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Auge, caída y reunión de Guns N’Roses: Las 20 fechas clave (2017 edition)

01/06/2017

Guns and Roses

Hace año y medio el equilibrio del universo mostraba su poder cuando, en medio de unos trágicos meses en los que vimos desaparecer a algunos de los grandes iconos del rock como Lemmy y David Bowie, nos consolaba proporcionándonos una de las noticias más inesperadas, y a la vez esperadas, la reunión de Guns’n’Roses o, al menos, de tres quintas partes de su formación original. También expresábamos nuestras razonables dudas -dada la extrema volubilidad de las relaciones en la banda- de que esa reconciliación se prolongara en el tiempo. Y aquí estamos, en junio de 2017, con la resaca de la actuación en Bilbao y esperando la inminente de Madrid, asombrados y felices de que aquel anuncio de un concierto en el festival Coachella se extendiera con una exitosa y ¡¡¡tranquila!!! gira estadounidense y ahora ese ‘Not in this Lifetime…Tour’ cruzase océanos para pasar por continentes como Oceanía y Asia y ¡¡¡por fin!!! en Europa.

Desde El Cadillac Negro hemos querido celebrar uno de los grandes acontecimientos musicales del año rescatando, convenientemente actualizado, este post para contextualizar debidamente el paso de Axl y cía por la piel de toro, repasando la historia de una de las bandas más virtuosas y, a la vez, convulsas de la historia del rock mediante el análisis de las 20 fechas claves de su trayectoria. Un largo viaje, tan repleto de alegrías como de decepciones, por una época en la que primero vivimos el resurgir del rock como gran movimiento juvenil y, posteriormente, el comienzo de su largo declive popularidad, No es sólo la historia de una banda, es un pedacito de la historia de cada uno de nosotros.

You know where you are?

You’re in the jungle baby

You’re gonna die

Junio de 1985

1. EL BIG BANG

Dos primerizas bandas de Los Angeles, Hollywood Rose y L.A.Guns comenzaron en 1984 un proceso de fusión que cristalizó en marzo de 1985 con la creación de un nuevo grupo: Guns and Roses, formado por el cantante Axl Rose y el guitarrista Izzy Stradlin (Hollywood Rose) y el guitarra Tracii Guns, el bajista Ole Beich y el batería Rob Gardner (L.A.Guns). El destino pareció maniobrar con rapidez y en unos pocos meses Duff McKagan sustituía a Beich, un tal Slash suplía a un desmotivado Guns, abandono que provocó la salida de Gardner, ocupando su puesto Steven Adler. La formación original y más mítica del grupo había nacido.

Guns and Roses 1985

Diciembre de 1986

2. LA PRIMERA EN LA FRENTE Y EN VIVO

La creciente popularidad de la banda en la escena angelina -en clubes tan míticos como el Trobadour y el Roxy- no cayó en saco roto y, entre las numerosas discográficas interesadas, fue Geffen la que se llevó el gato al agua firmando a la prometedora formación en marzo de 1986. Ante la inminente entrada de estudio para grabar su primer álbum, el sello decidió consolidar el gran nombre que ya se habían hecho Guns N’Roses con el lanzamiento de un EP en directo. ‘Live?!*@ Like a Suicide’, pese a sus añadidos en estudio de público de fondo, nos presenta la versión más primitiva y fresca de un grupo al que ya no se le veían límites. Tremendas son las dos versiones de dos de sus grandes influencias: ‘Nice Boys’ (Rose Tatto) y ‘Mama Kin’ (Aerosmith). Sin embargo, lo mejor era que sus dos primeras composiciones originales, ese torpedo llamado ‘Reckless Life’ y la clásica y ambiciosa ‘Move to the City’, no es que no desmerecieran, sino que estaban a la altura de aquellos intocables clásicos.

