como una maquinaria perfectamente engrasada e incombustible, con tres temporadas con notables diferencias entre sí pero sin ningún bajón evidente de ritmo ni, mucho menos, de calidad. Incluso los títulos de crédito de Massive Attack y la música de Paul Englishby resultan difícilmente mejorables. También encaja como un guante su estructura, heredada directamente, como ha reconocido el propio Neil Cross, de “Colombo”, y según la cual en cada nuevo caso el espectador comienza siendo testigo del crimen y conociendo desde el principio la identidad del criminal. Lo verdaderamente importante, por lo tanto, es la caza. Y los efectos, a veces devastadores, que ésta tiene en nuestro protagonista. En un John Luther que vive permanente a borde del abismo, y que parece a punto de despeñarse en cualquier momento. Así nos lo encontramos en el arranque del segundo episodio, de pie sobre una cornisa y mirando al vacío. Más de tres años después, uno se da cuenta de que, en realidad, nunca se ha bajado de esa cornisa.

Luther On The Edge

Una vez finalizada su tercera temporada, el futuro de “Luther” es verdaderamente incierto. Todo apunta a que podría haber sido la última, sobre todo si nos fiamos de las palabras de su creador y único guionista, aunque en los últimos días Elba parece no querer descartar del todo una hipotética, aunque muy lejana, cuarta tanda de episodios. En lo que ambos sí coinciden es en sus intenciones de llevar algún día las andanzas del detective a la gran pantalla, aunque parece que el proyecto pasaría por una adaptación de la novela “Luther: El origen”, escrita por el propio Cross y que, a modo de precuela de la serie, se centra en el caso que precisamente se resuelve en la secuencia de arranque de su primer episodio, y cuya sombra planea durante toda la primera temporada. Un libro que, por cierto, cuenta con excelentes críticas, ya está en mi estantería y será lectura obligatoria este verano. También sigue viva la posibilidad de llevar a cabo un spin-off con nuestra queridísima Alice Morgan como protagonista absoluta. Y eso no me lo perdería yo por nada del mundo. En cualquier caso, si el trayecto de “Luther” ha llegado hasta aquí, me atrevo a decir que con sólo catorce episodios nos ha dado muchísimo más que otras series con varias temporadas en antena, nos ha confirmado que Idris Elba, por mucha mierda que nos venda de vez en cuando, es un puto jefazo, y nos ha descubierto unos cuantos nombres que seguiremos a partir de ahora con verdadero interés. Si, en cambio, algún día el DCI John Luther recupera y vuelve a enfundarse su abrigo gris, allí estaremos para acompañarle y asomarnos con él, de nuevo, al abismo. Y adentrarnos una vez más en el lado oscuro, con las manos metidas en los bolsillos.

Luther On The Run

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7 comentarios leave one →
  1. 25/07/2013 17:53

    Me leeré el post cuando termine la tercera, que lo haré inminentemente, pero siempre me ha parecido estupenda la serie e Idris Elba un actor al que le falta un papel en el cine a su altura, que Luther se hace muy corta. Qué manera de interrogar, qué manera de andar, qué cojones que tiene el cabrón.

  2. 25/07/2013 19:57

    Una seriaca descomunal. Soy muy fan de Luther y estoy a la espera de la temporada 3. Un lujo que hagan estas miniseries. Series cortas de episodios largos, bien hechos, como películas. Ya digo, una seriaca. Por cierto, grandísimo post.

  3. 25/07/2013 23:19

    Totalmente de acuerdo, muy buena serie! Y muy buena la comparación con Sherlock!

    Qué casualidad que habléis de ella ahora, porque después de estar mucho tiempo en mi lista de espera, por fin me puse con ella la semana pasada y ya voy por mitad de la segunda. Da rabia que sean temporadas tan cortas, porque Idris Elba (ese pedazo de hombre que para mi siempre será Stringer Bell aunque cada vez es también más John Luther) está increíble, y sus escenas con Ruth Wilson son hipnotizantes, no me canso de ellas.

  4. None permalink
    25/09/2013 15:37

    La pareja Luther/Alice debe pasar a la posteridad de la historia de la televisión.

    ¿Y cómo se lo han currado para terminar todas las temporadas con un: “And now what?”

    Fucking brilliant!

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