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“True Detective”: lejos de toda carretera

12/03/2014

True Detective - Opening Credits

(ALERTA SPOILER: El texto y las imágenes revelan algunos detalles de la primera temporada de la serie)

¿Puede haber algo ‘demasiado bueno’? Me refiero a si es posible que un libro, una película, una serie en este caso, exhiba tal nivel de excelencia en todo momento que, quizás como reacción (¿lógica?) al entusiasmo generalizado acabe creándose también una legión de ‘haters’ o detractores. Más que por sus fallos simplemente… pues por eso, porque es demasiado buena. Y eso como que da rabia. También existe ese tipo de personas que, cuando algo es alabado hasta la extenuación por una mayoría, tiende a desconfiar o a diferenciarse de los demás, asegurando categóricamente que no es para tanto. Puede incluso ser algo entendible, y evidentemente no todo tiene por qué gustar a todo el mundo, ni nada es perfecto. A mí, sin embargo, me cuesta encontrar razones para criticar negativamente a “True Detective”, o mejor dicho, para entender que pueda haber alguien que critique negativamente a “True Detective”. Y sin embargo ahí están, y aunque sus opiniones sean tan respetables como las de cualquiera, yo no puedo evitar ver que muchos de los aspectos que más les disgustan de la serie son, en realidad, algunas de sus mejores virtudes.

Me desagrada la expresión «no está hecha la miel para la boca del asno», porque creo que implica una seria falta de respeto, pero hay que reconocer que es suficientemente gráfica y expresiva. Así que recurriremos, una vez más, a ese otro axioma de nuestro idolatrado David Simon: «que se joda el espectador medio», aunque pueda tener mucha mayor carga de desprecio y elitismo. Pero conviene recordar que “True Detective” no nació para gustar a todo el mundo, ni para contentar a todo tipo de público, ni para atrapar a grandes audiencias, sino que fue creada con un ‘target’ muy específico. Y aun así su octavo y último capítulo fue visto por 3,52 millones de personas en EE.UU, que para que nos entendamos es medio millón más que los que logró “Juego de tronos” con el final de su primera temporada, al mismo tiempo que la plataforma de ‘streaming’ de la HBO se caía durante la emisión por la excesiva demanda de espectadores. También ha sido la serie que más ruido y entusiasmo ha levantado en los dos últimos meses en blogs, foros, medios generalistas y redes sociales. Y la que provocó directamente que un libro publicado en 1895, que sólo conocían cuatro gatos hace unas semanas, se colocara entre los cuatro más vendidos en Amazon.com. Estamos, por tanto, ante un fenómeno extraordinario. No me cabe duda de que, si se hubiese emitido hace una década, “True Detective” hubiese sido ignorada por el gran público, y quizás descubierta y reivindicada años más tarde (que se lo digan a “The Wire”), pero en todo este tiempo han sucedido unas cuantas cosas que, perdón de nuevo por el tono elitista, han ido educando a los espectadores: la propia serie de David Simon, “A dos metros bajo tierra”, “Los Soprano” y “Breaking Bad”, entre otras. ¿Nos estamos volviendo locos situando a la serie creada por Nic Pizzolatto y dirigida por Cary Joji Fukunaga al lado de obras tan aclamadas? Yo creo que ni mucho menos.

True Detective - Start Asking The Right Fucking Questions

Yo mismo aseguré hace un par de meses, en el post ‘”True Detective: respondiendo a las preguntas correctas’, que muchos esperarían encontrar en la nueva serie de la HBO a esa sustituta que tanto necesitamos, y necesitaremos, ante las despedidas, consumadas o inminentes, de “Breaking Bad”, “Treme”, “Mad Men”, “Boardwalk Empire”, “Sons of Anarchy”, “Justified”… Y razonaba que, en cierto modo, eso era un error, pues claramente “True Detective”, por su propia naturaleza y concepción, no podría darnos algunas cosas que sí hallamos en todas las anteriormente mencionadas: grado de fidelización, identificación con sus personajes forjada a lo largo de los años, evolución y progresión con el paso de las temporadas, etc. Pero eso, a su vez, le permitiría diferenciarse y jugar con sus propias armas, sorteando además algunos de los males que han acabado aquejando a muchas grandes series: agotamiento, pérdida de su esencia, desnaturalización de sus tramas y personajes, alargamientos innecesarios… “True Detective” emerge como un producto distinto, extraño, único, especial e incomparable. Dispuesta a transitar, tomando prestado el nombre del tema de sus insuperables títulos de crédito, lejos de toda carretera conocida. Tanto es así que en muchos sentidos no podemos juzgarla como al resto de las series, y muchas de las reglas o varas de medir que habitualmente aplicamos no nos sirven. En eso se ha cimentado en cierto modo gran parte de su éxito. Y su encumbramiento casi instantáneo como obra de culto.

