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«Wonderstruck. El museo de las maravillas»: un bonito truco con poca magia

04/01/2018

Solo dos años después de la excelente “Carol” Todd Haynes regresa con lo que a priori no parecía un proyecto precisamente diseñado a su medida. Que un cineasta profundo y sutil, que ha nutrido su filmografía de pasiones imposibles, secretos inconfesables y biopics nada convencionales, se embarque en una fábula infantil con ribetes mágicos definitivamente no es el paso más lógico y predecible que podría esperarse por parte de un cineasta que además no se prodiga demasiado en la gran pantalla. Aunque tampoco lo fue que Martin Scorsese abandonara momentáneamente sus malas calles para abrazar en “La invención de Hugo” un libro de Brian Selznick y la jugada salió razonablemente bien, así que bienvenidos sean siempre los cineastas valientes que se atreven a salir de su zona de confort. Haynes también adapta aquí una obra del mismo escritor estadounidense, por lo que nos movemos en territorios similares a los que transitó entonces el tío Marty, pero el resultado se me antoja menos satisfactorio, a pesar de todos los esfuerzos del director de “Lejos del cielo” por llevarse “Wonderstruck. El Museo de las Maravillas” a su terreno y de dotarle al relato de una enjundia que en realidad no tiene.

Si algo caracteriza el conjunto de la obra de Haynes es la recreación primorosa de estéticas pretéritas y la forma de impregnar sus imágenes de una textura clásica pero a la vez moderna, y ese es el enganche más evidente de su última película con las anteriores. El cineasta californiano cuenta de forma paralela las peripecias de dos niños sordos separados por 50 años de distancia que se escapan de casa para llegar a la Nueva York de los años 20 y a la de los 70, respectivamente. Así, para la historia de la chica que parte de New Jersey en busca de una gran estrella del Hollywood de la época Haynes reproduce, en una afortunada decisión creativa, la estética del cine mudo, en blanco y negro y con orquesta de fondo, aunque inevitablemente nos recuerde mucho a “The Artist”, mientras que para la aventura del chico de Minnesota que busca pistas sobre su padre desconocido en la Gran Manzana setentera se recrea la estética callejera de la época, desde luego no tan crudamente decadente como la mostrada en el “The Deuce” de David Simon. Leer más…

Nuestras series de 2017

28/12/2017

¡Bendito año seriéfilo este 2017! ¡Cómo lo hemos pasado, amigos! Realmente ha sido una cosecha espectacular la de estos últimos 12 meses, unos meses en los que hemos disfrutado, analizado, diseccionado, amado, odiado y hasta estrujado un buen número de series. Nos hemos sumergido durante semanas en algunos títulos, casi dejándonos las neuronas y el alma en ellos, para acto seguido ser otra propuesta la que nos dejaba sin aliento. A veces el seguimiento de estas series ha sido semana a semana, con muchos de nosotros pendientes de ella al ritmo de su emisión, aunque en otras ocasiones han sido visionados de largo recorrido, a los que hemos ido acudiendo poco a poco siguiendo nuestras propias recomendaciones, para al final terminar con un buen puñado de obras que recomendaros, o recordaros, ya que la sugerencia o análisis de todas ellas ya se hizo en su día (o en algún día del último año). Y no ha sido sencilla la recolecta, ya que cuando pasaron los dragones y parecía que cada uno teníamos muy definidas nuestras favoritas, siguieron llegando series para hacernos dudar hasta el último momento. Porque además de dragones hemos tenidos saltos en el tiempo, asesinos en serie, estrellas de Hollywood en su ocaso, criadas, prostitutas, abogados, niños en bici contra monstruos terroríficos e incluso un caballo hablador.

Si bien en lo que a música respecta los seis miembros de este rinconcito somos más eclécticos y tiramos algunas veces cada uno por un lado (solo hay que ver la disparidad de estilos que salió de la lista con lo mejor de este 2017), en lo que respecta a cine (como ya comprobasteis en el ranking de este año) y series somos bastantes más parejos (o incluso predecibles, vale). Eso significa que llegado el momento de hacer balance, la lucha por decidir las 15 series elegidas se torna ardua, resuelta casi por minucias. Sea como sea, al final nos ha quedado un podio con las tres indiscutibles vencedoras del año, tres series que cualquiera de ellas pudo haber sido la número uno, y esas series son una despedida por todo lo altísimo, un regreso para revolucionar la televisión y una recién llegada que ha asombrado a medio mundo, sufriendo con estos tres títulos algo así como tres puñetazos en el corazón, en el cerebro y en el alma.

