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15 pruebas de que el Rock sigue vivo en 2017

09/10/2017

Admitamos que últimamente en el Cadillac Negro hemos mirado más hacia atrás que al presente en lo relativo a la música. Por diversas circunstancias, y sin que existiese un plan determinado, en 2017 nos hemos ido decantando por una línea más retrospectiva que por tomarle el pulso a la más rabiosa actualidad, y quizás hemos dado la sensación de que no había nada ahí fuera que nos interesara lo suficiente como para traerlo a nuestro pequeño rincón. Pero lo cierto es que, pese a lo que pueda parecer, permanecemos atentos al panorama contemporáneo y, en mayor o menor medida, seguimos disfrutando de discos del aquí y el ahora, lo que ocurre es que este no es, no lo ha sido nunca, un blog dedicado exclusivamente a la música, y el tiempo que tenemos para dedicarle cada vez es más finito, por lo que nos vemos obligados a establecer prioridades. Eso significa que a veces tenemos que dejar de escribir de un álbum nuevo que vale mucho la pena para poder hacerlo de otras materias que o bien consideramos más primordiales o simplemente nos apetecen más. Así que sí, reconozcamos que el nuestro no es el mejor blog para estar al día de lo que se cuece en el mundillo musical, aunque tampoco creo que los que nos seguís habitualmente lo hagáis por esa razón.

Sin embargo, hoy queremos compensar de alguna manera esa carencia trayendo una selección de nuestra música favorita de lo que llevamos de 2017. Y para acotar un poco el campo nos hemos centrado en nuestro género predilecto, el Rock, pero rock sin limitaciones ni etiquetas. Rock en un sentido amplio, en el que caben propuestas muy distintas, más duras y más suaves, más tradicionales y más avanzadas, más oscuras y más luminosas, más añejas y más novedosas. Y aunque somos conscientes de que hay vida (y muy disfrutable, claro que sí) más allá de las guitarras, hemos dejado que la cabra tire al el monte y hemos reunido 15 canciones, 15 pruebas recientes y flamantes de que, pese a que ya no sea la tendencia dominante entre la juventud y pese a que para algunos lleve eones muerto y enterrado, el Rock aún sigue estando vivo y coleando entre nosotros. Let’s get rocked!.

QUEENS OF THE STONE AGE – Feet Don’t Fail Me

Comenzamos con una de las bandas más esenciales del siglo XXI, de vuelta cuatro años después de “…Like Clockwork” y dispuesta a continuar con esa particular evolución que nunca deja contentas a todas sus (muy distintas) facciones de seguidores, pero que en este blog siempre hemos defendido. Josh Homme tiene claro que repetirse es la forma más fácil de estancarse y, aunque el sonido QOTSA es indiscutible a estas alturas, siempre encuentran nuevos trucos que añadir a la fórmula. En “Villains” los dispone el productor estrella del pop contemporáneo, Mark Ronson, que empuja a la banda hacia terrenos más directos y dinámicos, aunque sin poder renunciar del todo a la densa oscuridad marca de la casa. Sirve como ejemplo irrefutable el temazo que abre el álbum, este “Feet Don’t Fail me” de inicial crescendo electrónico que desemboca en un contagioso ritmo machacón, guitarras como rocas afiladas y el mojo irresistible de quien camina con paso firme y desafiante sin deberle nada a nadie.

 

FOO FIGHTERS – Run

De QOTSA pasamos a otra de las bandas paradigmáticas del rock contemporáneo, los Foo Fighters de Dave Grohl, quienes, con más de 20 años de carrera a cuestas, hace ya tiempo que no necesitan ser presentados como “el grupo del batería de Nirvana”. Al igual que Homme, el bueno de Grohl ha querido unir fuerzas con otro solicitado productor de moda, Greg Kurstin, para dar forma a lo que ampulosamente se ha descrito como un “Sgt.Peppers interpretado por Motörhead”. Por supuesto, tan ambiciosa definición es excesiva, pero eso no significa que “Concrete and Gold” no sea un disfrutable disco de rock clásico y moderno a la vez, rico en arreglos y coros que sí pueden recordar a los Fab Four pero que sobre todo conservan la esencia del grupo. Entre varios cortes destacables brilla con intensidad el single, “Run”, una monstruosidad de canción cargada de cambios de ritmo, buenas melodías, un estribillo demoledor y un sonido fiero y grandioso que de modo instantáneo se inscribe en la galería de clásicos de los Foo Fighters.

