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Ariel Rot: seis cuerdas, diez canciones y un manual de supervivencia

19/03/2019

Debe de haber muy pocos artistas en nuestro país que hayan tenido el privilegio de formar parte durante su carrera de dos bandas de la entidad de Tequila y Los Rodríguez, siendo además en ambas compositor, guitarrista principal e incluso vocalista en algunos temas, es decir, pieza clave en la historia de dos grupos que hicieron historia. Hoy, Ariel Rot, que tampoco renuncia a recrear y repescar el repertorio de aquellas bandas, tiene tras sus espaldas ya una carrera en solitario extensa, notable y muy reivindicable, pero algo desconocida para el gran público. Y aquí es donde entra la desinteresada y altruista labor de El Cadillac Negro para intentar acercaros al Ariel Rot en solitario a través de un puñado de canciones que bien pueden servir para formar una somera idea de lo que este argentino afincado en Madrid desde hace décadas sigue ofreciendo.

Quizás una panorámica más justa de la carrera de Ariel Rot debería incluir temas de Tequila y de Los Rodríguez, así como de los dos discos que sacó en el periodo entre ambas formaciones, dos discos realmente olvidados y en general olvidables, pero vamos a ceñirnos a la etapa posterior a Los Rodríguez, en la cual ha publicado un buen número de álbumes, casi todos notables y alguno incluso sobresaliente. Y es que Ariel Rot es ya por méritos propios una figura esencial del rock en castellano gracias a un repertorio inmenso, a su genialidad con las seis cuerdas y a una sensatez y coherencia para llevar una larga carrera hacia adelante sin grandes aspavientos pero sin claudicar. (Por cierto, los increíbles Rodríguez también tienen su espacio en este blog aquí, porque sí, porque sí y porque sí).

1. Al amanecer

Tras la disolución de Los Rodríguez, Ariel Rot se enfrentaba a su verdadera prueba de fuego con la publicación de su primer disco en solitario tras el gran éxito cosechado con este grupo, que se separó precisamente en su momento de mayor popularidad. Con Calamaro teniendo todas las papeletas para triunfar, el camino de Rot se intuía menos claro, pero el guitarrista no se iba a amilanar y realizó una fuerte apuesta al contar con los Attractions (antigua banda de Elvis Costello) como músicos de estudio. En “Hablando solo” se identificaba plenamente el sonido de Los Rodríguez pero ya con el barniz que impregnaría toda la carrera de Ariel Rot, un rock clásico y elegante pero abierto a sonidos e influencias de todo tipo. Como carta de presentación se eligió “Al amanecer”, un tema que, sin ser de los mejores de la colección, servía perfectamente para dar el primer claquetazo.

 

2. Dos de corazones

Dos años después, Ariel Rot publicaría “Cenizas en el aire”, un formidable álbum que superaba con creces al anterior y que casi podría decirse que significó la obra cumbre de su carrera en solitario (por ahora). Además de una producción más fresca, sucia y orgánica, el disco contenía un buen puñado de canciones sobresalientes, mucho más que el desconcertante single “Adiós mundo cruel”. “Hasta perder la cuenta”, “Geishas en Madrid”, “Felicidad”, “Vals de los recuerdos”, “Cenizas en el aire” (de la que hablaremos más tarde)  o este “Dos de corazones” son algunos de los más importantes temas de un trabajo que debería considerarse una de las cimas del rock en castellano de finales de los 90. En “Dos de corazones”, canción con letra de Sergio Makaroff, Ariel daba cuenta de su gusto por las sonoridades latinas siempre envueltas de elegante (y esta vez bastardo) rock and roll.

 

3. Vicios caros

A pesar de tener cierta repercusión, lógicamente el éxito de los dos primeros álbumes de la nueva etapa de Ariel Rot no podía ni acercarse al cosechado con sus antiguas bandas. En un intento por dar un espaldarazo a su esta aventura se buscó la fórmula del directo-recopilatorio, “En vivo mucho mejor”, en el que se mezclaban sus más recientes temas con una pizca de sus éxitos de siempre, lo suficiente para convertirlo en su disco más vendido. Así, con una potente banda tras de sí, Ariel dejó plasmado para la posterioridad el gran momento que atravesaba, siendo prueba de ello la inmensa “Vicios caros”, una de sus mejores canciones, presente en “Hablando solo”, un tema de perdedores, excesos y culpas.

 

4. Una casa con tres balcones

El siguiente disco con canciones nuevas llegaría en 2003 bajo el título de “Lo siento, Frank”, y en él se veía a un Ariel Rot más maduro, más elegante, más sutil quizás, ampliando su paleta de colores, rascando en nuevos estilos como el swing de la canción que daba título al trabajo (y donde pedía perdón a Sinatra por el estado actual de la música popular) y entregando otro buen surtido de canciones. Prueba de esa madurez presente tanto en letras como en la música era “Una casa con tres balcones”, en la que recuperaba las sonoridades más Rodríguez pero dejando atrás aquel ‘life style’ y encarando nada menos que la paternidad a través de una asentada vida en pareja.