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Nuestras películas de 2017

25/12/2017

2017 ha marcado todo un hito en la historia de este Cadillac en cuanto al top anual de cine se refiere. Ninguna película hasta entonces había acaparado de tal manera el primer puesto de las listas individuales de cada redactor y había sacado una distancia tan sideral respecto a la segunda plaza. Reservaremos unos instantes más la intriga, pero podemos adelantar que este absoluto dominio supone un pequeño desquite respecto a la afrenta que sufrió en una conocida gala -¿la mayor de esos premios?- y que el filme que causó tamaño estropicio ha sido condenado a la marginación absoluta en nuestras preferencias anuales. A buen entendedor…

Por lo demás, el año que está a punto de concluir nos ha traído un puñado de esperadísimos proyectos que, por una razón u otra, han causado una notable división de opiniones y unas prolongadas polémicas en redes sociales que también han tenido reflejo entre los miembros de este blog, aunque finalmente hemos acabando primando sus aspectos positivos y han logrado estar, en mejor o peor posición, en nuestra lista. 2017 también ha confirmado el estátus de nombres como Aki Kaurismaki, Edgar Wright o Asghar Farhadi como valores seguros y ha recuperado felizmente para la causa a Darren Aronofsky. Pero, cuando echemos la vista atrás, lo que nos hará recordar estos 365 días con más agrado es la aparición de unos cuantos nuevos nombres que han conseguido su revelación absoluta y, partiendo de proyectos pequeños y en principio poco promocionados, nos han desarmado con sus historias y su excepcional forma de contarlas. Este es el combustible que nos permite mirar al futuro con mucho optimismo y esperar que 2018 sea, otra vez, un gran año de cine. Por el momento, os dejamos con nuestras películas favoritas de 2017, que, como siempre os decimos, no tienen porque ser las mejores pero sí las que nos atrevemos a recomendaros con mayor fervor. ¡Que las disfruten! Leer más…

«Una vida a lo grande (Downsizing)»: el insospechado bajón de Alexander Payne

22/12/2017

Hasta ahora Alexander Payne era uno de esos directores que nunca habían fallado. Probablemente el suyo no sea uno de los nombres de los más citados a la hora de recapitular los cineastas estadounidenses más relevantes de la actualidad, pero cada una de sus películas, desde “Election” a “Nebraska”, pasando por “A propósito de Schmidt”, “Entre copas” y “Los descendientes”, consiguen ser exactamente lo que se proponen y mantienen un insólito y perfecto equilibrio tragicómico a partir del cual se desmenuzan, con sutileza y clarividencia, las pequeñas y grandes miserias del ser humano. Todo lo que hay en su obra tiene una razón de ser y nada es gratuito. Lo único que se le podría reprochar a este cineasta es que no es precisamente prolífico (solo tres películas en los últimos trece años), aunque quizás eso pueda justificarse en el mimo y atención al detalle que pone en cada una de sus propuestas.

Por eso cuesta admitir que su última cinta, “Una vida a lo grande (Downsizing)”, pueda ser el primer traspiés en su filmografía, pero sí me resulta evidente que es la primera vez en la que Payne queda sobrepasado por la magnitud de sus ambiciones. La primera vez que su exacta y aguda caligrafía queda parcialmente desfigurada por un manchurrón de tinta. Sorprende precisamente por tratarse de él, aunque sería muy injusto negar los aciertos de una película que, pese a sus problemas, contiene valiosos trazos del buen cine que siempre nos ha entregado su autor. Leer más…

«Wonder Wheel»: y la vida gira y gira…

20/12/2017

Wonder Wheel Juno Temple

Esa moda del amigo invisible es una de las pocas situaciones en la vida en la que no hay nada que perder y sí mucho que ganar. Nadie en su sano juicio espera recibir algo que le cambie la vida, como mucho que sea de alguna utilidad o, incluso, que no ocupe demasiado espacio y no haya que tirar de Wallapop más pronto que tarde. Algo parecido ocurre, al menos en los últimos quince años, con las películas de Woody Allen. Ya asistimos a ellas sin demasiadas expectativas, esperar algo de gran calado sería una insensatez ante un caballero de 81 años que, en vez de gozar de una merecida y acomodada jubilación en su querida Nueva York, se pone el mono de trabajo cada doce meses y nos regala una nueva entrega de su, a estas alturas, casi inacabable filmografía.

