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Nuestros discos de 2019

16/12/2019

Los componentes del Cadillac, viejos lobos casi todos, ya sabéis, tratamos de adaptarnos como podemos a los nuevos tiempos que corren en esto de la música. No siempre lo conseguimos y no siempre comprendemos muchas de las modas actuales, pero a veces lo intentamos, como se podrá comprobar en ciertos discos que se han colado este año en el ranking de nuestros álbumes preferidos de los últimos 12 meses. Pero si hay algo que no va a cambiar, por mucho que se encuentre casi en peligro de extinción, es nuestro gusto por los discos, por el disco como concepto. En un momento de música instantánea, en el que el single amenaza con exiliar al álbum a rincones casi anecdóticos, nosotros seguimos disfrutando del conjunto de canciones como concepto, y esto ha quedado representado perfectamente en algunos de los títulos con los que más hemos disfrutado últimamente.

De esta forma, en los siguientes 15 títulos vais a encontrar álbumes que tienen toda su fuerza en la escucha continuada de todas sus canciones, que poseen su grandeza en su conjunto. Como ya hemos dicho, se ha colado incluso entre ellos alguno de los últimos fenómenos que ha provocado un terremoto en la escena musical; e incluso entre nuestros artistas predilectos y de vitola clásica se han introducido sonoridades actuales y vanguardistas. Por supuesto que de nuevo están presentes estilos más clásicos, con importante presencia del rock y de referencias con influencias evidentes de los años 60 y 70. Con todo esto, es posible que, dentro de nuestra importante eclecticidad, este año nos haya quedado una lista algo más homogénea estilísticamente, manteniendo por supuesto un abanico importante de estilos e intenciones. Esto se podrá comprobar en la playlist que dejamos debajo del todo con temas de los discos finalmente escogidos y del resto que se han quedado a las puertas, y esto se podrá incluso discutir después de comprobar cuáles han sido los 15 discos favoritos de El Cadillac Negro este 2019.

 

1. SHARON VAN ETTEN – Remind Me Tomorrow

La cantautora estadounidense Sharon van Etten es la encarnación perfecta de ese “progresa adecuadamente” al que aspirábamos en nuestros boletines de notas escolares. Gran promesa prácticamente desde sus inicios, Van Etten dio un paso casi definitivo con su anterior “Are We There” (número 6 en nuestra lista de 2014), pero ha sido en este 2019 cuando ha confirmado todas y cada una de las expectativas con el mayúsculo “Remind me Tomorrow”, logrando el hito de estar en las listas de todos nuestros redactores. Su rock intimista y confesional se ha visto enriquecido con un inteligente uso de la electrónica que colorea virtuosamente una apabullante sucesión de ‘hits’ con cerebro y alma. Desde la perfección pop de “No One’s Easy to Love” a la intimista “You Shadow”, pasando por los abisales ambientes de “Memorial Day” y “Jupiter 4”, la expansiva “Comeback Kid” y la preciosa melancolía de “Seventeen”, nuestro disco favorito del año es el definitivo pasaporte al cielo musical de una de las grandes artistas de lo que va de siglo.  

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2. NICK CAVE AND THE BAD SEEDS – Ghosteen

Nick Cave sigue sumido en el negro. Si “Skeleton Tree” dolía como una puñalada en las tripas, “Ghosteen” funciona como la aceptación de que ese dolor nunca desaparecerá aunque la vida continúe. Y es en esa dimensión espiritual inasible e ingrávida sobre la que se proyecta este emocionante, hipnótico y bellísimo doble álbum, una cima más en una trayectoria plagada de ellas. Cave desnuda su alma hasta dejarla en los huesos y en la voz, una voz más sabia y versátil que nunca, a la que dan cobijo unos Bad Seeds deconstruidos y desmigados por Warren Ellis hasta el tuétano. Sintetizadores y loops bajo cero, pianos impresionistas, discretas secuencias de cuerdas, coros y mínimas percusiones son el andamiaje espectral sobre el que Cave destila una narrativa de cuentos místicos y viñetas celestiales en busca de consuelo o redención. Penetrar en la severa e inabarcable solemnidad de “Ghosteen” no es un ejercicio apto para todos los públicos ni para cualquier momento, pero las sensaciones que genera en el oyente que se deja arrastrar hacia ese absorbente estado de ánimo están al alcance de muy pocos discos pasados, presentes y futuros.

