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‘12 años de esclavitud’: latigazo de realidad

20/12/2013

12 años de esclavitud Michael Fassbender y Chwijtel Ejiofor

Puede sorprender que a Steve McQueen, uno de los cineastas que mejor han sabido tomar el pulso de los tiempos presentes con esa maravilla que es ‘Shame’ (puesto número dos en nuestra lista de mejores películas de 2012), le haya dado por retrotraerse siglo y medio para pasarse al cine histórico y tratar abiertamente un tema tan sobado como la esclavitud de las personas de raza negra en gran parte de EE.UU. Sin embargo, habrá que recordar que el debut cinematográfico de este prestigioso videoartista, ‘Hunger’, ya se basaba en un caso histórico: la huelga de hambre de 1981 por parte del IRA. Y, aún es más, podemos concluir que, en cierta manera, las tres películas hasta ahora firmadas por McQueen inciden en algún tipo de esclavitud o, especialmente, de falta de libertad. Desde los planos cortos del autoimpuesto veto a la comida de un prisionero y las implacables demandas de la adicción al sexo  parecemos pasar a un plano general que mira a estas lacra desde su representación histórica más característica en su flamante ’12 años de esclavitud’.

Tras ser un asunto muy presente en las teleseries y el cine de los años setenta y ochenta, la esclavitud pareció haber desaparecido del mapa (con excepciones como ‘Amistad’) en las siguientes dos décadas. Sin embargo, puede que por la creciente influencia de la pujante élite afroamericana en EE.UU, parece haber regresado con fuerza. Sin ir más lejos, en los últimos dos años hemos podido ver visiones que lo tocaban (‘Django desencadenado’, ‘Criadas y señoras’ e, incluso, tangencialmente, ‘Lincoln’) desde los más antagónicos puntos de vista. McQueen certifica este tendencia y lo aborda desde su versión más ‘estándar’, mediante la adaptación homónima de la autobiografía de Solomon Northup, un negro libre, casado y con hijos, culto (es un virtuoso violinista) y, hasta cierto punto, acomodado que reside en el estado de Nueva York y que, tras ser engañado, es raptado para ser vendido como esclavo, situación en la que permanecerá doce terribles años.

McQueen no tiene prisa, sabe del potencial del material que tiene entre manos y dedica los primeros 40-50 minutos del filme, los menos memorables, a ponernos en situación, desde el arbitrario rapto de Solomon en Washington y su posterior traslado en barco hacia los campos de Luisiana donde trabajará hasta su establecimiento en la hacienda del hipócrita benevolente William Ford (Benedict Cumberbatch). El relato no ahorra en momentos escalofriantes, con el personaje de Paul Dano como gran instigador (ya saben, si buscan un actor para un papel desagradable, no se les ocurra hacer casting…su hombre es Dano), pero su efecto se mitiga ante la predisposición de los espectadores informados sobre el filme y la condescendencia que provoca el ‘efecto acumulación’. Incluso, el personal director se nos presenta mucho más funcional de lo acostumbrado y solo brilla de verdad en ese alegórico y tajante plano con la Casa Blanca al fondo.

12 años de esclavitud Chiwetel Ejiofor Benedict Cumberbatch Paul Dano

Es cuando Solomon es adquirido por Edwin Epps (Michael Fassbender) cuando definitivamente el fuego alcanza la gasolina y todo explota. La brutalidad del psicótico e imprevisible Epps se ceba con todos sus trabajadores, pero especialmente con el más peligroso por su valía y su orgullo, Solomon.  El argumento se enriquece bifurcándose con una línea magistral, el terrorífico encaprichamiento -en todos los sentidos-  de Epps con la pequeña Patsey y los celos que provoca esta circunstancia en su odiosa esposa (una comedídisma Sarah Paulson), que, ante la impotencia de tener que cargar con un matrimonio absolutamente roto, descarga todo su odio sobre los más indefensos, sus esclavos.

