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Nuestras series de 2015

29/12/2015

Series 2015 El Cadillac Negro

2015 ha sido un año de despedidas, reválidas y bienvenidas. Despedidas, porque este año se nos han ido definitivamente varias de nuestras ‘vacas sagradas’, algunas de las cuales habían aparecido invariablemente en todos nuestros rankings anuales desde que El Cadillac Negro se puso a rodar allá por 2012. No es el primer año ni será el último en el que nos toca decir adiós a series que nos han dado tanto, pero en este caso podemos decir que las que se fueron lo hicieron por todo lo alto, cómo y cuando les correspondía, honrando su propia leyenda. Y, desgraciadamente, no todas las series que alguna vez fueron grandes pueden presumir de ello. Reválidas, porque ha sido un año en el que varios programas que irrumpieron con fuerza en 2014 tenían ante sí el complicado desafío de mantener su elevado nivel, de confirmar que lo suyo no fue flor de un día o de corroborar que no era un error estirar una idea brillante más allá de una temporada. Algunas emergieron triunfantes, incluso superando cualquier expectativa, y alguna otra no pudo estar a la altura de la primera vez, tal vez porque la magia original era irrepetible o tal vez porque repetir el truco por segunda vez se reveló como un desacierto garrafal. Y bienvenidas, porque pudimos constatar que sigue brotando sangre fresca en el panorama seriéfilo y siguen llegando nuevos productos capaces de recoger el testigo o de convivir con los que han tirado del carro durante los últimos años. La consolidación de nuevos canales que apuestan fuerte por el sector y con renovadas estrategias de distribución como Netflix o Amazon es una buenísima noticia de la que nos beneficiamos todos los consumidores habituales de ficción televisiva.

Siempre nos gusta recalcar que la lista que os ofrecemos no pretende sentenciar qué ha sido lo mejor del año, porque ni somos capaces de visionar todo lo que se emite (ni siquiera todo lo que un seriéfilo de pro se supone que debería ver) ni tampoco nos creemos en posesión de una autoridad moral que nos permita pontificar sobre si esto es mejor que aquello. Algunos echaréis en falta tal serie, otros pensaréis que esa otra sobra y algunos más os podréis quejar del monopolio de productos norteamericanos, y todas son opiniones más que respetables. Incluso nosotros mismos individualmente podemos lamentar la ausencia de alguna que pensamos que tenía que haber pasado el corte pero que, por distintas razones, no contó con apoyos suficientes. Sin embargo, la gracia de una lista está en acotarla, en cribar, en dejar fuera cosas aunque sea doloroso, por eso nos quedamos en 15, un número bonito, ni muy corto ni muy largo, nuestras quince series favoritas de 2015:  Leer más…

Nuestros discos de 2015

28/12/2015

Top_15_Music

Pues este año, de nuevo, nos ha salido una lista con nuestros discos favoritos del año de lo más variopinta. Seguro que a estas alturas ya te habrás «deleitado» con numerosas recopilaciones con lo mejor de año, pero a ver en cuál encuentras desde clásicos inmortales como Keith Richards o Bob Dylan, pasando por nombres más que consagrados como Wilco o My Morning Jacket, a históricos del rock más duro como Iron Maiden o Europe, con espacio para la escena ‘indie’ con Father John Misty o Natalie Prass. Y es que en la voz de El Cadillac Negro hay espacio para numerosos matices y gustos, y así, igual que en el apartado de cine y series quizás ha habido algo más de unanimidad o confluencia de opiniones, en la lista que nos ocupa los estilos son bastante más dispares. Por lo tanto, nos hemos visto abocados a hacer equilibrismos y a echar mano casi hasta de pactos, por supuesto amistosos, algo que para sí ya quisieran muchos en el ámbito político.

Dicho esto, damos casi por seguro que no habrá nadie que comulgue al 100% con la lista que proponemos, ni siquiera nosotros lo hacemos, eso sí, por diferencia casi abrumadora, nuestras grandes triunfadoras del año han sido Sleater-Kinney y su «No cities to love», disco con el que regresaban a la escena musical tras 10 años de silencio. Pero cortemos aquí la obligada intro y vayamos al grano. Estos han sido los 15 discos con los que más hemos disfrutado en este 2015 los conductores de El Cadillac Negro. Leer más…

«El Despertar de la Fuerza»: «Star Wars» era ESTO

22/12/2015

Star Wars The Force Awakens - Poster

(AVISO SPOILER: No acostumbramos a poner este tipo de avisos en los posts de cine, dando por hecho que quien quiera ir ‘virgen’ a ver una película debe saber que es conveniente leer lo mínimo posible antes de pagar su entrada. Pero dada la extrema sensibilidad con la que debe tratarse todo lo relacionado con “El Despertar de la Fuerza”, vemos conveniente avisaros de que, si pincháis en ‘Leer más’, os encontraréis con un análisis en profundidad de la cinta y su argumento. Por eso, si ya la habéis visto os invitamos a continuar. Si no es el caso, id corriendo al cine.)