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3. THE NATIONAL – I Am Easy To Find

Si ha habido una banda estrella en el Cadillac este año, esa ha sido The National. Hasta contamos con un concierto frustrado y visto de lejos con ojos añorantes en nuestra historia. Hay algo muy íntimo y de una calidez envolvente en su último álbum publicado, “I Am Easy To Find”. Hay cambio y evolución coherente, un salto a terrenos distintos que casi se intuía en aquel “Sleep Well Beast” de 2017. Una historia contada que evoca el colchón en el suelo de un apartamento minimalista nacida de un cortometraje de Mike Mills. A la voz de Matt Berninger la acompañan otras voces femeninas de la talla de Sharon Van Etten, nuestra gran favorita en este 2019. Existe una delicadeza en este trabajo, tan notable que, sin perder la epicidad característica que aún queda en temas como el sencillo “You Had Your Soul With You”, convierte el sonido en una manera de adjetivar. El rock indie sigue teniendo parada en Ohio.

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4. LEÓN BENAVENTE – Vamos A Volvernos Locos

Y con el tercer disco León Benavente se han confirmado como uno de los grupos más importantes del panorama nacional. Porque León Benavente lo tienen todo a priori para dominar el rock patrio: son unos músicos de primera, cuentan con la experiencia suficiente para saber cómo funciona esto, poseen carisma y fuerza en directo, atesoran ya un buen puñado de temas sobresalientes y además han moldeado un estilo tan propio como accesible y disfrutable por espectro amplísimo de audiencia. Este año han despachado su tercer álbum, “Vamos A Volvernos Locos”, con el que han dado un giro de tuerca más a su propuesta, han firmado algunas de las mejores composiciones de su carrera y han dado un paso más en su búsqueda del éxito definitivo. El sonido se ha radicalizado, electrocutado y alocado totalmente, y las letras han mirado más que nunca al interior, sin olvidar los ya acostumbrados retratos de una sociedad que, de ser justa, debería coronar ya a León Benavente como los nuevos reyes del rock patrio. Porque “La Canción Del Daño”, “Como La Piedra Que Flota” o “Ayer Salí” son ya himnos de una generación.

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5. JENNY LEWIS – On the Line

La espléndida cantante californiana lleva casi 20 años alegrándonos la vida tanto con su grupo Rilo Kiley como con su más que notable trayectoria en solitario. Pero nunca antes nos había ofrecido una obra de madurez tan sólida y rotunda como este “On the Line”. Acompañada de todo un ‘all star’ de la música estadounidense -integrado entre muchos otros por Beck y Ryan Adams-, Lewis presenta su firme candidatura a gran dama del ‘americana’ actual con un comienzo de disco de infarto en forma de maravillas como “Heads Gonna Roll”, “Wasted Youth” o “Red Bull & Hennessy” para luego ir mutando progresivamente a medida que avanza el ‘track list’ y concretar una panorámica mucho más completa y variada con una segunda mitad más rítmica y pop -con recuerdos a su primigenia banda- que cuenta con “Dogwood”, el tema título y “Rabbit Hole” como grandes bastiones y que acaba por configurar un álbum tan de absoluta referencia ahora mismo como lo será en años venideros.

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6. BETTER OBLIVION COMMUNITY CENTER – Better Oblivion Community Center

Aún no sabemos si lo suyo ha sido un encuentro puntual o si estamos (ojalá) ante un proyecto de largo recorrido, pero de momento podemos decir que la unión de los cantautores Conor Oberst y Phoebe Bridgers bajo el nombre Better Oblivion Community Center ha germinado en uno de los discos más exquisitos y conmovedores de 2019. Tienen muchísima química, algo palpable desde el minuto uno, consiguen brillar ambos como autores e intérpretes y sus deliciosas voces empastan a las mil maravillas, en un maridaje perfecto sobre unas composiciones que rezuman elegancia, autenticidad y hondura. No pierden el paso ni cuando se retan a salirse de su zona de confort (“Sleepwalkin'”, “Exception To The Rule”, “Big Black Heart”), pero es cuando se mueven en esa finísima línea entre lo melancólico y lo esperanzador, con joyitas como la inicial “Didn’t Know What I Was In For”, “Service Road” o “Chesapeake”, cuando más brillan y más cómodos se les nota. Aunque sea en “Dylan Thomas”, el mejor corte del álbum y una de las mejores cosas que hemos escuchado en muchos años, en donde la inspiración y el buen hacer hayan dado paso, directamente, a la magia. 

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7. MICHAEL KIWANUKA – Kiwanuka

Stop. Dejen de elecubrar. Ya es una realidad: Michael Kiwanuka es el definitivo rey actual de la música negra en su faceta más, digamos, tradicional. “Love & Hate” (número 13 en nuestra lista de 2016) fue su salto definitivo al estrellato y su entrega de este año, “Kiwanuka”, no ha hecho sino confirmar a uno de los artistas más excitantes de nuestros días. Pocos cambios hay respecto a su anterior entrega: Kiwanuka sigue trayendo hacia el siglo XXI, convenientemente puesto al día, el soul/funk más atmosférico y expansivo de los gloriosos años 70, con una ambiciosa y nutrida instrumentación que se complementa a la perfección con su esplendorosa voz. El inicio, con las enérgicas “You Ain’t the Problem” y “Rolling”, no deja de ser un engañoso calentamiento para introducirnos en un océano de espléndidos medios tiempos de una elegancia suprema (¿para cuando la saga Bond le encargará un tema?): “Piano Joint (This Kind of Love)”, ese nuevo himno que es “Hero”, el gran final con “Light”… quizás no haya algo tan grande como “Cold Little Heart”, pero el conjunto sigue siendo apabullante.  

