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“Mr. Robot”: quiero _ _ _ _ _ r el mundo

14/09/2015

mrrobot

(ALERTA SPOILERS: Si aún no has visto la primera temporada completa de “Mr Robot”, te recomendamos que vuelvas cuando lo hayas hecho. Estás a sólo diez horas de empezar una revolución.)

Durante estos años, en El Cadillac Negro hemos visitado numerosas series de todos los géneros. Desde el drama a la comedia, pasando por el thriller, la ciencia ficción, el género policíaco y un largo etcétera. Pero, si nos fijamos bien, lo que todas estas series tienen en común es el pertenecer mayoritariamente a un selecto grupo de cadenas. A saber: HBO, AMC, SHOWTIME, NETFLIX y FX. Y es que, cuando hablamos de series unánimemente aplaudidas por crítica y público, raramente hablamos de producciones fuera de este reducido grupo de productoras (aunque tenemos excepciones, como en todo). Y, seamos justos, si ciertas producciones de esas otras cadenas no tienen el reconocimiento que se merecen, no es por falta de calidad. Esa ‘élite’ que mencionamos consigue captar toda nuestra atención, apenas dejando algunos huecos libres en nuestra agenda para aventurarnos a recorrer otras producciones desconocidas, que no nacen iluminadas por los focos; pero que cuentan con méritos suficientes para que valga la pena desviar nuestra atención y dedicarles también nuestro tiempo. Hasta ahora, la cadena USA Networks no había visitado el Cadillac porque, a pesar de conocidas producciones como “Psych“, “Royal Pains” o “White Collar“, no había desarrollado una historia sobre la que apostara fuerte por ser una de las mejores series de la televisión…hasta ahora.

Mr. Robot” básicamente viene a contarnos la historia de Elliot Alderson (Rami Malek), un programador que, por el día, trabaja como administrador de sistemas en una firma de seguridad informática (Allsafe); mientras que por la noche se dedica a hackear a personas de su entorno. La serie está escrita y dirigida por un debutante en la televisión (Sam Esmail), protagonizada por un actor apenas conocido y, del resto del reparto, podríamos decir que el único con “tirón comercial” sería Christian Slater (lo cual, también sería decir mucho, dado el historial de fracasos que acumula en los últimos años). Con todo esto sobre la mesa, nadie pensaría que la historia que “Mr. Robot” nos va a relatar sea tan adictiva, retrate minuciosamente toda la oscuridad que rodea nuestra moderna sociedad, exponga la peligrosa hiperconectividad que tenemos con todos y con todo lo que vivimos, critique de forma contundente la codicia empresarial de las grandes corporaciones a las que permitimos entrar en nuestras casas, en nuestras cuentas de crédito, en nuestras vidas. Y si sorprende su eficacia es porque estos temas ya son tremendamente familiares, han sido contados en previas y numerosas ocasiones. Desde el Thomas A. Anderson (Neo) de “The Matrix” (que llevaba un ritmo de vida similar al de Elliot), al Harold Finch de “Person of Interest“. “Mr. Robot” cuenta con innumerables fuentes e influencias. Tantas, que sería muy fácil vivir constantemente en un déjà vu durante su visionado; pero esa sensación nunca acaba de llegar al espectador, y el motivo es que Esmail ha tenido el enorme talento de seleccionar todos esos elementos, impregnarlos de una capa de realismo y llevarlos a un terreno nunca explorado gracias a las peculiares características con las que cuenta el personaje principal. La definición de Elliot que he puesto al principio es su capa más visible y superficial; pero bajo ella hay elementos ocultos y más oscuros que irán saliendo a la luz. Elliot es en realidad un joven con graves problemas de ansiedad, sumido en una profunda soledad, es un psicótico bajo tratamiento, adicto a multitud de estimulantes y un antisocial empedernido. En un mundo saturado de conexiones, Elliot es una persona cuya única forma de “conectar” con los demás es hackeandoles. Esta dificultad para interactuar con la sociedad que le rodea será el menor de sus planes cuando una noche tenga que afrontar el mayor desafío de su vida, pasando a formar parte del plan maestro que ha diseñado un misterioso hombre, al que sólo conoceremos por su alias: Mr. Robot.

mr_robot_2015_rami_malek

Lo que estoy a punto de decir es alto secreto. Hay un grupo poderoso de personas ahí fuera que secretamente dominan el mundo. Hablo de tipos de los que nadie sabe nada. Tipos que son invisibles. El top 1% del top 1% de los tipos que juegan a ser Dios sin permiso. Y ahora, creo que me están siguiendo.

