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“La venganza de Jane”: el bueno, la bella y el malo

06/05/2016

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Seguimos desarrollando con “La vengaza de Jane” una reflexión sobre tres películas de actualidad que, cada una en su genero, sin pretensiones y haciendo frente a un limitado presupuesto, suponen (en mayor o menor medida) una ruptura con la tendencia continuista que la industria lleva mostrando en los últimos años. Proseguimos con la segunda entrega de lo que podríamos llamar “la trilogía del inconformismo del 2016”.

Han tenido que pasar seis años (desde el estreno de “Cisne negro“) para reencontrarnos con Natalie Portman en un papel protagonista que pueda generar un interés por sí mismo en el espectador. Mucho tiempo para una actriz de su desmedido talento. Y el principal responsable de todo este letargo ha sido precisamente la película que aquí tratamos “La venganza de Jane” (“Jane got a gun”, no confundir con el tema de Aerosmith). Un western de la vieja escuela, basado en premisas simples, centrando la trama en pocas líneas narrativas, de esos que año tras año son cada vez más difíciles de encontrar en la cartelera. Rebosante de buenas ideas, un excelente punto de partida, un reparto de altura (acompañando a Portman se encuentran Joel Edgerton, Ewan McGregor, Noah Emmerich y Rodrigo Santoro), una trágica historia (de aparentemente poca tensión) que se irá componiendo minuto a minuto y una magnífica fotografía. En definitiva, una película llamada a ser uno de los títulos más interesantes del 2016…que, sin embargo, pasará a la historia por haber sufrido uno de los rodajes más desastrosos de la última década.

Con la directora abandonando la producción horas antes de que diera inicio el rodaje (las típicas desavenencias creativas), gran parte de los actores principales viéndose obligados a salir de la producción (el consecuente retraso de la misma, originaba conflictos de agenda con sus otros rodajes), cambios de guionista, constantes reescrituras de guión y muchos más problemas que veremos más adelante, acabaron por hacer mella en el producto final. Y es que, a pesar de todos los brillantes elementos con los que contaba, se termina apreciando una notable falta de cohesión en la historia. Lacra que acaba tirando por tierra una notable parte de las expectativas que el título pudiera generar. Sin embargo, “La venganza de Jane” cuenta con suficientes argumentos para sobreponerse a todas las adversidades sufridas y conseguir atraer a un espectador ávido de buenas historias, capaz de mirar un poco más allá de lo que la pantalla muestra y disfrutar de un título que, sin la obligación de tener que reinventar el western, consigue aportar los suficientes cambios para mantener al género actualizado.
Natalie Portman

Aunque en un principio podamos pensar que el western no ha brillado especialmente por el protagonismo de la mujer en sus títulos, en su inmensa mayoría relegadas a papeles muy secundarios (por regla general, madres de familia o prostitutas, formando una de las vertientes cinematográficas menos progresistas) en un entorno dominado por los hombres; todos ellos armados y repartidos a ambos lados de la ley.
La realidad se impone cuando caemos en el indiscutible hecho por el que cada forajido, pionero, soldado de fortuna, barman y agente de la ley que forjó la leyenda del salvaje oeste, estaba acompañado por una mujer sufriendo idénticas penurias y el mismo ambiente hostil que ellos. De hecho, si echamos la vista atrás, vemos que la propia industria no ha ignorado esta realidad y (a cuenta gotas y con menos fortuna de la deseada) ha ido entregando títulos en los que la mujer tenía un notable protagonismo.
Así, personajes como Belle Star, Annie Oakley y Calamity Jane dejaron su impronta en blanco y negro gracias a actrices de la talla de Gene Tierney, Barbara Stanwyck, Doris Day, Grace Kelly o la mismísima Marlene Dietrich, que con la llegada del color fueron cediendo el testigo a Joan Crawford, Geraldine Chaplin, Claudia Cardinale, Raquel Welch, Shirley MacLaine o las ya más próximas a nuestros días Madeleine Stowe, Mary Stuart Masterson, Andie MacDowell, Drew Barrymore, Sharon Stone, Nicole Kidman, Penélope Cruz, Salma Hayek, Eva Green, Charlize Theron y, este mismo año, Jennifer Jason Leigh con “Los odiosos ocho“.
No obstante, salvo muy honrosas excepciones, muchos de sus papeles no dejaban de ser grotescas mezclas de Charles Bronson y Clint Eastwood con estrógenos; heroínas de gatillo fácil que poca o ninguna justicia hacían a la verdadera realidad de la mujer de aquellos tiempos. Y es este erróneo retrato el que “La venganza de Jane” intenta reajustar a una posición más cercana a la historia real; en un paso intermedio entre la cándida y devota madre de familia y la sanguinaria forajida.

