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Loquillo: una historia a golpes de rock&roll

18/03/2015

loquillo

Muy pocos nombres del panorama artístico nacional pueden presumir de poseer un nombre, una personalidad y una marca tan consolidada, reconocible y respetada como la de Loquillo. Y muy pocos nombres del panorama musical nacional pueden ni siquiera acercarse al legado acumulado por el ‘gigante del Clot’, porque de lo que no cabe ninguna duda es de que el cancionero de Loquillo posee un buen puñado de las mejores canciones escritas nunca en castellano, de que “Cadillac solitario”, “La mataré”, “Ritmo del garaje” y “Rock & roll star” podrían ser perfectamente las canciones más importantes del rock nacional. ¿Y cómo es posible que un tipo que no canta bien, que no toca ningún instrumento y que no ha compuesto casi ninguno de sus más importantes temas se haya mantenido en la cresta de la ola (casi siempre) durante los últimos 35 años? Porque la suerte puede acompañarte durante algún tiempo, la condescendencia o simpatía del público te puede perdonar ciertas taras, e incluso las circunstancias pueden ayudarte a triunfar en alguna ocasión, pero convencer a generación tras generación a base de rock ‘n’ roll necesita de muchos más factores, casi misterios, que vamos a intentar descubrir en las próximas líneas.

Dicho esto, intento ponerme el traje de la objetividad, o al menos el abrigo, para pasear por las distintas etapas que ha vivido el Loco, desde sus inicios de rockabilly, rock clásico y punk en los años de la Movida madrileña, pasando por unos exitosos años 80 que tuvieron su colofón en el legendario directo “A por ellos… que son pocos y cobardes”, sin olvidar sus oscuros y casi desapercibidos años 90 ya sin Sabino Méndez en la banda (mano derecha de Loquillo y compositor de sus canciones más reconocidas), con los discos posiblemente más flojos de los Trogloditas y sus incursiones en la canción de autor con sus trabajos “de poetas”, hasta su resurgir en el inicio de siglo XXI, su despedida definitiva de la marca Trogloditas y el inicio de una nueva etapa ya sin apellido con el espléndido “Balmoral”.

logo loquillo1980-1985

En plena efervescencia de los más ocultos y salvajes instintos juveniles, con la Movida madrileña arrasando con todo, un joven pero ambicioso Loquillo se juntó con Carlos Segarra (Los Rebeldes) y, sobre todo, con Sabino Méndez, surgiendo sin saberlo el binomio más trascendental del rock en castellano. En una época en la que no era excesivamente complicado montar una banda, grabar, tocar y sonar, Loquillo y los Intocables (así se hacía llamar su primera formación) editaron en 1980 “Los tiempos están cambiando”, título en homenaje a Bob Dylan, un disco preparado en aproximadamente un mes que mezclaba con un sonido fresco pero profesional varias versiones, algunas canciones menores a ritmo de rockabilly y un clásico de los que ya justifican una carrera, “Rock & roll star”. La primera y única canción de Sabino Méndez en el disco irrumpía entre tanta fiesta y desenfreno con una intro memorable y una letra desmitificadora para abrir los ojos a los aspirantes a rock star de la época y mostrar la cara más trágica y oscura del negocio.

Un servicio militar de dos años obligó a Loquillo a parar en seco una carrera que acababa de comenzar pero que ya se intuía imparable. Sabino Méndez no duda en esperarle y a su regreso se plantan en Madrid, forman Los Trogloditas (al Loco y Sabino les acompañan en esta original formación Ricard Puigdomènech a la guitarra, Simón Ramírez al bajo y Jordi Vila a la batería) y lanzan en 1983 su primer disco, “El ritmo del garaje”, abriendo el LP con la canción homónima, toda una declaración de intenciones. La banda no fue del todo bien recibida en la capital, quizás por el tono un poco más agresivo que lo que se estilaba en aquel momento debido al toque punk de algunas de sus canciones. Sin embargo, el tiempo ha colocado este álbum en el lugar que le corresponde, uno de los más importantes de la música patria. Con Sabino ya tomando el protagonismo absoluto en la composición, el sonido de los Trogloditas se mostraba más crudo y salvaje, quedando ya los temas más desenfadados en meros apuntes entre los fogonazos de unos jóvenes que mostraban que iban muy en serio. Así, aparte de la icónica “Quiero un camión” y de las electrizantes “María”, “Pégate a mí” o “No surf”, destaca, como no podía ser de otra forma, “Cadillac solitario”. De nuevo con la mirada puesta en los derrotados, plasmando con imágenes casi cinematográficas el día después, el desamor, el encontrarse con uno mismo en medio de la derrota, “el amanecer me sorprenderá dormido, borracho, en el Cadillac, junto a  las palmeras luce solitario”.