Aunque sus niveles de audiencia siguen siendo modestos comparados con series y cadenas más ambiciosas, lo que hace destacar a “Mr. Robot” por encima de las demás ha sido superar de forma contundente todas las expectativas que uno pudiera hacerse antes de comenzar su visionado (y, aún más difícil, tras ver su prodigioso episodio piloto). Con la calidad como estandarte, un guión novedoso, una cuidada fotografía (que traerá gratos recuerdos a los amantes de “Utopía“), una banda sonora que hará mucho más que acompañar a las imágenes y muchas dosis de genialidad a la hora de contar esta historia, el resultado es una temporada brillante, que ha sabido mantener el listón muy alto durante sus diez entregas. Conseguir esto ya es mucho, porque contar una historia usando masivamente capturas de pantalla de ordenador, sentencias informáticas, argot técnico y hackers en estado de gracia, ya sabemos la reacción que suele provocar en gran parte de la audiencia: bostezos, desvío de atención, zapping. Como informático, la llegada de “Halter & Catch Fire” supuso un halo de esperanza entre tanta burda y efectista exposición de la tecnología, tratamiento que alcanzó su cenit con aquellos despropósitos llamados “Swordfish” y “El núcleo“; pues bien, “Mr. Robot” recoge el guante de “H&CF” y hace una apuesta aún más elevada por guardar una verosimilitud informática en todo lo que se muestra en pantalla. Se acabó maltratar los teclados a ritmo de frenética música, frente a ocho o diez monitores con artificiosas interfaces de colores y llamativos mensajes de alerta y cuenta atrás. Aquí no hay instalaciones militarizadas a las que acceder por conductos de ventilación, ni bombas electromagnéticas que retornen a la civilización a la época de las cavernas. En “Mr Robot” se representan como nunca la ingeniería social que el hacktivismo realmente utiliza (recomiendo leer la biografía de Kevin Mitnick, probablemente el mayor hacker de la historia), dispersando memorias usb infectadas por las cercanías de la empresa en la que queremos introducirnos, con la esperanza de que algún incauto compruebe su contenido desde su puesto de trabajo; haciéndonos pasar por músico amateur, repartiendo CDs con nuestras supuestas canciones (virus diseñados ad hoc para introducirnos en los terminales donde intenten escuchar nuestros grandes éxitos); visitando las redes sociales de una persona, para conocer sus gustos, aficiones, aquellos datos significativos que pudieran formar parte de sus claves de acceso (fechas de cumpleaños, etc). Y es que, el elemento más vulnerable y peligroso de un sistema informático es el que se sienta frente al teclado: nosotros, el elemento humano. Necesitas entender la forma de pensar y comportarse de la gente si realmente quieres averiguar las contraseñas que protegen sus datos más sensibles (que se lo digan a todas esas celebridades que han visto su intimidad expuesta en los últimos años). En Mr Robot, la tecnología es aquello que convive entre los personajes, sus dramas, sus motivaciones. Afortunadamente, esto no es “CSI:Cyber“.

mr-robot-2Pero sí existe una conspiración global en esta historia. Durante los primeros minutos en los que conocemos a Elliot, nos damos cuenta de que lleva viviendo mucho tiempo en esa zona de confort que le permite conocer (mejor que nadie) a la gente que le rodea, sin que ellos tengan que formar parte de su vida (a lo máximo que podrán aspirar es a que todos sus datos confidenciales acaben reposando en ese maletín de grandes figuras de la música que Elliot guarda celosamente). De vez en cuando, se permite poner en manos de las autoridades información suficiente para que algunas personas sean castigadas por los delitos que realizan; mejorando poco a poco el mundo que le rodea (idiota a idiota) y sirviendo también como forma de exorcizar sus propios pecados. Una especie de “Robin Hood 2.0”. Sin embargo, cuando el líder de F-Society (Christian Slater, al que conoceremos como “Mr Robot”) se presente ante él para decirle que la revolución social, política y económica ya ha comenzado, que su papel es fundamental para conseguir tirar abajo el maldito sistema que nos rige, porque el primer paso de ese plan es hundir al principal cliente para el que Elliot trabaja (E-Corp…en adelante, Evil Corp); será en ese punto en el que Elliot tendrá que abandonar esa zona gris, su ambiente seguro y empezar a tomar decisiones, empezando por formar parte de un lado u otro en los que, más que buenos y malos, lo que predominará será el orden actual o el caos que impondrá ese plan maestro.