 

5. Hoja de ruta

Pero más allá de nuevas obligaciones y planteamientos de vida, Ariel seguía siendo un músico de carretera y un rockero de pro, y ambas facetas estaban presentes en una de mis canciones favoritas de todos sus discos, “Hoja de ruta”, incluida también en “Lo siento, Frank”, en la que retrataba la vida en la furgoneta. La canción es profusa en guitarras y en imágenes, y además en ella ya queda patente su nueva forma de cantar, huyendo del formalismo y la inseguridad de sus primeros pasos en el micrófono para dar paso a un deje bastante más personal.

 

6. Ahora piden tu cabeza

Su siguiente trabajo, “Ahora piden tu cabeza”, seguía más o menos la misma tónica de “Lo siento, Frank”, quizás más centrado en el rock y a la vez con mayor cantidad de medios tiempos o baladas. El tema de apertura y presentación volvía a hacer referencia al oficio de músico en una irónica y plausible letra, una letra que contaba con toda la credibilidad que le daba ya una carrera extensa, y es que a estas alturas Ariel Rot podría considerarse todo un superviviente de la escena rock en castellano.

 

7. Baile de ilusiones (con Fito & Fitipaldis)

Como ya hemos dicho más arriba, no es Ariel Rot un tipo que reniegue de su pasado a pesar de luchar con ahínco por sacar adelante su carrera en solitario, y es que un repertorio como el acumulado con sus dos bandas anteriores es muy complicado de sacrificar. De esta forma, su siguiente trabajo sería “Etiqueta negra”, una caja llena de curiosidades para saciar al fan más acérrimo, destacando especialmente “Dúos, tríos y otras perversiones”, un CD que se publicaría también de forma individual y en el que reinventaba su cancionero acompañado de artistas y amigos de la talla de Enrique Bunbury, Miguel Ríos, Quique González, Fito Paez, Andrés Calamaro, Amaral o Fito & Fitipaldis. Con este último relanzó “Baile de ilusiones”, un rocanrol de manual presente en “Hablando solo” que volvía a solicitar la importancia que se merece.

 

8. Manos expertas

Ya metidos en 2010, Ariel Rot empaquetó su nueva colección de canciones inéditas bajo el título de “Solo Rot”, resultando su disco más rockero y en el que menos cabida tenían las influencias latinoamericanas, a pesar de que el único tema de este palo, “Papi, dame la mano” fue lanzado como primer single, resultando quizás un error de estrategia, ya que además el corte no era tan “ganador” como para sacrificar la idea del conjunto del disco. Pero el álbum contaba con joyas como el rock sin fisuras de “Una vida equivocada” o “Problemas”, el tiempo medio “Dulce mirada” o el enorme satírico-blues “Manos expertas”, que aquí rescatamos en clave acústica pero que en su versión original contaba con la participación de Pereza, resultando una enorme canción llena de humor sobre el paso de la edad en un rockero.

 

9. Para escribir otro final

Tras un periodo de cierta lucha con las musas, en 2013 Ariel Rot lanzaría su disco más sosegado, “La huesuda”, en el que el piano tomaba una importancia capital. Sin bien Ariel Rot está considerado como uno de los mejores guitarristas del rock en castellano, su pericia con las teclas había quedado ensombrecida precisamente por su genialidad con las seis cuerdas, siendo en este disco en el que su faceta de compositor al piano no se vería posteriormente maquillado por el habitual sonido de banda. Así, las canciones de “La huesuda” se presentaban más desnudas que nunca, lo que le otorgaba impepinablemente al disco la etiqueta de madurez. De entre todos los cortes destacaba de manera sobresaliente “Para escribir otro final”, una extraordinaria balada para calar muy hondo.

 

10. Se me hizo tarde muy pronto

Las Fender desbocadas, los ramalazos más rockeros y la vena más ecléctica regresarían en el disco “La manada”, que podría ser la cara totalmente opuesta a “La huesuda”. Donde en aquel había contención aquí se presentaba una música sin frenos ni filtros, con una banda tocando en directo y la frescura propia de unos jóvenes comenzando su carrera. Aunque lamentablemente el disco pasó más desapercibido de lo que hubiera merecido, recordar temas como “Una semana encerrado”, “Solamente adiós”, “Espero que me disculpen” o la retrospectiva “Se me hizo tarde muy pronto” es tranquilizante y da muy buenas perspectivas de futuro para una carrera en solitario ya con la vitola de reivindicable.

 

+ Cenizas en el aire

Tenemos que dar una importancia especial a “Cenizas en el aire”, una obra de arte en forma de canción que hubiera querido firma cualquier músico de nuestro país. El tema se planta “en el medio de la vida” para dar cuenta de derrumbes y frustraciones con un halo de esperanza, una letra a corazón abierto que se vale de un perfecto acompañamiento musical y de un continuo subir y bajar de fuerza (que no de intenciones), para terminar con un coro salvador y casi purificador. El tema original formaba parte del disco “Cenizas en el aire”, pero posteriormente sería rescatado en “Dúos, tríos y otras perversiones” junto a la voz de Andrés Calamaro, dándole a la canción un plus de emotividad.

 

*A estas 10+1 canciones vamos a añadirles algunas más para confeccionar una playlist que dé mayor consistencia al repaso a una carrera merecedora de, cuanto menos, escuchar, y, seguro, respetar.

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