«Babadook»: creando demonios

Porque los peores demonios son los creados por uno mismo. Sobre esta premisa se vertebra «Babadook», la ópera prima de Jennifer Kent, una actriz de segunda fila que entra con buen pie en el mundo de la dirección gracias a una película de terror, inseguridades, miedos y amor maternal, y que se antoja como una de las grandes apuestas del género de los últimos meses. «Babadook» fue presentada en el último Festival de Cine Fantástico de Sitges, donde recibió una buena respuesta por parte del público. La historia, que ya pudo verse en el cortometraje «Monster», de la misma directora, narra la historia de Amelia (Essie Davis), una mujer que hace seis años perdió a su marido en un accidente de tráfico cuando se dirigían al hospital para dar a luz a su hijo Samuel (Noah Wiseman). Este trágico acontecimiento marcará, como es lógico, el rumbo de ambos personajes, si bien la joven trata de arrinconarlo, de pasar página.
Por su parte, Samuel vive atemorizado por una especie de monstruo que se le aparece en sueños, y cuyo origen asegura estar en un libro infantil. Este demonio comenzará a estar cada vez más presente en la vida del chico, convirtiendo la convivencia en una locura insoportable, en la que poco a poco irá entrando también la madre. Aunque la estructura del filme no aporta demasiada originalidad al género, sí es más interesante la atmósfera que la directora crea en torno a ese microuniverso que es esta familia al borde de la quiebra total, adentrándonos en una cotidianidad desasosegante, en unos personajes al borde de la locura, en un terror que es más sobrecogedor en ese complicado día a día, en esa lucha con la sociedad por intentar no ser «los raros», en esa batalla por sobrevivir, que cuando se desatan los fuegos artificiales y el consiguiente «tour de force» de persecuciones-sustos-gritos. Leer más…
(ADVERTENCIA: Este post analiza la segunda temporada completa del programa y contiene spoilers. Si aún no has visto «In Summation», el último episodio emitido por BBC 2, reserva su lectura para cuando lo hayas hecho.)
The Fall se presentó en 2013 como un plato del menú bastante conocido: un drama policial británico sobre un asesino en serie. La clave del éxito del producto, en cambio, estuvo en ese pequeño cambio de fórmula que implicó que los espectadores no pasaran los episodios dando vueltas y vueltas a quién era el asesino, ya que éste se nos presentó desde primera hora. Aquí la esencia no se escondía en la búsqueda colectiva de un rostro, sino en observar a dos caras de una misma moneda que se acercaban y alejaban constantemente, en mostrar a dos personalidades fortísimas en un duelo de intelectos, una confrontación entre Stella Gibson (policía) y Paul Spector (asesino).
Claro, que el éxito, además de deberse a un indudable buen hacer, yace también en la presencia de los actores principales. Tenemos a una Gillian Anderson cuyo talento no hace sino crecer con los años, que llena la pantalla y se luce con una elegancia y una clase intachables. No es menos Jamie Dornan, que con su fría mirada viene a confundirnos y a que nos cuestionemos si es más padre o psicópata. Ha sido todo un descubrimiento. Leer más…
El ‘asunto Enigma’ es uno de los más apasionantes y controvertidos de la historia reciente. El desciframiento por parte de científicos británicos de los mensajes codificados alemanes emitidos a través de esta ya mitológica máquina durante la Segunda Guerra Mundial aún continúan provocando debate y fascinación. Todos parecen coincidir que este acontecimiento ayudó decisivamente a la victoria aliada. Pero mientras algunos lo consideran un factor entre muchos más, otros lo consideran el verdadero hito desequilibrante de la contienda. Esta última versión tiene implicaciones revolucionarias, ya, que de una manera absolutamente antiépica, consideraría las hazañas militares cacareadas y glosadas a lo largo de los años por todo tipo de medios como meros movimientos estratégicos de un tablero controlado por los servicios secretos, que, con su privilegiada información, debían racionarla lo suficiente para que lograra, al mismo tiempo, inclinar la victoria hacia el bando aliado y hacerlo con la suficiente discreción como para que los alemanes no sospecharan de que sus mensajes estaban siendo interceptados. Una visión que supondría el fin del romanticismo pasado y el comienzo de nuestra era, en la que millones de almas humanas son controladas por unos pocos desde sus despachos.
