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“Girls”: desmontando a Hannah

27/03/2014

Girls-Beach House

(ALERTA SPOILER: Revela detalles importantes de la trama de la serie, hasta el último capítulo de la tercera temporada)

“Girls” es una de esas series que suscitan tantas adhesiones incondicionales como rechazos inevitables. Están los que la amaron desde su primera temporada y con cada entrega han venerado con aún más pasión las irreverentes ocurrencias de Lena Dunham; también están los que desde el principio no soportaron su narcisismo hipster ni sus pretensiones de dar voz a una generación. Un tercer grupo lo forman los que sí aplaudieron la primera tanda pero desertaron tras una segunda más oscura y deprimente de la que ya hablamos en “Girls: Hannah y sus hermanas”. Y quiero suponer que hay otro tipo de espectador ajeno a los extremismos que aunque no le ría todas las gracias a la Dunham sí que cree que “Girls” ha sido siempre, también en esta tercera temporada, una serie ingeniosa y original que ha hecho del funambulismo sobre la fina línea que separa la comedia dramática de lo directamente grotesco su razón de ser. Dunham podrá ser irritantemente egocéntrica y exhibicionista, pero también es lo suficientemente inteligente como para presentar las miserias humanas de su alter-ego, Hannah Horvath, sin paños calientes, y nunca da la impresión de no saber de lo que está hablando. Lejos de buscar una empatía complaciente con la audiencia, en “Girls” quedan desagradablemente a la vista la desorientación, las dudas, los defectos, la hipocresía y el miedo al futuro de unos personajes totalmente imperfectos, en los que es fácil, pero también incómodo, reconocernos de una forma u otra. No siempre funciona, pero cuando lo hace “Girls” pisa fuerte y deja huella.

Este año “Girls” ha contado con dos capítulos más y se ha notado para bien. Nuevamente la fórmula ha consistido en ir sumando pequeñas píldoras narrativas, mini-historias que exploran un “gran tema” (la muerte, el trabajo, la familia) y que pueden funcionar de manera autónoma, pero que alcanzan pleno sentido en un arco argumental más amplio. Sin embargo, en esta temporada la montaña rusa de subidas y bajadas emocionales ha estado mejor integrada en una trama general en la que, de todas formas y como ya sucedió en la segunda temporada, Hannah ha fagocitado casi todo lo demás. Su lucha contra su vanidad, egoísmo e inseguridades tanto en su relación de pareja con el cada vez más imprescindible para el show Adam Sackler (Adam Driver) como en su azaroso devenir laboral, ha sido el leitmotiv de la tanda, y casi todas aquellas subtramas que se han alejado de esa órbita se han resentido inevitablemente. Y pese a ello tuvo que ser “Beach House”, una de esas imprevistas digresiones que sacan a nuestras protagonistas de Manhattan y que se desvían de la rutina estructural, la cumbre de la tanda (de igual forma que “One Man’s Trash” lo fue de la segunda), con esa catártico baño de realidad y de máscaras caídas puntuado por el posterior y emotivo plano final de las chicas tratando de recomponer metafóricamente los pedazos rotos de su amistad. Si esta serie continúa llamándose “Girls” y no “Hannah’s show” posiblemente sea por capítulos como éste.

Girls-Truth or Dare
Es difícil saber si Hannah es un personaje más maduro al final del último episodio, “Two Plane Rides”, pero, en una temporada en la que la hemos visto lidiar con bastante, ejem, insensibilidad con la repentina muerte de su editor, inventar patéticamente una historia sobre su infancia para conmover a Adam o forzar su despido de un buen trabajo en el que brillaba pero en el que no se sentía realizada, da la sensación de que es la única de sus amigas que ha terminado tomando la dirección más valiente y consecuente consigo misma. Puede que marcharse a ese taller de escritura en Iowa sea fatal para su relación con Adam, una relación que marchaba razonablemente bien –pese a obstáculos como la estresante hermanísima Caroline- hasta que el ingreso de él en Broadway abrió la puerta a las dudas y los recelos, pero quizás sea el precio a pagar por tomar las riendas de su vida, y a los veintitantos ese parece un precio razonable. Por su parte, Adam bien puede considerarse ya el segundo personaje en importancia de la serie. Aunque siempre será un tipo raruno y excéntrico ya no es exactamente el gañán sociópata y siniestro de los viejos tiempos, y la culpa de eso la tiene el papel que obtiene en la obra teatral “Major Barbara”, que le concede por primera vez un reto con el que se siente plenamente a gusto, pero eso desestabiliza su consolidada relación con Hannah, de la que depende quizás más de lo que él mismo es consciente. En realidad, sin esas dosis de “drama” que ella aporta a su vida, quizás termine volviendo por sus fueros.

