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“Mad Men”, tiempos modernos

12/06/2012

(ALERTA SPOILER:  Revela detalles de la trama de la serie, hasta el último capítulo de la quinta temporada)

Se nos agotan los adjetivos para “Mad Men”, ese reducto televisivo de clase y sutileza que con “The phantom” alcanza el final de una quinta temporada nuevamente excelsa. Una season en la que la serie de Matthew Weiner ha vuelto a exhibirse en todo su esplendor ante el espectador exigente, que no deja de admirarse y  sorprenderse  ante una inteligencia y talento aparentemente inagotables. Otras buenas y grandes series flaquearon a estas alturas, pero el buque insignia de la AMC (con permiso de Breaking Bad y The Walking dead) se mantiene tan fresca como el primer día y no parece probable que en el futuro pueda perder el paso. Esta temporada, de la que ya hemos hablado antes en “Mad Men, secretos y mentiras” y “Mad Men: egos heridos, judías Heinz y “Zou Zou Bisou” , ha pivotado más que nunca sobre la insatisfacción vital, frustraciones y desencantos de sus personajes en una época (finales de 1966-principios de 1967) en la que los tiempos modernos se echan encima, la sociedad de consumo brilla más que nunca y Sterling Cooper Draper Pryce sortea las dificultades y consigue reposicionarse en el mercado (primero con la cuenta de judías Heinz –leit motiv de la primera parte de la season- y posteriormente con Jaguar, que posibilita el regreso a la Primera División publicitaria de la agencia). Es paradójico que el éxito de SCDP llegue justo cuando sus integrantes andan más perdidos y desamparados.

En la primera mitad de la temporada tuvimos a un Don Draper desconocido, que había dimitido de sus funciones como motor creativo de la agencia para echarse en los brazos de Megan Calvet, una mujer fuerte y moderna que suponía todo un desafío novedoso y excitante para el maduro seductor. Sin embargo, la repentina e inesperada marcha de Megan de SCDP le devuelve las ganas de recuperar el tiempo perdido y el “mojo”, aunque antes tiene que descubrir lo desfasado que los vertiginosos cambios culturales de los 60 le están dejando. En ese sentido, es ejemplar la escena final de “Lady Lazarus”, en la que Don pone en el tocadiscos el “Revolver” de los Beatles y a sugerencia de Megan pincha el último corte, ese “Tomorrow never knows” envuelto en efectos sonoros que simulan bandadas de pájaros y sostenido por un obsesivo loop de batería mientras que Lennon canta como desde lo alto de una montaña. El futuro ya está ahí, pero Don, incapaz de entender qué demonios está sonando, termina por levantar la aguja. En cualquier caso, nuestro publicista favorito se despereza. Primero se pica con el brillante creativo Michael Ginsberg  y le demuestra quién manda; después vuelve a pensar a lo grande y a lanzar convincentes y ambiciosos discursos, tanto a los suyos como a los posibles clientes  (“La felicidad es un instante antes de necesitar más felicidad”,“No me conformaré con el 50% de nada, quiero el 100%.”). En definitiva, Don completa el círculo y vuelve a ser él mismo.

Y en ese regreso del Don original tiene mucho que ver el hecho de que Megan esté fracasando en su testarudo sueño de convertirse en actriz. Desde que renunció por sorpresa a una prometedora carrera en SCDP justo después de lograr  el éxito de las judías Heinz, la antigua secretaria de Draper cada vez se ha ido pareciendo más a Betty, encerrada en su apartamento pasando las horas hasta el regreso de su hombre, o acudiendo a dudosas audiciones. Pero su claudicación definitiva llega en el último capítulo, cuando le pide a Don su intercesión para conseguir un papelito en un spot televisivo (adiós a Broadway, adiós a Hollywood). Esa es la concesión absoluta de su independencia y  es significativo que sea justo en ese momento cuando Don recibe la pregunta con la que se cierra la temporada y cuya respuesta nos podemos imaginar  (Por cierto, qué gran escena final, estilosa y sugerente, sin estridencias ni efectismos; en realidad, sería un final perfecto para la serie).