21 de julio de 1987

3. BIENVENIDOS A LA JUNGLA DE LA CIUDAD DEL PARAÍSO

La gran inversión hecha por Geffen en la banda vio, por fin y tras muchos meses de batallar con una cuadrilla de enormes talentos pero insaciables borrachines y sexoadictos, su primer resultado notorio: ‘Appetite for Destruction’. Un primer álbum que ya se vio acompañado por la polémica nada más salir ante la depravada portada original (un robot sorprendido tras haber violado a una chica), que tuvo que ser sustituida por la definitiva, un más recatado, pero igualmente icónico, diseño con cinco calaveras en cruz retratando a cada miembro del grupo. Pese a la evidente calidad del trabajo, pocos se percataron de él hasta que el mismísimo David Geffen ‘sugirió’ a la MTV que el primer single, ‘Welcome to the Jungle’, fuera incluido en su rotación nocturna. El estallido fue inmediato: miles de rockeros reclamaron a la cadena una mayor exposición de la canción y ahí comenzó la leyenda. Del cuasi anonimato de 1987, Guns N’Roses pasaron a ser en 1988 la gran sensación del rock mundial, concatenando grandes éxitos con la respectiva salida de los sencillos ‘Sweet Child O’Mine’ y ‘Paradise City’ y coronando la lista de discos más vendidos en EE.UU. Hoy en día, las ventas mundiales sobrepasan las 30 millones de copias y ‘Appetite for Destruction’ sigue siendo el LP de debut más vendido de la historia de la música. Números aparte, huelga decir que estamos ante una de las más magnas obras maestras del hard rock. Todo el crudo ambiente callejero de Los Angeles en los 80 está reflejando fidedignamente en toda su cruda belleza en los mega-clásicos ya nombrados. Pero no les van a la zaga balazos punk como ‘It’s so Easy’ o ‘You’re Crazy’, las rasposas pero melódicas ‘Nightrain’ y ‘Think About You’ y monumentos como ese brutal medio tiempo que es ‘Rocket Queen’. Ya todos estábamos en la jungla.

20 de agosto de 1988

4. TRAGEDIA EN MEDIO DEL DESPEGUE

‘Un gran poder conlleva una gran responsabilidad’. Lo sabe Spiderman y, desgraciadamente, Guns N’Roses se dieron cuenta de primera mano durante una de las actuaciones que debían consolidar su frenético crecimiento: la edición de 1988 del mítico Monsters of Rock que se celebrara anualmente en el circuito británico de Donington. La explosividad de la formación en directo ya había provocado disturbios y choques con la autoridad en distintos puntos de la geografía estadounidense, pero todo ello quedó en minucias cuando dos fans de la banda fallecieron aplastados en las primeras filas ante el monstruoso ‘mosh’ generado en medio de una histeria generalizada tras su salida a un escenario que compartieron, entre otros, con Iron Maiden y Kiss.

29 de noviembre de 1988

5. APROVECHANDO EL TIRÓN CON UNA GOLOSINA MAGISTRAL

Era de cajón. Una vez logrado el reconocimiento mundial, Geffen tuvo la idea de rentabilizar el fenómeno, volviendo a publicar el primigenio EP ‘Live?!*@ Like a Suicide’ añadiéndole cuatro temas nuevos de raigambre acústica y baladística en un adorable artefacto tan oportunista como pleno de interés llamado ‘GN’R Lies’. En sólo ocho canciones, el lanzamiento lograba mostrar todas las facetas del grupo: por un lado, la cara más salvaje del ya comentado mini LP en directo; por el otro, una cumplidora versión suave de ‘You’re Crazy’ y tres ases en la manga hoy ya míticos: la preciosa ‘Patience’, la sarcástica y explosiva ”Used to Love Her’ y la polémica ‘One in a Million’, que provocó la ira de los bienpensantes ante sus presuntas referencias racistas y homófobas. Siempre en segunda fila ante la entidad de sus compañeros de discografía, ‘GN’R Lies’ es una joyita absolutamente imprescindible para cualquier fan de la banda.

Octubre de 1989

6. LA BENDICIÓN DE SUS SATÁNICAS MAJESTADES

La creciente demanda hizo que Guns N’Roses no dejaran de girar durante todo 1988. Ya en 1989, la banda era enorme, como admitieron unos Aerosmith que fueron unos de los cabezas de cartel víctimas del hándicap que suponía tener como telonero un grupo en tal estado de ebullición. La confirmación absoluta de la dimensión que habían logrado alcanzar Axl Rose, Slash y cía llegó en forma de cuatro conciertos conjuntos en su casa, Los Angeles, con, nada menos, que The Rolling Stones. Las leyendas británicas, en un momento de renacido prestigio y éxito tras la edición de ‘Steel Wheels’, se postulaban así como padrinos de unos jovenzuelos a los que veían como algo muy parecido a lo que ellos significaron en los años sesenta. Sin embargo, en la tragicomedia constante que es la biografía de Guns N’Roses, no todo iba a ser de color de rosa. En uno de los shows, un encolerizado Axl no dudó en proclamar al público que ese recital podría ser el último de la banda si ciertos miembros no dejaban de coquetear con ‘Mr.Brownstone’, una irónica referencia a las drogas en forma del título de uno de los clásicos de ”Appetite for Destruction’.

