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“La vida de Pi”, salto de fe

02/12/2012

La vida de Pi_1

Las grandes distribuidoras empiezan a estrenar sus apuestas más fuertes de cara a la temporada de premios cinematográficos y una de las que más suenan para ser protagonista en la noche de los Oscar (al menos ahora, en febrero puede ser otro cantar) es la adaptación de la popular novela de Yann Martel, “La vida de Pi”.  Sus lectores (entre los que no me encuentro) siempre han destacado la dificultad de llevar a la gran pantalla una historia que transcurre en su mayor parte a bordo de un bote salvavidas perdido en la inmensidad del océano y que está protagonizada por un chico y un tigre de bengala, pero si hay un director que es capaz de afrontar cualquier reto que se proponga y salir (casi) siempre victorioso ese es el taiwanés Ang Lee. Hablábamos hace unos días de la condición de “último clásico” que se le suele otorgar a Clint Eastwood, pero lo cierto es que el director asiático no le andaría a la zaga porque es como un moderno Michael Curtiz, un cineasta versátil y camaleónico capaz de acometer con la misma convicción un drama decimonónico de Jane Austen, un fastuoso espectáculo de artes marciales, una atípica historia de amor homosexual disfrazada de western, una disección afilada de la sociedad norteamericana de los 60 o las tribulaciones de un iracundo monstruo verde. Rasgo común en todas sus películas es su capacidad para acercarse con sensibilidad y sutileza a sentimientos universales, combinando y alternando sabiamente intimismo y magnificencia visual. Por tanto,  el proyecto de “La vida de Pi” se amoldaba, a priori, como un guante a las características del director chino, y, una vez visto el resultado, Lee demuestra estar a la altura del desafío.

A través del conocido recurso de la narración dentro de una narración, Piscine Patel, un hindú cristiano e islamista (toma ya) de mediana edad, nos cuenta su increíble historia; desde que era un muchacho de espíritu inquieto cuyo padre poseía el único zoológico de la ciudad de Pondicherry, hasta que la familia, acuciada por problemas económicos,  decide marcharse a Canadá en un barco para vender allí a los animales. El realismo mágico del tipo “Amelie”, tan delicioso y almibarado como un bizcocho de crema, impregna la amable primera parte del filme con anécdotas ligeras y disparatadas, necesarias para darle al espectador una conexión emocional con Pi,  hasta que el naufragio hace que el tono cambie dramáticamente y comience una gran aventura de supervivencia  en la que resuenan ecos de Hemingway y Kipling, pero que también es un viaje iniciático en el que, a través del miedo, la soledad, la desesperación y el ingenio,  el protagonista aprende a conocerse mejor a sí mismo y a reevaluar su relación con Dios y la Naturaleza. El libreto de David Magee desprende cierto tufo “new age” pseudo-religioso que hay que admitir que puede echar atrás a más de uno. No fue mi caso, y mira que las monsergas de autoayuda no son de mi agrado, pero el calado humanista del filme es tan sincero, está contado con tanto convencimiento, que al espectador agnóstico no debería importarle.

La vida de Pi_3

También es cierto es que “La vida de Pi” podía haber sido otro relato de supervivencia más o menos emotivo, del estilo de “Náufrago”, de Robert Zemeckis, lo cual tampoco habría sido censurable, pero es mérito de Lee que la cinta no se conforme con ser solo eso y se convierta en una experiencia sensorial de primera categoría. El director realiza un ejercicio de puesta en escena magistral, salvando todas las dificultades y complicaciones de un escenario tan minimalista y convirtiendo al océano en un protagonista más. El despliegue visual es arrollador (pocas veces el CGI ha sido tan excelso, y pocas veces el agua ha sido filmada tan cristalina y misteriosa). Lee inventa imágenes sugestivas, poderosas, poéticas, de una belleza insondable,  como la lluvia de peces voladores, el salto de la ballena luminosa o la subyugante isla plagada de suricatos. Son instantes tan maravillosos y apabullantes que por primera vez en mucho tiempo me hacen preguntarme si el visionado en 3-D habría valido la pena. Tampoco sería justo no reconocerle sus  méritos  al desconocido Suraj Sharma, muy convincente recreando los distintos estados de ánimos que atraviesa el protagonista en su odisea, como tampoco podemos dejar de reseñar al inolvidable Richard Parker, la fiera que acompaña a Pi en la minúscula barcaza.  Otro de los aciertos de Lee es su decisión de no humanizar nunca al animal, no convertirlo en el mejor amigo del protagonista ni en un osito de peluche al que abrazarse ante las adversidades, porque solo manteniendo el peligro y la amenaza que representa el tigre podía llegar a ser efectiva y creíble la exploración de la relación entre hombre y animal, razón e instinto, poder y sumisión.