“Star Wars: El Despertar de la Fuerza” no es una película cualquiera. Ya es, sin discusiones, el acontecimiento cinematográfico del año, y probablemente lo sea de la década cuando, allá por 2019, se haya dado cierre a esta tercera trilogía galáctica que, quién sabe, podría no ser la última. Así, y como anticipo a su estreno, en El Cadillac Negro le dedicamos un amplio especial a toda la saga: seis películas, seis posts, a través de la visión de distintos autores, que esperamos que os sirviesen entonces como un jugoso aperitivo con el que matar la espera, o a los que podréis volver ahora o siempre para revisitar algunos de los films que marcaron a fuego nuestra infancia o juventud.

Precisamente porque “El Despertar de la Fuerza” tiene más de acontecimiento que de película, en esta ocasión hemos querido salirnos de lo habitual y os ofrecemos, en un solo post, las primerísimas impresiones de los tres conductores de este Cadillac que se lanzaron al cine el mismo día del estreno. Tres visiones distintas, en ocasiones coincidentes, esperamos que también complementarias, y puede ser que en algunos puntos discrepantes. En todo caso, os animamos también a que os suméis aportando las vuestras. Una gran conmoción en la Fuerza está sacudiendo estos días la red, y es que la pasión que despierta “Star Wars” sólo es comparable a la irremediable necesidad de compartirla con los demás. Y ya hemos visto que al Episodio VII se le ama o se le odia, pero a nadie ha dejado indiferente. Pero éstas son, en definitiva, nuestras opiniones, y si no os gustan… no tenemos otras. Leer más…

«Doctor Who»: y el cuervo dijo «nunca más»

21/12/2015

doctor-who

(ALERTA SPOILERS: Hoy hemos venido a hablar de la novena temporada de Doctor Who y dada su trayectoria y su recta final de absoluta traca, es preferible que no leas este post hasta que no hayas alucinado con la última entrega de la serie, «Hell Bent». Aviso y anuncio, como el cuervo que se posó sobre el busto de Palas.)

Referencias a Edgar Allan Poe aparte, hace poco más de un año escribía aquí con unas sensaciones en general negativas pidiendo que nos devolvieran nuestra serie, ya que ni la despedida ni la trayectoria de su octava temporada nos dejaron un buen sabor de boca ni supieron estar a la altura. No fue cuestión de episodios, que si nos detenemos en ellos individualmente, no estuvieron tan mal. Era una sensación general, un sentimiento total de desubicación. Ni el Doctor era el Doctor, ni Clara era Clara, ni el principal secundario llegó a hacerse un hueco en nuestros corazones por razones que voy a dejar a un lado, ya que todo esto podría desembocar en un debate interminable sobre las causas que llevaron a la Señorita Oswald a convertirse en una damisela en apuros y a requerir constantemente el permiso de su pareja. Todo desdibujado. Todo absolutamente desdibujado.

La temporada anterior se cerró, como ya mencioné en su día, con un par de mentiras piadosas por parte del Doctor y Clara. Danny Pink había muerto para limpiar una culpa que había arrastrado durante años y todo apuntaba hacia un dueto separado por aquello de guardar la verdad en un cajón. Sin embargo, algo cambió en el especial de Navidad (que ví ocho meses después debido a la pereza que una de mis series favoritas me venía provocando), ese «Last Christmas» que nos trajo momentos hilarantes y una recuperada frescura del show, con Santa Claus incluído, un Santa cómicamente interpretado por Nick Frost. Hablo de cambio porque a pesar de la aún presente sombra de Danny, Clara era un poquito más Clara y el Doctor por fín comenzaba a comportarse como el Doctor. Con sus propias manías, como siempre le es propio, pero más intrépido, más curioso, más cariñoso aunque a esta regeneración no le gusten los abrazos. Se dijeron la verdad, una verdad que volvía a unirlos. Él volvió a ofrecerle toda la inmensidad del tiempo y el espacio. Ella volvió a aceptar con la ilusión de una niña. Teníamos a la serie de vuelta. Leer más…