Estos hechos ya inspiraron hace unos años el filme británico ‘Enigma’, pero es ahora cuando entran en el cine por la puerta grande con ‘The Imitation Game‘, la película más importante de este comienzo de 2015 y presumible contendiente en la próxima gala de los Oscar (los ínclitos hermanos Weinstein están detrás, no lo olviden). ‘The Imitation Game’ nos cuenta esta historia mediante la libre adaptación de la biografía de Alan Turing, el líder y principal ideólogo del desciframiento de Enigma, un antihéroe de libro, ególatra y asocial, tan brillante intelectualmente como torpe para relacionarse y seguir los fundamentos de una vida ‘convencional’ en una época en la que, claramente, no encajaba. Leer más…
«Corazones de acero»: malditos bastardos
Comienzan a llegar a las carteleras españolas aquellas películas que se batirán en duelo en la próxima gala de los Oscars, y también las que en algún momento se creyeron con opciones de luchar por los premios gordos pero que finalmente se tendrán que conformar, con suerte, con pillar alguna pedrea en los galardones técnicos. A esta última categoría presumiblemente pertenece (saldremos de dudas el próximo día 15) “Corazones de acero” -un saludo para el genio al que se le ocurrió tan brillante título en español, en detrimento del mucho más sugerente “Fury” original-, esfuerzo del estadounidense David Ayer por ingresar en la Primera División de Hollywood tras foguearse en policiacos urbanos eficaces pero de vuelo limitado como “Harsh Times” (2005), “Dueños de la calle” (2008) o “Sin tregua (End of Watch)” (2012). El género bélico es una prueba por la que suelen pasar muchos de los grandes directores de Hollywood, ya sea en busca de prestigio o para reafirmarlo, aunque en realidad desde que en 1998 se estrenaran las majestuosas y diametralmente opuestas “Salvar al Soldado Ryan” y “La delgada línea roja” nadie ha vuelto a tener nada que decir sobre el horror de la Segunda Guerra Mundial que no estuviera ya en esas dos obras maestras, a excepción quizás de Clint Eastwood en Iwo Jima o, desde un prisma totalmente distinto, Quentin Tarantino con la gozosa reescritura de la Historia que era “Malditos bastardos” (2009). Desde luego que no es Ayer quien vaya a aportar una mirada inédita sobre la mítica contienda, aunque al menos “Corazones de acero” posee músculo y contundencia suficiente no para pasar a la historia como un hito del género, pero sí para engrosar sin problemas la zona media del mismo.
Situada temporalmente en 1945, durante los últimos días del Tercer Reich antes de su total rendición, “Corazones de acero” se centra en las peripecias en el corazón de la Alemania nazi de una curtida brigada de cinco soldados americanos a bordo del ‘Fury’, un tanque de acero Sherman que aporta el toque distintivo u original de la cinta puesto que gran parte de la acción sucede en su interior. En otros tiempos este material habría servido como vehículo para una aventura idealista protagonizada por un grupo de valientes patriotas hermanados en un noble fin, pero Ayer, que demuestra haberse estudiado las lecciones de Spielberg y Malick, no glorifica a su escuadrón de la muerte, al menos no durante los dos primeros tercios de la cinta. La guerra en “Corazones de acero” es cruda, brutal y sucia; huele a barro mezclado con sangre, vómito y excremento. No hay heroísmo en el combate, solo muertos y supervivientes, y la línea que los separa es ciertamente estrecha. De hecho, nadie sale indemne del horror, algo que tendrá que aprender a marchas forzadas el novato Norman Ellison (Logan Lerman), el recién llegado al grupo del ‘Fury’, un joven sensible e inocente que se convierte en los ojos del espectador. Leer más…
Si a algunos de sus compañeros de jeringuillas del Londres suburbial de los 70 les dijéramos que 40 años después Marianne Faithfull iba a ser una de las cantantes más prestigiosas del mundo lo más seguro es que nos hubieran preguntado quién es ese camello que nos pasa una mierda tan potente. Pero la realidad es así de paradójica. El aclamado ‘Broken English’ de 1979 fue el punto de inicio para la recuperación gradual de la que fuera musa del ‘Swinging London’ sesentero y primera novia oficial de Mick Jagger y, obra a obra, su reputación fue aumentando y aumentando hasta explotar al comenzar el nuevo siglo. Desde entonces, cada nueva entrega discográfica es aclamada como uno de los discos del año y las estrellas más prestigiosas hacen cola para cederle temas o para tocar en alguna canción.
