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Nuestros discos de 2017

19/12/2017

Como cada año por estas fechas, llega el tiempo de las listas. Desde los medios de comunicación más grandes a los blogs más pequeños, todos nos entregamos con delite a esa necesidad de hacer balance, de organizar, clasificar y compartir lo más destacado de los últimos doce meses. Incluso algunos, desde su atalaya imaginaria y en un deleznable ejercicio de falta de respeto por el arte y la creación, también deciden y señalan lo que ha sido lo peor. A nosotros, ya lo sabéis, no nos agrada referirnos a nuestros discos favoritos como “lo mejor del año”. En una escena tan atomizada, con tantísimas propuestas variadas, con tantas posibilidades en géneros tan distintos, resulta inútil pretender ser tan categórico. Mucho menos cuando aquí, en El Cadillac Negro, conviven sensibilidades y gustos tan distintos. Por eso, la nuestra siempre es una selección dispar en la que caben discos que difícilmente veréis juntos en las listas de otros medios con una línea editorial más “cocinada”, o que directamente no veréis en ninguna otra lista. Pero si están en esta es porque a uno (o más de uno) de nuestros redactores les ha pellizcado realmente la fibra, al margen de modas, tendencias o “lo que se lleva”.

En este 2017 musical, no tan “negro” como lo fue 2016 aunque también nos ha tocado despedirnos de ídolos como Tom Petty, Chris Cornell, Gregg Allman, Chuck Berry, Fats Domino o incluso Chester Bennington, nos hemos llevado un buen puñado de satisfacciones protagonizadas en su mayoría por veteranos que ya llevan un tiempo en esto, referentes en los que confiamos porque rara vez nos defraudan, pero también ha habido felices descubrimientos y músicos que han confirmado lo que venían prometiendo. Sabemos que durante estos doce meses no hemos traído al blog tanta actualidad musical como seguramente deberíamos, pero, en parte, la lista de fin de año a nosotros también nos sirve para saldar deudas y rendir merecido tributo a nuestros favoritos. Vayamos pues al grano y pasemos a la lista, curiosamente encabezada por primera vez en nuestra historia por un artista español.

 

1. BUNBURY – Expectativas

Cuando Enrique Bunbury emprendió en 1997 su carrera en solitario entre las protestas y pataleos de muchos fans de Héroes del Silencio descontentos con el nuevo rumbo emprendido pocos podían sospechar que 20 años después el aragonés errante podría presumir de haber protagonizado una de las trayectorias más apasionantes e impredecibles del panorama patrio. Dos décadas de reinvenciones y mutaciones que han convertido a Bunbury en un género en sí mismo y que tienen su última pirueta en “Expectativas”, uno de sus mejores discos (¿quizás el mejor?). Una obra rabiosamente contemporánea en la que el maño universal se aleja de sus excursiones por territorios latinos, fronterizos o mediterráneos para sonar como el rock debería sonar en 2017. Nada sobra en un trabajo realmente afinado y depurado. De la declaración de intenciones con trazo apocalíptico de “La ceremonia de la confusión” a la catarsis de la incertidumbre de “Supongo”, Bunbury le toma el pulso a los tiempos miserables que vivimos con once piezas magníficas en constante diálogo entre el clasicismo y la modernidad. (Puedes leer nuestra crítica aquí).

 

2. LITTLE STEVEN – Soulfire

Con Bruce Springsteen ocupado en Broadway y la E Street Band en barbecho, Steve Van Zandt, la mano derecha del Boss y de Tony Soprano (ahí es nada), ha aprovechado 2017 para reformar sus Disciples of Soul y salir a la carretera a defender “Soulfire”, una excelsa reivindicación de su propio legado como figura esencial del Jersey Shore. Little Steven desafía su rol de secundario de lujo del rock y reformula una buena porción del cancionero que a lo largo de los años ha compuesto para otros artistas (principalmente Southside Johnny & The Asbury Jukes, pero también Jimmy Barnes, Gary U.S. Bonds o Cocktail Slippers), lo aliña con un par de versiones ajenas y, de la mano de una numerosa y exuberante banda de músicos bregados en mil batallas, invoca los espíritus inmortales del rock’n’roll, Motown, Stax y Phil Spector en un ardiente conjuro de vitalidad incontenible y entusiasmo desbordante. Un gozoso recorrido por la música popular norteamericana de los 50, 60 y 70. Y su traslación a los escenarios fue una de las experiencias más inspiradoras que vivimos los conductores del Cadillac este año. ¿Música caduca? Música eterna.