De la mano de Don también hemos asistido a varios momentos mágicos que quedarán grabados en la larga historia de los locos de Madison Avenue. Cómo olvidar esa despedida entre él y Peggy Olson, que desilusionada y desmotivada por el rumbo que ha tomado su trayectoria en la agencia decide abandonar el nido definitivamente y buscar nuevos retos en la competencia. El beso en la mano que él le dedica a su ojito derecho cuando comprende que esta vez ella va en serio y no hay nada que pueda hacer para retenerla desprende tanta sinceridad, respeto y gratitud que la emoción pura y sin destilar estalla en la pantalla. Peggy, que ha tenido una temporada un tanto discreta, se va al menos de SCDP a lo grande, y acompañada por el “You really got me” de The Kinks. (La escena del reencuentro en el cine de la finale la considero más anecdótica en comparación, y hubiera preferido que se produjera la próxima temporada). No menos conmovedor fue el “Christmas Waltz” entre Don y Joan Holloway a raíz de la llegada de los papeles de divorcio de ella. Dos de los personajes más carismáticos de la serie compartiendo con total libertad confidencias y confesiones  de una intimidad entrañable, como dos viejos soldados se enseñan viejas heridas de guerra al calor de una copa, intuyendo ambos que tal vez en otro lugar y en otro tiempo su historia podría no haber sido imposible.

Decíamos en nuestro anterior post sobre “Mad men” que Joan era la brújula moral de la serie, pero “The other woman” nos demuestra que hasta el personaje más integro e insobornable tiene un precio. Cuando llega a ella la propuesta amoral y definitivamente denigrante de cuya aceptación depende el futuro de la cuenta de Jaguar, y por extensión de la compañía, ella comprende con resignación cuáles son las reglas del juego y decide participar, pese a las reticencias de Don. Joan vende su alma al diablo y consigue una participación como socia en la agencia, pero no es la primera vez que en la serie se sobrepasan los límites éticos, ni mucho menos. De traspasar límites sabe mucho Lane Pryce, el  caracter más trágico de la serie, cuyo triste y acongojante destino fue inesperado, pero no sorprendente.  Pryce, un hombre reprimido, nunca suficientemente reconocido pese a su impecable profesionalidad y siempre eclipsado por los demás, termina sobrepasado, devorado por la vergüenza y golpeado en su orgullo cuando le cazan la primera vez que se decide a quebrantar la ley. Desesperado, incapaz de afrontar la verdad ante su mujer y ante sí mismo, decide quitarse la vida y, de paso, dejar a la serie huérfana de un personaje que había conseguido convertirse en uno de mis favoritos.

Y también es otro de mis favoritos ese Pete Campbell cada vez más desdichado, un reflejo deformado de Don Draper. Poco importa que cada vez sea más importante en la firma y que su frío pragmatismo contribuya decisivamente a obtener nuevas e importantes cuentas; nunca logrará el aplauso unánime y la admiración de sus colegas, y lo que es peor, está roto por dentro. Qué memorable es su monólogo ante la amnésica Beth, esa “válvula de escape”, esa aventura clandestina que le ofrecía la oportunidad de volver a sentir algo, y que, en última instancia, le sirve para admitir que toda su vida, su solícita esposa, su chalet en las afueras, no son más que un “vendaje temporal” para “una herida permanente”.

Menos peso (es un decir) ha tenido en esta temporada Betty Francis. Los guionistas han gestionado como han podido el embarazo de January Jones, pero aún así hemos podido ver a una Betty confusa e irritada, que no aguanta que su ex marido sea aparentemente feliz con una mujer que representa lo que ella ya no puede ser. Su mezquindad la lleva a utilizar a la joven Sally como arma arrojadiza con intención de torpedear esa relación, pero la jugada le sale mal, aunque al menos obtiene la satisfacción de ver cómo su hija vuelve a sus reconfortantes brazos cuando se asusta ante su despertar a la vida adulta. Sospechamos que Sally, que cada vez se parece más a su madre aunque reniegue de ella, seguirá ganando protagonismo en sucesivas temporadas y su historia con su antiguo vecino, Glenn Bishop, seguirá creciendo. Por lo demás, el genial Roger Sterling se ha mantenido en un segundo plano, reposicionándose en SCDP a base de soltar efectivo bajo cuerda a los creativos para que le hagan trabajos exclusivos, enganchándose a los nuevos horizontes que le abre el LSD y comportándose de forma egoísta y canalla con su ex mujer, a la que arruina su proyecto de empezar de cero en un nuevo apartamento mancillándolo conscientemente. Y resulta divertida y estrambótica la aventura de Harry Crane con los Hare Krishna (¡cómo iban a faltar!), que permite comprobar que a Paul Kinsey las cosas no le han ido precisamente sobre ruedas desde que dejó la agencia.