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8. FRANK TURNER – No Man’s Land

Desde la ruptura de la banda post-hardcore Million Dead en 2005, Frank Turner ha ido forjándose una sólida carrera como cantautor folk-rock que le ha acabado aupando a lo más alto de las listas de ventas en Reino Unido. Ocho discos de estudio editados en 14 años, un sinfín de EPs, recopilatorios de rarezas, colaboraciones y un proyecto paralelo con la banda de hardcore punk Möngöl Hörde evidencian que a Turner se le caen las canciones de las manos. Así, sólo un año después del también magnífico “Be More Kind”, regresa con 13 temas dedicados, en esta ocasión, a 13 mujeres: 12 figuras históricas y su propia madre. Por desgracia, no nos sorprende que las mayores críticas negativas hayan cargado directamente contra el concepto del disco, sin molestarse en entrar en su contenido. Una pena, pues no parece en ningún caso que lo de Turner sea un vacío y oportunista ejercicio de feminismo de postal, y sí en cambio un sentido y coherente homenaje pergeñado a través de 13 canciones extraordinarias, musicalmente muy diversas y cargadas de genuina emoción. Como cénit indiscutible destaca esa “Sister Rosetta” dedicada a la mayor (y menos reconocida) precursora del rock and roll, un brillantísimo tributo a la altura de tamaño personaje.

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9. RYAN BINGHAM – American Love Song

Nuestro imperecedero gusto por el rock americano más de raíz lo representa en esta ocasión “American Love Song”, el último disco de Ryan Bingham. Se trata este de un conjunto delicioso de canciones que pasan del hony tonk luminoso de la apertura con “Jingle And Go” a baladas country como “Lover Girl” o a dolorosos cantos como “Blue”, siempre con un estilo depurado, con ecos muy persistentes del “Exile On Main Street” de los Stones, pudiendo sentir el polvo del desierto californiano entre los surcos del álbum. Ryan Bingham huye de la oscuridad de sus anteriores trabajos para dar luz a la tristeza, o a la postristeza, pero sin dejar de lado completamente la melancolía que le ha convertido en uno de los artistas más interesantes del folk rock americano actual, líricamente entre la introspección y la radiografía de un país que a menudo se presenta tan roto como su corazón o tan difícil de comprender como el desamor.

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10. LANA DEL REY – Norman Fucking Rockwell!

En 2019 ya todo el mundo sabe cómo se las gasta Lana del Rey. Y como señalábamos en el post con nuestras 25 canciones favoritas de la década (“Video Games” tenía que estar entre las elegidas) hoy ya nadie se ríe de ella. A lo largo de la década Lizzy Grant se ha ido ganando el reconocimiento y respeto del público, la crítica y la industria y lo ha hecho sin haberse movido apenas, ni musical ni estilísticamente, de donde ya estaba en 2012 con su ‘debut’, “Born To Die”: congelada en esa California de postal de los años 50 y 60. ¿Cuál es su secreto, con cinco discos ya a sus espaldas? Pues un buen puñado de buenísimas canciones. Hay muy pocos compositores hoy en día con su talento para dar, una y otra y otra vez, con tantas melodías vocales infalibles e inolvidables. Si a esto le sumamos que con los años ha ido ganando en madurez y descaro, y que ha aprendido a vestir a sus canciones con los ropajes perfectos en cada momento, no debería extrañarnos que en “Norman Fucking Rockwell!” hayan acabado muchas de sus mejores composiciones, algunas de ellas memorables, conformando su trabajo más cohesionado y redondo hasta la fecha. Y agárrense, que ya ha anunciado nuevo álbum (“White Hot Forever”) para 2020.

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11. RAMMSTEIN – Rammstein

Buena parte del publico que un día se dejó seducir por el metal en todas sus variantes considera que Rammstein ya no es una banda relevante. Puede que en el Cadillac hayamos empezado a chochear (pero siempre a lo moderno), pero hemos esperado este álbum con todas las ganas y dispuestos a incendiar la sombra de Till Lindemann si después de diez años no se hacía justicia al parón musical, lo que, afortunadamente, no ha sido necesario. En este trabajo homónimo hemos encontrado una vuelta a los orígenes con las guitarras rítmicas de “Deutschland”, la electrónica descarada de “Aüslander” y también ganas de pisar tierras nuevas con temas tan demoledores como “Puppe”, lo que resulta en un álbum de madurez que nada tiene que envidiar a leyendas mejor valoradas. El metal industrial sigue aquí para quien lo quiera, y si estos seis personajes alemanes no llegaron a ser su máximo exponente en tiempos de eyeliner infinito, es que nos hemos vuelto todos locos.