 

3. THE WAR ON DRUGS – A Deeper Understanding

No lo tenía fácil Adam Granduciel para igualar los logros de aquella joya de hace tres temporadas llamada “Lost in the Dream”, inopinado punto de encuentro para amantes del heartland rock USA y socios de la comunidad hipster. Por eso “A Deeper Understanding” es aún más meritorio, porque en él The War on Drugs reproducen la magia de su predecesor y la llevan un paso más allá, confirmándose como una de las bandas referenciales de un rock estadounidense que rinde pleitesía a sus maestros (Springsteen, Petty, Young, Dylan) y al mismo tiempo vuela por libre. The War on Drugs han conseguido que su sonido planeador y onírico, nutrido y embellecido con mil capas y detalles preciosistas de guitarras, sintetizadores, xilófonos y armónicas, sea inmediatamente reconocible e inimitable. “A Deeper Understanding” es un trabajo para perderse en el caudal inagotable de la monumental “Thinking of a Place”, la melancolía evocadora de “Pain”, la elegancia nostálgica de “Strangest Thing” o la efervescencia urgente y maravillosa de “Holding On” y “Nothing to Find”.

 

4. QUEENS OF THE STONE AGE – Villains

La asociación de Queens of the Stone Age, quizás la banda más representativa del rock de guitarras del siglo XXI, con Mark Ronson, el productor estrella del pop contemporáneo, estaba llamada desde el principio a generar controversia entre los fieles de los californianos, y casi se diría que eso es lo que pretendía Josh Homme, un tipo que parece tener claro que evolucionar no es incompatible con mantener unas férreas señas de identidad. Así, tras cuatro largos años de silencio, “Villains” sigue siendo puro QOTSA, pero adentrándose en grooves más dinámicos y desenfadados (pero no comercialoides, como muchos se temían), y el saldo sigue siendo sumamente disfrutable. Cómo no serlo con temazos como ese poderoso cañón inicial que es “Feet Don’t Fail Me”, la locura electrizante casi sleazy de “Head Like A Haunted House”, ese imponente cuasi-homenaje a Bowie que es “Un-Reborn Again” o la enorme “The Evil Has Landed”, plagada de potentes riffs, ganchos sexuales y un apisonador esprint final.

 

5. CIGARETTES AFTER SEX – Cigarettes After Sex

Descubrimos a Cigarettes After Sex hace un par de años como se conoce a muchos músicos, músicas y bandas en la actualidad: gracias a la plataforma de Youtube, y ya entonces algunos acogimos con calidez su ambient pop y su rollo indie. A pesar de contar con un EP previo, publicado en 2012, no ha sido hasta el presente año cuando su primer álbum homónimo ha visto la luz. Un debut que no nos sorprende dada la creciente popularidad que la formación ha ido adquiriendo gracias a la red. “Cigarettes After Sex” crea una atmosfera muy propia e íntima gracias a sus particulares letras y a lo parsimonioso e introspectivo de su sonido. Como diría uno de los compañeros cadillaqueros, sus canciones parecen diseñadas para sonar en medio de la decadencia del Bang Bang Bar. Sea como sea, la voz andrógina de Greg Gonzalez puede suponer para algunos una revelación maravillosa y en el momento adecuado, canciones como “K.”, “Sweet” o “Young and Dumb” serán un regalo.

 

6. MASTODON – Emperor of Sand

Allá por 2009, Mastodon lo tenían todo para recoger el testigo de Metallica en el trono del metal tras haber confirmado su meteórica progresión con esa obra maestra llamada “Crack the Skye”. Sin embargo, ese plan maestro se vio mermado por un directo mejorable y por dos entregas sucesivas, “The Hunter” y “Once More ‘Round the Sun”, que si bien no bajaban del notable no hicieron sino rebajar ligeramente las expectativas sobre la banda de Atlanta. Estaban en un momento clave para reivindicarse en la élite o engrosar ese nutrido conjunto de grupos que no llegaron a lo que se esperaba de ellos. La interrogante se despejó con “Emperor of Sand”, un discazo que recoge todas las caras posibles de la formación, desde la comercialidad bien entendida de “Show Yourself” a la épica progresiva de “Jaguar God”, pero que sobre todo elevaba el listón de las composiciones, regalándonos piezas tan perfectas como “Steambreather” y “Roots Remais”. Ahora sí, Mastodon vuelven a reclamar el trono del metal.