Axl Rose, Charlie Watts, Keith Richards,Mick Jagger, Duff McKagen, Izzy Stradli, and Stephen Adler on the Steel Wheels Tour in 1989 in Los Angeles, Ca,. (Paul Natkin/Image Direct)

11 de julio de 1990

7. ADIÓS AL BATERÍA DÍSCOLO

Tras un extenso y triunfal tour, Guns N’Roses también habían ido sufriendo un sinfín de tensiones por el camino, víctimas de un ascenso tan merecido como súbito e inesperado. Llegó la hora de meterse en el estudio para preparar la esperadísima continuación de ‘Appetite for Destruction’. Es el inicio de una profunda metamorfosis que va a concluir con una banda absolutamente distinta en poco tiempo, ya para siempre lastrada por un cúmulo de grandes disfuncionalidades. La primera víctima fue el batería Steve Adler, para siempre el ‘perdedor oficial’ de la historia de los angelinos. En medio de una práctica de vicio generalizado en todo el grupo, Adler fue el que llevó más al extremo el de la drogadicción, concretamente a la heroína y la cocaína. Adler ya tuvo que ser suplido en varios momentos de la gira por su exacerbado consumo e incluso brevemente despedido y readmitido bajo la condición de dejar sus hábitos. La gota culminante llegó durante la grabación de la complicada ‘Civil War’, en la que un Adler notoriamente incapacitado provocó que hubiera que repetir más de 30 tomas. La banda, harta, le despidió fulminantemente. Y tuvo el deplorable gesto de engañarle para que firmara una indemnización de unos míseros 2.000 dólares, con la que se iban al retrete, entre otras cosas, sus derechos de autor. El grupo perdía así a un batería nada virtuoso pero que, con su mágico ‘swing’, encajaba como un guante en el sonido Guns. Le suplió el exThe Cult Matt Sorum, un tipo mucho más técnico y potente, pero también demasiado rígido para el rock’n’roll de nuestros protagonistas. El nuevo quinteto pronto se convertiría en sexteto al pasar a ser miembro oficial Dizzy Reed, un colega de Axl que llevaba ya tiempo colaborando con la banda pero que, con su nuevo estatus, mostraba a las claras que los nuevos Guns aspiraban a unas composiciones mucho más épicas que las de su radiante debut.

Steve_Adler

2 de julio de 1991

8. LA MADRE DE TODOS LOS DESMADRES

No era desconocido su iracundo carácter, pero la leyenda maldita del impredecible Axl Rose tuvo un álgido punto fundacional en el comienzo de la nueva gira del grupo para presentar sus flamantes ‘Use your Illusion’, iniciada meses antes de la publicación del doble álbum, en el Riverport Amphitheater, en las cercanías de St.Louis. Mientras el grupo actuaba, el pelirrojo vocalista montó en cólera al descubrir entre el público a un asistente que estaba filmando el show con una videocámara. Ni corto ni perezoso, Axl denunció públicamente el hecho a la seguridad del recinto, pero, viendo que su solicitud no era atendida, no dudó ni dos segundos en bajarse del escenario, enfrentarse al espectador y golpearle, no sin anunciar el fin del concierto. La consiguiente reacción violenta de los fans provocó una masiva lluvia de botellas hacia el grupo y unos graves disturbios que generaron docenas de heridos. Axl estuvo un año en busca y captura, condición de la que logró evadirse al continuar la gira fuera de EE.UU. 12 meses después, eludiría los cargos aludiendo defensa propia y negligencias de la seguridad, pero ya quedó confirmado para todo el planeta que no era el tipo más idóneo para amenizar un cumpleaños infantil.