La vida de Pi_4

La vuelta de tuerca del último acto supone toda una apología del fascinante arte de la fabulación y su transmisión oral. Al igual que el “Big fish” de Tim Burton, “La vida de Pi” es en última instancia una celebración del poder de la imaginación para hacernos creer en lo imposible y ofrecernos consuelo, evasión y esperanza.  Sale uno de la sala con una sonrisa enorme dibujada en la cara, como ocurre con los buenos pasteles que no renuncian a un ingrediente amargo en la receta, y con la certeza de haber asistido a un cuento íntimo de poderosa intensidad emocional vestido de espectáculo deslumbrante. Puede que no sea la mejor película de Lee, pero probablemente sí sea la que más brilla en el marco incomparable de una pantalla de cine gigante.

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16 comentarios leave one →
  1. César permalink
    06/12/2012 7:27

    Hola Jorge.

    Gracias por esta crítica. A mí también me ha gustado la película y creo que merece la pena ir a verla. No obstante…

    ¡¡¡¡Atención: posible SPOILER!!!!

    No obstante, decía, me desconcierta que después de casi dos horas de película, la explicación o reflexión final sea tan escueta; y es que después de haber estado sumergido en ese mundo maravilloso durante gran parte de la película, no me ha da tiempo a digerir ese final y me he quedado un regusto amargo. Sin esa parte final, para mí habría sido un cuento perfecto lleno de bellas imágenes. En cambio, esa parte final, que no acabo de entender, me ha quitado parte del buen sabor de boca.

    Por favor, no sé si serías tan ambable de darme tu parecer al respecto (vía mi email personal, para no estropear la película a nadie).

    Muchas gracias.

    • Jorge Luis García permalink*
      06/12/2012 11:12

      ¡¡¡¡¡Atención SPOILER!!!!!!

      César bienvenido y gracias por tu comentario. En mi opinión, el cuento no solo sigue siendo perfecto con ese final, sino que alcanza todo su sentido gracias a él. Después de narrar su maravillosa e increíble aventura, Pi le cuenta al periodista (a nosotros) otra versión de la historia, que tiene visos de ser más verosímil pero que es más cruda y terrible, y también bastante menos mágica. Y le da (nos da) la libertad de elegir con cuál prefiere (preferimos) quedarse. Tú eliges qué quieres creer. Recuerda que la premisa de la película es “te voy a contar una historia que que te hará creer en Dios”, que si eres agnóstico bien puedes modificarlo en “te hará creer en el poder de la imaginación, o de la fantasía”. Un saludo!

      • César permalink
        06/12/2012 11:58

        Gracias Jorge por responder, y además tan rápidamente. No sé, algo le falla a la película. Digamos que ese mundo fantasiaso o mágico consigue seducirme, pero que no me atrapa. Y tampoco lo hace desde el punto de vista filosófico o trascendental: no salí del cine con la sensación de que la historia te haga creer en Dios, que como dices, era la premisa de partida. En fin, solo mi opinión, y gracias de nuevo.

    • Jorge permalink
      14/02/2014 21:36

      Para mi el final fue perfecto, aunque fuerte y muy conmovedor.

  2. Arzu permalink
    06/12/2012 13:01

    Hola, Jorge. Yo aún no la he visto y quiero verla, por lo que atendiendo a vuestras alertas de Spoiler no he querido leer vuestros comentarios, pero he de admitir una vez más que me ha gustado bastante el artículo. Me gustaría hacerte una pregunta sobre ella: he escuchado, en un programa de radio, cómo comparaba un crítico de cine que la había visto al tigre con la Crisis, o más bien la relación del chico con el animal con la relación de supervivencia de la gente ante ella, ¿tiene sentido?