 

7. THUNDER – Rip It Up

En su tercera etapa como banda, los británicos Thunder están atravesando uno de los momentos más brillantes de su carrera. Su glorioso regreso con “Wonder Days” (2015) podía codearse en calidad con sus primeras y más celebradas obras de comienzos de los 90, y atesoraba además toda la experiencia y el buen oficio acumulados durante 25 años de trayectoria. Que su continuación, “Rip It Up”, fuese incluso un puntito superior y les aupase al top 3 de las listas de Reino Unido (poca broma) es algo con lo que difícilmente hubiéramos podido soñar sus fans hace apenas tres o cuatro años. Su estado de forma es soberbio. Y de los once temas que componen el plástico no hay dos iguales y todos son fantásticos. Trallazos como “No One Gets Out Alive”, “The Enemy Inside” o “Shakedown” conviven con algunas de las mejores baladas y medios tiempos de su discografía (“Right From The Start”, “In Another Life”, “There’s Always A Loser”). A día de hoy, no se nos ocurre mejor regalo para los amantes del hard rock clásico de tradición british que un nuevo disco de Thunder (Más sobre Thunder aquí).

 

8. THE CRANBERRIES – Something Else

Poco se sabía de The Cranberries desde aquel “Roses” en 2012 que rompió el prolongado paréntesis que se había tomado la banda y han vuelto este año apelando a la nostalgia. Dirigido tanto a aquellos seguidores fervientes que siempre se han dejado envolver por la voz de Dolores O’Riordan como a todo el que en su momento ha disfrutado de los hits gestados a lo largo de su trayectoria, “Something Else” es un álbum acogedor como una manta y muy para todos. Un grandes éxitos con una vuelta de tuerca que contiene trece temas, diez de ellos versiones acústicas de estudio de algunas de las canciones que más han marcado su historia, como “Zombie”, “Linger”, “Dreams” o “Animal Instinct”. Acompañando a estas versiones nos encontramos también con tres magníficos temas nuevos: “The Glory”, “Rupture” y “Why”. Si se ha colado en este rincón nuestro en perpetuo movimiento es porque a veces hay que escuchar a esas lagrimitas que trae la ya mencionada nostalgia. Y porque qué bien han sonado siempre.

 

9. JOSÉ IGNACIO LAPIDO – El alma dormida

José Ignacio Lapido retomaba este año su carrera en solitario después del paréntesis con 091 en el que la banda volvió al ruedo para disfrutar del éxito y reconocimiento que nunca tuvo en activo, y lo hizo con “El alma dormida”, un trabajo que le confirma como uno de los mejores autores de rock en español de la actualidad. Adscrito a esa segunda línea que apenas tiene repercusión en los medios y que tampoco llena grandes recintos, Lapido es todo un ejemplo de honestidad y coherencia, un artesano del rock clásico que siempre garantiza un buen puñado de canciones excelentes, y las de “El alma dormida” son todas cojonudas. Once piezas cosidas con autenticidad, clase, estribillos rotundos y redondos y unas letras muy por encima de la media, tanto en los números más directos (“¡Cuidado!”, “Lo que llega y se nos va”), como en los medios tiempos (“La versión oficial”) y en los temas con sabor country (“No hay prisa por llegar”, “Estrellas del purgatorio”).

 

10. THE AFGHAN WHIGS – In Spades

“Do To The Beast” (2014) podía haberse quedado como el aislado y puntual testimonio del glorioso comeback de una de las mejores y más infravaloradas bandas que existieron en los 90. Después de aquello Greg Dulli podía haber cerrado el chiringuito en todo lo alto y haber regresado a cualquiera de sus otros proyectos musicales, pero, afortunadamente, decidió que la nueva encarnación de The Afghan Whigs se había ganado el derecho a la continuidad. “In Spades” necesita poco más de media hora para volver a desplegar el torrente de intensidad visceral y pasión tortuosa característico de los de Cincinnati. Quizás carezca del impacto inmediatamente rotundo de su antecesor, pero derrocha misterio, tensión y clase a borbotones en temas tan seductores y sinuosos como “Arabian Heights”, “Demon In Profile”, “Oriole” o “Light As A Feather”, vomitados desde las entrañas por un Greg Dulli que aún sigue interpretando como si la vida misma dependiera de los cuatro minutos que dura una canción.