St.Louis Riot Guns and Roses

17 de septiembre de 1991

9. USA TU ILUSIÓN…Y HAZTE GIGANTE

 El excitante 1991 (analicen cuántos grandes álbumes se editaron en ese mágico año y alucinarán) albergó uno de los grandes acontecimientos discográficos de las últimas décadas. La banda del momento tiraba la casa por la ventana y publicaba un doble álbum que fue el primero en la historia que logró colocar a sus dos discos en los dos primeros puestos de las listas de ventas, permaneciendo en ellas durante ¡¡¡108 semanas!!! y llevando ya despachadas más de 35 millones de copias. La expectación estaba por todo lo alto desde que en junio, en una brillante operación de marketing, viera la luz el primer adelanto, ‘You Could Be Mine’, tema principal del esperadísimo filme ‘Terminator 2’ y siendo apoyado por un icónico vídeoclip que vinculaba para siempre dos magnos acontecimientos de la cultura popular y que, para aquellos que crecíamos en aquellos primeros años noventa, se convirtió en uno de nuestros grandes mitos fundacionales de nuestro amor por la música y el cine. Pero más allá de mareantes cifras, lo importante estaba en el interior. El perfecto primer volumen contenía una evolución perfectamente lógica de ‘Appetite for Destruction’. Poderosos trallazos como ‘Right Next Door to Hell’, ‘Perfect Crime’ o ‘Back off Bitch’ reflejaban el legado primigenio del grupo, mientras que maravillas como ‘Dust and Bones’, ‘You Ain’t the First’ o ‘Bad Obsession’ se abrían hacia las sonoridades más características del rock americano clásico y sus fundamentales referencias bluesies y countries. ‘Don’t Cry’ era una balada absolutamente clásica; ‘Live and Let Die’, una inesperada versión de los Wings de Paul McCartney y la incipiente tendencia a la épica de la banda era patente en la barroca y preciosa balada ‘November Rain’, en la experimental ‘The Garden’ y en la progresiva ‘Coma’. Más discordia generó el segundo volumen, que dejaba el hard rock más intrépido sólo reflejado en cuatro, no obstante maravillosos, representantes: ‘Get in the Ring’, ‘Shotgun Blues’, ‘Pretty Tied up’ y la citada ‘You Could be Mine’. El resto era un compendio de medios tiempos y de largas y épicas composiciones que denotaban una ambición sin límites, un sonido gigantesco (¿demasiado?) y un progresivo gusto hacia los desarrollos extensos repletos de arreglos. Una absoluta obra maestra como es ‘Civil War’ (una de las cinco mejores composiciones del grupo sin lugar a dudas) era el perfecto resumen de un álbum en el que convivían joyas como ’14 Years’, ‘Yesterdays’, ‘So Fine’ y ‘Estranged’ con una innecesaria segunda versión de ‘Don’t Cry’, un desconcertante pero atractivo experimento hip hop (‘My World’), la irregularidad de las demasiado alargadas ‘Breakdown’ (aunque su primer minuto sea de lo más bello que haya escuchado un servidor) y ‘Locomotive’ y una efectiva pero claramente excesiva revisión de la mítica ‘Knockin’ on Heaven’s Door’ de Bob Dylan. Esta nueva pomposidad disgustó a los fanáticos más puristas del grupo -algo a lo que no ayudaron precisamente a paliar los cursis videoclips de ‘November Rain’ y ‘Estranged’ y sus malditos delfines- , pero fue acogida con los brazos abiertos por la masa de radiofórmula que convirtió a Guns N’Roses en la formación más grande de la Tierra en aquel momento, con la única competencia de U2. Examinado un cuarto de siglo después y admitidas las debilidades propias de prácticamente cualquier álbum doble, no deberían existir dudas de que los pros superan por goleada a los contras y de que ‘Use your Illusion’ es uno de los más grandes lanzamientos de una década especialmente pródiga en obras de referencia.

7 de noviembre de 1991

10. EL PUNTO DE NO RETORNO

La defunción de la banda original que maravillara al mundo entre 1987 y 1991 se certificó definitivamente cuando, en una abrupta decisión, Izzy Stradlin anunció su marcha de la banda, aduciendo estar harto de los continuos dislates de Axl (habiéndose producido en Alemania hechos muy similares a los de St.Louis) y la incompatibilidad entre su recién estrenada sobriedad con la creciente carrera de excesos del resto de miembros. Aunque Axl y Slash acapararan casi todos los focos, Guns N’Roses contaban con una segunda línea de importancia vital y con muy notables aportaciones en las composiciones: los carismáticos Duff, que siempre aportó la faceta punk de la banda, e Izzy, que ejemplificaba la faceta más netamente americana y de raíces (como ha venido demostrando en su discreta pero interesante por momentos carrera en solitario). Su salida, producida en plena gira, provocó que la formación tuviera que buscar un sustituto de urgencia, un puesto que fue para el funcional y discreto Gilby Clarke, que desarrolló su labor con corrección pero nunca dejó demasiada huella entre los aficionados. Paradójicamente, Stradlin regresó a la banda durante unas pocas semanas en 1992 para echar un cable al sufrir un accidente de moto el propio Clarke.

Izzy Stradlin Guns and Roses

20 de abril de 1992

11. PROTAGONISTAS EN CASA AJENA

Pese a la ruptura con Izzy y las crecientes críticas ante concesiones de banda de estadio como la polémica incorporación de una sección de vientos en sus directos, la banda continuaba su maratoniana gira de presentación de ‘Use your Illusion’ como la gran sensación del momento, algo que quedó patente en uno de los grandes eventos musicales de aquellos años: el multitudinario concierto tributo a Freddie Mercury en Wembley. Guns N’Roses fueron uno de los grandes atractivos dentro de una pléyade de grandes nombres, con una aparición triunfal tocando ‘Knockin’ on Heaven’s Door’ y ‘Paradise City’ y, ya dentro del set de colaboraciones de Queen, aportando Slash su guitarra en ‘Tie your Mother Down’ y provocando Axl una desconcertante sensación al añadir su rasposa voz a clásicos como ‘We will Rock you’ y a ‘Bohemian Rhaphsody’, al alimón con Elton John.