True Detective - Seeing Things

El fortísimo impacto que ha causado “True Detective” también se debe a que derrocha virtuosismo por todos sus poros, se mire por donde se mire. Y no lo esconde, y se gusta a sí misma, como ese jugador en estado de gracia al que todo le sale bien y se atreve con todo, y toca, y toca, y hace virguerías con el balón y acaba humillando y sacando de quicio a sus rivales. Al final, es inevitable que se acabe creando cierta corriente en su contra. Algunos la tachan de pretenciosa, de querer ser descaradamente profunda y trascendente. Como si eso fuese algo malo. O de ser lenta y espesa. Como si eso no fuese legítimo y válido, y muchos no sólo no estemos más que acostumbrados a ese tipo de narrativa, sino que gocemos como cabrones con ella. “True Detective” viene de donde viene y se emite en donde se emite, así que no hay trampa ni cartón, y quizás el problema es que algunos deberían saber en dónde se meten antes de hacerlo. También están los que señalan que, desde el punto de vista estrictamente argumental (el caso que investigan los dos protagonistas), no es ni especialmente original ni se han sacado de la manga una resolución ingeniosa o descollante. Como si no hubiese quedado claro desde el principio (su modélico primer capítulo) que eso no era lo importante y que los tiros iban por otro lado, y no tuviésemos ya suficientes series que si juegan a esa otra carta. Incluso algunos cargan contra unas interpretaciones, a su parecer, excesivamente intensas y lucidas. Como si fuese un pecado ser un actor brillante.

True Detective - The Monster At The End

“True Detective” es una serie sobresaliente a (casi) todos sus niveles, y no debe pedir perdón por ello. Tampoco tiene por qué ajustarse a las inquietudes o necesidades de todos los espectadores. Se dice que a nivel técnico y visual tiene una factura cinematográfica, cuando en realidad está muy por encima de la gran mayoría de productos audiovisuales que se facturan hoy en día, ya sea en cine o televisión. Contribuye, muchísimo, a que sea una obra tan redonda el hecho de que todos sus capítulos hayan sido escritos por el mismo guionista, su creador Nic Pizzolatto, y los ocho episodios hayan sido dirigidos por el mismo director, Cary Joji Fukunaga, que además se ha destapado como un realizador excepcional. Cada plano, cada escena rodada por el cineasta californiano ha derrochado clase y calidad, pero casi todo queda sepultado por el tremendo (y justificado) impacto que provocó el magistral cierre del cuarto capítulo, “Who Goes There”, con ese ya histórico y modélico plano secuencia de seis minutos, que sirvió además para acallar las bocas de quienes la tildaban de pausada y aburrida. Para mí, es memorable la secuencia completa, esos ocho minutos y medio que se abren y se cierran con la visión del mismo helicóptero. Lo que es innegable es que nunca nadie anteriormente se había atrevido a filmar nada igual en televisión, en donde los tiempos y los recursos son infinitamente más limitados que en un rodaje cinematográfico. Me comentaba un amigo, días después, que él viendo el capítulo no reparó entonces en que la escena estaba rodada sin cortes, pero sí notó que aquello le estaba fascinando. Ahí radica la grandeza de Fukunaga y es la prueba de que no fue una mera demostración de virtuosismo gratuita. Pues eso, un hito televisivo.

