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“El lado bueno de las cosas”: el mérito es del señor Weinstein

25/01/2013

El lado bueno de las cosas_poster

No hay en la industria de Hollywood un personaje más poderoso que Harvey Weinstein. El creador, junto a su hermano Bob, de la en su momento revolucionaria Miramax es todo un especialista en conseguir que las películas producidas o distribuidas por él se conviertan en coleccionistas de Oscar. Ni siquiera necesita tener entre manos un gran filme; le basta con que la cinta sea apañada, porque él pone el resto. Agresivas campañas promocionales que bordean lo ilícito, compra de votos, estrategias de presión a los académicos, suntuosas fiestas privadas y rastreras operaciones de descrédito contra las competidoras,  entre otras muchas tretas, son sus armas para conseguir crear un clima favorable a sus productos. Solo así se explica que una peliculita simpática pero poco más que eso como “Shakespeare in love” se alzara con los premios gordos en 1999, o que la  correcta “Chicago” se llevara en 2003 el Oscar a la mejor película. Ni siquiera su marcha de Miramax por diferencias con los mandamases de Disney pudo con él, aunque es cierto que tardó un poco en rehacerse con su propia compañía, The Weinstein Company. “Malditos bastardos” no pudo rascar bola en  2010 en el combate entre James Cameron y Kathyrin Bigelow, pero en 2011 “El discurso del rey” se merendó a “La red social” y el año pasado “The artist” arrasó con todo a su paso.  Además, otros filmes apadrinados por él como “The reader (el lector)”, “Vicky Cristina Barcelona”, “The fighter” o “La dama de hierro” lograron estatuillas para sus actores en las últimas temporadas.

La apuesta fuerte de este año de Weinstein para los Oscar iba a ser “The master”, de Paul Thomas Anderson (puedes leer nuestra crítica aquí) pero rápidamente, en cuanto fue exhibida en Venecia, se dio cuenta de que un producto tan críptico y árido podía servir para postrar a sus pies a toda la crítica pero no era una buena baza para volver a conquistar a la Academia. Y entonces se encontró con el gran éxito en el Festival de Toronto de “El lado bueno de las cosas”, una “feelgood movie” mucho más acorde con los gustos de las masas, y a Harvey se le iluminó la bombilla. Acababa de encontrar su caballo ganador para 2013 e iba a apostar fuerte por él.  A día de hoy todavía le queda la mitad del trabajo, pero no se puede negar que Mr. Weinstein lo ha vuelto a lograr. Nada menos que ocho nominaciones a los Oscar (película, director, guión adaptado, montaje y pleno para los actores, algo que no se veía desde “Rojos”, en 1981) y una entusiasta recepción de la crítica estadounidense, que ha llegado a compararla con ¡“El apartamento”! (¿pero estamos locos o qué?)

Silver-Linings-Playbook-Cooper_Lawrence

No es que “El lado bueno de las cosas” sea una mala película, pero nos encontramos de nuevo ante uno de esos casos en los que una cinta competente, algo por encima de la media de su género pero en el fondo mucho más convencional de lo que se cree, empieza a recibir un “push” desproporcionado y a convertirse en un fenómeno-globo cuya verdadera naturaleza parece ser visible únicamente cuando pasan unos cuantos años, echamos la vista atrás y certificamos que no era ni mucho menos para tanto. Quizás lo más frustrante de “El lado bueno de las cosas” sea que acaba dando mucho menos de lo que promete. Porque si una película comienza como una comedia dramática que aspira a la lucidez reflexiva del cine de Alexander Payne o del Jason Reitman de “Up in the air” (por poner ejemplos contemporáneos) y poco a poco se va deslizando hacia la comedia romántica tradicional hasta abrazar todos sus clichés, el bajón, al menos en mi caso, es importante. No tengo nada contra la comedia romántica, género que cuando se hizo bien, en los tiempos dorados de Hollywood, nos entregó valiosos momentos gozosos, pero aproximadamente desde finales de los 80 hasta la actualidad se limita a repetir una perezosa fórmula en la que todo resulta tan inocuo como predecible (salvo algunas honrosas excepciones). Suelen ser películas para ver tirado en el sofá a las 4 de la tarde y en modo neuronal “off”, nada que nos impulse a escribir sobre ello en un blog.  La cinta de David O.Russell  supera, ya digo, las limitaciones habituales del género, pero fastidia comprobar que podía haber sido mucho más y se conforma con ser prácticamente lo mismo de siempre pero mejor presentado.

