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Amando (y odiando) a Van Halen

15/02/2012

El 14 de junio de 1995, un chaval de 15 años, acompañado por dos amigos, contempla maravillado desde las primeras filas el conciertazo que sobre el escenario del Palacio de los Deportes de Madrid está descargando Van Halen, uno de sus grupos favoritos (por aquel entonces ya tiene unos cuantos, pero por la banda californiana siente un fervor especial). Está envuelto en una pancarta que hicieron la noche antes del evento, en la que puede leerse, en pintura negra sobre tela blanca, “EDDIE IS GOD”. Cuando la banda ataca “Dreams”, el chaval arroja la pancarta al escenario, Sammy Hagar la recoge y se la pone sobre los hombros al guitarrista, mientras éste ejecuta a la perfección el solo de una de las mejores canciones del glorioso “5150”. El muchacho está extasiado, y cuando al terminar la canción el guitar hero despliega la pancarta, lee su contenido y les sonríe levantando el pulgar, la sensación es casi orgásmica.

La noche fue memorable. El chico ha conocido a Van Halen con apenas 13 años, cuando compró el directo “Right Here, Right Now”. Fue amor a primera escucha. Poco a poco se ha ido haciendo con todos los discos de la banda y con la correspondiente versión en VHS del mencionado directo. Lo ve una y otra vez y es ahí cuando entiende que Eddie Van Halen debe ser algún tipo de ser divino, porque él está intentando aprender a tocar la guitarra y comprende que nunca, jamás, podrá apenas acercarse a lo que ese feo holandés es capaz de crear con las seis cuerdas de su instrumento y todos los dedos de sus dos manos. Por edad, los Van Halen que le han tocado vivir son los de Sammy Hagar, pero también ama la etapa con David Lee Roth. Ya entonces sabe que muchos odian al actual cantante, y que incluso se refieren a esa encarnación de la banda, de forma despectiva, como “Van Hagar”. Él no lo entiende. David Lee Roth mola, y los seis primeros álbumes del grupo son irrepetibles, pero Sammy es, para él, mucho mejor cantante, y los últimos discos, incluido “Balance” (que le firmaron el vocalista y el bajista Michael Anthony durante su visita promocional a Madrid, unos meses antes), son también buenísimos. Así que Van Halen son un grupo en plena forma, con un pasado glorioso y un futuro que a él le sigue pareciendo igual de brillante.

Por eso al chaval se le rompe el corazón cuando se entera, al año siguiente, de que Sammy Hagar ha dejado la banda, o le han echado, es lo mismo. No puede creérselo. Aunque sólo dos miembros del grupo tengan el apellido Van Halen, los cuatro parecían formar parte de una inquebrantable cuadrilla de hermanos. Y descubre, aún más sorprendido, que hay un recopilatorio en marcha que incluirá dos canciones nuevas… ¡con David Lee Roth! Bueno, al menos el regreso del primer vocalista podría ayudar a sanar la herida. Pero qué va, no sólo los temas no son gran cosa sino que, en otro golpe demoledor, el grupo anuncia que la reunión con Roth no es posible y que busca un nuevo cantante. La elección final le deja aún más atónito… ¡Gary Cherone! Extreme es un grupo que le deja bastante frío, y ese tipo le pareció un poco payaso durante su actuación en el concierto homenaje a Freddie Mercury de Wembley, con sus axilas depiladas (eso no molaba entonces, ni mola ahora, en un cantante de rock) y dando la nota con sus aspavientos ante los mismísimos miembros de Queen. Pero decide que habrá que darle una oportunidad. Porque hemos quedado en que Eddie es Dios… ¿o no?

