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Recordando “Pulp Fiction”. Trasteando en “Pulp Fiction”

30/07/2014

Pulp Fiction

Estos días se han cumplido 20 años del estreno de “Pulp Fiction”. Sí amigo, 20 años (lo siento). Dos décadas hace ya que toda una generación se postró a los pies de un tal Quentin Tarantino, que quedó prendada de una película de esas que marcan, de esas que son semilla pese a ser fruto de mil gérmenes anteriores, de esas que beben de mil influencias para convertirse a continuación en influencia misma, en imprescindible y en icono de una época. Sería absurdo y hasta pretencioso a estas alturas intentar una nueva revisión de esta cinta, buscar ver algo que nadie ha visto hasta ahora en ella, o repetir nuevamente las numerosas virtudes plasmadas crítica tras crítica desde el día de su estreno. Ya todos hemos visto la película. Ya todos sabemos si la amamos o la odiamos. ¿Dónde ponemos el foco entonces? Pues pasamos de foco y nos quedamos con los destellos, destellos enmarcados en tres parpadeos, parpadeos que hicieron de “Pulp Fiction” algo más que una película, aspectos formales más allá de un estratosférico y saltarín guión y de una deslumbrante y precursora dirección:  la banda sonora, la estética y las curiosidades alrededor de su rodaje. Tres aspectos de los numerosos que se podrían destacar de ella, tres breves apuntes que nos sirven de excusa para celebrar una de las grandes obras maestras del cine.

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“Las vidas de Grace”, o la (peligrosa) amistad entre el pulpo y el tiburón

25/07/2014

Las vidas de Grace (Short Term 12) 1

El verano. Esa época del año abonada para el florecimiento de los blockbusters, fechas marcadas en rojo por los grandes estudios para lanzar algunas de sus grandes apuestas de la temporada, superproducciones obligadas, sí o sí, a reventar las taquillas en todo el planeta… Sí, ya lo sé, sobre todo esto ya reflexionó hace sólo un par de días mi compañero Jorge, pero permitidme añadir que a mí, como (casi) todo en esta vida, esto no me parece ni muy bueno ni muy malo. Y no nos las demos ahora de lo que no somos, pues en el Cadillac ya hemos dejado claro que no le hacemos ascos a un buen blockbuster. Porque sí, suele haber mucha morralla y unos cuantos títulos deleznables, pero de vez en cuando nos encontramos con alguna que otra joya en su género, o cintas que, para qué pedirles más, simplemente cumplen su función: hacer que durante 90 o 120 minutos pasemos un ratito entretenido, olvidemos nuestras tribulaciones y nos peguemos un placentero y sano atracón de palomitas. ¿A quién no le apetece algo así de vez en cuando? Vale, algunos huyen de este tipo de films como de la peste, y es en los meses de mayor calor cuando les puede costar aún más encontrar alicientes para pasarse por una sala de cine. Es más, ni siquiera estas semanas nos lo están poniendo fácil a los que en un momento dado podemos no llegar a ser tan escrupulosos. Hasta con los blockbusters Hollywood se está mostrando especialmente perezoso en este periodo estival, guardándose muchas de sus mejores cartas para las Navidades o el año venidero. Con los mutantes ya un tanto lejos en el horizonte, y sin caballeros oscuros, hombres de acero, vengadores, zombis o sagas galácticas con ganas de dar guerra, todo el peso recae, como apuntaba Jorge, en “El amanecer del Planeta de los Simios” y la cuarta entrega de “Transformers” (posiblemente, la película menos esperada del año en este blog). Yo me permito añadir “Guardianes de la galaxia”, que pese a su condición de un Marvel ‘menor’, sus divertidos trailers y la pobre competencia invitan a pensar que podría dar la campanada.

Decía que en verano, más que nunca, puede resultar difícil hallar vida más allá de los títulos que deslumbran en los grandes carteles. Difícil pero no imposible. También en estas fechas las distribuidoras aprovechan para rescatar alguna que otra gema que tenían olvidada desde hace meses, cuando no años, en un cajón. Poco importa que, en realidad, dé la sensación de que sólo estén tratando de quitárselas de encima, conscientes de que se estrenarán en pocas ciudades y salas y por allí vagarán, sin hacer apenas ruido, durante dos o tres semanas, con suerte. Quienes al final salen ganando son los espectadores más atentos y exigentes. Así, sin ir más lejos, en 2013 llegó a colarse en nuestra lista de lo mejor del año “Mud”, de Jeff Nichols con Matthew McConaughey (también lo hicieron, aunque se estrenasen en otras fechas, “Las ventajas de ser un marginado” y “Blue Valentine”). Y este mismo viernes desembarca en nuestra cartelera “Las vidas de Grace” (“Short Term 12”), una de las cintas indies revelación del pasado año, que aquí llega de nuevo con demasiado retraso y que es de lo mejorcito que un servidor ha visto, hasta la fecha, en este 2014. Leer más…

