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“Solas”, el otoño de The Answer

01/12/2016

The Answer Solas

Qué poquita bola les hemos dado, sin duda mucha menos de la que se merecían, a The Answer en este blog. Vale, exculpo a mis compañeros y lo asumo como un error por mi parte. Cuando arrancamos el motor de este Cadillac Negro, y ya va para cinco años, tenía clarísimo que uno de mis primeros posts estaría dedicado a la banda norirlandesa. Los tres miembros fundadores del blog éramos ya entonces muy fans de los primeros trabajos del grupo, y tampoco faltábamos a la cita cada vez que se dejaban caer por nuestro país, con bastante asiduidad, para ofrecernos sus demoledores directos. Una fidelidad que al menos dos de nosotros hemos podido mantener hasta nuestros días. Y sin embargo, The Answer no se asomaron por el Cadillac hasta casi un año y medio después, con motivo del lanzamiento de su cuarto álbum, “New Horizon” (2013); un discazo a la altura de los tres anteriores, puro y genuino rock ‘n’ roll que demostraba que lo suyo no era ningún espejismo y confirmaba que la banda tenía tralla para rato.

El grupo no tardó mucho en editar su quinto disco de estudio “Raise A Little Hell” (2015). La ocasión perfecta para volver a escribir sobre ellos, y así tenía que haber sido. De hecho, como los tres lanzamientos coincidieron en el tiempo, llegué a esbozar un post ‘a tres bandas’ junto a los fantásticos regresos de Thunder con “Wonder Days” y Europe con “War Of Kings”. Hubiese sido un post chulísimo, pues habría juntado a tres de mis bandas favoritas que, habiendo tenido su momento de gloria en los 80 (Europe), 90 (Thunder) y 00 (The Answer) aún se encontraban dando mucha guerra mediada la década actual. Como tantos otros proyectos de aquellos días, se truncó por un feliz motivo: el nacimiento de mis dos vástagos. De haber podido escribir sobre “Raise A Little Hell” hubiese señalado que sin ser, ni mucho menos, un mal trabajo, sí comenzaba a mostrar ciertas señales de estancamiento y fatiga. Los temas de corte más rockero no estaban tan inspirados ni brillaban tanto como antaño, y quedaban un tanto deslucidos frente a las baladas o medios tiempos que eran, de largo, lo mejor de aquel disco. Lo que no se le puede negar a The Answer es la constancia, y apenas un año después ya les tenemos de vuelta. En un 2016 en el que han celebrado, además, el décimo aniversario de su debut “Rise”, el grupo regresa con su sexto álbum, “Solas”. Seis discos en una década no es una producción nada desdeñable en los tiempos que corren, y eso ya de por sí es una buena noticia. Además, se palpa en el ambiente que con “Solas” estamos ante un momento clave en su carrera, la prueba de fuego que marque su relanzamiento o les condene al declive. ¿De qué lado ha caído la moneda? Pues lo cierto es que la primera toma de contacto, al menos en mi caso, fue de desconcierto total… pero no por lo segundo, sino afortunadamente por lo primero: The Answer han madurado (¡bien!) y han sabido reinventarse (¡mejor aún!), aunque eso descoloca. Es algo que no hubiésemos esperado hace un par de años y que, de hecho, no hubiésemos sabido muy bien si lo acogeríamos de buen grado. Pero ha llegado cuando ha llegado y de la forma en que lo ha hecho, y varias escuchas después uno siente su amor hacia la banda renovado y entiende que es lo mejor que les (y nos) podía haber pasado.

The Answer 2016 (1)

Uno se pone después a investigar un poquito, pues “Solas” es un disco que invita a querer descubrir qué demonios ha sucedido, y lee algunas cosas que la hacen comprenderlo todo un poco mejor. Los últimos tiempos en el seno de The Answer han estado marcados por el drama. Lo más triste, sin duda, fue el nacimiento prematuro y gravemente enfermo del primer hijo del vocalista Cormac Neeson. Una de esas desgracias que lógicamente acaban arrastrando también a sus compañeros de banda. Y es que uno intenta ponerse por un segundo en su pellejo y ya se echa a temblar… Además, el grupo celebraba este 2016 sus diez años de trayectoria discográfica. ¿Celebraba? Pues al parecer no tanto. Aparte de reeditar “Rise” a todo lujo tocaba hacer balance, y éste no fue del todo tan positivo como les hubiera gustado. El cansancio, el pesimismo y el desánimo por no haber logrado todos los objetivos que se habían propuesto, por no haber llegado tan lejos como hicieron presagiar todos los parabienes que recibieron al inicio de su carrera, empezaban a hacer mella en la banda. Una banda de cuatro colegas, pues no olvidemos que The Answer siempre ha estado integrada por los mismos músicos desde su fundación, pero hasta las mejores relaciones se resienten en los momentos más duros. Tanto es así que llegaron a plantearse tirar la toalla. Al final, por suerte, decidieron que seguían adelante, pero que sólo tenía sentido hacerlo si revitalizaban su propuesta y daban un golpe de timón a su música.