    • Jorge Luis García permalink*
      06/12/2012 14:19

      Hola Arzu, me alegra que el artículo te haya gustado, espero que también lo haga la película cuando la veas. En cuanto a la pregunta que me haces… bueno, ya sabes que muchos críticos ven cosas que el común de los mortales no somos capaces de atisbar. En este caso, ni se me había pasado por la cabeza esa analogía, y sospecho que ni Lee ni mucho menos Martel cuando escribió el libro tenían esa idea en mente. Ahora, cada uno está en su derecho de ver lo que quiera ver, pero en mi opinión tiene la misma base que decir que en “El señor de los anillos” Sauron representa la crisis y la Comunidad del Anillo son Merkel, Hollande y el hobbit Rajoy. ¿Cuela? Pues eso…
      Un saludo!

      • Arzu permalink
        06/12/2012 14:27

        Gracias, majo.

  3. 09/12/2012 14:35

    La vida de Pi la veo como una parábola de donde nos vienen muchos miedos, algunos implantados en nosotros con la mejor intención por nuestros padres, y el arduo camino de eliminarlos; en fin, una lección de como afrontar los miedos que se explica en http://www.verfractal.es/2012/12/la-vida-de-pi-como-afrontar-los-miedos.html

  4. Olga permalink
    06/01/2013 2:27

    Maravillosa pelicula!!! Me encantan sus comentarios….. igual cada uno la interpreta de manera diferente, según el momento de la vida en el que esté!!! Un saludo y no se la pierdan!!!!!

  5. Antonio permalink
    07/04/2013 23:09

    Se puede ser creyente, ateo o agnóstico, pero esta película no deja de ser una obra maestra. Imágenes espectaculares, música bellísima, el niño y el tigre… pura poesía sensorial.
    Un repunte, **ATENCION SPOILER**: Los creyentes ven el final de la pelicula con un sabor amargo porque pueden pensar que el final quiere decir que las religiones son historias endulzadas para tapar otra cosa mas triste, como por ejemplo la muerte. Por otro lado los ateos pueden salir contentos, como diciendo -“ves, lo que yo siempre he pensado”-. En mi opinión, en la historia podemos ver que Pi ya adulto seguía siendo creyente, santificaba la comida y decía que se sentía cristiano, hindú, musulmán y que estaba estudiando la cábala. Fijate que al final dice algo así como que “los japoneses escucharon lo que querían escuchar y ni siquiera se molestaron en darse cuenta que su historia no explicaba cómo se había hundido el barco”, que era el principal motivo por el que fueron a verle. Y dice Pi que lo innegable es que el barco se hundió, nadie sabe cómo, pero al final cada uno se queda con la historia que más le gusta. También se puede interpretar que para Pi, Dios existe (el barco se hundió, sucedió) pero cada uno escoge la historia que más le gusta, aunque esa historia no termine de explicar si Dios existe o no, si el barco se hundió o no. ¿Y cuál es la historia real? Esta hecho de tal manera que nos faltarían datos, no podemos saberlo, es la gracia de la pelicula. Realmente hay datos como para pensar que pasó lo del tigre o pensar lo contrario, porque realmente, según la historia que escojamos la moraleja es distinta. En una, se explica que el mal le sirvió para salvarse y estar siempre alerta, intentó domesticar el mal pero el mal es indomable, y si existe el mal, existe el bien. La otra historia, muy distinta, explica el trauma de superar un holocausto canibal disfrazándolo con animales.
    Una pelicula espectacular.

    • Jorge permalink
      14/02/2014 21:40

      Pienso que la pelicula es muy buena y sugerente. De Dios podemos hablar pero no afirmar nada. En Dios creemos o no; nada mas.

  6. L.M permalink
    20/05/2013 16:47

    Excelente argumentación Antonio. Totalmente de acuerdo con tu argumentación. Aunque añadiría que el la busqueda de Dios, la explicacion supuestamente más real vendría ser el pensamiento más racional, crudo y científico, y en la historia con animales sería una explicación más cercana al corazón y a la intuición natural de las cosas.
    Saludos

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