El viaje ya no tenía vuelta atrás, el buque había tomado velocidad de crucero, y sólo un año después Loquillo y Trogloditas publicaron el EP “¿Dónde estabas tú en el 77?”, quizás su trabajo mas punk y crudo, abriendo con un clásico como “Las calles de Madrid” y cerrando con otro como “Avenida de la luz”, y dejando en medio una joyita oculta como “Canción de amor”. Llegados a este punto, la banda, perfectamente armada, ya apuntaba a ser referencia, a marcar el camino, y el Loco ya empezaba a atraer todos los focos, construyéndose el personaje, iniciando la leyenda.

logo loquillo1985-1990

Loquillo ya reinaba. Y cuando su legión de fieles seguidores, camiseta blanca remangada y chupa de cuero al hombro, pedían a gritos una nueva entrega de canciones, el Loco decidió dejar su cazadora en el armario, tirar de traje y dar una nueva capa a su figura. Así, “La mafia del baile”, su primer LP con Hispavox, supondría todo una bocanada de aire fresco en su repertorio, un disco que, tras la inicial “Bajo banderas”, despachaba de un plumazo su triada más importante: “Carne para linda”“Chanel, cocaína y Dom Perignon”“Rock suave”. La primera, un rocanrol clásico aportando vientos que quedaría ya para siempre fija en sus conciertos; la segunda, descubriendo su nueva faceta, con Loquillo en plan ‘crooner’, elegante, reivindicativo, mandando; y la tercera, un rock maduro, duro, salvaje.

La fórmula se repetiría, con más éxito si cabe, en “Mis problemas con las mujeres”. A la banda se incorpora el teclista Sergio Fecé, aportando un indiscutible salto de calidad . La canciones se debaten entre las más rockeras (“Siempre libre”, “El molino” o “Ya no puedo bailar”), y las más swing (“Brisa de abril”, “Mis problemas con las mujeres” o “El fantasma de Elvis”). Pero si alguna destaca sobremanera en el disco es “La mataré” (¿hay alguien que conozca a alguien que haya alguna vez sabido de alguien a quien no le vuelva loco esta canción?). Un rock con ramalazos rumberos en ritmo, interpretación y, sobre todo, pasión. Una canción que el 99,9% de los compositores hubiera pactado con cualquier diablo el haber hecho suya. Es sabida la polémica que la rodeó durante un tiempo, y es que estuvo muchos años apartada de los conciertos en, según palabras de Loquillo, homenaje y respeto a todas las mujeres maltratadas, asegurando que no la volvería a cantar mientras continuaran cometiéndose asesinatos machistas, después de muchas quejas de asociaciones que aseguraban que la letra era una apología del maltrato. Sea como fuere, la canción volvió a los directos, y vivir eso es algo que todo el mundo con sangre en las venas debería de disfrutar.

En 1988 llegaría el quinto álbum del grupo, “Morir en primavera”, posiblemente uno de los favoritos de sus seguidores, probablemente uno de los mejores de toda su carrera. Con un sonido depurado, una personalidad ya clara y definida, y unas canciones majestuosas, los Trogloditas se encontraban en el mejor momento de su carrera, pariendo clásicos sin cesar y con unas actuaciones en directo incendiarias y cada vez más masivas. Para este lote Sabino firma, entre otras, “El rompeolas”, “Todo el mundo ama a Isabel” o “Besos robados”.

Sin embargo, el tiempo dejaría a este disco como el último gran trabajo de Loquillo y Trogloditas. El éxito, la vida del rock ‘n’ roll star denunciada años atrás, (ya sabéis, sexo, drogas y r’n’r), comenzaba a hacer mella en la nave. Sabino comenzaba a tener serios problemas con la heroína, y el protagonismo cada vez más evidente de Sergio Fecé no llegaba a ser bien visto por el resto de la banda.  Y llegó el canto del cisne, y llegó su auténtico éxito masivo, y llegó el colocarse definitivamente como primera referencia del rock nacional, y llegó “A por ellos… que son pocos y cobardes”, el directo más importante de la historia en España (con permiso del “Rock & Ríos”). A la ya numerosa legión de seguidores se unieron un buen puñado de nuevos adeptos a la causa. Pero además se convirtió en el disco de moda, el disco del año, llegando a un buen número de gente que se quedaría en él.  ¿Tú también lo tienes, verdad? El álbum aparecía ‘troceado” en cuatro partes (caras) bien diferenciadas, desde la apresurada, más festiva y a veces y casi punk A, a la más swing B, pasando por la épica C, para acabar en la urbana D. Más o menos. Sabino Méndez aparecía en la grabación ya únicamente como guitarrista invitado, fuera incluso de la foto de portada, ya fuera de la banda, una banda rota, que pedía una reinvención, o al menos una reestructuración, paradójicamente en su momento de mayor éxito.