El anuncio del álbum por parte de su compañía, Napalm Records, ya hablaba de ‘evolución’ y ‘progreso’ en su sonido, y adelantaba además que con su sexto trabajo The Answer abrazaban sus raíces irlandesas y destapaban sus influencias gaélicas. También mencionaba ‘arreglos épicos, frescas melodías folk y muros de guitarra para construir una atemporal y excitante obra maestra’. Casi todas estas notas tienden a exagerar, cuando no venden humo directamente, pero puedo asegurar que esta vez su discográfica no nos mentía. También resulta curioso que, para dar un gran paso adelante, el grupo haya vuelto a contar como productores con el dúo que ya se encargara de su debut, Andy Bradfield y Avril MacKintosh. Al fin y al cabo, si estamos en cierto modo ante un ‘reinicio’ no parece una decisión descabellada. Además, The Answer siempre han sonado como un cañón, lo hicieron en aquel “Rise” y, con distintos productores, en todos sus trabajos posteriores, pero probablemente nunca hayan sonado tan bien como en este disco.

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“Solas” significa ‘Luz’ en gaélico. Y aunque a lo largo de sus 11 temas y 49 minutos de duración (14 cortes y 62 minutos si te haces con la edición especial) tendremos rotundos destellos de luminosidad y calidez, en realidad estamos ante su trabajo más oscuro, arriesgado, adulto y diverso. La banda exhibe una madurez compositiva e interpretativa realmente notable, pero quien más vuelve a deslumbrar, aunque esta vez por motivos bien distintos, es sin duda Cormac Neeson. Nuestro entrañable frontman no recurre tanto a su particular y apabullante señorío rockero y se muestra en cambio más camaleónico, haciendo alarde de una gran variedad de registros que nos descubren lo muchísimo que ha crecido como vocalista. Y como letrista. Porque si prestamos un poquito de atención no sólo a la música, sino también a sus textos, entendemos que “Solas” no nos muestra sin más una nueva realidad u otra(s) cara(s) distinta de la banda, sino que somos testigos de todo un proceso, que se intuye por momentos más doloroso que gratificante, del que han salido inevitablemente transformados y me gustaría pensar que fortalecidos. Además, allá donde haya luz siempre habrá, necesariamente, oscuridad, como bien señala ya el tema que abre y da título al LP.

What the light don’t fill
The darkness kills

En “Solas” (la canción) es más que palpable el influjo de Led Zeppelin, hasta ahí nada sorprendente, pero la  novedad es que no hablamos de los Zeppelin de “Heartbreaker” o “Black Dog”, sino en los Zeppelin de “When The Levee Breaks”. También puede recordar bastante a Tool cuando quieren sonar a Zeppelin… En cualquier caso, entramos en un territorio inexplorado para The Answer, que hasta ahora siempre habían recurrido a temas cañeros y con mucho ‘gancho’ para abrir sus discos. “Solas” quizás no te ponga las cosas tan fáciles pero, cuando la hayas escuchado tres o cuatro veces, ya te resultará imposible sacártela de la cabeza. La evolución es aún más evidente viendo su videoclip, casi un pequeño cortometraje de terror, a un océano de distancia ya de ese “Spectacular” con el que nos vendieron “New Horizon”, y que básicamente era un desfile de tetas y culos, jovenzuelos fornicando y tías morreándose.