“La Venganza de los Sith”: …y la Fuerza despertó

18/12/2015

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Todos sabemos que lo que buscaremos a partir de hoy en los cines con ‘El Despertar de La Fuerza’ es sentir algo parecido al profundo poso que nos dejó la trilogía original. Todos sabemos que el hecho de que la nueva película de J.J. Abrams se haya llevado a cabo es debido a los asegurados réditos económicos que proporciona la ingente ríada de fans creada por los primeros tres filmes, que se fue ampliando en las sucesivas generaciones y a través de los más variados productos de ‘merchandising’ que uno pueda imaginar. Pero el hecho de que todos los seguidores estemos ahora mismo con un nudo en la garganta se lo debemos en gran parte a ‘La Venganza de los Sith’, una última entrega hasta la fecha que nos hizo a muchos mantener la fe y confiar en poder seguir disfrutando nuevas y maravillosas aventuras galácticas.

El Episodio III tenía una losa tan pesada por levantar como la moral alicaída de unos seguidores que, tras paliar en un primer momento su ‘mono’ con las dos primeras películas, se habían dado cuenta de que su nueva droga estaba un tanto adulterada. Tanto la desigual e infantil ‘La Amenaza Fantasma’ como la superior pero insuficiente ‘El Ataque de los Clones’ tenían buenos momentos pero no se acercaban ni en broma a la magia pretérita. Se hacía muy difícil pensar que se pudiera arreglar en 140 minutos los 275 anteriores. Sin embargo, contaba con un arma casi infalible: toda esta segunda trilogía iba enfocada hacia su resolución, en la búsqueda del nexo que uniera la historia con la de la primera, en la búsqueda de los orígenes del mito. Las pretéritas andanzas de Luke Skywalker y Han Solo contaban entre sus innumerables virtudes con la de que sus grandes momentos estaban sabiamente dosificados a lo largo de sus tres entregas (con el atrevimiento añadiendo de colocar el más importante de ellos en la segunda), con lo que cada una contaba con suficientes alicientes en la trama para no poder despegar los ojos de la pantalla en ningún momento. Incluso una trilogía con una estructura más parecida a la segunda de George Lucas como fue la de ‘El Señor de los Anillos’ logró no dejar huérfanas a sus dos primeras partes -que gozaron de una loable autonomía además de servir de lógicas encauzadoras del argumento- pese a que todo remitía al apoteósico final que acabó siendo ‘El Retorno del Rey’. En el caso que nos ocupa, la sensación era que los dos primeros actos no eran más que un alargado preámbulo hacia ‘La Venganza de los Sith’. Leer más…

«El Ataque de los Clones»: cuando Ani encontró a Padme

17/12/2015

II

Tres años después de «La Amenaza Fantasma«, llegó el estreno de su continuación. Como venía siendo tradición en la saga, siempre en el mes de mayo y siempre tras el cumpleaños de su creador, George Lucas. Tradición que «El Despertar de la Fuerza» romperá dentro de unas horas. Sin embargo, la fecha de estreno oficial (16 de mayo de 2002), contó con un pre-estreno realizado cuatro días antes con el objetivo de recaudar fondos para las víctimas de los atentados del 11-S. Regresábamos en masa nuevamente a las salas de cine, esta vez con la esperanza de obtener una segunda entrega de la nueva trilogía que supusiera un auténtico salto de calidad en todos los niveles posibles respecto a la entrega anterior. Deseando que este ataque realizado por un ejercito de clones supusiera una versión digital de «El Imperio Contraataca«; pues su principal atractivo debía ser contemplar el principio del fin de Anakin Skywalker. Sus primeros pasos hacia el lado oscuro.

Hasta ese día, cinco actores habían interpretado el papel de Anakin Skywalker/Darth Vader. En la trilogía anterior lo hicieron David Prowse, James Earl Jones (voz), Bob Anderson (doble de acción) y Sebastian Shaw (quien pone cara al personaje en el tramo final del Episodio VI); mientras que Jake Lloyd se encargaría de representar la niñez de Anakin en el Episodio I de 1999. Para «El Ataque de los Clones» era necesario buscar una nueva cara que representara la juventud del personaje de Anakin, sus años como padawan bajo la tutela de Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor). A pesar de la insistencia de George Lucas en buscar a un actor desconocido, que no eclipsara con su fama la caída al reverso tenebroso que el personaje sufriría durante las dos entregas restantes, durante el casting se llegó a barajar seriamente a Leonardo DiCaprio (¡!). Bastó que hiciera públicas sus negociaciones para que quedara automáticamente descartado. Finalmente, el elegido para encarnar al futuro Lord Vader sería Hayden Christensen. El peso de la multimillonaria franquicia descansaría así en los hombros de este casi desconocido actor canadiense, cuyo papel más destacado hasta entonces era haber interpretado al hijo de Kevin Kline en «La casa de mi vida«. Hayden debía hacer creíble a un joven y arrogante aprendiz Jedi, capaz de hacer frente a las numerosas conspiraciones que amenazaban a la República y, al mismo tiempo, conquistar el corazón de la reina Amidala (Natalie Portman). Leer más…