El argumento de esta cinta de carcasa “indie” pero de corazón “mainstream” gira en torno a Pat, un ex profesor que acaba de salir de un sanatorio en el que ha estado internado ocho meses tras propinar un palizón al amante de su mujer. Su único objetivo una vez en la calle es recuperar a la mujer que cree amar y para ello tendrá que demostrar que es un hombre nuevo y completamente equilibrado, algo de lo que dudan sus sufridos progenitores, que le acogen pacientemente bajo su techo. Sin embargo, en su camino se cruzará una joven y problemática viuda con su propia mochila de problemas, que se enfrenta a su depresión y angustia existencial acostándose con todo aquel que le sale al paso.

silver-linings-playbook-jackie-weaver-robert-de-niro

A O.Russell, un cineasta un tanto sobrevalorado para quien dos nominaciones consecutivas al Oscar como director se antojan un premio excesivo, hay que reconocerle que sabe mantener el ritmo en todo momento, incluso cuando la historia empieza a perder fuste, y realiza una eficiente labor tras la cámara a la que solo le sobra alguna pirueta visual que no aporta nada. El guión, también firmado por el director de “The fighter”, es notable en una primera parte en la que abundan los diálogos frescos, las réplicas vertiginosas entre personajes desorientados, casi histéricas en su brutal honestidad,  y algunos acertados gags paterno-filiales (la pelea entre Cooper y De Niro), pero se queda en  simplemente cumplidor en una segunda mitad en la que afloran las típicas convenciones y las situaciones más domesticadas hasta desembocar en un optimista “happy ending” de manual. Sin embargo, el verdadero sostén de la cinta son sus dos intérpretes principales y la buena química que entre ellos se desprende. De Bradley Cooper sorprende verle en un registro hasta ahora inhabitual, un tipo bipolar, imprevisible y entrañable en su persistencia por recuperar a su mujer, aunque el motor del filme es Jennifer Lawrence, esa moza  de 22 añitos y belleza extrañamente magnética que parece que podrá llegar hasta donde ella quiera. Puede ser frágil y fuerte, odiosa y cautivadora, distante y conmovedoramente cercana. Si aún no la tenían en su agenda, apunten su nombre, rápido.

El-lado-bueno-de-las-cosas_1

Entre los secundarios nadie brilla en exceso, ni siquiera ese Robert De Niro al que han vuelto a nominar al Oscar después de 20 años (y en El Cadillac Negro nos alegramos porque siempre ha sido uno de nuestros ídolos) por una actuación correcta que en el fondo no difiere demasiado de la que hizo en la saga de “Los padres de ella”, añadiendo algún matiz dramático. La nominación para Jackie Weaver solo es explicable desde lo dicho en el primer párrafo y, bueno, Chris Tucker, Shea Whigam y Julia Stiles pasan por ahí, ni suman ni restan. En realidad, lo más meritorio de “El lado bueno de las cosas” es que todo está en su sitio, aprovecha bien sus puntos fuertes y no hay ninguna pieza que flojee ostensiblemente. Está hecha para gustar y entretener a un amplio espectro de público sin insultar a su inteligencia, y además apuesta por un loable mensaje positivo en unos tiempos deprimentes. Todo eso tiene su valor, sí, pero  probablemente yo ni siquiera estaría hablando de ella de no ser por el buen hacer del señor Weinstein, un especialista del hype, un genio del marketing, un vendemotos. El mérito es suyo.

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13 comentarios leave one →
  1. Tamara de Lempicka permalink
    25/01/2013 12:45

    Cuanta razón, Jorge.

    Una comedia amable, sin más, que se olvidará tan rápido como tan alto se la ha ensalzado. Aún no he visto todas las nominadas a los Oscars, pero nominar esta cinta como “Mejor película” y a David O.Russell como “Mejor director” me parece cuando menos excesivo, por no decir desproporcionado. Al igual que las nominaciones de Jennifer Lawrence a mejor actriz, y a De Niro y Weaver como mejores secundarios. Y eso, como bien dices, habla del poder en la industria de quien está detrás.

    Lo mejor de la cinta es la base imprescindible de toda comedia romántica que se precie: la buena química entre los protagonistas; un Bradley Cooper que empieza a encarrilar su carrera, y que lleva un tiempo intentando librarse de los papeles de “jackass” guaperas y mostrando que hay algo más que un físico atractivo, y la Lawrence que ya con “Winter’s Bone” demostró que viene pisando fuerte. Tiene todo lo necesario para ser una gran estrella de Hollywood, y con 22 años ya la han nominado dos veces a los Oscars como mejor actriz. Está claro que tienen un caballo ganador y están apostando a muerte por ella.