·

Descoloca aún más el segundo tema del álbum, “Beautiful World”, precisamente por seguir una tónica similar a “Solas”, y eso ya es doblar la apuesta a lo grande. Compuesto por la banda junto a Neil Davidge, colaborador habitual de Massive Attack (o sea, las antípodas de The Answer), mantiene también una cadencia lenta y pesadota, aunque en continua progresión para acabar igualmente en alto, aunque se distingue por unos arreglos con un rollo arabesco y un ataque guitarrero aún más potente. De hecho, quizás sea donde Paul Mahon, que reconoce abiertamente aquí la influencia de Robert Fripp, haga un mejor trabajo. Es un gran tema, sí, pero necesitamos urgentemente un cambio de tercio. Y lo tenemos, pero cuando uno está esperando a sus The Answer de toda la vida, nos topamos con “Battle Cry”. Pese a ser algo totalmente diferente a lo que nos tienen acostumbrados, seguro que se convertirá instantáneamente en una de las favoritas de los fans, y una pieza indispensable de sus directos a partir de ahora y por muchos años. Con su espíritu campestre, su estribillo cantado en gaélico, sus percusiones celtas… a mí me recuerda horrores a los escoceses Runrig, a los que adoro. Sin duda la canción más de buen rollo no sólo del álbum, sino de toda su discografía, y si eso es lo que buscáis, no escucharéis nada mejor este año. Un clásico de la banda instantáneo.

This world cannot ignore us

El guitarreo regresa con su cuarto corte, pero siguen empeñados en rompernos los esquemas. “Untrue Color” es un irresistible festín de power pop, con un rollo muy ochentero, que también se te acabará metiendo en la cabeza tras un par de escuchas. Yo confieso que podría haberla oído un centenar de veces sin saber quiénes eran sus autores y difícilmente hubiese pensado en The Answer. Resultan algo más reconocibles en “In This Land”, un sentido homenaje a su tierra y a sus gentes que vendría a ser la balada ‘oficial’ del álbum y con la que confirman lo que ya apuntaban en su anterior álbum: su buena mano y gusto exquisito para escribir este tipo de temas. Un aire folkie con acústicas y mandolinas, buenas melodías, estribillo bonito y pegadizo… la fórmula infalible, vaya, con la que lo rompías seguro a finales de los 80 o en los primerísimos 90.

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“Thief Of Light” marca el ecuador del álbum y, en cierto modo, supone un punto de inflexión. Reposada y atmosférica, pero con un punto hímnico que la hace fascinante, es una verdadera joyaza. Es una pena que The Answer no sean más grandes de lo que son, porque quedaría de lujo poder escucharla en un estadio abarrotado. A mí me evoca bastante a la versión que han venido realizando en los últimos años de “Nowhere Freeway” en directo. Como ambas parecen que convivirán en los set lists de su nueva gira, y además tocadas de forma consecutiva, espero que por fin podamos escuchar esa obra maestra incluida en “Revival” como fue concebida en estudio. Nos metemos ya de lleno en una cara B del disco (lo siento, hay conceptos que me cuesta abandonar) más enfocada a las guitarras y con ramalazos más reconocibles. “Being Begotten” es puro blues rock primigenio, pero primigenio de verdad, del que se interpretaba en un garito polvoriento semivacío, ubicado en mitad de ninguna parte, junto a un cruce de caminos en donde el Diablo espera para comprarnos nuestras almas. Una vez más demuestran tener clase, muchísima clase, pero asimismo el tema no enseña nada que no nos hayan mostrado ya anteriormente, así que para mí es una de las piezas menos estimulantes de “Solas”. Ellos mismos se han encargado previamente de poner el listón.

Con “Left Me Standing” hoyamos un territorio aún más familiar, pero amigos, esto es otra cosa. Aquí sí tenemos a nuestros The Answer de toda la vida con el trallazo más genuinamente rockero de todo el plástico, que nos sabe a gloria porque esta vez la dosis viene en una ración mucho más pequeña. A todos nos vendrá inmediatamente a la cabeza Thin Lizzy, sobre todo por las guitarras dobladas de su intro, pero a mí también me suena por los cuatro costados a otra de mis bandas fetiche, Coheed And Cambria, en su faceta menos progresiva y más hard-rockera. Quizás eso también ayude a que sea la canción que más veces he pinchado en estas últimas semanas. Llega el momento de cruzar el charco con “Demon Driven Man”, un sabroso bocado de southern-rock que invita a subirse al coche y a cruzarse tres o cuatro estados del tirón. No desentonaría demasiado en ninguno de sus trabajos anteriores, aunque tampoco destacaría entre las mejores.