En los últimos tiempos hemos sido testigos del ascenso (paralelo al ocurrido en la sociedad y no tan profundo como sería deseable) de las mujeres en grandes producciones y Mr Robot es un ejemplo más… Elliot pasa la mayor parte del tiempo conectando con mujeres, desde su amiga de la infancia y compañera de trabajo Angela (Portia Doubleday), su hermana Darlene (Carly Chaikin), su desgraciada novia Shayla (Frankie Shaw), e incluso su terapeuta (Gloria Reuben). Entre los personajes masculinos, si exceptuamos al imaginario Mr. Robot y a Gideon (Michael Gill), el jefe de Elliot, homosexual y el único con una relación duradera; los demás hombres son claramente personajes oscuros. Ahí tenemos a Ollie (Ben Rappaport), el infiel novio de Ángela, Fernando Vera (Elliot Villar), traficante y asesino…hasta llegar al escandinavo Tyrell Wellick (Martin Wallstrom), alto ejecutivo de Evil Corp, asesino y lo más parecido a un villano de la saga de James Bond (y que cuenta con una esposa a su altura). La evolución de Tyrell apunta a que será la némesis de Elliot, aunque para ese duelo aún tendremos que esperar, pues en esta temporada hemos llegado a verles como aliados forzosos. Por el momento, ya hemos sido testigos de su caída a los infiernos. A pesar de gozar de una privilegiada vida, con un puesto destacado dentro de su empresa, casado con la bella Joanna (Stephanie Corneliussen), con un alto nivel de vida y a punto de ser padre; Tyrell (o mejor dicho, su exacerbada ambición) irá tirando todo por la borda. Aunque las despreciables maniobras que va orquestando con su mujer para ir ascendiendo en la empresa parecen ir funcionando, Wellick irá también cometiendo errores (esa escena en el baño con Sharon, la esposa de su jefe, a la que posteriormente asesinará); llegando al punto de recibir un ultimátum por parte de su mujer: o recupera su ascenso a la cúspide de Evil Corp, o le echará de su vida.
Su situación no mejora cuando la policía empieza a interrogarle por el asesinato de Sharon y, aun menos, cuando Phillip Price (mandamás de Evil Corp interpretado por Michael Cristofer), decide despedirle como medida cautelar. En este punto, se produce la alianza entre Tyrell y Elliot. Ambos son conscientes de que sus respectivos mundos se están colapsando, ambos necesitan un gran movimiento para recuperar sus vidas y ese movimiento nos va a afectar a todos.

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Llama la atención que Esmail concibió realmente esta historia para el cine. Cuando llevaba 90 páginas escritas y aún no había plasmado en papel un tercio de la historia, se percató de que lo que tenía entre manos era una serie. Así que cogió las veinte primeras páginas y las presentó como un episodio piloto para una historia de cinco temporadas. Al igual que Vince Gilligan con “Breaking Bad“, Esmail ya tenía muy claro el desarrollo y final de su historia antes incluso de empezar a rodar, además de seguir a un personaje de muy dudosa moral, con el que llegamos a empatizar debido a que su entorno está plagado de personajes de peor calaña que él. Elliot se mueve haciendo equilibrios en esa fina línea que delimita a los heroes de aquellos personajes que nos causan rechazo. Aún contando con varias subtramas y con otros personajes atractivos, Elliot es el verdadero artífice del éxito de la serie. Tener como protagonista a una persona obsesionada por la vida privada de los demás (sus vecinos, sus compañeros de trabajo, su terapeuta, el dueño de la cafetería que visita diariamente, no escapa nadie), actitud que, paradójicamente, le obliga al mismo tiempo a distanciarse de todos ellos para mantener en secreto que conoce todos sus secretos, acaba convirtiendo a Elliot en un personaje alienado por sus obsesiones. Esta actitud representa un tipo de protagonismo que empieza a ser común en los últimos años: un extraño para la sociedad y para si mismo, un outsider del mundo; un personaje que busca desesperadamente formar parte de alguien, mientras paradójicamente está huyendo del compromiso social y sentimental. No tenemos más que pensar en Rust Cohle (“True Detective“) o el mismísimo Don Draper (“Mad Men“).
Alderson está crónicamente deprimido y decepcionado con su vida, con el mundo. Y él mismo justifica esa decepción en nuestro comportamiento como sociedad. Eligiendo a nuestros referentes entre personas que no dudaron en explotar a niños para forjar sus imperios, meras falsificaciones de los héroes que realmente deberían guiarnos; buscando desesperadamente influir en los demás exponiendo una falsificación de nuestra intimidad en redes sociales; simulando constantemente tener lo que realmente no tenemos y disimulando no ser lo que realmente somos, siendo poseídos por nuestras posesiones, eligiendo vivir un sueño antes que sentir la realidad, la cobardía como bandera, convirtiendo este mundo en un chiste.