    Pues eso, que esta vez sí, coincido contigo: una película apreciable dentro de lo que se ve en su género, correcta y agradable. Para pasar un rato ameno recordando que las cosas tienen un lado bueno (¿de dónde se sacarán los títulos las distribuidoras españolas?) en un momento en el que no dejamos de pensar en su lado oscuro…

    Saludos mil!

    PD: No tenía ni idea de que se hubiera comparado esta película con ‘El Apartamento’ (¿¿??). Definitivamente, estamos locos.

    • Jorge Luis García permalink*
      26/01/2013 15:35

      Hola, querida Tamara; me alegra que esta vez estemos de acuerdo. La película es apreciable en sus propios términos, pero desde el momento en el que recibe ocho nominaciones a los Oscar uno espera algo más, un nivel superior, y aquí no lo hay. Ahora bien, teniendo en cuenta lo “extrañas” que son las nominaciones de este año, no me extrañaría que se llevara más de un premio gordo. Saludos!

  2. Jaycee permalink
    26/01/2013 2:59

    Acabo de ver Argo. Stop. Ya no veo los Oscars. Stop. Me doy por vencido. Stop. Que se los metan por el culo. Full stop.

    • Jorge Luis García permalink*
      26/01/2013 15:38

      Bueno, Jaycee, yo no me daría por vencido aún. A mí me huele que este año no van a coincidir mejor película y mejor director. A “Argo” no la descarto todavía para dar la campanada como mejor película. Cuando se entreguen los premios del Sindicato de Directores tendremos más luz. Yo te animo a que sigas viendo junto a Lamu el resto de candidatas. Siento curiosidad por conocer tu opinión sobre el “Lincoln” de Spielberg. Un saludo!

      • Anónimo permalink
        26/01/2013 16:08

        Quería mostrar mi indignación porque una pandilla de desgraciados han decidido ignorar el trabajo de Affleck en Argo. Argo es una película de dirección. Un guión ajustado pero al servicio de la historia y unos personajes perfilados pero insuficientes para crear una interpretación memorable. Todo en Argo es dirección. Y es grandioso. El triple montaje paralelo del final es una jodida virguería.
        No puedo creerme que haya cinco tipos que hayan hecho su trabajo mejor que Affleck. Y como no me lo creo y ya van muchos años tocandome la Academia los cojones, he decidido rendirme. Que premien a quien les salga de la entrepierna.
        Mucho ha tenido que hacer Spielberg para merecer este año película y dirección con esta barbaridad que ha parido Affleck. Aunque del tito Spielberg note puedes fiar hasta ver la peli, claro. Ya me dejaré caer por aquí cuando la vea y compartiremos opinión.
        Mientras, disfrutemos del lolasismo :)

      • Jaycee permalink
        26/01/2013 16:10

        Por cierto, soy yo, Jaycee. No sé por qué este cacharro no me ha reconocido la cuenta.
        ¡Yeisi es amor!

    • Tamara de Lempicka permalink
      26/01/2013 19:38

      Jaycee, tienes una entrada específica de ‘Argo’ escrita por Alberto semanas atrás. Allí puedes resarcirte y defenderla a muerte. De hecho tu colega Lamu ya lo ha hecho. Y, de paso, te dirè q estoy de acuerdo contigo. ¿O’Russell para mejor director y Affleck no? Injusticia total.

      Saludos, Jaycee.

  3. Alberto Loriente permalink*
    29/01/2013 10:58

    Bueno, Jorge, muy de acuerdo contigo. La película en sí no tiene la culpa de que Wenstein sea un mago a la hora de influir en los Oscar y a mi me parece, en general, una ‘dramedia’ bastante original y agradable, muy bien llevada en su primera mitad y mucho más convencional y ‘busca-lágrimas’ en su tramo final. Ahora que de aquí a tener 8 nominaciones hay un larguiíiiisimo trecho. De hecho, yo la dejaría en una, la de Jennifer Lawrence. Incluso me parece inferior a ‘El discurso del rey’, ‘Shakespeare enamorado, ‘Crash’ y otras películas exageradamente oscarizadas. Y lo de De Niro es tremendo, que le vuelvan a nominar por ese papel…. Cullons!

  4. 11/02/2013 15:23

    Opino igual, esta bién, que ya se agradece, pero es una película sobrevalorada, igual que con criadas y señoras, cisne negro, crash, shakespeare, avatar etc… Lo mejor: la Lawrance, yo la tengo fichada desde Wniter’s bones que me dejó k.o.

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