Calamaro en el Price: Te quiero (casi) igual

24/07/2014

calamaro

Hace ya tiempo que Andrés Calamaro nos dejó la flor y se llevó el florero (o viceversa). Hace ya tiempo que Andrés Calamaro firmó su mejor canción, su mejor disco y su mejor gira. Y hace ya tiempo que Andrés Calamaro perdió mucha de su inspiración, quizás en alguna calada. Sin embargo, cuando Andrés Calamaro se sube a un escenario y tira de repertorio, muy pocos nombres del rock en castellano le pueden hacer sombra. Porque desde sus inicios en Argentina con Los Abuelos de la Nada su talento no pasó desapercibido, si bien no fue hasta su llegada a Madrid y la irrupción de Los Rodríguez cuando empezó a crecer exponencialmente en una enorme banda no del todo reconocida aún pese al éxito alcanzado. Poco duró aquella formación, Calamaro necesitaba derribar muros, quitarse grilletes. “Alta suciedad” fue su incursión definitiva en las grandes ligas, palabras mayores. Y después, el dolor. Las 37 canciones de “Honestidad brutal” son un compendio de estilos y emociones, siempre a flor de piel, una de las más grandes obras nunca paridas. La honestidad se transformó en una especie de simulacro de suicidio con “El salmón”, una locura de más de 100 canciones, un trabajo valiente y autodestructivo, un disco en el que no es fácil entrar, pero en el que si entras, buena parte de ti quedará en él, como mucha parte de Calamaro quedó en esas sesiones de grabación, en esos días con varios amaneceres. Atrás quedaron ya sus épocas de excesos, de incontinencia creativa, esa que le granjeó una fama salvaje bien merecida, una inspiración desbocada, un sitio en el Olimpo y casi en el infierno.

Poco queda de aquel compositor en permanente estado de gracia, carismático sobre las tablas, locuaz incluso para un argentino, ingenioso en sus ‘speechs’, malabarista de las melodías en directo. La emoción de unos instantes que entonces se sabían irrepetibles ha dejado paso a un músico más profesional (quizás en el peor sentido de la palabra), más calmado, seguro y confiado en un puñado de canciones que sabe que ellas solas serán suficientes para ganar la partida. Leer más…

“El Amanecer del Planeta de los Simios”: de monos y hombres

23/07/2014

El-amanecer-del-planeta-de-los-simios

Tradicionalmente el verano es la época del año preferida por las majors para asaltar las carteleras con sus superproducciones más fastuosas, valiéndose de que el espectador busca abstraerse durante un par de horas de los rigores de la canícula al abrigo del aire acondicionado (en ocasiones criminal) de las multisalas. Pero curiosamente en este 2014 los grandes estudios han preferido ir desperdigando sus mejores cartas en ese periodo de tiempo que va desde el cierre de la temporada de premios que marca la entrega de los Oscar hasta la llegada de junio, de modo que hemos alcanzado los días más calurosos del año con pocos motivos para abandonarnos a los placeres onanistas del blockbuster, no digo ya del “inteligente”, sino incluso del más ruidosamente vacuo (no desesperen, en agosto habrá una nueva ración de los insufribles Transformers).

Así pues, la llegada a la cartelera de “El Amanecer del Planeta de los Simios” -secuela de una precuela, en esas estamos- aparecía marcada en rojo en el calendario de más de uno, máxime cuando venía respaldada por un aluvión de excelentes críticas desde el otro lado del Atlántico. Ya saben, que si “una verdadera obra maestra”, que si “te dejará boquiabierto”, que si “la mejor película del verano”… bla, bla, bla. Uno ya tiende a desconfiar del hype exagerado, pero las buenas sensaciones que dejó hace tres años “El Origen del Planeta de los Simios” animaban a volver a encontrarse con César y sus secuaces. Y sí, puede que la octava película de la emblemática franquicia que inició en 1968 la icónica cinta de Franklin J. Schaffer sea, efectivamente, el mejor blockbuster del verano, aunque con la competencia que tiene o va a tener eso no sea decir mucho, pero queda  lejos de ser una “obra maestra”, expresión de la que se abusa con excesiva facilidad en estos tiempos. Tampoco vamos a ponernos exquisitos, porque “El Amanecer del Planeta de los Simios”, es lo que uno esperaría encontrarse, dado su estimable precedente y abstrayéndonos de triunfalistas campañas publicitarias; un producto de evasión por encima de la media, que no insulta a la inteligencia del espectador, que se disfruta mientras dura y se olvida poco después.  Para perdurar en la memoria y en el tiempo se necesita, me parece, algo más; no digamos ya para llegar a obra maestra. De hecho, en realidad no creo que ni siquiera supere a su antecesora. Leer más…