Con un mensaje como este, rápidamente identificamos nuevas fuentes de inspiración de Mr. Robot: la más clara es “El club de la lucha“, la famosa adaptación de David Fincher sobre la novela homónima de Chuck Palahniuk, de la que recoge con fuerza ese sentimiento antisistema y, sobre todo, ese anticorporativismo de que hace gala. Donde unos planeaban demoler edificios de multinacionales, otros ejecutan esa demolición en un entorno digital, más propio de hoy en día. En cualquier caso, ambos sentimientos funcionan como un reloj en el espectador debido a dos factores fundamentales: por un lado, su contemporaneidad con la realidad que hoy mismo vivimos en nuestro mundo. Asqueados de ver como ese 1% que citaba al principio, va creciendo en porcentaje y en riqueza. La propia serie incluye en su último tramo escenas de manifestaciones reales ocurridas a lo largo y ancho del mundo, con especial predominio de las realizadas en Grecia (y sí, Madrid también aparece). Por otro lado, la visión que la propia serie transmite de los entresijos que se elucubran dentro de esas corporaciones, visión que también nos rememora a la negrísima sátira que del tema hacia “American psycho“.

Lisbeth Salander vs Elliot Alderson

Si nos centramos en Elliot, la semejanza con dos personajes es también inevitable: Lisbeth Salander y Travis Bickle. Todos ellos sufren esa marginalidad social, esa soledad que les va desesperando. Con Lisbeth, además de compartir ese talento innato para la informática, la estética ciberpunk de ambos protagonistas son muy similares; no en vano, el director del magnífico episodio piloto de Mr. Robot es precisamente Niels Arden Oplev, el director de la original “The Girl with the Dragon Tattoo“. En el caso de Travis Bickle, Elliot comparte con él un elemento que resulta fundamental en esta serie, utilizar la voz en off para adentrar al espectador en su psique, convirtiéndonos en cómplices de cada uno de sus pasos, haciendo más íntima nuestra relación con ellos. A pesar de las distancias, el espectador rápidamente se identifica con Elliot; alguien vulnerable, solitario, que a su manera intenta mejorar el mundo, le vemos empezar a abrirse a los demás, enamorarse, empezar a confiar en los demás y acabaremos viéndole como un modesto héroe. Dejaremos a un lado sus problemas, sus defectos, sus dudosos actos y sus adicciones y acabaremos confiando en él…a pesar de los mensajes que Esmail nos ha ido dejando (desde el mismísimo comienzo de la historia, en el que Elliot deja patente su locura) para que hagamos justamente lo contrario.
A menudo, Elliot habla de encontrar vulnerabilidades en la gente para explotarlas y conseguir tomar el control de sus vidas…y eso mismo hace con nosotros Esmail. Hackea nuestra confianza. Utiliza de forma constante, errática e inconexa la voz en off del protagonista acerca de malvado sistema en el que vivimos, para desviar nuestra atención, desenfocando nuestra visión de la realidad hasta llegar a confundirla con la alucinación que Elliot está viviendo. En ese instante empezamos a caer en lo extraño que resultaba llamar a una serie con el nombre de un personaje secundario. En ese instante Elliot se convierte para nosotros en lo que comúnmente se denomina “narrador no fiable“. Alguien que contamina nuestra percepción de la realidad. Elliot no sólo narra la historia, sino que se la cuenta a alguien que sólo vive en su imaginación. Entre los innumerables ejemplos de esta categoría estarían Forrest Gump (y su limitada percepción de lo que sucede en su entorno), Ted Mosby (aquellos ‘bocadillos’ de “HIMYM” son una pequeña muestra) y, últimamente, tenemos un interesante ejemplo en “The Affair“, donde en cada episodio podemos contemplar la misma historia desde dos puntos de vista muy distintos.
Cuando cae ese velo de irrealidad que ha estado dominando la mente de Elliot, cuando empieza a sospechar que está realmente loco, actúa de la única forma que conoce, hackeandose a si mismo, buscandose por todo internet para averiguar quién es. Sin embargo, no encuentra nada. Elliot es un fantasma sin identidad, un dvd sin rotular en su maletín de víctimas. Empezamos a atar cabos y entender cómo Elliot llegó a idear el plan maestro, cómo puso cara (la de su padre) a ese alter-ego que convive en su mente, el origen de ese Mr. Robot (el nombre de la tienda de reparación de ordenadores que era el negocio familiar durante su infancia y que acabó convertida en una sucursal de E-Corp).