True Detective - Who Goes There

Decíamos, y en esto existe un consenso generalizado, que lo verdaderamente importante en “True Detective” no era el caso que se abría en 1995 con el asesinato ritualizado de la prostituta Dora Lange, sino el desarrollo de sus personajes. Y en este sentido, tanto Rustin ‘Rust’ Cohle (Matthew McConaughey) como Martin ‘Marty’ Hart (Woody Harrelson) quedan ya como dos nombres para la posteridad, dos iconos. Muchas veces se nos ha presentado anteriormente el rol de policía atormentado y autodestructivo, pero nadie como Pizzolatto había logrado hurgar tanto y tan profundo en la psique de dos antihéroes tan distintos y, a la vez, tan necesariamente complementarios como éstos. Un tipo oscuro, antisocial, pesimista y nihilista, pero a la vez honesto e íntegro como Rust, frente a un aparentemente más convencional, llano, familiar, ya sabemos que hipócrita y mentiroso compulsivo, pero en el fondo sensible y compasivo Marty. La serie nos ha permitido seguirles a lo largo de 17 años, y aunque por momentos haya parecido que su evolución ha sido nula, o en todo caso negativa (con Cohle sumiéndose cada vez más en su aparente locura y Hart persistiendo en sus errores y en su incorregible comportamiento), en realidad las dos personas que comparten ese último momento en el aparcamiento del hospital son muy distintas, y en muchos aspectos mejores, que las que vimos dirigiéndose en coche a la escena del crimen que habría de marcar sus vidas. Esa es otra de las cosas que han irritado a cierto sector de la parroquia, el que Pizzolatto no sólo no haya acabado sacrificando a alguno de sus protagonistas, sino que ambos hayan logrado redimirse, hasta cierto punto, algo mucho más chocante e imprevisto en el caso de Rust. A él le ha correspondido pronunciar contra pronóstico la última y más esperanzadora frase de toda la serie: «Hace tiempo sólo había oscuridad. Pero, para mí, la luz está ganando». Antes de todo eso tuvimos decenas de conversaciones y escenas impagables entre ambos, tantas que recordarlas ahora haría que este post fuese eterno, pero yo me quedo con esa certerísima frase que Marty le suelta a su compañero en el cuarto capítulo, y que evidencia de maravilla cómo es su relación (recordemos que estamos en 1995): «Cada vez que creo que has tocado techo, vuelves a superar el listón. Eres como el Michael Jordan de ser un hijo de puta». McConaughey y Harrelson han bordado dos personajes complejísimos, aunque el primero haya pasado como un ciclón e inevitablemente sea el que se lleve casi todos los elogios, y probable y muy merecidamente un saco de premios por su encarnación de Rust Cohle. De hecho, en realidad la arrolladora fuerza de sus dos protagonistas y el estado de gracia de sus intérpretes han desdibujado u oscurecido el buen hacer del resto del reparto, aunque sí tuvo sus momentos de lucimiento una espléndida Michelle Monaghan. Y supongo que casi toda la parroquia masculina aún está (estamos, quiero decir) celebrando la majestuosa irrupción de la hermosísima Alexandra Daddario, a la que le deseamos un futuro muy prometedor, mientras que la no menos bella Lili Simmons se ha reafirmado como una de las musas eróticas del actual panorama televisivo. Ahora sí, todos nos lo preguntamos: ¿cómo hace un tipo como Hart, con ese careto, para llevarse a la cama a semejantes pibones?

True Detective - The Secret Fate Of All Life

 «Rompen las olas neblinosas a lo largo de la costa,
Los soles gemelos se hunden tras el lago,
Se prolongan las sombras
En Carcosa.
Extraña es la noche
en que surgen estrellas negras,
Y extrañas lunas giran por los cielos,
Pero más extraña todavía es la
Perdida Carcosa.
Los cantos que cantarán las Híades
Donde flamean los andrajos del Rey,
Deben morir inaudibles en la
Penumbrosa Carcosa.
Canto de mi alma, se me ha muerto la voz,
Muere, sin ser cantada, como las lágrimas no derramadas
Se secan y mueren en la
Perdida Carcosa».

