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“Wonder Wheel”: y la vida gira y gira…

20/12/2017

Wonder Wheel Juno Temple

Esa moda del amigo invisible es una de las pocas situaciones en la vida en la que no hay nada que perder y sí mucho que ganar. Nadie en su sano juicio espera recibir algo que le cambie la vida, como mucho que sea de alguna utilidad o, incluso, que no ocupe demasiado espacio y no haya que tirar de Wallapop más pronto que tarde. Algo parecido ocurre, al menos en los últimos quince años, con las películas de Woody Allen. Ya asistimos a ellas sin demasiadas expectativas, esperar algo de gran calado sería una insensatez ante un caballero de 81 años que, en vez de gozar de una merecida y acomodada jubilación en su querida Nueva York, se pone el mono de trabajo cada doce meses y nos regala una nueva entrega de su, a estas alturas, casi inacabable filmografía.

De este modo, al igual que le perdonamos la excesiva ligereza de su debut en la televisión “Crisis in Six Scenes” o de la aún reciente “Café Society” -ambas aún bastante disfrutables-, nos congratulamos por el buen nivel de “Irrational Man” y “Magia a la luz de la Luna” y consideramos todo un regalo inesperado sus últimas joyitas: “Blue Jasmine” y “Midnight in Paris”. Todo ello desde una posición confortable que no tiene nada que ver con la que afrontamos las nuevas obras de Christopher Nolan, Denis Villeneuve, Damien Chazelle o todos esos nombres que -estos sí- están ‘obligados’ a marcar el cine de nuestros días.Wonder Wheel Kate Winslet

Lo expuesto en los dos párrafos anteriores sirve para explicar la ausencia de ‘hype’ que un servidor -admirador confeso de Allen- atesoraba ante el estreno de su nueva película, “Wonder Wheel”, pese a que, ya desde el adelanto de su bellísimo cartel, el proyecto parecía albergar una mayor ambición que el de sus últimas entregas.

La abigarrada paleta cromática de la excelsa fotografía de Vittorio Storaro y la ambientación de la pretérita Nueva York nos retrotraen inmediatamente a “Café Society”, con la que “Wonder Wheel” podría perfectamente componer un nostálgico díptico, aunque muy heterogéneo en su tono. Lo que en la cinta protagonizada por Jesse Eisenberg y Kristen Stewart era una ligera, aún con su componente amargo, disección de los estragos del amor, en “Wonder Wheel” todo se torna en profundo y desgarrado drama.

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Ambientada en los años 50 en el comienzo del declive del icónico parque de atracciones de Coney Island, la trama de lo último del genio neoyorquino se centra en narrar distintos proyectos de redención personal en el marco del citado centro de ocio. La alegría que desprende el lugar, acogiendo el posible único momento de distensión lúdica tras una dura semana de trabajo de sus sonrientes visitantes, se convierte, sin embargo, en molesto escenario, plagado de inmisericordes y repetitivos ruidos, de la monótona vida de Humpty (Jim Belushi), el rudo encargado de una de las atracciones que intenta huir de la alcoholemia en la que le sumió la muerte de su primera esposa mediante su matrimonio con Ginny (Kate Winslet), una camarera que quiere volver a salir a flote tras arruinar el gran amor de su vida con una infidelidad. A la pareja ya nos la encontramos en un proceso de admisión del fracaso de esta nueva tentativa de búsqueda de la felicidad y plegados a su aburrido destino. Por contra, Carolina (Juno Temple), la repudiada hija de Humpty, regresa al nido parental con la esperanza intacta en lograr una nueva oportunidad y huyendo de la persecución de su marido mafioso. El agente desestabilizador de este trío es Mickey (Justin Timberlake), un autodenominado romántico que sueña con triunfar en la poesía mientras observa la vida pasar desde su privilegiado asiento de socorrista de la playa del parque.

Aquellos que amen exclusivamente a Allen por su vis cómica, casi mejor que se abstengan. Más allá de un par de diálogos de esos de esculpir en piedra -marca de la casa- y ese surrealista e hilarante personaje que es el niño pirómano, poco más van a encontrar. Estamos, por el contrario, ante el Allen más cenizo, aquel que conduce a sus desdichados personajes a su determinista destino, a levantarse tras fracasar para volver a fracasar en una noria que gira y gira como esa emblemática de Coney Island que da metafórico título al filme. Los buenos propósitos humanos echados a perder por deslices más humanos todavía que remiten al conocido mito de Sísifo.

Wonder Wheel Justin Timberlake

La querencia ancestral del autor de “Manhattan” por la tragedia griega clásica está plasmada en ‘Wonder Wheel” de la forma más caligráfica posible, algo que causa una previsibilidad que merma el alcance de la película, sobre todo en comparación con un filme con el que comparte tono pero que aportaba muchos matices nuevos como fue aquella agradecida “Blue Jasmine”. No obstante, su nueva obra supera un comienzo algo titubeante a base de nervio y negritud para ir creciendo plano a plano a medida que avanza el triángulo romántico que lo vertebra y -con una de las mejores versiones del Allen cineasta- coronarse en un tramo final tan sutil como desgarrador.

Wonder Wheel Kate Winslet 2

Pero, dejémonos de preámbulos, el factor que nos hará recordar en el futuro “Wonder Wheel” tiene nombre y apellido: Su Majestad Kate Winslet. Todo el reparto es de gran nivel, desde ese recuperado Belushi al cada vez más versátil Timberlake pasando por una Temple que se sigue consolidando año tras año tras regalarnos en 2016 su gran papel en nuestra querida ‘Vinyl’, pero lo de la Winslet es de otro mundo. Emparentada con aquella memorable madre coraje que encarnó en la miniserie de Todd Haynes “Mildred Pierce”, la interpretación de Winslet exhibe todos y cada uno de los infinitos recursos de esta superdotada actriz, enamorándose perdidamente la cámara de una fiera que devora a dentelladas un personaje bombón. Todo lo demás parece accesorio a su lado, puesto que, para un servidor, estamos hablando de la mejor interpretación de toda su carrera. Y eso es mucho, mucho decir. El que la británica se haya quedado fuera de las nominaciones de los Globos de Oro sólo parece obedecer a un ejercicio de compasión hacia el resto de intérpretes femeninas por parte de la Asociación de la Prensa Extranjera y al hartazgo de ver una y otra vez en las candidaturas de premios gordos a la protagonista de “Titanic”. Cualquier otro razonamiento sería un absoluto disparate.

Vuelven las duras digestiones y las pesadas resacas, vuelven los chistes de los cuñados y las discusiones políticas con el suegro, vuelven la enésima decepción en la Lotería y la ‘cuesta de enero’. Pero este año no caben las lamentaciones. Este año Woody nos ha traído un precioso regalo de Navidad.

Wonder Wheel cartel

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One Comment leave one →
  1. 21/12/2017 9:39

    La maravillosa noria del cine de Woody Allen suele quedarse un rato parada cuando estás arriba. Aún no la he visto, pero sí que es mucho decir lo de Kate Winslet, así que habrá que hacerlo para comprobar si es cierto.

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