 

11. GREGG ALLMAN – Southern Blood

“Southern Blood” es mucho más que un disco, es una lección de vida. El maestro Gregg Allman conocía su fatal destino y quiso grabar un álbum de despedida como fuera para dejar un digno testimonio, como si su brutal carrera no hubiera sido ya suficiente. Sin embargo, la enfermedad avanzaba y los planes para grabar un disco de composiciones nuevas tuvo que virar hacia uno de versiones. No por ello el producto es menos interesante. Allman se alió con el mítico productor Don Was y se instaló en los no menos míticos estudios Muscle Shoals para dar forma a un epitafio tan sobrecogedor como, sin embargo, enormemente vitalista. La única composición original, la estremecedora “My Only True Friend” una serie de adaptaciones nada evidentes (“Going Going Gone” de Bob Dylan, “Black Muddy River” de The Grateful Dead, “”I Love the Life I Live” de Willie Dixon) que rezuman sentimiento y virtuosidad musical. Allman, un grande que murió matando.

 

12. VETUSTA MORLA – Mismo sitio, distinto lugar

“Te lo digo a ti” auguraba una radical revolución en el sonido de Vetusta Morla, la gran banda del rock indie de nuestro país por mucho que les pese a algunos, pero “Mismo sitio, distinto lugar” no ha llegado finalmente a tanto. Más que revolución ha habido evolución, una inmersión profunda en las posibilidades del estudio de grabación, nuevos ropajes, pinceladas electrónicas, instrumentos no habituales y absorbentes detalles de producción (se nota la mano del mago Dave Fridmann en los controles), pero en el fondo siguen siendo los mismos Vetusta Morla y su identidad permanece plenamente reconocible. Y eso es bueno, porque la épica monumental de “Consejo de Sabios”, la atrevida ironía de “Palmeras en La Mancha”, el vals torcido de “23 de Junio” o el caos adictivo de “El discurso del Rey” revelan que aquí se han tomado muchos riesgos pero se ha logrado preservar la esencia de la banda. Un triunfo. (Lee nuestra crítica aquí).

 

13. RYAN ADAMS – Prisoner

Hubo un tiempo en el que Ryan Adams era tan prolífico e inundaba el mercado con tantos discos que hasta a sus seguidores más fieles les costaba seguirle su extenuante ritmo. Y lo cierto es que al de Jacksonville se le siguen cayendo las canciones de las manos, pero ahora en vez de editar tres discos en un año prefiere publicar uno solo y dar salida al abundante material sobrante en su edición especial. Es lo que ha hecho con “Prisoner”, un trabajo de doce temas inspirado en su ruptura con Mandy Moore en el que Adams reincide en el rock americano ochentero de su disco homónimo de 2014 pero en un tono más austero, recogido y melancólico, como si se tratase de su propio “Tunnel of Love”. Y funciona maravillosamente tanto en sus momentos más expansivos (“Do You Still Love Me?”) como en los más desnudos e íntimos (“Shiver and Shake”). La sorpresa llega cuando uno se acerca a las denominadas “Prisoner B-Sides” y descubre que muchas de esas 19 piezas suplentes podían haber tenido perfecto acomodo en la alineación titular. Genio y figura.