El canto de Cassilda en El Rey de Amarillo
Acto 1º, escena 2ª

Por si le faltaban pocos puntos de anclaje a la serie, Pizzolatto fue revelando poco a poco una mitología tomada prestada directamente de “El Rey de Amarillo”, novela publicada en 1895 por Robert William Chambers, que fascinó y acabó desquiciando a muchos espectadores de “True Detective”. El Rey Amarillo, la ciudad de Carcosa coronada por sus estrellas negras, la máscara pálida… Imaginería que en parte el autor tomó prestada del relato “Un habitante de Carcosa” de Ambrose Bierce, quien a su vez estaba profundamente influenciado por Edgar Allan Poe, mientras que el propio Chambers es una de las fuentes de las que bebieron el más afamado H. P. Lovecraft o los más actuales Laird Barron y Thomas Ligotti. Autores, todos ellos, referencias reconocidas por Pizzolatto (que no olvidemos que, además de ser un prestigioso novelista, es profesor de literatura en la Universidad de Carolina del Norte) a la hora de elaborar su historia, que se vio enriquecida con todos estos ingredientes dándole, si cabe, un mayor halo de misterio, muy próximo al terror cósmico. Pero también esto provocó que surgieran decenas de teorías, algunas disparatadas y al final casi todas erróneas, en torno a “True Detective”. A pesar de que Pizzolatto dejó claro que no acabaría incluyendo elementos fantásticos o paranormales en la serie. Todo esto, sumado a los cabos sueltos y pistas sin resolver que quedaron tras el último episodio, “Form And Void”, dejó cierta sensación de decepción en algunos seguidores. ¿Era Errol Childress el Rey Amarillo? ¿O ese ‘título’ en verdad lo ostentaba otra persona? ¿Y esa gente poderosa involucrada en los crímenes? ¿Aparte de algunos miembros de la familia Tuttle, que además se van de rositas, cuántos más estaban implicados? ¿Y la hija mayor de Marty? ¿Su extraño comportamiento tenía que ver de alguna manera con los espantosos actos investigados por los detectives, o sirvieron simplemente como despiste? Sí, el caso supuestamente resuelto en 1995 volvió a cerrarse en 2012 dejando en el aire algunas incógnitas. Y con la victoria de Cohle y Hart, de nuevo, en parte incompleta. Como la vida misma. Aún hay espectadores que no asumen que no todo tiene que quedar atadísimo tras la resolución de una serie, o película, que en este caso los cabos sueltos no sólo tienen sentido, sino que en parte enriquecen y dejan cierta sensación de final abierto, creo yo, incluso muy oportuno. Otra cosa es que, como decía, esas teorías e hipótesis que muchos fueron elaborando, sobre todo en las últimas semanas, hayan quedado totalmente por los suelos. Y eso jode, pero no es problema de Pizzolatto. Curiosamente, el “El Rey de Amarillo” de Chambers gira en torno a una obra ficticia, dentro de la propia obra, que obsesiona y acaba enloqueciendo a todo aquél que la ha leído. Pues eso.

True Detective - This Is Carcosa

“True Detective” ha sido, también, un prodigio a nivel narrativo. Manejando perfectamente los tiempos y los saltos temporales. Y ese ha sido otro de sus mejores hallazgos. En contra de lo que muchos esperábamos (que se mantuviese en todo momento la estructura de entrevistas en 2012 intercaladas por ‘flashbacks’ de 1995 a 2002), Pizzolatto nos sorprendió situando, a falta de dos capítulos para el final, la acción en tiempo real. Un acierto absoluto. Todos los elementos, también la opresiva partitura compuesta por T Bone Burnett, y su apabullante selección musical, acabaron conjugándose para convertir a “True Detective” en algo muy grande. En una serie que, con una única temporada, ya es Historia de la televisión. Evidentemente, ahora su creador tendrá que ingeniárselas para atraparnos en el futuro con otros recursos, y es posible que las altísimas expectativas puedan jugar en su contra. A su favor, en cambio, tiene muchísimas cosas. Al apostar por temporadas cortas y autoconclusivas, no es necesario guardarse nada pensando en futuras entregas, y con el prestigio adquirido en este 2014, no es raro que pueda convencer a un reparto de campanillas, incluso liderado por algunas estrellas, que no se verán así obligadas a comprometerse durante varios años por una serie. En cualquier caso, tenemos un año por delante en el que irán saliendo con cuentagotas noticias sobre posibles fichajes, detalles de la trama, imágenes de su rodaje, anticipos en forma de teasers y trailers, y así el ‘hype’ irá creciendo y dejando en nada el que ya vivimos antes de su estreno. Comprobaremos en 2015 si “True Detective” no está a la altura, y en ese caso nada podrá empañar la grandeza de su maravillosa primera temporada, o vuelve por todo lo alto consolidando aún más su leyenda. In Pizzolatto we trust.