mrrobot-Music

Finalizada la primera temporada (tras la acertada maniobra de retrasar una semana la emisión del último capítulo, como señal de duelo y respeto por el terrible acontecimiento sucedido en Virginia, con el que además podía ser relacionado por una escena similar rodada para este season finale) y mientras nos preguntamos quién estaría llamando a la puerta de Elliot (la segunda temporada fue confirmada por USA Network horas antes incluso de su estreno, señal del enorme potencial que ven en la historia), confiemos en poder quitarnos también nosotros ese velo que adormece nuestra voluntad, ese velo que nos impide asociar F-Society con Anonymous, que nos impide asociar E-Corp con Enron o cualquiera de las múltiples multinacionales a las que les importamos una mierda, que nos impide asociar a Elliot Alderson con Edward Snowden, Bradley Manning, Julian Assange y tantos otros…

mr robot

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6 comentarios leave one →
  1. PaCo permalink
    14/09/2015 18:17

    genial review, de una serie ” pequeña” al principio pero que GRANDE evoluciona y termina, o bueno mejor dicho , continuará . Hasta mencionan temas reales como lo de Sony o Ashley Madison , y con una escena final muy … club bilderberg . Estupendo actor , el prota, y bueno salvemos a Cristian Slater ! ( Travolta tuvo su resurreccion con Pulp Fiction) por que no podria Slater tambien? , tu comparacion del malo de Tyrell Wellick con los malos de la saga James Bond , memorable ! Para mi ha sido la serie del Verano ( por supuesto Halt and Cath Fire es muy buena, pero a esta si la financia una Gran Productora) saludos y gracias

  2. José Manuel Loscertales permalink*
    14/09/2015 20:36

    Muchas gracias, PaCo, por tu comentario.

    Destacas dos elementos clave de “Mr. Robot”: por un lado, la contemporaneidad de la serie con destacados sucesos que están sucediendo a nivel global; desde los escándalos financieros, hasta la exposición de millones de personas que observan atónitas como sus datos personales han sido robados por fallos de seguridad en multinacionales que se creían invulnerables.
    Y, por otro lado, señalas su gran evolución a lo largo de la temporada. Yo, en este punto destacaría también el enorme potencial con el que cuenta para las siguientes temporadas.

    Je, je, je, no seré yo el que le niegue una nueva oportunidad al bueno de Slater. De hecho, a tenor de las entrevistas que ha realizado, él mismo es consciente de que puede haber dado con el “papel de su vida” (aunque para mí siempre será el ‘Adso de Meck’ de “El nombre de la rosa”).

    En cuanto a Tyrell Wellick, en mi opinión cumple perfectamente con ese arquetipo de villano frío, calculador, preciso, eficiente, elegante (y al que ‘se le va la olla’ de vez en cuando), tan común de la saga Bond.

    Coincidimos nuevamente al señalar que “Mr. Robot” ha sido la sorpresa del verano.