The Answer 2016 (2)

“Real Life Dreamers” intenta emular la jugada que tan redonda les salió en la antes mencionada “Nowhere Freeway”, esta vez con un dueto con su compatriota Fiona O’Kane. Aunque el resultado no sea tan glorioso (pero sólo porque “Nowhere Freeway” es lo mejor que han hecho y probablemente harán, y Lynne Jackaman es una diosa), estamos ante otro de los highlights de “Solas”, un extraordinario temón que arranca con un riff muy potente y pesado y termina rompiendo hacia una deriva melódica deliciosa, gracias a un trabajo de guitarras fantástico por parte de Paul Mahon. Y llegamos al final con “Tunnel”, otra balada de manual, en la que conviven ecos de Zeppelin o los Purple de “Child In Time”. Un cierre elegante y emotivo que puede acabar pecando de ser un tanto convencionalote, por lo que uno termina echando de menos un colofón más memorable. Por mucho que, por todo lo que parece tener de catártico y personal para Cormac Neeson, dé incluso cierto apuro ponerle algún pero.

Everyday we get further on down the tunnel
Everyday it’s so hard to see

Si bien The Answer siempre han acostumbrado a mostrarse más que generosos en las ediciones especiales de sus discos, incluyendo material francamente jugoso, en esta ocasión no podemos decir lo mismo. La versión acústica de “In This Land” no es más que la misma del álbum sin las pistas de la base rítmica. La demo de “Light In Darkness” vendría a ser lo único rescatable, pues es un buen tema rockero de nuevo con un rollo muy Zeppelin (esta vez en la línea de su tercer álbum) que por título, temática y calidad podría haber encajado sin problemas dentro del disco. La versión del “Money” de Pink Floyd no aporta en cambio absolutamente nada, por todo lo que tiene de calco de una canción ya de por sí demasiado manida y sobreexplotada. Puede que no hayamos cerrado por todo lo alto, pero qué más da; a estas alturas lo más recomendable es volver a pinchar desde el principio un disco que ganará y ganará con cada nueva escucha.

Yo, que siempre he alabado a The Answer precisamente por hacer rock n’ roll del ‘de toda la vida’, por rescatar sonidos y actitudes de antaño y mantenerse fieles a su propuesta, admito ahora, tras el toque de atención que supuso “Raise A Little Hell”, que a la banda sólo le faltaba mayor versatilidad y un soplo de aire fresco para crecer aún más y seguir siendo relevantes, si no a nivel de ventas (asumámoslo, nunca serán unas superestrellas) al menos entre su propio público. Analizando ahora su carrera, lo cierto es que diez años desde su debut les han dado para mucho. La confluencia a mediados de la pasada década de The Answer con otras formaciones como The Darkness, Wolfmother, Airbourne, Supagroup, Silvertide o Roadstar nos hicieron creer a muchos que estábamos ante lo que podríamos llamar una ‘Primavera del Rock Setentero’: bandas que proclamaban a los cuatro vientos y a muchos vatios de potencia su amor por AC/DC, Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath, The Who, Queen o Thin Lizzy. Con toneladas de juventud, descaro, frescura y también muchísimo talento, por un momento parecieron tener de su lado los favores del público, la crítica e incluso algunos prestigiosos galardones. Con sus dos primeros álbumes (“Rise” y “Everyday Demons”) los norirlandeses se situaron a la cabeza de este ‘movimiento’, y acabarían demostrando que los que apostamos por ellos no nos equivocábamos. Mientras la mayoría de estos grupos se diluyeron, cuando no implosionaron, ellos se mantuvieron firmes y unidos. Con sus siguientes tres trabajos parecieron vivir encantados y felices en un verano sin fin en el que los chicos sólo querían diversión y los malos rollos brillaban por su ausencia… pero todo tiende a marchitarse. Ahora, con “Solas”, no es que hayan añadido a su música algunos nuevos tonos y matices en forma de pinceladas aquí y allá, es que el paisaje entero ha cambiado, por completo. Siempre nos resistimos, quizá equivocadamente, a la llegada del otoño, cuando es una época que también puede ser bellísima y suele ser sinónimo de reflexión, madurez y sabiduría. The Answer no han tenido miedo y han sabido cambiar de estación sin dar un paso en falso. Ahora les pedimos que no se precipiten. No tenemos ninguna prisa de que llegue el invierno.

The Answer Logo

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