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“Los idus de marzo”; Clooney baja a las cloacas

09/03/2012

Bien de forma totalmente casual o deliberada (yo apostaría casi por la primera opción), la cuarta película de George Clooney como director llega a España con cinco meses de retraso con respecto a Estados Unidos, pero en el momento más oportuno. El film tiene como trasfondo unas hipotéticas y muy disputadas elecciones primarias del Partido Demócrata en Ohio, y precisamente estos mismos comicios, en el mismo estado, se celebraron en la realidad hace apenas tres días, aunque en el bando de los republicanos. Algunos habrán seguido con cierto interés las noticias que llegaban del otro lado del Atlántico, y la inmensa mayoría no se habrá enterado de mucho. La cinta puede servirnos por tanto para arrojarnos algo de luz, así que es innegable su función didáctica, pero no porque nos ayude a entender mejor el complejo sistema electoral norteamericano, ya que nos quedamos más o menos igual y en realidad tampoco nos importa demasiado, sino porque nos descubre lo que hay detrás, entre bambalinas, lo que se esconde en la trastienda de una elección como ésta. Y la respuesta es sólo una y rotunda: basura, mucha basura.

“Los idus de marzo” puede leerse también en clave de thriller, uno realmente incómodo porque muestra una presunta realidad que preferiríamos no conocer. La película se sustenta en un guión audaz que el director hace fluir de forma inteligente, pero sobre todo en un reparto de campanillas, en el que Clooney se reserva un papel secundario pero fundamental en la trama. El elenco está capitaneado no obstante por Ryan Gosling, al que, tras “Crazy, Stupid, Love”, “Drive” y el film que nos ocupa, sólo un tal Michael Fassbender ha podido arrebatarle el título de Actor del Momento. Ambos fueron totalmente ignorados en los pasados Oscar, pero no debería importarles. Junto al joven actor desfila una galería de secundarios inmejorable: Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Marisa Tomei, una preciosa Evan Rachel Wood, que es ya una realidad, y un aún emergente Max Minghella.

Pero la función se la lleva de calle Gosling, para el que no parece haber otra cosa que no sea un futuro brillante. Es curioso cómo, repitiendo la jugada de “Drive”, aunque de forma más contenida, consigue transmitir emociones utilizando su calculada inexpresividad. Esa forma de mirar al vacío, sin pestañear, sin gesticular apenas, sumido en sus pensamientos más profundos (y oscuros, presumimos) es capaz de decir más cosas que muchas líneas de guión.

El Clooney director también sale ciertamente reforzado de la función. Debemos concederle el mérito de haber decidido ensuciarse bajando a las cloacas con un tema tan áspero e ingrato, siendo además coguionista del film, pero también ha firmado una realización ágil, precisa y elegante. Resuelve además algunas escenas de forma muy astuta, como esa breve reunión en un coche, decisiva para la trama, que sabe dotar de tensión sin enseñarnos absolutamente nada, manteniéndonos simplemente fuera del vehículo, o ese simple y conciso plano final cargado de significado.

En el mundo que nos muestra Clooney sólo pueden salir victoriosos los más cabrones, los que tienen menos escrúpulos, mientras que los más débiles, los que no están en realidad hechos para moverse en ese ambiente, pueden pagar el precio más alto. El único consuelo que le queda al espectador es ver cómo, al menos, el rostro de los triunfadores acaba reflejando igualmente la derrota, conscientes de que se han dejado la decencia y la honradez pisoteadas y mancilladas por el camino. Y así, palabras como “dignidad” o “integridad” llegan a sonar vacías, o peor aún, sucias, obscenas, casi pornográficas.

“Los idus de marzo” es, por tanto, políticamente muy incorrecta (qué apropiada es aquí la expresión), porque pone sobre la mesa, desnuda, la gran estafa de la democracia, y eso es algo que no nos gusta aceptar. Nos gusta creer que lo nuestro, en comparación con lo que tanto vapuleamos de otros países, es lo mejor, lo único válido, el camino de rectitud que todos deberían seguir. Y digo “nuestro” porque nos cansamos de repetir que el norteamericano es el modelo a imitar, nos lo han vendido como el sistema perfecto, el ideal, el más justo. Y hay verdades, o diremos sospechas, para no pillarnos los dedos, que resultan muy embarazosas. Más aún, por supuesto, y he ahí la valentía del film, en Estados Unidos. Eso explica quizás que, aunque la película tuvo cuatro candidaturas importantes a los Globos de Oro, que al fin y al cabo concede la prensa extranjera, llegara a los Oscar con una mísera nominación a guión adaptado. Pero ese es un tema que ya hemos sobado demasiado por aquí.