No es una excepción el reciente ‘Give my Love to London’, su obra de reconciliación hacia su querida/odiada Londres, que ha vuelto a provocar esa unanimidad que puede parecer sospechosa: casi todos los medios hablan de obra maestra y unos cuantos de ellos del mejor disco de su carrera. ¿Ganas de apuntarse al caballo ganador o incontestable realidad? Veamos… Leer más…
Nuestras series de 2014
2014, tercer año de vida de este blog, ha sido muy especial para El Cadillac Negro. Sobre todo, porque decidimos acertadamente ampliar la plantilla, hasta llegar a redoblar nuestros efectivos. Esto ha propiciado que vosotros pudieseis contar con nuevos puntos de vista y una muestra más amplia de sensibilidades, y a nosotros nos ha ayudado a poder abarcar más terreno, algo especialmente útil en un blog que entre otras cosas se dedica a escribir sobre series. También ha hecho que la tarea de elaborar las ya tradicionales listas con nuestros favoritos del año sea mucho más rica, apasionante y, hay que decirlo, compleja. En años anteriores bastaba con que una serie, que es lo que ahora nos ocupa, fuese seguida y bien valorada por uno de nuestros conductores para que ésta apareciese en la selección final, y en puestos destacados. Ahora, aunque coincidamos no pocas veces, la ‘lucha’ es más encarnizada, lo que en definitiva favorece a que el resultado final tenga mucho más valor.
Un año más, nos vemos obligados a recalcar que jamás nos atreveríamos a proponeros una lista con “Lo mejor de 2014”, ya que creemos que ni nosotros ni nadie está en condiciones de sentenciar que esto es mejor que aquello cuando estamos entrando en la subjetividad pura y dura, cada cual podrá tener tropecientos motivos, (casi) todos ellos respetables, para amar o detestar una serie, una película o un disco, y además no hay persona en este planeta que sea capaz de ver absolutamente todo lo que se emite, se estrena o se publica. Y aún más difícil (e injusto) resulta cuando la calidad media, por suerte, es altísima. Así que nosotros sólo podemos mostraros las que, intentando conjugar todos los gustos, son NUESTRAS FAVORITAS, por mil y un motivos y de nuevo, (casi) todos ellos respetables. No esperamos, ni deseamos, que coincidáis con nosotros, y también seguro que echaréis en falta algunas notables ausencias, imperdonables para algunos, pero ya sabéis que ni con más ojos podemos verlo todo ni llevar todas las series al día. Aun así nos ha quedado, creemos, una lista bastante completita, aunque un año más domina la producción estadounidense (13 de las 15 series, sólo dos emitidas en abierto) frente a un par de ellas británicas (de la BBC, para más señas). Nos encontramos además con tres series que se despidieron para siempre, más dos que lo harán ya en este 2015, pero lo más esperanzador es que hay hasta cuatro estrenos (porque “Cosmos” no podríamos considerarlo así, ¿verdad?) que nos hacen tener una gran confianza en el futuro y confirman que sí, hay relevo. Dos de estas novedades, y esto es lo mejor de todo, encabezan nuestra lista, aunque llama la atención que ambas estén concebidas con temporadas autoconclusivas, tengan que renovarse por completo y está por ver que logren cautivarnos de la misma forma en futuras entregas. Resumiendo, la de 2014 ha sido una gran cosecha seriéfila, pero esto ha sido lo que más nos ha gustado: Leer más…
Nuestras películas de 2014
2014 ya apuntaba muy alto en sus inicios cuando nos deleitamos con una de las mejores remesas de los Oscar que podamos recordar y nos complace poder certificar que el año que termina ha sido uno de los más excitantes cinematográficamente hablando en lo que va de siglo. No es que podamos contar muchas obras maestras descollantes (estos no son, desgraciadamente, los años 40 o los años 50, ni siquiera los 70) ni que haya existido un gran ‘blockbuster’ que haya batido récords de taquilla, pero hemos asistido al estreno en nuestro país de un gran número de películas interesantes, con un nivel medio más que notable. Como podréis comprobar en la lista que viene a continuación, la cosecha ha sido bien variada tanto en géneros como en posiciones en la industria. Por un lado, hemos constatado que los grandes maestros del cine actual siguen en forma. Veteranos como Martin Scorsese, David Fincher, Christopher Nolan, Wes Anderson y dos parejas de hermanos como los Coen y los Dardenne puede que no firmaran las mejores obras de su carrera pero sus novedades demostraron que su estátus de intocables continúa siendo bien merecido y que, pese a lo que indique su edad, siguen siendo tan jóvenes, imaginativos, vigorosos y arriesgados como en sus inicios. Los que sí recordarán 2014 como un año especialmente relevante son Alexander Payne, que perfeccionó aún más su brillante estilo con la inolvidable «Nebraska»; Richard Linklater, que se llevó los mayores parabienes de su carrera con esa maestra disección del tiempo que es «Boyhood»; y, sobre todo, Spike Jonze, que protagonizó el gran regreso del año con esa maravilla que es «Her».