True Detective - The Beginning And The End

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19 comentarios leave one →
  1. Anónimo permalink
    12/03/2014 19:00

    Gran review , gracias! me ha encantado lo del careto de woody y ligando semejantes pibones! jajaja , y el que se ha hecho grande es maconajiu! ahora que manden a los The Killing ahi abajao que seguro resuelven lo que venga! saludos

    • 12/03/2014 19:58

      Lo que dicen de las chicas que se ligaba Marty con ese careto y que no sea creible quizá sea porque ese personaje estaba destinado a que lo interpretará Maconajiu pero él eligió interpretar en su lugar a Cohle.
      Lo que me temo es que ahora salgan muchos diciendo que la serie no es para tanto o directamente la ataquen, y es que muchos de esos pienso que lo harán por llamar atención.
      Muchas gracias por la excelente review, siempre espero vuestras criticas.
      A Rey muerto Rey puesto, después de tristemente despedirnos de Rust dentro de nada podremos dar de nuevo la bienvenida a Don Draper!.

  2. Amalia permalink
    12/03/2014 20:12

    Excelente comentario, que suscribo de principio a fin. A mí también me ha dejado fascinada, desde el principio hasta el final. Me ha encantado todo, el fondo y la forma, magistrales a mi juicio. Y lo curioso es que a pesar de su envoltura, la serie es profundamente esperanzadora.

  3. joan permalink
    12/03/2014 23:31

    Tengo la impresión que para el último episodio se quedaron sin presupuesto… Quizá hubiera sido mejor acabar la temporada en el sexto episodio y hacer una nueva temporada completa con el desenlace temporal del 2012. La serie se precipita en los dos últimos episodios y rompe un magnetismo excelso.

  4. Iker permalink
    12/03/2014 23:42

    En cuanto salga en dvd…¡Para la saca! Por cierto, ¿habéis visto “Folbrydelsen”, la serie original danesa que remakearon con “The killing”? Dicen que “True detective” toma bastantes elementos de ella. Y si McConaughey os ha sorprendido, esperad a conocer a la extraordinaria Sofie Gråbøl interpretando a la detective Sarah Lund.

    • Iker permalink
      12/03/2014 23:43

      Perdón, la serie se titula “Forbrydelsen”

  5. Tamara de Lempicka permalink
    13/03/2014 20:39

    Excelente revisión, Rodrigo. Le hace total justicia a esta serie grandiosa.

    A mí como ya reconocí en la anterior entrada, me ha fascinado, principalmente por dos cosas: la profundidad con la que Pizzolato ha desarrollado los retratos psicológicos de sus dos protagonistas principales (los críticos ya lo están ensalzando a los niveles del Mathew Weiner de ‘Mad Men’, palabras mayores) y sobre todo por la excelsa labor actoral de Mateo y Woody. Se han cargado a las espaldas dos personajes complejos e intensísimos y han salido vencedores y fortalecidos de semejante cometido, ambos. De hecho, se han ganado la admiración de la mayoría de nosotros, sobre todo McConaughey, y estoy segura de que ya nunca les veremos de la misma forma que como solíamos.

    En cuanto al desarrollo, no tengo apenas ningún pero que ponerle, quizás de lo que más se la acusa es del poco desarrollo del entorno que rodeaba a los dos policías, Rust y Marty, y que estos hayan capitalizado casi exclusivamente la trama. Una trama que podría perfectamente ser una película de 8h, porque en todo momento juega con el lenguaje cinematográfico y como bien dices, Rodrigo, le gana por goleada a muchas de las películas que llegan a nuestras pantallas últimamente, soberbia creación. Y también de la pretenciosidad y supuesta falsa profundidad que destila la serie, y muchos la acusan de hacer uso de filosofía de saldo. Pero yo la he visto como lo que es, TV en estado puro y una delicia para los sentidos.