En realidad, la serie de Weiner ha encontrado la fórmula de la perfección y no parece que de momento vaya a agotarse. No aferrarse a una historia cerrada y apoyarse en una variada galería de personajes de largo recorrido  juega a su favor y le permite abrir múltiples posibilidades de cara al futuro. Además, el contexto histórico en el que está situada es lo suficientemente fascinante y cambiante como para seguir exprimiéndolo sin temor. Si las batallas de los despachos no lo impiden, aún tenemos “Mad men”  para rato.

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16 comentarios leave one →
  1. 12/06/2012 16:58

    Extraordinario balance de la serie y sus personajes esta temporada. Creo que tal vez deba volverla a ver de nuevo (cuando tenga algo de tiempo pero ganas no me faltan) para poder comentarla con propiedad tal y como se merece.

    Coincido en que la idea general que se ha querido plantear esta temporada es la infelicidad, dudas e inquietudes de los integrantes de SCDP en contraposición con el creciente éxito de la misma en un marco de cambios sociales y culturales que en mayor o menor medida afectan a los protagonistas, en futuras temporadas esta adaptación jugará un papel muy importante me temo.

    Siempre he admirado de esta serie, a parte de su calidad, rigor histórico y sobervias intepretaciones, la importancia que se le da a todos los personajes cuidando magnificamente su desarrollo sin importar que sean más o menos influyentes. Por eso me ha gustado mucho el balance de la temporada analizando hilo argumental de cada uno de los personajes.

    Destacaría en este sentido el papel de Don, que tras una aparente evolución en la cuarta temporada con mucho trabajo de introspección (prueba de ello es “Man of the summer” para mi uno de los mejores capítulos de la serie) finalmente todo se precipita y pierde su curso al casarse con Megan en uno de los arrebatos de Don. Parecía que nos lo habían cambiado, que todo iba a ser alegría y felicidad pero parece que estos conceptos son antagónicos al protagonista. Parecen existir vasos comunicantes entre su vida personal y profesional, cuando todo iba bien en lo personal con el inicio de la relación con Megan se plantean los problemas y dudas en lo profesional. Cuando empieza a encuazar el camino en la agencia coincide con el deterioro y estancamiento en su relación amorosa, que nos lleva a una excelente secuencia muy ilustrativa en la que Megan se queda feliz en el plató de rodaje desapareciendo de escena paulatinamente mientras Don se aleja con paso firme y convicción, para mi una sutil manera de hacernos ver que Don entiende que para que ella sea feliz el debe salir de su vida (tal y como le espeta su madre poco antes), repitiendose la historia que vivió con Betty donde existen muchos paralelismos y que tal vez en futuro tengan más peso en el argumento, puesto que sus vidas siempre estarán intimamente ligadas.

    Respecto al resto de personajes, coincido en el analisis de Joan y para mi esa secuencia en el bar también es memorable y unas de las perlas de esta temporada. Aunque me entristeció la muerte de Lane para mi es un acierto, aunque me encanta el actor creo que de esta manera se podrá profundizar mucho más en los personajes principales que llevan desde el inicio de la serie de cara a la próxima temporada.

    Pete nunca había sido mi debilidad pero esta temporada tengo que reconocer que ha sido una de mis tramas favoritas y ha ganado un mayor peso específico en la serie en detrimento de Roger que aunque ha aparecido en cuenta gotas lo ha hecho por la puerta grande, aportando un tono diferente y frescura a la serie con secuencias hilarantes como el viaje a través del LSD.

    Betty también ha bajado un peldaño, pero no por ello la calidad, la secuencia de la despedida con Don es perfecta y estoy convencido que volverá a casa por Navidad con “un cartón de tabaco” bajo el brazo.