“Utopía”: La omnipresente conspiración

22/07/2014

utopia

(AVISO: Estamos ante una serie plagada de conspiraciones, planes maestros,  paranoicos personajes de dudoso pasado, oscuro presente y terrible futuro. Hablar de una serie de la que el propio título ya es un spoiler en sí mismo, conlleva inevitablemente comentar cierta información reveladora para todos aquellos que no hayan disfrutado aún del segundo episodio, de la segunda temporada)

Al conocer que la cadena británica Channel4, había dado luz verde a la segunda temporada de “Utopía”,  nuestros amigos de ochoquincemag, en un preciso análisis de la primera temporada, se preguntaban con aplastante lógica si era realmente necesaria una segunda entrega…y, en principio, no les faltaba razón. La serie creada por Dennis Kelly no era una serie más. Con la seguridad que aporta el saber que tienes un buen guión entre manos, los productores fueron más allá y apostaron fuerte por un estilo tremendamente arriesgado; basado en una fotografía impactante, una saturadísima paleta de colores, un estilo ciertamente violento; pero injustamente polémico (me refiero especialmente a la masacre del colegio, en el tercer episodio. Realizada fuera de campo. Dejando claro cómo se pueden tocar elementos sensibles para la sociedad, con una puesta en escena muy estudiada); dando como resultado un producto inteligente y sorprendente a partes iguales, novedoso en su contenido y, más determinante aún, en su continente. Su final, tras seis emocionantes episodios (formato británico por excelencia), dejaba muchas tramas abiertas, sí; pero la ruptura de esquemas que era esta serie en sí misma, hacía que ese cierre funcionara de forma coherente a lo que había sido toda su intriga; dando motivos para dudar que esta continuación no estuviese basada más en los resultados contables, que en la evolución de la historia.

A tenor de los dos primeros episodios de la segunda temporada, un servidor entona el ‘mea culpa’ por semejante duda y redirige el Cadillac por la autopista correcta, aquella por la que damos hoy justa entrada a una serie de merecido reconocimiento (por algo la incluimos en su día en el top 13 del 2013) y que no ha disminuido ni un ápice en su valiente propuesta, marcado estilo y única personalidad. Leer más…

“Miss Violence”: Cómplices de un horror que empieza en casa

21/07/2014

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Me declaro prácticamente adicta al cine perturbador en todos los aspectos y facetas en que este maravilloso arte puede serlo. Puede que resulte una tara personal, pero como otros muchos amantes del séptimo arte siempre busco el impacto, no un impacto provocado por efectos especiales ni rumores de falsas reacciones masivas, sino un dolor compartido que cala hasta los huesos, una sensación que llega a ser física y nos obliga a respirar hondo, dotándonos de una empatía cabrona que no desaparece en el desagüe tras una ducha fría. Un malestar que, al fin y al cabo, nunca vamos a experimentar gracias a las carteleras llenas de blockbusters de este país, sino que correrá a cargo de nuestra capacidad de búsqueda y sed cinéfila. Este es el caso de Miss Violence, una producción griega asfixiante de 2013 que, casi con toda seguridad, no llegará a estrenarse en España.