De este modo, al igual que le perdonamos la excesiva ligereza de su debut en la televisión «Crisis in Six Scenes» o de la aún reciente «Café Society» -ambas aún bastante disfrutables-, nos congratulamos por el buen nivel de «Irrational Man» y «Magia a la luz de la Luna» y consideramos todo un regalo inesperado sus últimas joyitas: «Blue Jasmine» y «Midnight in Paris». Todo ello desde una posición confortable que no tiene nada que ver con la que afrontamos las nuevas obras de Christopher Nolan, Denis Villeneuve, Damien Chazelle o todos esos nombres que -estos sí- están ‘obligados’ a marcar el cine de nuestros días. Leer más…

Nuestros discos de 2017

19/12/2017

Como cada año por estas fechas, llega el tiempo de las listas. Desde los medios de comunicación más grandes a los blogs más pequeños, todos nos entregamos con delite a esa necesidad de hacer balance, de organizar, clasificar y compartir lo más destacado de los últimos doce meses. Incluso algunos, desde su atalaya imaginaria y en un deleznable ejercicio de falta de respeto por el arte y la creación, también deciden y señalan lo que ha sido lo peor. A nosotros, ya lo sabéis, no nos agrada referirnos a nuestros discos favoritos como “lo mejor del año”. En una escena tan atomizada, con tantísimas propuestas variadas, con tantas posibilidades en géneros tan distintos, resulta inútil pretender ser tan categórico. Mucho menos cuando aquí, en El Cadillac Negro, conviven sensibilidades y gustos tan distintos. Por eso, la nuestra siempre es una selección dispar en la que caben discos que difícilmente veréis juntos en las listas de otros medios con una línea editorial más “cocinada”, o que directamente no veréis en ninguna otra lista. Pero si están en esta es porque a uno (o más de uno) de nuestros redactores les ha pellizcado realmente la fibra, al margen de modas, tendencias o “lo que se lleva”.

En este 2017 musical, no tan “negro” como lo fue 2016 aunque también nos ha tocado despedirnos de ídolos como Tom Petty, Chris Cornell, Gregg Allman, Chuck Berry, Fats Domino o incluso Chester Bennington, nos hemos llevado un buen puñado de satisfacciones protagonizadas en su mayoría por veteranos que ya llevan un tiempo en esto, referentes en los que confiamos porque rara vez nos defraudan, pero también ha habido felices descubrimientos y músicos que han confirmado lo que venían prometiendo. Sabemos que durante estos doce meses no hemos traído al blog tanta actualidad musical como seguramente deberíamos, pero, en parte, la lista de fin de año a nosotros también nos sirve para saldar deudas y rendir merecido tributo a nuestros favoritos. Vayamos pues al grano y pasemos a la lista, curiosamente encabezada por primera vez en nuestra historia por un artista español. Leer más…

“Los últimos Jedi”: la guerra empieza AHORA

18/12/2017

(ALERTA SPOILER: Si aún no has visto “Los últimos Jedi”, no deberías estar leyendo esto. Preséntate en el cine más cercano, decide en qué bando te alistas y vuelve para entonces.)