logo loquillo1990-1999

La nueva década presentaba a una formación en la cresta de la ola pero llena de dudas. Ya sin el creador de todos los éxitos del grupo y con el baño de masas que supuso “A por ellos…”, llegaba el momento de la reválida, de enfrentarse a la composición de nuevas canciones. Además, extramusicalmente, el grupo se encontró con importantes problemas económicos al descubrirse estafados, lo que hizo que no tuvieran más opción que seguir dando conciertos, aprovechando su buen momento de público, para intentar rellenar sus arcas. Con el guitarrista Xavi Tacker ocupando el hueco dejado por Sabino Méndez, Loquillo tuvo que tomar las riendas de las letras, bien ayudado por Sergio Fecé en el apartado musical. El resultado de aquel difícil disco se tituló “Hombres”, y en él se mostraba a una banda casi luchando consigo misma por sobrevivir, con una sobresaliente producción, un sonido rocoso y maduro, pero falto de temas para la posteridad. El primer single (porque en aquella época los singles aun tenían su importancia), el que daba título al disco, se me antoja uno de los más flojos de toda su carrera, y el segundo, “Simpatía por los Stones”, no dejaba de ser una simpática reivindicación. La gran noticia se llamó “Brillar y brillar”, primera incursión de Loquillo en el terreno country y, sobre todo, primera colaboración con Gabriel Sopeña, un (gran) músico zaragozano que poco a poco se convertiría en la nueva mano derecha del cantante.

En 1993 llegaría “Mientras respiremos”, el trabajo con el que los Trogloditas bajan una marcha, se adentran en sonoridades más folk, con actitudes más maduras, aunque sin faltar las buenas dosis de guitarrazos propios de la banda. Destaca especialmente en esta colección “John Milner”, tanto por la forma de escribir como por la delicada y precisa instrumentación con sabor country de Gabriel Sopeña, quien también es el encargado de la adaptación de “Man in black”, de Johnny Cash, rebautizada como “El hombre de negro”, y quedando como la única que ha aguantado el peso del tiempo en los set list de los conciertos de estos dos últimos discos de pulso con el éxito, un pulso que poco a poco se iba perdiendo, dejando ventas y repercusión cada vez menores.

Las inquietudes musicales de Loquillo eran cada vez más evidentes, ya no se sentía tan cómodo de cuero, o al menos únicamente de cuero, y sus inquietudes literarias, su bagaje cultural y su unión cada vez mayor con Gabriel Sopeña, un erudito musical, tenían que plasmarse de alguna manera. Y aquella manera fue el trabajo más arriesgado pero, visto con el paso de los tiempos, más necesario de toda su carrera. Dejando la parte artística en manos de Sopeña y Sergio Fecé, “La vida por delante” era un compendio de 10 poemas musicalizados, abarcados desde el rock suave, el folk, la canción francesa, el blues o el fado, entre otros estilos. Aquella aventura no fue bien recibida por el grueso de sus seguidores más radicales ni por una crítica que veía con cierto recelo la incursión de un rocker en el mundo literario y de la canción de autor. Sin embargo, como ya hemos dicho, se trata de un disco necesario por el frágil estado en el que se encontraban en aquel momento los Trogloditas, hecho desde el gusto y el respeto, y decisivo en una carrera que ya era extensa pero que no tenía visos de acabar, ajustando en el protagonista ya a la perfección el traje de crooner-rock.

Tras este paréntesis, Loquillo volvió a reunir a los Troglos, o lo que quedaba de ellos (es decir, Puigdomènech y Simón Ramírez), enfundándose de nuevo el cuero, y mostrando colmillos más que nunca. Sin embargo, “Tiempos asesinos” es posiblemente el álbum más fallido de toda su carrera, pecando de indefinición, de una producción impostada y de una dureza excesiva a veces. El pulso entre el lado más maduro y profesional del tándem Sopeña-Fecé con el nucleo duro y formacional de la banda se transformó en un collage de intenciones, de apuntes, que no se sabe muy bien cómo coger. “Ciudad muerta” y “Treinta y tantos” son quizás los temas más destacados de este disco.