 

ALGIERS – The Underside of Power

Soul-rock electrónico, gospel-punk industrial, no wave-blues, black-art-rock… son muchas y variopintas las etiquetas que se le están colgando a esta formación con epicentro en Atlanta, quizás precisamente porque su música no se deja clasificar fácilmente. La realidad es que ahora mismo hay pocas (o ninguna) bandas ahí fuera que suenen como Algiers. Lo suyo, en definitiva, es rock, sí, pero lo suficientemente retorcido y desfigurado como para resultar provocador y decididamente radical, no apto para todo tipo de oídos. A eso hay que sumarle un discurso abiertamente político y comprometido socialmente, y lo que nos queda es “The Underside of Power”, su segundo disco, un artefacto peligroso e incendiario que curiosamente tiene en su tema título su puerta de entrada más accesible. Y aunque seguramente a más de uno se le pueda hacer bola la experimental propuesta de Algiers, es innegable que este adictivo single es un pepinazo incontestable que en un mundo perfecto sería un hit global.

 

THE NATIONAL – The System Only Dreams In Total Darkness

La popularidad que disfrutan The National desde que publicaron “High Violet” (2010) es un fenómeno curioso. Al menos a mí siempre me resulta llamativo que una banda de rock adulto “tristón”, melancólico y afligido llegue a los primeros puestos de las listas de ventas (aunque ya sabemos que hoy es sencillo que en las listas de ventas se cuele hasta el tato, pero aún así), y con “Sleep Well Beast” lo han vuelto a hacer: número 2 en EE.UU y 1 en Reino Unido. En el caso de los Cincinnati hay que contar con que siempre han sabido facturar singles con pegada y “The System Only Dreams in Total Darkness” no es una excepción en un álbum que apuesta por expandir su sonido hacia elementos más electrónicos y experimentales, siguiendo el ejemplo de Radiohead. En cualquier caso, el tema aquí seleccionado no es de los más abiertamente renovadores del lote pero sí de los mejores, con una melodía enigmática, una trepidante base de timbales, un afilado riff de guitarra (y posterior solo) y un estribillo climático.

 

THE AFGHAN WHIGS – Arabian Heights

Pocos comebacks recientes habremos celebrado más que el de The Afghan Whigs, banda de culto del rock de los 90 que regresó con un “Do To The Beast” a la altura de su leyenda (número 3 en nuestra lista de discos de 2014) y que ahora tiene continuidad con “In Spades”, un trabajo quizás no tan impactante como su antecesor pero igualmente magnético y apasionante, un recordatorio de que para Greg Dulli el rock debe ser un tortuoso exorcismo vomitado desde las entrañas o simplemente no ser. Cómo permanecer inmunes al hechizo libidinoso de temas como esta “Arabian Heights”, en el que la carismática voz de Dulli, capaz de tornar sensualidad anhelante en desgarro virulento con pasmosa facilidad, se abre paso a través de una estructura sinuosa y meándrica que va acumulando turbias tensiones esquivando siempre el lugar común. Jefazos.

 

SHEER MAG – Just Can’t Get Enough

Tras varios EP’s que concitaron cierta expectación en el mundillo, esta banda de Philadelphia capitaneada por la estridente vocalista Tina Halladay ha debutado este año con “Need To Feel Your Love”, un trabajo que no inventa la pólvora ni lo pretende pero que transmite toneladas de buen rollo con su vitamínica combinación de hard rock setentero, garage y power pop. Píldoras urgentes, contagiosas y chispeantes, algunas más redondas que otras, rebosantes de guitarras adictivas como las que dominan ese pequeño y fresquísimo himno llamado “Just Can’t Get Enough”. Una buena tarjeta de presentación para una banda que puede mirar al futuro con optimismo pero que de momento disfruta de un estupendo presente.

 

MARK LANEGAN BAND – Nocturne

En el rock el contexto es importante. A Mark Lanegan le vimos este año varios conductores del Cadillac como telenero de Guns N’Roses en el Vicente Calderón y aquello fue como contemplar a un pulpo en un garaje. Lanegan necesita penumbra, humo, espacios cerrados y un sonido que palpite y envuelva para que su mística de gárgola pétrea plantada ante el micro y su garganta de ultratumba resulten efectivas. De no ser así, un temazo como “Nocturne”, con su pulsión gótica y su tétrica atmósfera de Leonard Cohen meets Post-Punk, corre el riesgo de pasar totalmente desapercibido. No lo hace en “Gargoyle”, un trabajo plagado de colaboradores de postín, algunos de los cuales ya han pasado antes por este texto (Homme, Dulli), en el que mejora las decepcionantes sensaciones que nos dejó el anterior “Phantom Radio” (2014) pero que no llega al nivel de su mejor obra de los últimos años, el sensacional “Blues Funeral” de 2012.