Por otro lado, un puñado de jóvenes realizadores tiraron la puerta de acceso a la élite con una contundente patada y se postularon con fuerza para ocupar el puesto privilegiado de los cineastas del anterior párrafo. Era de esperar que megaproducciones como las últimas entregas de sagas como «El Hobbit», «El planeta de los simios» o «X-Men» pudieran constituir la cuota más taquillera de nuestra selección, algo que finalmente no ha sido así, pero nunca podíamos esperar que el premio se lo fueran a llevar dos producciones que partían desde su nacimiento con la palabra ‘secundaria’ tatuada en sus frentes: James Gunn revolucionó la actualidad Marvel regalando una desopilante y divertídisima versión de las películas de superhéroes con «Guardianes de la Galaxia», mientras que los hermanos (esto parece ser ya tendencia) Anthony y Joe Russo dieron un brío inesperado, repleto de buena acción y acertados tintes políticos, a la saga de Capitán América con «El soldado de invierno». Hablando de taquillazos, aún menos podíamos vaticinar a comienzos de año que a estas alturas estaríamos hablando en este post de «La Lego Película». Un filme que solo parecía destinado a revitalizar los resultados anuales de la famosa empresa danesa de construcciones resultó una de las propuestas más gozosamente lúdicas e imaginativas de la temporada, todo ello gracias a la dirección del trío formado por Philip Lord, Chris Miller y Chris McKay. El honor ‘indie’ de esta nueva hornada queda perfectamente salvado gracias a Destin Cretton, que logró provocarnos algunas de las emociones más profundas y bellas del año con esa pequeña gran joya que es «Las vidas de Grace». Leer más…
Nuestros discos de 2014
Retomamos la manida metáfora de «ajustarnos el espejo retrovisor» para echar la vista atrás y recordar lo que nos ha deparado este 2014 a nivel musical. Y para ello os brindamos otra de las innumerables listas que plagan estos días los medios musicales, una más, ni más ni menos acertada ni lúcida que el resto, un compendio de los gustos de los conductores de este blog, pero en la que siempre faltarán y sobrarán nombres (incluso para cada uno de nosotros).
En un primer vistazo, en ella volvemos a apreciar, como ya sucediera otros años, una importante presencia de artistas más que veteranos, clásicos históricos de la talla de Tom Petty, AC/DC, U2, Leonard Cohen, Roger Daltrey o Marianne Faithful, ahí es nada. Junto a ellos, nombres más que asentados como Jack White, Beck o The Black Keys. En resumen, poco nuevo bajo el sol, ninguna irrupción que pueda hacer temblar los cimientos de la escena musical. Tras un ajustado recuento (el algoritmo en el que se ha basado la confección de la lista poco tiene que envidiar al de Google), finalmente el segundo disco de Jack White en solitario se ha llevado el primer puesto frente al mejor trabajo de Tom Petty en muchos años. Pero pasen y lean, estos han sido nuestros 15 discos favoritos este año. Leer más…






