Agosto de 1992

12.EL CHOQUE DE LOS COLOSOS

Lo que parecía imposible sucedió. Dos de las más grandes giras hechas nunca no solo coincidieron en tiempo, sino que en el verano de 1992 llevaron a cabo una inesperada fusión en Norteamérica. Ahí es nada un concierto conjunto de Guns N’Roses y Metallica con subalternos de auténtico lujo como Faith No More, Mötorhead y Bodycount. Sin embargo, también sucedió lo que parecía muy posible. Ambas megabandas nunca congeniaron y la tensión mutua estalló (nunca mejor dicho) en un ‘movidito’ show en Montreal, en el que una explosión pirotécnica provocó quemaduras a James Hetfield. Cancelada consecuentemente la actuación de los de San Francisco, los angelinos fueron instados a adelantar su entrada en las tablas. Por desgracia, el apresurado cambio provocó numerosos problemas técnicos en el concierto de los Guns, cuyo monumental cabreo quedó patente cuando Axl hizo que se acortara drásticamente su set aduciendo dolor de garganta. ¿El resultado?…lo han acertado: nuevos disturbios, 13 heridos y doce detenidos. Este hecho hirió de muerte una gira conjunta que terminó entre burlas de Metallica ante las listas de peticiones de Axl y las acusaciones de éste de racismo sobre Hetfield. ¡Rock’n’roll!

23 de noviembre de 1993

13. ESPAGHETTIS CON CRESTA

23 de noviembre de 1993. Siempre recordaré esa fecha. La primera vez que asistía como fan ‘Gunner’ a la publicación de un disco de la banda. Huelga decir que ese soñador adolescente que uno era llevaba ya unos meses ahorrando de su exigua paga para poder adquirir el álbum en cuanto éste llegara a las tiendas. Iniciado su merecido descanso, Guns N’Roses alimentaban su posición en el mercado con ‘The Spaghetti Incident?’, un inicial EP de versiones grabado durante las sesiones de ‘Use Your Illusion’ que tenía prevista su publicación en 1992 pero que acabó siendo alargado con nuevas adaptaciones hasta llegar a ser un LP. Extraño artefacto que rendía homenaje a algunas de las, mayoritariamente punk, influencias de la banda, pero realizado con las mastodónticas maneras de un grupo millonario. Así, el exquisito gusto a la hora de seleccionar canciones no fue correspondido del todo por su ejecución. Brillan en un, pese a todo, disfrutable álbum las atronadoras revisiones de temazos como ‘New Rose’ (The Damned), ‘Down on the Farm’ (U.K.Subs), ‘Attitude’ (Misfits) y ‘I don’t Care about you’ (Fear) y una preciosidad cantada por un muy protagónico Duff como ‘You can’t Put your Arms Around a Memory’ (Johnny Thunders). Simplemente correctas son las de clásicos del nivel de ‘Raw Power’ (Iggy & The Stooges) y ‘Human Being’ (The New York Dolls), mientras que podrían haberse guardado las de la cincuentera ‘Since I Don’t Have you’ (The Skyliners), en la que la desbocada voz de Axl no encaja en absoluto con el espíritu original, y ese extraño Frankenstein en que resulta la fusión del ‘Buick Mackane’ (T-Rex) y el ‘Big Dumb Sex’ de Soundgarden. Y como el Diablo no puede dejar de enredar, Axl se guardó para el final, en forma de ‘hidden track’, su, por otra parte preciosa, versión del ‘Look at your Game, Girl’…del célebre asesino en serie Charles Manson. Una broma de evidente humor negro que se magnificó hasta llegar casi a ser asunto de interés nacional en EE.UU y provocó numerosas amenazas de denuncia judicial.

13 de diciembre de 1994

14. APATÍA POR EL DIABLO

La tensión interna y la extenuación que había dejado la mastodóntica gira 1991-1993 hizo que la nota predominante en la banda fuera, en los meses siguientes, la inactividad, sólo interrumpida ocasionalmente por dispersas sesiones para ir preparando un próximo álbum que finalmente nunca vio la luz. Sin embargo, causando una gran sorpresa, los Guns finalizaban 1994 publicando, dentro de la banda sonora de ‘Entrevista con el vampiro’, una intrascendente versión del ‘Simpathy for the Devil’ de los Stones. Un frío compromiso que acabó siendo la última grabación de la formación más reconocible y, por otra parte, el debut como nuevo guitarrista de la banda de otro de los ‘coleguitas’ de Axl, el secundario de los secundarios Paul ‘Huge’ Tobias. Más madera para la hoguera en la que se estaba convirtiendo Guns N’Roses.