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“La venganza de Jane” nos traslada al Nuevo México de 1871, donde Jane Hammond (Natalie Portman) cuida de su hija Kate a la espera de que su marido Bill (Noah Emmerich) regrese al hogar. Sin embargo, cuando este lo hace, es moribundo a lomos de su caballo, alojando en su espalda las balas que su antigua banda le ha disparado y alertando a su esposa que dichos forajidos le siguen el rastro directamente hacia su casa.
Con su marido viviendo sus últimas horas postrado en la cama, a Jane no le queda más remedio que poner a su hija a salvo lejos de allí y pedir desesperada ayuda a Dan Frost (Joel Edgerton, interpretando a un antiguo amor de Jane lleno de resentimientos hacía ella) para frenar el asalto que la banda de John Bishop (Ewan McGregor) pretende hacer en su hogar.
Dan nunca ha perdonado a Jane que no le esperara mientras este servía al ejercito en la Guerra Civil, que se casara con otro hombre y formara una familia. Sin embargo, mientras los dos se preparan para hacer frente a la amenaza de los forajidos, iremos descubriendo mediante flashbacks quién es John Bishop, los motivos por los que quiere matar a Jane y a su marido, así como todo el pasado que se oculta detrás de la historia de Dan y Jane.

Natalie Portman, quien también es productora del film, actúa con la misma naturalidad y entrega que nos tiene acostumbrados en anteriores títulos. Su innato talento a la hora de interpretar sus personajes, de mostrar todas las aristas que estos poseen, se mantiene tan efectivo como en el pasado. Habría sido muy tentador llevar un personaje como el de Jane por las sendas de la desesperación y la violencia desatada (acercándolo al estilo del personaje que Jennifer Jason Leigh interpretó en “Los odiosos ocho”, capaz de matar sin miramientos); sin embargo, en manos de Portman se convierte en una interpretación contenida, física y emocionalmente desgarradora, afrontando la situación de amenaza a su familia con pragmatismo; pero en ningún momento fuera de lugar. Permitiendo que cada flashback descubra al espectador un motivo más por el que esta mujer, decidida a dejar de huir, está dispuesta a morir por defender a su familia. No obstante, “La venganza de Jane” se queda algo lejos de conseguir ser una referencia feminista en su género; al contrario de lo que sí alcanzó el año pasado Charlize Theron con su Imperator Furiosa de “Mad Max: Furia en la carretera“.

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Joel Edgerton, (de quien hablábamos recientemente con motivo del estreno de “El regalo“, que él mismo escribía y dirigía), logra nuevamente aquí una interpretación ejemplar, consiguiendo que el espectador se identifique plenamente con su Dan Frost (un hombre de alguna forma forzado a ayudar a la mujer que destrozó su vida en el pasado), que tiene su mayor exponente en la escena que comienza encañonando con su arma a un indefenso Bill, deseando poder soltar toda la rabia contenida que acumula desde hace años…hasta que Jane le revela un detalle que será clave en el desenlace de la historia. La interpretación de Edgerton en este punto, pasando de un odio apenas disimulable a un sentimiento de culpa y, en cierta forma, gratitud hacia Bill es de lo mejor de la película.
Joel y Natalie consiguen además una excelente química entre ambos, supliendo la evidente falta de tensión y acción de gran parte del metraje con sus interpretaciones de antiguos amantes cuya relación terminó (por distintos motivos) rompiéndoles el corazón. Dotando al film de momentos en los que la pareja puede ir confesando, el uno al otro, trágicos momentos del pasado que tuvieron que vivir sin el apoyo del otro; consiguiendo poco a poco que ese profundo desgarro en sus almas se vaya sanando según pasan las horas, perdonándose las malas decisiones que marcaron su relación. Aportando al film una profundidad emocional que el espectador quizás no esperaba y a la que, personalmente, yo le doy la bienvenida; pues consigue alejar al film de los arquetipo más clásicos del género (pocas palabras, muchas balas).