«La Amenaza Fantasma»: una batalla perdida

16/12/2015

I

Hace ahora poco más de 16 años el hype que había en torno a “La Amenaza Fantasma” era muy similar al que ha generado en 2015 “El despertar de la Fuerza”. En el ámbito cinematográfico, yo no recuerdo una expectación mayor que la que suscitó a finales de los 90 el regreso de George Lucas a su (nuestra) querida saga galáctica, un nuevo tríptico que iba a contarnos los acontecimientos anteriores a “Una nueva esperanza” y que se iba a centrar en el ascenso y caída al lado oscuro de la Fuerza de Anakin Skywalker. Esa nueva trilogía era el sueño húmedo prolongado durante muchos años de todos los fans de Star Wars hecho por fin realidad. Pero, como casi siempre ocurre cuando las expectativas son tan absolutamente desmesuradas, Lucas no tenía más remedio que decepcionarlas. Era imposible contentar a todos, incluso aunque “La Amenaza Fantasma” hubiera terminado siendo una película mejor de lo que fue. El mundo había cambiado, el público de la trilogía original había crecido e incluso Lucas había dedicado todo aquel tiempo que transcurrió desde “El Retorno del Jedi” a un montón de cosas que no tenían que ver con dirigir películas. “La Guerra de las Galaxias” fue la quimera de un loco con todo en contra salvo el apoyo de un puñado de locos que le siguieron en su visión, aunque algunos ni siquiera creyeran en ella; “La Amenaza Fantasma” era más bien el capricho de un ultramillonario que iba a regalarnos (y regalarse) el juguete más caro del mundo. Así, el fervor por disfrutar de una nueva entrega de “Star Wars” solo iba a ser comparable a la avidez inmediatamente ulterior de confrontarla con el áurea mítica de las cintas originales, de encontrarle los fallos, de despedazarla sin piedad. Quizás Lucas puso las cosas fáciles en ese sentido, cometió errores imperdonables, como crear el personaje secundario más infecto de la Historia y encima elevarlo casi a la categoría de principal, o cargarse el misticismo de la Fuerza con la explicación naturalista de los midiclorianos, y otros más prosaicos pero igualmente decisivos, como no dejar el guión en manos de un Lawrence Kasdan que ajustara, puliera y acoplara con más sabiduría el material que tenía entre manos. Lo que es incuestionable es que “La Amenaza Fantasma” se quedaba lejos, muy lejos, del nivel de la trilogía original, pero también creo que se llevó muchos más palos de los que realmente se merecía. Más que ninguna otra película de la saga, el Episodio I imploraba ser visionado con los ojos puros de un niño de 8 años, unos ojos que muchos ya habíamos perdido, o intercambiado por una mirada cínica y fiscalizadora, demasiado predispuesta a indignarse por cualquier contratiempo, que es justo la menos indicada para ver un filme como este.

Lo curioso es que todos los elementos que uno podía esperar de un regreso al universo de Star Wars están ahí. Tenemos a los caballeros Jedi en todo su esplendor con sus túnicas y sus sables de luz, tenemos a los alienígenas y criaturas imposibles (más que nunca), nuevos y fascinantes planetas como Naboo o Coruscant y otros ya de sobra conocidos como Tatooine, hologramas, batallas espaciales, una damisela en peligro, villanos inquietantes… Hay que reconocerle a Lucas el esfuerzo por hacernos sentir como en casa, por salvaguardar y ampliar las señas de identidad de su mundo galáctico, y, sin embargo, no es lo mismo. Nada se siente igual. Los acontecimientos se suceden a buen ritmo, vemos multitud de efectos especiales, percibimos que la película es ‘entretenida’, pero no conseguimos implicarnos emocionalmente. ¿Qué sucede? ¿Quizás es culpa nuestra, que ya no somos los de entonces? En parte puede que sí, pero esencialmente, el principal problema de “La Amenaza Fantasma” es que la chispa no llega a prender, el hechizo no se conjura, la magia no aparece. Lucas tiene ante sí el reto de volver a seducirnos, de enamorarnos, pero aquí falta carisma por los cuatro costados, algo de lo que siempre había ido sobrada la saga. Leer más…