    En fin, ahora toca esperar, esperemos que no tanto como la última vez aunque mereció la pena el sufrimiento. Aún estando de acuerdo en que el último plano sería un final perfecto para la serie confío en que nos quede Mad Men para rato porque ha demostrado sobradamente que se encuentra en plena forma lejos de acusar el desgaste de muchas series y esta como el buen vino con el paso del tiempo mejora.

    • 12/06/2012 17:05

      Estaba releyendo la bíblia que he escrito y hay una errata, donde pone “Betty también ha bajado un peldaño” me refiero evidentemente a Peggy.

  2. Jorge Luis García Enlace permanente*
    13/06/2012 1:05

    Silas, muchas gracias por tus elogios y por dejarnos tus impresiones, perfectamente explicadas y con las que coincido plenamente. Lo cierto es que se hace muy cuesta arriba pensar que tendremos que esperar meses para volver a degustar este vino añejo que no hace sino mejorar temporada tras temporada. Un abrazo!

    • 13/06/2012 17:42

      Gracias a ti por estas magnificas entradas dedicadas a Mad Men, intentaré pasarme más a menudo por el blog mientras vuelve de nuevo esta gran serie. De mientras para ir haciendo boca habrá que hacer un revisionado de la serie al completo porque merece la pena, algunos capítulo ya los he visto varias veces pero no me importaría volver a hacerlo. Saludos

  3. Tamara de Lempicka Enlace permanente
    13/06/2012 2:09

    Hola compañeros ‘madmeniacos’,

    Jorge, aquí estamos otra vez, prestos a tu llamada. Me adhiero a vuestros comentarios y a todo lo que ya hemos dicho en las anteriores revisiones. Rendida a los pies de esta serie me hallo: ¡qué nivel en esta quinta temporada!, aunque esperaba más de la ‘season finale’, dada la grandiosidad de muchos de los capítulos emitidos en el resto de la temporada.

    Estos son mis humildes aportes: que esta temporada es quizás la más profunda en cuanto a análisis de personajes, en descubrir a las personas que pululan por ‘Mad Men’ con sus debilidades, miedos, frustraciones y expectativas; todos los personajes importantes -salvo Cooper, creo – han tenido su capítulo, ése en el que se mostraba la otra cara que habitualmente mantienen oculta; y que ésta sin duda ha sido la temporada de las mujeres, mujeres emergiendo, abriéndose camino en ese mundo de hombres, sacando la cabeza y diciendo, “eh, yo también estoy aquí, puedo hacerlo y lo haré”, y a la postre ahí están los ejemplos de lucha por sus deseos de Peggy, Megan y Joan, aunque a veces conlleven pérdidas y renuncias.

    Tengo que reconocer que casi nada de lo que esperaba se ha producido durante la quinta, a lo mejor Weiner lo reserva para la próxima, porque la ‘vuelta de tuerca’ de Don, de la que hablaba en mi anterior comentario parece inminente, pero queda en suspenso. Todos creo que nos estamos haciendo la misma pregunta, ¿volverá el Sr Draper que conocemos, y por qué no, que añoramos?

    Yo intuyo que sí por varias escenas metafóricas que ha habido a lo largo de la temporada: el sueño “killer” que Don tuvo en el que claramente mataba su deseo y su propensión al adulterio, la escena del hueco del ascensor con Don mirando al vacío, la repentina y recurrente aparición en su mente del hermano que se suicidó, y para mí la más importante, esa escena fabulosa -propia de un maestro del cine clásico, sobresaliente Weiner – en la que Don se aleja en la oscuridad del set de grabación donde una Megan vestida literalmente de cuento, sigue adelante con su soñada vida de actriz, mientras suena esa inolvidable “You only live twice” de John Barry (“Sólo se vive dos veces, o al menos eso parece, una vida para ti y otra para tus sueños…”, y además haciendo clara alusión a James Bond, ¿hay que añadir algo más?)

    Parece una clara despedida a su hasta ahora vída ídilica, de feliz enamorado. Esa escena, la de Don alejándose de la cámara, es para mí premonitoria de lo que parece va a pasar con su matrimonio con Megan: la quiere, pero si no le da lo que ella necesita, la perderá, y si lo hace, ya se ha dado cuenta de que con el tiempo ella volará sola porque ya no le necesitará. Y si para él su matrimonio era su ancla, su estabilidad y lo que lo alejaba de los demonios, pues parece fácil adivinar lo que nos espera.