    Muchas gracias de nuevo por tu participación, PaCo.
    Tus comentarios son más que bienvenidos.

    Un saludo.

  3. 14/10/2015 9:30

    la terminé de ver ayer… gran crítica!
    entre las fuentes, también incluiría ‘Psicosis’, me parece la más clara en la relación padre-hijo, aunque esta sí que es un espoiler de cuidado, jeje…

  4. 29/10/2015 18:26

    Spoilers. Excelente crónica. Completamente de acuerdo en que la serie contrapone de manera brillante el sentimiento revolucionario de El Club de la lucha frente a la oscuridad y frialdad del sistema financiero creado en American Psycho. Dos grandes y evidentes referentes de los que han sabido extraer su sabia. En mi opinión, Mr. Robot tiene un gran comienzo y un gran final (4 últimos), pero se estanca en su parte central. La narración a veces resulta demasiado confusa y cansina, y por momentos el ostracismo social (y deriva mental) de su personaje principal se hacen demasiado insoportables (esto último no tengo claro si es algo bueno o malo). Por otro lado, aunque es cierto que la historia ya nos la han contado un millar de veces, la serie es indudablemente potente y especialmente angustiosa a la hora de transmitir lo vulnerable que resulta nuestra privacidad y nuestra intimidad en el mundo en el que vivimos. Todo tu yo está expuesto, vayas a donde vayas no hay escapatoria. Personalmente me han encantado las entradas de cada capítulo, los créditos iniciales, un formato original para resumir un estado de ánimo o una situación en poco más de 3-4 minutos, mención especial para la del capítulo ¿7? con el “Pictures of you” de The Cure sonando de fondo (toda la bso en general está muy bien, muy apropiada). Gran personaje el malo que citas que parece sacado de una película de James Bond, pero el que a mí me saca el sueño es el presidente de E-corp. Por fuera, lo suficientemente agradable como para resultar engatusador, por dentro…creo que pronto lo sabremos. Hay una escena en el capítulo final (después de que finalmente se desata la revolución) en la que Angela le hace a este siniestro personaje la pregunta que todo espectador está deseando hacer ¿cómo está tan tranquilo, tan seguro, con la que está cayendo? El hombre responde, afablemente, diciendo que los que han provocado la gravísima situación, los culpables, los manifestantes, etc. son solo personas, y puedes sentir el desprecio que hay detrás de lo qué dice… son sólo son cucarachas, a las que aplastar.

  5. José Manuel Loscertales permalink*
    31/10/2015 14:50

    Muchas gracias por vuestros comentarios, Félix MD y Pablo Glez. Táboas.
    Es cierto, Félix que relaciones paterno/materno-filiales enfermizas hay muchas de donde coger y, probablemente tú hagas referencia a una de las más famosas.

    Y, Pablo, sobre tu extenso comentario (reitero las gracias por el tiempo y esfuerzo que le has dedicado), a mí me gusta pensar que esa narración confusa es intencionada, para que el espectador sienta también ese caos en el que Elliot vive. Siendo uno de sus mejores exponentes la película “Memento” del ahora archiconocido Christopher Nolan, en la que el montaje (combinando el color y el blanco y negro para diferenciar las distintas tramas temporales) además de seguir una narrativa de delante hacia atrás, hace que el espectador cambie el significado que le ha dado a cada secuencia, según avanza la película.

    “Mr. Robot” puede presumir de muchas cosas muy bien hechas…pero la banda sonora merece una puntuación extra por la excelente selección de temas y por su fusión con las imágenes.

    Por último, efectivamente, hay dos niveles de personajes malvados en esta historia…los que van de cara y los que permanecen en la sombra moviendo los hilos asegurándose de que su anonimato nunca esté en peligro. Los que te intentan matar a navajazos y los que disfrutan de una copa de brandy al lado de la chimenea, mientras el avión en el que viajas se precipita contra el suelo.
    A las personas que provocan el caos se las puede comprar, se las puede matar..se las puede pisotear (como bien indicas).

    Bienvenidos al Cadillac, tomad asiento, disfrutad de las vistas y esperamos todos vuestros comentarios.

    Un saludo.

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  1. Nuestras series de 2015 | El Cadillac Negro

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