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A través de los set list del ‘iNNOCENCE + eXPERIENCE tour’ de U2

31/07/2015

bombilla innocence
Aprovechando el final de la parte americana de la nueva gira de U2, ‘iNNOCENCE + eXPERIENCE tour’ , que se detendrá durante las próximas semanas para acometer a partir de septiembre la manga europea, con las cuatro fechas anunciadas en Barcelona para el mes de octubre, hemos decidido echar un vistazo para ver cómo se está desarrollando esta nueva reinvención de la banda irlandesa, y especialmente conocer qué canciones están tocando, por lo que si eres de los afortunados que vas a verles en la Ciudad Condal y prefieres ir ‘virgen’, será mejor que dejes este artículo para cuando vuelvas de los conciertos. Con ocho shows consecutivos en el Madison Square Garden de Nueva York, Bono y los suyos han dado por terminada una tanda de 37 conciertos que se inició el pasado 14 de mayo en Vancouver con los que han vuelto a los escenarios de medio aforo, a los pabellones, lo que en un grupo de su envergadura representa casi recitales íntimos. Para esta nueva gira, U2 trae bajo el brazo “Songs of innocence”, el disco publicado el año pasado con el que rompían su silencio después de muchos rumores, aplazamientos y cancelaciones, álbum con el que encontraron la salida al laberinto, como excepcionalmente contó el compañero Jorge en su día y en su reseña.

A pesar de que en un principio se rumoreó/pensó/especuló que, al tratarse de un tour con varios conciertos en cada ciudad, cada uno de esos shows sería completamente diferente, que el hecho de tocar en sitios considerablemente más pequeños de lo que están acostumbrados haría que pensaran un poco más en sus fans más acérrimos y pudieran escarbar en su discografía para encontrar canciones menos evidentes, lo cierto es que los set list están siendo más bien conservadores, repartiéndose las canciones entre las del nuevo álbum y los clásicos de toda la vida, con una estructura de concierto inamovible, y con únicamente 2-3 canciones que varían cada noche. El espectáculo está dividido conceptualmente en dos partes, una primera más enérgica y visceral, en la que prima la inmediatez, la inocencia; y otra más adulta, introspectiva, de reflexión, de experiencia.  Sí es de destacar la importancia que se está dando a los nuevos temas, con un mínimo de seis canciones de “Songs of innocence”, sin duda una cifra considerable en un grupo de su trayectoria (3-4 canciones como mucho podría ser lo que vienen introduciendo en sus giras nombres de este peso cuando presentan disco nuevo). Bien es cierto que el grueso de estos ‘estrenos’ se interpreta en la primera parte del espectáculo, dejando para la traca final sus hits más conocidos. Lógicamente, “The Joshua Tree” y “Achtung Baby!” son los otros dos discos que más temas aportan (siete entre los dos), destacando la nula presencia de su inmediatamente anterior trabajo, “No line on the horizon”, que, junto con “Pop”, es el único disco del que hasta el momento no han tocado ni una sola canción. Respecto a los clásicos, llama la atención la ausencia de “New Year’s Day”, sin duda una de las indiscutibles de la banda, igual que el hecho de que la canción que cierra los conciertos está siendo “One” o “I still haven’t found what I’m looking for”, por lo que cada noche queda fuera una de ellas.

pantalla amarilla

Los conciertos se abren, como era de esperar, con “The Miracle (of Joey Ramone)”, el primer single del nuevo disco, un trallazo que era muy candidato a dar el pistoletazo de salida. Tras él, se recupera “Out of control”, tema de su primer disco, “Boy”, si bien desde mitad de gira se ha alternado esta con “The Electric Co.”, también de su debut, continuando con la espectacular “Vertigo” y la infalibre “I will follow”, completando así un inicio de concierto bastante potente, de carácter eminentemente rockero y guitarrero. A pesar de que el propósito de estas líneas es comentar casi únicamente las canciones que están componiendo el último tour de U2, no se puede hablar de conciertos de U2 sin hacer referencia a su escenografía. Dueños desde hace años, y especialmente desde la inigualable gira Zoo TV, de la definición de grupo de estadio, y obligados casi a reinventar en cada gira este concepto, en esta ocasión lo que han deconstruido ha sido los conciertos en pabellones. A estas alturas del show únicamente se ha enseñado una pequeña parte del montaje, un escenario principal bastante más austero que en otras ocasiones, con una gran bombilla encima de sus cabezas como único elemento que distrae la atracción de la banda, mucho más junta que en otros tours, lo que da imagen de grupo con mayúsculas, de únicamente cuatro tíos tocando música, concepto que se había perdido inevitablemente en sus anteriores y mastodónticas giras.

A continuación toma protagonismo ‘Song of innocence’ para acometer de una tacada tres de sus canciones, “Iris (Hold me close)”, “Cedarwood Road” y “Song for someone”, y es entonces cuando aparece el elemento escénico más destacado, una enorme pantalla que se levanta encima de la pasarela que comunica el escenario principal con el típico stage en mitad del público, partiendo la pista en dos y consiguiendo un efecto realmente novedoso y espectacular, moviéndose los miembros del gupo por en medio de esta pantalla (que en realidad es una doble pantalla) y mezclándose con las imágenes que se proyectan en ella. A continuación, “Sunday bloody sunday”, para volver a una de las nuevas, “Raised by wolves” en esta ocasión, y cerrar la primera parte del concierto con “Until the end of the world”, descomunal canción del “Achtung Baby!” que nuevamente se convierte en uno de los puntos más destacados del concierto, con Bono y The Edge jugando a través de la ya citada pantalla para acabar “engullidos” por ella.