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Pero es en el papel de John Bishop donde mejor se aprecian las consecuencias de los problemas de producción pues, aunque Ewan McGregor intenta levantar un personaje que debería ser una amenaza para la frágil y menuda figura de Jane, se nota demasiado el poco tiempo con el que el escocés contó para preparar el papel. En un principio, era el propio Joel Edgerton el que iba a interpretar al líder de la banda de forajidos; pero con los retrasos constantes de rodaje, Michael Fassbender (quien interpretaba originalmente a Dan Frost) tuvo que abandonar la producción debido a su compromiso con “X-Men: Días del futuro pasado“; por lo que su papel acabó siendo heredado por Edgerton. Por lo que el papel de Bishop acabó recayendo finalmente en McGregor (tras abandonar también Jude Law y rechazarlo Bradley Cooper) iniciado ya el rodaje. A pesar de intentar que el cambio de imagen (McGregor porta llamativo bigote y el pelo teñido de negro) aporte la fuerza que le falta a un personaje tan poco preparado, John Bishop carece del carisma necesario y acaba siendo una siniestra pantomima de la que se agradece que apenas tenga presencia física en el metraje (quizás una decisión consciente de todos los implicados). Quedando una triste sensación de oportunidad perdida en el reencuentro de estos tres grandes actores tras su participación conjunta en “La amenaza fantasma“.

Por último, tenemos a Noah Emmerich (a quien podemos disfrutar en “The Americans“) intentando hacer lo que buena puede con un personaje que se pasa la mayor parte de su interpretación tumbado en la cama, agonizando.

Joel_Edgerton

El proyecto de “La venganza de Jane” tenía sin dudas un mejor panorama cuando Brian Duffield escribió el guión (por iniciativa propia, no por encargo) pensando desde un momento en Natalie Portman, quien no sólo lo aceptó encantada sino que se comprometió en las labores de producción; siendo ella misma la que eligió a Lynne Ramsay para dirigirla y consiguiendo amasar 15 millones de dólares para el presupuesto.
Las exigencias de Ramsay (con varias re-escrituras del guión) provocaron los primeros retrasos y el ya comentado abandono de Fassbender. Con casi medio mes de retraso, la directora abandona también el barco, siendo sustituida por Gavin O´Connor; cambio que supone también la marcha de Jude Law y del director de fotografía, además de asumir Edgerton una labor colaborativa en una nueva reescritura del guión.
Por si no fuera suficiente, los continuos retrasos supusieron alargar la fecha de estreno tres veces e inflar el presupuesto hasta los 25 millones de dólares, provocando la quiebra de la productora Relativity Media, recogiendo el testigo la productora de los hermanos Weinstein. Por último, cuando ya se tenía fijada la premiere (a finales de 2015 en Francia), los atentados terroristas ocurridos en aquel país días antes, obligan nuevamente a retrasar su estreno hasta el 2016. Cualquier parecido con “Lost in La Mancha” nos tememos que no es pura coincidencia.

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Todas estas desgracias acaban reflejándose en el resultado final, originando una falta de coherencia en aspectos importantes de la trama (viviendo uno casi al lado del otro, es increíble que en siete años Jane no haya encontrado la ocasión de contar a Dan todo lo ocurrido mientras él luchaba en el frente) y en una ausencia de cohesión entre los pasajes más importantes (algo a lo que la narrativa no lineal y los flashback tampoco ayudan a mejorar). ¡Diablos!, si incluso el título con el que se ha estrenado en nuestro país es inconsistente con la historia. ¿Es venganza?, ¿es justicia?, ¿la imparte Jane, que apenas dispara un arma…o Dan, que diseña la defensa de la casa y es el que protagoniza la mayor parte de los enfrentamientos?.

Al final, “La venganza de Jane” resulta ser un western original por momentos, de fascinante fotografía, con numerosos errores difíciles de atribuir a alguien en concreto, con grandes actores entregados a conseguir llevar la producción a buen puerto, aunque acabe parcialmente a la deriva.
Un film en el que muchas balas son disparadas, la mayoría detrás de las cámaras.

Good people never turn bad.

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