    Sobre el cacareado último capítulo, tratanto de no ‘espoilear’ nada, a mí me ha parecido correctísimo y totalmente digno, que la serie haya dejado puntos sin esclarecer me parece irrelevante. Con ese final, me reafirmo en lo que ya dije anteriormente: a mí toda la trama siempre me ha parecido una excusa para introducirnos en el particular, oscuro y tortuoso mundo de Colhe y Hart.

    Casi todo el mundo esperaba fuegos artificiales, pero Pizzolato se ha mantenido fiel a lo que nos ofrecía desde el principio y me ha parecido muy adecuado ese anclaje a la esperanza que le ha dado a sus personajes (bestial el último casi monólogo de McConaughey sobre el amor absoluto). La vida ya es bastante jodida de por sí, Hart y Cohle lo saben muy bien, y esa última frase, «Hace tiempo sólo había oscuridad. Pero, para mí, la luz está ganando», nos brindó un poco de ilusión, tan necesaria hoy en día, entre tanto pesimismo y escepticismo, e hizo que una sonrisa iluminara mi cara. Sí, señor.

    Saludos a todos!

  6. El signo amarillo permalink
    17/03/2014 22:14

    Gran serie, gran review. Debo decir que esta serie me tiene totalmente intrigado y extasiado, por una coincidencia, llegue a ella al estar buscando informacion al respecto del “Rey de Amarillo”, que habia acabado de leer la semana pasada. Siendo un fan de todo lo que tenga que ver con weird fiction, la verdad es que por años habia tenido sed de una pelicula o serie con tintes de horror “lovecraftiano”. La filosofia y complejidad de los personajes es otro punto a su favor, la musica es grandiosa, las actuaciones y la ambientacion son ambiciosas y en su pretension resultan exitosas, en general la serie es una de las mejores primeras temporadas que he visto. Espero que (si llega a suceder) la segunda siga con el mismo ritmo y la ambientacion oscura y opresiva, asi como los dialogos y personajes complejos.

  7. 18/03/2014 10:47

    Muy buena serie! Ayer precisamente yo también le dediqué un post en mi blog. Os lo dejo por si tenéis curiosidad ;)

    http://seriesanatomy.blogspot.com.es/2014/03/louisiana-detectives-club.html

    Un saludo

  8. julia permalink
    20/03/2014 20:38

    oye, y las tías de la serie? no, no que si están buenas, que qué hacen. ah, que nada. ya. pues por eso, en 2014 que todos digáis que es una serie de culto, indica que hay un problema, bastante serio, de hecho.

    http://leidisandgentelmen.blogspot.com/2014/03/true-detective-y-los-guionistas.html

  9. Eva permalink
    21/03/2014 11:10

    Pues yo debo ser de esos asnos para los que no está hecha esta serie. No, no soy de las que me trago las series más cutres de antena 3 o telecinco, no soy una espectadora media o estúpida. puedo apreciar buenas series como The Wire o Breaking Bad. ¿ Qué me pasa con esta serie? Pues probablemente que la pusisteis tan arriba que cuando empecé a verla no me pareció la gran cosa. Es curioso que me tragué Breaking Bad, completa, en menos de 2 semanas, y The Wire en menos de un mes. Y sin embargo llevo más de 2 semanas con cuatro capítulos de True Detective. Se me hace larga, pretenciosa, no soporto ese estúpido silbidito de Matthew McConaughey cada vez que pronuncia las eses, y lo peor de todo, me da la impresión que alguien me está tomando el pelo, con ese tufillo a intelectualidad barata. Al menos me consuela saber que mi marido, que es bastante exquisito en series, tampoco es que esté muy interesado en continuarla hasta el final. Haremos un esfuerzo porque al fin y al cabo 4 episodios más no van a matarnos, pero vamos, ahora mismo prefiero ponerme a ver Community y ver el cameo del creador de Breaking Bad en el penúltimo capítulo emitido. Saludos a todos. Y sí, Julia, toda la razón. Ya ves que el personaje más odiado de las series por mucho tiempo fue Skyler White, solo porque tenía los ovarios bien puestos, supongo que es mejor enseñar tetas y no molestar mucho al lucimiento de los machos de la serie o te granjearas muchos enemigos. Asina es la vida, que diría el otro.