 

THE WAR ON DRUGS – Holding On

Hace tres temporadas “Lost in the Dream” se convirtió en uno de esos pocos discos capaces de poner de acuerdo a todo el mundo. Y no dejaba de tener su gracia que lo que esencialmente era una redefinición en clave indie del tantas veces denostado heartland rock de radiofórmula ochentera se aceptara como puro caviar por las hordas hipster. En cualquier caso, aquel era un disco provisto de una magia especial, una magia que se reproduce fielmente e incluso se perfecciona en “A Deeper Understanding”, trabajo que apuntala el sonido único de The War On Drugs, convertidos, ya sí, en el perfecto sucesor de Wilco como adalides de un rock made in USA tan tradicional como inquieto, al menos en el estudio (en directo los de Jeff Tweedy siguen jugando en otra liga). Y es que su minucioso sonido planeador y expansivo, obsesivamente plagado de capas, detalles y reverberaciones que crean una atmósfera onírica, es todo un triunfo de producción. La monumental “Thinking of a Place” probablemente sea la gran obra maestra del disco, pero para esta lista nos quedamos con esa maravillosa “Holding On”, su guitarra slide, xilófonos y sintetizadores dispuestos como una autopista galáctica por la que conduciría el Bruce Springsteen de “Dancing in the Dark” en 2017.

 

RYAN ADAMS – Do You Still Love Me?

De alguna forma, el Ryan Adams actual podría funcionar como la otra cara de la moneda de The War On Drugs. El de Jacksonville también bebe del rock mainstream norteamericano de los 80 pero lo hace sin disimulos y sin temor a zambullirse en las aguas del AOR, para disgusto de sus seguidores más puristas. Y mientras Granduciel embellece el sonido y viste la canción con mil adornos, Adams cada vez suena más austero y orgánico. En “Prisoner” parece perseguir la cálida autenticidad de un cuarteto básico de rock registrando una demo casera y eso le confiere a su último trabajo un particular feeling melancólico e intimista que le sienta muy bien a este puñado de canciones. Con todo, el tema más enérgico del album posiblemente también sea el mejor. “Do You Still Love Me?” engancha con sus parones, cambios de intensidad y un estribillaco inflamado de claro sabor ochentero que reivindica con orgullo el rock para todos los públicos de aquella época.

 

LITTLE STEVEN – Saint Valentine’s Day

Si en The War on Drugs y Ryan Adams resuenan ecos de Springsteen, en “Soulfire” es literalmente su mano derecha, Steve Van Zandt, la que nos asalta. Escribía Fernando Navarro en “El País” que este es el disco que el Boss debería grabar desde hace mucho tiempo, afirmación que tiene algo de injusto, porque implícitamente subestima el muy defendible cancionero de Bruce en el siglo XXI y obvia que lo del guitarrista de la E Street Band es una ensalada de canciones aliñadas a lo largo de 40 años, pero se entiende lo que quiere decir. Que en su nuevo disco Little Steven recupera con orgullo la vitalidad incontenible, el entusiasmo desbordante y el ardiente arrebato del Springsteen de los 70, el espíritu del rock’n’ roll añejo y exuberante de la Costa Este conocido como Jersey Shore, y que el propio Van Zandt contribuyó a hacer florecer. Podía haber elegido casi cualquier tema de una delicia tan gozosa como “Soulfire”, pero nos quedamos con el encanto apasionado de “Saint Valentine’s Day” y sus vientos y cuerdas henchidas de vida.

 

ALICE COOPER – Genuine American Girl

De un veterano que nos ha dado una feliz sorpresa en 2017 pasamos a otro que tampoco se ha quedado atrás. Seis años después de su último disco en estudio, “Welcome 2 My Nightmare”, el icónico Alice Cooper retorna con una potente muestra de rock clásico de la vieja escuela que recupera el brío de sus buenos tiempos. Producido por el inseparable compinche Bob Ezrin, “Paranormal” corrobora el admirable estado de forma de Vincent Damon Furnier a sus casi 70 años en una concisa y muy disfrutable colección de canciones plagadas de riffs, estribillos e invitados de postín. Curiosamente, nuestra elección no forma parte del tracklist oficial del disco, sino de sus bonus tracks, y es que “Genuine American Girl”, en la que tocan juntos Michael Bruce, Neal Smith y Dennis Dunaway de la Alice Cooper Band original, nos conquista con ese jovial y pegadizo aroma camp sesentero que hace que no te la puedas sacar de la cabeza.