En este momento se produce una especie de intermedio, la banda desaparece y por la pantalla central surge una animación de Johnny Cash cantando “The Wanderer”, el tema que cerraba “Zooropa” y en el que el legendario cantante firmaba una excepcional colaboración con la banda irlandesa. Este parón sirve de excusa para dividir el concierto, que se retoma con “Invisible”, tema editado en 2014, cuando el grupo se movía en continuos aplazamientos y rumores de disco, y tema que finalmente se quedó fuera de “Songs of innocence”. Este momento cuenta con una original puesta en escena, con los cuatro miembros del grupo dispuestos a lo largo la pasarela central, dentro de la pantalla, con lo que se crea un curioso efecto de realidad vs ficción. Posteriormente, “Even better than the real thing” supone una nueva visión, siempre insuficiente, a aquel inolvidable “Achtung Baby!, para dejar la pasarela y centrarse en el pequeño y habitual escenario dispuesto en mitad de la pista, donde se producen los momentos de más conexión con el público (con la habitual invitación a una chica para que suba a bailotear un poco con Bono), y donde más flexible se muestra el repertorio. Aparte de una versión a piano de “Every breaking wave” (el segundo single de su último disco), y abriendo siempre la tanda con “Misterious ways”, en este breve set es donde más han ido apareciendo y desapareciendo canciones. “Desire”, “Angel of Harlem” y “All I want is you”, las tres del “Rattle and Hum”, han sido de las más habituales, cayendo también en algún momento “Ordinary love”, “Elevation”, “Volcano”, “Sweetest thing”, e incluso “Lucifer’s Hands” y “The Crystal Ballroom”, los dos temas extra que aparecían en la versión deluxe de “Songs of innocence”.

En el tramo final la banda regresa al escenario principal, con Bono principalmente recorriendo la pasarela. “Bullet the blue sky”, del “The Joshua Tree”, sigue siendo espectacular en vivo y, después de muchas giras, cambia su “speech” final, enlazando de forma magistral con “Pride (in the name of love)”, posiblemente su canción más perfecta (no digo que la mejor). “Beautiful day” tiene que estar, y está, pero no es el momento más destacado ni mucho menos. Tras ella en algunos conciertos han interpretado “Bad” o “The troubles” (de su último disco, con la colaboración pregrabada de Lykke Li), para finalizar con una grandiosa “With or without you”, claro que sí, sonando como hacía muchas giras que no sonaba.

Los bises normalmente han estado compuestos por “City of blinding lights”, del disco “How to dismantle an atomic bomb”, “Where the streets have no name” y “One” o “I still haven’t found what I’m looking for” (infinitamente mejor, más emocionante y superior canción la balada), si bien en alguna ocasión la primera de ellas ha sido intercambiada de sitio con “Beautiful day”. A destacar pequeñas sorpresas o detalles que han enriquecido determinados conciertos, como el interpretar “When loves come to town”, la colaboración con B.B. King presente en el “Rattle and Hum”, cuando murió el genio del blues; los duetos en cuatro de las noches de Nueva York con Lady Gaga tocando al piano “Ordinary love”, con The Roots en “Angel of Harlem”, con Paul Simon en “Where the streets have no name” y con Bruce Springsteen en “I still haven’t found…” y “Stand by me”; la recuperación de temas que llevaban décadas sin tocar, como “October”“Gloria” o “Two hearts beats as one”; y las típicas inclusiones de detalles de otros temas (suyos o de otras bandas) que tradicionalmente U2 mete en sus directos (“The hands that built America”, “Love and peace or else”, “Moment of surrender”, “People have the power”, “Black dog”, “Summer in the city”, “Do you remenber rock ‘n roll radio?”, “Mother and Child Reunion”, y un largo etcétera).

En términos generales este ha sido el concierto que U2 ha dado a lo largo de Estados Unidos estos últimos meses, y que a buen seguro será muy parecido, o idéntico, al que ofrecerá en Europa en otoño. Una gira que empezó algo dubitativa, quizás por el hecho ya destacado de que se esperaban más sorpresas o alteraciones de set-list, aunque al final se trata de la gira en la que más canciones diferentes están interpretando. Además, se ha aprovechado el hecho de regresar a los pabellones para huir del concepto escenográfico típico, ya que se podría decir que el escenario principal casi es la pasarela bajo la gran pantalla, sin duda el elemento diferencial del tour. El grupo ha ido cogiendo forma a lo largo de los conciertos, si bien a Bono, muy bien de voz, se le ve gira tras gira menos dinámico, más torpón incluso…pero es que el paso de los años no perdona. En resumen, una gira con las suficientes novedades para contentar al fan más acérrimo de U2, con los suficientes alicientes para convencer al seguidor esporádico, y con el suficiente continuismo para no reinventar el concepto de concierto (y así esa idea poder venderla en la próxima gira. De nuevo).

boceto escenario

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