La tensión conquista la pantalla. La violencia explícita se condensa en dos ahorcamientos que ponen los pelos de punta y que McQueen escenifica de maravilla, en una expansión de su característico estilo seco y certero, logrando sacar muchos más significados colaterales al propio impacto del terrible castigo. Pero el doctorado del cineasta llega con los latigazos más escalofriantes que haya albergado una pantalla de cine, una escena que va creciendo frenéticamente y es culminada con un plano fijo que resulta uno de los grandes segmentos cinematográficos de los últimos años. Nudo en la garganta asegurado. Sin embargo, es en las situaciones cotidianas cuando mejor se ejemplifica la cruel discriminación, la absoluta pérdida, ya no solo de la libertad, sino de lo que quizás es más importante: la identidad. En esta situación asfixiante, solo se puede hallar consuelo en los placeres más primarios. La música, los bellísimos cantos de los esclavos mientras recogen algodón se convierte en pura ambrosía, y la mera contemplación de la exuberante naturaleza circundante, prueba de la existencia de un Dios que sirve tanto para albergar esperanzas a los esclavos como para justificar los dislates de su amo, puede ser lo más cercano a estar en el paraíso. Y eso es algo que McQueen sabe recoger sutil y perfectamente.

12 años de esclavitud Esclavos

’12 años de esclavitud’ será recordada en el futuro por muchas razones, pero lo que nunca se podrá olvidar, ni siquiera en el corto plazo que marcan los Oscar, son sus interpretaciones. El duelo actoral entre Chiwetel Ejiofor y Fassbender es estelar, con la revelación Lupita Nyong’o al fondo. La elección de Ejiofor para interpretar a Solomon es un triunfo absoluto. Caracterizado por sus personajes ‘classy’ (no hay más que ver, por ejemplo, ‘Melinda y Melinda’), Ejiofor es ideal para encarnar la brusca bajada al infierno de la esclavitud de su personaje. Más allá de los momentos descollantes, el enorme mérito de Ejiofor se basa en mostrar ese extrañamiento, esa conmoción con los pequeños gestos, traduciéndose especialmente en la mirada, en esos ojos progresivamente derrotados por la ignominia, y en las posturas, con ese creciente encorvamiento. Mucho menos introspectivo es el Ebbs que interpreta Fassbender. El odio permanente; esa mente inquietante, nerviosa, siempre maquinando su próxima fechoría; el vacío existencial y sus tremebundos arrebatos de furia son trasladados a la pantalla magistralmente por un Fassbender rebosante de carisma, que mira de tú a tú al Daniel Day Lewis más extremo de ‘Gangs of New York’ o ‘Pozos de ambición’. Es un actor superdotado, pero Fassbender nunca brilla tanto como lo hace en las películas de McQueen. Su mutua complicidad y dependencia nos hace a algunos recordar otra inolvidable dupla: la que formaban Martin Scorsese y Robert de Niro.

Gran parte de la victoria de McQueen es la de mantener su estilo y su visión, pese a su desembarco americano y el crecimiento en medios -solo así se explica la ‘sobrada’ de utilizar a un titán como Paul Giamatti para un papel tan minúsculo y la presencia de Hans Zimmer para culminar un gran ‘score’-, hasta el final. Así, cuando la -excesiva benevolencia del personaje de Brad Pitt -es productor de la cinta, no lo olviden- y el último tramo del metraje parecen acercarnos al límite del melodrama, el cineasta británico sabe virar en el último minuto para ahuyentar toda sospecha de maniqueísmo y aclararnos que la discriminación y la injusticia no era patrimonio exclusivo del Sur, solo las formas.

Permitidme desvelar uno de esos pensamientos que me rondan la cabeza cuando desconectan mis neuronas: Nunca me gustó la idea de que el director de ‘Shame’ y ’12 años de esclavitud’ se hiciera excesivamente famoso. La razón es su nombre o, más bien, el hecho de que  comparta apelativo con unas de las estrellas más grandes que jamás ha dado el séptimo arte, uno de los seres humanos de mayor carisma que nunca han existido. Y odiaba el futurible momento en que tuviera que referirme a este último y aclarar que hablaba de ‘Steve McQueen, el actor’. Bien, pues me voy a tener que aguantar. Porque de ‘Steve McQueen, el director’ vamos a tener que hablar mucho. Porque sí, ya es un grande.