    • 21/03/2014 22:19

      No estoy de acuerdo con que en esta serie se venda una intelectualidad barata ni que tenga que desmerecer a esas otras series que citas aunque a todos no le puede gustar lo mismo. Si te doy la razón en que salvo la mujer de Marty, las demás mujeres que aparecen en la serie parece que están ahi para enseñar carne, pero Maggie es un personaje a la altura de Rust , inteligente y compleja como él, y por eso no entendemos que vió en Marty para enamorarse de él y como se esfuerza tanto para salvar el matrimonio, pero quizás sea que el Marty que conocemos en la primera parte de la temporada ya no se parece a esa persona en la que ella se fijó al principio de su relación. Detractores de la serie habrá y los hay está claro, pero también hay mucha gente que no tenemos la sensación de que nos hayan tomado el pelo.

  10. Jesús permalink
    25/03/2014 16:26

    A mí también me parece una serie muy sobrevalorada. Le encuentro varios defectos: el primero es que no le veo ninguna originalidad, aunque esto es algo menor, no siempre hay que estar innovando. Pero cosas como el tufillo a la atmósfera malsana de Seven con policías con problemas para controlar su ira (ese disparo en la cabeza tras ver a los niños cautivos ‘guiño-guiño’), malos tipo el BuffaloBill de El silencio de los corderos, cierta tendencia que se hace patente en cualquier serie postLost (hasta Breaking Bad tuvo su desliz) a mostrar imágenes avanzadilla como el tipo que se pasea en calzones con la máscara puesta, me hacen sentir que no me están contando nada nuevo. ¿Policías con problemas con las drogas, en su matrimonio y cruzando la línea que separa del bien y del mal continuamente? Llegando al hartazgo.
    Luego están las actuaciones. A mi Harrelson me convence, sin ser espectacular da el pego de paleto, ya solo con esa cara que tiene. Pero McConaughey está insoportable en numerosas escenas, como he leído en otros foros especialmente cuando es interrogado por la pareja de polis negros. Por mucho oscar que le hayan dado (Hollywood sigue premiando a las grandes transformaciones y personajes límite) me sigue pareciendo un actor menor, y curiosamente, donde mejor le he visto este año es haciendo de broker colgado en El Lobo de Wall Street.
    Y el guión tampoco me convence, hay muchas frases dichas por Rust que me hacen imaginar al guionista pensando “lo tengo, esto va a impactar” y que me expulsa de la ficción automáticamente. Mucha filosofía de frases cortas y lapidarias y como les suele gustar decir a los los lectores de la versión de Nietzche para gasolineras: “verdades como puños”. Pero lo peor no es eso, sino que el personaje de Rust no me parece creíble ni coherente. Supuestamente es el tipo inteligente, pero su actitud y pensamientos son más propias de un adolescente que acaba de descubrir a Hesse, Cioran y los porros que de un tipo ya con cierta edad y una gran experiencia vital. Sus desgracias pueden justificar su derrotismo pero no su discurso medio arrogante y complaciente. Esa mezcla de estar acabado pero a la vez mostrarse como si estuviera en la edad del pavo no me cuadra, parece una pose en un tipo que debería estar más allá del narcisimo. El comentario de Harrelson sobre el personaje de McConaughey, diciendo que podía llegar a ser ridículo si no era bien interpretado muestra la verdad sobre la irrealidad del personaje. En lo que se equivoca (si realmente lo piensa) es que McConaughey logra salvarlo.
    Y por comentar una cosa concreta que me hizo hasta gracia: uno de esos momentos que van en coche por esas carreteras de la américa profunda y Rust ve una niña desharrapada y mugrienta mirando hacia la carretera fijamente y detrás de ella se ve como un poste y lo que parece un almacén destartalados y sucios con la música sonando. Cuántas veces en videoclips y películas habremos visto imágenes parecidas a esa. Me parece increíble que hayan puesto eso ahí.
    Por concluir, creo que hay una tendencia exagerada a ponderar ante cualquier serie de último cuño, una necesidad de colocar inmediatamente el producto en el lugar exacto que le corresponderá en la historia de la televisión, cuando eso solo lo puede decidir el tiempo. Simplemente ahora se trata de disfrutar o no, y a mí no me ha entusiasmado.

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