Meses después se publicaría un acto de reivindicación de una generación. “Compañeros de viaje” es un doble directo en el que de un lado se muestra a una banda potente, interpretando algunas de sus últimas composiciones (“No más héroes”, “Canción urgente”, “Diez años atrás”) y rescatando lejanos temas como “Morir en primavera”, “María” o “Pégate a mí”. Sin embargo, la parte más interesante se encontraría en el CD2, recreando una especie de club de amigos por el que pasarían nombres como Jaime Urrutia, Ramoncín, Carlos Segarra, o Pepe Risi, entre otros, con quien interpretaría, y ya casi haría suya, “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?”. Se trata esta parte de una colección de temas propios, temas de amigos y versiones de temas legendarios, en una grabación relajada, casi de celebración, realmente interesante.

El fin de siglo acabaría con dos nuevos discos en solitario de Loquillo. “Con elegancia” sería la segunda entrega de poemas musicalizados, de nuevo con un gusto excelente, una producción deslumbrante, esta vez con el rock más presente, pero un rock elegante, en el que el Loco se mueve ya como pez en el agua, interpretando mejor que nunca. Y “Nueve tragos” retomaría el corte swing ya descubierto en la época de “Mis problemas con las mujeres”, un antojo del Loco para plasmar sus inquietudes y, de paso, dar tiempo a los Trogloditas para ver si había síntomas de recuperación o ya eran una causa perdida.

logo loquillo2000-2007

Entrado el siglo XXI, Loquillo se propuso revitalizar la carrera de los Trogloditas, y para ello puso toda su confianza en Jaime Stinus, un guitarrista y productor que también parecía ya de vuelta. Además contó con el legado del recientemente fallecido Pepe Risi, quien le confió algunos temas inéditos, y con la colaboración de Andrés Calamaro, con quien estrenaba amistad. El resultado de aquello se llamó “Cuero español”, y si bien no fue una resurrección en toda regla, sí que mejoraba los últimos trabajos del grupo, con un sonido rockero pero menos pesado, mirando con nostalgia al pasado en unas letras con el peso de quien ya lleva mucho vivido, y con una joya que quedaría como unas de las mejores composiciones del Loco, “Cuando fuimos los mejores”.

Sin espacio para las dudas, al año siguiente se publicó “Feo, fuerte y formal”, siguiendo y mejorando la línea de “Cuero español”, de nuevo con Jaime Stinus al mando, estrenando discográfica, con el regreso de Jordi Vila a la batería, y con un joven llamado Igor Paskual, integrante del grupo de glam Babylon Chat, a la guitarra y ayudando en la composición de algunos de los cortes del disco. Y esta sí que significó realmente la vuelta de Loquillo a la primera fila. Una nueva generación quedó reclutada, antiguos seguidores se reengancharon, y sus más fieles fans nunca se habían ido. Y buena parte de la culpa la tuvo, además de grandes canciones como “La edad de oro” o “Las chicas del Roxy”, el primer single, “Feo, fuerte y formal”, un tema con letra del Loco y música de Carlos Segarra que rápidamente se convirtió en un nuevo himno, el primer clásico de los Trogloditas después de muchos años.

La ‘trilogía del regreso’ se cerraría en 2004 bajo el nombre de “Arte y ensayo”, nueva colección que mantenía la buena forma, menos fresco que su predecesor, pero con el suficiente poso para seguir ganando protagonismo en la escena musical. Loquillo había recuperado definitivamente el sitio perdido. A la banda se había unido el guitarrista Guille Martín, un mítico de la escena madrileña (Desperados, Los Rodríguez, Jaime Urrutia, entre otros), quien enseguida conectó de forma formidable con el Loco y con Igor Paskual, formando una extraordinaria dupla mezcla de juventud y veteranía, y en aquel momento posiblemente el Loco poseía la mejor banda de su carrera. Del disco sobresalen cortes como “Rock & roll actitud”, “El hijo de nadie”, “Veteranos” o “Corre, rocker, corre”, un dardo envenenado a Sabino Méndez, quien por aquellas fechas había editado un libro dejando en bastante mal lugar a Loquillo.

Ese mismo año aparecería la banda sonora del documental “Mujeres en pie de guerra”, de su compañera sentimental, Susana Koska, un disco que musicalmente podría entroncar con “los de poetas”, y que de nuevo muestra las inquietudes del Loco más allá del rock ‘n roll.