 

ROGER WATERS – Picture That

Hace tres años David Gilmour resucitaba puntualmente la marca Pink Floyd con el discutido “The Endless River”, por supuesto sin contar con Roger Waters, lo que en otros tiempos habría provocado una reacción furibunda del que llegara a ser líder dictatorial de la banda. Sin embargo, los años parecen haber atemperado el carácter de Waters (al menos en lo que se refiere a sus ex compañeros), que prefirió no desenterrar el hacha de guerra, seguir enfrascado en sus giras a cuenta del legado Floyd y elucubrar con un posible nuevo disco en solitario. Y aunque ha tardado lo suyo en llegar, 2017 nos ha traído por fin “Is This the Life We Really Want?”, su primer trabajo en estudio en 12 años, un álbum conceptual en el que el legendario músico vuelca su malestar con un mundo empeñado en irse al garete y que musicalmente es una prolongación en toda regla de la etapa post-Animals de Pink Floyd, con la única y notoria ausencia de la guitarra de Gilmour. Y tenemos que celebrarlo porque el resultado es puro Roger Waters, y eso es algo que se nos ha ofrecido con cuentagotas en las últimas décadas. “Picture That”, el tema más acelerado (y airado) en un conjunto dominado por los tempos lentos, es casi una secuela de “Sheep”, y también nuestro favorito.

 

MOGWAI – Crossing the Road Material

Hace ya 20 años que los escoceses Mogwai debutaron con “Young Team”, un amenazante asalto a los sentidos que abanderó la entonces incipiente etiqueta conocida como post-rock, especie de cajón de sastre donde cabía cualquier propuesta instrumental con vocación avanzada. Y desde entonces la trayectoria de los de Glasgow ha consistido en una perpetua búsqueda de variaciones a las dinámicas sísmicas patentada en aquel disco para evitar convertirse en el cliché que acabó aprisionando al género. Texturas sintéticas, brochazos electrónicos o abstracciones ambient son algunos de los elementos que, con mayor o menor acierto, han ido incorporando a su paleta sónica para no estancarse en la pirotecnia a full gas que les definió en un primer momento. Con “Every Country’s Sun” inciden en esa exploración de nuevos matices que seguir añadiendo a su discurso y consiguen una de sus obras más destacadas desde aquel emblemático “Rock Action” de 2001. “Crossing the Road Material” es uno de los temas que más recuerdan a los Mogwai prototípicos de crescendos guitarreros incendiarios, aunque sin llegar al espasmo casi metálico de antaño.

 

ROYAL THUNDER – The Sinking Chair

“Crooked Doors” se coló en nuestra lista de discos favoritos de 2015 y entonces definimos a Royal Thunder como “uno de los grandes secretos a descubrir del rock actual”. Dos años después la banda de Atlanta sigue sin disfrutar de la exposición mediática que merecería, pero “Wick”, su tercer larga duración, les confirma como una de las propuestas más atractivas del panorama y a Miny Parsonz como una de las voces más viscerales del presente, quizás lo más parecido a Janis Joplin que hemos escuchado en mucho tiempo. Musicalmente redoblan su apuesta por un hard-rock voluble y atemporal que picotea en la psicodelia ácida, el blues o incluso el pop, casi siempre temerariamente al límite del desgarro. “The Sinking Chair” es uno de los cortes más directos y enérgicos de un disco sobrado de rabia y tensión indómita.

 

MASTODON – Steambreather

Cerramos esta lista con otra banda de Atlanta, en este caso uno de los nombres más populares de la escena metalera. Al igual que sucede con esos Metallica con los que nunca dejarán de ser comparados, un nuevo lanzamiento de Mastodon siempre es un acontecimiento que divide a lovers y haters en una escena demasiado proclive a los extremismos. Más allá de las ya cansinas acusaciones de “vendidos” o “ya no son lo que eran”, “Emperor of Sand” refuerza la identidad de una banda empeñada en trascender etiquetas. Producido por Brendan O’Brien, estamos ante un nuevo esfuerzo conceptual que combina contundencia y complejidad progresiva. “Steambreather” entraría en el saco de los temas más orientados a un público masivo, con su riff paquidérmico, su atmósfera ligeramente alucinada y su fulminante estribillo de sabor a heavy ochentero.

 

Hemos reunido estas 15 rodajas de Rock de 2017 en una playlist, cortita y al pie, para que podáis disfrutarlas todas juntas. Y añadiremos más si nos dejáis en los comentarios sugerencias con otros temas que consideréis que también merecen estar aquí (y siempre que permanezcan, claro está, dentro de los márgenes del rock).

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