Octubre de 1996

15. QUÍTATE TÚ PARA PONERME YO

La extemporánea inclusión de Tobias en el discutible lanzamiento de ‘Simpathy to the Devil’, la relativa buena acogida al debut de Slash con sus Snakepit, ‘It’s Five O’Clock Somewhere’, en 1995 y el alejamiento cada vez más palpable entre las dos grandes cabezas visibles de Guns N’Roses acabó provocando lo esperado: Slash, el mago de la chistera, uno de los grandes iconos de la historia del rock’n’roll, el guitarrista de cientos de riffs y solos memorables, decidió abandonar la banda que le dio todo, harto de la megalomaniaca actitud de Axl. A partir de este momento, el cantante podría formar un gran grupo e incluso tener el derecho legal de seguir llamándolo Guns N’Roses pero, definitivamente, espiritualmente el grupo había dejado de existir.

Slash

Noviembre de 1999

16. YESTERDAY AND TODAY

Tras años y años en los que la única actualidad de Guns N’Roses era una ensalada de nombres, entre las bajas (Duff), el sinfín de altas -hasta el punto de no saber nunca a ciencia cierta cual era la formación en ese momento de la banda- y otra buena ristra de productores que habían colaborado en ese inacabable proyecto del que sólo se sabía su denominación de ‘Chinese Democracy’, de repente Guns volvieron a estar en boca de todo el mundo con dos hechos relevantes en un solo mes. El primero, la publicación del esperado disco doble en directo que ya había sido pensado años atrás por la formación clásica: ‘Live Era ’87-’93’ acusaba sobremanera el ser un rompecabezas de canciones grabadas en lugares muy distintos del mundo en un periodo tan prolongado como el que va entre 1988 y 1993, mezclando incluso las giras de ‘Appetite for Destruction’ y ‘Use Your Illusion’, aunque ganaran por gran mayoría las del segundo periplo. El hecho de no haber sido grabado en un único concierto le restaba emoción al asunto pero sería de tontos renegar de un doble álbum que dejaba bien claro a las nuevas generaciones lo grande que fue una vez esta banda y su excelso repertorio clásico. Y del pasado al futuro sin solución de continuidad: casi de tapadillo, se nos presentaban discográficamente en sociedad los nuevos Guns N’Roses -que en esta ocasión integraban Axl, Reed, Tobias, el bajista exThe Replacements Tommy Stinson, el teclista Chris Pitman y el mercenario y virtuoso batería Josh Freese– incluyendo en la banda sonora del filme, otra vez, de Arnold Schwarzenegger, ‘El fin de los días’ una nueva canción, la desconcertante ‘Oh My God’. Hard rock con tintes industriales, modernidad un tanto forzada, tema con múltiples cambios de ritmo que impiden una continuidad lógica. Hándicaps que, sin embargo, palian su agresividad y lo bien que suena de nuevo la voz de Axl. ¿Conclusión? Tan inquietante como atractiva, la verdad es que al final ‘Oh My God’ por lo menos estimulaba la curiosidad.

Enero de 2001

17. UNA NUEVA ESPERANZA

Cuando ‘Oh My God’ se publicó parecía que la maquinaría Guns volvía a funcionar e incluso se apuntó a que ‘Chinese Democracy’ se publicaría en cualquier momento de 2000. Pero, de nuevo, el perfeccionismo de Axl, que no dejaba de tocar y retocar unas canciones ya compuestas hace años, hizo que volviera de nuevo el silencio hasta que, sorpresivamente, se anunciara el debut en directo de la nueva formación. Con las incorporaciones del ínclito guitarrista Buckethead y el prestigioso batera Bryan Mantia (exPrimus) y la reinserción en la banda del gran Robin Finck (nombre clave en los mejores Nine Inch Nails y ya colaborador de Axl en los años anteriores), se formaba realmente una banda muy prometedora para tocar en enero de 2001 en el tercer Rock In Río (cuando solo se celebraba en la ciudad carioca) y en un show adicional en Las Vegas. Entre una expectación enorme y, una vez asimilados los inevitables prejuicios, hay que decir que los nuevos Guns N’Roses triunfaron por todo lo alto en el masivo festival, demostraron ser una formación engrasada y a tener muy en cuenta que hacía atronar los grandes clásicos, mientras que Axl, exceptuando su deterioro físico en forma de notable barriga, seguía siendo el frontman carismático y tremendamente personal de siempre. También vieron a la luz, entre una benévola división de opiniones, nuevos temas como ‘Madagascar’, ‘Chinese Democracy’, ‘Silkworms’ o ‘Street of Dreams’. La situación era inmejorable para lanzar definitivamente el nuevo disco, salir de apoteósica gira, dar en los morros a Slash y Duff y, de paso, revitalizar la ya alicaída escena del rock mundial.