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15 comentarios leave one →
  1. Xoloitzcuintles permalink
    21/12/2013 1:47

    Buena película, desde luego, aunque creo que no me ha gustado tanto como al autor. Es muy correcta, muy bien interpretada y muy bien rodada, el mayor problema que le veo es su obviedad, el guión solo intenta reflejar esa parte negra de la historia americana y en eso se queda, los personajes están bien definidos pero son muy sencillos, no hay sorpresas, pero claro, tampoco pretende el señor McQueen que las haya, así que tampoco lo reprocho en exceso, la película es honesta y va a lo que va.

    Se cuela sin dificultad entre las mejores del año (de primer estreno en 2013, las que han llegado tarde a España como ‘Mud’ no cuentan).

    • Alberto Loriente permalink*
      21/12/2013 13:00

      Hola Xoloitzcuintles,
      Muchas gracias por opinar.
      Disiento en tu visión sobre los personajes, los de Ejiofor, Fassbender, Paulson e, incluso, Cumberbatch me parecen muy completos. Especialmente en el caso de Solomon, que se diferencia claramente del resto de sus compañeros de esclavos, que no aspiran a ser más de lo que son porque no conocen otra realidad. A Solomon se le ve,en mi opinion, en cada plano su angustia, no ya por sus penosos trabajos, sino, sobre todo, por haber perdido todo lo que había conseguido en la vida. Escapar del destino marcada para su raza en aquellos tiempos. Ese debate entre la nueva realidad y la antigua siempre está presente y, desde mi punto de vista, de una forma muy lograda.

      Coincido en que se cuela entre lo mejor de 2013, pero de eso tocar hablar próximamente…

      Un saludo!

      • Xoloitzcuintles permalink
        22/12/2013 0:49

        Muy buenas, Alberto,

        Ahora que comentas la angustia del protagonista, otra cosa que no me terminó de convencer es que el momento en el que Solomon pierde su libertad se siente demasiado precipitado, apenas se presenta al personaje antes de que lo encierren (un par de escenas con su familia, revelando su posición social y ya) y creo que no se alcanza una conexión emocional con lo que le ocurre al personaje, porque no lo conocemos y no se llega a comprender bien, a nivel emocional, qué es lo que ha perdido, de hecho la escena más fuerte del primer tercio probablemente sea la de Cumberbatch separando a la mujer de sus hijos, precisamente algo que no tiene que ver con el protagonista.

        Desde luego que la interpretación de Ejiofor es magistral, pero para mi gusto la película depende demasiado de ello para poder conmover al público, y aunque su sufrimiento se transmite bien, creo que es más el sufrimiento que “se ve” (los castigos, los trabajos forzados) más que el otro, el que suma las penosas condiciones de vida al hecho de que ese hombre ha saboreado la libertad antes y ha sabido lo que es vivir dignamente, al contrario que sus compañeros. Quitando el montaje de los primeros minutos, en el que se intercalan escenas del Solomon esclavo con el libre, el resto se centra en sus “12 años”, y en esa etapa no termino de ver eso.

        Bueno, tampoco me voy a pasar de crítico, lo cierto es que hay que ponerse muy quisquilloso para sacarle fallos a esta película, y ninguno es de gravedad.

        Un saludo, seguiré atento a próximas entradas en este magnífico blog, no sé si lo he dicho antes pero de su temática es de los mejores que conozco, me gusta mucho vuestro estilo.

      • Alberto Loriente permalink*
        22/12/2013 11:43

        Ante todo, muchas gracias por los elogios.
        En mi opinión, la intención de McQueen, un director más bien de mirada fría y analítica, no es la de que empaticemos mucho con el personaje y el comienzo solo lo quiere para que percibamos el brutal cambio de vida que sufre Salomon. A riesgo de ‘spoilear’ demasiado, te doy la razón, junto con el plano que comento en el post, lo mejor del primer fragmento de la película es la decisión de ese Cumberbatch, un personaje más importante de lo que dicta su relativamente corta aparición.