    Le ha pasado ya con Peggy: no hay una pareja de personajes que tengan más química juntos que Don y Peggy. Cuando ambos se quitan la coraza y son ellos mismos, surgen las escenas más reales, tiernas y conmovedoras de toda la serie. Las lágrimas rodaban por mis mejillas cuando Don se despidió de ella con esa forma tan elegante y caballerosa de agradecerle todo, en lo personal y lo profesional. Sin palabras.

    De los demás personajes ya se ha encargado Silas ;-) pero en mi opinión, se vislumbra una lucha de poder en SCDP, ya se vieron las primeras fisuras con el “asunto Jaguar” -¿Don vs Pete?-, la vuelta de la amargada Betty (de verdad, qué mezquina y fría puede llegar a ser esta mujer), la competencia de Peggy con su mentor o por el contrario, ¿la vuelta a su lado?, la figura emergente de Joan (desaparecido Pryce ¿habrá que poner una H, por Harris, en vez de una P en ‘SCDP’?) y sobre todo ¿será Joan la sustituta de Peggy en la confianza de Don en lo que se avecina? (recordemos ese ‘tête à tête’ entre ellos en “Christmas Waltz”, memorable).

    Muchas incognitas para la 6ª temporada -Weiner lo ha dejado todo abierto- y mientras, como dice Silas, no estaría de más volver a ver la temporada completa, aunque haya muchas opiniones en la red que dicen que ha sido la peor. Obviamente estoy total y absolutamente en desacuerdo, de aquí a Lima. Siempre defenderé esta serie a muerte.

    Saludos.

    PD. Silas ha escrito el Antiguo Testamento, yo el Nuevo ;-)

    • Tamara de Lempicka Enlace permanente
      13/06/2012 2:36

      Qué boba, no me he dado cuenta, no será una “H” la letra a poner, será una “C” por Campbell, “Sterling Cooper Draper y Campbell”.

    • 13/06/2012 18:08

      Viva la Madmania!!! ;)

      Totalmente de acuerdo en las pistas que nos han ido dejando acerca de Don y ese último plano nos constata que Don is back!!! Esa mirada es digna del depredador más voraz de la selva acechando a su presa,jajaja

      También estoy de acuerdo en que se avecina un choque de trenes entre Don y Pete por diferentes visiones de dirigir la agencia, pero al resto lo veo más que nunca al lado de Don confiando ciegamente y totalmente dependientes. Intuyo algún que otro rifi rafe con Ginsberg en la carrera creativa, pero se encargará de aplastarlo como una mosca de nuevo.

      El caso de Betty es muy curioso, porque si echamos la vista atrás durante las 3 primeras temporadas la gran mayoría sentiamos empatía y pena por el personaje (o al menos eso percibía) y en cambio a partir de la cuarta temporada cuando decide salir de la vida de Don pasa a ser mezquina y no sé hasta que punto es producto del subconsciente por haber dejado a nuestro querido protagonista, pero recordemos lo mal que le había hecho pasar con infidelidades, mentiras,… Yo tengo la intuición y la última secuencia de la cuarta temporada lo corrobora, que todavía no está todo dicho entre ambos y el embarazo de January Jones ha hecho que este hilo argumental haya quedado en segundo plano esta temporada pero volverá con fuerza en la sexta temporada.

      Peggy volverá, no tengo dudas y con más de una cuenta para dar aún más fuerza a la agencia pero pensandolo mejor no creo que sea la de Marlboro, sería un poco incongruente.

      Por cierto no te equivocas en incluir una H, habrá sido el subconsciente pero es acertado, puesto que Joan Hollaway se hace socia a cambio del trato con Jaguar (un 5% sino recuerdo mal), aunque es poquito pero no descarto que acabe llamandose SCDCH o SCDCh (en minusculas por tener poquito porcentaje,jajaja)

      Un placer comentar esta gran serie con gente que tiene esta misma sensación, y respecto a las críticas de esta temporada (no sé donde lo has leído) no tienen ni pies ni cabeza, si que es cierto que para mi gusto los mejores capitulos han sido el nucleo central y los últimos han perdido un poquito de fuerza pero eran necesarios para avanzar en la trama y encarar la siguiente temporada en condiciones. Como datos decirtte que la season finale la vieron 2,7 millones de espectadores, el mejor dato entre los finales de temporada de la serie. HAciendo que la quinta temporada haya sido la más vista de todas con una media de audiencia de 2,6 millones, cifra 15% superior a la mejor registrada.