Girls-Two Planes Ride
Más allá del “torbellino Hannah”, Marnie Michaels (Allison Williams) es el personaje femenino que mejor sobrevive en la serie, aunque paradójicamente sea a costa de seguir cayendo más y más hondo en el pozo de la humillación. Nada le sale bien a la otrora chica más refinada y fashion de la pandilla desde que Charlie la dejó definitivamente y Dunham parece pasárselo en grande alargando su mala racha y degradándola una y otra vez, tanto en el plano personal como en el laboral. El clandestino affaire con Ray nos dejó otra de las escenas cumbres de la temporada, el hilarante final de “I saw you” cuando Hannah la pilla con “las manos en la masa”. Al menos antes se le concedió un pequeño momento de gloria con el dueto que interpreta a dúo con el bobamente intenso Desi, uno de los fichajes de la temporada (Ebon Moss-Bachrach). Sin embargo, Dunham bien haría en encender una luz al final del túnel de Marnie porque de seguir machacándola de esa forma corre el riesgo de convertirla en una parodia patética de sí misma.

Girls-Free Snacks
Lo que “Girls” sí debería resolver con urgencia en su cuarta temporada es la situación de la bohemia Jessa Johansson, un personaje que nunca fue de mis preferidos pero que ahora mismo se siente totalmente desconectado del resto, con tramas bastante prescindibles que ni están lo suficientemente trabajadas ni contribuyen a elevar la media. Los intentos de devolverle la relevancia perdida el año pasado a causa del embarazo de Jemima Kirke situando inicialmente el foco en su estancia en rehabilitación fueron insuficientes, y tampoco ayudó demasiado el protagonismo del insoportablemente espídico Jasper (Richard E.Grant). O Dunham encuentra algún tipo de revulsivo para el personaje (no me vale la precipitada trama eutanásica de la season finale) o tal vez sería mejor prescindir de él por el bien del show. Igualmente sería deseable recuperar a la Soshanna Shaphiro (Zosia Mamet) de los primeros tiempos, porque esta temporada ha tenido muy poco que hacer, alejada de cualquier línea argumental de cierto peso y sostenida únicamente por su estallido de “Beach House” y su desesperada declaración en el último capítulo. Muy poco para un personaje que solía aportar el contrapunto surrealista y naif desde la esquina del secundario robaescenas, rol que ahora pertenece por derecho a un Elijah (Andrew Rannells) cada vez más incisivo y brillante en sus apariciones.

Girls-Flo
Pese a sus debilidades “Girls” sigue siendo grande, especialmente por haber sabido sobrevivir al hype sin renunciar a su identidad, forjando su propia personalidad sobre el inimitable molde de su personaje principal, uno de los más complejos y contradictorios que ha dado la TV reciente, y esquivando modélicamente los desvíos argumentales obvios o fáciles. Capítulos como “Flo”, todo un tratado sobre las relaciones familiares en torno a la proximidad de la muerte –con una magnífica June Squibb escupiendo frases lapidarias-, prueban la excelsa madurez de una serie que no ha dejado de crecer y a la que todavía no se le adivinan alarmantes síntomas de agotamiento.

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3 comentarios leave one →
  1. alberto permalink
    31/03/2014 12:49

    Estimados Alberto, Jorge y Rodrigo,
    me gustaría felicitaros por vuestro fantástico blog.
    Os mandé un email (propuesta blog, 24 marzo) a vuestra cuenta gmail con un par de preguntas. ¿Podéis echarle un vistazo y me comentáis? Os lo agradecería.
    Un saludo

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