        Un saludo

  2. El Olonés permalink
    04/01/2014 1:47

    Saludos Mr. Albert!

    Para mí esta película es lo mejor que he visto últimamente. Y el adjetivo para mí sería “demoledora”.

    Es un relato de lo peor que somos capaces de albergar los seres humanos, de esa parte atroz de nosotros mismos que nos convierte en ser capaces de construir y legitimar aberraciones como la esclavitud, como la más salvaje forma de sometimiento y dominación de un hombre sobre otro. Como el apartheid, como las fronteras del mundo rico.

    Y es un retrato sin ningún tipo de concesiones: duro, explícito, llevado a un realismo que duele, que te hace retorcerte en la butaca. Hacía tiempo que no sufría viendo una película.

    Yo creo que hace falta sufrir con cada uno de los interminables latigazos o con cada segundo del horroroso ahorcamiento en el que nuestro protagonista queda agonizante pero no muerto, con cada segundo del miedo impidiendo (casi) ningún gesto de piedad o, mejor, de solidaridad y rebeldía.

    Casi un documental que es película. Pero es que además me parece una gran película, bien hecha, bien interpretada, con personajes bien construidos, y de bella factura.

    ¿Qué me dices de la emoción con la que salen los cantos de dolor y de esperanza de los esclavos? Esa forma de llorar y gritar en compañía, el puro alma del soul, valga la redundancia.

    Sí, esta vez mi comentario es entusiasta por “12 años de esclavitud”.

    Y el desasosiego de saber que seguimos demostrando, como especie, que al igual que capaces de los más nobles y generosos, los hombres y las mujeres somos capaces de los peores actos de crueldad y sadismo.

    Sólo me resta felicitarte el año, Mr. Albert, y desearte a ti y a tus compañeros de cadillac un gran año lleno de todo lo bueno de la vida.

    Un noctámbulo saludo, buenas noches

    El Olonés

    • Alberto Loriente permalink*
      04/01/2014 12:25

      Hola, Olonés!

      Muchas gracias por la felicitación. Mis compañeros y yo te deseamos también un gran año.

      Como bien dices, ’12 años de esclavitud’ expone lo peor del ser humano, un sistema degradante, que, en mi opinión, tiene como elemento más estremecedor el hecho de que llegara a ser visto como algo normal, algo cotidiano y que plantara tanto miedo en el alma de las personas (como refleja magistralmente la escena del ahorcamiento).
      Y la escena de los latigazos, de lo mejor que he visto este año. La planificación de McQueen es de maestro.

      Un saludo.

  3. Tamara de Lempicka permalink
    05/01/2014 17:40

    Hola Alberto,

    Otra gran película de ese ‘cirujano’ (cinematográfico se entiende) de la condición humana, que es McQueen, siendo ésta la más comercial de las tres, quizás la más asequible para cualquier espectador por su temática y por cómo está contada.

    McQueen vuelve a rodar con su habitual precisión, con su estilo explícito y descarnado, consiguiendo una vez más oprimir el pecho del espectador, no sólo ante esos latigazos salvajes, sino más ante la exhibición de una injusticia y un abuso arbitrarios y sistemáticos y lo peor, impunes. McQueen es un maestro creando debate con sus películas e induciendo al espectador a sentir, pensar y juzgar por sí mismo.

