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“Killing Eve”: aireando el thriller clásico

13/06/2018

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Aunque pueda esta visión estar manchada de subjetividad, no resulta arriesgado ni atrevido afirmar que el panorama de las series no está brillando de manera excepcional en el presente año, o al menos no con la intensidad en que lo hiciera el pasado. Sin embargo, creo que estaremos de acuerdo en que algunos productos, recibidos con mayor o menor fervor, han conseguido metérsenos en el bolsillo y ganar nuestra aprobación, y “Killing Eve”, sin lugar a dudas, es uno de ellos. Puede que realmente no ofrezca nada nuevo ni venga de la mano de una propuesta revolucionaria, pero el buen hacer del que hace gala en unos cuántos aspectos, las interpretaciones, la química entre las dos actrices principales y los cambios de rol la conviertan en uno de esos casos en los que el “cómo” pesa más que el “porqué”.

Me encanta Phoebe Waller-Bridge cuando habla de tampones súper, dolor ovárico, trapos sucios familiares, sexo poco satisfactorio y señores en traje que creen que las mujeres ascienden follando, pero está claro que “Fleabag” no era el límite y que el talento de la showrunner va más allá de las series de autor. Que el espionaje, los juegos del ratón y el gato, las altas esferas, las obsesiones malsanas y las tramas internacionales no se escapan a su manejo. ¿De qué habla, dicho esto, este éxito televisivo?

Basada en las novelas de Luke Jennings, “Killing Eve” nos ofrece la historia de dos mujeres brillantes en sus retorcidas maneras: Villanelle (Jodie Comer), asesina a sueldo y psicópata, y Eve Polastri (Sandra Oh), líder de un grupo secreto de investigación cuya finalidad es cazar a la primera. Como afirmaba, nada novedoso de base en lo que el show plantea. Cuando la audiencia se ve inmersa en su narrativa es fácil que viaje al “Hannibal” televisivo (aunque esta villana sea más traviesa), con sus gustos refinados y su mortal psique. Incluso puede evocar a “The Fall” y a la obsesión malsana que Paul Spector sintió a lo largo de su recorrido hacia Stella Gibson, sólo que sin el componente de la venganza misógina. De nuevo, ratones y gatos. O ratonas y gatas, en este caso.

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La serie es tan sucia como elegante, de desagües de prisión y trajes de alta costura. Sus momentos dramáticos contrastan a la perfección con el humor negro en el que tan bien se mueve su creadora. Adictiva sin caer recursos facilones, se gana a su público con un duelo de diosas, con inteligencias encontradas y con dos personajes femeninos que son, ante todo, dueñas de su mierda. Ni matrimonios con hombres gentiles ni malotes paternalistas sirven de barrera que frene este tren, corra o no el riesgo de descarrilarse. Y eso es algo que la autora ha logrado plasmar a las mil maravillas.

Lejos de los clichés alojados en cada habitación con paredes cubiertas por notas amarillas, fotografías e hilos rojos, se nos presentan personajes que no responden a un patrón inamovible en el género del thriller y las historias policíacas. La bisexualidad, el matrimonio como algo meramente práctico, la paternidad y la maternidad en edades tardías o el sexo en la madurez son temas tratados con naturalidad dentro del propio universo ficcional. Y que pese a quien quiera pesar, porque una ya se cansa de tanta disertación rancia sobre la conveniencia de los discursos y sobre el querer ganar puntos de los creadores y creadoras que atienden a la diversidad humana como algo inherente y no como algo que hay que justificar por activa y por pasiva. Si parte del público no entiende la necesidad de representación, es que lleva siendo representado toda su vida.

Eve Polastri (Sandra Oh)

Más allá de todo esto, y sin querer entrar en detalles por aquello de ceñirnos a un texto libre de spoilers, las virtudes de “Killing Eve” son tan evidentes como para que se entienda lo bien acogida que ha sido por las esferas seriéfilas. Nos hemos enamorado un poco de dos personajes fascinantes dentro de una historia que, aunque contada antes, supone un soplo de aire fresco, de una banda sonora que juega un poco con el tono de su narrativa y de los toques irreverentes que suponen tener a Waller-Bridge al volante. Sea como sea, tenéis ocho episodios por delante para juzgar con propiedad y decidir si os quedáis o no con una de las que sin duda serán las series del año.

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2 comentarios leave one →
  1. f r a n permalink
    13/06/2018 10:42

    buena review, sin spoilers ! y serie difícil de catalogar, a mi me ha encantado , desde el punto de de vista masculino, he empatizado con las dos, y eso que el papel de la Vilanelle no sabes como tomártelo por su forma de frivolizar sobre lo que hace. Gracias Irene, y al cadillac, y no os perdais esta serie que te deja con ganas de mas ! saludos

  2. Herr Garrote Vil permalink
    29/07/2018 20:24

    Serie que se deja ver, aunque no se llega a comprender lo mal entrenada que está como policía Eve Polastri, algunas situaciones irreales al 100% y quizás la juventud y estado mental de Villanelle que no la hace parecer una profesional de la Parca.
    No es una serie que vaya a pasara la posteridad pero sirve para entretenerlas noches del “ferragosto”.-

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