Bajo la dirección de Alexandros Avranas, Miss Violence se anuncia con una premisa simple pero terrible, la de una niña que se suicida el día de su undécimo cumpleaños. Sin embargo, esta idea que se nos antoja tan fuera de lugar sólo rasca la superficie. Esta es la historia, como el espectador puede imaginar, de un horror que nace en el seno de la familia, que empieza en el hogar, un drama psicológico tremendamente desapacible. Leer más…

Portishead: el enigma de otro mundo

18/07/2014

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Tres discos de estudio en 20 años. Una producción cuantitativamente exigua para cualquier trayectoria musical, al menos sin que medie retirada o separación oficial y posterior reunión. Y, sin embargo, tres discos – “Dummy” (1994), “Portishead” (1997) y “Third” (2008)- son suficientes para que Portishead sean consideradas una de las referencias imprescindibles en la evolución de la música popular de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Y si me apuran hasta les sobrarían dos, pues ya únicamente con su debut adquirieron ese estatus de banda de culto que el paso del tiempo no ha hecho sino acrecentar. Porque si hablamos de culto en la acepción más estricta de la expresión –aquella manifestación artística que aviva un fervor casi religioso en un grupo de seguidores-, quizás no haya otra banda que se ajuste mejor a la misma que la formada por Beth Gibbons (voz), Geoff Barrow (programaciones y teclados) y Adrian Utley (guitarra y bajo). Más que un grupo musical al uso, Portishead es un estado de ánimo, un misterio indescifrable, un enigma de otro mundo que no puede ser descodificado por las leyes de los simples mortales. Emoción y misterio, melancolía y tensión, sensualidad y desolación. Inclasificables, pese a que durante mucho tiempo esta industria tan temerosa de todo lo que huela a auténtica y excitante novedad quiso encajonarlos en aquella etiqueta tan engañosa como a la postre fraudulenta llamada trip hop.

¿Cuál es el secreto de Portishead? ¿Es posible desentrañarlo? ¿Cuál es el motivo de que miles de personas –muchas de ellas habitualmente poco impresionables- les veneren de tal manera que un concierto suyo sea recibido como si se tratase del segundo advenimiento de Cristo? Con motivo de su actuación en Madrid este viernes 18 de julio (primera ocasión en la capital), en El Cadillac Negro trataremos no de dar respuesta a estas preguntas, sino de comprender las claves que dan forma al inasible jeroglífico que supone este icónico grupo. Y si no lo conseguimos, siempre nos quedará la música, que en este caso habla por sí sola bastante más y mejor que un montón de inútiles palabras. Leer más…

Ramones para la eternidad

16/07/2014

Ramones 1976

A mí, cada cierto tiempo, me entra la fiebre ramoniana. No hay una periodicidad concreta, ni los episodios suelen durar siempre lo mismo, y las causas son también muy diversas: un día me deja flipado el documental “End Of The Century: The Story Of The Ramones”, meses más tarde leo “Commando”, la autobiografía de Johnny Ramone, semanas después veo el simpático film “CBGB”… Los síntomas y efectos de la fiebre sí suelen ser siempre los mismos, y es que durante días no escucho otra cosa que los Ramones, o me pongo a buscar sus vídeos en Youtube, como si acabase de descubrirles y no existiese ninguna otra banda en el mundo. Cuando me siento suficientemente saciado, ya puedo pasar a otra cosa, pero sé que en algún momento volveré a recaer. Ahora mismo, de hecho, estoy en medio de uno de esos episodios, y el motivo en esta ocasión es verdaderamente triste: el pasado viernes, 11 de julio, falleció Erdélyi Tamás, para nosotros siempre Tommy Ramone. El último Ramone vivo. Ya está, se han ido todos. Sí, ya sé que aún queda Marky, su batería entre 1978 y 1983, y posteriormente de nuevo entre 1987 y 1996, y su sustituto Richie (1983-1987), y el bajista CJ (1989-1996). Pero los cuatro originales, los que hace ahora precisamente 40 años se juntaron y cambiaron el curso de la historia, ya no están entre nosotros. Joey (2001), Dee Dee (2002) y Johnny (2004) se despidieron en cuatro años funestos y ahora, una década después, todos hemos vuelto a morir un poco. Y ya para siempre. Así que qué menos que rendirles un homenaje.

Algunos ya conocéis mi afición por este tipo de posts, en otras ocasiones publicados por motivos mucho más felices, y cómo suelo recrearme y extenderme a veces, lo reconozco, en exceso. Análisis pormenorizados de discografías completas, vida y milagros de los artistas de turno… Pero esta vez voy a intentar controlarme, no porque no se pueda escribir larguísimo y tendido sobre los Ramones, ni porque tengamos pocos temas entre los que escoger, todo lo contrario. Simplemente, creo que a ellos les pega algo más simple, rápido, directo y al grano. Diez canciones (intentando abarcar, eso sí, toda su carrera) y tonterías las justas. Pues eso, lo dicho: ¡one, two, three, four y al lío! Leer más…