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12. VIVA SUECIA – El Milagro

Los murcianos Viva Suecia se han consagrado definitivamente con “El Milagro”, un disco en el que han confirmado su sonido, su personalidad y su calidad, aportando nuevos apuntes pero con la suficiente continuidad como para hacer de él la cima de un proyecto meteórico que les ha llevado de forma fulgurante a pasar de ser los nuevos Planetas a hacerse un hueco entre las bandas más importantes del rock nacional. Aunque, como hemos dicho, el disco presenta algunos apuntes sonoros novedosos, en conjunto no hace más que confirmar su propuesta, con un conjunto de canciones notables casi siempre y sobresalientes en algunos momentos, especialmente en su primera mitad. Así, dos de ellas destacan de forma importante: “Lo Que Te Mereces”, que podría ser el culmen de su sonido, una canción impresionante y sin fisuras; y “Los Días Amables”, un tema con el que se apartan de su rocosidad y su muro de guitarras para dar paso a una construcción más compleja, a tempo lento, para desembocar en una última parte casi milagrosa.

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13. OF MONSTERS AND MEN – Fever Dream

Los islandeses Of Monsters and Men no han dado puntada sin hilo en sus dos álbumes de estudio anteriores, haciéndose un hueco bien merecido en el indie internacional. La crítica parece no estar de acuerdo (o no del todo) en las virtudes de “Fever Dream” y su salto en el tiempo a los años ochenta, pero es un trabajo que sale sin miedos de territorio conocido, íntimo y que anhela experimentar para crecer. Así, nos regalan un “Alligator” que no pierde su identidad, la voz de Nanna tiemba en “Wild Roses” y la grandeza se asoma y anuncia a bombo y platillo en temas de la talla de “Vulture, Vulture”, “Wars” o la atmosférica “Under the Dome”. A la banda le queda mucho por contar y a nosotros mucho por escuchar, pero, si algo se hace patente, es que en su aún corta carrera musical ya ha demostrado que apunta a un futuro entre los grandes.

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14. FKA TWIGS – Magdalene

Como si Portishead rompieran por fin el silencio eterno que llegó tras el ya lejano “Third”, como si Björk diera dos pasos atrás sobre aquel momento en el que se (nos) volvió demasiado impenetrable, o como sonaría un disco de una joven Kate Bush en pleno 2019. Cualquiera de esas definiciones nos valdría para vender “Magdalene” a quien aún no conozca a FKA twigs, pseudónimo de la británica Tahlia Debrett Barnett. Cinco años después de su debut -una relación sentimental rota (con el actor Robert Pattinson) y seis fibromas uterinos superados mediante- esta continuación confirma a su autora como una de las figuras más singulares y creativas del panorama actual. Pop-soul alienígena abanderado por una voz prodigiosa, de belleza infinita, que emociona, turba y duele. Alrededor de ella un ejército de productores de primera línea dan forma a un lienzo sonoro cubista esquinado que pese a su vocación vanguardista nunca pierde de vista el formato canción. Esta especie de liturgia futurista puede no calar a la primera escucha, pero una vez se entra en su mundo ya no se quiere salir de ahí.

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15. BILLIE EILISH – When We All Fall Asleep, Where Do We Go?

“Eres la única haciendo algo jodidamente interesante a día de hoy”, cuentan que le espetó Thom Yorke a Billie Eilish cuando la tuvo delante. Lo que puede significar dos cosas: 1) que igual el bueno de Thom no escucha tanta música actual como se le presupone y 2) que el fenómeno de la joven adolescente de 17 años trasciende supuestas barreras generacionales y puede ser perfectamente degustado por los paladares más sibaritas. Porque aunque a Billie Eilish nos la hayan colado en 2019 hasta en la sopa (en un caso parecido al de Rosalía), la música contenida en “When We All Fall Asleep, Where Do We Go?” se sostiene por sí misma. Pop lúgubre y tenebroso que captura el espíritu de su tiempo combinando sin complejos elementos plenamente contemporáneos (beats gruesos, texturas sintéticas muy saturadas) con otros de raigambre más clásica para conformar un producto imaginativo, juguetón, tierno por momentos, perverso en otros, y tan heterogéneo como inteligentemente cohesionado. No es poco para un disco de debut. No deberíamos tardar en verla con una corona.

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