Aprovechando la buena forma de la banda en directo se publicará “Hermanos de sangre”, un doble cd y dvd mostrando una parte más multitudinaria y otra más íntima en dos conciertos en Bilbao y Barcelona, plasmando a la perfección el sonido de la banda, y siendo a la postre el último disco firmado por Loquillo y Trogloditas. Realmente el nombre se mantenía ya por un tema más romántico que artístico, pero llegó el momento del “basta”. Jordi Vila había recaído en la heroína y Puigdomènech había abandonado meses atrás debido, entre otros aspectos, al peso cada vez mayor de Igor Paskual. Pero antes de la despedida, había que cerrar el círculo. Casi por sorpresa, en uno de esos conciertos apareció en el escenario Sabino Méndez para colaborar en “Rock & Roll Star” y “Cadillac solitario”. Las heridas se habían cerrado, y era de justicia poética el reencuentro.

Las buenas noticias dudarían poco, ya que Guille Martín tuvo que abandonar la banda debido a un cáncer de pulmón. Jaime Stinus ocuparía su sitio en el escenario. Fallece Guille Martín. Y el Loco comunica que abandona los Trogloditas (el nombre es propiedad de Simón Ramírez). Antes, en un acto de reivindicación, o respeto, o fanatismo, como quiera llamarse, la banda teloneará a los Who y a los Rolling Stones en sus giras en España, con Sabino repitiendo colaboraciones. Sin duda un inmejorable final para un nombre fundamental en la historia del rock nacional.

logo loquillo2008-2015

Y nueva página en la historia de Loquillo. Su primer disco en solitario (definición rara, ya que desde hace muchos años él era el auténtico responsable de los Trogloditas, y de la anterior etapa únicamente se echa en falta el bajo de Simón Ramírez) se cocinaría a fuego lento, con mimo, dejando toda la dirección artística en manos de Jaime Stinus. En “Balmoral” quedan patentes todas las capas del Loco, desde la rockera, a la de canción de autor, pasando, cómo no, por la de crooner. Todo desde una perspectiva madura, reivindicando el pasado. De esta forma, con una formación engrasada y compenetrada, sin lastre, con un repertorio inigualable, Loquillo se plantó a sus casi 50 años en una nueva juventud, con ganas de demostrar cosas cuando ya lo había demostrado todo. Como decíamos, el disco va desde el rock marca de la casa pero con el poso de la experiencia (“Hotel Palafox”, “Línea clara”), a la épica de “Memoria de jóvenes airados” o “Hermanos de sangre”, pasando por el toque rocker de “Soy una cámara”, y la elegancia de “Balmoral”, “Vintage” y “La vida es de los que arriesgan”. Es decir, una especie de “todo esto es lo que sé hacer, y ahora lo hago mejor que nunca”. Como canción de presentación se escogió “Cruzando el paraíso”, una maravilla que ha conocido tres versiones diferentes, una con su única voz, y duetos con el legendario rockero francés Johnny Hallyday y otra con el, por qué no, también legendario rockero argentino Andrés Calamaro (y ahora me permito la licencia y me doy el gustazo de elegir esta última para el vídeo).

En 2009 se publicaría una antología celebrando sus 25 años de carrera titulada “Rock & Roll Star. 30 años”, cuya principal aportación sería la regrabacion de ‘El hombre de negro”, aportando unos arreglos completamente nuevos, y con la colaboración en las voces de Calamaro, Enrique Bunbury y Jaime Urrutia, una alineación de auténtico lujo que en más de una ocasión ha estado cerca de realizar una gira conjunta, unos conciertos que hubieran sido posiblemente uno de los acontecimientos más importantes del rock patrio (juntar en un mismo escenario los repertorios de Loquillo+Trogloditas, Andrés Calamaro+Los Rodríguez, Bunbury+Héroes del Silencio y Jaime Urrutia+Gabinete Caligari… un escándalo!!!). Todo se originó a raíz del tema de Urrutia “¿Dónde estás?”, en el cual colaboraba este cuarteto de ensueño. Finalmente el proyecto no cuajó, acabando con ciertas tiranteces incluso. Pero queda el vídeo, un muy buen y entretenido vídeo casi caricaturesco, mostrando a cuatro tipos duros (uno virtual) sobreviviendo a los golpes, mostrándose de nuevo en pie, en pie y de negro. Una filosofía y una fotografía de la vida.

En el año 2011 vuelve a musicalizar poemas, de nuevo con Gabriel Sopeña a cargo de todo el apartado musical, si bien esta vez ya se ha perdido el efecto sorpresa y en esta ocasión los textos elegidos son en su totalidad de Luis Alberto de Cuenca. “Su nombre era el de todas las mujeres” resultaba además menos heterogéneo que sus anteriores incursiones en la poesía, abrazando de nuevo ese rock elegante y adulto al que tanto se está acostumbrando el Loco, además de ser más concreto en las letras, con la mujer como eje protagonista del disco. Destacan de esta colección cortes como “Political incorrectness”, “Nuestra vecina”, “Cuando vivías en La Castellana” o “La malcasada”.