 

14. ALICE COOPER – Paranormal

Exceptuando un bajón considerable desde finales de los 70 hasta su exitazo de 1989 con “Trash”, pocas pegas podríamos ponerle a la carrera del señor Vincent Fournier. Su trayectoria discográfica desde aquel triunfal regreso ha sido verdaderamente notable, experimentaciones industriales incluidas. Que 48 años después de su debut haya editado una obra tan sólida y redonda como “Paranormal”, su vigesimoctavo álbum de estudio, es un hito al alcance de muy pocos. El bueno de Alice recupera la onda clásica de los también magníficos “The Eyes of Alice Cooper” (2003) y “Dirty Diamonds” (2005) y va un pasito más allá, pues “Paranormal” es su trabajo más setentero… desde los años 70. Colaboradores de lujo como Larry Mullen Jr. (U2), Roger Glover (Deep Purple), Billy Gibbons (ZZ Top) o Steve Hunter (Lou Reed o el propio Cooper) se codean con los tres miembros supervivientes de la Alice Cooper Band original (Neal Smith, Dennis Dunaway y Michael Bruce), que prestan sus servicios aquí y allá para reunirse finalmente todos juntos y ponerle la guinda al pastel con dos bonus tracks, entre ellas “Genuine American Girl”, uno de nuestros temas favoritos del año.

 

15. ALEXANDRA SAVIOR – Belladonna of Sadness

Cerramos nuestros favoritos del año con otro debut discográfico, el de Alexandra Savior, que a sus veintidós años ya es la protagonista de un álbum pleno de madurez y elegancia. “Belladonna of Sadness” viene producido por James Ford y Alex Turner, el líder de Arctic Monkeys, y se baña en una atmósfera nostálgica que cabalga entre el dream pop y el pop rock con tintes indies. La voz de Savior es tan cálida y envolvente que los sonidos que en él conviven llegan a ser tan estéticos como seductores. Desde el “Mirage” que abre el disco y que es toda una declaración de intenciones, pasando por singles de la talla de “Shades” o “M.T.M.E.” hasta la magnífica “Mistery Girl” o el languidecer gracil de “Audeline”, esta colección de canciones promete no ser la última, por mucho que algunos se empeñen en ahogarse en el hastío que les causa el tandem Turner-Savior. Como curiosidad, ya tuvimos la oportunidad de escucharla en aquel “Risk” que sonara en la segunda temporada de “True Detective”.

 

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10 comentarios leave one →
  1. Pedro permalink
    22/12/2017 0:26

    El disco de europe walk the earth salido hace poco. Creo es uno de los grandes discos de este 2017. Espero que lo escuches…. Saludos

    • Rodrigo Martín permalink*
      29/12/2017 13:20

      Gracias por comentar, Pedro. “Walk The Earth” estaba precisamente en la preselección de un servidor, pero finalmente no pasó el corte para entrar en la lista común de sólo 15 discos, y es que aunque algunos no lo crean está muy caro. Pero puedes escuchar a Europe y a otros artistas o bandas que podrían haber entrado perfectamente en nuestra lista en la playlist que adjuntamos al final del post. ¡Un saludo!

      • 30/12/2017 11:36

        A mi me gustan Europe desde el giro “negro” que le han dado a su música desde el Bag of Bones.

  2. Yah permalink
    29/12/2017 3:03

    Vaya m de lista. Todo muy previsible, peor aún que la de Fernandito Navarro, un tipo quedándose calvo a pasos agigantados. Y con muy poca idea por no decir ninguna

    • Rodrigo Martín permalink*
      29/12/2017 13:15

      ¿A qué estás esperando, Yah? Han pasado más de 10 horas desde que nos dejaste tu “elegante” comentario y aún no nos has mandado (razonando, disco por disco) tu propia lista. Necesitamos que gente que realmente sepa de esto ilustre a ignorantes como nosotros o Fernando Navarro. Te estaremos verdaderamente agradecidos. También te agradeceríamos que nos explicases por qué es motivo de desprecio o sorna que alguien pierda el pelo, más rápido o más despacio. Un saludo.

      • 30/12/2017 11:43

        Yo creo que es una lista bastante en la línea de vuestra página: no es una página de “descubrimiento” de grupos o tal, entiendo que tiene mucho más que ver con vuestros gustos personales de siempre. Por eso tienen que aparecer una mayoría de grupos consolidados. Eso sí, a alguno se le habrá caído una lagrimilla al no poder meter el último de U2. A mi también me ha decepcionado tras el más que aceptable Songs of innocence. Buen trabajo

      • Jorge Luis García permalink*
        31/12/2017 1:35

        Es cierto, Daniel, alguno pugnó para que “Songs of Experience” entrara, pero no obtuvo apoyo suficiente y quedó fuera de la selección de 15, yo creo que merecidamente. Un saludo y gracias por tus palabras.

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