22 de noviembre de 2008

18. TERMINA LA ESPERA MÁS LARGA

Aquella nueva esperanza que nos proporcionaron los shows de 2001 se difuminaron rápidamente y casi endémicamente en una serie de acontecimientos cada vez más ridiculos que provocaron que un ‘Chinese Democracy’ que parecía estar a punto de salir se fuera retrasando -a la vez que se iban produciendo bajas de miembros como Buckethead o Brian Mantia, giras abruptamente canceladas, filtraciones de canciones y bromas masivas como la famosa campaña de Dr.Pepper apostando por un nuevo aplazamiento del lanzamiento- durante más de siete años hasta que, por fin, los más pacientes pudieron respirar (los impacientes ya hacía tiempo que se habían marchado) al confirmarse que el 22 de noviembre de 2008 vería la luz el disco más caro de la historia. Obviamente, la acogida en ventas no fue la deseada, más allá del previsible ‘boom’ de las primeras semanas, mientras que la crítica se polarizó enormemente. En los largos años transcurridos, tanto fans irredentos como ‘haters’ hambrientos parecían haber decidido ya, antes de escuchar las canciones, sus respectivos pareceres, aunque los calificativos tanto de gran obra maestra como de bodrio infumable no dejaban de estar muy lejos de la realidad. Aplicándole una visión lo más desprejuiciada posible, es inevitable sentenciar que ‘Chinese Democracy’ es una obra absolutamente marcada por su dllatadísima confección. Que durante más de diez años una pequeña ristra de canciones haya ido pasando por un sinfín de músicos y productores y maleadas hasta la extenuación provoca que presenten un exceso de arreglos, de cambios de ritmo, de conjunción de estilos. El que fueran publicadas tanto tiempo después de su concepción hace que, pese al intento de renovación mediante sonoridades industriales y multitud de bases pregrabadas, hace que suenen decepcionantemente antiguas. El que constituyan un juguete a cargo de un megalomaniaco autor, al que su pléyade de mercenarios no logró poner coto. las convierte en realmente excesivas. Pero hay algo que ejerce de contrapeso en la balanza: el indiscutible gran talento de Axl. Así, nos encontramos de todo un poco dentro de un largo conjunto predominante en medios tiempos cargados de orquestaciones y piano: desde un engendro tan desnortado como ‘If the World’ y temas simplemente correctos (‘There was a Time’, ‘Catcher in a Rye’, ‘Sorry’ o la única balada pura y dura, ‘The One I Love’) hasta la estimulante ‘Madagascar’ y dos de las grandes estrellas del disco, las preciosas ‘Street of Dreams’ y ‘Prostitute’. Animan el cotarro los temas netamente rockeros, aunque sigue habiendo demasiada distancia entre las inocuas y perfectamente obviables ‘Shackler’s Revenge’ y ‘Scraped’ y las vibrantes ‘Chinese Democracy’, ‘Riad’N’the Bedouins’ e ‘I.R.S.’ y, sobre todo, con la excelente ‘Better’, perfecto single que ejemplifica perfectamente, con un sonido tan moderno como respetuoso con la esencia del grupo, lo que debería haber sido el disco y desgraciadamente no acabó de ser. En resumidas cuentas, ‘Chinese Democracy’ es pedante y a veces grotesco, siempre excesivo y, sin duda, el peor lanzamiento hasta el momento que ha llevado impreso el nombre del grupo, pero tiene una cantidad nada desdeñable de muy buena e interesante música como para despreciarlo así como así.

14 de abril de 2012

19. UN AGRIO HOMENAJE

‘Chinese Democracy’ acentuó la actividad del grupo en directo, pero la fría recepción del trabajo, la cada vez menor asistencia a unos conciertos que solían ser retrasados por obra y gracia del caprichoso Axl y, pese a los rumores y las declaraciones de varios miembros y amigos de la banda, la inexistencia de planes concretos para retomar su carrera discográfica, volvió a poner el foco, más potente que nunca, en una posible reunión de la formación original. La presencia estelar de Duff e Izzy en algún que otro concierto del grupo parecía reforzar una rumorología que estalló definitivamente el 7 de diciembre de 2011, cuando el Rock’N’Roll Hall of Fame anunció la introducción de la banda en el selecto club en la gala de 2012. Parecía la excusa perfecta para que los miembros originales retomaran definitivamente el contacto, limaran asperezas, hicieran su primera comparecencia pública conjunta en muchos años y todo en un marco incomparable, con millones de fanáticos del rock observándolo en directo. Todo parecía ir en esa dirección cuando algo se torció y Axl anunció pocos días antes del acto su ausencia, provocando que un iracundo Slash afirmara poco después un taxativo ‘Guns N’Roses nunca se reunirán”.  Ante estas agrias circunstancias, se tuvo que improvisar para salvar un acto ya muerto. Con Izzy también ausente, Slash, Duff, Gilby Clarke, Matt Sorum y Steven Adler representaron a todo un emblema del rock, que tuvo que tirar del vocalista Miles Kennedy (Alter Bridge y Slash en solitario) para poder completar un mini set compuesto por ‘Mr.Brownstone’, ‘Sweet Child O’Mine’ y ‘Paradise City’, que, más que un homenaje a los fans, supuso uno de sus decepciones más duras. La esperanza parecía absolutamente rota.