Y aprovechando la consiguiente gira en recintos de reducido aforo y peculiares características, llega la hora de plasmar en un directo esta faceta ya totalmente asumida por su público. “Loquillo en Madrid” es además el primer “live” del Loco grabado en la capital, y la riqueza de arreglos que pueden disfrutarse hacen de este nuevo recopilatorio, al menos por esta vez, algo necesario y enriquecedor, plasmando en él los temas de todos sus discos “de poetas”, además de los cortes más “de autor” de toda su trayectoria.

Ya anunciaba Loquillo que su próximo proyecto iba a volver a virar a los sonidos más crudos y garajeros, retomando el cuero, regresando a una actitud social y combativa, acorde con los tiempos actuales. La totalmente recuperada relación con Sabino Méndez iba a quedar plasmada en “La nave de los locos”, ya que se trataba de un álbum compuesto por 10 antiguos temas de Sabino a los de Jaime Stinus les dio un buen lavado de cara. De este disco ya hablamos largo y tendido en su día, por lo que remito a la inmejorable reseña que de él hizo el compañero Jorge, insistiendo únicamente en que no resultó finalmente tan agresivo o incómodo o como se intuía, pero sí fue un buen regreso a los sonidos rockeros de antaño.

2014, nuevo directo. “El creyente”. Tampoco recuerdo muy bien cual fue la excusa para este nuevo recopilatorio, pero con alguna se vendería. Pues nueva recolección de canciones, de nuevo clásicos de siempre mezclados con sus nuevas composiciones, con una banda en gran forma que pule y hace algunas de las mejores versiones que muchas de estas canciones han conocido nunca. Un gusto darle una escucha, pero totalmente prescindible. Sí sirve para cerrar la colección de vídeos tal y como empezamos, con “El Cadillac”, para apreciar la evolución de su sonido y ver en esta actuación todo un compendio de las facetas del Loco sobre un escenario -presencia, chulería, respeto, interpretación pasional, fuerza y rabia, y el apoyo y abrigo de un gran puñado de músicos-. (Si bien los vídeos elegidos para sonorizar este texto son de las canciones más conocidas de su carrera, no olvides que hay salpicados enlaces al resto de canciones, para poder recrearte con mayor profundidad en su archivo).

Y nos plantamos en 2015 sin que pare la máquina, con un nuevo proyecto, esta vez junto a la veterana banda de rockabilly The Nu Niles, “Código Rocker”, donde recrea parte de su cancionero, algunos de los temas más rockers, que suenan ahora más rocker aun, aunque no deja de ser un disco menor, de trámite. Desde el gran “Balmoral” de 2008 Loquillo ha sacado numerosos discos, pero ninguno con composiciones totalmente nuevas (ya sean poemas, o canciones viejas de Sabino, o varias recopilatorios y directos, y ahora este nuevo rescate de canciones antiguas). Va tocando nueva colección de inéditos para corroborar que el proyecto en solitario no se va a nutrir de redecoraciones o reinvenciones de cosas ya conocidas. Por lo tanto, su nueva entrega de canciones, “Viento del este” se convierte en una nueva reivindicación, una nueva prueba de fuego para alguien que tiene muy poco que demostrar a estas alturas, y cuyas (buenas) impresiones dejamos en la siguiente reseña: “El nuevo/viejo traje de Loquillo”.

Me queda la duda de si este repaso a la trayectoria de José María Sanz, aka Loquillo, ha conseguido resolver en parte la incógnita planteada al principio de cómo un tipo que no canta bien, que no toca ningún instrumento y que no ha compuesto casi ninguno de sus más importantes temas se ha mantenido en la cresta de la ola (casi siempre) durante los últimos 35 años. Apunto algunas ideas:
· Se puede reconocer en él a alguien bien conocedor del mundillo musical, inteligente, luchador, ambicioso y con inquietudes.
· Se ha sabido siempre rodear de buenas compañías, ya que, aparte de grandes bandas, siempre ha apoyado sus diferentes etapas en excelentes músicos, en profesionales poseedores artísticamente de aquello de lo que él adolece (Sabino Méndez, Gabriel Sopeña, Jaime Stinus, Igor Paskual).
· Tiene una presencia, una pose y una figura deslumbrante.
· Y estamos hablando de rock ‘n’ roll, así que, afortunadamente, no hay fórmulas ni teorías absolutas. Loquillo ha conseguido convertir a Loquillo en Loquillo. Sea como sea. Y que dure. ¡Larga vida al Loco!

loco

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20 comentarios leave one →
  1. Rodrigo Martín permalink*
    19/03/2015 12:25

