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Nuestro Top 15 de… David Bowie

10/01/2021

Five Years. Cinco años. Así arranca el que probablemente sea el disco más reconocido y decisivo de la carrera de David Bowie y, por extensión, uno de los más importantes de la historia de la música popular del siglo XX: «The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars». Aquel alienígena bisexual descendía a la Tierra y le anunciaba a la Humanidad que le quedaban sólo cinco años de existencia (algo que casi podríamos llegar a creernos en estos tiempos tan demenciales, ¿verdad?). Desde entonces, eso de los cinco años siempre ha tenido un notable peso simbólico en la carrera de Bowie, y este 10 de enero de 2021 se cumplen precisamente cinco años de su fallecimiento. En El Cadillac Negro quisimos mostrarle nuestro amor infinito ya desde nuestros inicios, con la reseña de su álbum de regreso tras diez años de silencio, «The Next Day», en 2013, el homenaje «La perfección, o David Bowie en los 70», dividido en dos entregas, «El hombre de las estrellas» y «De estación en estación», y la crítica de su último disco, «Blackstar», emitida el 8 de enero de 2016, el mismo día de la publicación del álbum coincidiendo con el 69 cumpleaños del artista y sólo dos días antes de la más trágica de las noticias.

Y desde entonces nada. Ni una maldita línea. La explicación, aunque tampoco tengamos la necesidad de excusarnos, posiblemente sea que su repentina e inesperada muerte fue un shock absoluto para todos y cada uno de los miembros de este blog. Perder a Bowie fue tan dramático y doloroso que a día de hoy aún no hemos terminado de digerirlo. No sólo era uno de nuestros artistas favoritos sino que, como personalidad e icono, la magnitud de su pérdida solamente fue, es y será equiparable a las de figuras de la talla de Elvis Presley, John Lennon, Freddie Mercury o Michael Jackson. Por eso, y por esa fastidiosa sensación de cuenta pendiente que nos quedó con uno de nuestros mayores y más queridos mitos, nos hemos decidido a dedicarle, en qué mejor momento, uno de nuestros ya clásicos Tops. En esta ocasión son 15 las canciones elegidas como representación de los eclécticos gustos de los conductores del Cadillac. Y pese a que en las listas personales de cada uno aparecían temas de álbumes como «Earthling» (1997), «Hours» (1999) o el mismo «Blackstar», se da la circunstancia de que entre las 15 más votadas ha ganado, por goleada, su etapa setentera, quedando como tema más ‘moderno’ de la selección, precisamente, el «Modern Love» de 1983. Algo que más que hablar mal de toda su producción posterior, en la que encontraríamos algunas cosas maravillosas, creemos que habla muy bien de esa mágica etapa inicial en la que, como ya dijimos en su momento, alcanzó la perfección. Sin más, embarquémonos en un viaje apasionante a lo largo de nuestro Top 15 de David Bowie:

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15/

Por JORGE LUIS GARCÍA

El sonido de trenes arrancando ya nos anticipa la naturaleza aventurera de “Station to Station”, la canción más extensa de la discografía de Bowie y flamante carta de presentación de su último gran ‘alter ego’, el Delgado Duque Blanco. Mutante, experimental y a la vez accesible, la pieza central de su cocainómano álbum de 1976 es la que mejor define su transición de la negritud de “Young Americans” a la posterior trilogía berlinesa. Del art-rock instrumental a la euforia incontenible de la pista de baile bajo el embrujo de un estribillo hipercontagioso. El canon europeo ya estaba aquí.

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14/

Por ALBERTO LORIENTE

Antes de que le dedicara en los 90 un proyecto específico como Tin Machine, Bowie visitó muy poco el terreno del hard rock, pero cada vez que lo hizo fue para sentar cátedra. Bien habrían cabido aquí cañonazos como «Jean Genie» o «Craked Actor», pero nuestro preferido es un tema tan euforizante como «Suffragette City»… o cómo lograr una obra maestra a partir de combinar con excelencia elementos en principio sencillos: un ritmo glam, un tintineante piano a lo Little Richard, el definitorio sonido del sintetizador ARP 2600, unas estrofas en modo pregunta-respuesta, un estribillo matador y, cómo no, la guitarra del gran Mick Ronson.