Guns and Roses rock and roll hall of fame

4 de enero de 2016

20. EL DESPERTAR DE LA FUERZA

Tras un par de residencias en Las Vegas y un repentino parón en 2015 que hacía prometer que un nuevo disco estaba cerca, una serie de movimientos desde el verano, como la marcha del guitarrista DJ Ashba y unas misteriosas declaraciones de Frank Ferrer, hicieron crecer de nuevo la rumorología. Todo parecía encaminado en los últimos días de 2015, cuando la banda renovó sus redes sociales y “Billboard” anunciaba el 29 de diciembre el regreso de Slash. Finalmente, 2016 nos trajo la buena nueva. Guns N’Roses regresaban con un concierto en loor de multitudes el 16 de abril en el californiano Coachella Festival. Cambiando lo inicialmente anunciado, hubo tres conciertos en Los Angeles -uno en el mítico Trobadour y otros dos en el T-Mobile Arena- previos a su cita con el gigantesco certamen y, a partir de ese momento, todo el optimismo se desbordó, confirmándose poco después la esperada gira estadounidense y, poco a poco, sucesivas fechas a nivel mundial que les tendrán ocupados hasta finales de 2017, siempre teniendo en cuenta el inesperado inciso que supuso la entrada de un enrachado Axl en AC/DC para sustituir a Brian Johnson durante su gira veraniega. Lo más sorprendente es que todo este periplo se ha desarrollado en una calma chicha impropia de la banda. Un Axl más centrado que nunca se ha mezclado de una manera convincente con unos Slash y Duff que, sin mostrar un entusiasmo arrollador, aportan su inigualable carisma y calidad musical, mientras que Frank Ferrer a la batería cumple con creces, no haciéndonos añorar para nada a Matt Sorum. Si echamos de menos, claro, a un Steven Adler que estuvo a puntito de alegrarnos la vida y formar parte del regreso, pero su inestabilidad le volvió a jugar una mala pasada. No obstante, Adler ha aparecido en algunos conciertos de la gira, al igual que Izzy Stradlin, cuya ausencia, ésta sí, es el gran borrón de este regreso. Cierto es que ya gran parte de la trayectoria Guns se hizo con Clarke a la guitarra, pero cada vez que ves a ese Richard Fortus haciendo malabarismos, piensas en lo grande que hubiera sido gozar de nuevo en directo con la sobriedad, la chulería bien entendida, con los precisos coros y la sabia musicalidad del autor de tantas grandes canciones del grupo. Sobre la más reciente incorporación, la segunda teclista Melissa Reese , poco se puede decir más que aporta colorido al escenario sin molestar demasiado. Lejos ya parecen los retrasos de dos horas y los altercados, los Guns’n’Roses de 2017 son una banda sobria y profesional -para muchos fans que aún esperaban la pasión original, lo son demasiado- que prácticamente calca cada uno de sus directos. Dentro de un repertorio que parece hecho por abogados ante la casi perfecta representación de cada uno de sus discos -incluso cada noche caen dos o tres temas de “Chinese Democracy”- , desconciertan levemente tanto los largos desarrollos instrumentales con que adornan algunos de los números como la alta presencia de versiones, tanto las que ya son parte de su discografía como otras nuevas para esta gira. Bien por recuperar el ‘The Seeker” de The Who, pero, a estas alturas, que un tema tan glorioso como masivamente sobado como el “Wish you Were Here” pinkfloydiano quiten su espacio a alguno de los grandes clásicos descorazona un poco, la verdad. Pero basta de quejarnos, el que durante dos horas podamos gozar de ver a Axl, Slash y Duff juntos defendiendo su fantástico cancionero es un auténtico milagro que no imaginábamos pudiera acontecer y que hay que disfrutarlo debidamente. Bienvenidos a la jungla, versión 2.0.

(NOTA: Podéis escuchar el concierto de Guns N’Roses que soñamos para Madrid en la siguiente playlist)

Guns and Roses logo

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  1. 05/06/2017 6:42

    Reblogueó esto en Necro's Blog.

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