“El Retorno del Jedi”: ewoks, Nocilla y cintas de vídeo (Beta)

15/12/2015

Episodio VI - El Retorno del Jedi

“El Retorno del Jedi” siempre será MI película de “Star Wars”. No es mi favorita, si tengo que juzgarlas ahora, pues para mí quedaría como para muchos por detrás de, en este orden, “El Imperio Contraataca” y “La Guerra de las Galaxias”. Pero es MI película por muchos motivos. Yo no recuerdo haber visto “La Guerra de las Galaxias”, o lo que mucho tiempo después conoceríamos como “Una Nueva Esperanza”. Quiero decir que no soy capaz de evocar una imagen de mí mismo viendo por primera vez el film. Pero uno de mis primeros recuerdos, aún un tanto borroso, sí me traslada en cambio a la tarde en que mis padres subieron una cinta del videoclub, mi hermano y yo nos parapetamos ante el televisor y nos reencontrábamos así en la base helada de Hoth, para nuestra inesperada alegría, con aquellos personajes que ya conocíamos de un momento anterior que sin embargo ahora permanece sepultado en mi memoria. No mucho tiempo después, y eso puedo rememorarlo con mucha mayor nitidez, llegaría ese primer encuentro con “El Retorno del Jedi”, que se estrenó cuando yo tenía cuatro años. ¡Cuatro añitos! Así que, por una simple cuestión cronológica, la película de “Star Wars” más apegada a mi infancia (de la que fui más consciente, la que más veces vería…) tiene que ser necesariamente el Episodio VI. Y no, yo no puedo presumir de haber visto la trilogía original, antes de los reestrenos de 1997, en una sala de cine con un enorme bol de palomitas en mi regazo, pero sí sentado en el suelo enmoquetado de nuestra sala de estar, frente a un bocata de Nocilla y aquel gigantesco, mastodóntico, ahora casi mitológico vídeo Beta. No me negaréis que no mola casi más.

Muchos fans de “Star Wars” odian “El Retorno del Jedi” y yo no lo entiendo. Bueno, sí lo entiendo, en cuanto a que conozco sobradamente sus razones, pero no las comparto. Muchos fans de “Star Wars” odian “El Retorno del Jedi” por los ewoks. Consideran que la introducción de unos ositos de peluche en medio de la batalla decisiva entre el malvado Imperio Galáctico y los aguerridos rebeldes liderados por Luke Skywalker, Han Solo y la Princesa Leia convierte el final (hasta ahora) de la saga en un producto meramente infantil. A este respecto citaré a mi compañero Jorge, pues en los debates previos a este especial creo que dio en el clavo al recordar que él, como yo y como muchos otros, «era un infante» cuando vio la película por primera vez, y que odiar a los ewoks es ya «una cosa de mayores». No debemos olvidar una cosa, y es la trascendencia que tuvo para mi generación (los nacidos a finales de los años 70 y principios de los 80) el momento en el que vimos por primera o decimocuarta vez muchas de esas obras que, por tanto, dejaron una impronta indeleble en nuestras conciencias, o todos los juguetes, libros, cómics y videojuegos del Spectrum (o el Amstrad, o el Commodore) que compramos compulsivamente y con los que nos recreamos tarde sí y tarde también. No se me ocurre mejor época para ser niño que esos mágicos años 80, ni un momento en el que el merchandising o los productos oficiales de las películas tuviesen más impacto que nunca a la hora de alimentar nuestras fantasías y sueños ¿Significa esto que no sólo “El Retorno del Jedi”, sino muchas de esas películas que nos entusiasmaron en su momento, son malas y sólo nos gustan porque éramos entonces unos mocosos con un juicio cinematográfico nulo? Para nada. Por supuesto que hay obras que, vistas ahora, sólo se sostienen por la nostalgia que nos provocan, y también algunas que incluso es mejor dejar en todo su esplendor en nuestras memorias y no conviene acercarse a ellas a una edad adulta. Pero muchas otras sí aguantan el paso del tiempo, siguen y seguirán siendo espléndidas películas, se miren por donde se miren, y en un visionado actual no sólo mantienen toda su brillantez y grandeza, sino que nos permiten descubrir y disfrutar con detalles o aspectos que, mucho más jovencitos, seguro que pasamos por alto. “El Retorno del Jedi” pertenece, para mí, a esta última estirpe. Era cojonuda en 1983, lo sigue siendo en 2015 y lo será en 2047. Leer más…