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13/

Por IRENE B. TRENAS

Hay que estar muy muerto para que «Modern Love» no suponga una obscena liberación de endorfinas a quien la escucha. Viajando a sonidos ochenteros, el hecho de que una canción sobre la lucha entre Dios y hombre pusiera en pie a miles de personas que la reclamaban a coro resulta una de esas anécdotas por las que merece la pena hablar del mundo. Los rasgueos descarados de su anunción bien podían haber sido las campanas del templo el que las personas de fe acuden asiduamente, pero no fue necesario, todos se habían rendido hace mucho ante su presencia.

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12/

Por ALBERTO LORIENTE

¿Cómo continuar tras un monumental éxito como el de «The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars»? Pues, en el caso de Bowie, huyendo hacia adelante. Así, en el disco posterior, «Aladdin Sane», demostró que el glam rock no era para él más que una estación de paso, siendo la demostración más palpable su tema-título. Una canción que comienza como un medio tiempo clásico pero al que va viciando progresivamente el libérrimo y genial piano de Mike Garson. Su histórico solo avant-garde, al que acompaña un desquiciado saxo al final, no sólo engrandeció el tema, sino que dio entidad adulta al rock 70’s y prefiguró el posterior paso a la vanguardia de nuestro camaleón favorito.

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11/

Por JORGE LUIS GARCÍA

Que los 80 supusieron un bajón en la creatividad de Bowie lo sabemos todos, pero incluso en una década en la que fue más ‘superstar’ que genio visionario alumbró fogonazos tan deslumbrantes como “Ashes to Ashes”, un tema tan perfecto que condensa en sí mismo lo mejor de su tiempo, incluido su icónico videoclip. La secuela de «Space Oddity”, con el Major Tom convertido años después en un yonki, es una emocionante e hipnótica gema de pop sintético de geometría angulosa, cuya estructura melódica esquiva con elegancia los lugares comunes en busca de una extraña magia rebosante de melancolía.

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10/

Por ALBERTO LORIENTE

Tras la soberbia transición que supuso «Station to Station», Bowie se metió de lleno en la vanguardia con «Low», el primero de los discos que conformarían su trilogía berlinesa. El exponente más radical y clarividente de lo lejos que llegó el Duque Blanco es esta pieza casi instrumental firmada al alimón con Brian Eno. «Warszawa», únicamente a base de sintetizadores y piano, nos traslada a un universo abisal, gélido, en el que la belleza más extrema se entrelaza con la más honda desolación. Una experiencia inigualable, de la que debió tomar buena nota Vangelis para aquella banda sonora de «Blade Runner».

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9/

Por SERGIO ALMENDROS

Posiblemente, ya lo hemos dicho en la introducción de este post, la obra cumbre de Bowie dentro de una carrera estratósferica fuera «The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders From Mars», un disco conceptual que narraba la historia del extraterrestre Ziggy Stardust como rock star en la Tierra. Una de las canciones más reconocidas del álbum es el que daba nombre al personaje, un pedazo de glam rock con irresistible riff que narraba cómo el ego de Ziggy Stardust le hacía romper con su banda para, desde ese punto, comenzar su ocaso.

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8/

Por SERGIO ALMENDROS

Tamaña obra no podía cerrarse de otra forma que no fuera sublime. Y es que «The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders From Mars» tenía en «Rock ‘n’ Roll Suicide» un broche de oro que encumbró definitivamente al disco al olimpo de los más selectos. Si hubiera que definir qué es el ‘in crescendo’ en una canción, «Rock ‘n’ Roll Suicide» bien podría ser el mejor ejemplo de cómo un tema va pasando del minimalismo más delicado a la épica más dramática para narrar el terrible final de Ziggy Stardust, totalmente contaminado por toda la mierda de la Tierra.

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7/

Por RODRIGO MARTÍN

Quizás cueste entenderlo hoy en día, pero hubo una época en la que no era tan habitual que dos o más artistas de éxito uniesen sus fuerzas en un tema conjunto, así que cuando sucedía aquello tenía mucho de evento. No siempre salía bien (el propio Bowie y Mick Jagger pueden dar fe), pero otras veces, como es el caso de Queen y Bowie en 1981, surgía la magia. «Under Pressure», nacida en una colaboración espontánea no exenta de conflictos, es una pieza única, irrepetible y extraordinaria, y una de las mejores y más reconocidas canciones en las respectivas discografías de ambos. ¿Hace falta decir más?