      Saludos

  4. 13/06/2012 18:14

    -:”Are you alone?”
    -”I am a mad men”..

    • Jorge Luis García Enlace permanente*
      14/06/2012 1:17

      “I am a mad man”, querrás decir, issaya. Que Don es inmenso, pero solo es uno :-)
      Saludos y muchas gracias por pasarte por aquí.

  5. 14/06/2012 0:56

    Hola, aquí estoy despidiendo a Mad men, como todos compartiendo algunas opiniones, distanciándome en otras. Quiero agregar una mirada sobre el personaje de Megan. Ella venía siendo como la chica joven, la buena amiga, a la que todo le salía bien, asomaba como alguien que quieriendo construir su propio camino tenía que dar la pelea para lograr su objetivo… en este último capítulo muestra su lado oscuro digamos, su amiga actriz le pide que la recomiende a Don para lograr un papel en una publicidad y ella “la traiciona”, pide ser recomendada ella misma !!! y la vez se traiciona ella misma, para lograr algo en su carrera debe recurrir a Don, además ni siquiera es en una obra de teatro, es un sketch publicitario, me dió lástima. Y Don que es un tipo que ha conocido mujeres de mucho valor como Ana, como Peggy, creo que se aleja del set alejandose de lo que ve de Megan, cae esa imagen de mujer que lo enamoró por esta temporada. Entonces … “Don is back” – Creo que esto sí, nos gustó a todos, no? Gracias a todos por los comentarios, ayudan a extrañar menos, hasta pronto

  6. Jorge Luis García Enlace permanente*
    14/06/2012 1:16

    Hola, amigos Silas, Tamara y Manandi, muchas gracias por vuestros comentarios. La verdad es que da gusto tener aportaciones tan jugosas y bien articuladas como las vuestras. Os agradezo mucho vuestro esfuerzo porque sé que os habeis dejado algo más de dos minutos en vuestras reflexiones. Pero es lo que tiene “Mad men”, que muchos sentimos la necesidad de escribir sobre ella para exprimir las muchas lecturas y capas que se desprenden de una serie tan maravillosa. Por ejemplo, es curioso las interpretaciones que puede tener esa escena final de Don alejándose del set. Porque sí, yo veo que Megan se traiciona a sí misma recurriendo a la ayuda de Don, y eso modifica la imagen, tal vez idealizada, que el propio Don tenía de ella. Pero, como indican Tamara y Silas, también puede interpretarse como que él permite que vuele sola y se echa a un lado. Ambas opciones justifican que la respuesta a la última pregunta sea la que todos imaginamos. En fin, que esta serie es infinita e inagotable y, como bien decís, dan ganas de volver a verla desde el primer capítulo y paladear todos y cada uno de los mil detalles que nos dejan temporada tras temporada. Coincido en que las críticas a la 5ª no tienen sentido. Si acaso, puede (y solo puede) no haber sido la mejor “season-finale” de todos los tiempos, pero esa última secuencia es puro caviar. Un abrazo a todos y de nuevo muchas gracias!

  7. 15/06/2012 4:47

    Hola, alguien sabe de quién es la canción del final del capítulo?
    gracias!

    • Jorge Luis García Enlace permanente*
      15/06/2012 10:45

      Hola mai; la canción del final, tal y como dice Tamara de Lempicka en su comentario, es “You only live twice”, interpretada por Nancy Sinatra con música de John Barry para la película de James Bond del mismo nombre. Un saludo.

      • Tamara de Lempicka Enlace permanente
        15/06/2012 22:40

        Por cierto, Jorge, en referencia a un antiguo post tuyo que en el que escribiste sobre Coldplay, la banda inglesa hizo una versión de este tema que, para mi gusto, destrozó con alevosía. Chris Martin parece cantando un gato al que le pisan la cola. ¡Horror!

        Gracias por tus gracias ;-)

      • Jorge Luis García Enlace permanente*
        16/06/2012 21:02

        El amigo Chris tendría un mal día, si él canta muy bien… :-)

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