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9 comentarios leave one →
  1. Alberto Loriente permalink*
    12/03/2012 14:37

    ¡Qué gran película! La madurez definitiva como director de Clooney. Me imaginaba un drama con más tintes políticos, pero acaba siendo un vibrante thriller, aunque lleno de contenido crítico, muy en la línea de lo que hacían Sidney Pollack o Alan J.Pakula en los 70. Quizá le sobran 10 minutos, pero esto lo compensa con un reparto difícilmente mejorable y alguna escena para el recuerdo (ese plano que sólo enfoca a un coche aparcado pero que te mantiene en una tensión espeluznante. Muy recomendable, al igual que tu post, Rodrigo.

    • Arzu permalink
      12/04/2012 23:05

      Pollack, Pakula… y si me apuras tiene mucho de Polanski en el tratamiento de las conversaciones, especialmente las de mayor tensión. La secuencia del despido de Paul dentro del coche, magistral, pero es que explota con brillantez cada una de las otras, y numerosas, escenas de coche; se me antojan el lugar escogido por Clooney para transmitir la mayor parte de las emociones del protagonista, como esa en la que llora la pérdida bajo la lluvia, en la que las gotas de agua del parabrisas se entremezclan con las lágrimas de sus mejillas hasta el preciso momento (no me atrevería a decir que deliberadamente sincronizado) en que el limpiaparabrisas actúa y Stephen reacciona. En fin…

  2. Arzu permalink
    15/03/2012 10:34

    Qué lástima haber rechazado el plan de disfrutar de esta película en el cine el pasado domingo, por razones puramente económicas, pues este nuevo gran artículo de Rodrigo, acompañado del entusiasta comentario de Albertos, me han dejado con las ganas de verla.

    • Rodrigo Martín permalink*
      15/03/2012 11:11

      Sí, la verdad es que “Los idus de marzo” ha gustado, y bastante, a los tres conductores de este Cadillac, yo sólo tuve la anticipación suficiente para adelantarme a mis compañeros al escribir sobre ella!

      Arzu, seguro que tienes la posibilidad de disfrutar de la película, que espero que no te decepcione con las expectativas que te debemos haber creado. El cine está caro y la vida está jodida, es cierto, así que siempre se podrá optar por opciones más económicas ;-), aunque esté feo decirlo, pero es lo que hay. Mi consejo es que, como sea, no te la pierdas, y luego ya podremos hablar más ampliamente sobre ella.

      Un abrazo!

    • Arzu permalink
      12/04/2012 22:57

      Lo has conseguido, por fin he podido verla y, gracias a Let´s Bonus, en… el cine. Iba a poner “en pantalla grande”, pero no son precisamente “ideales” las pantallas del Ideal (¡qué agudo!). A lo que iba… No me ha decepcionado, ni mucho menos, considero que es una gran película; además, cada vez me parece mejor el director de la misma, como director, claro. Por cierto, las interpretaciones bien, en general, pero qué delicia Marisa Tomei, como siempre. Pues eso… Que me ha gustado.

      • Rodrigo Martín permalink*
        13/04/2012 2:21

        Hola, Arzu, me alegro que al final hayas podido verla. Clooney demuestra ser un buen realizador, y como gran actor que es (demonios, que se merecía el Oscar este año en vez de el francés… pero no quiero volver a tirar por ahí) sabe rodearse de buenísimos intérpretes y quién mejor que él para dirigirles extrayendo lo mejor de cada uno… Todos están impecables, pero sí, Marisa Tomei es como el buen vino, mejora con los años… aunque en este film no haya sacado para nada ese lado sexy que a mí me tiró de la silla en “Antes que el diablo sepa que has muerto” y “The wrestler”. Un abrazo!

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