    Excelente y completísimo post, Sergio. Para mí, coincidiendo bastante con tu texto, Loquillo ha sobrevivido tantos años y se ha convertido en uno de los Artistas (así, con mayúsculas y en general) más importantes de este país sobre todo gracias a dos cosas: su descomunal presencia y carisma, y un cancionero asombroso e inigualable. De acuerdo con que “Cadillac solitario”, “Ritmo del garaje”, “La mataré” y “Rock & roll star”, a las que yo añadiría “El rompeolas” e incluso “Feo, fuerte y formal” (por dejarlo sólo en estas, y dejando de lado otras muchas también excelentes), entrarían perfectamente en una lista de las 10 mejores canciones de rock en español de todos los tiempos. Tras disfrutar como un enano de “Balmoral” y “La nave de los locos” (no tanto con “Su nombre…”), yo acojo “Código Rocker” con reservas, espero encontrarme algo divertido y ligero y poco más, por lo que también espero que no tarde mucho en recuperar el espíritu que le llevó a “reinventarse” en 2008 y vuelva a entregarnos en breve nuevas composiciones a la altura de su legado. Estoy convencido de que será así. Mientras, seguiremos disfrutando de sus demoledores directos. ¡Larga vida al Loco!

    • Sergio Almendros permalink*
      19/03/2015 21:42

      coincidimos entonces bastante en nuestra admiración y visión sobre el Loco. también es verdad que su cancionero se lo debe en mucha parte a sus “socios”. pero él lo defiende con extremo oficio y respeto

  2. Alekxander permalink
    27/03/2015 9:39

    Al loco solo le falta una cosa. Silencio. silencio para no decir una cosa y a la frase siguiente la contraria poniendo en evidencia su gigantesca incultura general.
    Por cierto el Banco de Sabadell ha pagado la fianza del chorizo Rodrigo Rato. Que se sepa loco.

    • Sergio Almendros permalink*
      27/03/2015 13:42

      es cierto que su verborrea es otra de sus principales características. pero yo prefiero a un artista así, que se moje, que diga cosas, que incluso provoque, antes que los políticamente correctos que sabes lo que van a decir antes de que les hagan la pregunta. aunque eso conlleve contradicciones en muchas ocasiones.
      no estoy de acuerdo contigo en que loquillo peque de una “gigantesca incultura general”, para nada, pero bueno, lo compensas con el haberte pasado por aquí y haber dejado tus impresiones, siempre de agradecer.
      saludos alekxander.

  3. 27/03/2015 15:23

    Buen texto sobre Loquillo, aunque personalmente no estoy nada de acuerdo en su opinión sobre los discos de los 90, en especial “Hombres”, que para mi es su mejor trabajo.
    Y lo dice uno que lo lleva siguiendo y escuchando desde siempre.
    El momento era difícil, y lograron sacar una colección de canciones miticas. Por desgracía, en aquellos años, ya el publico español empezaba a mirar hacía otro lado en lo musical…

    • Sergio Almendros permalink*
      28/03/2015 11:35

      es un buen disco “Hombres”, y definitivamente aceptable sabiendo la complicada situación de la banda en ese momento, pero venían de encadenar tantos clásicos que se me antoja inferior a los anteriores. pero es solo una opinión.
      saludos JAMR.

      • Johnny99 permalink
        30/03/2015 13:37

        Hola a todos. Yo también estoy con el Loco prácticamente desde los Intocables. Coincido en que lo mejor de su carrera es que a todos, en algún momento, nos ha dejado descolocados. Eso es lo que caracteriza a un artista de verdad, que no se conforme con grandes éxitos o con su banda de toda la vida. Ayer mismo estuve escuchando “Los tiempos están cambiando” y se echan de menos esas canciones y esa actitud. Algo chulo, sí, pero en el fondo no es más no menos que rock and roll, sentirse un bicho raro a veces y acudir a conciertos en los que, en mi caso, a mucho les doblas la edad. De “Código rocker” solo espero buena música, buenos arreglos y el respeto que siempre ha demostrado hacia su cancionero. Yo recuerdo haberlo visto en las fiestas de Cornellà saltando a pegarse con un gilipollas que le había lanzado una cerveza, atronando el añorado Palacio de los Deportes con los Trogloditas, haciéndome cantar en casa a pleno pulmón “Feo, fuerte y formal” y leyendo todas sus entrevistas que caen en mis manos. Pues eso, larga vida al Loco y al rock and roll. Elvis vive.

      • Sergio Almendros permalink*
        30/03/2015 13:39

        muchas gracias por tu pasional apunte.
        eres de los nuestros.