    Mención aparte merece el reparto estelar de esta película, magníficos actores que están soberbios en sus papeles, desde los que tienen cortas apariciones hasta los que soportan el peso de la película. Tal como dices, épico el duelo interpretativo entre Ejiofor y Fassbender. Estoy casi segura de que Ejiofor se llevará el Oscar por esta película, su interpretación es soberbia en un papel muy ‘proacademia’ (mucho me tendría que equivocar) y no tan segura de que a Fassbender se lo den, los villanos no gustan demasiado a los académicos (ojalá me equivoque!), aunque lleve ya tiempo mereciéndoselo

    Ya sabéis mi rendida admiración por ‘Fassy’ (viene de lejos :-) pero ¿cómo no?: es un portento de la interpretación, un superdotado como dices, y es en las películas con McQueen donde saca toda su garra, interpreta ‘desde las tripas’ y su figura se hace enorme. Su gran mérito además reside en que resulta imposible quitar los ojos de su personaje, por muy repulsivo y desagradable que sea (me recordó en muchos momentos al Amon Goeth de Ralph Fiennes en ‘La lista de Schindler’), porque su excepcional carisma y talento llenan la pantalla y la traspasan, y eso lo tienen muy pocos, ya lo dije una vez. Tampoco me quiero olvidar de Lupita Nyong’o, quizás con el personaje más conmovedor y desgarrador de todos, simplemente excelente.

    Sin duda, una de las mejores películas del año, como ya aparece en todas partes, también en vuestra selección de lo mejor del 2013. Sólo me resta decir que la progresión de Mcqueen es imparable, que sólo con tres películas ha puesto el listón muy alto y que lo que puede venir a partir de ahora puede ser la consolidación de la carrera de un excepcional director de cine. Aquí estaremos para verlo.

    Muchos saludos y abrazos, chicos.

    • Alberto Loriente permalink*
      06/01/2014 22:43

      Hola, Tamara.
      Qué decir a tu excelente comentario de ’12 años de esclavitud’, pues que coincidimos plenamente. Lo de Ejiofor, aunque me parece favorito, no lo tengo tan claro, hay muy buenos rivales por ahí. Sin ir más lejos, ese Oscar Isaac está subiendo mucho en las apuestas. En cuanto a Fassbender, es verdad que lo tiene más difícil, pero el factor ‘deuda’ puede ser importante, ya sabes, la estatuilla puede ser la perfecta consolidacion de un actor que está siendo tan potente en los últimos tiempos. Pero si quiere el Oscar, va a tener que sudarlo…

      Un saludo

  4. 12/01/2014 16:47

    La vi ayer. Poco que agregar que acá no hayan dicho . En una palabra: brutal.

    Dramática pero necesaria. Hay sutilezas que quizás me habría gustado se profundizasen un poco más. Que se yo, el pasado libre del protagonista o todo el contexto “político social” que existía con respecto al tema de la esclavitud en aquel entonces. Pero bueno, hay 2 horas para armar una historia y a veces el que mucho abarca poco aprieta, hay que darle una orientación potente a la película para que no parezca un salpicón de cosas que finalmente no saben a nada.

    Las actuaciones …tremendas. Quizás el rol de Brad Pitt me pareció el peor de todos. Algo forzado como “bonachón”. Pero el resto, impresionante. En fin, una de las mejores películas que he visto ultimamente.

    Saludos!
    Esteban
    http://politocine.blogspot.com

    • Alberto Loriente permalink*
      12/01/2014 22:15

      Hola, Esteban.

      Yo creo que Steve McQueen hace bien en centrarse en la historia del protagonista como esclavo, dando las mismas razones que tú das, creo que si hubiera disgregado más la trama y hubiera querido dar todo tipo de contextualizaciones a la lacra de la esclavitud la historia gran parte del ‘punch’ que tiene.
      Incluso me parece perfecto que su etapa como ciudadano libre no se extienda más de lo suficiente para que comprendamos el ‘shock’ que representa para él convertirse en esclavo.

      También de acuerdo en lo de Brad Pitt, me parece una concesión que se ha hecho a sí mismo el marido de Angelina Jolie en su labor de productor. Su ‘heroismo’ contrasta un poco con el tono del filme, pero, por fortuna, no acaba por empañarlo.

      Un saludo

  5. Mayumi Aragon permalink
    28/01/2015 20:10

    No todo el cine se trata de entretener aunque claro siempre está el intereses comercial de por medio, en esta pelicula parecer ser que ese asunto está en segundo plano. La reflexión sobre este tema del maltrato y racismo está casi obligada. Aplauso para la cinta!

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