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6/

Por IRENE B. TRENAS

Como cierre teatral del emblemático «Aladdin Sane», Bowie regala a su público una balada somnolienta, sensual, y tan íntima como liberadora. Tremendamente cómodo en la piel del glam, le dedica a la cantante Claudia Lennear uno de los temas que, posiblemente, han sido más infravalorados en su carrera musical. Los románticos acordes del pianista Mike Garson anuncian una pieza que casi parece nacida para el celuloide, entre el humo de los cigarrillos y las lentejuelas, en un club, una noche cualquiera.

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5/

Por RODRIGO MARTÍN

Podríamos decir, con todos los respetos pero sin temor a equivocarnos, que si en 2021 recordamos a Mott the Hoople es porque Bowie les regaló en 1972 una de las mejores canciones de la historia del rock. Himno imperecedero de la generación del Glam de los 70 (aunque no fuera aquella su intención), la versión del propio Bowie de «All the Young Dudes», grabada ese mismo año, no vio la luz oficialmente hasta 1995, aunque fue pieza habitual en sus directos. El más histórico y legendario, durante el concierto homenaje a Freddie Mercury junto a Queen, Ian Hunter, Mick Ronson y Def Leppard. Mitiquísimo.

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4/

Por SERGIO ALMENDROS

Muy pocas canciones de la historia del rock pueden provocar la ‘sensación’ que causa «Space Oddity». Porque «Space Oddity» bien podría definirse como una obra de sensaciones. Los innumerables arreglos, a cada cual más marciano, el incansable rasgueo de la acústica, el diálogo del Major Tom con la Tierra, la soledad en el espacio… todo es sublime en el tema que catapultó definitivamente a David Bowie al estrellato. Y muy pocas canciones de la historia del rock siguen poniéndole la piel de gallina al arriba firmante en cada escucha, después de cientos de escuchas.

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3/

Por IRENE B. TRENAS

Versionado hasta la deshonra y siempre desde el amor absoluto, «Starman» es uno de los grandes e incontestables éxitos de Bowie, un estandarte del hombre de las estrellas. Es indiferente el grado de profundidad con el que se conozca al artista, los arreglos de Mick Ronson, el optimismo de su acústica y su atmósfera de musical fantástico son identificables en la cultura popular para todo tipo de público. Es la historia de Ziggy Stardust, que vino a la tierra para salvarnos y esparcir purpurina y sólo encontró odio y mentecatos.

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2/

Por RODRIGO MARTÍN

Cuesta creer que entre dos canciones como «Starman» y «Heroes» transcurrieran (de nuevo) sólo cinco años, pues en un primer contacto juraríamos que estamos ante artistas, incluso cantantes, totalmente distintos. Algo que de hecho sería el sello personal de su carrera, pero es que «Heroes», con esos sintes de Brian Eno, la guitarra de Robert Fripp, el piano del propio Bowie y su hipnótica interpretación vocal, parece un tema de otro mundo y es, sin embargo, su pieza más universal. Patrimonio de la Humanidad: himno oficioso de la Berlín dividida por el Muro, tributo a Freddie Mercury, homenaje a las víctimas del 11-S, en definitiva, un canto a la libertad, a la esperanza y a la heroicidad de seguir vivos un día más.

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1/

Por JORGE LUIS GARCÍA

Los 3 minutos y 48 segundos más sobrenaturales de la carrera de Bowie. Más que una canción es un enigma flotando en el espacio que aún no hemos descifrado después de 50 años. Los elementos sí los conocemos: una maravillosa melodía que asciende en zigzag hasta ese tempestuoso e inolvidable estribillo que parece surfear sobre polvo de estrellas, el solemne piano de Rick Wakeman entrelazándose con un torbellino de arreglos subyugantes orquestado por Mick Ronson, las imágenes surrealistas y retorcidas, la prodigiosa interpretación de un Bowie pletórico en todos los registros. Pero la alquimia necesaria para combinar todo eso en semejante obra de arte es sencillamente irrepetible.

One Comment leave one →
  1. 26/01/2021 17:23

    Un gigante, sin duda. Pionero, vanguardista, visionario y con una calidad indudable. Eso sí, algunas letras me desconciertan…

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