El muchacho tiene ya 18 años cuando se hace con “Van Halen III”, que abre la nueva aventura de la banda. Y aún hoy le sigue resultando difícil encontrar las palabras para definir cómo se sintió al escuchar aquello. El disco tenía algunas canciones buenas, otras simplemente mediocres y otras dejémoslo en indescriptibles. Pero ese sonido tan distinto, tan poco Van Halen, esa voz que no terminaba de encajarle… Aún así, piensa que es la primera entrega de una nueva etapa, y que las cosas que estén por venir siempre podrán mejorar. Por desgracia, la consiguiente gira no les devuelve a España, y es una pena, porque al menos el tal Cherone parece que en concierto abraza por igual el material de la era Roth y de la era Hagar, y eso debe ser un puntazo. Pasan un par de años y el joven ha conseguido entrar como becario en una célebre agencia de noticias. Allí aprovecha los tiempos muertos para meterse en Internet (eso que todos empezamos teniendo antes en el trabajo que en nuestras casas), y puede ver en la web de Van Halen que se encuentran preparando nuevo disco con Cherone. Desvelan incluso el título de siete u ocho temas. Pero todo se viene abajo de nuevo, el grupo despide al ex cantante de Extreme y parece que tira al retrete todo el trabajo realizado en los últimos años. Y se sume en la más absoluta oscuridad.

Durante los siguientes cuatro años, el joven contempla con espanto como Eddie Van Halen, su otrora ídolo, se encuentra hecho polvo. Lee que está alcoholizado, que está inmerso en un turbulento divorcio y, horror, que tiene cáncer de garganta. Ve unas fotografías en las que el guitarrista es poco menos que un despojo humano, un muerto viviente, cadavérico y desdentado. Se le rompe de nuevo el alma, y pierde toda esperanza de recuperar algún día el amor por esa banda que tanto le hizo disfrutar.

Ni siquiera las sorprendentes noticias del regreso de Sammy Hagar al grupo en 2003 hacen apenas mella en su decepción. Todo parece un mal chiste y el daño ya está hecho. Para él, Van Halen han perdido totalmente la credibilidad. Odia en lo que se han convertido. Y está en lo cierto, porque aquella triste aventura sólo produce una gira por Estados Unidos con un Eddie aún desmejorado y un ambiente de mierda en el seno del grupo. También sale un nuevo recopilatorio, como si fuese necesario, con tres temas inéditos con Hagar a la voz, que vuelven a saber a poco. Y el ya entonces robusto vocalista vuelve a dejar el grupo y esta vez la cosa es peor que nunca, porque el entrañable bajista Michael Anthony también es despedido. Es el fin de Van Halen, tras una larga agonía, la banda está muerta.

O no. El chiste continúa y el que regresa al grupo en 2006 es David Lee Roth. Y nos lo quieren vender como la vuelta de los Van Halen clásicos, pero es mentira, porque el encargado ahora de las labores al bajo es… ¡Wolfgang Van Halen! El hijo de Eddie, un chavalín de apenas 15 años y cara de haberse hartado a bollos y hamburguesas durante toda su vida. Eddie y Alex Van Halen no sólo dejan injustamente al margen a Michael Anthony, sino que se dedican a desprestigiar su trabajo durante más de treinta años y le humillan retirando su rostro (brevemente, que parezca un accidente…) de las portadas de los discos en la web oficial del grupo. Qué hijos de perra. Durante unos años, la nueva formación se dedica a girar con éxito, como no podía ser de otra forma, por Estados Unidos. El chaval con el que empezaba esta crónica es ahora un chico que se acerca a la treintena y al que Van Halen le parecen ya una broma de mal gusto. Que les den. Aunque, en su interior, lo que daría por poder ver uno de esos conciertos al otro lado del océano…