  4. 31/03/2015 10:46

    Excelente trabajo sobre la carrera de Loquillo. Pero estoy convencido que JAMR tiene razón en su apunte y aprovecho para reivindicar aquel enorme LP rojo de 1991 que en mi opinión y después de leer bastante los análisis que se han hecho sobre los discos de Loquillo aún no se le ha hecho justicia.
    Prácticamente toda la critica realza las enormes canciones de Sabino en los años ’80 ocultando composiciones posteriores que creo que están a la misma altura pero con un grado superior de técnica y madurez. Si analizamos bien “Hombres” podemos calificarlo como un disco de “hard rock” sin fisuras de principio a fin.
    Efectivamente la banda está rota pero también muy engrasada por la cantidad de galas que se habían hecho en los últimos años. La concepción del disco da a entender que querían grabar algo muy potente, con mucha energía y más maduro de lo que habían hecho hasta entonces.Para ello la responsabilidad, en gran parte, se encomienda a Segio Fecé en lo musical y JM Sanz escribiendo las letras.
    Podemos entender el reto que suponía estar en lo más alto de la fama y perder al principal compositor y letrista y aún así y aquí viene lo curioso, aparecen enormes temas muy potentes como “Blanco y Negro”,”Amigo”,”Ciudad frente a mí”,”Pistas de choque”, y también el himno “Simpatía por los Stones”.etc.
    Desprenden una energía que discos anteriores no tienen. La voz del Loco,en ese momento, parece estar diseñada para ellos.
    Los solos de guitarra son enormes y complicados, la mayoría firmados por Xavi Tacker, el sonido de la batería de Vila excelso, posiblemente porque eran los temas que mejor le iban a su forma de tocar. Los arreglos de Liba Villavecchia con el saxo sobresalientes el piano de Fecé excelente y la linea del bajo de Simón es la adecuada en todo momento.
    Curiosamente si nos vamos al apartado de baladas también escuchamos temas tremendos; “·A golpes de corazón”, “Diez años atrás” “Brillar y Brillar”y en mi opinión y sin duda la enorme canción del disco “Rosas cortadas”. Los medios tiempos también son magníficos, “Un hombre puede llorar” con la firma de Carlos Segarra y “Chicas” con un dialogo Tacker-Villavecchia notable. En este disco encaja todo.
    Si bien es cierto que Loquillo tiene varios lenguajes y puede grabar temazos como “Lisboa” o “Pregunta más allá”(1994) su enorme energía vocal sobresale en el estilo que desprende “Hombres”.
    El grupo, roto, pero engrasado como un tren firma un disco completo que el tiempo colocará en su lugar. Los que tuvieron la suerte de poder ver los conciertos de aquella gira “Pista de choque tour’92” saben de lo que estoy hablando. El repertorio del “A por ellos…”(1989) se juntó con el de “Hombres” y aquella banda que yo ví, con aquel repertorio en directo, arrasando de principio a fin será muy difícil de olvidar.

    • Sergio Almendros permalink*
      01/04/2015 8:58

      gracias por tu visita y por tu disección del ‘Hombres’, del cual ignoraba que contaba con tantas simpatías. me reitero en que me parece un buen disco, con algunos cortes destacables, pero falto de temas sobresalientes.

  5. PEDRO permalink
    16/09/2015 16:26

    “MI PALABRA, MIS COJONES Y MI BANDA DE ROCK AND ROLL”…..LARGA VIDA AL LOCO!!!

  6. Maka permalink
    01/05/2016 14:40

    Comparto las buenas criticas a Hombres. Un buen disco que descoloca a todos por un grupo en transformación. Para mi fueron los mejores directos de Loquillo y los Trogloditas. Con un Tacker inmenso!!

  7. 01/07/2016 16:49

    Gracias por este grandísimo artículo. Estoy de acuerdo en casi todo. Yo soy de los que descubrió al Loco en 1989 (con 9 años) y aunque reconozco el mérito de su carrera hasta entonces, prefiero lo que hizo después, sobre todo al amparo de Gabriel Sopeña (aunque su mejor disco me sigue pareciendo ‘Balmoral’).

    Para quienes también les interese Gabriel, comparto una entrevista que le hice donde hablamos largo y tendido de su relación con el Loco. Espero que os guste.

    http://www.manuguerrero.es/gabriel-sopena-un-humanista-del-siglo-xxi.html

    Saludos.

    Manu

    • Sergio Almendros permalink*
      04/07/2016 11:14

      muchas gracias por tus palabras manu!!!

      • Cris permalink
        29/09/2016 13:00

        Hola ya ha salido el libro de las letras de Loquillo, mañana firma en Fnac Sevilla a las 12h

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