Cuando las luces de la sala se encendieron tras la proyección de “Star Wars Episodio VIII: Los últimos Jedi” (los muy cabritos las dieron dos segundos después de que apareciera en los créditos la leyenda «In Loving Memory of our Princess CARRIE FISHER», y las lágrimas pugnaban por brotar de mis ojos) la sensación que me invadía era precisamente esa: la emoción. Emoción provocada no sólo por esa dedicatoria y algunos de los muchos minutos que Leia Organa tiene en este film, aunque también protagonice la escena no más controvertida, sino difícilmente defendible de toda la cinta, sino por una película que había conseguido maravillarme con muchas de sus secuencias, el desarrollo de algunos de sus personajes y un tratamiento argumental y temático inesperado y, en ocasiones, muy refrescante. Me lancé entonces a sondear por encima las impresiones de algunos usuarios de webs como IMDb o Filmaffinity y la emoción se transformó pronto en incredulidad. Incredulidad ante la avalancha de reacciones negativas que estaba suscitando el film. De repente, me sentí el bicho más raro e incomprendido de la galaxia. Por suerte, esa misma noche escuché un par de podcasts, uno de ellos de absoluta confianza, y me tranquilizó descubrir que no estaba solo, pues para ellos el entusiasmo también acababa ganando por goleada a la decepción o el cabreo. Es cierto que al final no hay opinión más importante que la tuya propia, y si algo te ha hecho disfrutar nada de lo que digan los demás debería afectarte lo más mínimo… pero es inevitable que uno sienta la necesidad de contrastar opiniones, y aún más en un tema cada vez más sensible como es “Star Wars”.

Cuando uno sabe que será el encargado de redactar un post, y más con un producto con tanta enjundia como “Los últimos Jedi”, es irremediable también que antes incluso del propio visionado uno empiece a darle vueltas en su cabeza, contemplando los distintos enfoques que podría darle en función de lo que pueda encontrarse, e incluso baraje dos o tres posibles titulares. Aunque yo había intentado blindarme todo lo posible (por eso mi shock luego fue aún mayor), la lectura accidental de un par de tweets ya me habían insinuado que este nuevo episodio estaba causando, de nuevo, una inmensa división entre los fans, aunque no sabía hasta qué punto. Por eso, y juro que es cierto, antes de entrar en la sala y sin saber aún en qué bando podría alistarme ya se me había ocurrido «La guerra empieza ahora» como un posible título. Imaginen mi enorme sorpresa cuando en el clímax final el mismísimo Luke Skywalker pronuncia casi de forma literal esa misma frase. Uno no puede pasar por alto esas señales, pero es que además cobraba aún mucho más sentido del que me imaginaba en un principio: a  “Los últimos Jedi” la amas o la odias. Me resulta imposible, más que nunca, encontrar términos medios o zonas grises. Y razonamientos sosegados. Y si los hay, quedan enseguida sepultados. Porque esto ya se ha convertido, irreparablemente, en un a esta “Star Wars” la amas o la odias. O eres de los que dices que la película te parece fantástica o de los que escupes tu furia sentenciando que la saga, para ti, está muerta. Dicho de otro modo, o eres un conformista sin criterio, que te tragas cualquier mierda y todo te parece bien, o eres un hater irredento al que Disney le está arruinando la vida. Como a mí me gustaron mucho, con sus cosas buenas y sus cosas malas, “El despertar de la Fuerza” y “Rogue One”, yo claramente debo ser de los primeros. Leer más…

Deadyard: Raw Power desde Barcelona

15/12/2017

Deadyard The Monckey Monggah EP

Parece que fue ayer mismo, pero ya hace 20 añitos desde que se nos viniera encima una invasión vikinga que convulsionó el ‘underground’ rockero. Cuando el ‘grunge’ era ya poco más que un bonito cadáver, el ‘brit pop’ daba sus últimos coletazos y se imponía la electrónica y el nu metal, unos cuantos grupos escandinavos llegaron como un torbellino para recordarnos que esto del rock’n’roll se había hecho, entre otras cosas, para divertirse y desbarrar, desenterrando las enseñanzas de MC5, Stooges y los maestros primigenios de los 50’s para toda una generación que vivía el rock con una seriedad que rivalizaba con la Astrofísica.

La refrescante camada formada por The Hellacopters, Turbonegro, Backyard Babies y Gluecifer, entre otros (ampliamente analizada aquí en el Cadillac), vino acompañada por otra legión de bandas que pululaban por entonces por tierras estadounidenses (Zeke, New Bomb Turks, Zen Guerrilla) e incluso de una respetable aportación nacional (Safety Pins, por poner un ejemplo), conformando un panorama de esplendor para los amantes del rock desenfrenado, del punk menos ‘arty’, de las salas sudorosas y de las guitarras echando fuego. Leer más…