La gira termina en 2008 y da paso, en los años siguientes, a un carrusel de rumores, desmentidos, falsos anuncios y demás chorradas en el seno de Van Halen capaces de hartar a sus más fervientes seguidores. Pero hoy, un chaval de 32 años que está empezando a escribir en un blog, acaba de gastarse 19,90 euros en “A Different Kind of Truth” (qué sensación tan bonita, esa de comprarse un nuevo disco). Es el primer ábum de David Lee Roth con el grupo en casi tres décadas, y aunque no está tan aturdido como cuando padeció aquel “Van Halen III”, siglos atrás, no puede evitar escucharlo con una compleja mezcla de sentimientos encontrados. El grupo ya no es el que fue ni volverá a serlo. Pero él tampoco. El disco es bueno, no cabe duda, pero no sabe si será suficiente para ayudarle a recuperar algún día ese amor que acabó convirtiéndose primero en odio y, después, en una total indiferencia, en la más absoluta nada. Ahora sabe, lo ha ido descubriendo de forma dolorosa, que Eddie Van Halen es un mortal como cualquiera de nosotros, y muy probablemente un grandísimo capullo. Pero cuando va por la tercera escucha de “A Different Kind of Truth”, se le escapa una sonrisa, y se dice a sí mismo que, amigos, cuando ese feo holandés enchufa su guitarra…

EDDIE ES DIOS.

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10 comentarios leave one →
  1. Anónimo permalink
    28/02/2012 14:46

    Mola!

  2. 25/03/2012 18:51

    Es lo que tiene enamorarse de verdad, siempre queda algo. Cuando oí Tattoo la primera vez fue como subirme al Delorian y aparecer en un burguer, rodeada de peña con discmans y rollo pijo grunge.
    Buen post

  3. 25/03/2012 19:02

    Me ha entrado mono y me he ido a por el video de Jump … Es genial, todo él, desde los cambios de vestuarios, los pelucones, el careto de Roth y los saltos, era un crack.

    • Rodrigo Martín permalink*
      28/03/2012 15:15

      Hola, rubia por vocación! Gracias por leernos y por tu activa participación.

      David Lee Roth era un crack. Ahora está mayor, lógicamente, y aunque se defiende bien en el último disco, actualmente en directo no me convence demasiado, por lo que he ido viendo en youtube… Pero no me perdería una visita suya a España (igual hasta me desplazaría a alguna ciudad europea) por nada del mundo!

      Van Halen, pese a las múltiples decepciones que hayamos podido llevarnos con ellos (aunque ahora parecen vivir un gran momento de nuevo), son y serán siempre eternos. Y siempre nos quedarán esos momentos imborrables que han dejado ya para la historia de la música, como el vídeo de “Jump” que mencionas.

      Un abrazo y esperamos que sigas mucho tiempo por aquí!

  4. 31/05/2012 17:04

    Me gusta haber descubierto tu blog, sentado en una sala de redacción guatemalteca. Yo no puedo decir que ame a Van Halen, pero no volvía ser el mismo luego de “Right Now”, cuando era niño, y al escuchar “Why can`t this be love” y “The Dream is Over” ya adulto.

    • Rodrigo Martín permalink*
      31/05/2012 20:01

      Hola, theduffboy, pues bienvenido al Cadillac Negro! No sabes qué alegría me da que hayas entrado a través del primer post que escribí para este blog, hace poco más de tres meses, pero el ritmo que hemos llevado desde entonces hace que parezca casi una eternidad… Por supuesto, te invitamos a que nos acompañes siempre que quieras, esperamos tener unas cuantas cositas por aquí que puedan interesarte. Yo también debí conocer a Van Halen por la misma época que tú, cuando el matrimonio con Sammy Hagar parecía inquebrantable e hicieron ese “Right Now” y esas otras canciones estupendas que mencionas… De hecho, “The Dream is Over” es una canción relativamente desconocida, pero es de mis favoritas del álbum “F.U.C.K.” de 1991. Un saludo!

      • 31/05/2012 21:25

        Ansío descubrir el resto de tu blog. Aunque solo “Balance” he escuchado como álbum completo, compartí oficina hace un años con un colega que era fan de la alineación con Sammy: él me compartió varias “rolas” de esa era. El video de “Right Now” (sin la asociación con Pepsi) lo recuerdo demasiado, y eso me gusta.

Trackbacks

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